Sobreviví… Puedo Contar

VGO - Entrega junio 2016

“Desperté de repente por un estallido dentro del cuarto. Abrí los ojos. No vi a nadie. Traté de moverme pero no pude. Inmediatamente cerré los ojos y un único pensamiento me invadió: Dios mío, Marco me mató de un balazo.”

Maria da Penha, fragmento de su libro titulado “Sobrevivi…Posso Contar”[1]

Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

Brasil y México son dos países similares y a la vez muy distintos; por ambos corre la misma sangre latina, compartiendo un sinfín de características en el ámbito social, político, económico y cultural. Ambas naciones conforman las dos más grandes economías de América Latina con una población acumulada de más de 330 millones de personas y en donde el petróleo constituye la principal fuente de ingresos. En ambos países más del 70% de las personas practican la religión católica, y sin duda alguna, son dos de las aficiones más fieles cuando de fútbol se trata.

Sin embargo, y muy desafortunadamente, el dúo dinámico también se encuentra tratando de sortear momentos críticos tanto en su economía como en su composición política, en donde los escándalos de corrupción en el sector público son el pan de cada día. Las protestas contra el gobierno, motivadas por el hartazgo social, invaden las calles de la Ciudad de México y Sao Paulo al mismo son, movilizando a la ciudadanía a levantar la voz cada vez con mayor frecuencia y magnitud.

Una de esas protestas, acontecida el pasado 3 de junio, fue la denominada #NiUnaMenos, en donde las dos naciones salieron a las calles para sumarse a la campaña latinoamericana contra la violencia de género a la par de Chile, Uruguay y Argentina, siendo este último el país de origen de dicha protesta. La violencia de género es un mal que aqueja a ambas naciones a tal nivel que genera gran preocupación. Es una cuestión que, a pesar de la lucha constante por transformar el marco legal en beneficio de una mayor protección de los derechos de la mujer, desgraciadamente ha ido en ascenso, tanto en Brasil como en México, a lo largo de la última década.

NI UNA MENOS VGO - Entrega junio

De acuerdo con el último reporte publicado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) respecto a avances y desafíos en la igualdad de genero a veinte años de la Plataforma de Acción de Beijing (Cuarta Conferencia International de la Mujer, 1995), la violencia de género se refiere a “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual, o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad.”[2]

El término feminicidio, entendido como la privación de la vida a una mujer por razones de género, fue tipificado en México hasta junio del 2012 en el Código Penal Federal, y en Brasil en marzo de 2015 en su respectivo Código Penal. Este último aconteciendo veinte años después de que ambas naciones ratificaran su compromiso internacional con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Más de la mitad de los 25 países con mayor incidencia de casos de feminicidio se encuentran en América Latina y el Caribe, y en donde México y Brasil presentan cifras alarmantes con 7 y 15 mujeres asesinadas a diario, respectivamente. En la mayoría de los casos, los crímenes son cometidos por parejas, ex parejas y familiares, y aún más lamentable es el hecho de que el 98% de los casos permanecen en la impunidad.

Lo más inquietante de la actual situación es el hecho de que aún cuando ambos países siempre se han destacado por su participación y compromiso en foros internacionales para combatir la violencia doméstica, al interior no se ha logrado revertir la tasa de crecimiento de feminicidios. En nuestro país, entre el 2011 y 2014, dicha tasa pasó de 2.4 a 3.2 crímenes por cada 100 mil mujeres, ocupando así el quinto lugar con mayor crecimiento en este tipo de delito detrás de Honduras, El Salvador, Bahamas y Surinam.[3]

Ya sea a nivel global o regional, México y Brasil no han sido tímidos en cuanto a participar, e incluso liderar, conferencias internacionales sobre la igualdad de género. De hecho, la Ciudad de México fue sede de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, declarando el año 1975 como el Año Internacional de la Mujer, llamando la atención de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la igualdad entre hombres y mujeres. Por otro lado, Belém, la capital del estado de Pará en la región amazónica de Brasil, fue elegida como la sede para la firma de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer de la Organización de los Estados Americanos, mejor conocida como Convención de Belém do Pará de 1995.

A partir de estos dos momentos clave, más naciones se han adherido y han ratificado los compromisos internacionales contra todas las formas de violencia contra la mujer. Asimismo, derivado también de estas conferencias, las leyes tanto en México como en Brasil, nacionales y locales, han sufrido, para bien, importantes transformaciones diseminando nuevas formas de atacar la problemática sobre la violencia doméstica, así como también creando institutos específicos para atender las cuestiones de desigualdad de género.

Durante la administración de Vicente Fox fue promulgada la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres (enero 2001), dando pie a la creación del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) como un organismo para “promover y fomentar las condiciones que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros; el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres y su participación equitativa en la vida política, cultural, económica y social del país.”[4]

Por otro lado, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva creó en enero del 2003 la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres, con rango ministerial y mandato propio, delegando a dicha secretaría la responsabilidad de “luchar por la constitución de un Brasil mas justo, equitativo y democrático, a través del empoderamiento de la mujer y su inclusión en el proceso de desarrollo social, económico, político y cultural del país,”[5] un compromiso que la primera presidente mujer de Brasil, Dilma Rousseff (actualmente suspendida del cargo), priorizó desde el inicio de su mandato.

En el caso particular de Brasil, vale la pena resaltar la valentía y el activismo de una mujer que dio origen a una de las leyes más importantes en materia de combate y prevención de violencia doméstica: Maria da Penha Maia Fernandes.  A sus 72 años, Maria da Penha es considerada un ícono en la lucha por los derechos femeninos en Brasil.

