El Milagro de Kafka

El Milagro de Kafka

Por: Mario Campa – @mario_campa/ @latampm

Cada que mi convicción sobre la nobleza del espíritu humano mengua, recurro a un episodio de los últimos meses de la vida de Kafka para alentar mi creencia en la posibilidad de los milagros. Reproduzco íntegramente a continuación un fragmento del libro de The Brooklyn Follies (2006) de Paul Auster (traducción al español de Benito Gómez Ibáñez), donde el autor narra mediante una conversación digresiva entre dos personajes de la novela—Nathan y Tom— un suceso en la vida de Kafka que es como para hincarse y aplaudir:

   –Vale. Cuéntame ya esa historia.

   –De acuerdo. Esa historia. La historia de la muñeca… Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica (algo así como judía ortodoxa) que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación en la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.

   »Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta que le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo”. Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

     »Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

     »Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

   »Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

   »Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.

Ahí termina la digresión sobre Kafka.

¡Al diablo con la ontología! Los milagros poéticos los escribimos aquí, en esta vida bellamente absurda.

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30 Notas al Pie de Página

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

Una querida amiga me escribió hace unos días un correo electrónico para felicitarme por mi cumpleaños 30. Hacía meses que no hablábamos y quiso conocer mis opiniones en temas de interés privado y público. Contesté lo primero inmediatamente, pero decidí guardar lo segundo para otra ocasión. Escribí después 30 notas al pie de página para acompañar al intercambio epistolar original, mismas que ahora doy a conocer:

  1. Todo empieza y termina con Trump. El ánimo nacional en México está crispado y alicaído. Hemos tenido mejores días.
  2. La planta de Ford en Hermosillo iba a producir los vehículos autónomos y eléctricos de la compañía. La inversión se fue a Michigan.
  3. La Alemania de 1933 era uno de los pueblos más alfabetizados del mundo. El fascismo trasciende la racionalidad pura.
  4. Recurro constantemente a los existencialistas neo-nietzscheanos. Sartre y Camus fueron Übermenschs: ganaron Nobeles de Literatura utilizando sus propios conceptos filosóficos (postmodernos) para escribir novelas. Mejor mezcla de lo apolíneo y dionisíaco, imposible.
  5. ¿Qué implicaciones tendría el absurdismo de Camus y el compromiso de Sartre en la teoría del Estado? El paradigma utilitarista del mayor bienestar posible tendría que evolucionar hacia uno de mayor movilidad social.
  6. El nivel de vida del ser humano nunca había sido tan alto como ahora. Pero la desigualdad ubicua parece autoimponer la riqueza como fin. ¿Dónde queda el mundo de posibilidades tras la muerte de Dios? Nos tocó vivir el comienzo de la transición del hombre postmoderno.
  7. Escucho a menudo el podcast The Partially Examined Life, disponible en iTunes. Tres americanos que abandonaron años atrás sus estudios de doctorado (Universidad de Texas) discuten las principales corrientes de pensamiento filosófico y las aterrizan en la cultura pop.
  8. Mi favorita en Game of Thrones es Arya Stark. Una niña que se rebela contra su destino de princesa y abandona sus privilegios es difícil de encontrar en la realidad, tristemente. Lo que viene para ella es perfectamente impredecible.
  9. Hablando de roles de género, llegó a mis oídos una historia de una mujer de campo que calzó zapatos de tacón y puntiagudos por primera vez en una edad ya avanzada. Al no poder con ellos, tomó un hacha y les cercenó la punta. Fue mi bisabuela.
  10. He visto ya La La Land. La trama se subordina in extremis a las actuaciones de Ryan Gosling y Emma Stone (<3). No va a cambiar paradigmas en Hollywood.
  11. Si Jack Kerouac escribió On the Road con música de jazz de fondo fue porque quería un texto con la misma personalidad que aquél: fluido y espontáneo. He intentado escribir con tango –Piazzolla, no Gardel–. El resultado: una prosa excesivamente dramática. (En cada tecla se juega uno la vida.)
  12. La literatura vanguardista parece reflejar el absurdismo de Camus y Beckett ya no en el estilo y en los diálogos, sino en la forma de la novela. Leer a Aira o Auster implica estar expuesto a la incertidumbre total y la reinvención continua de la trama.
  13. La técnica narrativa de Aira se llama fuga hacia adelante. En vez de revisar sus textos, se sale de los embrollos narrativos improvisando con la trama hacia lugares desconocidos.
  14. Un novelista mexicano que me sorprendió gratamente es Juan Pablo Villalobos, Premio Herralde 2016. Lector de Aira, por cierto. Estoy a la espera de que Amazon me envíe su nueva novela: No voy a pedirle a nadie que me crea.
  15. La novela que leo ahora es Ready Player One (2011). Las posibilidades de la realidad virtual me entusiasman. ¿Inventarán pronto Zuckerberg, Musk, Gates y compañía algo similar al OASIS de la novela de Ernest Cline? Spielberg (por supuesto) ya trabaja en la película (2018).
  16. La tecnología no descansa. El Hyperloop de Musk (¿Superman o Lex Luthor?) se empieza a materializar. Los avances son prometedores. Si el fondeo y la regulación fluyen, estaremos viajando en cápsulas a 700 millas por horas en la siguiente década. 
  17. Desconfío de las redes sociales. Compruebo constantemente que la gente (híper) activa en redes crea (o refuerza) sentimientos de autosuficiencia moral y conformismo, sin mencionar el costo de oportunidad inherente—otras actividades productivas, culturales, artísticas y sociales—.
  18. Y sin embargo, las redes sociales llevan a la democracia a nuevas dimensiones. La vanguardia política se llama Podemos (España). Son populistas por antonomasia. Hay que seguirlos.
  19. Y en Francia la esfera política está aún más convulsa. ¿Quién podrá parar a Le Pen? El inesperado y reciente empuje de Hamon confirma el hartazgo global con la desigualdad. Su propuesta de gravar el uso de robots es ridícula.
  20. En México no he encontrado a político alguno que merezca mi pleno respeto. La elección de 2018 pinta para ser el año de López Obrador y de la izquierda mexicana. Aun con las deficiencias de los remedios propuestos, su diagnóstico es acertado: el patetismo de las élites mexicanas no puede seguirse prolongando.
  21. México está hoy muy lejos de producir a un Obama: humilde, carismático, popular, leído, templado, optimista y feminista. Las condiciones sociales simplemente no son propicias.
  22. Corrección política y fútbol ahora van de la mano. Un directivo del Barça fue destituido porque opinó que Messi no sería el jugador que es sin sus compañeros. Joder.
  23. Además de Game of Thrones, la única serie que he visto en los últimos años es Billions. La realidad de los hedge funds es aún más dramática que en la pantalla.  
  24. La moda en los hombres es dejar los tobillos al descubierto. No puedo estar a la moda.
  25. Tampoco la moda musical me seduce. En este ámbito soy purista y no tolero la mezcla impúdica de sonidos electrónicos y géneros. Es perfectamente postmoderno.
  26. ¿Pop mata poesía? Al parecer sí. ¿No pueden llegar a una tregua?
  27. Recuerdo que alguna profesora de economía nos contó que a sus hijos los estimulaba a leer premiándolos económicamente. He ahí un dilema. Es verdad que en cierto sentido se les impone un determinado patrón de vida, pero ¿no les abre también la literatura un mundo de posibilidades? Si soy padre algún día, quizá lo intente.
  28. En Italia intentan innovar dando a los adolescentes un estipendio (500 euros al año) para ser destinado a gasto cultural (p.ej., libros y entradas de teatro). Aun con sus deficiencias, me parece un caso interesante a seguir. Si soy gobernante algún día, quizá lo intente.  
  29. “Muchos años después diría Beckett que hasta las palabras nos abandonan y que con eso queda dicho todo.” Así termina la novela Bartleby y compañía que Enrique Vila-Matas construyó utilizando 86 pies de página para ilustrar diversos motivos que llevan a los escritores a dejar de escribir. Juan Rulfo me pareció el más poético y original: “Porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias.”
  30. Todo empieza y termina con Trump. El ánimo nacional en México está crispado y alicaído. Tendremos mejores días.

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Sorbitos de Nicanor Parra y su Antipoesía

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

“La poesía morirá si no se la ofende, hay que poseerla y humillarla en público. Después se verá lo que se hace.”
Nicanor Parra, Artefactos

Se cuenta que cuando Napoleón conoció al poeta alemán Johann Wolfgang (von) Goethe, el general exclamó: “¡He aquí a un hombre!” Napoleón tenía cierta obsesión con el Julio César de Shakespeare, y sabía que podía echar mano de Goethe para sus delirios de grandeza inmortal. No contaba con que habría cierta antipatía entre ambos.

El hombre de armas y poder suele respetar al de plumas e ideas—al poeta, al novelista—porque sabe del poder de la palabra. Recordemos lo que dijo Mario Vargas Llosa en su célebre discurso de aceptación del Nobel de Literatura (2010): “Quienes dudan de la literatura…pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.”

Pues bien, quiero hablar de un Hombre—parafraseando al bajito francés—que revolucionó la poesía latinoamericana. (No, no ha muerto aún, pero tiene ya 102 años…aunque él espera vivir 116.) Supe hace algunos años de la existencia de Nicanor Parra por algunas entrevistas hechas a Roberto Bolaño—disponibles gratuita y legalmente en YouTube—, en las que sin rubor alguno, el novelista chileno declaró que Nicanor Parra era su poeta favorito (sic). Hasta que di con los poemas supe por qué.

 

Qué es un antipoeta:
un comerciante en urnas y ataúdes?
un sacerdote que no cree en nada?
un general que duda de sí mismo?
un vagabundo que se ríe de todo

– Test (Parra, 1969)

 

Nicanor Parra se describe a sí mismo como un “antipoeta”. Es un subversivo literario. Los cánones de la poesía no existen en Parra—y su movimiento que inspiró, entre otros, a los infrarrealistas liderados por Mario Santiago y Roberto Bolaño y que sacudieron en su juventud la Ciudad de México manifestándose contra el establishment poético de la época (i.e., Octavio Paz). Los cánones son reconocidos en la tradición poética, pero sólo para ser lacerados y humillados. Incluyendo los cánones líricos.

 

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.

