Acuerdo Transpacífico: ¿El perdedor de 2016?

Acuerdo Transpacífico

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

El Acuerdo Transpacífico, o TPP, es actualmente la negociación comercial plurilateral más ambiciosa que existe, tanto por la cobertura de productos y las disciplinas que incluye, así como por la importancia económica de sus miembros, que juntos engloban cerca del 40% del PIB mundial. A finales del año pasado, los 12 países miembros del tratado acordaron el fin de las negociaciones, que incluyen 30 capítulos y duraron cerca de diez años. Falta todavía que se someta al proceso legislativo para ser aprobado en los países durante los próximos dos años. Por las especificaciones del tratado, depende básicamente de Estados Unidos su eventual entrada en vigor.[i] En vísperas de que la región del Pacífico está destinada a convertirse en el motor de la economía global, se considera que el TPP es la apuesta más importante de la administración de Obama por hacer que Estados Unidos establezca las reglas en materia de acuerdos comerciales para las siguientes décadas y, como lo ha puesto el mismo Presidente, no sea China quien lo haga.[ii]

Desde sus inicios, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, hubo voces que criticaron duramente al TPP. Uno de los principales problemas fue que en Estados Unidos esas voces no eran fácilmente descartables. Desde Noam Chomsky hasta Paul Krugman y Joseph Stiglitz, pasando por Médicos Sin Fronteras y Larry Summers, entre otros, fueron críticos del tratado, por lo menos en su etapa de gestión.[iii] En este paquete se congregan un ex Secretario del Tesoro de Estados Unidos y Presidente Emérito de Harvard, dos Nobel de Economía y una ONG Nobel de la Paz. A manera general, las quejas más comunes que recibía el tratado iban dirigidas a su proceso de aprobación fast track y el aura de secrecía que rodeó su negociación, su protección a los grandes corporativos, a Wall Street, su sistema de cortes internacionales y de resolución de controversias (el “investor-state dispute settlement” o ISDS), sus efectos sobre la industria farmacéutica, sus capítulos sobre propiedad intelectual, sus efectos contra la libertad de expresión en internet, y la lista continúa.

Una de las críticas más interesantes durante su proceso de gestión provino de Hillary Clinton, la hoy virtual candidata demócrata a la Casa Blanca. Durante una visita a Australia en 2012, lo llamó el “Patrón Oro” (“Gold Standard”) de los acuerdos comerciales. Sin embargo, a medida que se acercaba la temporada electoral, quizá presionada por parte del electorado que posteriormente propulsó la candidatura de Bernie Sanders, cambió su postura hasta afirmar: “basado en lo que sé hasta ahora, no me puedo pronunciar a favor del tratado”.[iv]

2016 ha probado hasta ahora no ser el mejor año para la integración. El proceso electoral de Estados Unidos se volvió rápidamente un eco de malestares sociales que fueron orientados, entre otros, hacia el libre mercado y los tratados comerciales, siguiendo estrategias electorales. En efecto, Donald Trump ha basado uno de sus ejes de campaña en atacar tratados como el TLCAN que, según él, se aprovechan de Estados Unidos y dejan sin empleo a sus trabajadores. Al TPP lo ha equiparado con lo que sería una “violación” para su país, lo cual provocó la reacción inmediata de la U.S. Chamber of Commerce[v] pero no del establishment republicano que ideó hace dos décadas el TLCAN.[vi] Por si fuera poco, el reciente resultado del Brexit complica aún más las cosas, legitimando este sentimiento y dándole la posibilidad de canalizarse por la vía democrática. La campaña de Trump contra Hillary Clinton seguramente tendrá mucho TPP involucrado.

¿Qué significa para México el TPP? De entrada, expandir su presencia con la región con la que ha tenido el crecimiento más dinámico en los últimos años, al tener nuevo acceso a seis países.[vii] Sin embargo, lo más interesante es que algunos estudios apuntan que, con el TPP, México será uno de los países que más saldrían beneficiados. En efecto, un estudio de Oxford Economics concluye que México ganaría 1.3% en su PIB a largo plazo.[viii] Otro, publicado por el Wilson Center concluye que el TPP ayudaría a llenar ciertos huecos que dejó el TLCAN, y haría a sus países más atractivos para las inversiones.[ix] Si se confirman estos estudios, y persiste el sentimiento anti-TLC’s en el mundo, aún si la UE hace prueba de una solidez institucional ejemplar como respuesta al Brexit y contiene cualquier otro intento de imitarlo, no sería raro pensar que tarde o temprano un Trump acabe ocupando la Casa Blanca, pase lo que pase en 2017.

