Nuestra raza

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

Estas semanas de dolor, pérdidas y desastres en México y el caribe, pero también de un infinito amor, entrega y generosidad, nos han vuelto testigos de la grandeza del ser humano. Nuestra raza. Esta adversidad a la que hemos recibido con los brazos abiertos, ha hecho recordar a muchos las palabras que otros hombres han dedicado a su pueblo. Nuestro pueblo. “Por mi raza hablará el espíritu” Resuena esta célebre frase de José Vasconcelos mientras veo videos y fotografías de mi gente, mis hermanos, de toda la nación y del mundo entero sumándose a una de las causas más nobles: la lucha por la vida. Este esfuerzo inmortal de resurgir entre los escombros más fuertes y sabios demuestra que somos una creación maravillosa.

Sin embargo, en otras ocasiones se puede observar un comportamiento completamente diferente. Cada año el 12 de Octubre se celebra el “Día de la raza” en México, en el que se reconoce el mestizaje que unió continentes en una cultura tan compleja y exquisita, que el mundo entero busca deleitarse con ella. Este día y en los últimos años se ha podido apreciar en los comentarios de la gente una veneración fiera hacia los pueblos indígenas y un rechazo cínico a migrantes españoles por los crímenes históricos que cometieron en contra de los nativos.

Mientras postean su crítica histórica en su IPhone de temporada y pasan de largo ante una familia de indígenas que buscan mejores condiciones de vida que las que pueden conseguir en sus comunidades, rechazan parte de su cultura, de su historia. Parece que está de moda venerar a la madre y destrozar al padre; honrar a los indígenas ancestrales e ignorar a los actuales; criticar a europeos históricos y buscar imitar los modernos. Las expresiones de riqueza cultural y sabiduría ancestral hechas carne y vida, son ignoradas a diario, vistas como parte de la decoración nacional.

¿Qué congruencia puede encontrarse en ello? Ninguna realmente.

Se nos olvida que somos mestizos, los herederos de la sangre de tantos pueblos y tanta gente como estrellas en el cielo; que somos uno, en cientos de vidas, momentos y lugares sin importar el color de nuestra piel o la religión que profesemos. Dice María Luisa Burillo Es necesario escuchar la sangre de nuestros artistas ancestrales y el vigor de España, proyectando una identidad que une lo mejor de dos continentes en una luz cósmica que irradia humanismo al mundo”. Seamos dignos hijos de la historia que nos contamos, agradezcamos las acciones de los pueblos que llevaron a que se nos diera el don de la vida y reconozcamos en los demás ese precioso regalo.

Así como en momentos de crisis hemos respondido con valor, amor y gran generosidad, entreguemos el corazón a quienes como nosotros son hijos de esta tierra y este pueblo tan vasto y rico que es México, que en palabras de Octavio Paz “La ética más sublime es la de la acción”. Los invito a todos a ver a los ojos a quienes portan vestimentas tradicionales de los pueblos indígenas y que se tomen unos minutos de su día para escucharles, a darles la mano y desearles pasen un bello día; pues así como hemos sido capaces de responder ante los sismos del 7 y 19 de septiembre, podemos hacerlo también los 365 días del año con quienes lo necesiten, especialmente a aquellos que tanto presumimos en el extranjero.

Reconciliémonos con nuestra historia y nuestra gente. Pidamos perdón por el trato tan injusto, con gestos amables.

Somos uno.
Somos el universo.
(…)
Los eones pasan escribiendo la historia de todos nosotros
El día a día, una nueva apertura (o un nuevo comienzo)
Para el más grande show de la tierra… la vida.

T. Holopainen.

El Problema Somos Nosotros…

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Por: Alessandra Ortiz – @AlessOrtiz3

En días recientes, es común escuchar que el señor, empresario, racista, intransigente y ahora Presidente de la primera potencia mundial, Donald Trump, esté causando inestabilidad económica en nuestro país. ¿Será que Trump tenga tanto poder para llevar a nuestra moneda a alcanzar un máximo histórico de cotización frente al dólar de $22.03? Desmenucemos la situación.

México es un país rico en diversidad cultural y biodiversidad. La variedad de flora y fauna con la que contamos nos coloca entre las cinco primeras naciones con mayor riqueza natural. La variedad gastronómica ha colocado a la cocina mexicana entre las cinco gastronomías más prestigiosas del mundo. Y, acorde con el INEGI, al 2015 se tenía el registro de 68 lenguas indígenas, lo que nos posiciona como uno de los países con mayor diversidad lingüística. Esto sin contar los bailes, las tradiciones, la vestimenta típica y un sinfín de características peculiares y únicas del país. Sin embargo, aún con todos estos elementos positivos, México parece aletargado.