                                                                                                                       – Manifiesto (Parra, 1969)

 

Parra se mofa en su Manifiesto, el punto de partida para entender su visión poética, de que él no escribe sonetos a la luna—como Neruda, con quien tuvo una férrea rivalidad intelectual e ideológica a tal punto de que la antipoesía de Parra es vista también como antinerudianismo—. Su poesía busca evocar sentimientos, desafiando la ortodoxia poética y el orden social. Parra continúa la tradición iconoclasta, lúdica y espontánea de Arthur Rimbaud. Parra lleva el juego y la estructura visual del poema a niveles sublimes. La forma de presentar los versos es en sí poesía. Cada punto, cada espacio, cada mayúscula y minúscula… todo es juego y poesía.

Claro que me hubiera encantado
Ver en primera fila
A la Santísima Trinidad de la Chilena Poesía
Madre
                           Hijo
                                                      & Espíritu Santo
A la Mistral
En tenida de monje franciscano
A Neruda
De corbata de rosa y de sombrero alón
A Huidobro
Disfrazado de Cid Campeador
A Magallanes a Pezoa Véliz
Al heroico Domingo Gómez Rojas
1896-1920
Está de centenario
A Enrique Lihn a Eduardo Anguita
Doctores todos x derecho propio
Por + que abro los ojos no los veo

-Un millón de Gracias (Parra, 1997)

 

Parra ha tenido una trayectoria brillante en la lengua castellana, aunque no ha tenido el mismo reconocimiento en otras lenguas. Traducir sus poemas debe representar un reto mayúsculo. Es posible, pero el poema degenera más de lo habitual. Aun así, Parra ganó el Premio Cervantes en 2011 y ha estado nominado al menos 4 veces al Nobel de Literatura—la primera en 1997, a iniciativa de NYU, y la última vez en 2012, a propuesta de Michelle Bachelet—. Es difícil que lo gane ante su avanzada edad. Al respecto, declaró en alguna ocasión: “Tengo más fe en el Kino que en el Nobel.”

Además de su naturaleza subversiva y su difícil traducción, quizá el problema principal de Parra para alcanzar los grandes públicos ha sido el carácter sombrío y el humor negro de sus poemas. Parra no escribe de musas ni paisajes celestiales. Parra escribe de tumbas y ataúdes (literarias y reales). Es capaz de reírse de la muerte de un amor no correspondido…

 

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla. 

Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!,
y eso que soy persona de energía.

Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.

 

– Es Olvido (Parra, 1954)

 

…así como de escribirle un poema a Lázaro (el personaje bíblico), invitándolo a no resucitar y a aceptar jubiloso que tiene “toda la muerte por delante”:

 

a qué volver entonces al infierno del Dante
¿para que se repita la comedia?
qué divina comedia ni qué 8/4
voladores de luces – espejismos
cebo para cazar lauchas golosas
ese sí que sería disparate

eres feliz cadáver eres feliz
en tu sepulcro no te falta nada
ríete de los peces de colores

aló – aló me estás escuchando?

– El Anti-Lázaro (Parra, 1985)

 

Mario Campa no es Napoleón (es mucho más alto que él), pero reconoce a un Hombre cuando lo lee. Parra es para Campa un Hombre con una sensibilidad y sentido del humor híper-desarrollados: simbiosis harto fácil de malograr. El mismo Campa buscó hacerlo a finales del año 2016 inspirándose en la pulida técnica de plagio peñanietista y en franco desafío a la tradición poética trumpiana, logrando sin embargo con poco éxito comercial en el intento.

 

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Escribió Milan Kundera en La Fiesta de la Insignificancia (2014) lo siguiente: “En su reflexión sobre lo cómico, Hegel dice que el verdadero humor es impensable sin el infinito buen humor, escúchalo bien, eso es lo que dice literalmente: ‘infinito buen humor’; ‘unendliche Wohlemutheit!’. No la burla, no la sátira, no el sarcasmo. Solo desde lo alto del infinito buen humor puedes observar debajo de ti la eterna estupidez de los hombres, y reírte de ella.” Si quieren leer a un Hombre burlándose del hombre, lean el mejor poema de Nicanor Parra: el soliloquio del individuo. Disponible (gratuita y legalmente) en el portal de la U. de Chile.

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Imaginando el Día “T”

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

No pude conciliar el sueño la noche de la elección. Desconozco si fueron las tres tazas de café que bebí copiosamente durante el discurso de derrota de Hillary Clinton. Quizá debí haberlas cambiado por tres shots de tequila, de ésos que alivian(an) penas. Pero opté por el café. ¿Masoquismo? Quizá. A fin de cuentas, ese parecía ser el humor que llevó al elector americano directo al silicio trumpiano.

Escribió Borges que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece. Ya entrada la madrugada, compadecí los ojos húmedos de una demacrada Hillary Clinton al discursar 1,372 palabras frente al público incrédulo reunido en el National Building Museum en Washington D.C. Era la segunda vez que Hillary suspendía una campaña presidencial en aquel recinto neo-renacentista. La primera: cuando reconoció la candidatura del futuro presidente Barack Obama. La palabra “corazón” había sido pronunciada cinco veces aquel 7 de junio del 2008. Pero la madrugada del 9 de noviembre no había sido musitada en una sola ocasión.

Los tres puntos porcentuales que los encuestadores habían defendido durante semanas para pronosticar una victoria demócrata nunca aparecieron a lo largo de la jornada electoral. El Cinturón Bíblico fue más bíblico que nunca: todo el Mississippi se tiñó de rojo… republicano. Pero la sorpresa vino en el Medio-Oeste Americano, donde Donald Trump arrasó. Florida fue nuevamente fiel de la balanza. El resultado final, Trump 282-256 Clinton pudo haberse invertido si los 29 votos electorales de Florida hubiesen sido azules.

Trump siguió siendo Trump durante su discurso victorioso. Aquellos que pensaban que moderaría su discurso radical se llevaron una nueva decepción. China, México, Rusia, Medio Oriente… todos negociarían en los términos que los Estados Unidos demandasen. La élite del partido republicano, encabezada por Newt Gingrich, Ted Cruz y Paul Ryan, felicitó efusivamente al presidente y se puso a sus órdenes para comenzar las deportaciones masivas hacia… donde hiciera falta.

La transmisión televisa continuó toda la madrugada. Algunos analistas políticos de CNN atribuyeron el resultado de los comicios a la rebeldía del electorado pro-Sanders—que nunca acabó por apoyar incondicionalmente a Clinton—; otros a la demografía caucásica; unos cuantos a los efectos del comercio internacional; los menos al alto número de votos obtenido por Gary Johnson y Jill Stein; y algún encuestador a las altas tasas de no respuesta, que suelen decantar una elección reñida a favor del candidato anti-sistema.

Los mercados financieros globales abrieron la sesión con pérdidas equiparables a las del día posterior al Brexit. El índice Dow-Jones transó 3.14% debajo del cierre anterior. Paul Krugman publicó en su blog sobre las altas posibilidades de una recesión en los Estados Unidos durante los próximos 4 años. Citó las políticas migratorias, las restricciones comerciales y los conflictos geopolíticos inminentes como justificantes del nerviosismo generalizado. El Presidente Obama intentó calmar a los mercados asegurando que los demócratas le harían frente a Trump desde el Congreso. Tomé más café.

Y mi temor más grande se confirmó: el peso mexicano se depreció 5.41% al comienzo de la sesión. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) se desplomó un 4.39% en las primeras horas de la mañana. “¿Exuberancia racional o irracional?”, tuiteó a las 9:56 la cuenta @latampm, recordando a Alan Greenspan. Y tratándose de banqueros centrales, Agustín Carstens confirmó en rueda de prensa a las 10:36 la reactivación de las subastas de divisas, y que las tasas de interés podrían ser ajustadas en la próxima junta del Banco de México. A las 11:21 Peña Nieto felicitó al nuevo presidente de los Estados Unidos. El IPC caía 5.24% cuando el tuit fue publicado en su cuenta.

El Wall Street Journal reveló a las 12:42 que Trump planeaba cobrar una comisión de 5% al envío de remesas como compensación a la construcción del muro, cuyo levantamiento sería oficialmente anunciado en los primeros 100 días del nuevo gobierno republicano. Según el diario, Trump planeaba cancelar del todo el envío de remesas o levantar tarifas de importación a los autos mexicanos en caso de que los bancos o el gobierno mexicano interfiriera con los planes. El IPC cayó. Peña Nieto calló.

A eso de las 14:44, yo ya llevaba cinco tazas de café en el día y veía rojo por todas partes: rojo el mapa electoral de los Estados Unidos, rojos los mercados financieros globales, rojo Bernie Sanders al ser abordado por la prensa deseosa de obtener sus impresiones sobre el resultado electoral. A las 15:20, Christine Lagarde declaró para Bloomberg que el Fondo Monetario Internacional estaría pendiente de la deuda pública en México, que con el 5.62% de depreciación del peso en la jornada se elevaba significativamente de un día para otro. Encomendó al gobierno federal a “apretar las tuercas de la austeridad”. Peña Nieto calló.

Eran las 17:31 cuando el Wall Street Journal publicó en su sitio que Cemex no sería invitada a participar en la construcción del muro siendo una empresa mexicana, a pesar de que sus plantas—situadas en la franja fronteriza—eran las mejor posicionadas para atender la demanda de concreto y cemento para edificar una muralla de 1,000 millas de largo y 12 metros de altura. Según la nota publicada por el diario, una fuente confiable—se especulaba que Donald Trump Jr. filtrase él mismo la noticia—aseguraba que los proveedores de cemento y concreto del muro serían los mismos que el Presidente Electo Trump contrataba para levantar sus Trump Towers. El Deforma confirmó a las 18:27 que Grupo Higa no era uno de ellos.

A las 20:13 me vino la epifanía. Mucha gente me ha preguntado años después si no sería la sobredosis de café (ya iba en mi séptima taza del día). Es altamente probable. Mi estado insomne pudo haber influido también. Lo que sé es que ya me resignaba a 4 años de Trump. La cobertura mediática ahora se centraba en la transición presidencial, en el inicio de las deportaciones masivas y en la construcción del muro. Algunos analistas económicos ya empezaban a pronosticar que la economía mexicana se iría a recesión en un trimestre más. Y mientras intentaba conciliar el sueño luego de una laaarga jornada, fue cuando me vi de pronto en medio del desierto con una lata de grafiti en mano.

Levanté la vista y ahí estaba el dichoso muro. “Grande, gordo y hermoso”, como había prometido Trump. (De hermoso no tenía mucho. El contraste del cemento con la arena nunca me ha gustado.) Pensé en mis dotes artísticas y en lo que podría plasmar en el muro. ¿Quizá un epitafio amoroso? No estaba de ánimos. ¿Quizá un epigrama a Trump? No di con ninguno. ¿Un rifle de asalto disparando flores? Muy poco original. ¿Un Banksy subversivo? Pensé de nuevo en mis dotes artísticas y lo descarté.

