Es Tiempo de Una Secretaria General

ONU

Por: Ximena Mata – @XimenaMataZ

Desde su fundación hace 70 años, la Organización de las Naciones Unidas nunca ha estado liderada por una mujer. Ocho hombres han ocupado el cargo de Secretario General de la ONU desde 1945, y por primera vez en la historia podríamos presenciar la selección de una mujer para ser la “más alta funcionaria administrativa dentro de la Organización”.

El Secretario General de alguna manera nos representa a todos. Quien ostenta este cargo (actualmente es el Sr. Ban Ki-moon), además de representar los ideales de la ONU, es el portavoz de los intereses del mundo. Debe responder a las necesidades y retos de los Estados Miembros y ser, sobre todo, un medio de conciliación frente a los conflictos actuales. De acuerdo con la Carta de la Organización, el Secretario General desempeña las funciones que le encomiendan la Asamblea General, integrada por los 193 Estados Miembros, así como el Consejo de Seguridad, compuesto por 10 miembros no permanentes y 5 miembros permanentes, mejor conocidos como P5, (Estados Unidos, El Reino Unido, Francia, China y Rusia).

Sin embargo, a pesar de asumir una responsabilidad tan importante, su selección ha sido opaca a lo largo de la historia. El Consejo, o mejor dicho el P5, elige a puerta cerrada al candidato que mejor le parezca, lo manda a aprobación de la Asamblea General y ésta lo aprueba sin chistar. Así de democrático (…) ¿Por qué? Porque si alguno de esos 5 Estados no está de acuerdo con el candidato, tiene derecho a vetarlo. Así que habrá candidato sólo cuando el P5 se ponga de acuerdo. (La misma Carta es sumamente vaga al establecer el proceso en su artículo 97, dejando un amplio margen a la interpretación).

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No puedo decir que me consta, pero es un secreto a voces que en esa deliberación a puerta cerrada se negocian todo tipo de intereses entre “los poderosos”, por encima de los intereses del pueblo. Este sistema no sólo es opaco, sino que obedece a otro momento histórico, en el que los vencedores de la guerra debían de velar por la estabilidad del mundo. Ciertamente, aún enfrentamos retos de seguridad y estabilidad, pero son retos que han evolucionado, y por lo mismo la ONU debe evolucionar en sus procesos internos. Si algo puede ganar es, sin duda, credibilidad.

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Además, la selección ha obedecido en los últimos años a un esquema de rotación regional. Así, los ciudadanos de todas las regiones pueden sentirse mejor representados. La única región que no ha gozado de ese privilegio es Europa el Este. Por ello, uno de las inquietudes en este proceso es que se dé prioridad a los candidatos y candidatas de esa región. Asimismo, como he dicho antes, el cargo nunca lo ha ostentado una mujer. Si bien no es una obligación legal, desde mi punto de vista sí es una obligación moral darle la oportunidad a una mujer en esta responsabilidad, que especialmente requiere capacidad de mediación. Ante todo, debe elegirse al mejor candidato, y no veo por qué no pueda ser “la mejor candidata”.

Este año la ONU seleccionará a un nuevo o nueva Secretaria General, y el proceso parece empezar a cambiar. Gracias a organizaciones como 1 para 7,000 millones (1for7billion), que han abogado por un proceso más transparente, este año podremos presenciar el inicio de un cambio fundamental en la ONU. Concretamente, ésta organización ha puesto de manifiesto las siguientes deficiencias en el proceso: no hay una descripción del puesto de trabajo; no hay un escrutinio público de los candidatos; la “preselección” del Consejo de Seguridad solo tiene un nombre; se realizan “pactos de trastienda”; y ninguna mujer ha ostentado el cargo hasta ahora.[1] Algunos de estos puntos han empezado a cambiar durante el actual proceso, otros puntos pueden llegar a suceder (como el de elegir a una mujer), y otros seguramente quedarán pendientes.

