La Diosa de México

Imagen peregrino

Por : José Luis Aquino – @aquino_33

En Diciembre pasado mi papá y yo íbamos en la carretera, cuando de pronto nos encontramos con un ciclista que llevaba a su espalda una pequeña estatua de la Guadalupana. Se trataba de un peregrino que hacía el recorrido de cientos de kilómetros para demostrar su agradecimiento a la Virgen. Me impacté al ver el esfuerzo con el que pedaleaba el hombre para subir un tramo de carretera empinado. En él se podía ver el cansancio de una persona que ya no acude a su fuerza física para continuar subiendo, sino a un tipo de soporte mental, espiritual. Cinco minutos después nos encontramos con otros 40 ciclistas, que iban detrás de otros 80, que a su vez seguían a cientos de peregrinos por la carretera. Este hecho propició que me preguntara: ¿qué mueve a estas personas? ¿Qué tipo de devoción o fuerza es capaz de lograr que una persona haga esto? Fue entonces cuando me intrigué por conocer la historia detrás de esta Virgen.

La Virgen de Guadalupe es un ícono altamente popular en México, eso es algo que todos sabemos, pero el gran fervor que se ha ganado es algo que viene de muy atrás. Cuenta el relato Náhuatl de nombre Nican mopohua, que en 1531 Juan Diego Cuauhtlatoatzin caminaba a Tlatelolco cuando de pronto, cerca del cerro del Tepeyac, se le apareció la Virgen María. Ella se presentó ante él como la madre de Dios, y le pidió a Juan Diego que en su nombre se construyese un templo justo en el lugar de la aparición. Al escuchar lo supuestamente sucedido, el obispo Juan de Zumárraga le encargó a Juan Diego que fuese por pruebas para comprobar el acontecimiento. Fue así como Juan Diego, por órdenes de la Virgen, se presentó cargado de rosas en su tilma frente al señor Obispo. Cuando Juan Diego dejó caer las flores, la tilma dejaba ver, inexplicablemente, la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es éste el acontecimiento que se encargaría de unir mediante la fe tanto a los antiguos habitantes del valle, como a los españoles provenientes del viejo mundo, dado que el Tepeyac ya era considerado un lugar sagrado para los indígenas.

Jaques Lafaye, menciona en su libro Quetzalcóatl y Guadalupe, que hay “dos fechas que se destacan al tratar de señalar las etapas de la evolución del culto a la Virgen de Guadalupe” debido a que estas aumentaron arduamente la devoción por la virgen.

La primera de ellas es 1629, año en que la imagen sagrada fue llevada a la Ciudad de México desde el cerro del Tepeyac. La imagen libraría a la capital de la amenaza de las aguas (un problema constante en la capital era el de las inundaciones). A partir de ese momento, la Virgen de Guadalupe sería reconocida como principal protectora de las inundaciones. Fue en ese año que la imagen del Tepeyac “se aseguró la supremacía entre las efigies protectoras de la ciudad.”[i]

No nos debe de ser difícil entender la ilusión con la que los ciudadanos de la capital acogieron a la virgen si tomamos en cuenta que el problema de las inundaciones había estado presente en la conciencia pública desde hacia más de 100 años.

El fervor por La morena siguió aumentando entre indios, criollos, mestizos y mulatos con el paso de los años, pero fue hasta 1736 que esta fe alcanzaría un nuevo punto de inflexión. La segunda fecha a la que hace referencia Jacques Lafaye nos lleva a un punto histórico en el cual la ciudad y el país en general sufrían por epidemias, en especial una que sacudiría a la capital entera: Matlazáhuatl dejó un saldo mayor a 100,000 muertos. Un año más tarde, tras la victoria sobre la hidra epidémica, se creó un lazo sagrado entre todos los mexicanos que se reconocían como “siervos de Guadalupe”. El año de 1737 la Virgen fue nombrada “Patrona principal de México”. A partir de entonces, el arte y la literatura mexicanos le rendirán homenaje y agradecimiento a la Virgen, viéndola ya como una especie de Diosa mexicana. “La aspiración a la salvación, no ya en el más allá, sino antes que nada en esta vida, la sed de sobrevivencia, fue el verdadero juramento de fidelidad de todos los mexicanos a la imagen protectora de Guadalupe.” [ii]

Virgen Hidalgo

Guadalupe hizo de los criollos, de los mestizos y de los indios un solo pueblo unido por la misma fe. La religión, por medio de la Virgen de Guadalupe, aceleraría significativamente un proceso de identidad nacional. La Virgen de Guadalupe ya era un signo de salvación del pueblo mexicano. Una noche de 1810, el cura Miguel Hidalgo comenzó la independencia y reunió a los insurgentes bajo el pendón de Guadalupe, consciente de que se sentirían amparados por la imagen del Tepeyac. Y así lo fue. Durante los once años que duró el movimiento independentista, la Virgen fue un escudo de guerra adoptado por todos los combatientes.

