El TLC y la Amenaza de Trump

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

México fue protagonista involuntario de la elección presidencial en Estados Unidos, tanto por migración como por la relación comercial que tenemos mediante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte—TLCAN, o NAFTA por sus siglas en inglés. El ahora Presidente Trump llamó a los mexicanos criminales y violadores cuando anunció su candidatura y prometió “renegociar el TLCAN o retirarse del acuerdo”.

Primero que nada, habría que entender qué es, cómo funciona y qué  efectos ha tenido este tratado. El TLCAN es un acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México que entró en vigor en 1994, y que elimina las tarifas—los montos cobrados a las importaciones—para los bienes y servicios intercambiados entre los tres países. Esto implica que una armadora de coches en México no pagaría extra por importar el motor de EUA y el chasis de Canadá al ensamblar un auto, ni pagaría extra si esos autos se exportaran de México a uno de esos países.

El comercio total entre México y EUA incrementó 543% de 1993 a 2015 (¡543%! ¡Es el equivalente a haber crecido 15% al año, todos los años, por 22 años!) y se han creado cadenas de producción transfronterizas complejas. De acuerdo a un reporte, una autoparte puede cruzar hasta 8 veces alguna de las fronteras antes de estar lista para ser colocada finalmente en un auto. 

El disgusto del electorado estadounidense es que fábricas que solían estar en su país cerraron sus plantas y se vinieron a México. Trump supo apelar a este enojo, y aunque es un problema real, no es la imagen completa: empleos que requieren poca preparación y que se desmantelaron en algún poblado de Michigan pueden haber sido reemplazados por puestos de alta especialización en California. El error ha sido no capacitar a los empleados para labores distintas. Asimismo, la automatización de procesos ha tenido consecuencias en el número de empleados que una planta necesita—incluso un efecto mayor que el de cambiar una planta de un país a otro.

Estados Unidos es por mucho nuestro principal socio comercial. 81% de lo que exportamos es a ellos, y 47% de lo que importamos viene de ahí. De lo que les exportamos, 40% del contenido viene antes de EUA.  Por eso el temor de políticos y empresarios mexicanos ante la amenaza de una renegociación o cancelación del TLCAN.

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¿Puede cancelar Trump el acuerdo? No está muy claro, pero todo parece indicar que sí. ¿Qué pasaría entonces con el comercio entre México y Estados Unidos? Si se disolviera el TLCAN, las reglas de intercambio entre los dos países estarían definidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no por un 35% de tarifa (o la cifra que decida inventar Trump en el momento). Según la OMC, los bienes mexicanos entrando a EUA pagarían en promedio 3.5% y los bienes estadounidenses exportados a México pagarían 7.5%. Es decir, subirían más las exportaciones de EUA a México que las de México a EUA, lo que abriría el déficit comercial que Estados Unidos tiene con nosotros. Ahora, si nuestros vecinos decidieran salir de la OMC podría ser catastrófico, pero no sólo para México sino para todo el mundo, y especialmente para Estados Unidos.

Por ahora, supongamos que Trump busca sólo renegociar el tratado. ¿Qué estrategia puede seguir México? El Presidente Peña Nieto sugirió que la negociación sería integral, lo que indica que todo el contenido del tratado está sobre la mesa para ser discutido. México cuenta con dos armas para negociar, unas por las buenas, otras por las malas:

  • Las “galletitas” o premios: incluir en el tratado un apartado de energía, internet y comercio en línea, protección de patentes, mejores condiciones laborales, combate a la corrupción y mayor protección al medio ambiente (no porque al presidente de EUA le importen las últimas tres, sino porque éstas aumentan los costos de producción en México y lo hacen menos competitivo).
  • Los “palos” o castigos: dejar de apoyar a EUA en la guerra contra las drogas, abandonar la cooperación para detener a migrantes centroamericanos que pasan por nuestro país intentando llegar a EUA, el combate al terrorismo.

Obviamente nuestro país depende mucho más de Estados Unidos que viceversa, pero ambos nos favorecemos de una relación de cooperación. México no debe hacer amenazas que no esté dispuesto a cumplir, y debe buscar renegociar en el menor tiempo posible para crear certidumbre a inversionistas locales y extranjeros. Las negociaciones tenidas para la fallida Alianza Transpacífico (ATP, o TPP por sus siglas en inglés) pueden servir de punto de partida.

La incertidumbre acerca del futuro de la política comercial de México llega en mal momento. El gobierno abandonó su regla de no incrementar la deuda pública en 2009 y ha sido incapaz de reducir el gasto, los homicidios relacionados al crimen organizado están en los mismos niveles que los del fin de sexenio de Calderón, el gasolinazo ha provocado descontento social generalizado, Peña Nieto tiene el nivel de aprobación más bajo desde que se tiene registro, la inflación se ve afectada por el tipo de cambio y por el alza en los precios de los combustibles y el Banco de México ha tenido que subir las tasas de interés en respuesta a esto. La percepción de corrupción y hartazgo social rumbo a las elecciones presidenciales de 2018 apuntan casi con certidumbre a un PRI perdedor, pero quién ganará con las pérdidas del PRI está por verse.

