#Desinformados

Desinformados

Por: Daniela Dib – @dandiba

“¿De dónde obtienes tus noticias?”

Hace veinte años, es muy probable que ante esta pregunta respondiéramos que del periódico, del radio o de la televisión. Estos tres medios existen—sobreviven, más bien—en la actualidad, pero quien hoy se informe exclusivamente a través de ellos se auto exilia a la sección de los analfabetas digitales—o peor aún, al cubículo de los obsoletos.

Lo que ahora respondemos es que de las redes sociales. Facebook es la más popular, Twitter la utilizan los más impacientes, Snapchat los más modernos y el correo electrónico los conservadores que consideran a este medio como una red social. Pero mencionar “Facebook” o “Twitter” como nuestras fuentes de noticias significa absolutamente nada, pues ninguna de las dos compañías produce contenido (hasta ahora) sino son plataformas que lo concentran y distribuyen. No por tener una cuenta de Twitter y seguir a López Dóriga significa que estarás mejor informado que quien continúa sintonizando el canal 2 a las 10:30 cada noche. A quién sigues en las redes sociales debería ser la métrica más adecuada para determinar el nivel de información del que se goza – en conjunto, claro, con la frecuencia con que se accede a dicha red.

“Lo vi en Facebook” sigue el mismo principio que “Me lo dijo un amigo”: la veracidad de la información depende de la credibilidad de la fuente. Desafortunadamente, gran parte de nuestras fuentes en Facebook han caído víctimas de la viralización, aquel objetivo general que existe por lograr que el contenido se viralice; que, tal como sugiere la palabra misma, se propague como virus con la ayuda de portadores contagiados con su mensaje. Si bien los videos de los Supercívicos, la imagen del cadáver del bebé refugiado en Turquía, la Casa Blanca de Angélica Rivera y el enojo mexicano ante Trump se han compartido en millones de pantallas para nuestro análisis y posterior beneficio, también lo han hecho para nuestro deleite hedonista los videos de recetas rápidas, las fotografías de comida hipster y hasta la moda extraña de aplastar la cara contra una pieza de pan. Todos consumimos y compartimos contenido divertido, escandaloso e irreverente, y compañías como BuzzFeed lo han sabido monetizar, logrando con ello desbancar la popularidad de antiguos gigantes de las noticias cuya autoridad se basaba en un estricto horario cotidiano.

Antes, las noticias se consumían en programas televisivos transmitidos por la mañana, la tarde y la noche, en cortes informativos radiofónicos cada hora o en semanarios impresos de líderes de opinión. Si hoy pulsamos el timeline en Twitter, recibimos las actualizaciones que se enviaron hace sólo algunos segundos. Los canales de noticias continúan luchando por una presencia que asemeje un horario estelar en el medio digital, pues al tiempo en que comparten un video sobre Edward Snowden hablando de la vulnerabilidad mundial de los cibernautas, alguien más sube un video de ositos panda rodando cuesta abajo en una resbaladilla. La elección no es complicada: en este caso yo también le daría prioridad al segundo video. #teamPanditas

Dirían algunos que lo revolucionario de las plataformas digitales es que son democráticas, pues todo aquel que tenga acceso a una conexión a internet y a una pantalla puede ser parte de ellas. Si creemos en estas cualidades democráticas, resulta fácil comprender la cantidad de contenido intrascendente que seguimos viralizando, que compartimos o incluso producimos, pues lo que prolifera en la Plataforma Democrática de Internet es lo que la mayoría quiere. ¿Y qué queremos? Caras vemos, búsquedas en Google no sabemos, pero nos podemos dar una idea de lo que no queremos: aprovechar la inmensidad del internet para encontrar contenido que verdaderamente nos informe.

México tiene 40.9 millones de usuarios a internet, lo cual equivale a casi el 32% de su población. De ellos, el 82% utiliza redes sociales. Según un reporte de la CEPAL y el ranking Alexa.com, los sitios que más visitan los mexicanos son YouTube, Google y Facebook. Esto no difiere mucho del resto del mundo, pero hay que preguntarse qué es lo que vemos en estos sitios si México se coronó como El País Más Ignorante en la encuesta The Perils of Perception llevada a cabo por Ipsos MORI hace unos meses. Los niveles de ignorancia se midieron en términos de lo que la gente de cada país sabe sobre cosas relacionadas a la inequidad, la inmigración y la obesidad – coincidentemente, tres de los mayores tormentos de México. Como dicen, hay que saber primero de qué padecemos para poder encontrar una cura – y tal parece que, a este ritmo, como país seguiremos enfermos durante mucho tiempo.

