Una Historia de Dólares y Petróleo

OilDollar

Por: Andrés Hernández – @andreshf5

El tipo de cambio es el valor de una divisa en términos de otra. Pesos por dólares, dólares por euros. Algo muy simple que permite a dos agentes intercambiar bienes y servicios entre dos países con divisas distintas. Sin embargo, estas transacciones tienen un impacto considerable en el bienestar de todas las personas, de todos los países, incluso aquellas que no están involucradas en la transacción.

Existen muchos factores que determinan el valor del dólar: tasas de interés dentro y fuera de México; expansión o contracción monetaria; actividad económica; movimiento de los mercados financieros; precios de las materias primas y muchos más. Es difícil saber o cuantificar con precisión el impacto de cada uno de estos factores, por eso prefiero contar una historia que intente explicar el comportamiento de los precios. Una historia sobre lo que ya pasó y no sobre lo que va a pasar.

La historia del precio del petróleo como principal factor explicativo del dólar comienza en junio de 2014, cuando la mezcla Brent costaba $116.2 dólares por barril—en el mundo existen diferentes tipos de petróleo con base en su nivel de densidad (grados API) y contenido de azufre, los cuales impactan su facilidad de extracción y refinación; sin embargo existen referencias internacionales para poder compararlos, la más usada es el Brent (cerca de dos terceras partes del mercado lo utilizan como referencia)—; a partir de ese momento, el precio del petróleo empezó a caer. En enero de 2015 llegó a $48 dólares por barril y un año después cruzó la barrera de los $30 dólares.[1]

El origen de la caída del precio del petróleo es la innovación tecnológica en la extracción petrolera no convencional. Es decir, a partir de extraer petróleo a través de la perforación horizontal—en vez de vertical—y de la fracturación hidráulica (i.e. “fracking”), en Estados Unidos creció dramáticamente la producción petrolera al pasar de 5 a 9 millones de barriles diarios entre 2008 y marzo de 2016.[2] Lo anterior, redujo dramáticamente la demanda americana de petróleo en el mercado internacional. El costo de extracción por barril es más caro en este tipo de yacimientos que el costo en yacimientos de extracción convencional; con esto en mente, los países miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) han incrementado su producción para disminuir el precio, al grado que los productores de petróleo no convencional sean incapaces de participar en el mercado. Un cártel a fin de cuentas.

Mientras caía el precio del petróleo, el dólar se apreciaba frente al peso, pasando de $13.5 en noviembre de 2014 a más de $19.0 a principios de febrero de 2016, justo antes que el Banco de México anunciara su alza en las tasas de interés de referencia.[3]

Pareciera que existe una relación inversa entre el precio del dólar y el precio del petróleo (i.e. baja el precio del petróleo mientras sube el tipo de cambio). En realidad el vínculo se da a través del comercio internacional. Los países tienen perfiles de comercio muy diversos, hay algunos que se concentran en exportar servicios, otros que exportan bienes manufacturados y otros materias primas (e.g. petróleo, minerales). En el caso de México, aunque se trata del noveno mayor productor de petróleo en el mundo,[4] éste sólo representa el 10% del total de sus exportaciones.[5]

El común denominador en el comercio internacional, es que la mayor parte se hace utilizando dólares (excluyendo el comercio intrarregional en Europa), sin importar que Estados Unidos no sea el país de origen o destino. Además, a partir de los acuerdos de la OPEP de 1973, todo el petróleo—equivalente a 18% del comercio de mercancías—se vende exclusivamente en dólares.[6] Lo anterior se traduce en la necesidad de que exista un mercado internacional de dólares al que los importadores tengan acceso.

Los países que tienen un portafolio de exportación concentrado principalmente en petróleo son los más afectados por la caída de su precio. No sólo por el efecto inicial de menores ingresos vía las ventas petroleras, sino a través de la depreciación de su moneda. Aunque la caída en el precio del petróleo incrementa su demanda, el apetito por petróleo tiene un límite. Esto hace que aunque vendan más barriles de petróleo, al estar el precio tan disminuido, el ingreso total es menor. La caída en el valor de las ventas petroleras disminuye la cantidad de dólares en el mercado, los dólares se vuelven menos accesibles para los importadores por lo que su precio se incrementa.