En este proceso, primera vez en la historia, los Estados Miembros proponen abiertamente a sus candidatos, quienes están al escrutinio de la Asamblea General. Hasta el momento hay 9 candidatos, de los cuales 4 son mujeres, y 3 de ellas son de Europa del Este. Durante días pasados, la Asamblea General ha escuchado las propuestas de cada uno y los ha cuestionado en una serie de diálogos informales públicos. Además, el presidente de la Asamblea General y el Servicio de la ONU de Enlace no Gubernamental han creado un sitio en la web donde la gente puede hacerles preguntas por escrito, en video o audio.[2]

Durante el mes de junio se llevará a cabo otra ronda de diálogos informales, y será en el mes de julio que el Consejo de Seguridad empiece su deliberación. Si bien muchos de estos avances son dignos de reconocimiento, en esa última fase aún hay mucho por hacer. Difícilmente veremos al Consejo ceder su facultad de elegir al candidato o candidata que “recomendarán” a la Asamblea General. Es decir, a pesar de la apertura del proceso, de sus deliberaciones a puerta cerrada seguramente saldrá otra vez un solo nombre, esperemos que sea el de una mujer.

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http://www.un.org/es/sg/biography.shtml

http://www.un.org/es/sections/un-charter/chapter-xv/index.html

http://blogs.un.org/es/seleccion-y-nombramiento-del-proximo-secretario-general/

http://www.1for7billion.org/spanish/

http://www.unngls.world

 

[1] http://www.1for7billion.org/spanish/

[2] http://www.unngls.world

Igualdad de Género: Un Proyecto Educativo

 

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Por: Gabriela Gómez – @GabrielaSGH

Yakiri Rubio, víctima de secuestro y violación, denunció y terminó en la cárcel por defenderse de sus agresores; Andrea Noel, humillada sexualmente en la calle a plena luz del día, realizó una denuncia penal y pública, recibió diversas amenazas por redes sociales atentando contra su integridad física; Gabriela Nava, un sujeto grabó bajo su falda en el transporte mientras exhibía su pene, Gabriela grabó su cara y lo denunció penal y públicamente, recibió amenazas por redes sociales y grupos de su universidad defendieron a su agresor.

Estas tres mujeres abanderan la campaña #NoTeCalles, enfocada a alentar a la sociedad a denunciar las agresiones sexuales con miras a su diminución.

Lo sorprendente del testimonio de Yakiri, Andrea y Gabriela no es que exista un tipo capaz de violar y golpear a una mujer, u otro al que le parezca simpático humillar a una joven en la vía pública, ya sea bajándole los calzones o grabando bajo su falda mientras se masturba. Pensar que existen 3 hombres así no es extraño, los hay en todos lados y han de ser perseguidos y sentenciados. Lo verdaderamente alarmante es que existan hombres y en algunos casos incluso mujeres, que sin tener que ver con la situación específica, se sientan ofendidos y recurran a las redes para intimidar y amenazar a las denunciantes. Estos no son 3 hombres, son miles. Miles de personas que creen que deben poner un alto a las denuncias contra el abuso sexual o en su caso, al empoderamiento de las mujeres.

Tenemos un problema como sociedad cuando únicamente condenamos los malos comportamientos de algunos grupos. Lo primero es siempre la censura y la descalificación, el contraataque. Me permito decir que esto es un error. Por supuesto debe haber una sanción, pero también y más importante aún, debe ir acompañada de un proceso de entendimiento. En este caso particular, antes de responder ataque con ataque y terminar la discusión simplemente calificando a los intimidadores como machos, violadores, etc. cabe hacerse una pregunta relevante: ¿por qué? ¿Qué pasa por la mente de estas personas cuando ven a una mujer alzar la voz? ¿Cuál es el miedo? ¿Por qué se sienten amenazadas? Sólo una verdadera comprensión de los motivos que llevan a las personas a actuar de cierta forma nos daría una oportunidad real de resolverlo y prevenir estos actos en el futuro.

