Lo que necesitas saber para ver “The Big Short” (La Gran Apuesta)

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Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm

“The Big Short” es una comedia dramática sobre el colapso financiero de Wall Street en 2008. Es dirigida por Adam McKay y es de las pocas cintas con temática financiera que ha sido nominada al Premio Óscar por Mejor Película. En este genial largometraje aparecen actores de la talla de Christian Bale, Brad Pitt, Ryan Gosling y Steve Carell, interpretando a personajes con diferentes orígenes financieros que se benefician de la crisis inmobiliaria.

El largometraje está basado en el libro The Big Short, Inside the Doomsday Machine de Michael Lewis, prolífico autor de libros financieros biográficos, entre ellos Liar’s Poker y Flash Boys (altamente recomendados), que tratan sobre los orígenes de los productos financieros hipotecarios y el trading de alta frecuencia, respectivamente.

Aquí algunas nociones que es bueno saber para disfrutar la película:

¿Por qué “The Big Short”?   La traducción literal es “El Gran Corto”. La palabra “corto” o “short” en el argot financiero sirve para denotar una posición corta sobre un activo.

Posición corta: La idea detrás de todo. Definamos simplemente las posiciones que un inversionista puede tener sobre cualquier activo. Afortunadamente, éstas son sólo tres: (1) el inversionista puede comprar el activo y decimos que “está largo” o “tiene una posición larga”; (2) puede no poseer el activo, lo que significa que no tiene ninguna posición o tiene una posición neutral; y (3) puede “estar corto”, es decir vendió el activo sin tenerlo. Si un inversionista vende el único activo que tiene, su posición se va de larga a neutral. Pero si lo vende sin poseerlo en una transacción sucesiva, su posición se va de neutral a corta. En analogía con una recta numérica, largo es 1, neutral es 0 y corto es -1.

Swap de Incumplimiento Crediticio, CDS (Credit Default Swap): el “bueno” de la película, el instrumento para beneficiarse de la crisis. Esto es un simple seguro, como de coche o de vida—sólo que en lugar de asegurar un coche o una casa, se asegura un bono o valor bursátil. Como cualquier otro seguro, se paga una prima y en caso de que haya un evento de incumplimiento, la aseguradora paga (en este caso el banco); tal evento es comparable con un siniestro de auto o una afectación de casa. El CDS permite tomar una posición corta contra el mercado hipotecario, al asegurarse a sabiendas de que el bono incumplirá sus pagos y sin tener posición en éste; es así que sólo se paga la prima por una fracción del costo total y se espera cobrar el valor factura del bono.

Bursatilización (Securitization): Lo que hacen los bancos para cobrar más primas. Es el proceso en el cual se toma un conjunto de activos poco líquidos (es decir, que no son fáciles de comprar y vender) y se transforman en un valor bursátil. El nuevo valor puede ahora ser comprado y vendido en la bolsa de valores por cualquier inversionista, de manera que es más fácil de operar (i.e., aumenta su liquidez). Los activos pueden ser proyectos de infraestructura, hipotecas, deudas sobre autos, deudas sobre préstamos estudiantiles, entre otros.

Valores respaldados por hipotecas MBS (Mortgage Backed Security): Una buena idea, en teoría. Son bursatilizaciones o valores bursátiles de bonos respaldados por hipotecas. Dicho valor otorga el derecho a recibir los flujos que provienen del pago de la deuda de una casa. Mediante dicho instrumento, se invierte no en una hipoteca individual, sino en miles de hipotecas que pueden estar ubicadas en decenas de estados distintos de un país. Es este principio de diversificación el que se utiliza como argumento para establecer su gran calidad crediticia.

Obligaciones de Deuda Garantizadas CDO (Collaterallized Debt Obligation): El malo de la película. Son valores de valores bursátiles—sí, así como se escucha. En este caso, valores de valores respaldados por hipotecas. Estos valores dividen a los MBS en tranches (i.e., “capas” de inversión) con diferentes calidades crediticias. Los CDO’s pueden empaquetar tranches de diferentes MBS y lograr una supuesta diversificación (argumento llevado al máximo) para incrementar su calidad crediticia. Esto beneficia al originador de dicho CDO (i.e., al banco), ya que puede entonces vender más caro el instrumento entre mayor sea su calidad crediticia. Claro, si todo es una basura, sólo será basura diversificada y la calidad crediticia será nula.

Tranches: otra buena idea, en teoría. Son divisiones de un mismo conjunto de flujos respaldados por activos (hipotecas) o de los valores respaldado por ellos. La división se hace en dos o más tramos que se venden como dos valores bursátiles distintos. La diferencia en estas divisiones es que uno de ellos paga primero que otro; de esta manera, se crean varios valores bursátiles de un mismo conjunto de activos con diferente riesgo crediticio, dependiendo del perfil de inversión (arriesgado o conservador) del inversionista.