Pero no nos adelantemos. ¿Cuál es realmente la problemática fundamental que da pie a todo esto, y razón por la cual tanto Chomsky como Summers criticaron al TPP? Robert Reich, ex Secretario de Trabajo bajo Bill Clinton y ahora partidario de Bernie Sanders, lo pone así: “Aún si los TLC’s han beneficiado a la economía en general, también han agravado la desigualdad empujando hacia abajo los salarios. Los principales beneficiarios han sido los ejecutivos bien educados y los accionistas de las grandes corporaciones y los grandes perdedores han sido los trabajadores sindicalizados y sin títulos universitarios que ya no tienen buenos trabajos”. [x] Según él, los TLC’s han sido menos sobre comercio y más sobre proteger las inversiones globales: los activos y la propiedad intelectual de las empresas con sede en Estados Unidos que invierten en el extranjero, y facilitar el outsourcing de su mano de obra. Del otro lado de la moneda, podemos hacer referencia nuevamente al mismo Obama. Últimamente, Obama ha hecho visitas de Estado a Asia, publicado Op-eds en el Washington Post,[xi] entrevistas en Bloomberg,[xii] etc., en donde respalda de manera sólida al TPP, alabando la subida de estándares que implica para otras naciones y su adopción de los “American values”,[xiii] los beneficios del libre mercado traducidos en aumento a las exportaciones y variedad de productos a precios bajos e incremento en capacidad de inversión en el interior, aparte de su efecto a gran escala de contención sobre China. En cambio, existen procesos imparables a estas alturas que pueden resultar en la pérdida de trabajos para la mayoría, como la mezcla de globalización con automatización, y que depende tanto de los Gobiernos el crear las oportunidades y garantizar la educación necesaria para crecer a la par de ellos, tanto como de los CEO’s de las empresas preocuparse por la salvaguarda y la transición de sus empleados en este sentido.

¿En suma, como impactará 2016 al TPP? Sería dudoso pensar que eventualmente se nulifique, después del enorme esfuerzo de los gobiernos involucrados y por su significancia como contenedor de influencia de China. Esto, asumiendo que gana Hillary Clinton la elección. Bajo este escenario, tampoco sería extraño pensar que el TPP entraría en una fase de revisión. En todo caso, veremos seguramente una intensa pugna entre los partidarios del libre comercio y de los tratados comerciales, y los que no, así como una campaña mediática para divulgar sus bondades al grueso de las poblaciones que hoy nutren la fuerza de los candidatos llamados “populistas” en las economías avanzadas.

21_PabloTortolero

[i] Estados Unidos tiene un “veto“ sobre el TPP. Si todos los países suscritos no lo ratifican, todavía entrarán en vigor después de dos años, siempre y cuando al menos seis de ellos lo hagan y representen al menos el 85% del producto interno bruto combinado de los 12 . Esto significa que: si Estados Unidos no ratifica el acuerdo, no va a seguir adelante y, si lo hace, no tendrá dificultades para encontrar cinco aliados.

http://www.forbes.com/sites/emmawoollacott/2016/02/04/trans-pacific-partnership-signed-now-what-happens/3/#317ca3f04921

[ii] https://www.washingtonpost.com/opinions/president-obama-the-tpp-would-let-america-not-china-lead-the-way-on-global-trade/2016/05/02/680540e4-0fd0-11e6-93ae-50921721165d_story.html

[iii] Noam Chomsky y Joseph Stiglitz:

http://inthesetimes.com/working/entry/17732/joseph_stiglitz_on_the_trans_pacific_partnership_this_is_a_big_deal

https://www.project-syndicate.org/commentary/trans-pacific-partnership-charade-by-joseph-e–stiglitz-and-adam-s–hersh-2015-10?barrier=true#BrJ8hOYeMviv5UOX.99

Paul Krugman:

http://krugman.blogs.nytimes.com/2015/10/06/tpp-take-two/?_r=2

Larry Summers:

https://next.ft.com/content/43920bae-c3f3-11e4-9019-00144feab7de

https://www.washingtonpost.com/opinions/rescuing-the-free-trade-deals/2015/06/14/f10d82c2-1119-11e5-9726-49d6fa26a8c6_story.html?postshare=1501434328016940

Doctores Sin Fronteras:

http://www.doctorswithoutborders.org/news-stories/briefing-document/trading-away-health-trans-pacific-partnership-agreement-tpp

[iv] http://www.wsj.com/articles/hillary-clinton-comes-out-against-trans-pacific-partnership-trade-deal-1444249761

[v] http://www.politico.com/story/2016/06/trump-trade-speech-chamber-of-commerce-reaction-224900

[vi] http://www.bloomberg.com/politics/articles/2016-06-28/trump-channels-brexit-in-anti-trade-speech-at-pennsylvania-factory

http://tinyurl.com/hx98kvu

[vii] Estos países son Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur y Vietnam y, aún si nuestro comercio con los mismos no es nada abultado, según cifras de Banxico, en términos de porcentaje de crecimiento, el comercio de México con la región de Asia-Pacífico ha sido el que más ha crecido en los últimos cinco años, comparado con el comercio con Latinoamérica, Unión Europea o TLCAN. Seún HSBC y Deloitte, de entrar en vigor, el TPP tendría repercusiones positivas en este sentido sobre el rol de México en las cadenas globales de valor, por ejemplo, en su industria automotriz.

https://globalconnections.hsbc.com/mexico/es/tools-data/trade-forecasts/mx

https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/global/Documents/About-Deloitte/gx-gbc-mexico-competitiveness-report-english.pdf

[viii] http://intermodalexpress.com.mx/en/news_3/

[ix] https://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/tpp_the_nafta_countries_and_the_integration_of_the_americas.pdf

 

[x] Para esta y otras opiniones de Robert Reich, seguir: https://www.facebook.com/RBReich/?fref=ts

 

[xi] https://www.washingtonpost.com/opinions/president-obama-the-tpp-would-let-america-not-china-lead-the-way-on-global-trade/2016/05/02/680540e4-0fd0-11e6-93ae-50921721165d_story.html

 

[xii] http://www.bloomberg.com/features/2016-obama-anti-business-president/

 

[xiii] https://ustr.gov/tpp/#news

 

Organizaciones Internacionales: manteles sucios, hoyos negros y Remingtons.

