El futuro del Euro

A damaged one Euro coin being held in a vise is pictured in this photo illustration taken in Warsaw September 11, 2012. REUTERS/Kacper Pempel

Por Andrés Gómez – @a_gomezl

A partir del referéndum que se llevó a cabo en junio y mediante el cual los británicos decidieron salir de la Unión Europea, existe una gran incertidumbre acerca del futuro del Euro.

Antes de poder entender la controversia alrededor del tema, es necesario entender la diferencia entre Europa, la Unión Europea y la Eurozona.

  • Europa es, como siempre ha sido, un continente con una extensión territorial fija y bien definida.
  • La Unión Europea es una asociación económica y política que incluye, entre otras cosas, un mercado único, en el cual pueden transitar e intercambiar libremente personas, mercancías, servicios, y capitales entre los países miembros. Es decir, una persona nacida en Eslovenia puede trabajar en Francia, y un bien producido en Chipre puede ser vendido en Escocia sin mayores trabas. Al día de hoy, y mientras el Reino Unido no salga oficialmente de ella, la Unión Europea está formada por 28 países, que mantienen gobiernos autónomos.
  • La Eurozona (o Unión Económica y Monetaria) es un subgrupo de los países que conforman la Unión Europea que, además de participar en el mercado único, tienen una sola moneda: el Euro.
    19 de los 28 países miembros de la Unión Europea son parte también de la Eurozona.

Más allá de estas diferencias, es conveniente recordar que los gobiernos nacionales tienen 3 maneras principales de influir en la economía: la política fiscal, cómo se gastan los recursos del gobierno y de dónde se obtienen esos recursos; la política monetaria, el manejo de las tasas de interés y tipos de cambio para intentar controlar la inflación y/o estimular la economía; y la política industrial, el diseño de incentivos para propiciar la expansión de ciertos sectores. Aparte de estos tres, existe un sinnúmero de factores que pueden afectar el desempeño económico (el estado de derecho, la desigualdad, política educativa, etc.), que no son menos importantes, pero sus efectos son más graduales.

Ya que los países miembros de la Eurozona comparten una sola moneda (o sea, una misma política monetaria), si uno de ellos se enfrenta a una desaceleración no puede devaluar su moneda para hacerle frente (al devaluar su moneda, el país en cuestión hace que sea más barato para los extranjeros comprar sus productos, y más caro para sus habitantes comprar productos del exterior, viéndose incentivados a comprar productos locales).

Los problemas de la Eurozona se volvieron más evidentes a partir de la crisis financiera global de 2008 y la crisis europea de 2011, en la que países como Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia se vieron profundamente afectados. Mientras que el desempleo en Alemania (el país más próspero del grupo) se encuentra en 4.2%, España tiene una tasa de 19.9% y Grecia de 23.3% [i], y la diferencia es aún mayor si se considera sólo a la población joven. Ahora consideremos que Grecia cedió el control de una de las tres herramientas más eficientes que tiene para hacer frente a esta situación a un ente regional, y que este ente tiene que adoptar la misma política monetaria para 19 países con distintos entornos regulatorios, políticos y demográficos.

Recientemente, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y ex–economista en jefe del Banco Mundial, publicó el libro The Euro: How the common currency threatens the future of Europe o El Euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa [ii]. En él narra algunas de las complicaciones mencionadas, argumentando que el error del Euro es de origen, pues la disparidad entre los países que lo utilizan lo vuelven insostenible en el largo plazo si las autoridades europeas no logran ponerse de acuerdo en mejorar las distorsiones. Entre las medidas que propone para asegurar la viabilidad de la moneda se encuentran la emisión de deuda conjunta, el respaldo de depósitos bancarios entre los países de la zona y la creación de un fondo de desempleo regional y no nacional. Todas estas medidas están orientadas a que los países compartan no sólo los beneficios, sino los riesgos, volviéndose así una verdadera unión.

El clima político en Europa es frágil, y las decisiones que se tienen que tomar para la supervivencia del Euro pueden resultar poco populares. El Brexit, el posible referéndum en Italia (que podría conllevar a un cambio de Primer Ministro), la inestabilidad del gobierno español, la crisis migratoria y las próximas elecciones en Francia, Alemania y Holanda no hacen mas que empañar el entorno. Stiglitz dice preferir un “divorcio amistoso” antes que continuar con la estructura actual, pero preferiría ver una solución que permita un futuro en el que el Euro exista.

