Los Oscares: un premio a lo mejor del cine y un recuerdo de la pobre representación

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

El día de ayer se llevó a cabo la entrega número 88 de los premios Oscar, y otra vez, fue en medio de polémica y hasta un intento de boicot.

Cuando se dieron a conocer los nominados de este año, de inmediato se alzaron voces de inconformidad porque los 20 nominados en las 4 categorías de actuación eran todos caucásicos, y porque, de hecho, es el segundo año consecutivo donde que esto pasa. Varios actores afro-americanos llevaron a las redes sociales su inconformidad, amenazando con no ir a la ceremonia de entrega a manera de boicot e invitaban a sus compañeros actores a hacer lo mismo. Al mismo tiempo, exhortaban a la academia a reconocer sus errores y a hacer del máximo galardón del cine algo mucho más inclusivo.

Por otro lado, había varias personas que decían que simplemente no hubo actuaciones dignas este año por parte de los actores de color, y que por tanto no se les debía nominar “sólo por llenar una cuota”. Sin embargo, los Oscares no son los únicos premios en la industria del cine, y hubo varios otros que no sólo nominaron a actores afro-americanos, sino que terminaron siendo ganadores. Sólo para dar un ejemplo, Idris Elba se llevó el premio a mejor actor de reparto en los SAG Awards (Screen Actors Guild) por su trabajo en Beasts of no Nation. Película que también tuvo su buena dosis de buenas críticas y hubo varios sitios especializados y revistas que la creían digna de una nominación. Sin embargo, su formato y su producción son algo que ha roto esquemas y la Academia aún no sabe cómo lidiar con una película que fue producida por y para Netflix, aunque sí estuvo haciendo rondas en los circuitos de festivales alrededor del mundo. Aun así, la mayoría de los nominados afro-americanos de este año, fueron por trabajos en televisión, ya sea en series, mini series o películas hechas para la pantalla chica. A pesar de esto, las críticas, calificaciones y aceptación del público, indicaban que Creed, tendría nominaciones para su director (Ryan Coogler) y protagonista (Michael B. Jordan), y no sólo para el trabajo de soporte de Sylvester Stallone, quien al final fue el único que logró una nominación. Lo mismo se pensaba de Straight Outta Compton, cuya única nominación es para mejor guión original, el cual fue escrito por cuatro hombres caucásicos.

Pero, ¿quiénes son los encargados de decidir las nominaciones y los ganadores? La Academia existe desde 1927 y fue creada para ayudar a promover la industria cinematográfica de los Estados Unidos. En 1929 hicieron por primera vez la entrega de los premios Oscar a lo mejor de dicha industria. En su inicio contaba con tan sólo 37 miembros y aunque hoy en día la lista completa de sus integrantes se mantiene en secreto, The L.A. Times publicó un reportaje donde menciona que actualmente tiene 5,765 miembros, de los cuales, y para sorpresa de nadie, el 94% son caucásicos y 77% son hombres. Esto está lejos de representar la sociedad actual estadounidense, pero sí se acerca a los niveles de representación que hay en el cine hoy en día. Ahí el problema.

El cine es un arte, eso está claro, pero también es una industria y un negocio que genera miles de millones de dólares anuales alrededor del mundo. Por lo que las cabezas de los estudios, quienes se dedican a decidir qué películas se hacen y a asignarles un presupuesto, no creen que sea necesario cambiar la fórmula, además de que piensan que al público no le interesa ver a un protagonista que no sea un hombre blanco.

Pero el problema de racismo en la industria del cine está lejos de ser el único, el sexo femenino también está pobremente representado y la mayoría de los papeles femeninos que existen son los arquetipos de mujer a los que ya nos tienen acostumbrados; la novia, la damisela en peligro, la prostituta, la mamá etc.

Sin embargo, en los últimos años, ha habido cierto aumento en los filmes con mujeres protagonistas. El mejor ejemplo es Rey, de Star Wars, The Force Awakens. Una película que hasta el momento lleva recaudados 2,200 millones de dólares, lo cual la convierte en una de las más taquilleras de toda la historia. Y, Rey, no es novia de nadie, ni está en necesidad de ser rescatada de las manos de nadie, al contrario, lleva en sus hombros el peso de la renovada saga galáctica y lo hace de una manera asombrosa.