En 1983 Marco Antonio Heredia, su entonces esposo, le disparó mientras dormía, dejándola sometida a una silla de ruedas por el resto de sus días. Marco Antonio no desistiría y en un segundo intento por terminar con la vida de Maria, pretendió electrocutarla mientras ésta se duchaba. Aunque Marco fue declarado culpable por intento de homicidio el sólo permaneció en prisión por dos años.

MARIA DA PENHA VGO - Entrega junio 2016
Lanzamiento del libro de Maria da Penha titulado “Sobrevivi…Posso Contar”

Lejos de dejarse vencer por la injusticia y su condición de paraplejía irreversible, Maria da Penha se convirtió en una reconocida activista contra la violencia doméstica. En su libro titulado “Sobreviví…Puedo Contar” (Sobrevivi…Posso Contar), relata la promulgación de la Ley 11.340 en agosto de 2006, mejor conocida como Ley Maria da Penha, una legislación trascendental en la que gracias a la presión que organismos internacionales ejercieron sobre el caso de Maria, el gobierno brasileño triplicó la pena mínima para quien cometa crímenes de violencia doméstica, aumentando la protección a mujeres vulnerables.

En vísperas de las Olimpiadas de Río 2016, el pasado 7 de junio Maria cargó la antorcha olímpica en la ciudad de Fortaleza, su ciudad natal, afirmando que la ley aún se queda corta, tanto en recursos como en su implementación, para lograr proteger a las mujeres víctimas de abuso por parte de sus parejas y/o familiares.[6]

Maria da Penha y Lula da Silva - VGO entrega junio 2016
El presidente Lula da Silva abraza a Maria da Penha durante la firma de la Ley que lleva el nombre de la activista, agosto 2006

A casi 10 años de la promulgación de la Ley Maria da Penha, y a veintiún años de la Plataforma de Acción de Beijing, tanto México como Brasil se encuentran bajo la lupa en cuanto al cumplimiento total de los acuerdos que buscan lograr la igualdad de género. Nuestro hermano brasileño y nosotros mismos estamos en riesgo de sufrir un grave retroceso para proteger y defender tanto los derechos de las mujeres, como los derechos humanos de todas las formas de identidad sexual.

El actual gobierno de Michel Temer, presidente interino y el actor principal detrás de la suspensión de Rousseff, ha sido duramente criticado por asemejarse a un “Club de Toby.” La ausencia de mujeres y de personas de ascendencia africana en el actual gabinete resulta contradictorio, siendo que la población brasileña está compuesta en su mayoría por mujeres y personas que se definen como afro-brasileñas o mulatas. Aun cuando en su primer mensaje Temer aseguro que ninguna de las reformas o cambios de gobierno alteraría los derechos adquiridos por los ciudadanos brasileños, tanto el Ministerio de Derechos Humanos, Políticas para la Mujer e Igualdad Racial fueron incorporados al Ministerio de Justicia, adquiriendo un nuevo título para denominarse Ministerio de Justicia y Ciudadanía.[7] Expertos y grupos feministas aseguran que dicho cambio representa un grave retroceso al progreso alcanzado por los gobiernos de Lula da Silva y Rousseff en materia de derechos de las mujeres y políticas de igualdad de género.

En México, las cada vez más constantes denuncias de violaciones a los derechos humanos con el notorio ejemplo de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, es muestra de la falta de transparencia e impunidad en el sistema de seguridad mexicano, lo que genera un ciclo vicioso incoherente con la postura de México a nivel internacional en la defensa de los estos derechos.

Ciertamente los focos rojos que presentan México y Brasil no deben ignorarse, y aun cuando la presión de la comunidad internacional muchas veces resulta incluso insuficiente en el combate contra la violencia de genero, una educación temprana en cuanto a derechos humanos y una mayor participación por parte del genero masculino, a la par de una menor resistencia de grupos feministas por incorporar hombres en la lucha en pro de la igualdad, es trascendental. Solamente la inclusión de niños y jóvenes, logrará una verdadera transformación para que cada vez más mujeres no solamente sobrevivan para contar sus historias, sino que ocupen más espacios de poder y de representación en alianza, y no en competencia, con el genero masculino.

La inclusión y representatividad de todas las formas de género y raza es fundamental para direccionar políticas públicas altamente efectivas en el corto y largo plazo. No solamente en México y Brasil, sino en toda America Latina, cualquier acción a la inversa representa nadar contra corriente y un grave riesgo de caer en un comportamiento de doble moral que atenta contra el todavía escaso terreno ganado en materia de derechos humanos.

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Referencias:

  1. Varda, F. Brasil y México: Similitudes y Diferencias de estas dos potencias económicas de la región. Febrero 2016. Link: http://americalatina.about.com/od/Conocelospaisesintro/a/Brasil-Y-M-Exico.htm

Imágenes:

 

[1] Maria da Penha Maia Fernandes. Sobrevivi…Posso Contar. Fortaleza: Armazém da Cultura, 2012. Pp. 39.

[2] Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES, 2015). Avances y Desafíos de la Igualdad de Género: A veinte años de la Plataforma de Beijing. Pag 51. Link: http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/99985/ct61.pdf

[3] Angel, A. México, en el top 10 de países con mas feminicidios por armas de fuego en el mundo. Animal Político. Link: http://www.animalpolitico.com/2015/05/mexico-en-el-top-10-de-paises-con-mas-feminicidios-por-armas-de-fuego-del-mundo/

[4] Ley del Instituto Nacional de las Mujeres. Enero 12, 2001. Link: http://puntogenero.inmujeres.gob.mx/Portal/madig/igualdad/docs/decreto_ley_inmujeres.pdf

[5] Secretaria Especial de Políticas para as Mulheres. Link: http://www.spm.gov.br/sobre/a-secretaria

[6] Ícono de los derechos de la mujer en Brasil lleva antorcha olímpica y llama a tomar mas medidas contra el abuso doméstico. Link: https://www.rio2016.com/es/noticias/icono-de-los-derechos-de-la-mujer-en-brasil-lleva-al-antorcha-olimpica-y-llama-a-tomar-mas-medidas-contra-el-abuso-domestico

[7] CNN Español. Michel Temer designa la mayor parte de un nuevo gabinete en Brasil. Mayo 2016. Link: http://cnnespanol.cnn.com/2016/05/12/michel-temer-presenta-el-nuevo-gabinete-de-brasil/

Growing Up Puto.