[i] http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/File:Unemployment_rates,_seasonally_adjusted,_June_2016.png

[ii] http://www.economist.com/news/books-and-arts/21705304-course-fail

https://www.theguardian.com/books/2016/aug/22/the-euro-and-its-threat-to-the-future-of-europe-joseph-stiglitz-review

http://uk.businessinsider.com/joseph-stiglitz-on-italy-collapse-and-the-end-of-the-euro-2016-8

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El Futuro Incierto de la Economía Global

 

Futuro incierto de la economia global.png

Por: Ana Cañedo – @ana_canedog

Recuerdo bien cuando se pactó la Unión Europea. Un año después México pasaría a formar parte del NAFTA[1], eliminado así las barreras arancelarias al comercio y facilitando el intercambio de bienes y servicios con Estados Unidos y Canadá. Para finales de los noventa parecía claro que vivíamos en una época marcada por el auge de la liberalización comercial en la que se veía una profunda reorganización geográfica. Se pensaba que las fronteras territoriales dejarían algún día de ser las fronteras económicas, que el mundo dejaría de estar formado por pequeñas naciones soberanas y que, poco a poco, se irían formando grandes bloques comerciales, algunos incluso continentales. Por un tiempo todo apuntaba hacia este nuevo orden mundial. De 1995 al 2010 se constituyeron más de once bloques económicos que agrupaban a diversos países con un mismo fin: obtener beneficios mutuos. Sin embargo, dos décadas más tarde, todo parece apuntar a que esta tendencia internacional se está revirtiendo.

Hace tan sólo unas semanas el Reino Unido se convirtió en el primer país miembro de la Unión Europea en optar por abandonar el bloque económico. Aunque la votación fue reflejo de la frustración de la mayoría de los ciudadanos británicos frente a la inmigración desmesurada, la añoranza de un Reino Unido que ha quedado en el pasado y la globalización económica, dicha decisión inevitablemente tendrá repercusiones severas sobre el comercio europeo y particularmente sobre el Reino Unido, cuyo comercio con la Unión Europea equivale a alrededor del 45% del total de sus exportaciones.

Sin embargo, la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea no es la única señal de una voz proteccionista que se alza en contra de la economía global. Durante la campaña electoral para la presidencia de Estados Unidos también ha hecho eco un discurso aislacionista similar. Tanto Donald Trump, multimillonario populista de derecha, como Bernie Sanders, autoproclamado socialdemócrata, han liderado campañas electorales que se han caracterizado por su contundente oposición a los tratados de libre comercio como el NAFTA y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), el cual se prevé eliminará más de 18,000 aranceles mediante un extenso tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y otros 11 países del Pacífico.

Por otra parte, datos recientemente publicados por la Organización Mundial del Comercio (OMC) muestran una marcada desaceleración mundial de la actividad comercial. Se estima que por quinto año consecutivo el comercio mundial crecerá a una tasa menor al 3%; gran parte debido a la desaceleración del crecimiento económico de China, pues las implicaciones del desempeño económico y financiero de esta gran potencia comercial sobre la comunidad internacional son enormes. No obstante y según la OMC, dicha desaceleración también estuvo influenciada por la baja en las importaciones de los países desarrollados y la correspondiente atenuación en las exportaciones de las economías en desarrollo.

Aunado a esto, las limitaciones de lo que una vez se pensó era una fórmula clave para el aprovechamiento de los recursos y el funcionamiento eficaz de los mercados, se han vuelto aún más notorias. El defensor de la globalización, autor de La tierra es plana y columnista del New York Times, Thomas L. Friedman, reconoció que el libre comercio con China ha perjudicado a más personas de lo que inicialmente se suponía. Asimismo, Paul Krugman, premio Nobel de Economía por su análisis de la localización de la actividad comercial, alertó sobre el peligro al que conlleva buscar la competitividad a cualquier precio. Incluso, Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha comenzado a inclinarse por un proceso de armonización o de integración económica internacional para reducir las desigualdades mundiales, en lugar de proponer más globalización económica.