Organizaciones Internacionales- manteles sucios, hoyos negros y Remingtons.

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

Revisando sitios online donde se enlistan oportunidades laborales, me divirtió encontrarme con una que anunciaba una vacante en el PNUD, brazo del sistema de las Naciones Unidas para temas de desarrollo. Lo interesante del anuncio era el perfil del aspirante requerido. Según el anunciante, para el puesto se necesitaba tener “tres cosas: atención al detalle, una paciencia legendaria y tolerancia a la frustración.”[i] Yo hubiera pensado que ese listado de aptitudes sería suficiente para disuadir a cualquier candidato, sin embargo el anuncio recibió mucha atención. En todo caso, el primer requerimiento es algo que vemos comúnmente en los anuncios laborales. Los otros dos no lo son tanto. Sobretodo, ¿a qué se referiría con paciencia legendaria?

Sin irnos tan atrás en la historia, las Organizaciones Internacionales que conocemos hoy en día, o por lo menos las más grandes e importantes en relevancia y presencia, sirven para mantener el status quo del mundo, evitar conflictos armados, garantizar el orden económico mundial, o servir de mesa de diálogo político como canal comunicador y facilitador de acciones orientadas hacia el avance humano, desde el desarrollo económico hasta la seguridad, la protección de los derechos humanos hasta la ayuda humanitaria y mitigación de crisis.

Quizá uno de mis recuerdos más vívidos sobre estos organismos fue cuando inició la guerra de Irak en 2003, en donde en medio de una maraña interpretativa de Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, el Gobierno de Estados Unidos llevó a cabo una coalición que invadió Irak. La legalidad de esta invasión sigue siendo objeto de estudio, ya que no hubo un visto bueno explícito de parte de ese Consejo y, a la fecha, el fracaso de formar instituciones tras el derrocamiento del régimen de Hussein es una de las principales razones de ser del Estado Islámico. En ese entonces, me preguntaba, ¿quién era este Consejo de Seguridad? Y, ¿por qué, si estaba conformado con los vencedores de la Segunda Guerra Mundial en 1945, seguía siendo el mismo más de 50 años después? ¿Por qué sólo estos miembros tenían derecho a veto? ¿Por qué la coalición invasora procedió sin su consentimiento explícito? Ciertamente el mundo había cambiado mucho en cincuenta años, ¿será que el tiempo no transcurría en esos organismos?

Desde ese momento mantuve un ojo puesto en esa y otras organizaciones internacionales, hasta que mucho más tarde tuve la oportunidad de trabajar en una, la OEA. Hace algunos meses, un ex Secretario General Adjunto de la ONU, Anthony Banbury, hizo una radiografía sensible[ii] de todos los males que según él aquejan a esta organización y la impiden llevar a cabo su misión. Preferiría resumir su punto de vista y acercarlo con mi experiencia en tres puntos, a la vez que considero que son válidos en diferente nivel no sólo para la ONU o la OEA, sino para muchas otras organizaciones más.

El primero es la mala administración. Banbury se refiere a la burocracia de la ONU como “un hoyo negro en donde desaparecen innumerables recursos y esperanzas humanas”. Según él, muchas veces la única forma de acelerar los procesos y en verdad llegar a resultados es rompiendo las reglas. Cuando llegué a la OEA, sentía que esta burocracia era lo más normal del mundo. ¿Qué podríamos esperar de un lugar que reúne a una muestra de funcionarios de los países del continente americano bajo un mismo techo? Si nuestras burocracias gubernamentales son típicamente tediosas, esta última imagen es digna de quitar el sueño a cualquiera o, en el caso contrario de que llame la atención, de desarrollar los anticuerpos necesarios basados en la mezcla de paciencia y frustración como requería el anuncio de la vacante.