En esa disyuntiva estaba cuando supe lo que tenía que hacer. Lo que era mi obligación hacer. Me aproximé al muro con una convicción que jamás había tenido antes. Y ahí, a la sombra del muro, descargue toda la frustración que la victoria de Trump me había producido. Ya no podía más. Siete tazas de café son muchas para la vejiga. Dejé que todo el rencor fluyera libremente sobre el muro. ¿Quién era yo para encadenarlo a mi ser? A lo lejos, escuché las sirenas de la Border Patrol. No vacilé.

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Pequeña Vuelta al Existencialismo Ateo de Sartre

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Por: Mario A. Campa – @mario_campa / @latampm

Recientemente hice escala en el pantanoso mundo del existencialismo, corriente filosófica y literaria que agrupa a una generación de intelectuales que repensaron, en los siglos XIX y XX conceptos como la libertad, la moral, las emociones y el significado de la vida. debido a la heterogeneidad de sus escuelas y principales exponentes, No existe unanimidad sobre quiénes fundaron el movimiento existencialista. Tuvieron vida al menos tres grandes corrientes: el existencialismo cristiano (fielmente encabezado por el danés Søren Kierkegaard), el existencialismo ateo (gallardamente liderado por el francés Jean-Paul Sartre) y el existencialismo agnóstico (tibiamente representado por el alemán Martin Heidegger). La ausencia de consenso taxonómico dio cabida a que otros Notables como Friedrich Nietzsche, Albert Camus y Fiódor Dostoyevsky fueran relacionados—y con razón—al existencialismo.

Sartre (1905-1980) fue quizá el más elocuente promotor del existencialismo genérico. (Como pequeño-gran paréntesis, Sartre era todo un personaje. Entre sus anécdotas destacan tres: (1) haber rechazado un premio Nobel de literatura en 1964; (2) haber sufrido una depresión y alucinaciones por seis meses producto del consumo de mezcalina con el fin de investigar la percepción; y (3) haber sido pareja sentimental de la feminista y existencialista Simone de Beauvoir.) En El Existencialismo en un Humanismo, el filósofo y escritor francés mundaniza algunos de sus conceptos filosóficos para beneficio de una audiencia no sofisticada, dando pauta a que su auto-nombrado existencialismo ateo se emancipara de la burbuja del mundo filosófico abstracto—con los problemas que ello implica y que el mismo Sartre lamenta al final de la conferencia que da origen al libro—; y posibilitando que hoy podamos platicarlo en el mundo terrenal.

Sartre agrupó en su ponencia a los existencialistas del siguiente modo: “Lo que tienen en común es simplemente que consideran que la existencia precede a la esencia, o si se prefiere, que hay que partir de la subjetividad.” Lo anterior marcó una ruptura con la idea de que la esencia precede a la existencia, lo que comúnmente lleva a que se hable de una naturaleza humana (p.ej., “hijos de Dios”), misma que para los existencialistas simplemente no existe al no haber algo que a priori nos defina como especie. Decía Sartre: “El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada… el hombre no es otra cosa que lo que él se hace…. es responsable de lo que es.” Este es el primer principio del existencialismo.

El segundo principio es más angustiante. Al tener la posibilidad de elegirse a sí mismo constantemente, el hombre elige también por todos los hombres, pues al crear al individuo que queremos ser, al mismo tiempo creamos una imagen del hombre como consideramos debe ser. Para el existencialista, el hombre está condenado a ser libre. No hay determinismo ni referencia a una naturaleza humana: “el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre… está uno desamparado,” argumentó Sartre. Así pues, elegir ser algo afirma al mismo tiempo el valor de lo elegido. Un ejemplo: si elegimos casarnos y tener hijos, encaminamos a la humanidad entera en la vía de la monogamia. Se desprende como corolario que no elegir es también una elección. Otro ejemplo: si elegimos no votar en una jornada electoral, elegimos que quienes sí lo hicieron decidan al ganador, afirmando ellos así sus propios valores representados por una figura política.

Pensemos un segundo en las implicaciones del existencialismo ateo. Por un lado, la responsabilidad de cada hombre es abrumadora, pues el colectivo construye sistemas de valores. Un ejemplo más: Si decidimos mentir en nuestras relaciones sociales, elegimos una humanidad donde la mentira es tolerable: la afirmamos. Corolario: si elegimos no denunciar la mentira, elegimos que ésta se siga perpetuando por generaciones—más palpable en una relación padre-hijo. El precepto aplica para cada micro-decisión cotidiana, tomando fuerza concepto de compromiso social. Una angustia permanente acompaña al hombre consciente, pues sabe que el porvenir está en manos del hombre, y de nadie más. Esta angustia permanente lleva a que los existencialistas sean tachados de sombríos y pesimistas. Se lamentaba Sartre de que “el reproche esencial que se nos hace, como se sabe, es que ponemos el acento en el lado malo de la vida humana.” La realidad es otra. Sabiendo el existencialista del potencial humano de crear nuevos sistemas de valores, denuncia y ataca los actuales buscando que no se normalicen y que los patrones sociales vigentes no se hereden y que otros se afirmen. ¿Cuáles? Los que construimos colectivamente con un compromiso social.

Uno generalmente acude a los existencialistas buscando respuestas. Y lo que uno obtiene son más preguntas y dudas. Y es precisamente lo que busca el existencialismo: desdibujar lo que entendemos por “naturaleza humana” y construir nuevas realidades individuales y colectivas. Hay un pasaje de la conferencia de Sartre que es particularmente cautivador y demuestra las limitantes de la ética y de aquella célebre universalidad que predicó Kant. Cuenta Sartre la anécdota de una estudiante que acudió a su cubículo buscando que lo aconsejara sobre un dilema personal. El padre y la madre del joven se habían peleado y su hermano mayor había muerto en una ofensiva nazi (1940). El estudiante quería vengar la muerte el hermano y tenía la elección de partir a Inglaterra e integrarse a las Fuerzas francesas libres. Pero la madre, afligida por la pelea con el marido y la muerte del hijo mayor, tenía en el hijo menor su único consuelo: vivía sólo para él. El estudiante sabía que cada acto suyo llevado a cabo con respecto a su madre la ayudaba a vivir y que cada acto con respecto a la partida era ambiguo, pues podía servir para nada y ser ésta interrumpida incluso en el camino.

Así pues el estudiante estaba en medio de un dilema de dos morales enfrentadas: una personal y de simpatía y otra más amplia, pero menos confiable. Preguntó entonces Sartre en la conferencia, ¿qué moral puede resolver este dilema? ¿La cristiana y ‘ama a tu prójimo’ y ‘sacrifícate’? (¿Quién es el prójimo, la madre o los soldados?) ¿La utilitaria y ‘elige el mayor de los bienes’? (¿Cómo calcular qué utilidad es mayor, siendo el pago tan ambiguo?) ¿La kantiana y ‘trata a los demás como fines y no medios’? (¿No trataría el estudiante al resto de las tropas como medios si se sacrifica por la madre, y viceversa?) En fin, Sartre concluyó que no hay ninguna moral que pudiera aconsejarle al joven cómo actuar; todo dependía del sujeto y su propia realidad.

¿De qué sirve entonces el existencialismo si no puede guiarnos en cuanto a qué moral o principios deben regir nuestra conducta? Sirve de mucho: nos recuerda que nadie tiene la solvencia moral para imponernos un sistema de creencias o valores y que cada uno elige (activa y pasivamente) cómo definir la propia existencia y, por extensión, la de toda la humanidad—algo que valdría la pena recordar constantemente y no sólo en épocas electorales, como se nos presenta ahora el dilema dialéctico Trump-Clinton. ¿Hacemos lo suficiente para impedir el ascenso de valores antitéticos a los nuestros pensando paralelamente en el porvenir humano? Más preguntas que respuestas.

4_MarioCampa

49 y un Unicornio

Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

49 y un Unicornio

Mi unicornio azul

ayer se me perdió,

pastando lo dejé

y desapareció.

Cualquier información

bien la voy a pagar.

Las flores que dejó

no me han querido hablar.

Silvio Rodríguez, El Unicornio Azul (1982)

El pasado 12 de junio, 49 personas fueron asesinadas en un club nocturno en la ciudad de Orlando, Florida. Al menos tres problemas endémicos de los Estados Unidos y la contemporaneidad propiciaron el crimen: homofobia, fanatismo religioso y uso indiscriminado de armas de fuego. Fue un crimen cometido por un individuo con claros trastornos mentales, pero del cual la política y la sociedad no están exentas de culpa. La pasividad es complicidad.

El 49 se convirtió desde la trágica noche del 12 de junio en un número simbólico para la ciudad de Orlando. Como lo es también, desde hace más de 7 años, para la ciudad de Hermosillo, Sonora. El 5 de junio de 2009, un incendio en la Guardería ABC dejó saldo de 49 menores fallecidos y más de 100 lesionados. Las condiciones del crimen fueron distintas a las de Orlando, pero al menos 3 males endémicos—particularmente crónicos en México—propiciaron y agravaron la tragedia: corrupción, tráfico de influencias e impunidad. A poco más de 7 años del incendio, “todavía seguimos mendigando justicia para nuestros hijos”, dice Patricia Duarte, una de las madres del Movimiento 5 de Junio.

Mi unicornio azul

ayer se me perdió,

no sé si se me fue,

no sé si extravió,

y yo no tengo más

que un unicornio azul.

 

Así como la masacre de Orlando exige reflexiones a nivel individual y colectivo dentro y fuera de los Estados Unidos, la tragedia de la Guardería ABC exige un ejercicio mental activo y constante. El sentimiento de injusticia no ha sido abatido en Hermosillo. La corrupción, el tráfico de influencias y la impunidad son quizá hoy más flagrantes que en aquel entonces. Pero los padres de la Guardería ABC no están solos en su lucha por obtener justicia. Hay personas inconformes que no bajan los brazos, buscan enderezar “pequeñas” desviaciones de lo “normal”, aquéllas que tomamos como herencia de los tiempos que nos tocó vivir; aquéllas que incorporamos naturalmente a la cotidianidad.

Uno de esos inconformes es Silvio Rodríguez, el legendario trovador cubano. (Quizá el más grande. Aunque si le preguntan a él, dirá “Pablo Milanés”. Recientemente lo declaró así en España para Pablo Iglesias y Otra Vuelta de Tuerka). El 20 de marzo de 2014, Silvio Rodríguez ofreció un concierto en Hermosillo, Sonora. La escala formaba parte de la fugaz gira del cantautor cubano por México, que incluyó actuaciones en Puebla, Guadalajara, Tijuana, Monterrey y el Distrito Federal—incluyendo una función en el Zócalo capitalino.