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Por: José García Dobarganes – @jooosege

Ni los amigos, saben qué es lo que me pasa – La ilusión del primer amor, Jeans, 1998

Era la emoción de verte todos los días, de saber que por momentos eras mi amigo. Todavía no pensaba en relaciones serias. Éramos amigos: el que se sentaba junto a ti y te escuchaba todas las cosas que platicabas. Sabía que le gustabas a todas las niñas. ¿Cómo no? Era inevitable. Íbamos a tu casa, jugábamos nintendo y después fútbol. Yo no era bueno en ningún deporte. Me sentía mal por no ser cómo tú. En el recreo me sentaba con las niñas en el patio, tú eras el delantero en cada partido. Ahora eres futbolista profesional. Nunca supiste que me gustabas. Te levantaste la playera para que todos vieran tus cuadritos. Me incomodé ¿y si me cachabas viéndote de forma rara?

Te decía que me gustaba Belinda porque no se me ocurría nadie más. ¿Cómo hubiera explicado que me gustaban los hombres? En quinto de primaria esas cosas no se decían. La psicóloga de la escuela nos habló sobre homosexuales. Alguien le preguntó sobre orgías entre gays. Todos se rieron. A mi se me antojó. Su explicación fue que los gays estaban locos. Un año después fuimos solos a Six Flags. Nos encontramos a unas niñas y ligaste con ellas, las tres güeras y fresas. Pensaba que yo necesitaba ser así para estar contigo. ¿Por qué querrías ligar con tu amigo?

Ya casi no me hablabas, ni tú,ni los demás hombres. ¿Era porque no sabía jugar fut? ¿O ya se me notaba mucho? Regresamos del campamento de Catemaco y me di cuenta: yo no era como los demás. Cuando estuvimos desnudos en las regaderas tenía de ganas de voltearte a ver. ¿Y si te dabas cuenta? ¿Y si me cuerpo reaccionaba solo? Cerraba los ojos y me sentía culpable. ¿Por qué no me podía controlar? Pero de verdad quería voltear. Supongo que era mejor para los dos no ser amigos.

Acabó la primaria. Nunca te volví a ver. Le conté a dos amigas que me gustaban los hombres. Lo primero que hicieron fue burlarse; lo segundo decir que siempre habían querido un amigo gay. Le conté a una tercera y a una cuarta y a una quinta. En primero de secundaria Santiago fue mi mejor amigo, a él le gustaba Mariana. No quería ser gay mientras estuviera con él. Tal vez él lo sabía pero no decía nada. Ni yo. Sentía que todo volvía a la normalidad. ¿En serio? ¿Me sentía normal porque me juntaba otra vez con hombres? No duró mucho; una amiga no pudo guardar el secreto. Le dije que me gustaba Mau y ella gritó en el patio: ¡Mau, tienes un nuevo pretendiente, le gustas a José! Grité de regreso y se me salió lo joto. Todos se rieron. Todos me vieron. Todos estaban ahí.

Nunca entendí qué hice mal. ¿Era yo el problema? ¿Era mi cuerpo? ¿El ser afeminado? Yo ni siquiera quería ser así. Me rapé para no verme tan puto. Vaciaron mi mochila y aventaron mis cosas. Dijeron que no se iban a sentar junto a mí porque podría excitarme. Pensé que tenían razón. No podía estar junto a ellos porque estaban guapos y los iba a voltear a ver. Como a ti, en las regaderas de Catemaco. Estaba solo otra vez. Me intentaron madrear, me amenazó un niño de mi escuela, me dieron un balonazo, no me dejaban entrar al baño si había alguien más. No me acuerdo cuánto tiempo pasó. Después todo estuvo bien. Las niñas me salvaron.

Tardé tiempo en dejar de justificar a los que me molestaban. Pensaba que estaban bien. Que tenían el derecho a enojarse y a incomodarse conmigo. Tardé años en darme cuenta que nadie lo tiene. Me costó aceptar que esa situación me había dañado mucho. Que me dolía en mi masculinidad. Esa que me fue negada por los demás. O tal vez por mí mismo. Porque era débil, afeminado, no jugaba fútbol, no cabroneaba, ni era mirrey, ni era nada de lo que eran los demás. Las palabras de mi familia se quedaron marcadas “Puedes ser gay, pero nunca seas puto”. Y creo que yo era puto. Tampoco estaba tan mal ¿o sí?

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El 25 de Junio salí a marchar para celebrar. Celebrar que después de años, me atrevo a ser quien soy. A ser un joto semidesnudo, que grita y que pide respeto; a celebrar a las maricas entaconadas que avergüenzan a la comunidad, porque ser “homosexual es más que eso”. A enfrentar y decirle a todos que ser puto es también una opción de vida, y que si estamos aquí es porque ustedes nos han hecho estarlo. Celebrar que me dejo de sentir mal por ser la persona que soy y porque cualquiera que sea y escoja sea mi identidad, tiene y tendría que ser respetada. Después de años de tratar de ser aceptado en mundo de masculinidades, hoy acepto mi diferencia, mi jotería y mi libertad. Ojalá fuera más fácil ser puto.