Agencias Calificadoras Crediticias: los alcahuetes. Moody´s, S&P y Fitch Ratings son las agencias más conocidas. Otorgan calificaciones de crédito que influyen en el precio asignado a los valores bursátiles.

Bancos/ Bancos de Inversión (Banks/ Investment Banks): Los todopoderosos. Son básicamente casinos que cuando ganan lo disfrutan y cuando pierden son rescatados por el gobierno de los EEUU.

Sugerencia: pongan atención a la caracterización de las diferentes instituciones con los diferentes personajes. Sutilmente muestra sus burdos defectos durante la crisis económica.

Dato curioso: el Dr. Michael Burry (Christian Bale) tiene el mismo síndrome que supuestamente Lionel Messi padece (Síndrome de Asperger).

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10 Mitos de Invertir en la Bolsa

A trader (c) on the New York Stock Exchange shouts

Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm
Imagen: MARIA R. BASTONE/AFP/Getty Images

Hay muchos mitos alrededor de invertir en la bolsa de valores. Generalmente, la vemos como un lugar distante que no es para nosotros; sin embargo, con el tiempo ha habido muchos cambios que han democratizado su acceso y que nos ofrecen una opción de ahorro adecuada para todos. A continuación, revisamos diez de los principales mitos que nos ayudarán a tener una mejor idea de lo que realmente es y que implica invertir en la bolsa.

Mito 1: El mercado de valores es un lugar físico. El mercado de valores NO es un lugar geográfico. En la cultura popular sigue intrincada la imagen de corredores de bolsa en Nueva York gritándose unos a otros por conseguir el mejor precio en operaciones de compra-venta de acciones. A este mecanismo se le conoce como remates de piso de viva voz y desde 1999 no se utiliza en México. Actualmente, todas las operaciones se realizan electrónicamente, es por esto que, por ejemplo, las huelgas o manifestaciones bloqueando la entrada al edificio de la Bolsa Mexicana de Valores tienen poco impacto en su operación; aunque es necesario que se operen servidores y sistemas electrónicos, la Bolsa Mexicana de Valores—al igual que muchas empresas privadas—tiene locaciones remotas desde las que puede operar alternativamente. Un ciberataque ya es otra cosa.

Mito 2: La Bolsa Mexicana = Bolsa Mexicana de Valores S.A.B. (BMV). Esto es un mito originado por terminología utilizada ambivalentemente. La diferencia es que el primer concepto hace referencia al mercado de valores de México como país y el conjunto de empresas listadas en él (Cemex, Televisa, Bimbo, etc.); el segundo, hace referencia a la empresa privada que se encarga del cruce de operaciones y de listar a las empresas, entre otras funciones. En los EUA, por ejemplo, empresas privadas similares son el New York Mercantile Exchange (NYMEX), propiedad del CME Group, y otras bolsas como el AMEX o el NSX. En Brasil la bolsa de San Paulo BM&F Bovespa y la Bolsa de Valores de Rio de Janeiro. Aunque la Bolsa Mexicana de Valores es actualmente un monopolio en México, esto puede cambiar en el futuro. De hecho, ya existe la petición de otra empresa privada, Bolsa Institucional de Valores (BIVA), propiedad de la compañía CENCOR, de entrar en operación para 2016.

Mito 3: La bolsa mexicana es propiedad del gobierno. La bolsa mexicana es un MERCADO de valores de empresas registradas en México en el que se intercambian valores entre compradores y vendedores a un precio determinado. Las operaciones se realizan entre individuos e/o instituciones.El gobierno simplemente regula su correcta operación. En cuanto a la Bolsa Mexicana de Valores como empresa, como vimos en el punto anterior, es una empresa privada y no una dependencia del gobierno a diferencia de NAFINSA, BANSEFI o el INFONAVIT. La BMV es propiedad en aproximadamente 30% de las casas de bolsa registradas en México (IXE CB, Accival, Santander CB, Deutsche Bank CB, etc.), así como de otras instituciones financieras; y el restante 70% es del público inversionista, es decir, nosotros podemos invertir en ella comprando su acción.

Mito 4: La bolsa sólo está disponible para grandes inversionistas. La inversión en bolsa se ha ido abriendo con el paso del tiempo conforme los bancos han aumentado su eficiencia y han podido diluir costos operativos. Actualmente, prácticamente cualquier persona puede acceder a fondos de inversión ofrecidos por la banca comercial (Banamex, Bancomer, Santander, etc.) y casas de bolsa (GBM, Intercam, Accival, etc.). Estos contratos son los más accesibles en cuanto a montos de entrada y generalmente éste puede ser menor cuando el inversionista cuenta con otros productos financieros— cuenta de débito, tarjeta de crédito, cheques, entre otros.