Más tarde, la guerra cristera que se desarrolló en México bajo el mandato de Plutarco Elías Calles generó una enemistad que no se curaría sino hasta medio siglo después. La visita del papa Juan Pablo II, fiel creyente de Guadalupe, cambiaría el panorama de las relaciones Iglesia-Estado, y no sólo eso, sino que amamantaría la fe de muchos fieles sedientos desde ya hace tiempo; sería la primer visita de un papa a tierras guadalupanas. Al llegar a México y bajar del avión, el presidente en turno le recibió de manera tibia. En el aeropuerto, López-Portillo le saludo de mano, se dio media vuelta, y se retiró. El frío recibimiento por parte del Estado se vio contrastado por una cálida bienvenida del pueblo mexicano. Las visitas papales en los noventa dejaron ver la importancia que cobraba, ya sea para los mexicanos o para el Estado (La reputación de Salinas era baja debido a su dudoso triunfo electoral), el rol de la religión en México; demostró que parte importante de nuestra identidad nacional está sustentada en la religión católica, conformada también por el guadalupanismo.

Este repaso histórico nos debe de ayudar a entender por qué el milagro del Tepeyac fue la piedra angular sobre la que se postró el catolicismo de la Nueva España para sobrevivir. Guadalupe causó un impacto tan grande, que desplazó a la Virgen de Cortés y de los españoles, la Virgen de los Remedios. Aceptemos o no el milagro del Tepeyac, es inevitable reconocer como realidad histórica la esencia guadalupana de nuestra identidad nacional. No nos debería interesar (o al menos no debería ser prioridad) si la imagen es obra de algún pintor indígena, o si es un auténtico milagro. Se trata más bien, como diría Marc Bloch, de “entender o explicar el que tantos hombres hayan creído y sigan creyendo en nuestros tiempos” en el carácter milagroso de la imagen del Tepeyac. Diferentes culturas y países en distintas partes del mundo han sido influenciados por dioses y mitos, definiendo costumbres, tradiciones, historia; la Virgen de Guadalupe representa el símbolo que ha marcado, en lo más profundo, la vida en nuestro país. Mucha gente la conoce como “la virgen que forjó una patria”.

Portada 1

Guadalupe fue bandera de guerra; fue el estandarte de nuestra independencia, pero también es partido político, pues incluso en la política es inevitable ver el ícono de Guadalupe presente. Las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), hacen absurdo pensar que no guarda relación alguna con la Virgen de Guadalupe. Yendo más atrás, podemos recordar a Vicente Fox visitando la Basílica de Guadalupe para agradecer a la Virgen por su victoria en la contienda electoral. Un acto de por sí, bastante polémico, nos deja ver nuevamente la importancia que se le da a pesar de que sea utilizada para hacer marketing.

En caso de que lo anterior fuese poco, quizá convenga traer al texto algunos datos que permitan dimensionar al lector la magnitud del fenómeno. La basílica de Guadalupe es el segundo santuario católico más visitado de todo el mundo, solo por debajo de la Basílica de San Pedro. La imagen del Tepeyac, capaz de juntar a más de 7 millones de fieles en un solo día, es centro de gravedad para católicos a nivel mundial. Incluso el guadalupanismo podría ser analizado como una religión por separado, pues hay muchos casos en los que el creyente se considera no católico, aunque sí creyente en la virgen. Pero la Virgen de Guadalupe va mas allá de México. También se pueden encontrar altares en lugares tan prestigiosos como en St. Patricks Cathedral, en Nueva York o Notre Dame, en París. Ya desde inicios del S. XVII, los Agustinos trasladaron la imagen del Tepeyac a las Filipinas, las cuales eran anexo económico, administrativo y religioso de Nueva España. La Guadalupe de Manila también se volvería un icono popular en poco tiempo.