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Montserrat, Orlando y las Pequeñas Cosas

Mauricio Ochoa
Por: Mauricio Ochoa – @mauri8a
En uno de los pocos heart to heart que he tenido con mi mamá en los que me pregunta cosas “de homosexuales” que normalmente me quiere preguntar, pero no se atreve, y en los que yo le cuento cosas con afán de que se dé cuenta que, sí, sí es normal, me acuerdo que le conté de mis miedos preparatorianos para salir del clóset.
La dependencia económica de los papás, los nulos ahorros; sentirse aislado e incomprendido, son sólo unas de las muchas cosas que normalmente incrementan el pánico que cualquier joven homosexual tiene antes de hablar con sus papás acerca de su orientación.
En fin, en ese heart to heart, le conté a mi mamá de Montserrat. Esa amiga que un día me dio un abrazo enorme, fuerte e interminable, y me dijo que no me preocupara. Que si todo salía mal, que ella ya había hablado con sus papás y ellos habían accedido a recibirme en su casa el tiempo que fuera necesario. Que ellos lo sabían; que ellos me apoyaban; que ella, la primera persona que me preguntó directamente si era homosexual, estaba conmigo.
Muchos años pasaron. Montserrat y yo nos distanciamos. Nos veíamos cada vez menos. Pasamos de salir varias veces al mes, a reunirnos una vez cada seis meses para contarnos todo lo que había sucedido en el último semestre, a enviarnos un mensaje esporádico, a confirmar en nuestras respectivos eventos en Facebook y nunca ir. Nos distanciamos pero ese abrazo y esa calidez y soporte que me dio hace más de diez años son cosas que nunca se me van a olvidar.
Después de la matanza de 49 jóvenes en Orlando, la peor en la historia de Estados Unidos, he leído muchas opiniones, casi todas críticas duras (y muy justas) a la homofobia recurrente. Al día a día que vive la comunidad homosexual y que no sólo debería reconocerse tras una tragedia. La vulnerabilidad está vigente y, a pesar de los grandes pasos que se han dado en materia de derechos, aún nos enfrentamos a cuestionamientos por parte de sectores específicos de la sociedad que pretenden tolerar, pero jamás incluir; jamás considerar como parte de la sociedad. 
Leí muchas cosas de odio, de frustración, de hartazgo, pero muy pocas de empatía; de entendimiento. Leí también a Eugenia Vela hablando de su hermana, del miedo que tenía de las amenazas que ha recibido; de la frustración que sentía por que aún existimos “nosotros” y “ellos” (i.e. los bugas y los gays). Hasta leer su texto entendí algo importante con relación a todo lo que sucede; todo lo que vivimos día con día. Gran parte de las muestras de solidaridad, de afecto, de compañerismo que leí en las redes sociales, fue de personas heterosexuales. Sí, leí críticas de personas homosexuales; compartí sus quejas y las sentí como mías, pero la solidaridad de “ellos” fue lo que me recordó el momento de hace tantos años en que me sentí apoyado por alguien más.
Quería escribir esto para ustedes, los bugas, los que se preocupan por nosotros. Los que nos apoyan día con día, porque así tiene que ser. Desde la amiga que escribe que los derechos humanos no están restringidos a opinión pública o consulta, hasta la jefa que te pregunta si ya pensaste bien el color que usarán tus damas cuando te cases. Desde la tía y prima que, tras leer el texto de Eugenia, enviaron por mensaje un “Estoy contigo”. Desde el compañero de la Universidad que te saluda y te pregunta por “tu güey” y te dice que “te ves bien contento, cabrón”, hasta el mejor amigo heterosexual que da like a todas las fotos en que sales con tu novio y comenta con un corazoncito. El amigo argentino que se despidió de ti hace mucho y te dijo que le habías hecho entender y querer a los trolos como tú, o el heterosexual que come contigo a la hora de la comida y se ríe incrédulamente cuando descubre que te lo puedes alburear peor que él a ti.
A todos ustedes que luchan con nosotros, que no cuestionan que merecemos los mismos derechos que los demás. A todos ustedes que nos han hecho parte de su vida y que nos llenan el corazón y la esperanza que muchos se empeñan por romper. A todos ustedes, gracias.
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Es Tiempo de Una Secretaria General

ONU

Por: Ximena Mata – @XimenaMataZ

Desde su fundación hace 70 años, la Organización de las Naciones Unidas nunca ha estado liderada por una mujer. Ocho hombres han ocupado el cargo de Secretario General de la ONU desde 1945, y por primera vez en la historia podríamos presenciar la selección de una mujer para ser la “más alta funcionaria administrativa dentro de la Organización”.

El Secretario General de alguna manera nos representa a todos. Quien ostenta este cargo (actualmente es el Sr. Ban Ki-moon), además de representar los ideales de la ONU, es el portavoz de los intereses del mundo. Debe responder a las necesidades y retos de los Estados Miembros y ser, sobre todo, un medio de conciliación frente a los conflictos actuales. De acuerdo con la Carta de la Organización, el Secretario General desempeña las funciones que le encomiendan la Asamblea General, integrada por los 193 Estados Miembros, así como el Consejo de Seguridad, compuesto por 10 miembros no permanentes y 5 miembros permanentes, mejor conocidos como P5, (Estados Unidos, El Reino Unido, Francia, China y Rusia).

Sin embargo, a pesar de asumir una responsabilidad tan importante, su selección ha sido opaca a lo largo de la historia. El Consejo, o mejor dicho el P5, elige a puerta cerrada al candidato que mejor le parezca, lo manda a aprobación de la Asamblea General y ésta lo aprueba sin chistar. Así de democrático (…) ¿Por qué? Porque si alguno de esos 5 Estados no está de acuerdo con el candidato, tiene derecho a vetarlo. Así que habrá candidato sólo cuando el P5 se ponga de acuerdo. (La misma Carta es sumamente vaga al establecer el proceso en su artículo 97, dejando un amplio margen a la interpretación).