Esto, no obstante, conlleva un problema grave. Banbury se lamenta que en estas estructuras es prácticamente imposible que te despidan a menos que hayas cometido un crimen grave, y cita los casos de los abusos cometidos por cascos azules en lugares y contra poblaciones que debían supuestamente resguardar. Para el caso de la OEA, durante la recta final de la administración del Secretario General José Miguel Insulza, la organización tenía al menos cinco procesos internos abiertos por situaciones de acoso en donde se conocía que la orden desde los mandos más altos era hacer absolutamente nada y esperar a que finalizara la administración para dejarle el paquete a la nueva administración.[iii]

El segundo es la toma de decisiones basado en la conveniencia política. Branbury considera que estas decisiones, para temas tan sensibles como el mantenimiento de la paz, ha resultado en misiones demasiado largas e inefectivas, que a veces acaban en escándalo, y que responden a intereses políticos en lugar de preservar la esencia de la misión. En general, esto puede ser aplicable a una mayoría aplastante de proyectos de mayor o menor dimensión en muchos organismos, así como en el plano personal de las aspiraciones de varios funcionarios de alto nivel, en detrimento de los mandatos asignados. Esto causa que los mismo funcionarios pierdan de vista su misión, a la vez que la organización parece medir su eficacia si adquiere o desperdicia poder político. Un alto mando de la OEA me comentó, al momento de su salida en 2013, que a su parecer la organización era como un mantel que al cabo del tiempo se ensuciaba y había que sacudir para volver a poner. Pareciera que la misión quedaría en el olvido en favor de un fórum donde no se hace más que medir y accionar poder político.

El tercero, y aplicable en diferente medida a las organizaciones, es la falta de recursos. Durante mi trabajo como asistente de investigación en la universidad, una de mis primeras tareas fue hacer resúmenes de los países morosos de la ONU. En ese entonces se me hacía extraño que hubiera Estados que no pagaran sus cuotas y mantuvieran sus derechos, por ejemplo, a votar, pero al llegar a la OEA entendí la dimensión del problema. Esto, aparte de las repercusiones naturales en su accionar, crea un problema grave de recursos humanos para los organismos: programas masivos de pasantías no pagadas y contratos temporales que crean un ambiente laboral voraz y una rotación extraordinaria. Si de entrada se considera que las pasantías no pagadas son un sistema de inserción altamente excluyente al mercado laboral, queda como prueba de su problemática general el reportaje sobre el joven pasante de la ONU que dormía en un parque público en Ginebra porque no podía costear un alojamiento.[iv] Al final, el mercado laboral es tan demandante que muchos jóvenes prefieren hacer ese sacrificio, o abalanzarse ante la vacante del PNUD, con tal de agregar valor a su CV. ¿Habrá algún momento donde el prestigio de la institución no logre superar este nivel de sacrificio?

Para algunos organismos, las Asambleas Generales de algunos cuerpos son vistas como una lluvia de mandatos que no se pueden cumplir porque no hay presupuesto. Recientemente, la súplica por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por recursos para perdurar es un claro ejemplo de este problema.[v] En el momento en el que las aportaciones voluntarias de la Comisión Europea dejaron de entrar a las arcas de la CIDH, esta entró en modo de subsistencia. Así es, la Comisión que atendía los casos de violaciones a derechos humanos en el Continente Americano operaba en gran parte con dinero europeo.[vi]

En suma, el problema más grave que engloban los tres puntos es la rendición de cuentas. ¿Cómo ésta puede existir en medio de una burocracia monstruosa donde las grietas del sistema solapan a la mala administración? ¿Cómo puede existir si las decisiones son tomadas según la conveniencia política? En mi caso, estuve contratado, como una gran parte de la fuerza laboral de la OEA en ese momento, por una donación voluntaria del Gobierno de Canadá. Al final, ¿para quién trabajas?

Ahora bien, si es tan difícil gobernar un país, ¿entonces para qué existen estos supra-cuerpos que emiten resoluciones y recomendaciones, si están tan plagados de males sistémicos que impiden el cumplimiento de su función? ¿Vale la pena conservarlos?

Branbury dice que sí, y estoy de acuerdo. Sin embargo, no pueden perdurar sin algún tipo de reformas o renovación de fondo que corte las funciones moribundas, mantenga aquellas que funcionan y reasigne recursos y personal[vii] hacia lo que serán los problemas de mañana. Así como sigue siendo increíble que países como Alemania y Japón no sean miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, siendo de sus principales aportadores financieros, también sería una pena enorme ver truncado el trabajo de instancias como la CIDH por falta de fondos y voluntad política. Las renovaciones deben de ir en varios sentidos. No obstante, en el fondo, estas organizaciones, aún con sus terribles males, obtienen su esencia en la semilla del diálogo, y eso no se puede perder.

En palabras del ex Secretario General Adjunto, “la ONU es una maquina de escribir Remington en un mundo de smartphones”. Muchas organizaciones internacionales podrían caber en esta descripción. Sin renovaciones, lo único que será objeto de leyenda serán muchas de ellas por su ausencia.

21_PabloTortolero

[i] El post se puede encontrar en https://www.facebook.com/groups/oportunidadesparainternacionalistas/?fref=ts

y la vacante, para quien cumpla estos requisitos, https://jobs.partneragencies.net/erecruitjobs.html?JobOpeningId=4101

[ii] http://www.nytimes.com/2016/03/20/opinion/sunday/i-love-the-un-but-it-is-failing.html

[iii] Para saber más sobre este momento en específico de la OEA, recomiendo artículos de Ezequiel Vázquez-Ger, en especial este: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/07/actualidad/1412690926_914670.html

[iv] http://www.bbc.com/news/world-europe-33893384

[v] http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2016/069.asp

[vi]http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/23/america/1464011720_921111.html

[vii] El Banco Mundial efectuó uno masivo recientemente. http://www.reuters.com/article/us-worldbank-restructuring-idUSKBN0IJ2WF20141031

¿Y Nuestro Soft Power?