A la Virgen en México se le da todos los atributos de una auténtica madre. Representa esperanza, misericordia, dulzura, cariño, belleza; cosas que si bien para unos Méxicos son vistas de forma natural, en otros Méxicos son muy necesarias. En el México de los pobres, en el México de la inseguridad, en el México de los migrantes, en el México de los enfermos. Muchos ven en la Virgen a una madre que los protege en estos tiempos, tiempos de violencia e injusticia. Una madre que más allá del paisano, los hace hermanos. Sólo los mexicanos podemos presumir que “La madre de Dios es nuestra madre”. Elocuente divisa de micro buseros, taxistas y camioneros, la virgen acompaña al mexicano a todas partes. Vemos en Guadalupe a una virgen que sobrevivió guerras, persecuciones, atentados y gobiernos porque a fin de cuentas, si hay algo no le puedes arrebatar a los seres humanos, es una idea clavada en el corazón.

Madre de misericordia […] te consagramos nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.” –Oración a Nuestra Señora Virgen de Guadalupe

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[i] P. 347

[ii] Jacques Lafaye

El Agua se Acaba

Sequía en California

Por: José Luis Aquino – @aquino_33
Imagen: toma satelital de un Campo de Golf en California. El estado de California continúa sufriendo una sequía por quinto año consecutivo.

Primer acto. Mauricio se despierta un martes en la mañana y antes de bañarse deja correr el agua durante 10 minutos para que se caliente un poco, ya que no tiene un calentador adecuado y su casa se encuentra en una zona muy fría al sur de la Ciudad. Mauricio no se da cuenta de que acaba de desperdiciar 150 litros de agua.[1] Segundo acto. Mauricio y familia deciden comer en un restaurante ubicado en Polanco. Mauricio pide carne. Mauricio no se da cuenta de que para poder disfrutar ese delicioso trozo de ternera se utilizaron 6,400 litros de agua.[2] Tercer acto. Mauricio prepara su lunch para empezar el día hidratado y mete un agua embotellada a su mochila. Mauricio no sabe que se necesitaron 3 litros de agua para que él pudiera tener esa botella en sus manos.[3] La obra se llama Inconciencia.

Quizá el problema radica en que Mauricio “no sabe”. No sabe que el agua del mundo se está acabando. No sabe qué cantidad de agua gasta en cada una de las acciones que lleva a cabo en su vida cotidiana. Mauricio no sabe que en 15 años, muy probablemente, la mitad de la población mundial viva en áreas en las que no habrá suficiente agua para todos.

Contrario a lo que se podría creer, México es considerado un país con baja disponibilidad de agua.[4] El país sólo cuenta con 457.2 km3 de agua por año, lo cual es poco si se compara con países como Colombia (2,132 km3) o Perú (1,912 km3).[5] Eso nos debería de colocar en una posición alarmante. Al menos debería preocuparnos si tomamos en cuenta que el agua es un recurso del que dependemos para sobrevivir como especie.

Consumo de Agua

De acuerdo a información del Gobierno del Distrito Federal, las tres principales causas del gasto de agua son: deficiencias en la operación e infraestructura para su captación y distribución; malos hábitos de consumo en los usuarios; y carencia de cultura de reúso, separación y reciclaje.[6] Dos de estas tres causas están relacionadas con las acciones que día a día emprendemos nosotros como seres humanos. El uso que le damos actualmente al agua está entretejido con una concepción en la que vemos los recursos de la tierra como propios de los humanos, recursos sobre los cuales tenemos derecho de explotar y agotar. “Somos parte de la tierra y esta es parte de nosotros”, explica el jefe indio Seattle mediante una carta cuando los colonizadores le ofrecen comprar las tierras de estos nativos ubicados en lo que hoy llamamos el estado de Washington.[7]

El subsidio al agua es necesario para los ciudadanos. El hecho de que el gobierno subsidie el servicio público de agua en un 60% debe ser aplaudido.[8] Sin embargo, el problema es que al pagar un precio reducido, la gente descuida su uso (véase como ejemplo el dilema de la tragedia de los comunes).[9] Es imperativo buscar alternativas para optimizar la distribución del agua y concientizar a los humanos sobre la utilización tan delicada que se le debe de dar a este recurso. Y no me refiero a la privatización, pues el acceso al agua es un derecho humano,[10] sino a un método mediante el cual a la gente le sea más evidente la escasez actual. Un ejemplo podría ser el siguiente: que se tenga un límite de litros por hogar, dependiendo de cuántos habiten el mismo. El límite deberá ser suficiente para cumplir las necesidades de cierta cantidad de personas sin limitarlas a sufrir insuficiencia. En caso de que se sobrepase este límite, las personas podrían contar con cierta cantidad de agua adicional para consumo libre, siempre y cuando paguen una tarifa más exigente. Este stock adicional, a pesar de que sea un cobro, también contará con un límite, por lo que una vez agotado el mismo, se suspenderá parcialmente el suministro de agua. Por supuesto, se requiere de un sistema de agua inteligente y de una fuerte inversión para poder llegar a racionalizar el agua de esta forma, pero no es imposible, y los beneficios económicos y medioambientales serían enormes. Ante tal emergencia, lo único que nos queda por hacer es sentarnos a pensar y discutir mediante el diálogo las diferentes alternativas, soluciones e ideas que podemos presentar como ciudadanos, servidores públicos y empresarios para enfrentar este problema. Un problema que es de todos.