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No puedo decir que me consta, pero es un secreto a voces que en esa deliberación a puerta cerrada se negocian todo tipo de intereses entre “los poderosos”, por encima de los intereses del pueblo. Este sistema no sólo es opaco, sino que obedece a otro momento histórico, en el que los vencedores de la guerra debían de velar por la estabilidad del mundo. Ciertamente, aún enfrentamos retos de seguridad y estabilidad, pero son retos que han evolucionado, y por lo mismo la ONU debe evolucionar en sus procesos internos. Si algo puede ganar es, sin duda, credibilidad.

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Además, la selección ha obedecido en los últimos años a un esquema de rotación regional. Así, los ciudadanos de todas las regiones pueden sentirse mejor representados. La única región que no ha gozado de ese privilegio es Europa el Este. Por ello, uno de las inquietudes en este proceso es que se dé prioridad a los candidatos y candidatas de esa región. Asimismo, como he dicho antes, el cargo nunca lo ha ostentado una mujer. Si bien no es una obligación legal, desde mi punto de vista sí es una obligación moral darle la oportunidad a una mujer en esta responsabilidad, que especialmente requiere capacidad de mediación. Ante todo, debe elegirse al mejor candidato, y no veo por qué no pueda ser “la mejor candidata”.

Este año la ONU seleccionará a un nuevo o nueva Secretaria General, y el proceso parece empezar a cambiar. Gracias a organizaciones como 1 para 7,000 millones (1for7billion), que han abogado por un proceso más transparente, este año podremos presenciar el inicio de un cambio fundamental en la ONU. Concretamente, ésta organización ha puesto de manifiesto las siguientes deficiencias en el proceso: no hay una descripción del puesto de trabajo; no hay un escrutinio público de los candidatos; la “preselección” del Consejo de Seguridad solo tiene un nombre; se realizan “pactos de trastienda”; y ninguna mujer ha ostentado el cargo hasta ahora.[1] Algunos de estos puntos han empezado a cambiar durante el actual proceso, otros puntos pueden llegar a suceder (como el de elegir a una mujer), y otros seguramente quedarán pendientes.

En este proceso, primera vez en la historia, los Estados Miembros proponen abiertamente a sus candidatos, quienes están al escrutinio de la Asamblea General. Hasta el momento hay 9 candidatos, de los cuales 4 son mujeres, y 3 de ellas son de Europa del Este. Durante días pasados, la Asamblea General ha escuchado las propuestas de cada uno y los ha cuestionado en una serie de diálogos informales públicos. Además, el presidente de la Asamblea General y el Servicio de la ONU de Enlace no Gubernamental han creado un sitio en la web donde la gente puede hacerles preguntas por escrito, en video o audio.[2]

Durante el mes de junio se llevará a cabo otra ronda de diálogos informales, y será en el mes de julio que el Consejo de Seguridad empiece su deliberación. Si bien muchos de estos avances son dignos de reconocimiento, en esa última fase aún hay mucho por hacer. Difícilmente veremos al Consejo ceder su facultad de elegir al candidato o candidata que “recomendarán” a la Asamblea General. Es decir, a pesar de la apertura del proceso, de sus deliberaciones a puerta cerrada seguramente saldrá otra vez un solo nombre, esperemos que sea el de una mujer.

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http://www.un.org/es/sg/biography.shtml

http://www.un.org/es/sections/un-charter/chapter-xv/index.html

http://blogs.un.org/es/seleccion-y-nombramiento-del-proximo-secretario-general/

http://www.1for7billion.org/spanish/

http://www.unngls.world

 

[1] http://www.1for7billion.org/spanish/

[2] http://www.unngls.world

Igualdad de Género: Un Proyecto Educativo

 

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Por: Gabriela Gómez – @GabrielaSGH

Yakiri Rubio, víctima de secuestro y violación, denunció y terminó en la cárcel por defenderse de sus agresores; Andrea Noel, humillada sexualmente en la calle a plena luz del día, realizó una denuncia penal y pública, recibió diversas amenazas por redes sociales atentando contra su integridad física; Gabriela Nava, un sujeto grabó bajo su falda en el transporte mientras exhibía su pene, Gabriela grabó su cara y lo denunció penal y públicamente, recibió amenazas por redes sociales y grupos de su universidad defendieron a su agresor.

Estas tres mujeres abanderan la campaña #NoTeCalles, enfocada a alentar a la sociedad a denunciar las agresiones sexuales con miras a su diminución.

Lo sorprendente del testimonio de Yakiri, Andrea y Gabriela no es que exista un tipo capaz de violar y golpear a una mujer, u otro al que le parezca simpático humillar a una joven en la vía pública, ya sea bajándole los calzones o grabando bajo su falda mientras se masturba. Pensar que existen 3 hombres así no es extraño, los hay en todos lados y han de ser perseguidos y sentenciados. Lo verdaderamente alarmante es que existan hombres y en algunos casos incluso mujeres, que sin tener que ver con la situación específica, se sientan ofendidos y recurran a las redes para intimidar y amenazar a las denunciantes. Estos no son 3 hombres, son miles. Miles de personas que creen que deben poner un alto a las denuncias contra el abuso sexual o en su caso, al empoderamiento de las mujeres.