Soft Power

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs,[i] el profesor de Georgetown, Charles King, advierte sobre el “declive en los estudios internacionales”, argumentando que, ante el surgimiento de prioridades como la seguridad nacional, el Departamento de Estado norteamericano habría gradualmente empezado a desaparecer programas de inmersión en lenguas y culturas nuevas, a la par de que existe una tendencia generalizada a destinar cada vez menos recursos en los estudios internacionales, como si se hubiera perdido el interés y la buena voluntad por saber más sobre el extranjero.

Uno de sus principales problemas con esta tendencia es que, según él, el poderío norteamericano no sólo recae en lo económico y lo militar, sino en su capacidad de tener vasta información sobre el mundo y por tanto de entenderlo. En un ejemplo muy claro, considera que en cualquier universidad norteamericana existe algún experto sobre la degradación ambiental en China o la política de alguna provincia en Rusia, pero que en ambos lugares difícilmente habrá quien sepa de la reactivación económica en Detroit o de algún tema que necesite ese grado de precisión.

Estados Unidos parece haber entrado en una fase de cerrazón. Su bienestar, el de sus ciudadanos, y todo lo que es “american” es lo que parece importar por encima de todo. ¿Han hablado últimamente con algún joven norteamericano que carece de conocimiento alguno sobre otras culturas, otras lenguas y maneras de pensar, y que se siente absolutamente cómodo con ello? Esta misma cerrazón es la que ha imperado en la actual campaña por la presidencia del país. En teoría, y por su capacidad para influir en la vida de los demás, de quien menos se debería de esperar esta actitud es de quien exactamente la está aplicando: la primera potencia mundial.

El concepto del soft power, o poder blando o suave, fue acuñado por Joseph Nye para describir la capacidad de un país, en este caso Estados Unidos, para dictar las reglas de juego en relaciones internacionales sin hacer uso de la coerción o la fuerza.[ii] Esto pasaba, en muchas instancias, por el bombardeo cultural, mediático, de valores y de su aceptación como estándar en otras sociedades, pero también pasa necesariamente por la detención de información y expertise sobre otros lugares del mundo, como describe King. Es natural preguntarse si México tiene o no algún grado de este tipo de poder y capacidad de ejercer influencia. Si tenemos una imagen más o menos definida en el exterior, una “marca” México como se ha manejado en los últimos tiempos, entonces seguro que algún grado debemos tener, ¿no?

¿Cómo se manifiesta este poder e influencia en nuestro caso, sobretodo ante el actual panorama político electoral en Estados Unidos? Existen institutos que miden el nivel de soft power que tiene un país, pero esto resulta complicado y confuso. Quizá la respuesta más rápida a esta interrogante es que, por ser intangible, no es una estrategia que nos salte a la vista de inmediato y puede englobar muchos frentes y disciplinas. Revisemos sólo algunos puntos.

Sabemos que mediáticamente la tendencia en ese país es más bien negativa. Esto hace que la percepción en general lo sea, y a su vez tiene un enorme impacto en la misma. Hace poco, una amiga estadunidense me comentaba que en sus discusiones con connacionales sobre su actual proceso de elecciones llegaban numerosas veces a la conclusión de que en su país se estaba llevando a cabo una campaña electoral “a la mexicana”, sinónimo de “risible” o “patas arriba”. Y esa amiga es una gran entusiasta de nuestro país, ahora imagínense lo que piensan inconscientemente el considerable número de ciudadanos estadunidenses que no lo son tanto.

La respuesta a ese fenómeno mediático no ha sido siempre equivocada. Un ejemplo de ello es el comercial sobre el aguacate mexicano que se transmite en el medio tiempo del Súper Tazón, mezclando acertadamente la adicción de los estadunidenses por el guacamole y uno de nuestros fuertes, la gastronomía. Aún si es una iniciativa privada de marketing y está explicada con peras y manzanas bajo forma de comercial cómico, por lo menos se está explicando algo.[iii]

Si nos vamos a las recientes exportaciones cinematográficas, la perspectiva no es tan alentadora. El bodrio de “No se Aceptan Devoluciones” (Eugenio Derbez, 2013) es al día de hoy la película hablada en español más taquillera de la historia en Estados Unidos, después del “Laberinto del Fauno” y “Como Agua para Chocolate”, estrenadas en 1992 y 2006 respectivamente.[iv] Eso parece sugerir que nos quedan algunos años todavía para que este record se eclipse, es decir, hasta que se estrene “No se Aceptan Devoluciones 2”, ya en proyecto. En ella se tratan burdamente los temas de una relación amorosa entre un mexicano y una norteamericana, la mudanza a California como sinónimo del sueño americano (efectuada vía la inmigración ilegal, claro está) y un sinfín de bromas y lugares comunes sobre el significado de la vida en ambos lados de la frontera y para ambas nacionalidades. Es importante notar que este producto de exportación es por supuesto la película mexicana más taquillera de la historia en nuestro territorio. Aún si su público objetivo en Estados Unidos era fundamentalmente el méxico-americano, si por equivocación algún ciudadano fuera de esta categoría se metió al cine a verla quizá no se haya llevado la mejor imagen de nosotros. También, aún si a todos nos ha dado gusto las recientes premiaciones de cineastas mexicanos en los premios de la Academia, no olvidemos que el largometraje sobre México que compitió por Mejor Documental en los pasados premios se llamaba “Cartel Land”.