Desde el inicio de la lucha feminista ha existido resistencia por parte de ambos géneros. En mi parecer, esto obedece al miedo tradicional de la sociedad a los cambios. La incertidumbre de sus roles en el nuevo orden crea miedo y por lo tanto rechazo. Como en todos los movimientos, han existido líderes feministas que abanderan el corazón de la lucha definida como libertad de elección, oportunidades y derechos iguales a los de los hombres y otras líderes de corte un poco más radical que abogan por la “emancipación de la mujer” (concepto que por lo general resulta confuso). Cualquiera que sea la intención de una u otra, a lo largo de los años el mensaje feminista se ha deformado y la mayor parte de la población no lo entiende correctamente. Existen quienes creen que es un movimiento para poner a las mujeres por “encima” de los hombres, o que ser feminista involucra forzosamente salir a la calle, manifestarse, rebelión a los cánones establecidos: cánones de belleza (no depilarse, no usar sostén), de rol en el hogar (salir forzosamente a trabajar), etc. Por ende, la mujer que decide vivir de su belleza, quedarse en su casa, cuidar de sus hijos, o realizar trabajo doméstico no es feminista. Falso.

La parte más importante del movimiento feminista, en cuanto atañe a las mujeres, es defender el derecho de cada una de ellas a ser cualquier cosa que decidan. Ya sea mujer de negocios, presidente, modelo, actriz, ama de casa, e incluso prostituta. Mientras cualquiera de estas opciones sea exclusivamente SU decisión. El feminismo también pelea por este derecho para los hombres.

Hace algunos años un amigo me dijo que las mujeres y los hombres nunca iban a ser iguales. En el momento no lo entendí y me enfurecí muchísimo. Ahora lo veo. Por supuesto que los hombres y las mujeres nunca van a ser iguales, de la misma forma que los hombres son diferentes entre ellos y las mujeres entre ellas. Todos somos y queremos cosas diferentes. El feminismo debe ser esa lucha porque se respeten nuestras diferencias como individuos, no como miembros de un género en específico y al ser respetadas cada uno de nosotros podamos triunfar en la esfera de nuestra elección. Esa es la batalla.

Un Proyecto Educativo

Obedeciendo a lo anterior me gustaría mencionar que las mujeres no tenemos la potestad de “permitirle” a los hombres sumarse a esta lucha, ni a la feminista en general ni a la enfocada en contra de la violencia de género en particular. Ojo, es su derecho. El combate por el respeto a las decisiones de los individuos de nuestra sociedad, que incluye, llevar faldas cortas, salir de noche, no ser un macho, ser abiertamente homosexual, etc. es problema de todos.

Tenemos un largo camino que recorrer en pos de este objetivo. En los últimos años, el gobierno ha recurrido a soluciones simplonas y corto placistas como los vagones rosas en el metro para resguardar a las mujeres del abuso sexual mientras se trasladan por la ciudad. El mensaje de estas políticas es: los hombres son unas bestias salvajes que no se pueden controlar y las mujeres unas pobres víctimas que hay que cuidar. No somos ni lo uno ni lo otro. Entonces qué sigue, ¿las mujeres que son abusadas en el metro por no ir en un vagón rosa llevan la culpa? ¿De la misma manera que las que salen de noche y usan minifalda provocan su abuso sexual? No deben existir espacios únicos de género. La segregación fomenta la diferencia, la alienación. Este tipo de acciones no representan una solución.

El problema de violencia de género y machismo tiene unas largas y extendidas raíces en nuestra cultura. Por supuesto que leyes para atacarlo son básicas y necesarias, pero definitivamente no son suficientes. Necesitamos entender el problema, el significado del cambio del orden social para los miembros de la comunidad, y el por qué de su resistencia, para así poder crear un proyecto educativo integral. Un proyecto que involucre a miembros de todas las disciplinas, psicólogos, pedagogos, sociólogos, antropólogos, economistas, etc. para concentrarnos en formar a los ciudadanos del futuro en una nueva forma de ver la vida. El poder de la educación es incalculable y sólo a través de este esfuerzo podremos esperar resultados tangibles y mejores condiciones de vida para la sociedad.

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Las Mujeres Modernas Son una Amenaza

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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

Recientemente escuché (sin querer) la conversación entre una mujer mayor y su acompañante durante una cena de jueves cualquiera en la metrópoli neoyorquina. Al escuchar estas palabras, “las mujeres modernas son una amenaza”, no pude evitar sentir curiosidad por saber los motivos por los cuales la comensal pronunciaba dicha oración con tremenda convicción.