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Hecho en China

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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

En 2013, el Presidente de China Xi Jinping anunció un plan de desarrollo titulado “Un Cinturón, Un Camino.” El plan, que pretende reactivar la Ruta de la Seda – una ruta comercial de aproximadamente seis mil kilómetros y que unía a China con el Mar Mediterráneo – se concibe como una estrategia dual, tanto de política exterior como de desarrollo económico, para promover la cooperación y reactivar la conectividad entre países por tierra y por mar.

“Un Cinturón, Un Camino” se basa entonces en dos ejes: 1) El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, y; 2) La Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI. A través de ambos ejes, el ambicioso proyecto económico abarca más de 60 países en 3 continentes: Asia, Europa y África. Además de promover el comercio y consolidar el desarrollo económico de China, “Un Cinturón, Un Camino” es también una estrategia nacional para impulsar el ya visible liderazgo global de China.

Para financiar el ambicioso proyecto y estimular la cooperación financiera, China creó el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (AIIB) con un capital inicial de 100 mil millones de dólares. El Banco ha sido catalogado como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional del Oriente. A 376 día de haber iniciado operaciones, el Banco cuenta ya con 57 países miembros y opera nueve proyectos de energía y transporte principalmente.

Pero mas allá de impulsar un crecimiento económico acelerado y revivir la cooperación internacional milenaria, “Un Cinturón, Un Camino” es también una herramienta para trazar un nuevo orden mundial con China a la cabeza. El plan, con metas y procesos perfectamente delimitados, ha logrado la cohesión nacional a un nivel impresionante donde absolutamente todos – ciudadanos, empresarios, servidores públicos, estudiantes, organizaciones, think tanks, etc. – entienden y asumen su rol para hacer de China una, aún, más grande potencia económica.

Los primeros días de enero tuve la oportunidad de visitar China y ser testigo de las operaciones de “Un Cinturón, Un Camino” de viva voz de distintas organizaciones y ministerios públicos, entre ellos el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, el Ministerio de Comercio y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es por ello que afirmo que absolutamente todos (o casi todos) conocen, entienden y ejercen su rol para impulsar el desarrollo y liderazgo de China en el siglo XXI.

Después de analizar y conversar con distintos miembros de distintas organizaciones, al interior de China “Un Cinturón, Un Camino” ha logrado la cohesión en parte por la cultura milenaria del país, basada en la filosofía de Confucio (disciplina, respeto por los superiores y la conciliación de los deseos personales con las necesidades de la familia y la comunidad), así como en el deseo de revertir el retraso económico en el que se ha sumido el país en los últimos años, para lograr nuevamente un crecimiento de dos dígitos. Es así como el plan ha logrado sumar tanto a nacionales, como ahora países extranjeros para construir conjuntamente un sistema internacional con planes y objetivos concretos.

Como mencioné anteriormente, fueran diversas las instituciones que visite como parte de una delegación de estudiantes de políticas públicas de 13 países distintos. La apretada agenda abarcó cuatro ciudades e incluyó ministerios públicos, el canal central de televisión de China (CCTV), el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, la Fundación de Bill y Melinda Gates en China, Alibaba y otras organizaciones de capital riesgo que directa o indirectamente participan en los proyectos encabezados por “Un Cinturón, Un Camino.”

Todas estas organizaciones compartieron abiertamente su rol en la transformación de China, apegados o no a una agenda política, para impulsar su país hacia una nueva doctrina de apertura y desarrollo. Como un público curioso, el grupo constantemente preguntaba cual sería el rol de China dada la retórica del nuevo presidente de los Estados Unidos, y aún cuando dejaron en claro que China no pretendía suplantar la posición de la potencia norteamericana, entre líneas pudimos constatar que el gigante asiático esta dispuesto a encabezar el liderazgo mundial en el plano económico y de libre comercio, político, tecnológico e incluso sobre cuestiones de cambio climático, todo esto a través de “Un Cinturón, Un Camino.”

Uno de los proyectos que personalmente encontré mas atractivo fue el de la construcción del Hospital Internacional Jiahui. El hospital, que planea abrir sus puertas a finales de 2017, es el primer hospital privado en el país y esta siendo cuidadosamente diseñado para cambiar el panorama de la medicina, la investigación y la formación profesional en China, apegado a los mas estrictos estándares de calidad y las normas de construcción LEED. El principal inversionista del proyecto, Trustridge Partners – que maneja una cartera aproximada de 5 billones de dólares – explicaba los obstáculos que enfrentó la firma para conseguir los distintos permisos y aprobaciones para instalar el primer hospital privado en China operando con capital nacional y extranjero. Sin embargo, con la primer clínica ya inaugurada el proyecto es ya una realidad y se encuentra exitosamente construyendo las instalaciones del hospital internacional en el Distrito Xuhui de la Ciudad de Shanghai.

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Hospital Internacional Jiahui en construcción.