Es incuestionable que la expansión del comercio internacional ha permitido sacar de la pobreza a cientos de millones de personas de las economías emergentes de América Latina, África y particularmente Asia. Además, se ha multiplicado la oferta de bienes y servicios, resultando en una disminución de los costos para los consumidores y la creciente competencia global ha ocasionado el surgimiento de empresas nuevas y más eficientes. No obstante, la mayoría de los países abrieron sus fronteras a ojos cerrados, sin tener en cuenta a los perdedores. La liberalización comercial no produjo la desigualdad, pero no cabe duda que la ha profundizado. No podemos negar que la apertura de mercados sin el acompañamiento de políticas de mercado laboral, de ajustes estructurales y de políticas sociales ha ocasionado un desencanto generalizado con la globalización económica. ¿Nos acercamos al final de la liberalización comercial? Difícilmente; sin embargo, preocupa un panorama en el que se comienza a entrever el recrudecimiento del proteccionismo.

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Referencias

http://www.wsj.com/articles/worries-rise-over-global-trade-slump-1442251590

http://washingtonmonthly.com/magazine/junejulyaug-2016/free-trade-is-dead/

[1] Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Perspectivas Económicas 2016, Otro Año de Transición

Perspectivas Económicas para 2016

Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm

Un 2015 marcado por inestabilidad financiera global.

Durante 2015 vimos un año de gran inestabilidad financiera con varios eventos de volatilidad en mercados globales, pasando desde el melodrama de crisis de deuda soberana en Grecia y su supuesta salida de la Unión Europea; a la psicosis de inversionistas globales por la expectativa de alza de tasas de interés en Estados Unidos, que sigue sin ocurrir; continuando con las preocupaciones de desaceleración global impactada por el menor crecimiento en China y cerrando con la continua caída en el precio de mercancías, en especial en el sector petrolero. Todo ello llevó, entre otros efectos, a la devaluación de divisas frente al dólar, a varios ajustes en mercados accionarios y a la falta de visibilidad para realizar proyecciones financieras o simplemente para saber en qué parte del ciclo económico nos encontramos.

Dentro de México sufrimos los efectos de la inestabilidad financiera, sin embargo, los efectos negativos fueron ligeramente menores a los experimentados por nuestros símiles latinoamericanos debido a una menor exposición a la desaceleración económica china y nuestro mayor vínculo con la economía de Estados Unidos. A pesar de ello, en lo que va del año observamos la depreciación del peso respecto al dólar en el orden de 17.0% así cómo constantes revisiones a la baja del crecimiento del PIB para 2015, ahora estimado en 2.4% (Encuesta Banxico) y por debajo del 2.7% de Estados Unidos (Banco Mundial). Durante 2015 observamos que ni siquiera una inesperada baja en tasas de interés por parte del Banco de México de 0.25% ayudó a incentivar el crecimiento económico.

… Y poca capacidad de reacción al interior con un México debilitado por falta de liderazgo y la apuesta al sector energético

En México, durante 2015 se observó una mayor erosión de la imagen presidencial, además de evidenciarse la incapacidad de respuesta para manejo de crisis de la presente administración, a ello se sumaron las múltiples acusaciones de corrupción y críticas sobre la mala calidad en la ejecución del gasto público, así como a los cambios en el gabinete presidencial, la concentración de rezago económico en algunos estados y el descontento social enmarcado por los eventos ocurridos en Ayotzinapa y la fuga de Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Por otro lado, la gran apuesta de la reforma energética enfrentó las dificultades del mercado global y difícilmente verá frutos en el corto plazo. Para nuestra mala fortuna, la reforma energética no pudo venir en peor momento, en un mercado bajista de petróleo que mostró un desplome en su precio de alrededor de 60% desde 2014 y que continuó con una baja en el orden de 20% a su mínimo durante 2015. Es precisamente en 2015 que las expectativas de la reforma energética en materia de inversiones se aterrizaron reduciéndose drásticamente al chocar con la realidad en el poco éxito logrado en la ronda 1 de las dos fechas de licitaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos para la exploración y producción de hidrocarburos en aguas someras. Con las menores perspectivas de la reforma energética, el costo de los favores políticos y el uso de la reforma fiscal, financiera, educativa como moneda de cambio para aprobarla, la energética, nos ha pasado una factura más elevada de lo anticipado y ha dejado al gobierno con poca capacidad de reacción.