Si alguien sabe de él,

le ruego información,

cien mil o un millón

yo pagaré.

Mi unicornio azul

se me ha perdido ayer,

se fue.

La Universidad de Sonora ya había fracasado 4 veces en traer a Silvio Rodríguez a Hermosillo. Los rumores nunca se habían confirmado. Hasta que los boletos finalmente fueron puestos a la venta. Para los fanáticos de “Silvio”—Luis Eduardo Aute reconoce que es uno de los pocos artistas en el mundo para quienes el primer nombre basta—, el suceso marcaba un hito cultural para una ciudad de la que Silvio ya había oído hablar anteriormente pero esperaba que lo recibiera tímidamente. “Hoy vamos a concertar en Hermosillo, ciudad de fuego,” escribió el cubano en su blog Segunda Cita al tocar la ciudad sonorense. ¿Se refería al calor? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos, también gracias al blog, es que Silvio, regular lector de La Jornada, estaba al tanto de la tragedia acontecida en la Guardería ABC. Silvio es ante todo un ser humano sensible, genuinamente conmovido por sucesos como los de Orlando o Hermosillo. Una de las personas en pedir palabras de aliento en aquel entonces (2009) fue Pablo Taddei, a quien Rodríguez escribió de vuelta (algo poco frecuente): “Una tragedia muy grande. Mi unicornio azul con ustedes.” Dos años después, Silvio volvió a dar la misma muestra de apoyo a la Marcha Por la Paz en México (2011). ¿Por qué relacionar México y al unicornio con tanta frecuencia?

Mi unicornio y yo

hicimos amistad,

un poco con amor,

un poco con verdad.

Con su cuerno de añil

pescaba una canción,

saberla compartir

era su vocación. 

unicornio azul

Silvio estima a México por al menos dos razones. La primera es la relación histórica de México y Cuba, que tiene su clímax en el asalto al Cuartel Moncada y el exilio de Fidel Castro en México. La segunda, un tanto más personal, la conocemos por la canción De la ausencia y de ti, donde Silvio, melancólico incorregible, narra un amor fugaz y febril que tuvo con Velia Ramírez, una mexicana que fue a La Habana en 1969 a un congreso de historia. En aquel tiempo ya había pasado por ahí Hemingway y pedido su mojito en la Bodeguita y su daiquiri en El Floridita, pero La Habana igual enamoraba. Y Silvio cayó por una mexicana que eventualmente partió de vuelta a México, dejándole un vacío enorme a sus escasos 23 años. Afortunadamente, la historia tuvo un (relativamente) lindo desenlace: “Se la hice en 1969. Ahora está casada con un hombre encantador, se llama Víctor y es trompetista. Cuando voy a México, los tres nos juntamos y comemos,” dijo Silvio en alguna entrevista. Peor es nada.

La historia de la canción El Unicornio Azul es más universal. Silvio lo narra en Que Levante la Mano la Guitarra (1983): “Para mí lo más interesante que tiene esta canción no es qué es para mí el unicornio azul, sino haberme podido dar cuenta de que para cada uno significa una cosa diferente. Eso es extraordinario… Después de que me preguntan y que yo doy mi respuesta, yo también hago mi pregunta, ‘y bueno, ¿para ti qué cosa es la canción?’, y cada gente me dice una cosa diferente, pero todas son cosas que tienen que ver. Yo creo que es la posibilidad de que la gente sueñe, de que la gente ame. Y de pronto, se pierde un sueño. No quiere decir que para siempre. Pero que la gente sueña.”

 

Mi unicornio azul

ayer se me perdió,

y puede parecer

acaso una obsesión,

pero no tengo más

que un unicornio azul

y aunque tuviera dos

yo sólo quiero aquél.

 

Tan universal es el sentimiento de sueños perdidos que podríamos fantasear sobre si Velia Ramírez es el unicornio azul que Silvio perdió un día en La Habana. Pero no, en realidad tiene que ver su amigo Roque Dalton y uno de sus hijos guerrilleros, quien en alguna ocasión vio trotar a un caballito azul con un cuerno. Silvio aclaró en una entrevista que el unicornio no es más que la inspiración perdida. Y conociendo esta versión Alejandro Cabral y Pablo Taddei, fueron a buscar a Silvio Rodríguez con el afán de que en el concierto hiciera alguna mención de la Guardería ABC. Ellos fueron dos de varias personas que colaboraron en redactar una carta hecha con fragmentos de las canciones de Silvio Rodríguez, misma que esperaban pudiera leer uno de los padres del Movimiento 5 de junio durante el concierto.

Una y otra vez fracasaron el día previo al concierto en su intento con encontrarse con Silvio Rodríguez a las afueras del hotel en el que se hospedaba. El cubano es conocido por su hermetismo y falta de entusiasmo en cuanto a fanáticos se refiere. Sin embargo, el día del concierto la suerte cambió. Durante las pruebas de sonido, a eso e las 11:00 de la mañana tiempo local, Abraham Fraijo, padre de una de las niñas que fallecieron en el incendio de la Guardería ABC, finalmente pudo entregar la carta a uno de los guardias que resguardaban el escenario; y ya de vuelta al hotel, hablar personalmente con Silvio Rodríguez, quien accedió gustoso y fundiéndose en un abrazo con Abraham Fraijo a ser su cómplice durante el concierto.

 

Cualquier información

la pagaré.

Mi unicornio azul

se me ha perdido ayer,

se fue.

 

Al respecto, escribió Abraham Fraijo en redes sociales: “Pude conversar con él [Silvio Rodríguez] por algunos minutos. Unas horas antes del concierto, tuve la suerte de acercarme a él y comentarle sobre el caso de la Guardería ABC, donde mi Catarina había perdido la vida junto a 48 pequeños más. Me sorprendió darme cuenta de lo bien informado y documentado que estaba de la situación, le llevaba una carta que unos minutos antes había sido redactada con partes de canciones de él mismo. Le dio una ojeada, en eso le comenté que la idea es que diera lectura a esa carta en vivo, ya que algunos funcionarios incluso dueños de la guardería estarían en el público. Me abrazó y dice ‘Yo no voy a leer esa carta, mejor, te invito a que tú seas quien la leas y les digas lo que tienes que decir, lo que sientes’.”

Así pues lo acordado. La primera mitad del concierto de 2:30 de duración transcurrió sin sobresaltos. Silvio aprovecha la gira para mezclar instrumentos, ritmos y nuevas canciones. Y así, durante la pausa del intermedio, las luces se apagaron. Los músicos que acompañaban a Silvio en el escenario se van y todo queda en penumbras durante unos minutos, hasta que finalmente regresa Silvio y avisa en tono solemne: “Tengo un amigo que les va a decir algo.” 

Carta de Alejandro Fraijo (20 de marzo de 2014):

Hoy, desde hace más de 4 años y medio, viene a mí la damisela soledad. El 5 de junio de 2009 nos arrancaron 49 sonrisas, entre ellas la de mi Catarina, y me llevaron a pensar que no hay nada aquí, sólo unos días que se aprestan a pasar.

Cuando quiero hablar de eso siempre me pregunto, ¿qué tipo de adjetivos se deben usar para hacer la canción de este pueblo al que le arrancan la niñez; ¿qué fronteras debo respetar? Porque sí me propongo fundar un partido de sueños y talleres donde reparar alas de colibríes, pero recuerdo que les debo una canción a quienes querían ser canción, a quienes me dejaron con un son desangrado el corazón. Este imperio asesino de niños me ha podrido el cariño. Pero no me mataron las locuras, locuras para la esperanza pero también del dolor, locuras que nacieron cuando hacia el porvenir partieron sombras y siguen partiendo cada vez más oscuras.

Hoy, más que nunca necesito un reparador de sueños que me permita dejar de soñar con serpientes y decir: “venga la esperanza, venga de 49, venga de 2000.” Entonces, al final de este viaje, por quienes merecen amor, ya no me preguntaré, ¿qué se puede hacer con el amor? Ya no querré estar lejos de la casa y el árbol y secaré un llanto y ellos y ellas serán de ahora y para siempre los muertos de mi felicidad.

Al final del viaje estaremos tú y yo otra vez intactos, porque somos los que podemos sonreír en medio de la muerte en plena luz.

 

¡Justicia ABC!

¡Justicia ABC!

¡Justicia ABC!

Y así, al resonar estas palabras en los oídos de y la memoria de miles de personas que se dieron cita en el Parque La Sauceda—en especial en aquellos de los funcionarios públicos que acapararon las primeras filas (“VIP”) a cambio de facilidades para la organización del evento—, ¿qué canción creen que tocó Silvio Rodríguez inmediatamente después de haber finalizado Abraham Fraijo de recitar la carta que los inconformes de Alejandro Cabral y Pablo Taddei ayudaron a escribir con ayuda de su gran afición hacia Silvio y su solidaridad para con los sueños perdidos? Adivinaron.

https://www.youtube.com/watch?v=oyDebnrExpQ

4_MarioCampa

 

Las Vendas de Mi Hermano

Las vendas de mi hermano

Pienso en el poderoso Alcides,

llamado también Hércules.

Era muy fuerte. Aún en la cuna

aplastó a dos serpientes, una

por una. Y, adolescente,

mató a un león, gallardamente.

Cubierto con su piel, peregrino

audaz, fue por el mundo.

Alcides, Mario Vargas Llosa

Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

Papá estaciona el auto en la misma callecita desolada de siempre, no vaya a ser que le den otro cristalazo, hijo. La entrada principal del hospital está a dos cuadras. El sol de las 12:28 baña mi palidez resplandeciente y una comezón me invade. Me quejo. Me hace falta ir a la playa, papá, te hace falta podar el césped, hijo, ja, ja, papá. Caminamos. A la mitad del trayecto, los tres vagabundos que habitan una diminuta cueva de medidores eléctricos en el cruce de las calles Limón y Naranjo nos abordan. Buenas tardes, doc. Que si no tiene una venda que le sobre doc, vea qué fea traigo la herida, doc. Bueno, les dice papá y nos seguimos de frente. Él nos espera.