El país ocupa el lugar número 61 de 144 naciones en materia de competitividad, la cual es medida a través de 12 indicadores que evalúan la productividad y prosperidad gestada (WEF, 2015). Al año, generamos en promedio 1,246 patentes, cifra que no representa ni el 30% de las que genera Brasil y ni siquiera el 1% de las que año con año generan EUA, Japón o Corea del Sur (OMPI, 2015). Y no toquemos el tema de corrupción, pues el puntaje del país es de los más altos y se compara con países como Egipto, Indonesia y Filipinas. (Transparencia Internacional, 2015).

Es verdad que la cultura, la promoción para la innovación y los estímulos otorgados por los gobiernos juegan un papel importante, pero no lo son todo. Actualmente existen organizaciones privadas que apoyan y fomentan el emprendedurismo, plataformas que ayudan a recabar fondos para concretar ideas, o seminarios gratuitos para armar un plan de negocio.

¿Qué sucede entonces en México? El país cayó en un letargo y una fase de apatía en la que conformarse con un trabajo estable y un buen ingreso resulta suficiente. La sociedad clama por mayores salarios, pero no está dispuesta a trabajar más o a seguirse preparando. Piden oportunidades y creación de empleos, pero no piensan en crearlos. Exigen un alto a la corrupción gubernamental, pero continúan dándoles “mordidas” a los oficiales de tránsito. La competitividad no tiene que ver con el gobierno, tiene que ver con el esfuerzo diario, con las ambiciones personales, con el no conformismo. Las oportunidades existen y están abiertas para todos, pero no “caen del cielo”, hay que trabajar por ellas.

Los comentarios de Trump han impactado de manera adversa en el tipo de cambio, es verdad, pero ¿será que si el país creara empresas o patentes en las mismas cantidades que Japón, disminuyera los niveles de corrupción y, destinara un mayor gasto en educación, infraestructura y proyectos de inversión, sus comentarios nos estarían afectando en la misma magnitud? ¡Por supuesto que no! Tantas cosas de qué sentirnos orgullosos, tanto por aprovechar y explotar del país como para sentirnos dependientes de manera comercial y emocional de EUA.

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México en el Circo

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

En los últimos años la visión que se tiene de México en el extranjero no es del todo positiva. Se habla regularmente de la violencia y la guerra contra el narcotráfico, de la corrupción y los desaparecidos, así como las malas patas y vergüenzas del Presidente.

Esa visión de México no es del todo errónea. Esas noticias se basan en hechos que, exagerados o no por los medios, efectivamente suceden a menor o mayor escala de forma regular. Pero también hay muchas otras cosas sobre México de las cuáles se habla en los medios internacionales: se habla de la cultura, del turismo, de sus playas, de sus bellezas naturales y de la increíble flora y fauna que se pueden encontrar en los diversos ecosistemas que componen el país. Y aunque videos promocionales y fotos imponentes generados por la Secretaria de Turismo son lo que se mueve como material publicitario, nunca me había encontrado con algo en el extranjero que me hiciera querer visitar México a profundidad y que me conmoviera tanto como el nuevo espectáculo del Cirque du Soleil titulado Luzia y que está inspirado en México.

Usualmente la forma de representar a México en espectáculos artísticos es bastante mala, cayendo en el cliché y sobretodo en la falsedad. Hay nada mas que pensar en el mega desfile de Día de Muertos en el Zócalo de la Ciudad de México mostrado en la última película de James Bond. A diferencia de esos momentos “inspirados” por México, pero no verdaderos a la esencia de lo que en realidad es nuestro país, el espectáculo circense, que tuvo su debut en abril de este año en las carpas del Grand Chapiteau en el Viejo Puerto de Montreal, Canadá, justamente se apega a esa belleza cruda de lo que es la naturaleza y la cultura mexicana.

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El espectáculo comienza con una mariposa monarca con inmensas alas movilizándose, de forma fluida y atlética, por todo el escenario perseguida por un caballo marioneta, manipulado por al menos 4 personas diferentes. Las marionetas fueron una de las grandes sorpresas de la noche. A través del show vemos diferentes animales muy presentes en la fauna nativa del país: armadillos, insectos diversos, colibríes, cocodrilos, una serpiente y hasta un jaguar son manipulados a la manera de marionetas humanas con movimientos tan exactos que es imposible no sentir que el auténtico animal está presente en escena.