Pero tal vez uno de los más despreciables actos que Hollywood lleva a cabo es el del blanqueamiento de personajes de otras razas, algo por demás innecesario aparte de incomprensible. En la última y muy desafortunada versión de Peter Pan, el personaje de Tiger Lily, una joven indígena, es interpretada por la muy blanca Rooney Mara; en el fallido reboot de The Lone Ranger, Tonto, el acompañante del llanero solitario debería ser un indio comanche y sin embargo fue Johnny Depp el encargado de darle vida; en Exodus de Ridley Scott, los personajes bíblicos Moisés y Ramsés son Christian Bale y Joel Edgerton, osea, un británico y un australiano con nada de egipcio o hebreo o árabe en su ascendencia. La lista sigue y es larga, pero nos queda por consuelo que al menos las cintas aquí mencionadas fueron rotundos fracasos y blancos de severas criticas por sus poco atinadas elecciones de talento.

De algo podemos estar seguros, el resultado en taquilla habla por sí mismo. A la gente sí le interesa ver a una mujer protagonizando una película, lo mismo con actores afroamericanos, o de cualquier otra raza, mientras sea una historia bien escrita, bien dirigida y bien actuada. Nos volcaremos a las salas, como lo hemos venido haciendo por años y años y sólo podemos esperar que los valientes con dinero nos den más representación en esas magníficas historias.

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Hayao Miyazaki y Su Mundo Fantástico

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

Recuerdo perfectamente estar viendo la entrega de los premios Oscar en el 2003 y sorprenderme de que la salvajemente popular Ice Age no fuera la ganadora del premio a Mejor Película Animada. En su lugar, la japonesa Spirited Away (El Viaje de Chihiro en español) se llevaría el galardón. En aquel momento hice una nota mental de la película y eso fue todo.

Varios meses después, un primo me llamaría para decirme que la película japonesa que se había llevado el Oscar estaba en el cine, que fuéramos a verla. Desde luego acepté y hasta hoy estoy muy agradecido por esa invitación, ya que aunque seguramente hubiera terminado viendo la película un tiempo después en formato casero, verla ese día en la pantalla grande fue el comienzo de mi fascinación con el Studio Ghibli.

Ese día, sentados en el cine, comentamos que éramos los únicos en la sala y que la gente no le daba oportunidades a cintas que no fueran ampliamente publicitadas, sobre todo si no eran gringas. Nada de eso importó. En cuanto la película empezó, me gustó. No había nada que no fuera de mi agrado y conforme la historia se desarrollaba, yo caía sin resistencia en sus paisajes y su armonía.

Y es que para mí, esa es la mejor palabra para describir el trabajo del director y fundador de Ghibli, Hayao Miyazaki. Este hombre ya era toda una leyenda en Japón para cuando sus películas empezaron a llegar a nuestro continente; sus obras con Ghibli empezaron desde 1985 y habían sido de lo más fructuosas y admiradas en su país de origen.

Pero de vuelta a la armonía; no existe una película que haya escrito o dirigido Miyazaki que no me haga sentir una sumersión completa, ya que tiene un don para crear pequeños universos donde todo tiene sentido y relación entre sí; todo pertenece y aporta. Con ritmos diferentes a sus contrapartes animadas en otros países, Miyazaki hace uso de los silencios y de la música para ayudarnos a entender no sólo a sus personajes, sino a los lugares que los rodean, ya que en todas sus cintas los entornos juegan papeles igual de importantes que los protagonistas de las historias. Y cómo no hacerlo, si se siente el profundo respeto que Miyazaki tiene por la naturaleza en cada una de sus obras.

Así pues, al terminar aquella aventura con Chihiro en el cine, me prometí buscar todo sobre este director y su estudio. En aquel momento mis búsquedas resultaron infructuosas. Un par de años después, me encontré en una tienda otra de sus cintas, Princess Mononoke, recordé Spirited Away y lo mucho que me había gustado. Dudé un poco en comprar la película, ya que era de importación y su valor rondaba los $600 pesos. A un costado y mucho más barata estaba la que ya conocía, Spirited Away. Decidí comprar la segunda. Ese día en la noche la volví a ver. No es que hubiera olvidado lo mucho que me había gustado. Pero volverla a ver significó ese pequeño recordatorio de su grandeza, y me sentí como aquella primera vez que la vi: impresionado. Entonces, al día siguiente hice el enorme desembolso de 600 pesos y sin alguna duda compré Princess Mononoke. Puedo decir que fueron los $600 mejor gastados en una película.