Mito 5: Cuando compro-vendo una acción mi dinero desaparece. Al comprar una acción, lo que compro es un documento (papel) que me confiere la propiedad de un porcentaje determinado de la empresa, así como los derechos corporativos como votar o designar funcionarios (sólo con una participación mínima) y el derecho de recibir dividendos. La compra-venta de acciones se realiza a través de dos partes, cada una a través de su respectiva cuenta en una casa de bolsa que se cruza (con otra) en el sistema electrónico de la Bolsa Mexicana de Valores (SENTRA). Cuando vendo la acción, vendo ese título o documento y el efectivo es depositado en mi cuenta por la casa de bolsa. Cuando compro una acción, intercambio el efectivo por el documento que la respalda (título accionario), mismo que es depositado en el INDEVAL—la empresa de la BMV que custodia valores. Por lo tanto, el dinero nunca desaparece, solamente se intercambia por títulos, esperando que valgan más en un futuro.

Mito 6: Me haré rico o pobre en la bolsa. Generalmente, las historias que más tenemos presentes son las de personas que en poco tiempo han amasado grandes fortunas gracias a la inversión que han realizado en la bolsa, como por ejemplo el magnate Warren Buffett. Al mismo tiempo, tenemos presentes historias de quien lo pierde todo en un abrir y cerrar de ojos. Aunque estos ejemplos pueden suceder, son excepción y no regla. Con un portafolio acorde al perfil de riesgo del inversionista y una buena diversificación, es difícil que el inversionista no logre un rendimiento adecuado en el largo plazo. Claro, no seremos los lobos de Wall Street, pero sí podemos generar un ahorro competitivo.

Mito 7: No puedo comprar y vender acciones directamente. Generalmente, éste caso se presenta cuando se compran fondos, ya que el banco o institución financiera que administra el fondo agrupa a todos los clientes que compran ese fondo y opera en bloque bajo una estrategia determinada. Sin embargo, algunas casas de bolsa han sido pioneras en México al seguir la tendencia mundial y desarrollar plataformas en línea que permiten la compra-venta directa de acciones. Las plataformas disponibles en México para compra-venta directa de acciones son: GBM Homebroker, Actinver Casa de Bolsa y Accival (Banamex). Aunque estos contratos requieren un monto mayor de entrada, siguen siendo accesibles y permiten acceder prácticamente a la experiencia completa del mercado de valores.

Mito 8: Sólo puedo invertir en México. Este era el caso hasta hace unos años. Sin embargo, con el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) es posible invertir en acciones globales prácticamente de la misma manera que con una acción local, mediante un contrato similar de intermediación bursátil. El SIC es una opción muy adecuada para el inversionista de largo plazo, ya que permite acceder a empresas en sectores no desarrollados en nuestro país, como por ejemplo el de tecnología—Google, Facebook, Linkedin, Amazon, Apple o Netflix.

Mito 9: No es posible o es muy difícil invertir en otros países. Generalmente, se piensa que una cuenta en el extranjero es sólo para millonarios con cuentas en Suiza o en las Islas Caimán. Actualmente, existen diversas plataformas en línea, como TD Ameritrade, Interactive Brokers o Etrade, que permiten contratos de intermediación bursátil global para realizar inversiones directas en otras monedas y obtener acceso al mercado de capitales de los EUA—el más líquido del mundo. Las inversiones son para extranjeros en los EUA. Cuando se realiza como mexicano, el pago de obligaciones fiscales (si existen rendimientos o dividendos) se hace directamente en la declaración anual del SAT.

Mito 10: Invertir en Bolsa es muy riesgoso. Aunque es cierto que invertir en bolsa lleva consigo un riesgo considerable, sería más acertado decir que NO invertir en Bolsa es más riesgoso que hacerlo. Cuando alguien invierte en el capital variable de una empresa o en su deuda listada, lo que hace es invertir en el negocio de la empresa; su flujo de efectivo; o el personal que la maneja. Si compramos acciones de Bimbo, por ejemplo, invertimos pensando que la gente seguirá consumiendo productos BIMBO en el futuro, como pan de caja o gansitos; adicionalmente, creemos que los directores de BIMBO seguirán teniendo un manejo adecuado de la empresa y que no comprarán un negocio de telecomunicaciones en el cual no tienen ninguna experiencia; si esto sucede, la acción podrá apreciarse e incluso pagar un dividendo adecuado. Invertir en bolsa conlleva cierto rendimiento aparejado de cierto riesgo, como cualquier otra inversión. El balance riesgo-rendimiento se encuentra presente en cualquier inversión, desde la participación en un negocio personal, un café (mayor riesgo-rendimiento) o invertir en deuda del gobierno (menor riesgo-rendimiento). Simplemente se trata de decidir cuál es nuestro perfil de riesgo. Cualquiera que sea éste, lo que no podemos hacer es no ahorrar. ¡Eso sí que es riesgoso!

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