Pasamos la parada de los autobuses esquivando los exhaustos rostros de los enfermeros del turno matutino y enfilamos hacia la entrada del hospital. No me despego de papá ni un segundo, soy su sombra. Recién pisamos el zaguán, comienza el desfile de caras conocidas. Buenas tardes Doctor Blanco, hola Doctora Rosa. Seguimos andando en ese mar de cuerpos en permanente movimiento. Sorteamos a niños que corren a buscar las manos de sus padres. No les gustan los hospitales. Por fin conquistamos el estrecho pasillito que conecta los consultorios médicos con el puesto de vigilancia. Qué tal Doctor Rubio, cómo está Doctora Castaño. En medio de ese mercado de saludos y sonrisas, de conversaciones de pasillo, no aflojamos el paso. Pienso: Birdman y el plano secuencia del Chivo Lubezki, pero uno real, papá.

Los guardias nos hacen una pequeña venia, adelante doctor, y seguimos rumbo a las escaleras. Subimos al segundo nivel: el de quirófanos y estancias prolongadas. Pasando el elevador y a un costado del puesto de enfermeros, ahí está su cuartito: el 101. Entramos y ahí está mamá. Como todos los días, pacientemente se encarga mantener limpias las escaras que ni los doctores pueden sanar. Ya son tres meses desde que internaron a mi hermano y el paso de las noches es notorio en los rostros de mis padres. Llevan 94 días durmiendo a ratos, mamá, tres meses durmiendo en una colchoneta, al vaivén del ir y venir de los enfermeros y doctores, papá. Pienso: 94 días sin despegar la vista del monitor de signos vitales.

Volteo a la camita y ahí está él. Peinadito, como siempre, mamá. Con la misma bata azul, electrodos, brazaletes, sensores y cables cubriéndole el pecho, papá. Reviso sus signos vitales de reojo: presión arterial…120/60…ritmo cardíaco…55…oxigenación…99%. Repaso las bombas electrónicas dispuestas en las esquinas de la cama ortopédica: 5 miligramos de fentanyl…2 miligramos de norepinefrina…18 miligramos de propofol, el anestésico que mató a Michael Jackson, hijo. No hay aire en las bombas, funcionan. Si no, se detiene el flujo de medicamento y hay que avisar a las enfermeras, hijo. La comida de las 12:45 está por llegar. Me inclino sobre la cama y acerco mi mejilla a sus labios. Espero unos segundos. No pasa nada. Dame un besito. No abre los ojos, no hay besito hoy. Pienso: Ya son 94 días, 94 días en esta cama de hospital, conectado al ventilador.

El cuartito 101 es pequeñito. Un bañito, dos sillitas, las máquinas. Una estampa de Jesucristo en la pared. Las enfermeras van y vienen, van y vienen. Una inyección…una pastilla…aire en las bombas. Entran y salen, entran y salen. Hola, guapo. No me vas a dar un besito hoy, guapo. No has abierto los ojos hoy, guapo. Los medicamentos buscan mantenerlo sedado, que no regrese ese maldito temblor involuntario en las manos, los brazos, los hombros, las piernas y hasta la cabeza. Más fuertes que el Parkinson, hijo. Veo las vendas que atan sus muñecas a los barandales de la camita ortopédica. Pienso: para que no se lastime cuando despierte.

Ya ha pasado más de un año desde aquella tomografía cerebral. Ya más de un año hace de que, de un mes para otro, el daño neurológico se manifestó y empezó crecer. Las funciones corporales fueron cayendo, día a día, semana a semana: manejar el auto… asistir a clases en la universidad… mensajear a sus amigos en el celular… jugar dominó conmigo por las tardes… ir al baño… caminar… comer por la boca…saborear un helado sin deglutir… fijar la vista… abrir los ojos a placer… dormir serenamente. Más de un año sin que los doctores tengan certeza del diagnóstico y del tratamiento, sólo del desenlace. Pienso: y tú, consciente de todo.

Tiempo de celular: Discuten la legalización de la marihuana en México. Será presentada al Senado la Iniciativa de Reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal en la que se debate legalizar la marihuana para usos medicinales y terapéuticos. El presidente propuso ante la ONU que el tema sea abordado desde una perspectiva de derechos humanos, prevención y salud pública. Los medios citan frecuentemente el caso de Grace, una pequeña originaria del norte del país que sufre severos ataques epilépticos. La familia agotó todos los recursos médicos posibles, papá, vieron en un medicamento derivado de la Cannabis Sativa una posibilidad de tratamiento, mamá. Los padres lograron conseguir que un juez permitiera la importación del medicamento. Y otros padres se han ido sumando en las últimas semanas. Pero aún faltan muchas familias, papá. Muchas en la clandestinidad, mamá. Que lo hacen sin ningún remordimiento. Que entienden la diferencia entre lo ético y lo legal. Pienso: y que lo volveríamos a hacer porque hemos intentado todo.

A un costado de la camita, hay un mueble lleno con medicamentos, instrumentos y materiales de curación. Veo a papá acercarse discretamente a él. Abre un cajón. Toma tres vendas sin decir nada. Sonrío. Serán para los vagabundos, mamá. Me tumbo contra la pared a leer la novelita de la semana: Conversación en La Catedral, de Vargas Llosa. Leo mientras él duerme. A ratos, cuando las enfermeras no me distraen, papá. Reviso sus signos vitales de reojo: presión arterial…130/70…ritmo cardíaco…53…oxigenación…98%. Me pregunto cómo serían los hospitales en el Perú de los años 50. Me pregunto cómo serían las últimas horas del papá de Zavalita, el protagonista. Pienso: adaptaré esa técnica narrativa a mi primer cuentecito, Varguitas.

Llega la comida de las 12:45 en dos vasitos desechables. Lo de siempre: licuado de pollo con vegetales. Preparamos la sonda gastrostomía. Alimentación con jeringa. Ni la dieta hipercalórica impide que esté en los huesos. Los movimientos perennes devoran lentamente su tejido lumbar. Las heridas avanzan y le sedación busca contener el dolor. A veces, mientras lo alimentamos, una lagrimita rueda por su mejilla. La secamos apresuradamente. Encogemos los hombros. Él nunca confiesa malestar. No hoy, no hace un año, no hace 13 que le diagnosticaron una extraña enfermedad autoinmune de pronóstico reservado. Aunque el dolor físico de las heridas ocasionadas por pérdida de tejido sea insoportable. Aunque el dolor de vernos angustiados sea aún mayor. Pienso: te donaríamos hasta el alma, si pudiéramos.

Tiempo de celular: las elecciones en los Estados Unidos siguen su curso. Donald Trump será el candidato republicano, mamá. No sé si ganará la general, papá. El último debate demócrata de las primarias fue ayer. Bernie Sanders y Hillary Clinton debatieron acaloradamente sobre la cobertura universal de salud. Ella fue lúcida y elegante, cuidó las formas. Lo de siempre. Él fue subversivo, soñador y arriesgado. Lo de siempre. En medio debate, el moderador sembró una trampa en un intento por atizar la discusión: ¿Vale la pena pelear por la cobertura universal de salud, aquel con el que soñó Roosevelt, aunque los republicanos se opongan? Hillary fue contundente, hay que ser realistas, no es posible en este ambiente político, papá. Sanders soñó como Roosevelt, hay millones que aún no pueden costear hospitales privados, no podemos dejar a nadie atrás, mamá. Levanto la vista del celular y veo a mi hermano en la camita. Ya son 94 días, 94 días sin habla y sin respiración autónoma. Roosevelt y la pregunta del moderador. Pienso: cómo chingados no.

Reviso sus signos vitales de reojo: presión arterial…143/77…ritmo cardíaco…47…oxigenación…99%. El monitor alerta que el pulso ha bajado de 50. Se despertará en cualquier momento y le pondremos música: José José, Los Beatles o Los Apson, sus favoritos. Qué romántico eres, guapo, le dirán las enfermeras mientras le aspiran las flemas y nosotros bajaremos las miradas al ver sangre en los tubos succionadores. Él cantará. No habrá sonido, el ventilador inhibirá el habla, pero él moverá los labios de cualquier forma. Let It Be… Let It Be. Después las enfermeras se irán y le contaremos chistes. Aprobará o desaprobará nuestro terrible sentido del humor parpadeando o moviendo los labios ligeramente, papá. Le diré que la reciente transfusión de mis plaquetas lo hará más enojón, ja, ja, mamá. Le diremos que lo amamos y él fruncirá las cejas en protesta. Nos reñirá con muecas. Sí, ya sabemos que tú nos amas más, le diremos. Pensaré: nunca te gustará perder.

Reviso sus signos vitales de reojo: presión arterial…145/79…ritmo cardíaco…43…oxigenación…98%. Pienso en papá y en sus viajes juntos al Distrito Federal en busca de segundas opiniones. Pienso en mi otro hermano, también médico, que llegará en cualquier momento. Pienso en mamá y en las miles de oraciones de los últimos 13 años. Pienso en el Jesucristo pegado a la pared. Pienso en el Jesucristo humano, aquel que lloró cuando le informaron de la muerte de Lázaro. Pienso en Lázaro. Pienso en las vendas que lo cubrían. Pienso en Roosevelt y en Sanders, en los hospitales privados y en su acceso privilegiado. Pienso en los 94 días que lleva mi hermano en terapia intensiva. Pienso en el día 95 y en los que vendrán después. Pienso: qué hubiéramos hecho sin los hospitales públicos y sin seguridad social, mamá. Pienso: ya nos hubieran embargado la casa los privados, papá. Pienso: qué harán los miserables del cruce de las calles Limón y Naranjo, mamá. Pienso: curarse con vendas, papá. Pienso: llévame a donde tú vayas. Pienso: prometo dejarte ganar en el dominó.

A la memoria de Luis Fernando Campa Molina (1993-2016), mi héroe de mil batallas.

4_MarioCampa

2018 y los Cantos de las Sirenas

eleccion2018mx

Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm
Dirección de imagen: http://mexnewz.mx/wp-content/uploads/2016/03/pres.jpg

Hay vida más allá de Donald Trump y Hillary Clinton. Un fantasma recorre México—además de la corrupción, la violencia y la “disipada” contingencia ambiental de la #CDMX. El vaho electoral ya se respira en el ambiente. Otra vez. GEA-ISA (16 de marzo), Mitofsky (10 de marzo), Buen Día Laredo-El Universal (07 de marzo) y El Financiero (29 de febrero) publicaron resultados recientemente. Las casas encuestadoras (medianamente serias) han hablado, y hay consenso: contrario al proceso electoral anterior, no hay un claro favorito para ganar la elección presidencial de 2018. A falta de que BCG Ulises Beltrán-Excelsior y Reforma se pronuncien en las siguientes semanas, ya tenemos un panorama general para empezar a dar rienda suelta a la especulación.