Un par de años después, empezaron a llegar sus películas a precios más razonables y hasta en colecciones; aunque aun me faltan un par, las tengo casi todas y son parte de mis más preciadas pertenencias, junto con un pequeño Totoro de peluche traído desde Japón por una prima y su familia cuando visitaron el parque/museo Ghibli.

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Totoro, para los que no saben, es el protagonista de una de las más tiernas películas del estudio y también su imagen y mascota.

Al hablar de las películas de Miyazaki tengo que mencionar a su colaborador más importante aparte de Totoro, Joe Hisaishi.

Este compositor es sin duda responsable en gran parte por mi amor al estudio. No puedo concebir una dupla entre dos artistas del cine más perfecta que la de Hayao Miyazaki y Joe Hisaishi, pero no creo encontrar las palabras idóneas para describirlo, así que lo único que me queda por hacer es recomendarles efusivamente que vean las cintas de este gran director y después chequen el concierto de Joe Hisaishi en honor a los 25 años del estudio.

Por aquí los estaré esperando para recibir sus agradecimientos.

Imagen: Totoro

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El Personaje Invisible de Star Wars

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Por: Georgina Vargas – @vargas_vera_g

Recientemente, visité Orlando, Florida y mientras estuve allá surgió una cuestión que llamó mi atención y a la cuál me parece necesario dedicarle unas líneas.

Visité algunos parques de diversiones en Orlando con tres amigas y un amigo. Uno de los parques que visitamos fue Disney’s Hollywood Studios y una de las cosas que más anticipábamos de ese parque eran las atracciones de Star Wars; mismas que, la verdad, cumplieron con nuestras expectativas y nos emocionaron muchísimo. Además de las atracciones, el parque tiene tres tiendas dedicadas a la saga.

Cuando las visité, me encontré con una muy desagradable sorpresa: no había juguetes de Rey. No había. Pregunté a las vendedoras y me dijeron que únicamente tenían lo que estaba en exhibición en la tienda.

Yo había leído algunas semanas atrás quejas en redes sociales por la poca o nula existencia de juguetes de Rey en diferentes tiendas de los Estados Unidos. También había leído notas que decían que los juguetes de Rey se agotaban rápido y que por eso no se encontraban en los estantes de las tiendas. No le di más seguimiento a esta cuestión hasta que lo vi, de manera tan clara, en las tiendas de Disney’s Hollywood Studios.

La cantidad de juguetes y mercancías en las tres tiendas es inmensa, lo cual tiene sentido siendo un parque de Disney que tiene las atracciones de Star Wars y toda un área dedicada a la saga. Encontré libros y piezas de colección y todo tipo de juguetes y ropa. Pero no encontré una sola figura de acción de Rey, ni sola ni el set de figuras que incluyen a Finn, Kylo Ren, Poe, un storm trooper y… un piloto de la Primera Orden.

Rey es el personaje principal de la película. No es la novia, la amiga o la mamá del héroe; ella es LA heroína de la película y yo no pude encontrar una figura o un llavero de ella en tres tiendas especializadas en Star Wars dentro de un parque temático de Star Wars.

Pregunté si es que se habían agotado—recordando lo que había leído en internet, aunque parecía poco probable— y las vendedoras me dijeron que no, que había en existencia todo lo que les llegaba de mercancía. Cuando vieron que yo quería comprar algo de ella me mostraron lo que al parecer era lo único que tenían: una playera con la silueta de Rey que decía “Star Wars” en letras rosas.

Me quedé pensando en esto durante el día y leí algunos artículos sobre la ausencia de los personajes femeninos en la producción de figuras de acción y juguetes. Algunos ejemplos que encontré se referían a Guardianes de la Galaxia y a Los Vengadores y la falta de figuras de acción de Gamora y la Viuda Negra respectivamente.

No cabe duda del avance que representa que una mujer sea protagonista y heroína de una película como Star Wars; sin embargo, es una desilusión que la campaña de mercadeo y la producción de juguetes no hayan acompañado el adelanto que significa contar con un personaje principal como Rey en escena.

Este es un ejemplo de lo que muchas personas pueden considerar “una exageración feminista” y que yo creo que puede catalogarse como micromachismos. Son situaciones o actitudes más sutiles, menos evidentes y más aceptadas que de una manera u otra continúan reproduciendo desigualdades entre los hombres y las mujeres, pero que en un principio parecen normales. El principal peligro de los micromachismos es que suelen pasar desapercibidos.