Tenemos un problema como sociedad cuando únicamente condenamos los malos comportamientos de algunos grupos. Lo primero es siempre la censura y la descalificación, el contraataque. Me permito decir que esto es un error. Por supuesto debe haber una sanción, pero también y más importante aún, debe ir acompañada de un proceso de entendimiento. En este caso particular, antes de responder ataque con ataque y terminar la discusión simplemente calificando a los intimidadores como machos, violadores, etc. cabe hacerse una pregunta relevante: ¿por qué? ¿Qué pasa por la mente de estas personas cuando ven a una mujer alzar la voz? ¿Cuál es el miedo? ¿Por qué se sienten amenazadas? Sólo una verdadera comprensión de los motivos que llevan a las personas a actuar de cierta forma nos daría una oportunidad real de resolverlo y prevenir estos actos en el futuro.

Desde el inicio de la lucha feminista ha existido resistencia por parte de ambos géneros. En mi parecer, esto obedece al miedo tradicional de la sociedad a los cambios. La incertidumbre de sus roles en el nuevo orden crea miedo y por lo tanto rechazo. Como en todos los movimientos, han existido líderes feministas que abanderan el corazón de la lucha definida como libertad de elección, oportunidades y derechos iguales a los de los hombres y otras líderes de corte un poco más radical que abogan por la “emancipación de la mujer” (concepto que por lo general resulta confuso). Cualquiera que sea la intención de una u otra, a lo largo de los años el mensaje feminista se ha deformado y la mayor parte de la población no lo entiende correctamente. Existen quienes creen que es un movimiento para poner a las mujeres por “encima” de los hombres, o que ser feminista involucra forzosamente salir a la calle, manifestarse, rebelión a los cánones establecidos: cánones de belleza (no depilarse, no usar sostén), de rol en el hogar (salir forzosamente a trabajar), etc. Por ende, la mujer que decide vivir de su belleza, quedarse en su casa, cuidar de sus hijos, o realizar trabajo doméstico no es feminista. Falso.

La parte más importante del movimiento feminista, en cuanto atañe a las mujeres, es defender el derecho de cada una de ellas a ser cualquier cosa que decidan. Ya sea mujer de negocios, presidente, modelo, actriz, ama de casa, e incluso prostituta. Mientras cualquiera de estas opciones sea exclusivamente SU decisión. El feminismo también pelea por este derecho para los hombres.

Hace algunos años un amigo me dijo que las mujeres y los hombres nunca iban a ser iguales. En el momento no lo entendí y me enfurecí muchísimo. Ahora lo veo. Por supuesto que los hombres y las mujeres nunca van a ser iguales, de la misma forma que los hombres son diferentes entre ellos y las mujeres entre ellas. Todos somos y queremos cosas diferentes. El feminismo debe ser esa lucha porque se respeten nuestras diferencias como individuos, no como miembros de un género en específico y al ser respetadas cada uno de nosotros podamos triunfar en la esfera de nuestra elección. Esa es la batalla.

Un Proyecto Educativo

Obedeciendo a lo anterior me gustaría mencionar que las mujeres no tenemos la potestad de “permitirle” a los hombres sumarse a esta lucha, ni a la feminista en general ni a la enfocada en contra de la violencia de género en particular. Ojo, es su derecho. El combate por el respeto a las decisiones de los individuos de nuestra sociedad, que incluye, llevar faldas cortas, salir de noche, no ser un macho, ser abiertamente homosexual, etc. es problema de todos.

Tenemos un largo camino que recorrer en pos de este objetivo. En los últimos años, el gobierno ha recurrido a soluciones simplonas y corto placistas como los vagones rosas en el metro para resguardar a las mujeres del abuso sexual mientras se trasladan por la ciudad. El mensaje de estas políticas es: los hombres son unas bestias salvajes que no se pueden controlar y las mujeres unas pobres víctimas que hay que cuidar. No somos ni lo uno ni lo otro. Entonces qué sigue, ¿las mujeres que son abusadas en el metro por no ir en un vagón rosa llevan la culpa? ¿De la misma manera que las que salen de noche y usan minifalda provocan su abuso sexual? No deben existir espacios únicos de género. La segregación fomenta la diferencia, la alienación. Este tipo de acciones no representan una solución.

El problema de violencia de género y machismo tiene unas largas y extendidas raíces en nuestra cultura. Por supuesto que leyes para atacarlo son básicas y necesarias, pero definitivamente no son suficientes. Necesitamos entender el problema, el significado del cambio del orden social para los miembros de la comunidad, y el por qué de su resistencia, para así poder crear un proyecto educativo integral. Un proyecto que involucre a miembros de todas las disciplinas, psicólogos, pedagogos, sociólogos, antropólogos, economistas, etc. para concentrarnos en formar a los ciudadanos del futuro en una nueva forma de ver la vida. El poder de la educación es incalculable y sólo a través de este esfuerzo podremos esperar resultados tangibles y mejores condiciones de vida para la sociedad.

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Las Mujeres Modernas Son una Amenaza

Imagen ONU CSW60

Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

Recientemente escuché (sin querer) la conversación entre una mujer mayor y su acompañante durante una cena de jueves cualquiera en la metrópoli neoyorquina. Al escuchar estas palabras, “las mujeres modernas son una amenaza”, no pude evitar sentir curiosidad por saber los motivos por los cuales la comensal pronunciaba dicha oración con tremenda convicción.

Sin pensarlo dos veces, me acerqué, me presenté y pregunté directamente cuál era su definición de “mujer moderna”, y específicamente, ¿por qué esta mujer moderna representaba una amenaza? ¿Amenaza hacia quién o hacia qué?