Existe la posibilidad de que en un futuro cercano los mexicanos fieles a Facebook abandonen sus filas, no porque la compañía ya no les permitirá compartir fotografías, sino porque está migrando a convertirse en una plataforma de noticias. Además de incrementar la prioridad a noticias relevantes y de introducir videos de transmisión directa para ciertos medios de comunicación, intenta que compañías como The New York Times publiquen sus notas primero en Facebook debido al alcance inmediato que pueden recibir ahí comparado con el de sus propios sitios web. Y, claro, también está Oculus Rift, la compañía de realidad virtual que Facebook adquirió hace poco más de un año y que recién comenzó a vender visores al público. Todo esto está muy bien en términos de lo que la compañía puede significar como plataforma de contenido para todos sus usuarios y medios de comunicación, pero si esto significa que para nosotros, los mexicanos, los Campeones Mundiales en Ignorancia, veremos cada vez menos memes, fotos y videos chistosos en Facebook, ¿seguirá siendo uno de los sitios que más visitamos?

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Ruido de Información: Un Vistazo a la Comunicación Corporativa

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Por: Mercedes Recke – @mercedesrecke

Alguna vez te has preguntado: ¿cuántas veces al día checas tu celular? ¿cuántos correos personales o de trabajo te llegan a la semana? ¿cuántas noticias o resúmenes lees en formato digital? ¿cuántas horas pasas frente a una computadora? Si yo respondiera estas preguntas, usaría la palabra “excesiva” para describir la cantidad de tiempo que invierto en revisar los datos y la cantidad de información que recibo a diario. La cantidad excesiva de comunicación crea ruido y es un factor de distorsión en los mensajes que se intentan comunicar, esto ocurre en cualquier circunstancia y la relación de una empresa y sus clientes no es la excepción.

En la actualidad, donde el volumen, la velocidad, y la variedad de información que circula sobrepasan la capacidad de la mente para procesarla, es indispensable para las empresas comunicarse de manera efectiva a través de la creación de lazos fuertes con sus grupos de interés. Una buena comunicación entre la empresa y sus consumidores, o entre ésta y las autoridades que la regulan, permitirá que la brecha entre lo que hace y la forma en la cual la percibe su público se acorte. Como resultado, la empresa obtendrá menos percepciones negativas sin fundamento, a la vez que propiciará un mejor entendimiento con la sociedad que la rodea.

Una buena comunicación con los grupos de interés se dice fácil; sin embargo, los canales de comunicación, así como los grupos interesados se han exponenciado en los últimos años. Para observar el incremento en canales de comunicación sólo basta con pensar en el año de creación de las redes sociales como Facebook (2004), Twitter (2006), WhatsApp (2009), o Instagram (2010) y en la gran transformación de los periódicos más leídos para incursionar en el mundo digital. Herramientas como estas empoderan en mayor medida a la audiencia cuya voz se escucha y se conecta con otros grupos que interactúan en la esfera pública. Por otro lado, el número de grupos de interés también ha crecido. Actualmente se consideran típicamente como dichos grupos a: consumidores, empleados, inversionistas, líderes de opinión, sociedad civil organizada, gobierno, industria, medios de comunicación y la opinión pública. Si bien es cierto que depende de la empresa qué tan importantes son cada uno de estos grupos, queda claro que ya no son únicamente los consumidores el grupo a satisfacer con productos o servicios de buena calidad.

Adicionalmente, aspectos como la responsabilidad social, el trato justo a los trabajadores, la ética de los líderes que la encabezan y su desempeño financiero, repercuten en la manera en la cual una empresa es percibida. Basta con mencionar algunos ejemplos recientes para vislumbrar cómo afecta la percepción de los grupos de interés que se guían por estas dimensiones en la operación diaria de la empresa:

Las ventas de Subway se ven afectadas por el escándalo que involucró a su ex – portavoz, Jared Fogle, quien se declaró culpable de los cargos de pornografía infantil. [1]

Volkswagen sufre pérdidas a partir de que la agencia de regulación ambiental estadounidense anuncia que las emisiones generadas por los vehículos VW son mayores a las reportadas por la marca alemana. [2]