Sin pensarlo dos veces, me acerqué, me presenté y pregunté directamente cuál era su definición de “mujer moderna”, y específicamente, ¿por qué esta mujer moderna representaba una amenaza? ¿Amenaza hacia quién o hacia qué?

Al notar cierto desconcierto en mi rostro, amablemente me explicó que se trataba tan sólo del título de la última conferencia en que dicha persona participó como panelista en su natal India para la revista Times. Al cabo de varios minutos, descubrí que se trataba de Padma Desai, una renombrada economista y especialista en temas de desarrollo. La profesora, también experta en Rusia, ha publicado alrededor de 15 libros sobre políticas económicas, la economía soviética y globalización. Sin embargo, en su penúltimo libro titulado “Breaking Out: An Indian Woman’s American Journey” (hasta el momento no existe traducción al español) se ha dedicado a relatar su historia personal, su migración a los Estados Unidos y su trayecto por Harvard, revelando sus memorias profesionales y personales, como economista, migrante y mujer.

Desai también explicó que para ella, y especialmente debido a su historia personal, la modernidad en la mujer surge cuando ésta construye una identidad independiente, es decir, cuando define su propia identidad a partir de su personalidad y no al asumir un rol de esposa, hija, hermana o madre. Para Desai, las herramientas mas importantes para adquirir dicha identidad son la educación y la ambición.

Para poner fin a mi curiosidad, Desai afirmó que las mujeres modernas no son ni deben ser percibidas como una amenaza para nuestra sociedad, sino como agentes con una identidad independiente que pueden asumir roles intercambiables en el hogar y en el área de trabajo (¡y los hombres también!). Sin embargo, en muchas partes del mundo, las mujeres aún no pueden ejercitar sus derechos para elegir el camino de la educación, si es que así lo desean, ya sea por falta de recursos o por las propias limitaciones y normas socioculturales. Las mujeres y las minorías que rompen con estos esquemas (como Desai lo hizo años atrás al decidir estudiar en Estados Unidos gracias a una beca) frecuentemente son catalogadas como “rebeldes” o “amenazas” para una sociedad particular.

Relato mi afortunado encuentro con Desai porque precisamente durante esos días se llevó a cabo el sexagésimo periodo de sesiones de la “Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer” (CSW por sus siglas en inglés). La CSW, establecida en 1946, es una comisión orgánica del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas, dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Cada año, en la Sede de las Naciones Unidas de Nueva York se reúnen representantes de los Estados Miembros, entidades de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales reconocidas como entidades consultivas por el ECOSOC a fin de celebrar el período de sesiones anual de la Comisión. [1]

El sexagésimo periodo de sesiones (#CSW60), celebrado entre el 14 y 24 de marzo de 2016 e integrado por 45 miembros, sostuvo como tema prioritario el empoderamiento de la mujer y su vínculo con el desarrollo sostenible. Asimismo, se revisó el progreso en cuanto a la eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

No es casualidad que la CSW haya escogido como tema prioritario el empoderamiento de la mujer. Dicha elección parte de una perfecta alineación con los “17 Objetivos de Desarrollo Sostenible”, aprobados por los dirigentes mundiales en septiembre de 2015 en una cumbre histórica de las Naciones Unidas. La CSW trabaja en específico para lograr el cumplimiento de los Objetivos número 4 y 5.

El Objetivo número 4 fue creado para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, a fin de asegurar que hombres y mujeres, como Desai, puedan adquirir una educación de calidad para mejorar sus condiciones de vida y alcanzar el desarrollo sostenible.

El Objetivo número 5 busca “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”. Este objetivo sostiene la teoría de que si se facilita a las mujeres y niñas la igualdad en el acceso a la educación, atención médica, un trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto. Es decir, si se apoya a la formación de mujeres y hombres modernos, como nuestra economista en cuestión me lo explicó, el pleno ejercicio de su identidad independiente se transformará en resultados tangibles en pro de la sociedad.

