Inteligencia, Coraje y Amor por las Matemáticas

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

En los registros que conocemos de la historia, y en la mayoría de los grupos sociales, las mujeres han llevado sus vidas en la obscuridad, en un segundo plano. Sin embargo, también sabemos de mujeres que se han impuesto ante las reglas y sin importar la situación en la que vivan, muchas de ellas han superado las expectativas que la sociedad les imponía, convirtiéndose así en ejemplos de que la capacidad no es inherente a un género, una edad, o un color de piel.

La Emperatriz  Wu Zetian, quien fue la única mujer que gobernara China.

Marie Curie, la primera mujer en recibir un premio Nobel.

Dian Fossey, la zoóloga defensora de los gorilas fallecida en Ruanda.

… Y existe una lista interminable de mujeres valerosas que buscaron darle sentido a su vida de manera excepcional.

Sin embargo, aún hay historias fascinantes que no han sido contadas – y reconocidas– como se merecen. Es por esto que la escritora Margot Lee Shetterly escribió una novela biográfica acerca de tres asombrosas mujeres que cambiaron el rumbo de la guerra fría gracias a su talento y valentía. Se trata de “Hidden Figures” y narra la historia de tres amigas afroamericanas que trabajaban para el proyecto aeroespacial estadounidense en los años 60; volviéndose tan importantes en la carrera para llevar al hombre a la luna, que la NASA no pudo dejarlas ir sin antes reconocerles su desempeño.

La matemática Katherine Johnson, quien con sus cálculos ayudó a que las trayectorias de vuelo de los cohetes fueran precisas; Dorothy Vaughan, quien se convirtió en la primera supervisora de los servicios de la floreciente IBM; y Mary Jackson, la primera (sí señores, la primera) ingeniera aeroespacial en los Estados Unidos –¡Qué orgullo!-.

Estas mujeres de la estirpe de Hipatia de Alejandría se impusieron ante la discriminación por su género y su raza para convertirse en modelos a seguir de las miles de matemáticas, ingenieras y licenciadas en ciencias exactas que buscan colarse en el desarrollo científico y tecnológico de nuestra era.

Shetterly, la escritora, es también asombrosa, pues fundó en México durante el 2010 la revista “inside México”, dirigida a los angloparlantes que se asientan en el país. Fue consultora de marketing en la industria mexicana de turismo y fundó la organización “The Human Computer Project” que recaba el trabajo de todas esas mujeres que trabajaron en los albores de la aeronáutica como la conocemos hoy en día.

Con cuatro estrellas en el sitio Goodreads, más de cuatro mil votos y mil reseñas, Hidden Figures, además de una buena recepción por la comunidad lectora, no ha pasado desapercibida en la industria cinematográfica: cuenta con una adaptación nominada al Óscar 2017 y protagonizada por Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe. Así que sin importar si prefieres un libro a una película o viceversa, seguro disfrutarás de esta historia.

No prometo que acabes sin algunas lágrimas.

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La esperanza de una vida después de la muerte

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

¿Qué harías si te dieran la oportunidad de seguir viviendo dentro de cien, o tal vez quinientos años? Suena interesante ¿no crees?, pero una de las condiciones es que estés médica y legalmente MUERTO en el siglo veintiuno, además que pagues entre 38 mil y 200 mil dólares. Costo que para muchos es un lujo imposible.

Hay varios institutos alrededor del mundo que ofrecen esta posibilidad de “revivir” en un futuro, aunque por el momento no saben todavía cómo revitalizar a sus “pacientes”. Lo único que ofrecen es la esperanza que a ojos de la comunidad científica internacional es algo descabellado e irreal.

Si bien, hay laboratorios en los que se activamente se busca esta innovación medicinal que permitiría reanimar a cuerpos sin vida, pareciera que institutos como Alcor, Cryogenics, entre otros; intentan reescribir la historia del Hombre Prometeo (el monstruo de Frankenstein), o hacer realidad lo que vemos en historias de ciencia ficción, como la de Han Solo: prisionero en un bloque frío que lo mantiene vivo –y con signos estables.