La respuesta oficial ante el problema en la percepción durante el periodo electoral en Estados Unidos, hasta donde sabemos, fue un reacomodo de funcionarios en puestos clave. Se optó por cambiar abruptamente de embajador en Estados Unidos por alguien con una trayectoria probada en materia de protección consular en ese país. Carlos Manuel Sada Solana. El puesto de Subsecretario para América del Norte fue ocupado por José Paulo Carreño King, el antiguo coordinador de Marca País y Medios Internacionales de Presidencia, experto en marketing, y comunicación al igual que su padre. Carlos Pérez Verdía, quien ocupaba antiguamente ese puesto, fue recientemente nombrado Coordinador de Asesores de Presidencia.

¿Cual será su estrategia? La iremos viendo poco a poco. Los resultados, para algo tan difícil como la percepción, no pienso ni que sean inmediatos, ni que sean confortadores. Posiblemente se incremente el trabajo de coordinación con las cámaras de comercio y las representaciones de intereses económicos mexicanos en el país. Más aún, en un ambiente donde se empieza fuertemente a criticar los tratados de libre comercio y se maneja hasta de una posible puesta en duda del nuevo mega tratado, el TPP, resulta clave este trabajo para fines de intercambio económico. Esperemos que esta estrategia sea algo visible, al estilo del video vuelto viral de la Embajadora de México en India que cambió su lujoso auto de servicio por una especie de motoneta con asientos típica de la región y adaptada con los emblemas oficiales de México, y por ello ha recibido una gran cobertura.[v] Todas las proporciones guardadas, en esta ocasión, tomando en cuenta los últimos resultados de la contienda por la nominación Republicana y adelantando lo agresiva que será la contienda general en los próximos meses usando temas que nos perjudican,[vi] la tarea de cambiar la percepción se avecina mucho más difícil.

Dada esta supuesta cerrazón y desinterés por el resto del mundo, es probable que nuestro amigo norteamericano nos seguirá preguntando si celebramos nuestra fiesta nacional este último cinco de mayo con unas margaritas en compañía de nuestro primo el narco. ¿Tendremos las herramientas como país para transmitir efectivamente lo aberrante de esta última frase a un auditorio que no tiene voluntad de escucharlo?

21_PabloTortolero

[i] https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/decline-international-studies

[ii] https://www.foreignaffairs.com/reviews/capsule-review/2004-05-01/soft-power-means-success-world-politics

[iii] http://www.aguacatesdemexico.com/about-afm/#BydYW5YTyPXkxeIE.97

[iv] http://www.forbes.com.mx/las-peliculas-mexicanas-mas-taquilleras-de-la-historia/

[v] https://youtu.be/tP5D6Ssgsi0

[vi] http://www.milenio.com/firmas/carlos_puig/campana-Trump-antimexicana_18_734506575.html

 

Vargas Llosa: 80 Años de Espectáculo

Vargas LLosa, Ochenta años de espectaculo

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

Probablemente hay muchos puntos de vista a partir de los cuales se puede analizar la obra y la importancia del premio Nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa. Yo me centraré partiendo de uno muy sencillo, el de la vivencia personal y de lo que he retenido al aproximarme al personaje y a su obra.

Cuatro momentos marcan este acercamiento.

El primer momento fue en una cena en Buenos Aires con miembros de la Embajada del Perú, en la que yo era el integrante más joven; a lo mucho tenía 11 años. La cena degeneró en una acalorada discusión, de la que yo estaba excluido, sobre la naturaleza dictatorial de tal y cual régimen latinoamericano del siglo XX, dadas las nacionalidades representadas en la mesa. Sin embargo, mencionaron repetidas veces a un escritor y a su autoridad sobre el tema, Mario Vargas Llosa. Integrantes de la cena estaban maravillados con su vida personal y mencionaron algunas notas biográficas incluidas en su novela “La Tía Julia y el Escribidor”. Ambos, escritor y novela, llamaron mi atención inmediatamente.

La segunda fue algunos años después cuando, cursando ya la preparatoria, curiosamente nos asignaron la lectura del libro mencionado en la cena bonaerense. Esa lectura dio pie a indagar más sobre algunas otras de sus obras y de sus temáticas, como la dictadura de Trujillo abordada en “La Fiesta del Chivo”. Acabé viendo incluso la película con Salma Hayek sobre este tema dominicano. La lectura de la “Tia Julia y el Escribidor” fue maravillosa. En ella se alternan un capítulo supuestamente autobiográfico con un capítulo bajo forma de radionovela, género del espectáculo radiofónico que corresponde al entretenimiento de antaño.