En casos como éste, creo que un primer paso es darnos cuenta de lo que sucede y, por lo menos, reflexionar y cuestionarnos. Preguntarnos, ¿qué hay detrás de la ausencia de personajes femeninos en las figuras de acción? Identificándolo como un ejemplo de tantas situaciones que de forma más tenue reflejan algún tipo de desigualdad e intentando profundizar en un análisis de las raíces de la misma.

Leer el mundo con perspectiva de género es un ejercicio que cuesta trabajo, pero debe practicarse. Es un muy necesario ejercicio en el que todas las personas debemos dejarnos alcanzar por el entendimiento de que aunque algunas cosas parecen normales e inofensivas, encierran en realidad formas e ideas que siguen retrasando el avance para conseguir igualdad.

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Lo que necesitas saber para ver “The Big Short” (La Gran Apuesta)

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Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm

“The Big Short” es una comedia dramática sobre el colapso financiero de Wall Street en 2008. Es dirigida por Adam McKay y es de las pocas cintas con temática financiera que ha sido nominada al Premio Óscar por Mejor Película. En este genial largometraje aparecen actores de la talla de Christian Bale, Brad Pitt, Ryan Gosling y Steve Carell, interpretando a personajes con diferentes orígenes financieros que se benefician de la crisis inmobiliaria.

El largometraje está basado en el libro The Big Short, Inside the Doomsday Machine de Michael Lewis, prolífico autor de libros financieros biográficos, entre ellos Liar’s Poker y Flash Boys (altamente recomendados), que tratan sobre los orígenes de los productos financieros hipotecarios y el trading de alta frecuencia, respectivamente.

Aquí algunas nociones que es bueno saber para disfrutar la película:

¿Por qué “The Big Short”?   La traducción literal es “El Gran Corto”. La palabra “corto” o “short” en el argot financiero sirve para denotar una posición corta sobre un activo.

Posición corta: La idea detrás de todo. Definamos simplemente las posiciones que un inversionista puede tener sobre cualquier activo. Afortunadamente, éstas son sólo tres: (1) el inversionista puede comprar el activo y decimos que “está largo” o “tiene una posición larga”; (2) puede no poseer el activo, lo que significa que no tiene ninguna posición o tiene una posición neutral; y (3) puede “estar corto”, es decir vendió el activo sin tenerlo. Si un inversionista vende el único activo que tiene, su posición se va de larga a neutral. Pero si lo vende sin poseerlo en una transacción sucesiva, su posición se va de neutral a corta. En analogía con una recta numérica, largo es 1, neutral es 0 y corto es -1.

Swap de Incumplimiento Crediticio, CDS (Credit Default Swap): el “bueno” de la película, el instrumento para beneficiarse de la crisis. Esto es un simple seguro, como de coche o de vida—sólo que en lugar de asegurar un coche o una casa, se asegura un bono o valor bursátil. Como cualquier otro seguro, se paga una prima y en caso de que haya un evento de incumplimiento, la aseguradora paga (en este caso el banco); tal evento es comparable con un siniestro de auto o una afectación de casa. El CDS permite tomar una posición corta contra el mercado hipotecario, al asegurarse a sabiendas de que el bono incumplirá sus pagos y sin tener posición en éste; es así que sólo se paga la prima por una fracción del costo total y se espera cobrar el valor factura del bono.

Bursatilización (Securitization): Lo que hacen los bancos para cobrar más primas. Es el proceso en el cual se toma un conjunto de activos poco líquidos (es decir, que no son fáciles de comprar y vender) y se transforman en un valor bursátil. El nuevo valor puede ahora ser comprado y vendido en la bolsa de valores por cualquier inversionista, de manera que es más fácil de operar (i.e., aumenta su liquidez). Los activos pueden ser proyectos de infraestructura, hipotecas, deudas sobre autos, deudas sobre préstamos estudiantiles, entre otros.

Valores respaldados por hipotecas MBS (Mortgage Backed Security): Una buena idea, en teoría. Son bursatilizaciones o valores bursátiles de bonos respaldados por hipotecas. Dicho valor otorga el derecho a recibir los flujos que provienen del pago de la deuda de una casa. Mediante dicho instrumento, se invierte no en una hipoteca individual, sino en miles de hipotecas que pueden estar ubicadas en decenas de estados distintos de un país. Es este principio de diversificación el que se utiliza como argumento para establecer su gran calidad crediticia.