Creo que el problema de Mauricio lo tienen muchos mexicanos. Por un lado, muchos no son conscientes de las implicaciones que tiene, a largo plazo, un gasto de agua excesivo. Se trata también de dedicar recursos considerables dirigidos hacia una concientización sobre el uso de éste y otros recursos finitos, pues mientras Mauricio y compañía “no sepan” cuáles son las consecuencias de sus actos, difícilmente podremos salir de la situación en la que estamos. Por otro lado, aquellos que son conscientes del problema no lo atacan con seriedad, pues vivimos en un país que no tiene dignidad. Como bien lo dijo Jorge Zepeda Patterson, necesitamos aumentar nuestra capacidad de indignación. Patterson cree que “si (los mexicanos) hubiésemos cursado en algún momento durante la primaria o la secundaria algo que se llamase Indignación I, Indignación II e Indignación III, éste sería otro país.”[11] La mentalidad del mexicano es carente de acción. Fuera de la efusión, el carisma o la servicialidad que podemos tener, no acotamos los problemas para tomar un punto de partida dirigido hacia una solución específica. No nos hierve la sangre más que cuando celebramos un gol de la selección mexicana—o en el caso de Mauricio, hasta que hierve el agua.

Seguramente, una vez implementada una ley que prevenga el desperdicio excesivo de agua mediante impuestos o tarifas más caras, los usuarios serán más conscientes del uso del agua y limitarán su aplicación para bien, sabiendo que detrás de nosotros hay una larga fila de generaciones ansiosas por disfrutar del mundo que actualmente compartimos.

Debemos de ser conscientes de que somos uno. Antes que mexicanos, estadunidenses o nigerianos, somos humanos que habitamos bajo el mismo cielo. Disponemos de la misma agua y del mismo aire. El no pensar y actuar para que las futuras generaciones no padezcan las consecuencias de nuestra escasa indignación y conciencia es un acto de egoísmo.

18_JoseLuisAquino

[1] http://vivienda.inecc.gob.mx/index.php/agua/usos-en-el-hogar/en-el-bano

[2] http://www.huellahidrica.org/?page=files/home

[3] https://distrends.com/10-sistemas-que-desperdician-mas-agua/

[4]http://www.agua.org.mx/h2o/index.php?option=com_content&view=section&id=6&Itemid=30000

[5] http://www.cartafinanciera.com/uncategorized/los-10-paises-con-mas-reservas-de-agua-del-mundo/

[6] http://cuidarelagua.df.gob.mx/desperdicio.html#.VqaRdsdYn-Y

[7] http://www.ciudadseva.com/textos/otros/carta_del_jefe_seattle_al_presidente_de_los_estados_unidos.htm

[8] http://www.larepublica.co/luz-y-agua-lideran-los-subsidios-los-servicios-públicos-en-américa-latina_110616

[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_los_comunes

[10] http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/human_right_to_water.shtml

[11]http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/02/actualidad/1441225194_182775.html

Segundo Piso: Vialidad Ineficiente

Segundo Piso

Por: José Luis Aquino – @aquino_33
Imagen: “De Molay” – http://www.panoramio.com/photo/468122

Cuando me despierto tarde para ir a clases me respalda la tranquilidad de poder llegar de manera rápida a la universidad utilizando la Autopista Urbana Sur, conocida popularmente como el segundo piso del periférico. Es necesario mencionar que el tramo de 15 kilómetros que tengo que recorrer tiene un costo de 20 pesos, monto absurdo si tenemos presente que el salario mínimo actual es de aproximadamente 70 pesos por día. O peor aún, si la media de un profesionista en el Distrito Federal es de 366[1] pesos diarios. Quizá el problema radica en que no todos los ciudadanos del área metropolitana son tan afortunados como yo. Me parece extraño poder subir al segundo piso a las siete de la mañana y olvidarme del tráfico que inunda a la Ciudad de México durante esas horas. Sí, por momentos es hermoso sentir el fresco amanecer de la ciudad circulando a 80 km/h escuchando música en mi automóvil particular. Pero después me doy cuenta de que en realidad este México no puede ser tan sencillo, no puedo (el problema es que sí puedo pero no debo) quedar exento de la lentitud, torpeza y caos vial que se vive en la ciudad tan sólo por el hecho de tener más dinero que otros. Aunque el problema vial de México viene desde muy atrás, creo que podemos enfocarnos en entender los problemas actuales y las soluciones tan necesarias que requiere la ciudad. Las estrategias para mejorar la vialidad, el fomento del transporte público, y el aumento del transporte colectivo de autogestión (taxis, combis), han ido de la mano de la corrupción y de un mal desarrollo urbanístico.