La CSW arrojó conclusiones trascendentales en materia de: 1) finanzas, para lograr mayores inversiones destinadas a programas de empoderamiento para la mujer; 2) cambio climático, para reconocer como el impacto climático afecta desproporcionadamente a hombre y mujeres; y 3) el rol del gobierno para lograr una mayor participación de las mujeres en la política y en la toma de decisiones.

Aún cuando se han logrado importantes transformaciones para garantizar la igualdad de genero y asegurar una mayor inclusión de mujeres y niñas en programas educativos a nivel global, los esfuerzos plasmados en papel están sujetos a un sinnúmero de obstáculos para su plena ejecución. Lograr el total compromiso en la lucha de la igualdad de género por parte de las naciones miembro es tan solo el principio. 

Para mi sorpresa, México no es integrante de la CSW y tristemente solamente una panelista de nacionalidad mexicana participó en tan sólo una sesión de la agenda general. La Dra. Irene Casique Rodríguez, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), participó en la sesión sobre “Aspectos de metodología y obtención de datos” en donde compartió su experiencia, dificultades y retos en el proceso de obtención de datos a nivel nacional sobre la violencia contra las mujeres. [2] 

Alcanzar la igualdad de género y lograr que las personas desarrollen con plena libertad su identidad será solo posible si el compromiso de la sociedad es total y si los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil actúan al unísono. Solo así mas niños y niñas, de cualquier rincón del mundo, podrán tener un futuro tan afortunado como el de Desai.

 

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Otras Referencias:

Padma Desai, biografía: http://www.columbia.edu/~pd5/

“Independent Identity, ambition, education make a modern woman” – Padma Desai: http://timesofindia.indiatimes.com/litfest/litfest-delhi/news/Independent-identity-ambition-education-make-a-modern-woman-Padma-Desai/articleshow/49987730.cms

Objetivos de Desarrollo Sostenible, Naciones Unidas: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

[1] Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, CSW60, ONU Mujeres: http://www2.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/csw/60/unw_csw60_brochure_sp-v4.pdf?v=1&d=20160203T163358

[2] Panel Interactivo sobre “Aspectos de metodología y obtención de datos”, CSW60: http://www2.unwomen.org/~/media/headquarters/attachments/sections/csw/60/meetings/irene%20caciques%20-%20interactive%20expert%20panel%20on%20vaw%20and%20data%20gaps%20-%20csw60_formatted%20short%20paper%20for%20web.pdf?v=1&d=20160315T125006

Los Oscares: un premio a lo mejor del cine y un recuerdo de la pobre representación

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

El día de ayer se llevó a cabo la entrega número 88 de los premios Oscar, y otra vez, fue en medio de polémica y hasta un intento de boicot.

Cuando se dieron a conocer los nominados de este año, de inmediato se alzaron voces de inconformidad porque los 20 nominados en las 4 categorías de actuación eran todos caucásicos, y porque, de hecho, es el segundo año consecutivo donde que esto pasa. Varios actores afro-americanos llevaron a las redes sociales su inconformidad, amenazando con no ir a la ceremonia de entrega a manera de boicot e invitaban a sus compañeros actores a hacer lo mismo. Al mismo tiempo, exhortaban a la academia a reconocer sus errores y a hacer del máximo galardón del cine algo mucho más inclusivo.

Por otro lado, había varias personas que decían que simplemente no hubo actuaciones dignas este año por parte de los actores de color, y que por tanto no se les debía nominar “sólo por llenar una cuota”. Sin embargo, los Oscares no son los únicos premios en la industria del cine, y hubo varios otros que no sólo nominaron a actores afro-americanos, sino que terminaron siendo ganadores. Sólo para dar un ejemplo, Idris Elba se llevó el premio a mejor actor de reparto en los SAG Awards (Screen Actors Guild) por su trabajo en Beasts of no Nation. Película que también tuvo su buena dosis de buenas críticas y hubo varios sitios especializados y revistas que la creían digna de una nominación. Sin embargo, su formato y su producción son algo que ha roto esquemas y la Academia aún no sabe cómo lidiar con una película que fue producida por y para Netflix, aunque sí estuvo haciendo rondas en los circuitos de festivales alrededor del mundo. Aun así, la mayoría de los nominados afro-americanos de este año, fueron por trabajos en televisión, ya sea en series, mini series o películas hechas para la pantalla chica. A pesar de esto, las críticas, calificaciones y aceptación del público, indicaban que Creed, tendría nominaciones para su director (Ryan Coogler) y protagonista (Michael B. Jordan), y no sólo para el trabajo de soporte de Sylvester Stallone, quien al final fue el único que logró una nominación. Lo mismo se pensaba de Straight Outta Compton, cuya única nominación es para mejor guión original, el cual fue escrito por cuatro hombres caucásicos.