Obligaciones de Deuda Garantizadas CDO (Collaterallized Debt Obligation): El malo de la película. Son valores de valores bursátiles—sí, así como se escucha. En este caso, valores de valores respaldados por hipotecas. Estos valores dividen a los MBS en tranches (i.e., “capas” de inversión) con diferentes calidades crediticias. Los CDO’s pueden empaquetar tranches de diferentes MBS y lograr una supuesta diversificación (argumento llevado al máximo) para incrementar su calidad crediticia. Esto beneficia al originador de dicho CDO (i.e., al banco), ya que puede entonces vender más caro el instrumento entre mayor sea su calidad crediticia. Claro, si todo es una basura, sólo será basura diversificada y la calidad crediticia será nula.

Tranches: otra buena idea, en teoría. Son divisiones de un mismo conjunto de flujos respaldados por activos (hipotecas) o de los valores respaldado por ellos. La división se hace en dos o más tramos que se venden como dos valores bursátiles distintos. La diferencia en estas divisiones es que uno de ellos paga primero que otro; de esta manera, se crean varios valores bursátiles de un mismo conjunto de activos con diferente riesgo crediticio, dependiendo del perfil de inversión (arriesgado o conservador) del inversionista.

Agencias Calificadoras Crediticias: los alcahuetes. Moody´s, S&P y Fitch Ratings son las agencias más conocidas. Otorgan calificaciones de crédito que influyen en el precio asignado a los valores bursátiles.

Bancos/ Bancos de Inversión (Banks/ Investment Banks): Los todopoderosos. Son básicamente casinos que cuando ganan lo disfrutan y cuando pierden son rescatados por el gobierno de los EEUU.

Sugerencia: pongan atención a la caracterización de las diferentes instituciones con los diferentes personajes. Sutilmente muestra sus burdos defectos durante la crisis económica.

Dato curioso: el Dr. Michael Burry (Christian Bale) tiene el mismo síndrome que supuestamente Lionel Messi padece (Síndrome de Asperger).

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Steve Jobs

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

Al aceptar colaborar con Inteligencia Independiente, le dediqué tiempo a pensar qué es lo que haría con mi espacio. Casi de inmediato rechacé la idea de hacer reviews de películas. Después… pasó el tiempo, y vi Steve Jobs.

Cuando se anunció en 2013 la producción de esta película, ya existía aquel otro intento llamado Jobs, protagonizado por Ashton Kutcher y dirigida por no sé quién. Esa versión nunca me llamó la atención. Pero al escuchar que Danny Boyle iba a dirigir una película basada en la única biografía autorizada del fundador de Apple y que utilizaría un guión adaptado por Aaron Sorkin, desde ese momento ya fue, para mí, superior a la otra biopic del señor Jobs, así, sin haber filmado una sola escena aún.

Danny Boyle, para los que no lo conocen, es el genio detrás de películas como Trainspotting, 28 Days Later, Sunshine, Slumdog Millionaire, y 127 Hours, entre otras. Si repasamos los títulos mencionados, podremos ver la gran variedad de géneros que este hombre ha dirigido y de los cuales ha salido exitoso. Pues ahora este señor puede agregar el género biopic a esa lista y decir que también es un experto en él.

Ok, tal vez yo sea muy fan de Boyle y no pueda ser imparcial, pero es que además existe otro gran componente en esta fórmula que me permitió hacer esa aseveración hace dos años: Aaron Sorkin. Este señor es el guionista de la que para mí fue la mejor película del 2010: The Social Network.

The Social Network, más allá de tratarse de un joven Mark Zuckerberg y sus aventuras para crear Facebook, es una película con uno de los guiones más ágiles y emocionantes que, a mi parecer, se han hecho en los últimos años.

Con este conjunto de talentos mi expectativa estaba por los cielos y, cuando creí que no podía estar más emocionado por la producción, me entero de que el encargado de protagonizarla sería nada más y nada menos que Michael Fassbender (Shame, MacBeth) y que estaría acompañado por Kate Winslet (Titanic, The Reader).

Star Wars: The Force Awakens y Steve Jobs eran el par de películas que más esperaba este año y estoy feliz de decir que las dos han superado mis expectativas y que ahora se colocan entre mis favoritas.

Aquí no voy a hablar de si el filme es un retrato fiel del que fue Jobs, o de la certeza de sus acciones, discusiones y decisiones. Los fans de Apple tal vez se podrán molestar por la luz arrojada sobre sus nada sutiles problemas y sus cuestionables métodos. Tampoco esta en entredicho la calidad de los productos de la marca, o de si su éxito fue merecido o no.