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Asimismo, los diferentes actos circenses son del tipo tradicional: trapecistas saltan tan alto como la carpa lo permite, un malabarista hace su oficio a una velocidad que es imposible visualizar cuántos pinos está malabareando, un hombre con una fuerza sobrehumana se sostiene sólo con las piernas en dos varillas extremadamente endebles y por supuesto no podía faltar el presentador-payaso ya típico del Cirque du Soleil. El momento más impactante definitivamente fue el acto de un contorsionista ruso. Dejó al público boquiabierto con una flexibilidad alucinante y al mismo tiempo espeluznante.

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Al talento excepcional de los acróbatas y artistas se suma una puesta en escena soberbia con un escenario cambiante que pasa de ser un papel picado gigante, a un decorado de día de muertos, a los bosques michoacanos donde se encuentran las mariposas monarcas, hasta un cenote y una cascada de agua sobrecogedora donde por medio del control de los chorros se pintan motivos de textiles típicos mexicanos. La música de esta edición del Cirque du Soleil corre a cargo de Nortec Collective Presents: Bostich & Fussible con Simón Carpentier como el compositor. Basándose en una mezcla entre la música tradicional mexicana como la marimba veracruzana, la cumbia, la música norteña y toques de electrónica, la música es pegajosa y cautivante.

Los guiños a la cotidianidad en México no se hacen pasar desapercibidos. Un número completo está dedicado al fútbol, los lados del escenario están decorados con patrones de cerámica poblana, hay un momento donde el ambiente es amenizado por un organillero y un luchador da una pequeña probada de lo que sería estar en la Arena México. Y aunque normalmente en los espectáculos del Cirque du Soleil no hay diálogos, los pocos momentos en los que se generaron palabras entendibles todas fueron en un español bastante bien pronunciado.

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El gobierno mexicano anunció su apoyo al proyecto por medio de una inversión de 47 millones de dólares1 a la gira mundial del show que tendrá lugar durante los próximos 5 años y se está esperando sea visto por más de 5 millones de espectadores en 450 ciudades del mundo2. Yo, como mexicana que tuve la suerte de asistir al espectáculo en Montreal, me sentí emocionada por el show, pero me emocionó todavía más ver a la carpa entera aplaudir sin parar y escuchar comentarios positivos sobre como presentaciones como esta motivaban a la gente a querer visitar México. No todo es malo en el país, por UNA vez la Secretaría de Turismo supo atinadamente apoyarse de los expertos del Cirque du Soleil para generar una publicidad que mueve las emociones a los extranjeros y antoja mucho visitar México.

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REFERENCIAS 

  1. Aguzzi, María Gabriela. “Luzia, Un Sueño Mexicano Lleno Del Surrealismo Y La Majestuosidad Del Cirque Du Soleil.” NM Noticias. May 6, 2016. Accessed July 23, 2016. http://nmnoticias.ca/167396/luzia-mexico-cirque-du-soleil-cultura-montreal-2016-viejo-puerto-premiere-mondiale-premiere-mundial/.
  1. “El Cirque Du Soleil Se Inspira En La Cultura Mexicana.” SIPSE.COM. May 5, 2016. Accessed July 23, 2016. http://sipse.com/entretenimiento/circo-del-sol-estrena-espectaculo-inspirado-cultura-mexicana-203500.html.

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Pablo A. Ortiz / NM Noticias

“Luzia, Un Sueño Mexicano Lleno Del Surrealismo Y La Majestuosidad Del Cirque Du Soleil.” NM Noticias. May 6, 2016. Accessed July 23, 2016. http://nmnoticias.ca/167396/luzia-mexico-cirque-du-soleil-cultura-montreal-2016-viejo-puerto-premiere-mondiale-premiere-mundial/.

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Sébastien St-Jean / Photo Agence QMI

“Luzia Du Cirque Du Soleil: Résolument Familial.” Le Journal De Montréal. May 4, 2016. Accessed July 23, 2016. http://www.journaldemontreal.com/2016/05/04/luzia-du-cirque-du-soleil-resolument-familial.

Mexicanismos

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Por: Ernesto Gómez – @EGH7

La identidad mexicana es un asunto que a la fecha causa conflicto cuando se intenta definir. Octavio Paz dedicó una de sus obras más notables a intentar esclarecerla y ni siquiera El Laberinto de la Soledad alcanza a dejarnos una imagen clara del sentimiento que lleva dentro de sí un mexicano por el simple hecho de serlo. Sabemos y nos gusta decir que el mexicano es fiestero, amable, divertido y, sobre todo, “que no se raja”. Pero el mexicano muchas veces se antoja indescifrable.