La construcción del llamado segundo piso es un buen ejemplo de cómo el desarrollo urbano en México ha sido distorsionado de diferentes maneras. Por un lado, la corrupción ha participado en este proceso de “modernización vial”. De acuerdo a grabaciones difundidas por El Diario[2], altos directivos de OHL (empresa española de construcción) han inflado artificialmente las cifras de circulación en la Autopista Urbana Norte para así poder comenzar la segunda etapa 2016-2018; a la cual se le podría dar inicio al alcanzar un flujo de 55,000 autos al día, lo que nos habla además de la carencia de demanda por las vialidades de cuota. Basta con escuchar estas grabaciones para entender con qué crudeza la búsqueda del beneficio personal a costa del bienestar social afecta nuestro desarrollo no sólo urbano, sino humano. Además, la supuesta solución al ahogo vial es sumamente ineficiente. Expertos en movilidad aseguran que estrategias como la implementación de pasos a desnivel y las vías rápidas de circulación sólo fomentan un mayor uso del automóvil ocasionando nuevamente un exceso de demanda por las vialidades. A este efecto se le conoce como demanda inducida. Algunos países han optado por la creación de vialidades alternas, que le permitan a los usuarios elegir entre diferentes rutas sin obligarlos a tomar el mismo camino para llegar a un destino único.

Por otro lado, también se trata de reducir el uso del automóvil particular, reemplazándolo por medios de transporte colectivo o vehículos no motorizados. El uso excesivo del vehículo motorizado genera una gravísima externalidad negativa como lo es, por ejemplo, el daño al medio ambiente. Actualmente, el 81%[3] de los vehículos para transporte en la Zona Metropolitana del Valle de México son automóviles privados.

De acuerdo a estudios realizados en el Programa Calidad del Aire, los vehículos de esta zona son la principal fuente de contaminación atmosférica. Mientras las últimas encuestas han comprobado que transportar a una persona en un automóvil particular consume 50 veces más espacio que en el transporte público, la ocupación promedio por automóvil es de 1.2 personas. Esto nos habla del alto costo en bienestar social que ocasiona la falta de un sistema de transporte público adecuado. Esta externalidad sólo se puede corregir (volvemos a lo mismo) mediante la desincentivación del uso del automóvil. El Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (ITDP) ha insistido en que el fomento de la movilidad no motorizada es una buena opción. Otra posible forma de reducir el uso del automóvil es mediante un impuesto por kilometro recorrido en vías de alto congestionamiento para corregir las externalidades negativas ocasionadas por el uso del automóvil.

Es absurda la construcción de un segundo piso si lo que buscamos es un desarrollo urbano vial más justo y democrático. Sobre todo si eso fomenta el uso del automóvil particular, que ocupa el 80% de las vialidades y transporta únicamente a un 11% de la población. No nos debemos enfocar solamente en el desarrollo más eficiente que debería tener la capital en cuanto a movilidad, también debemos analizar las nuevas formas en que se consigue un correcto desarrollo urbano. Debemos replantear el modelo vial y el desarrollo estructural de la ciudad. Mientras más tardemos en realizar un cambio profundo, menores serán nuestras posibilidades de convivir en una ciudad que nos implique un alto costo en bienestar.

18_JoseLuisAquino

[1] http://archivo.eluniversal.com.mx/finanzas-cartera/2014/impreso/cinco-estados-concentran-los-salarios-mas-elevados-107715.html

[2] http://www.eldiario.es/economia/Varias-grabaciones-OHL-Gobierno-Mexico_0_385311613.html

[3] http://www.fimevic.df.gob.mx/problemas/1diagnostico.htm (véase tabla)

[4]http://www.semarnat.gob.mx/archivosanteriores/temas/gestionambiental/calidaddelaire/Documents/Calidad%20del%20aire/Proaires/ProAires_Anteriores/9_ProAire%20ZMVM_2002-2010.pdf