Al notar cierto desconcierto en mi rostro, amablemente me explicó que se trataba tan sólo del título de la última conferencia en que dicha persona participó como panelista en su natal India para la revista Times. Al cabo de varios minutos, descubrí que se trataba de Padma Desai, una renombrada economista y especialista en temas de desarrollo. La profesora, también experta en Rusia, ha publicado alrededor de 15 libros sobre políticas económicas, la economía soviética y globalización. Sin embargo, en su penúltimo libro titulado “Breaking Out: An Indian Woman’s American Journey” (hasta el momento no existe traducción al español) se ha dedicado a relatar su historia personal, su migración a los Estados Unidos y su trayecto por Harvard, revelando sus memorias profesionales y personales, como economista, migrante y mujer.

Desai también explicó que para ella, y especialmente debido a su historia personal, la modernidad en la mujer surge cuando ésta construye una identidad independiente, es decir, cuando define su propia identidad a partir de su personalidad y no al asumir un rol de esposa, hija, hermana o madre. Para Desai, las herramientas mas importantes para adquirir dicha identidad son la educación y la ambición.

Para poner fin a mi curiosidad, Desai afirmó que las mujeres modernas no son ni deben ser percibidas como una amenaza para nuestra sociedad, sino como agentes con una identidad independiente que pueden asumir roles intercambiables en el hogar y en el área de trabajo (¡y los hombres también!). Sin embargo, en muchas partes del mundo, las mujeres aún no pueden ejercitar sus derechos para elegir el camino de la educación, si es que así lo desean, ya sea por falta de recursos o por las propias limitaciones y normas socioculturales. Las mujeres y las minorías que rompen con estos esquemas (como Desai lo hizo años atrás al decidir estudiar en Estados Unidos gracias a una beca) frecuentemente son catalogadas como “rebeldes” o “amenazas” para una sociedad particular.

Relato mi afortunado encuentro con Desai porque precisamente durante esos días se llevó a cabo el sexagésimo periodo de sesiones de la “Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer” (CSW por sus siglas en inglés). La CSW, establecida en 1946, es una comisión orgánica del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas, dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Cada año, en la Sede de las Naciones Unidas de Nueva York se reúnen representantes de los Estados Miembros, entidades de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales reconocidas como entidades consultivas por el ECOSOC a fin de celebrar el período de sesiones anual de la Comisión. [1]

El sexagésimo periodo de sesiones (#CSW60), celebrado entre el 14 y 24 de marzo de 2016 e integrado por 45 miembros, sostuvo como tema prioritario el empoderamiento de la mujer y su vínculo con el desarrollo sostenible. Asimismo, se revisó el progreso en cuanto a la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

No es casualidad que la CSW haya escogido como tema prioritario el empoderamiento de la mujer. Dicha elección parte de una perfecta alineación con los “17 Objetivos de Desarrollo Sostenible”, aprobados por los dirigentes mundiales en septiembre de 2015 en una cumbre histórica de las Naciones Unidas. La CSW trabaja en específico para lograr el cumplimiento de los Objetivos número 4 y 5.

El Objetivo número 4 fue creado para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, a fin de asegurar que hombres y mujeres, como Desai, puedan adquirir una educación de calidad para mejorar sus condiciones de vida y alcanzar el desarrollo sostenible.

El Objetivo número 5 busca “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”. Este objetivo sostiene la teoría de que si se facilita a las mujeres y niñas la igualdad en el acceso a la educación, atención médica, un trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto. Es decir, si se apoya a la formación de mujeres y hombres modernos, como nuestra economista en cuestión me lo explicó, el pleno ejercicio de su identidad independiente se transformará en resultados tangibles en pro de la sociedad.

La CSW arrojó conclusiones trascendentales en materia de: 1) finanzas, para lograr mayores inversiones destinadas a programas de empoderamiento para la mujer; 2) cambio climático, para reconocer como el impacto climático afecta desproporcionadamente a hombre y mujeres; y 3) el rol del gobierno para lograr una mayor participación de las mujeres en la política y en la toma de decisiones.

Aún cuando se han logrado importantes transformaciones para garantizar la igualdad de genero y asegurar una mayor inclusión de mujeres y niñas en programas educativos a nivel global, los esfuerzos plasmados en papel están sujetos a un sinnúmero de obstáculos para su plena ejecución. Lograr el total compromiso en la lucha de la igualdad de género por parte de las naciones miembro es tan solo el principio. 

Para mi sorpresa, México no es integrante de la CSW y tristemente solamente una panelista de nacionalidad mexicana participó en tan sólo una sesión de la agenda general. La Dra. Irene Casique Rodríguez, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), participó en la sesión sobre “Aspectos de metodología y obtención de datos” en donde compartió su experiencia, dificultades y retos en el proceso de obtención de datos a nivel nacional sobre la violencia contra las mujeres. [2] 

Alcanzar la igualdad de género y lograr que las personas desarrollen con plena libertad su identidad será solo posible si el compromiso de la sociedad es total y si los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil actúan al unísono. Solo así mas niños y niñas, de cualquier rincón del mundo, podrán tener un futuro tan afortunado como el de Desai.

 

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Otras Referencias:

Padma Desai, biografía: http://www.columbia.edu/~pd5/

“Independent Identity, ambition, education make a modern woman” – Padma Desai: http://timesofindia.indiatimes.com/litfest/litfest-delhi/news/Independent-identity-ambition-education-make-a-modern-woman-Padma-Desai/articleshow/49987730.cms

Objetivos de Desarrollo Sostenible, Naciones Unidas: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

[1] Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, CSW60, ONU Mujeres: http://www2.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/csw/60/unw_csw60_brochure_sp-v4.pdf?v=1&d=20160203T163358

[2] Panel Interactivo sobre “Aspectos de metodología y obtención de datos”, CSW60: http://www2.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/csw/60/meetings/irene%20caciques%20-%20interactive%20expert%20panel%20on%20vaw%20and%20data%20gaps%20-%20csw60_formatted%20short%20paper%20for%20web.pdf?v=1&d=20160315T125006

Los Oscares: un premio a lo mejor del cine y un recuerdo de la pobre representación

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

El día de ayer se llevó a cabo la entrega número 88 de los premios Oscar, y otra vez, fue en medio de polémica y hasta un intento de boicot.