Pero, ¿quiénes son los encargados de decidir las nominaciones y los ganadores? La Academia existe desde 1927 y fue creada para ayudar a promover la industria cinematográfica de los Estados Unidos. En 1929 hicieron por primera vez la entrega de los premios Oscar a lo mejor de dicha industria. En su inicio contaba con tan sólo 37 miembros y aunque hoy en día la lista completa de sus integrantes se mantiene en secreto, The L.A. Times publicó un reportaje donde menciona que actualmente tiene 5,765 miembros, de los cuales, y para sorpresa de nadie, el 94% son caucásicos y 77% son hombres. Esto está lejos de representar la sociedad actual estadounidense, pero sí se acerca a los niveles de representación que hay en el cine hoy en día. Ahí el problema.

El cine es un arte, eso está claro, pero también es una industria y un negocio que genera miles de millones de dólares anuales alrededor del mundo. Por lo que las cabezas de los estudios, quienes se dedican a decidir qué películas se hacen y a asignarles un presupuesto, no creen que sea necesario cambiar la fórmula, además de que piensan que al público no le interesa ver a un protagonista que no sea un hombre blanco.

Pero el problema de racismo en la industria del cine está lejos de ser el único, el sexo femenino también está pobremente representado y la mayoría de los papeles femeninos que existen son los arquetipos de mujer a los que ya nos tienen acostumbrados; la novia, la damisela en peligro, la prostituta, la mamá etc.

Sin embargo, en los últimos años, ha habido cierto aumento en los filmes con mujeres protagonistas. El mejor ejemplo es Rey, de Star Wars, The Force Awakens. Una película que hasta el momento lleva recaudados 2,200 millones de dólares, lo cual la convierte en una de las más taquilleras de toda la historia. Y, Rey, no es novia de nadie, ni está en necesidad de ser rescatada de las manos de nadie, al contrario, lleva en sus hombros el peso de la renovada saga galáctica y lo hace de una manera asombrosa.

Pero tal vez uno de los más despreciables actos que Hollywood lleva a cabo es el del blanqueamiento de personajes de otras razas, algo por demás innecesario aparte de incomprensible. En la última y muy desafortunada versión de Peter Pan, el personaje de Tiger Lily, una joven indígena, es interpretada por la muy blanca Rooney Mara; en el fallido reboot de The Lone Ranger, Tonto, el acompañante del llanero solitario debería ser un indio comanche y sin embargo fue Johnny Depp el encargado de darle vida; en Exodus de Ridley Scott, los personajes bíblicos Moisés y Ramsés son Christian Bale y Joel Edgerton, osea, un británico y un australiano con nada de egipcio o hebreo o árabe en su ascendencia. La lista sigue y es larga, pero nos queda por consuelo que al menos las cintas aquí mencionadas fueron rotundos fracasos y blancos de severas criticas por sus poco atinadas elecciones de talento.

De algo podemos estar seguros, el resultado en taquilla habla por sí mismo. A la gente sí le interesa ver a una mujer protagonizando una película, lo mismo con actores afroamericanos, o de cualquier otra raza, mientras sea una historia bien escrita, bien dirigida y bien actuada. Nos volcaremos a las salas, como lo hemos venido haciendo por años y años y sólo podemos esperar que los valientes con dinero nos den más representación en esas magníficas historias.