La tercera, en 2014, en un traslado de 40 minutos hacia el aeropuerto de Washington-Dulles en Virginia, el conductor de la unidad que me transportaba, de nacionalidad peruana y radicado en Estados Unidos, despotricó contra el personaje durante todo el trayecto después de que yo sugerí pacíficamente que me gustaban sus libros para abrir conversación. Lo calificó de traidor y ambicioso, refiriéndose a su sed de protagonismo y a su partida para radicar en Madrid. Me sorprendió ver cómo una persona podía tener una opinión tan negativa de un connacional galardonado con el Nobel.

Sin embargo, para el momento más importante, hay que regresar a febrero de 2009, en la universidad. Era un fin de semana y estaba ansioso por llegar a casa y leer la más reciente edición de Letras Libres, que en su portada anunciaba el ensayo de Vargas Llosa intitulado “La Civilización del Espectáculo”. Por mucho una de las lecturas más punzantes y pesimistas que he leído en mi vida, sin embargo cada vez que la releo le encuentro todavía mayor sentido.

En esta lectura, Vargas Llosa advierte sobre el triunfo de la “banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo.”[i] Siguiendo una lógica de demanda, propone que la democratización de la cultura tuvo el efecto indeseado de valorar la cantidad a expensas de la calidad; por ende, consumimos literatura light, cine light, arte light. La cultura y el deporte se masificaron, y preferimos lo fácilmente digerible, a la vez que la crítica pierde su lugar preferencial en la sociedad a favor del entretenimiento banal.

Un ejemplo de esto, nuevamente personal, es el periódico Reforma que he leído desde que tengo memoria. Ese periódico ha pasado a reducir sus contenidos sustanciales por nuevos suplementos de sociales, de entretenimiento o clips de TV casi cada año. Tuvo una época aberrante donde publicó fotos muy gráficas en la sección de Ciudad, para después cederle el “honor” a su publicación hermana, el Metro, que vende a montones. Y así la historia de todos los periódicos. ¿Es su culpa? No, diría Vargas Llosa. Es lo que el público demanda. Y si no nos creemos parte de ese público, habría que preguntarse cuantas veces nos hemos justificado el perder dos horas de nuestra vida con un: “no importa, estuvo dominguera”.

Vargas Llosa también toca el tema del espectáculo y su entrada en la política, asombrado porque un país como Francia se volcara al entonces reciente matrimonio del Presidente Sarkozy con la actriz y cantante Carla Bruni. Hasta toca el tema de las relaciones interpersonales y del sexo, y eso que en 2009 nadie hablaba de Instagrams, de Periscopes, de Tinders y Snapchats. Qué bueno que no ha muerto, porque se saldría de su tumba con esas noticias.

Hace algunas semanas, Mario Vargas Llosa celebró con una publicitada cena sus 80 años. Decía en su columna Sergio Sarmiento que no era tarea fácil reunir en un mismo lugar a los rivales José María Aznar y a Felipe González, o también Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia, sin embargo él lo hizo para su festejo.[ii] Nuestra ventana al espectáculo nos ha mostrado recientemente que ese tipo de reuniones no se limitan a la figura de Vargas Llosa.

Que se recuerde a este autor por haber acuñado un término famoso para nuestro sistema político pre-año 2000 y sus opiniones sobre política, como pensarían los integrantes de la cena cuando tenía 11 años; que se le recuerde por su fallido intento de candidatura presidencial y por supuestamente aparecer en los Panama Papers,[iii] como seguro piensa el conductor que me llevó al aeropuerto; yo lo recuerdo por el placer de haber leído algunas de sus obras y seguirle su paso, y por el ensayo que leí en 2009, que me mostró una lente con la cual sigo haciendo sentido de muchos aspectos de la vida cotidiana.

Sarmiento decía que no se le podía negar a Vargas Llosa el ser un escritor “engagé”,[iv] comprometido con su deber de defender la crítica y la libertad. José Woldenberg comentaba la virtud de contar con un escritor cuyos textos “irradian placer, sabiduría y claves para comprender la complejidad del mundo y de quienes lo habitamos.”[v] Esperemos que a sus ochenta años, esta capacidad no decaiga.

Para los fanáticos de la “Tía Julia y el Escribidor” y de sus capítulos pares: ¿Decaerá? ¿Comenzará a perder relevancia? ¿ El escándalo de cuentas off shore le quitará el sueño? ¿Se sentirá cada vez más apesadumbrado por la reafirmación de vivir en la civilización del espectáculo que tanto avisó hace algunos años? ¿Cómo terminará la excepcional historia de este omnipresente escritor peruano?

21_PabloTortolero

[i] Texto en .pdf: http://www.letraslibres.com/sites/default/files/pdfs_articulos/pdf_art_13553_12208.pdf

[ii] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85221

[iii] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2016/04/6/vargas-llosa-aparece-en-la-lista-de-panama-papers

[iv] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85221

[v] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85302

 

La Sobremesa Aguafiestas de Thomas L. Friedman

Friedman

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

En una reciente columna,[i] el tres veces ganador del Premio Pulitzer Thomas L. Friedman, en lo que parece una extraña mezcla de jactancia y resignación, anuncia a sus lectores que posee la capacidad de arruinar cualquier conversación amena de sobremesa si decide abordar el tema del estado actual del mundo.