Los experimentos en los que criogenizaron y volvieron a la vida animales fueron anfibios o gusanos, que comparándolos con los mamíferos, tienen la capacidad de regenerarse después de pasar por un largo proceso a temperaturas muy bajas. ¿Es entonces una esperanza vana para burlar a la muerte? ¿Acaso existen motivos para creer que podrá funcionar?

Ninguna de estas dos preguntas tiene una respuesta clara, y tanto detractores como fieles seguidores de esta rama científica poco explorada continúan buscando hechos tangibles. Sorprendentemente, esta práctica tiene ya más de 300 cuerpos en espera de un avance milagroso que les devuelva a la vida.

Y aunque el proceso aún tiene sus defectos y no es posible mantener completamente a salvo a todas las células, puesto que con el frío constante llegan a cristalizarse y dañarse, estos institutos y los grupos que les defienden creen fielmente que la ciencia podrá rescatar algún día estas células también dañadas por el nitrógeno. Mientras tanto, miles de personas se preparan para una preservación un tanto faraónica (puesto que lleva un proceso similar a la momificación) y poder aspirar a una vida después del mañana.

Pero…

¿Recordarán quienes fueron en el pasado?

¿Serán una persona nueva en un cuerpo viejo?

¿Qué mundo les espera más adelante?

Vivir después de haber muerto por medio de procesos científicos poco desarrollados es un riesgo que muchos están dispuestos a tomar, aún a pesar de las muchas preguntas sin respuesta y tal vez caminos sin retorno.

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Vargas Llosa vs el consumo postmoderno de la literatura

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

Hace unas semanas el mundo literario se sacudió ante el inesperado veredicto de la Academia Sueca. Bob Dylan obtenía el Premio Nobel de Literatura, arrasando a los escritores y poetas que habían sido nombrados como posibles ganadores. El año pasado también hubo discusiones sobre la decisión de otorgarle a la periodista Bielorrusa Svetlana Alexievich el Nobel por su prosa—según sus detractores, similar a varios autores (leease Joyce Carol Oates, John Banville, Jon Fosse, entre otros)–. ¿Cuál es la mayor diferencia entre estos dos casos?

-Ah, sí, Bob es cantautor-.

Si bien su icónica trayectoria y sus letras son de una belleza excepcional, muchos literatos expresaron su inconformidad al conocer el veredicto y miles de opiniones contra este se sumaron al del veterano Mario Vargas Llosa, quien en algunas ceremonias que ha presidido en estos días, como la presentación en Berlín de su último libro, dijo a la prensa que el Premio Nobel de Literatura debe ser para escritores y no para cantantes, a pesar de que disfruta de la obra del señor Dylan. Comentó también que este galardón no debería abrirse a la poesía cantada, ya que dejaba el paso abierto a que cualquier persona de la farándula aspire a un Nobel dedicado al arte de las Letras.

Si bien pareciera que el señor Vargas Llosa dio estas palabras a la prensa por la emoción negativa que aún mantienen muchos respecto al galardón de las letras, no dista mucho de la realidad que hemos presenciado este mismo año. Durante la Feria del Libro en Bogotá, Colombia, la prensa local se escandalizó al ver que la presentación del libro del youtuber Germán Garmendia, titulado “Chupa el Perro”, atrajo a más personas al recinto, e incluso medios como El Universal afirmaron que el saldo final fue de mayores ventas del joven chileno que del veterano peruano que asistía junto a otros grandes de la literatura latinoamericana a esta Feria del Libro.

Tenemos entonces motivos claros para que el escritor Mario Vargas Llosa se exprese de esa manera ante la prensa, aunque más allá de sus experiencias se encuentran los datos estadísticos en países latinoamericanos. Tan solo en México, Grupo Milenio publicó en el 2013 que había cerca de 100 ferias del libro en el país, y sólo se leían 2.5 libros al año en promedio, aumentando a 5.3 en el 2015, según datos arrojados por el Excelsior y El Universal.