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El Personaje Invisible de Star Wars

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Por: Georgina Vargas – @vargas_vera_g

Recientemente, visité Orlando, Florida y mientras estuve allá surgió una cuestión que llamó mi atención y a la cuál me parece necesario dedicarle unas líneas.

Visité algunos parques de diversiones en Orlando con tres amigas y un amigo. Uno de los parques que visitamos fue Disney’s Hollywood Studios y una de las cosas que más anticipábamos de ese parque eran las atracciones de Star Wars; mismas que, la verdad, cumplieron con nuestras expectativas y nos emocionaron muchísimo. Además de las atracciones, el parque tiene tres tiendas dedicadas a la saga.

Cuando las visité, me encontré con una muy desagradable sorpresa: no había juguetes de Rey. No había. Pregunté a las vendedoras y me dijeron que únicamente tenían lo que estaba en exhibición en la tienda.

Yo había leído algunas semanas atrás quejas en redes sociales por la poca o nula existencia de juguetes de Rey en diferentes tiendas de los Estados Unidos. También había leído notas que decían que los juguetes de Rey se agotaban rápido y que por eso no se encontraban en los estantes de las tiendas. No le di más seguimiento a esta cuestión hasta que lo vi, de manera tan clara, en las tiendas de Disney’s Hollywood Studios.

La cantidad de juguetes y mercancías en las tres tiendas es inmensa, lo cual tiene sentido siendo un parque de Disney que tiene las atracciones de Star Wars y toda un área dedicada a la saga. Encontré libros y piezas de colección y todo tipo de juguetes y ropa. Pero no encontré una sola figura de acción de Rey, ni sola ni el set de figuras que incluyen a Finn, Kylo Ren, Poe, un storm trooper y… un piloto de la Primera Orden.

Rey es el personaje principal de la película. No es la novia, la amiga o la mamá del héroe; ella es LA heroína de la película y yo no pude encontrar una figura o un llavero de ella en tres tiendas especializadas en Star Wars dentro de un parque temático de Star Wars.

Pregunté si es que se habían agotado—recordando lo que había leído en internet, aunque parecía poco probable— y las vendedoras me dijeron que no, que había en existencia todo lo que les llegaba de mercancía. Cuando vieron que yo quería comprar algo de ella me mostraron lo que al parecer era lo único que tenían: una playera con la silueta de Rey que decía “Star Wars” en letras rosas.

Me quedé pensando en esto durante el día y leí algunos artículos sobre la ausencia de los personajes femeninos en la producción de figuras de acción y juguetes. Algunos ejemplos que encontré se referían a Guardianes de la Galaxia y a Los Vengadores y la falta de figuras de acción de Gamora y la Viuda Negra respectivamente.

No cabe duda del avance que representa que una mujer sea protagonista y heroína de una película como Star Wars; sin embargo, es una desilusión que la campaña de mercadeo y la producción de juguetes no hayan acompañado el adelanto que significa contar con un personaje principal como Rey en escena.

Este es un ejemplo de lo que muchas personas pueden considerar “una exageración feminista” y que yo creo que puede catalogarse como micromachismos. Son situaciones o actitudes más sutiles, menos evidentes y más aceptadas que de una manera u otra continúan reproduciendo desigualdades entre los hombres y las mujeres, pero que en un principio parecen normales. El principal peligro de los micromachismos es que suelen pasar desapercibidos.

En casos como éste, creo que un primer paso es darnos cuenta de lo que sucede y, por lo menos, reflexionar y cuestionarnos. Preguntarnos, ¿qué hay detrás de la ausencia de personajes femeninos en las figuras de acción? Identificándolo como un ejemplo de tantas situaciones que de forma más tenue reflejan algún tipo de desigualdad e intentando profundizar en un análisis de las raíces de la misma.

Leer el mundo con perspectiva de género es un ejercicio que cuesta trabajo, pero debe practicarse. Es un muy necesario ejercicio en el que todas las personas debemos dejarnos alcanzar por el entendimiento de que aunque algunas cosas parecen normales e inofensivas, encierran en realidad formas e ideas que siguen retrasando el avance para conseguir igualdad.

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