Cuando se dieron a conocer los nominados de este año, de inmediato se alzaron voces de inconformidad porque los 20 nominados en las 4 categorías de actuación eran todos caucásicos, y porque, de hecho, es el segundo año consecutivo donde que esto pasa. Varios actores afro-americanos llevaron a las redes sociales su inconformidad, amenazando con no ir a la ceremonia de entrega a manera de boicot e invitaban a sus compañeros actores a hacer lo mismo. Al mismo tiempo, exhortaban a la academia a reconocer sus errores y a hacer del máximo galardón del cine algo mucho más inclusivo.

Por otro lado, había varias personas que decían que simplemente no hubo actuaciones dignas este año por parte de los actores de color, y que por tanto no se les debía nominar “sólo por llenar una cuota”. Sin embargo, los Oscares no son los únicos premios en la industria del cine, y hubo varios otros que no sólo nominaron a actores afro-americanos, sino que terminaron siendo ganadores. Sólo para dar un ejemplo, Idris Elba se llevó el premio a mejor actor de reparto en los SAG Awards (Screen Actors Guild) por su trabajo en Beasts of no Nation. Película que también tuvo su buena dosis de buenas críticas y hubo varios sitios especializados y revistas que la creían digna de una nominación. Sin embargo, su formato y su producción son algo que ha roto esquemas y la Academia aún no sabe cómo lidiar con una película que fue producida por y para Netflix, aunque sí estuvo haciendo rondas en los circuitos de festivales alrededor del mundo. Aun así, la mayoría de los nominados afro-americanos de este año, fueron por trabajos en televisión, ya sea en series, mini series o películas hechas para la pantalla chica. A pesar de esto, las críticas, calificaciones y aceptación del público, indicaban que Creed, tendría nominaciones para su director (Ryan Coogler) y protagonista (Michael B. Jordan), y no sólo para el trabajo de soporte de Sylvester Stallone, quien al final fue el único que logró una nominación. Lo mismo se pensaba de Straight Outta Compton, cuya única nominación es para mejor guión original, el cual fue escrito por cuatro hombres caucásicos.

Pero, ¿quiénes son los encargados de decidir las nominaciones y los ganadores? La Academia existe desde 1927 y fue creada para ayudar a promover la industria cinematográfica de los Estados Unidos. En 1929 hicieron por primera vez la entrega de los premios Oscar a lo mejor de dicha industria. En su inicio contaba con tan sólo 37 miembros y aunque hoy en día la lista completa de sus integrantes se mantiene en secreto, The L.A. Times publicó un reportaje donde menciona que actualmente tiene 5,765 miembros, de los cuales, y para sorpresa de nadie, el 94% son caucásicos y 77% son hombres. Esto está lejos de representar la sociedad actual estadounidense, pero sí se acerca a los niveles de representación que hay en el cine hoy en día. Ahí el problema.

El cine es un arte, eso está claro, pero también es una industria y un negocio que genera miles de millones de dólares anuales alrededor del mundo. Por lo que las cabezas de los estudios, quienes se dedican a decidir qué películas se hacen y a asignarles un presupuesto, no creen que sea necesario cambiar la fórmula, además de que piensan que al público no le interesa ver a un protagonista que no sea un hombre blanco.

Pero el problema de racismo en la industria del cine está lejos de ser el único, el sexo femenino también está pobremente representado y la mayoría de los papeles femeninos que existen son los arquetipos de mujer a los que ya nos tienen acostumbrados; la novia, la damisela en peligro, la prostituta, la mamá etc.

Sin embargo, en los últimos años, ha habido cierto aumento en los filmes con mujeres protagonistas. El mejor ejemplo es Rey, de Star Wars, The Force Awakens. Una película que hasta el momento lleva recaudados 2,200 millones de dólares, lo cual la convierte en una de las más taquilleras de toda la historia. Y, Rey, no es novia de nadie, ni está en necesidad de ser rescatada de las manos de nadie, al contrario, lleva en sus hombros el peso de la renovada saga galáctica y lo hace de una manera asombrosa.

Pero tal vez uno de los más despreciables actos que Hollywood lleva a cabo es el del blanqueamiento de personajes de otras razas, algo por demás innecesario aparte de incomprensible. En la última y muy desafortunada versión de Peter Pan, el personaje de Tiger Lily, una joven indígena, es interpretada por la muy blanca Rooney Mara; en el fallido reboot de The Lone Ranger, Tonto, el acompañante del llanero solitario debería ser un indio comanche y sin embargo fue Johnny Depp el encargado de darle vida; en Exodus de Ridley Scott, los personajes bíblicos Moisés y Ramsés son Christian Bale y Joel Edgerton, osea, un británico y un australiano con nada de egipcio o hebreo o árabe en su ascendencia. La lista sigue y es larga, pero nos queda por consuelo que al menos las cintas aquí mencionadas fueron rotundos fracasos y blancos de severas criticas por sus poco atinadas elecciones de talento.

De algo podemos estar seguros, el resultado en taquilla habla por sí mismo. A la gente sí le interesa ver a una mujer protagonizando una película, lo mismo con actores afroamericanos, o de cualquier otra raza, mientras sea una historia bien escrita, bien dirigida y bien actuada. Nos volcaremos a las salas, como lo hemos venido haciendo por años y años y sólo podemos esperar que los valientes con dinero nos den más representación en esas magníficas historias.

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