Aún cuando se coloca como el segundo país mas poderoso del mundo, es cierto que China aun tiene mucho que trabajar en diversos aspectos, no solo en el plano económico, sino en la conservación del ambiente y el cambio climático, así como la cuestión de derechos humanos. Sin embargo, China está dispuesto a afrontar sus grandes retos para lograr una transformación que continúe acelerando su crecimiento económico, con más aliados que se sumen a su renovada doctrina de apertura y desarrollo. Ahora más que nunca seguiremos siendo testigos de lo “Hecho en China.”

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Referencias:

Asian Infrastructure Investment Bank. Quick Facts and Numbers. Annual Meeting 2016. Link: https://www.aiib.org/en/index.html

Instituto de Estrategia Internacional. “Un Cinturón, Un Camino.” Cámara de Exportadores de la República Argentina (Abril 2015): http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:rucmfAW5P2oJ:www.cera.org.ar/new-site/descargarArchivo.php%3Fidioma_code%3Des%26contenido_id%3D3664+&cd=6&hl=en&ct=clnk&gl=us&client=safari

Jiahui International Hospital. Jiahui Health. Link: http://www.jiahui.com/en/aboutus/network/hospital/

Por Qué Aumenta el Precio del Dólar y Cómo nos Afecta

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

Platico con Laura, quien se dedica a la cosmética, respecto a la acelerada depreciación que ha tenido el tipo de cambio. Sus preocupaciones me confirman lo que pienso que está en la mente de la mayoría de los mexicanos: que si el peso va mal, la economía debe de ir mal.

La preocupación de Laura es válida porque históricamente esto ha sido una realidad. México ha tenido su buena dosis de crisis económicas y el primero en resentirlas es el peso, lo que lleva a que los bienes extranjeros que consumimos aquí se vuelvan más caros y por lo tanto causa inflación (alza generalizada en los precios de los bienes que consumimos), pegándonos directamente en las carteras a todos los mexicanos.

Después de la crisis de 2008-2009, al mundo entero le ha costado trabajo recuperar el ritmo. Hemos entrado a una etapa de bajo crecimiento económico en el que Estados Unidos ha sido el país que mejor ha logrado un crecimiento sostenible. Por esta situación, se ha estado especulando desde hace tiempo que su banco central está considerando cambiar sus tasas de interés, las cuales actualmente son cercanas a cero. Esta especulación ha llevado a que su divisa, el dólar, gane valor contra otras monedas de todo el mundo ya que al subir las tasas de interés, más personas están dispuestas a ahorrar en dólares y éste se vuelve más caro. De hecho, el dólar se ha apreciado un 24% respecto a las monedas de sus principales socios comerciales de inicios de 2014 a noviembre de 2015.

El caso del peso no ha sido la excepción y ha perdido 29% frente a la moneda de EUA. Esto es parecido a lo que le ha pasado otros países tanto emergentes como desarrollados, como se puede ver en la tabla inferior, en la que incluso omitiendo los casos de Brasil y Rusia que pelean contra sus propios demonios económicos, se ve que el efecto ha sido parecido. Esta depreciación tiene un doble efecto: por un lado a otros países les cuesta más en moneda local (más pesos, más rublos, etc.) consumir bienes estadounidenses y pudiendo generar inflación y haciendo que a la gente con la misma cantidad de dinero le alcance para menos bienes, perjudicando a los productores locales y extranjeros; y por el otro lado, a los consumidores norteamericanos les sale más barato consumir bienes hechos en otro país pues con los mismos dólares tiene acceso a más pesos (o liras, reales, etc.), lo que a la industria mexicana en particular le conviene, pues México es el tercer proveedor de bienes más grande de EUA, después de China y Canadá.

Gráfica de Apreciación del dólar respecto a otras monedas

Pero ahora, aunque el efecto se haya visto en muchos países y entendamos que se trata más de un tema de fortaleza de la economía estadounidense que de debilidad del resto, ¿qué efectos ha tenido en la economía?

Típicamente el efecto es el siguiente: un productor local importa materia prima del extranjero, fabrica su producto y lo vende a los consumidores, ya sean en México o exportándolo. Al depreciarse el peso, el productor tiene que entregar más pesos para pagar el mismo producto, por lo que o reduce su margen o pasa ese incremento al consumidor. Si esto se generaliza a todos los productores, se presenta inflación. Sin embargo, este efecto no se está viendo (o por lo menos no aún): los precios de los productos importados han disminuido y la inflación se encuentra en su nivel mínimo en más de 10 años y no solamente no se ha tenido un incremento en los niveles de precios, sino que para un consumidor extranjero los productos mexicanos se han vuelto más atractivos por lo que las exportaciones del país se están viendo beneficiadas.

De las llamadas economías emergentes nuestro país se encuentra en una posición relativamente más sana gracias a políticas más prudentes de endeudamiento, a su apertura comercial, a su política monetaria consistente y otros factores más. Podríamos decir que aprendimos lecciones del pasado.

(Fuentes: Banco de México, INEGI, Bloomberg)

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