Esto es porque nuestra identidad está llena de contradicciones. Nadie es más crítico y pesimista que el mexicano con su propio país; pero al mismo tiempo, nadie más pronto a defenderlo cuando un extranjero se atreve a burlarse de México. Se entiende como una obligación esta defensa del orgullo nacional. También se ve como un derecho exclusivo del mexicano el atreverse a hablar mal de esta nación. El mexicano se lleva entre el orgullo y la vergüenza de serlo. Caso similar con la honra que da la herencia cultural indígena, en contraste con la forma en la que se reniega de sus descendientes. Nos jactamos de las grandes construcciones mayas, pero nos ofendemos si nos llaman “indios”.

Todo lo anterior no es sin razón. ¿Cómo puede haber una identidad clara cuando toda la historia que se le enseña a una población es mentira o verdad a medias? Las páginas del pasado mexicano se han escrito con fracasos traídos a ser por los mismos héroes que festejamos. Hasta la fecha, se hace política con sabotaje. ¿Cómo sentirnos orgullosos de toda la corrupción e impunidad que hacen tan difícil el progreso? No puede haber identidad colectiva cuando los intereses propios se anteponen a los de la mayoría.

Por esto mismo, el mayor enemigo en la opinión pública es Donald Trump, detractor nefasto de los mexicanos. Los mayores íconos son los deportistas: Javier Hernández, Paola Espinosa, Julio César Chávez y Ana Guevara, por decir algunos. A estos se agregan hoy más que nunca los cineastas Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu. Los más leídos tendrán en alta estima al ya mencionado Octavio Paz, junto con otros notables escritores. Todos ellos son alabados por triunfar en donde no estaban llamados a hacerlo; por anteponerse a los prejuicios y a la mentalidad perdedora que estancan al mexicano. Nuestra falta de superhombres históricos nos hace aferrarnos a estos personajes de la cultura popular. Nuestra falta de protagonismo en la historia universal hace que nuestro orgullo se respalde en los también escasos triunfos deportivos. El oro olímpico del 2012 se celebró con mayor ánimo que cualquier 15 de septiembre. No clasificar al Mundial causaría un impacto mayor en el ánimo nacional que la incierta situación económica actual.

El sentimiento de ironía abunda al hacer un análisis sobre este tema. Somos un país riquísimo y repleto de pobres. Un país en el que las minorías tienen control completo sobre la mayoría. Por esto mismo también se dificulta un entendimiento uniforme del ser mexicano. No todos vivimos la misma realidad. Este país ofrece varias caras a la moneda y diferentes formas de entenderlo por ser tan contrastante. Tan sólo con mencionar que el IDH (Índice de Desarrollo Humano) en la delegación Cuauhtémoc del D.F. alcanza niveles cercanos a los de Alemania, cuando en algunos municipios de Chiapas este mismo indicador arroja cifras similares a las de países como Haití. ¿Qué tiene que ver un indio chiapaneco con un empresario que se mueve en limosina sobre el Paseo de la Reforma? Sin ir a tales extremos, ¿qué tiene que ver dicho empresario con el chofer de su limosina? Todos ostentan la misma nacionalidad, pero nunca la misma identidad, ni la misma forma de comprender su entorno.

Algunos amarán el sistema que nos rige al ser beneficiados por éste, mientras que otros lo detestarán al verse en su lado amargo. México puede ser una tierra de oportunidad y, al mismo tiempo, un lugar en el que los sueños mueren. No pretendo profundizar en este tema (requeriría al menos otro artículo completo), pero el hecho es que la desigualdad social del país hace imposible que todos comprendamos y amemos a México de la misma manera.

Los que leímos la tan sonada entrevista de Sean Penn con el Chapo Guzmán nos quedamos un poco enojados por la pésima manera en la que el actor toca el tema. También por la forma en la que malinterpreta totalmente la situación en México y lo que significa el Chapo, además del cinismo con el que lo llama “el otro presidente de México”. Una entrevista por un reportero que no lo es y por un hombre que no comprende el país del que está hablando. No lo juzgo en esto último, pues a nosotros mismos como mexicanos nos cuesta trabajo dimensionar la entera complejidad de México. Para los extranjeros México es playas, tequila y constantes encabezados con personas convertidas en cifras de muertos. Para nosotros hay mucho más que esto, incluso con la terrible inseguridad que tiene secuestrado al país.

¿Qué es ser mexicano? ¿Gritar los “viva México, cabrones” cada 15 de septiembre? ¿Gritar con aún más furia los goles del Chicharito en el Mundial? ¿Vivir con miedo al narco y con odio al gobierno? Sí y no. Es todo eso y mucho más. No se puede decir en una sóla frase al tener tantas implicaciones. Lo que se puede decir con certeza es que el mexicano carga su identidad (cualquiera que sea) con orgullo.

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