Antes de presentar los resultados de las encuestas, cabe aclarar dos cosas. Primero, existe un consenso con base en las preferencias electorales vigentes de que el careo o escenario más probable en 2018 sería el siguiente: Miguel Ángel Osorio Chong (PRI), Margarita Zavala (PAN), Andrés Manuel López Obrador (Morena), Miguel Ángel Mancera (PRD) y Jaime Rodríguez “El Bronco” (independiente). La probabilidad de que alguno de estos partidos opte por otro candidato o que más de un candidato independiente se postule es alta. Los procesos internos son desgastantes y pequeños cambios en los careos traen fuertes reacomodos en las preferencias.

Segundo, estamos a más de dos años de la elección. Las variables sociales, políticas y económicas que dan sentido a las preferencias cambian. En marzo de 2004, Mitofsky (y el consenso) ponía a Andrés Manuel López Obrador a la cabeza del careo más probable, con 37% de la intención de voto, seguido por Roberto Madrazo (29%) y Santiago Creel (23%). Felipe Calderón apenas figuraba en las preferencias panistas (3%), no digamos nacionales. Y ya conocemos el resto de la historia. En 2010 pasó algo similar—Peña Nieto, 53%; López Obrador, 14%; Creel, 13%—, aunque finalmente el puntero en aquel entonces acabó embistiendo la banda presidencial por un estrecho margen. Con un mundo de camino por delante, no hay que tomarse las encuestas (tan) en serio.

Dicho esto, ¿nos sirve de algo conjeturar y especular? Sí, y mucho. Por un lado, quienes hoy encabezan las encuestas en sus partidos estarán bajo mayor escrutinio público. Parten, además, con ventaja a la hora de formar alianzas y de darse a conocer entre el electorado general. En el caso de los independientes, las encuestas pueden disuadir o convencer a un candidato a postularse. Por otra parte, las propias élites partidistas danzan al ritmo que marcan las encuestas: conforme éstas van cambiando, los engranajes internos se ajustan. Vale pues la pena echarle un ojo a los numeritos para ver adónde vamos.

Preferencias Atomizadas

La Tabla 1 muestra los resultados de las cuatro encuestas nacionales publicadas recientemente. La primera conclusión es que Andrés Manuel López Obrador encabeza las preferencias en dos encuestas; Miguel Ángel Osorio Chong lo hace en una; y Margarita Zavala en otra. Resaltan algunos números grosso modo: (1) ninguno de los candidatos rebasa 24% del total de intención de voto; (2) la diferencia en el promedio de intención de voto entre los tres punteros en el careo más probable vigente es de menos de dos puntos porcentuales; (3) el candidato independiente (Jaime Rodríguez “El Bronco”) supera ampliamente a Miguel Ángel Mancera (teórica candidato por el PRD) en una de las encuestas.

Encuesta de Encuestas rumbo al 2018

Aunque esta tabla ya nos permite ir sacando algunas conclusiones, presenta un panorama incompleto. No sólo porque estamos omitiendo otros careos, sino porque las condiciones de los candidatos varían de partido a partido. Dos variables adicionales (ver Tabla 2) llevan a conclusiones más finas: reconocimiento de nombre y balance de opiniones positivas y negativas.

¿Qué conclusiones finas podemos extraer de la Tabla 1 y Tabla 2? (1) Andrés Manuel López Obrador parte con una ventaja enclenque si tomamos en cuenta que lleva décadas haciendo campaña—lo cual se traduce en un reconocimiento de nombre cercano a 100%—; (2) Miguel Ángel Osorio Chong empieza a consolidarse como el candidato puntero del PRI y su intención de voto es alta considerando las múltiples opciones que tiene el partido—lo cual se traduce en atomización del voto interno—, aunque su balance de opinión no es muy favorable, lo cual incrementa su vulnerabilidad; (3) Margarita Zavala también se consolida como la opción preferida en el PAN sobre Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle, destacando los bajos “negativos” que tiene a la fecha, mismos que pueden ser dañados por un proceso interno reñido; (4) las opiniones negativas de López Obrador y Mancera son las más altas y deben de preocupar a la izquierda, particularmente si ambos candidatos se aferran a contender por la presidencia.

Balance de opinion

Los Independientes

La postulación de candidatos independientes comienza a generar ruido en el proceso electoral rumbo a 2018. El ambiente electoral es propicio: abundan los casos flagrantes de corrupción y abuso político en altos niveles de gobierno; ya son varios años de crecimiento económico anímico—si bien no estamos en recesión, lo cual fortalecería a López Obrador—; una de las novedades de esta elección es que podremos votar por independientes; como hemos visto, hay una ausencia de candidatos punteros.

Sin embargo, varias razones sugieren que el fenómeno está sobredimensionado y que será sumamente complicado ver a un candidato acercándose al triunfo—a menos que Margarita Zavala rompa con el PAN, lo cual se antoja a suicidio partidista: (1) como bien escribe Jorge Zepeda Patterson, “Algunos de los llamados candidatos independientes…inspiran la misma confianza que un evangelizador con pulsera de diamantes”, refiriéndose a que no parecen representar auténticos intereses ciudadanos; (2) la ausencia de segunda vuelta y el previsible alto número de candidatos aumenta la fuerza electoral del partido gobernante; (3) la agenda de López Obrador se empalmaría con la de los independientes significativamente, y un desplome del tabasqueño parece lejano.

Según Alejandro Moreno (El Financiero), existe un 36% de ciudadanos dispuestos a votar por un “independiente”. Sin embargo, ante la pregunta “De los siguientes, ¿quién le parece más atractivo como candidato independiente a la Presidencia de la República?”, las respuestas más altas las obtienen ¡Zavala (28%) y Mancera (20%)! Las otras encuestas ponen a Pedro Ferriz de Con y a Juán Ramón de la Fuente bastante rezagados frente a Jaime Rodríguez “El Bronco”. Los niveles de reconocimiento y balances de opinión de la Tabla 2 sugieren que la caballada de independientes no anda flaca, sino anémica.

El precedente más cercano de un candidato independiente teniendo verdadera oportunidad de ganar una elección presidencial en Latinoamérica es Marco Enríquez-Ominami (Chile), quien en 2009 logró un 20% del voto en la elección presidencial, quedando por detrás de Sebastián Piñera (44%) y Eduardo Frei (30%), quienes se fueron a segunda vuelta. En aquella elección, las redes sociales jugaron un papel clave para el ascenso del candidato independiente. Si bien las posibilidades de que un independiente triunfe en 2018 son bajísimas, una candidatura seria puede inyectarle vitalidad al lánguido sistema democrático mexicano. Los candidatos independientes tienen varios incentivos para postularse: restar votos a otro candidato partidista o independiente, poner temas en la agenda (del país o de otro candidato), posicionarse ante el electorado rumbo a 2024… o las ventas de un libro.

Lo cierto es que hay un común denominador en este proceso electoral: las disputas internas por las candidaturas sacarán chispas. En el seno del PRI, el santiago de Peña fue clarito: “Quien se mueve, sale en la foto.” Y se van a mover pronto. El PAN pende de un hilo llamado Margarita Zavala. A su vez afecta a los independientes y a su deseada unificación. Y la izquierda difícilmente aspirará al triunfo si Mancera toma fuerza: ¿Aceptará ser candidato del PRD u optará por la vía independiente? Esta historia suena familiar. Cuando Andrés Manuel López Obrador obtuvo la candidatura presidencial por el PRD para competir por la presidencia en 2012 declaró en aquel entonces que “Marcelo [Ebrard] no se dejó cautivar por el canto de las sirenas”, ante rumores de que su rival desconocería los resultados del proceso interno. Hoy las sirenas vuelven a cantar (cantan con más ganas y en varios frentes). ¿Se atarán los candidatos a un mástil?

Pies de página:

(Al mencionar a Moreno)

Conflicto de interés No. 1: El autor cursó Opinión Pública (ITAM) con Alejandro Moreno. Fue una de las mejores clases de su vida. De Moreno, Leo Zuckermann escribió que es “uno de los encuestadores más serios y de mayor reputación del país.” En 2012 (con el diario Reforma, en aquel entonces) fue el primero en publicar una ventaja para Peña Nieto de un solo dígito (¡4 puntos!). En aquel entonces, más de un oligarca tembló ante semejante “sorpresa”: la Bolsa Mexicana de Valores cayó un acumulado de 2.3% en los dos días posteriores a su publicación.

(Al mencionar “…o las ventas de un libro”)

Conflicto de interés No. 2: El autor cursó The Left in Latin America (Columbia University) con Jorge Castañeda. Optó por dar de baja la materia en medio de la segunda sesión. Denisse Dresser escribió en una columna titulada No Sólo Así que “la capacidad de convocatoria de Castañeda y su camarilla ya expiró” y que quien sea candidato independiente en 2018 debe ser verdaderamente independiente e irreverente; debe inspirar confianza; conectar con los jóvenes… nada que suene a Jorge Castañeda, para acabar pronto.

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Nietzsche y el Amor al Devenir del Destino

Nietzsche 3

Por: Mario Campa – @mario_campa /@latampm

“Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati [amor al destino]: el no-querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo ―todo idealismo es mendacidad frente a lo necesario― sino amarlo.”

                                                                                                                                   Friedrich Nietzsche, Ecce homo 

Decidí refugiarme en el desierto un tiempo. No es ninguna parábola bíblica. Regresé a la casa de mis padres en Hermosillo, Sonora, luego de haber vivido fuera desde el año 2006, cuando abandoné el nido familiar para estudiar una carrera universitaria en el otrora Distrito Federal. Ya asentado en Casa y escarbando en la nostalgia, encontré en mi diminuta biblioteca un tesorito añejado para la ocasión: el libro de Ideas III—clase que forma parte del tronco común del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), llamado Estudios Generales—titulado Nietzsche. Y fue así como empezó una tormenta en el desierto… con tintes bíblicos, ahora sí.

Leí por primera vez a Friedrich Nietzsche (1844-1900) en el otoño del año 2007. Carecía en aquel entonces de todo conocimiento de su existencia. De la mano del Dr. Franz Oberarzbacher en aquella reveladora clase de Ideas III, me fui sumergiendo en aguas filosóficas cada vez más profundas, leyendo densos capítulos de libros torales: El Nacimiento de la Tragedia, Así Habló Zaratustra, Genealogía de la Moral, Más Allá del Bien y del Mal y El Anticristo. Las clases de Estudios Generales me habían dado los fundamentales para leer la crítica de Nietzsche a ciertas corrientes filosóficas. Aun así, adentrarse en los postulados nietzscheanos sin un tutor no es lo óptimo: no sólo se corre el riesgo de errar la lectura ante el elevado número de metáforas y tecnicismos filosóficos, sino que la crítica nietzscheana al cristianismo es (por construcción) sacrílega, por lo cual agradezco haber tenido un mentor con que paliar el bagaje de complejos que un joven criado en un seno católico suele cargar.