Tanto el mercado de dólares como el del petróleo son internacionales, por lo tanto incluso los países que no exportan petróleo tienen acceso a menos dólares por los que tienen que pagar más en su moneda local. Ahora bien, aunque el origen del contexto internacional de depreciación de las divisas frente al dólar lo causa—de forma agregada—la baja en el precio del petróleo, no podemos afirmar que a mayor dependencia de petróleo en las exportaciones mayor es la depreciación. Por ejemplo, aunque Noruega es el país con mayor producción petrolera en Europa, y que éstas le representan más del 40% de sus exportaciones,[7] su divisa (i.e. corona noruega) ha tenido una depreciación similar a la del peso.[8]

Será difícil pronosticar el tipo de cambio, o incluso el precio del petróleo. Sin embargo, será interesante ver cómo reacciona el tipo de cambio al aumento de oferta petrolera a raíz de la incorporación de Irán (octavo mayor productor de petróleo) al mercado—toda vez que Occidente le ha retirado las sanciones asociadas a su programa nuclear. Asimismo, la OPEP ha llegado a un acuerdo para no incrementar el nivel de producción petrolero más allá del registrado en enero de 2016. Hacer un pronóstico es muy aventurado, pero seguro valdrá la pena contar una historia al respecto.

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[1] Bloomberg

[2] U.S. Energy Information Administration

[3] Banco de México

[4] CNN Money

[5] Atlas of Economic Complexity

[6] World Trade Organization

[7] U.S. Energy Information Administration

[8] Oanda

Por Qué Aumenta el Precio del Dólar y Cómo nos Afecta

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

Platico con Laura, quien se dedica a la cosmética, respecto a la acelerada depreciación que ha tenido el tipo de cambio. Sus preocupaciones me confirman lo que pienso que está en la mente de la mayoría de los mexicanos: que si el peso va mal, la economía debe de ir mal.

La preocupación de Laura es válida porque históricamente esto ha sido una realidad. México ha tenido su buena dosis de crisis económicas y el primero en resentirlas es el peso, lo que lleva a que los bienes extranjeros que consumimos aquí se vuelvan más caros y por lo tanto causa inflación (alza generalizada en los precios de los bienes que consumimos), pegándonos directamente en las carteras a todos los mexicanos.

Después de la crisis de 2008-2009, al mundo entero le ha costado trabajo recuperar el ritmo. Hemos entrado a una etapa de bajo crecimiento económico en el que Estados Unidos ha sido el país que mejor ha logrado un crecimiento sostenible. Por esta situación, se ha estado especulando desde hace tiempo que su banco central está considerando cambiar sus tasas de interés, las cuales actualmente son cercanas a cero. Esta especulación ha llevado a que su divisa, el dólar, gane valor contra otras monedas de todo el mundo ya que al subir las tasas de interés, más personas están dispuestas a ahorrar en dólares y éste se vuelve más caro. De hecho, el dólar se ha apreciado un 24% respecto a las monedas de sus principales socios comerciales de inicios de 2014 a noviembre de 2015.

El caso del peso no ha sido la excepción y ha perdido 29% frente a la moneda de EUA. Esto es parecido a lo que le ha pasado otros países tanto emergentes como desarrollados, como se puede ver en la tabla inferior, en la que incluso omitiendo los casos de Brasil y Rusia que pelean contra sus propios demonios económicos, se ve que el efecto ha sido parecido. Esta depreciación tiene un doble efecto: por un lado a otros países les cuesta más en moneda local (más pesos, más rublos, etc.) consumir bienes estadounidenses y pudiendo generar inflación y haciendo que a la gente con la misma cantidad de dinero le alcance para menos bienes, perjudicando a los productores locales y extranjeros; y por el otro lado, a los consumidores norteamericanos les sale más barato consumir bienes hechos en otro país pues con los mismos dólares tiene acceso a más pesos (o liras, reales, etc.), lo que a la industria mexicana en particular le conviene, pues México es el tercer proveedor de bienes más grande de EUA, después de China y Canadá.

Gráfica de Apreciación del dólar respecto a otras monedas

Pero ahora, aunque el efecto se haya visto en muchos países y entendamos que se trata más de un tema de fortaleza de la economía estadounidense que de debilidad del resto, ¿qué efectos ha tenido en la economía?

Típicamente el efecto es el siguiente: un productor local importa materia prima del extranjero, fabrica su producto y lo vende a los consumidores, ya sean en México o exportándolo. Al depreciarse el peso, el productor tiene que entregar más pesos para pagar el mismo producto, por lo que o reduce su margen o pasa ese incremento al consumidor. Si esto se generaliza a todos los productores, se presenta inflación. Sin embargo, este efecto no se está viendo (o por lo menos no aún): los precios de los productos importados han disminuido y la inflación se encuentra en su nivel mínimo en más de 10 años y no solamente no se ha tenido un incremento en los niveles de precios, sino que para un consumidor extranjero los productos mexicanos se han vuelto más atractivos por lo que las exportaciones del país se están viendo beneficiadas.

De las llamadas economías emergentes nuestro país se encuentra en una posición relativamente más sana gracias a políticas más prudentes de endeudamiento, a su apertura comercial, a su política monetaria consistente y otros factores más. Podríamos decir que aprendimos lecciones del pasado.

(Fuentes: Banco de México, INEGI, Bloomberg)

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