Lo que Boyle, Sorkin y compañía se dedicaron a hacer, fue una impresionante obra maestra de dirección, diálogo y actuación; colgados del nombre Steve Jobs. Que si vale la pena contar su historia, es algo que dejo a su consideración, yo sólo estoy agradecido de que este señor haya sido lo suficientemente exitoso para que estos genios coincidieran para trabajar juntos.

Lo que me fascinó de esta película, es que yo les podría contar, de manera muy detallada, de qué trata, podría transcribir los diálogos, contarles las escenas y sus situaciones y estaría muy lejos de transmitir lo que la película logra; una agilidad y un ritmo que muy pocas veces se ha visto en pantalla con una historia de este género. Y es que la manera en que estos increíbles actores entregan sus diálogos y rebotan entre sí, crea una química sin igual y un entendimiento que va más allá de la historia para adentrarse en sus personajes y sus relaciones.

La historia está dividida en 3 actos, cada uno con un inicio, desarrollo y final y toman lugar en los minutos antes de las ya famosas keynotes de Apple. Cada uno es un duelo de titanes entre la feroz personalidad de Jobs y los que fueron sus colaboradores en aquellos tiempos, o sea que es una historia contada en los backstages de auditorios, así, sin más. Pero la muy ágil dirección de Boyle y los diálogos de Sorkin en voces de esos actores, te hacen sentir emocionado, interesado y sinceramente atrapado.

Rompí mi decisión de no escribir reviews de películas en este espacio, porque Steve Jobs es una película que merece ser vista, porque representa el poder del cine más allá de lo que es un espectáculo visual y comercial, haciendo uso de un lenguaje que sólo el cine puede lograr, al combinar magistralmente guión, actuación y dirección.

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Star Wars para Todos

El Despertar de la Fuerza

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

El Despertar de la Fuerza estrenó hace apenas tres semanas y ha causado un furor enorme. Furor que no viene sin razón, pues estamos hablando de una de las películas con más presupuesto en la historia del cine; una megaproducción hecha por los reyes de la industria. Desde que se anunció la adquisición de Lucas Films por parte de Disney y la consiguiente creación de una nueva trilogía ambientada en el universo pensado por George Lucas hace treinta y ocho años, el mundo se puso a la expectativa. La mayoría, incluido un servidor, tenían sus dudas acerca de la calidad de película que llegaría a las pantallas en diciembre. Convencidos de que con el deslindamiento de Lucas del proyecto esta nueva saga sería solamente una mina de oro para Disney y una decepción para los seguidores. La incertidumbre era aún mayor porque Disney fue muy cuidadoso de no filtrar ni un detalle concreto sobre la trama de la película, con cortos que sólo invitaban a la audiencia a adivinar la historia por venir.

La película ha sido totalmente exitosa, entretenimiento puro de principio a fin que ha logrado recibir excelentes críticas, a pesar de que se pronosticaba lo contrario. J.J. Abrams hace un trabajo fantástico tirando del librillo de todo lo que los fans amaban de Star Wars. Entendió que las precuelas no lograron el mismo furor porque perdieron la esencia de lo que hizo míticas a las primeras en el corazón de las audiencias y trae nueva vida a una saga que todos creíamos concluida. La saga anterior no tuvo villanos tan imponentes como Darth Vader ni héroes tan queridos como Han Solo. La audiencia extrañó a Luke y Leia, a Chewbacca e incluso al Imperio. Esta nueva entrega excede a las precuelas porque vuelven los personajes de antaño y, sobre todo, el sentido de urgencia que da la presencia de una gran fuerza en el lado obscuro.

A veces, hay que dar un paso atrás para seguir adelante, pues más de uno sentirá un deja vu al inicio de la película, que recuerda mucho a la que inició todo con Luke Skywalker en Tatooine: tenemos de nuevo un poder malvado con recursos ilimitados, héroes que salen de lugares inesperados y, por supuesto, emociona volver a ver en escena a Leia y Han Solo- Y, para darle un majestuoso toque final, no podía faltar la banda sonora del enorme John Williams.