Friedrich Nietzsche fue un filósofo alemán nacido en 1844 en Röcken, Alemania. Al igual que sus textos, la biografía de este pensador está llena de polémica. El que haya propuesto matrimonio dos veces (y rechazado en ambas) a la escritora y psicoanalista rusa Lou Andreas-Salomé—la misma que fue analizada por Freud—es mero dato curioso. La crítica sustancial nace a partir de que Nietzsche padeció un fuerte trastorno mental que evolucionó a demencia en los últimos años de su vida. Y por si esto no bastara, su hermana publicó textos apócrifos en tiempos del nacionalsocialismo, lo cual injustamente contribuiría a que Nietzsche fuera asociado post-mortem con el régimen, aun a pesar de haberse opuesto en vida al antisemitismo. Pero son los textos y no la vida personal de Nietzsche los que ameritan una reflexión. Dejaremos el chisme para otra ocasión.

Nietzsche y la tragedia griega

“El griego conoció y sintió los horrores y espantos de la existencia: para poder vivir tuvo que colocar delante de ellos la resplandeciente criatura onírica de los olímpicos.” 

         Friedrich Nietzsche, El Nacimiento de la Tragedia

Hijo de una familia de pastores protestantes, Nietzsche estudió filología clásica y un curso de teología. Se entusiasmó a temprana edad con la filosofía de Schopenhauer y conoció personalmente a su discípulo, Richard Wagner, renombrado compositor quien tendría una fuerte influencia en la exaltación de Nietzsche a la música. Es Schopenhauer, un crítico del idealismo alemán encabezado por Kant y Hegel, quien esculpe la interpretación de Nietzsche de la voluntad y de la filosofía griega, misma que sienta las bases de la cultura occidental.

Nietzsche creía que el arte griego contiene dos elementos básicos: lo dionisíaco (del Dios Dioniso) y lo apolíneo (del Dios Apolo). Estos elementos reflejan dos impulsos naturales y potencias artísticas antitéticas. Lo dionisíaco es la afirmación desenfrenada de la vida, la realidad embriagada que lleva a un sentimiento místico de unidad—el mundo como voluntad, para Schopenhauer. En cambio, lo apolíneo es la expresión del sueño, del diálogo, de la belleza y de la individuación que se contrapone a la voluntad—el mundo como representación, para Schopenhauer. Son dos visiones del arte que nacen de dos instintos humanos opuestos.

Nietzsche argumenta en El Nacimiento de la Tragedia que el instinto apolíneo de los griegos los llevó a inventar los dioses olímpicos—con sus excesos y epopeyas homéricas—para aliviar lo trágico de la existencia humana. Fue una profunda necesidad para poder vivir y justificar la existencia. Nietzsche ilustra este punto citando un pasaje de la leyenda del rey Midas, quien (de acuerdo a la misma) había intentado cazar sin mucho éxito al sabio Sileno. Cuando por fin lo pesca, el rey le pregunta qué es lo mejor para el ser humano. Sileno estalla en risas y le responde a Midas: “Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada; y lo segundo mejor es morir pronto.”

Para Nietzsche, fue el instinto apolíneo de los griegos lo que llevó a la invención de los dioses olímpicos; y al ideal ascético como contrapartida a la vida exuberante de las deidades. A los griegos no les quedó de otra más que soñar y representar la realidad con el nacimiento de la tragedia como expresión artística. Homero era el gran soñador entre los griegos; Sócrates y su racionalismo aniquilaron la tragedia.

Nietzsche y la muerte de Dios

“Quien sabe respirar el aire de mis escritos sabe que es un aire de alturas, un aire fuerte. Es preciso estar hecho para ese aire, de lo contrario se corre el no pequeño peligro de resfriarse en él. El hielo está cerca, la soledad es inmensa.”

Friedrich Nietzsche, Ecce homo 

La crítica nietzscheana a lo griego va más allá del arte. La crítica a lo griego es también una crítica a la herencia filosófica de Aristóteles y Platón. Hablamos nada más y nada menos de los cimientos de la metafísica occidental. Aristóteles y Platón filosofaron sobre la incertidumbre del hombre frente a la naturaleza, justificando conceptos abstractos—la nación, el alma y Dios, entre otros—para darle sentido a la vida del hombre, alejándola del devenir azaroso y el caos.

La metafísica se obsesiona con la trascendencia del hombre: ser naturaleza y un simple engranaje del cosmos no basta para el hombre. La metafísica quita valor a la realidad como devenir azaroso y la sustituye por un mundo ideal, ante una falta de conocimiento. Este mundo ideal da origen a los valores, que no son más que el pensamiento “logificado” que fluctúa de civilización a civilización y de era a era. La metafísica y los valores rechazan las posibilidades de la vida, intentando dar un orden a la existencia y aniquilando en el ínter a la realidad, aquello que Goethe llama un “mar eterno, un tejer cambiante, un vivir ardiente”.

Pero, ¿qué sucede cuando abrimos la posibilidad de que Dios sea un conjunto de valores creado por el hombre, y nada más que eso? Se crea un vacío. ¿Cómo explicamos al hombre desprendido de lo trascendental? De nuevo, un vacío. Ante la disyuntiva de abandonar la razón y adentrarse en el mar de lo desconocido, Kant célebremente optó por lo seguro y defendió a la metafísica y a la universalidad de los valores (Crítica a la Razón Pura). Kant se asomó a un abismo y tembló. Prefirió llenar el vacío. Nietzsche no. Nietzsche optó valientemente por “matar a Dios.”

 

Nietzsche y el Superhombre

“En verdad, los hombres crearon ellos mismos el Bien y el Mal. En verdad, no les cayeron del cielo. Los valores los puso en hombre en las cosas para conservarse: dio un sentido humano a las cosas.”

         Friedrich Nietzsche, Así Habló Zaratustra 

La frase “Dios ha muerto” es usada por Nietzsche en sus libros La Gaya Ciencia y Así Habló Zaratustra. (Aunque ésta también es usada por Hegel y Dostoievski.) Este último libro es la obra maestra de Nietzsche, y es clave para intentar aplicar sus conceptos filosóficos a la vida terrenal—la única que hay. Así Habló Zaratustra es un poema en prosa mediante el cual Nietzsche empaqueta gran parte de su filosofía y la divulga en la forma de aforismos, sentencias y metáforas. Trata de un profeta, Zaratustra, que desciende de la montaña para predicar la superación del hombre. A través del enviado, Nietzsche predica que el hombre no es más que una transición entre el mono y el übermensch—“superhombre” fue el término adoptado por las primeras ediciones al español, aunque “suprahombre” hubiera sido una mejor traducción.

El superhombre es la concepción nietzscheana del individuo de espíritu libre, uno que crea sus propios valores en esta vida terrenal (y sin pensar en trascender) mediante la voluntad de poder; es decir, mediante un nihilismo activo: “yo quiero”. Para lograr llegar a ese punto, que se dice fácil en la teoría pero no lo es en la práctica, Nietzsche habla de las tres transformaciones del espíritu: espíritu-camello, camello-león y león-niño. El camello que marcha al desierto es la primera transformación; es un espíritu poseído de cargas, arrodillado, “sufrido de hambre por amor a la verdad”: un griego estoico. La segunda transformación “se opera en lo más solitario del desierto: el espíritu se convierte en león, que quiere forjarse su libertad y ser amo en su propio desierto.” El león de Nietzsche se enfrenta al dragón llamado “Tú debes” y busca imponer su “Yo quiero”. Las escamas del dragón son una metáfora de los valores milenarios.

El problema del león es que es capaz de crear libertad a partir del rompimiento con los valores milenarios, pero no es capaz de crear nuevos valores. Eso sólo lo puede hacer el espíritu en su tercera transformación. Una vez muerto el dragón, el león se transforma en niño: “El niño es inocencia y olvido, un empezar de nuevo, un juego…una afirmación.” Para Nietzsche, el niño es el espíritu luchando por recuperar el mundo perdido mediante su propia voluntad. El niño es el “superhombre”. Es Sócrates aniquilando la tragedia griega. Es Jesucristo expulsando a los mercaderes del templo. Es aquel hombre capaz de transvalorar todos los valores de una época.

 

Nietzsche y el Amor al Devenir del Destino

“¿Dijisteis «sí» alguna vez a la alegría? ¡Oh amigos míos! ¡Entonces dijisteis «sí» también a todos los dolores! Todas las cosas están encadenadas, trabadas; si quisisteis algún día que una vez fuese dos veces, si dijisteis algún día: «¡Me place, felicidad!», entonces quisisteis que todo volviera. Todo de nuevo, eternamente, todo encadenado, trabajo: así amasteis el mundo; vosotros, los eternos, le amáis eternamente y siempre, y decís también al dolor: «!Pasa, pero vuelve!» ¡PORQUE TODA ALEGRÍA QUIERE ETERNIDAD!”

Friedrich Nietzsche, Así Habló Zaratustra

El eterno retorno es el concepto más bello de Nietzsche. En cierta forma es una resignación a la fatalidad: no hay vida más allá de la tierra; los acontecimientos (buenos y malos) son cíclicos; el ser humano es híper-vulnerable al azar. (Nietzsche llama a este momento de conciencia la hora del gran menosprecio.) Pero también es un llamado a ejercer la voluntad de crear para atenuar nuestra vulnerabilidad. ¿Qué pasaría si en vez de esperar un milagroso cambio (favorable) en esta vida o “la siguiente”, obrásemos sabiendo que el azar—la causalidad cósmica caprichosa, y nada más— nos llevará a vivir todo de nuevo, una y otra vez? ¿Cambiaríamos nuestra vida por otra que estaríamos dispuestos a vivir cíclicamente, o nos quedaríamos con la actual? Si sabemos que toda circunstancia de vida se repetirá ad infinitum, ¿podemos entonces perder el miedo e intentar ser niños otra vez? Al fin y al cabo no hay mucho que perder.