El periodista comienza entonces una pequeña enumeración de los aspectos que lo tienen mayormente preocupado para este año que apenas comienza, citando la volatilidad económica y los precios del petróleo, el cambio climático, la desaceleración de China y sus efectos en los demás países, así como la cuestionada habilidad de los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, para estimular la economía con los métodos conocidos hasta ahora por la historia.

Es ahí, hablando de la actualidad de ese país, que llega a un planteamiento muy interesante. ¿Cómo es que, hoy en día, las dos personas que más ruido están haciendo en las elecciones son, según sus palabras, dos personas con ideas de corte fascista y socialista? En cualquier otro momento, si nos hubieran dicho que eso sucedería para marzo de 2016, la predicción hubiera provocado simplemente una total incredulidad. Aún si el movimiento de Occupy Wall Street y las otrora indignantes leyes de racial profiling (se recuerda por ejemplo la Arizona SB 1070 en 2010) o el surgimiento de milicias armadas en la frontera pudieron haber sido un indicador de lo que vendría después, nadie hubiera imaginado, siquiera hace un año, que un personaje como Donald Trump estaría más que encarrilado a ser el candidato republicano.

Friedman tiene un punto muy valido. ¿Qué tal que todo esto significa el fin de una era y el reacomodo de las placas tectónicas, si bien no del mundo entero, por lo menos de las de la política en Estados Unidos? ¿Qué tal que este escenario insólito se volverá el nuevo “normal”?

Las elecciones en el vecino país del norte son de un alto grado de complejidad, y este año han probado romper esquemas. Por un lado, la carrera por la investidura republicana se ha visto secuestrada por un fenómeno para el cual no se estaba preparado.[ii] Hemos visto en los últimos meses una extenuante serie de debates muy cargados en ánimos y con un sinnúmero de integrantes que se han salido de control en más de un momento. Noticias muy extrañas han hecho sombra al proceso, desde la gente que cuestiona el momento y las circunstancias de la muerte del juez Scalia hasta otras, todavía más preocupantes, que sugieren por ejemplo que la campaña de Ben Carson habría sido una farsa al servicio de intereses económicos de la cual ni él mismo estaba enterado[iii] (si su campaña fue en efecto una farsa, nos podríamos por lo menos preguntar si alguna más en esa carrera serviría al mismo propósito).

Por el otro lado, Bernie Sanders ha llevado una campaña por demás interesante y se ha ganado el apoyo de mucha gente, notablemente de jóvenes, con su retórica anti-1%. No obstante, es prácticamente un hecho que Hillary Clinton será la candidata del partido demócrata. Existe una creciente especulación sobre quien podría ser su compañero de fórmula. Una corriente sugiere que un candidato fuerte es Julián Castro,[i] mexicoamericano de Texas miembro del Gabinete de Obama y ex alcalde de San Antonio. Ahora, a la ecuación insólita del fascista y del socialista se le podría sumar, por qué no, una mujer y un mexicoamericano. Con esto se acapararía toda la atención de la sobremesa.

Quien gane está todavía por verse. Tendremos un adelanto contundente de ello durante el mes de marzo. Desgraciadamente, el consenso parece indicar que, aún si Trump no gana la elección, ni la investidura republicana, su efecto perdurará.[v] El sentimiento que despertó, que llevaba dormido o por lo menos bien escondido durante tiempo, será algo que tardará en apaciguarse.

¿Este reacomodo de placas tectónicas y fin de antiguas eras que esboza Friedman significa a fuerza que estaremos peor? Sería preferible pensar que no. Sería preferible pensar que existe la suficiente probabilidad de que en enero de 2017 la primera mujer y el primer mexicoamericano estén entrando a la Casa Blanca. ¿Existe realmente?

Si compartieras la sobremesa con Thomas Friedman, ¿qué le dirías?

21_PabloTortolero

 

[i] http://www.nytimes.com/2016/01/20/opinion/what-if.html?mwrsm=Facebook&_r=2

[ii] Recomiendo artículos de Daniel Drezner sobre el fallo de los politólogos en analizar con seriedad el ascenso de Trump y su aparente complicidad en el mismo. Un ejemplo: http://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/02/23/my-very-peculiar-and-speculative-theory-of-why-the-gop-has-not-stopped-donald-trump/

[iii] http://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/02/ben-carson-thinks-maybe-his-campaign-was-a-scam/470715/

[iv] http://www.politico.com/story/2016/01/julian-castro-possible-vice-president-218119?cmpid=sf#ixzz3y0K2cIbh

[v] Federico Ling dice: “el daño ya está hecho”. Un ejemplo: http://lasillarota.com/una-retorica-para-trump-el-dano-esta-hecho/Federico-Ling-Sanz-Cerrada#.VtUHeHjIZER