-¿Pero cuales fueron los libros más leídos en el año más leído?-

Excelsior tiene el top 5:

5.- Crepúsculo (sí, aún lo leen)

4.-El Principito

3.-Cien Años de Soledad

2.-Trilogía Cincuenta Sombras de Grey (hasta mis tías lo leyeron)

1.- La Biblia

Aunque sabemos que entre nuestros amigos pasa que dicen haber leído tal o cual libro para sentirse importantes, “únicos y diferentes” (que tire la primer piedra el que no), en un mundo lleno de hipsters o cosas mainstream y es tan usual que se vea ahora un best seller de una socialité, una autobiografía de algún famoso caído a menos buscando la gloria perdida o un compendio de absurdos traducidos a un lenguaje “impropio del vulgo”, que no nos damos cuenta a simple vista de las tendencias del consumo literario hasta que hacemos un análisis más profundo: preguntando por sus hábitos de lectura, sus afinidades y gustos más allá de las páginas.

Esto es lo que critica el señor Vargas Llosa en sus discursos, el poder de la opinión pública de personajes lejanos a la literatura y las tendencias en redes sociales, para guiar al consumo literario impuesto por el pensamiento postmoderno que se rige por las ganancias en ventas y la sentencia—si no leíste a (…) no eres lector –.

Les mando un cordial saludo a todos los que asistieron a la Feria Internacional del Libro 2016 en Guadalajara, Jalisco, estuve paseando por los pasillos llenos de póster promocionales del nuevo libro de Kim Kardashian, mientras buscaba una buena edición de la obra Cyrano de Bergerac.

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La Sociedad del Egoísmo

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Por: Paola González

“Tengo todo lo que quise y no lo disfruto como quisiera.”

Esa es la frase que se asume socialmente. Enmarca la vida de aquellos que son egoístas; una vida de insatisfacción a pesar de conseguir sus ambiciones. Se cree que todos todos los egoístas son de los que dicen “hay que hacer algo malo para conseguir algo bueno” o que se les puede reconocer en la calle por su forma de caminar, la manera en la que hablan con otros o sus gestos durante la interacción.

Es más complejo que eso. El egoísmo está en los pretextos que tenemos cuando alguien nos pide ayuda o en las mentiras que nos decimos todos los días para restarle importancia a aquello que no comprendemos. Cuando ignoramos el saludo de alguien al pasar por la calle sólo por evitar una respuesta, incluso cuando llamamos a alguien gordo o gorda para sentirnos mejor.

El egoísmo domina en la sociedad y está marcado por la inseguridad. Desde el auge de las tendencias millenials vivimos tan inmersos en los ideales de vida desarrollados por una generación temerosa y constantemente golpeada por nuevas crisis que pareciera que nos estamos volviendo una sociedad en la que cualquier comentario dicho al aire afecta a nuestro individualismo. Es decir. “tengo derechos, respétenme. No importan los derechos de los demás”.

Vivimos creyendo que la lucha por el derecho al matrimonio igualitario es más importante que los derechos humanos de los indígenas, que la persona que lucha por un trato digno a la mujer es una resentida,  o creemos que la lucha por los derechos de los animales es más importante que una vida digna para cada ser humano. Tal vez somos de los que creemos que las masacres en Siria son más crueles que la crisis nacional en Venezuela, o incluso que en nuestro barrio (¿para qué ir tan lejos?).

NO ES ASÍ. Cada una de las luchas por la paz, la justicia, la equidad, e incluso la búsqueda de una consciencia global más amable con el planeta vale tanto como la otra. Es decir, todas valen lo mismo: MUCHO.

Pero si creemos que viajando y no teniendo hijos vamos a solucionar los problemas de sobrepoblación, desnutrición e injusticia social es porque sólo les creemos a las imágenes que se comparten diariamente en Instagram. Creemos en la vida perfecta, en los cuerpos y colores perfectos que nos muestra el colectivo. Pareciera que las princesas Disney que tanto critica la sociedad mutaron; se convirtieron en las princesas Instagram, en las princesas youtubers, o en las princesas #Lady´s que conocemos y criticamos pero no dejamos de imitar.

Es este egoísmo causado por la lucha de los ideales individualistas el más grande de todos, el que nos afecta como a un rebaño esquilado. Y mientras buscamos satisfacernos sin considerar los derechos y libertades de los demás dejamos el mundo un poco más triste, un poco más desunido y un poco más oscuro.

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