Amazon es ampliamente criticada por el New York Times por las pobres condiciones de trabajo de sus empleados.[3]

El impacto de malas decisiones en los aspectos mencionados es evidente en los números y en la credibilidad de las empresas afectadas. Para solucionar estos incidentes será necesario que la empresa reestablezca la confianza con sus grupos de interés y procure de nuevo una buena relación. El fortalecimiento de dicha confianza se deberá enfocar en primera instancia con los grupos de interés que fueron directamente afectados -como los empleados en el caso de Amazon- y extender las acciones resarcitorias a todos los demás grupos. Recuperarse de eventos críticos como estos dependerá en gran medida de la efectividad en la comunicación corporativa, de manera que logre difundir mensajes claros y concisos sobre las acciones que la empresa realice. Cada caso condiciona las estrategias posibles para revertir el efecto negativo de una crisis. Para lograr ser escuchado entre tantas fuentes de información, la empresa puede alzar la voz y pedir disculpas; puede tomar el micrófono y explicar el plan de acción para enmendar los hechos; puede subir al escenario y contar su lado de la historia.

Lograr transmitir un mensaje claro y que, a pesar del volumen, la velocidad y la variedad de información disponible, sea recibido sin distorsiones por el grupo de interés al que va dirigido, es una tarea diaria de comunicación corporativa que requiere estrategia, creatividad, y sobretodo apertura para escuchar y entender al receptor. La buena comunicación que logre establecer y restablecer lazos, así como canales de comunicación sólidos con sus grupos de interés, tendrá la ventaja de lograr sobresalir entre inmensurables volúmenes de información tanto en tiempos de crisis como en tiempos de expansión.

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Inteligencia Independiente para Todos

Centro de Datos Qore.com

Por: Mercedes Recke – @mercedesrecke

De niña me molestaban las cosas escritas. La perpetuidad que adquirían pensamientos, promesas o planes al quedar por escrito limitaba, en mi infantil entendimiento, la flexibilidad de las palabras para cambiar de opinión. Mi razonamiento como adulto, ha perdido poco a poco el miedo a la palabra escrita; ha dejado atrás el miedo a contradecirme o cambiar de opinión cuando las circunstancias lo ameritan. He aprendido a expresarme con mayor acierto y a utilizar el contexto para comprender mejor el significado de las palabras, las propias y las ajenas. Me refiero a ese contexto que nos hace descubrir el por qué algunos novelistas, poetas, políticos y rebeldes gozan de una influencia que trasciende a su tiempo. Ese conocimiento que nos hace comprender, que solamente a través del entendimiento de nuestro entorno, sus actores, políticas, tecnologías y acontecimientos es que nuestra mente se aclara, se inspira y nuestras acciones trascienden.

Hoy en día son muchas las fuentes que tenemos para observar el mundo que nos rodea. De comparable abundancia son las diversas opiniones que oscilan en un péndulo entre extrema especialización y absoluta ignorancia. ¿Cómo discernir entre opiniones? ¿Cómo informarse con calidad? ¿Cómo disminuir el tiempo de búsqueda? Inteligencia Independiente se plantea como un espacio en el que cada autor se compromete a publicar con regularidad, artículos de diversos temas que permitan al lector entender de una manera más clara su entorno. Artículos que encuentren en su sencillez su riqueza. La riqueza de crear un centro de información al servicio del público, que apoye a las personas en su esfuerzo por entender nuestra sociedad. Este espacio de opinión buscará explicar ideas, problemáticas, acontecimientos e innovaciones para que el lector comprenda su contexto. Lo anterior, con el objetivo de que este entendimiento lo empuje a maximizar su influencia como ciudadano del mundo.

Entusiasmada por el potencial de compartir opiniones y realidades desde distintos enfoques, agradezco el poder formar parte de este proyecto. Y con esto termino: ¡Qué las opiniones y el conocimiento que aquí se difundan generen en las mentes de nuestros lectores la capacidad de entender mejor nuestro contexto! ¡Qué el compromiso de escribir opiniones estudiadas, fundamentadas, diversas y de interés sean los planos que guíen la conformación de este centro de información! Y por último, !qué el entendimiento de nuestros tiempos nos ayude a tomar mejores decisiones que trasciendan nuestro tiempo!

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