El eterno retorno no predica el goce a la tragedia. Nietzsche despreciaba a los estoicos. No predica tampoco el nihilismo pasivo, sino activo. El eterno retorno es la embriaguez de realidad dionisíaca anteponiéndose al sueño apolíneo. Es una invitación a aceptar las circunstancias azarosas de la vida. No sólo aceptándolas, sino amándolas, que al fin y al cabo las alegrías se repetirán. Si la voluntad de crear aumenta el horizonte de infinitos retornos, es la razón y el amor a la unidad cósmica lo que nos lleva a decirle a la muerte, con una gran sonrisa: “¿Era esto la vida? Pues por amor a Zaratustra, que se repita.

Así me ha enseñado mi hermano, Luis, a vivir en el desierto. Así, aferrándose amorosamente a la vida, como si no hubiera otra. Por eso estoy aquí.

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Conclusiones del Supermartes: Trump Vs. Clinton más cerca

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

La jornada electoral en los Estados Unidos transcurrió sin grandes sobresaltos. Donald Trump confirmó que es el amplio puntero del partido republicano, apuntándose victorias en siete de los once estados en disputa; Ted Cruz consiguió aquello que necesitaba para continuar—Texas—y de paso triunfó en Oklahoma y Alaska; Marco Rubio hizo lo propio en Minnesota: su primera victoria desde el arranque de la contienda interna; John Kasich y Ben Carson se fueron con las manos vacías y la presión crece para que abandonen la carrera. Y en la otra trinchera, Hillary Clinton ganó la mayoría de los estados en disputa—siete de los once, incluyendo Texas—y Bernie Sanders se alzó en cuatro: suficiente para atizar la flama de la esperanza.

La Tabla 1 muestra el estado actual de las elecciones internas. Hillary Clinton amplía su margen de ventaja sobre Bernie Sanders a 630 delegados y ya alcanza el 42% del umbral necesario (2,383 delegados) para lograr la nominación del partido demócrata. Por su parte, Donald Trump tiene apenas el 23% del umbral necesario (1,237 delegados) para erigirse como candidato republicano, aunque el nutrido número de contendientes subestima la ventaja de 10 puntos porcentuales sobre su más cercano perseguidor: Ted Cruz, quien alcanza el 13% del umbral. La fuga de Clinton y Trump es significativa. Pero más allá de que ambos se consolidan como favoritos para ganar sus respectivas elecciones primarias, ¿qué conclusiones podemos extraer del Supermartes?

conteo delegados

  • Crece la correlación Clinton-Trump: Hillary y Donald suben de la mano. Las encuestas cara-a-cara revelan que un amplio porcentaje del electorado demócrata vota por Clinton por ser ésta la opción viable para vencer al partido republicano en noviembre y dar continuidad a las políticas de Barack Obama. Al radicalizarse el discurso de Trump y ganar éste portadas y popularidad, el costo de experimentar con el voto (i.e., apoyando a Sanders) se eleva. Mientras más atención capta Trump, más también responde Clinton, lo cual refuerza la ventaja de ambos. Lo vimos ayer con sus respectivas victorias.
  • Bernie Sanders ha perdido momentum: su apuesta final es el Medio Oeste Industrial. Las campañas negativas de Clinton contra Sanders, la consolidación de Trump y los resultados de las elecciones primarias han dañado en las últimas semanas a Bernie. Hillary también ha movido su discurso a la izquierda del espectro ideológico y ha reafirmado su defensa de las políticas del presidente, lo cual ha cortado el ascenso vertiginoso de Sanders. Con más de 544 “superdelegados” a su favor sumados al resultado del Supermartes, Clinton se encarrila a ganar la candidatura demócrata. La última prueba es el Medio Oeste industrial americano, donde Sanders puede encontrar mayor apoyo al ser la clase obrera más numerosa (y más blanca) que en los estados del sur. Si Bernie no gana la gran mayoría de estos estados, perderá la elección interna por amplio margen.
  • John Kasich y Ben Carson, los grandes perdedores: deben declinar pronto. Se dijo desde un principio que el excesivo número de candidatos premiaba la radicalización del discurso como mecanismo distintivo ante el electorado. Kasich y Carson no han logrado resonar entre el votante republicano, y su permanencia en la contienda allana la victoria de Trump. Ellos lo saben y deben de estar evaluando la conveniencia de seguir. Las donaciones caerán producto de sus malos resultados durante el Supermartes. La pregunta es cuándo declinarán y si apoyarán a otro candidato. Rumores (de CNN) apuntan que le han ofrecido a Ben Carson una senaduría en Florida para declinar en favor de uno de los candidatos del establecimiento. (Huele a una estrategia orquestada por Marco Rubio, para quien ganar Florida sería una bocanada de oxígeno).
  • Marco Rubio y Ted Cruz no claudican: escenario óptimo para Trump. Siguiendo el argumento anterior, el gran ganador de la pulverización del voto duro republicano es el “independiente” Trump. Las encuestas nacionales levantadas entre el 14 y 27 de febrero apuntan a que Trump encabeza las preferencias con el 35.6%, seguido por Cruz (19.8%), Rubio (17.4%), Carson (9.0%) y Kasich (8.8%). Cruz y Rubio sumados obtienen mayor apoyo que Trump. Aunque las declinaciones no suman votos automáticos a candidatos rivales, la radicalización del discurso trumpista se beneficia de que el electorado republicano no identifique claramente cuál es la opción viable a Trump.
  • Ted Cruz decepcionó en los estados del sur: el voto evangélico no alcanzó. Se vendió hasta el cansancio que los estados del sur son bastión del senador texano. Los cálculos fallaron. Se sobrestimó el voto evangélico; el voto de los afroamericanos y latinos se pulverizó; y Trump atrajo más independientes-apartidistas que lo habitual. Ted Cruz esperaba ganar la mayoría de los estados sureños, y sólo alcanzó a rescatar victorias en Texas y Oklahoma. El perfil demográfico favorece a Marco Rubio, de aquí en adelante. Aunque Cruz se consolida en el segundo lugar de la contienda con base en el número de delegados, su base de apoyo ultra-conservadora irá disminuyendo. La esperanza de Ted es que Carson decline en su favor y que el voto evangélico se concentre en un solo candidato.
  • Marco Rubio es la eterna promesa: urgen triunfos. El niño maravilla del conservadurismo republicano sigue vendiendo que es el único que puede derrotar a Donald Trump y Hillary Clinton. Hay una encuesta que respalda esta conjetura: la relación opinión positiva/negativa del candidato es sistemáticamente más favorable para Rubio que para Trump, Cruz y Clinton. Pero Rubio no ha podido capitalizarlo en las urnas, apenas ganando ayer uno de once estados en disputa. Con Kasich fuera, las excusas se acabaron para Rubio. Si no empieza a ganar, Cruz se posicionaría como la carta fuerte para vencer a Trump. Y con ello, el establishment quedaría merced del Tea Party como única alternativa viable.
  • Trump ya comenzó a “moderarse”: implora unidad partidista. Durante su discurso victorioso, el magnate fue menos mercurial que de costumbre, estratégicamente tendiendo la mano a sus contrincantes: (1) flirteando con el posible apoyo de Ben Carson, si éste opta por retirarse; (2) llamando a más miembros del establishment a que se sumen a su campaña; (3) buscando calmar la tempestad auto-inducida luego de su tardado deslinde de apoyos unilaterales de un cabecilla del Ku Klux Klan (KKK). Trump sabe que eventualmente requerirá el apoyo de su partido para ganar la elección general. Un ambiente interno tan polarizado no conviene.
  • Continúan las balas perdidas contra Trump: ¿impactará alguna? No hay una embestida unificada en las filas del partido republicano, ni entre el establishment ni entre el resto de sus tribus. Marco Rubio es el claro ejemplo de intentos desesperados por bajar a Trump a toda costa. El senador por Florida ha intentado un póker de campañas negativas contra el empresario, llamándolo “liberal”, “lunático”, “doble cara” y “estafador”. Cruz ha optado por tratar de infundir temor a las familias conservadoras con hijos susceptibles al discurso de Trump. Recientemente ha presionado para que el New York Times divulgue una supuesta entrevista donde el puntero afirma no tener intenciones serias de construir un muro y deportar a millones de indocumentados. Y así ha habido múltiples estrategias fallidas. Cada bala esquivada parece alimentar la popularidad de Trump. Ninguna ha dado en el blanco, de momento.
  • Florida puede ser el punto de quiebre: la aritmética pesa. En dos semanas más, el 15 de marzo, 358 delegados republicanos estarán en juego. De éstos, 99 estarán disponibles en Florida. La clave es que, contrario al o que hemos venido observando a lo largo de la carrera, el ganador en Florida se lleva todos los delegados (i.e., no hay repartición proporcional). Florida es clave para la contienda republicana, pues la apuesta de Marco Rubio es ganar el estado que representa como senador. De perder ante Trump (Cruz tiene un panorama ligeramente más complicado en las encuestas), las probabilidades de una declinación de Rubio se dispararían.
  • El establishment republicano se desdibuja: Trump ha secuestrado la sensatez partidista. Por un lado, el partido se congratula de que la tasa de participación entre blancos y conservadores esté sustancialmente mejorando. El ejemplo más claro es Nevada, donde Donald Trump obtuvo más votos él solo como candidato de los que todo el partido sumó en la primaria estatal de 2012. Sin embargo, el voto minoritario ha decidido elecciones en el pasado. Y el establishment está preocupado de que Hillary Clinton arrase ahí. Este dilema de bases electorales ha provocado que la élite partidista no sepa qué hacer con Trump. Mitt Romney, Paul Ryan y otros líderes comienzan a endurecer su discurso, pero tarde y sin mucho eco. Ante el atolondramiento generalizado, seguimos esperando alguna andanada orquestada por la élite partidista; alguna embestida final. No se vislumbra algún intento serio, aun.

 

Las siguientes dos semanas definirán ambas candidaturas. El Supermartes transcurrió sin sobresaltos, pero traerá efectos inmediatos. La fuga de Clinton y Trump es significativa, aunque se avecinan nuevos debates y una elección primaria en Florida y otros 4 estados, el 15 de marzo. Antes, habrá elecciones en Maine, Nebraska, Kentucky, Louisiana. Habremos de ver a Carson y/o Kasich declinando pronto. Sin embargo, las encuestas nacionales y la ventaja de Trump no cambiarán mucho. Los ataques se intensificarán. Mitt Romney es clave en el establishment y parece inclinarse por Rubio. Si Cruz y Rubio no declinan, Trump ganará Florida. Hillary hará lo mismo. El enfrentamiento entre ambos parece cantado. ¿Tendrán algo más que decir los jóvenes senadores republicanos? Lo dudo.

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