Un 2016 de débil crecimiento económico y riesgo a la baja

Observamos que 2016 será un año de transición, sobre el que existe poca convicción de una sólida recuperación económica y más bien la idea de una pequeña mejora respecto a 2015. En México, se espera un crecimiento anclado al de Estados Unidos y por debajo del crecimiento global; adicionalmente, se espera el alza en las tasas de interés con un incremento constante pero moderado, la inflación se prevé en niveles bajos pero aumentando, al mismo tiempo se proyecta un dólar caro que ha llegado para quedarse y, finalmente, se contemplan presiones en gasto de gobierno y finanzas públicas por el bajo precio del petróleo, a pesar de las coberturas.

Es pertinente resaltar que las ya moderadas estimaciones mantienen riesgos considerables que podrían obstaculizar el crecimiento esperado en México. En orden de importancia los principales factores de riesgo a los estimados económicos realizados por el consenso de analistas (Encuesta Banxico) son 1) la debilidad del mercado externo y la economía mundial, 2) la inestabilidad financiera internacional, 3) la plataforma de producción petrolera y 4) problemas de inseguridad Pública.  

Aquí los números…

El Banco de México (Banxico) estima un crecimiento del PIB en México en 2016 entre 2.5% y 3.5% cuyo rango medio de 3.1% es utilizado por SHCP para estimaciones de finanzas públicas. Dicho crecimiento supone una aceleración respecto al estimado de Banxico para 2015 de 1.9% a 2.4% y por encima del crecimiento esperado en 2016 para EUA de 2.8% (Banco Mundial), pero ligeramente por debajo de la expectativa de crecimiento global para 2016 de 3.3% (Banco Mundial).

En cuanto a la inflación, Banxico espera niveles cercanos a su objetivo permanente de 3.0%. Sin embargo, existe un riesgo considerable de mayor inflación por la depreciación del tipo de cambio actual, el consenso de analistas (Encuesta Banxico) prevé inflación del orden de 3.3% al cierre de 2016.

Después de un entorno de tasas de interés bajas se espera que en diciembre 2015 la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) finalmente aumente la tasa de referencia y existan varios incrementos durante 2016. Se espera que Banxico se alinee a la política monetaria marcada por la FED; ya desde 2015 Banxico ha dado señales de ello al cambiar su calendario de anuncios de política monetaria un día después de lo establecido por la FED. El consenso de analistas prevé un alza en la tasa de interés de referencia para México de 0.25% en diciembre de 2015 y un acumulado de 1.0% en 2016 para ubicarse en 4.0% al cierre del próximo año.

Se espera que durante 2016 se mantenga un déficit fiscal de alrededor de 2.6% del PIB, debido al efecto prolongado de precios bajos de petróleo y poca compensación en otros rubros impositivos, la Secretaria de Hacienda estima que en 2016 el precio del barril de petróleo de mezcla mexicana se ubique en el orden de los US 54.7. Relacionado con ello, la SHCP ha contratado coberturas para fijar un precio mínimo de US 49 por barril.

El tipo de cambio esperado por el consenso de analistas se ubica en 16.7 para 2016 a este respecto es pertinente señalar que paridad peso-dólar ha alcanzado un nuevo nivel de cotización despidiéndonos de niveles anteriores de 13, 14 e incluso 15 pesos por dólar. Al mismo tiempo, observamos que las expectativas de alza constante en tasas de interés en Estados Unidos podrá ser un factor que presione el tipo de cambio en el mediano plazo, es decir, el dólar seguirá caro.

Las recomendaciones de finanzas personales

Se recomienda capitalizar las circunstancias de mercado actuales con las siguientes acciones: Adquirir hipotecas o créditos automotrices a tasa fija en pesos si se cuenta con un ingreso estable; favorecer la compra de productos con pocos insumos denominados en dólares; tomar ventajas de vuelos baratos por bajos precios de turbosina y a destinos con una mayor depreciación de moneda en comparación al peso, dar mayor ponderación a vacaciones a destinos nacionales en lugar de hacerlo a Estados Unidos, aprovechar efecto positivo de remesas.

Adicionalmente, se recomienda un portafolio de inversión diversificado con exposición al dólar, abandonar bonos en tasa fija, mantener liquidez e ir ingresando gradualmente al mercado accionario después de la primera alza de tasas.

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Fuente:

Banco de México, Informe Trimestral julio-septiembre 2015.

Banco de México, Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, Noviembre 2015.

SHCP, Criterios Generales de Política Económica Ejercicio Fiscal 2016.

Bloomberg.

Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Banco Mundial.

Precios al 26 de Noviembre de 2015.

Foto:

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