El Despertar de la Fuerza triunfa porque los nuevos protagonistas hacen un gran trabajo y se complementan muy bien con los de antaño. Los efectos visuales son casi perfectos y la historia, aún si tiene detalles que tal vez no sean del agrado de los seguidores más asiduos, es muy buena y entretenida. Además, Abrams maneja a la perfección el factor nostalgia, dándole una gran entrada a todos y cada uno de los personajes que enamoraron al mundo en 1977. Es casi de apostarse, que la primera aparición de Han Solo hizo llorar a más de uno, cuando lo vemos en compañía de su inseparable Chewbacca abordando de nuevo el Halcón Milenario y diciendo “Chewie, estamos en casa”.

Tal vez para muchos este nuevo episodio no alcanza los niveles dejados por sus míticas antecesoras, pero lo que sí hace El Despertar de la Fuerza es entregar exactamente lo que se espera de una película de Star Wars. Todos los elementos están ahí, Finn, Rey y Poe son muy buenas adiciones al canon de personajes y el villano en turno, Kylo Ren, luce en ocasiones tan aterrador como Darth Vader en El Imperio Contraataca. Los droides también juegan un gran papel: el nuevo BB8 encanta desde el principio, C-3PO permanece como siempre y R2-D2 emociona con su despertar.

Los cines no se han dado abasto con toda la gente que ha estado asistiendo a sus salas. La importancia de estas películas es enorme. Costaría mucho trabajo encontrar a una persona que no sepa quién es Yoda o Darth Vader, forman parte de la cultura popular. Por esto mismo, la primera entrega de esta nueva saga ha probado ser una mina de oro como ninguna en la historia. Recién rompió el récord de alcanzar el billón de dólares en taquilla en menor cantidad de tiempo y tiene altas probabilidades de batir el récord de Avatar como la película más taquillera de todos los tiempos. Además de que con cada película se viene una enorme oleada de juguetes que se venden como pan caliente, generando ingresos aún mayores que los de la taquilla. El mismo George Lucas se reconoce como un fabricante de juguetes antes que un cineasta.

Es grandioso tener nuevamente una saga que esperar y con la cual anticipar hasta el lanzamiento de los cortos. Pues el mundo se había quedado huérfano de una gran serie de películas desde que Harry Potter cerró su ciclo en el 2011, por más que Los Juegos del Hambre y Marvel hayan intentado llenar ese hueco con películas que, aunque son buenas, no han logrado los estándares establecidos por Star Wars. Es maravilloso también que los tiempos en los que han ido saliendo estas películas hacen que todas las generaciones sean partícipes. Desde aquellos que iban como niños a ver la trilogía original en los años 70, los que fueron a ver la trilogía de precuela hace diez años, hasta los que son pequeños hoy en día y que ahora podrán unirse a sus padres y hermanos en su amor por esta historia de hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana.

Hay Star Wars para todos.

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Tarantino y su Sello Teatral: The Hateful Eight

The Hateful 8

Por: Uriel Gordon – @Urielo_

“Supongo que (The Hateful Eight) es Reservoir Dogs, si habría una tormenta gigante de nieve y nadie podría nunca salir del cuarto”.- Stacy Sher, productora de The Hateful Eight en entrevista con The Financial Times.

Comienzo con Reservoir Dogs (1992). Una gran parte del relato sucede en una bodega: ladrones que prácticamente son extraños entre sí, y que tienen seudónimos que hacen referencia a los colores para proteger sus identidades, buscan, ante una situación desastrosa, descubrir un misterio al estilo de las novelas de Agatha Christie. La película, básicamente prescindió de los efectos y escenarios visuales; la historia, los diálogos y las actuaciones se volvieron el motor que nos cautivó como espectadores, que nos mantuvo a la deriva y a la expectativa.

Me voy ahora con Inglourious Basterds (2009). Cómo olvidar la escena, de alrededor de 25 minutos, que sucede en el sótano de una taberna en un pueblo ficticio francés llamado Nadine. El director y guionista, Quentin Tarantino, nos llevó a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, nos condujo a la Francia ocupada por la Alemania Nazi y nos metió al clima de tensión del mundo del espionaje de esa época. Para contar esta parte de la historia, Tarantino no necesitó de grandes efectos y escenarios; los diálogos y las actuaciones fueron lo suficientemente poderosas; nos llevaron a perder la noción del tiempo, a olvidar que habían transcurrido 25 minutos de la película… En un sótano.

Esta temporada de invierno, Tarantino regresa con su nueva película The Hateful Eight. La historia se sitúa en el estado de Wyoming, en Estados Unidos, algunos años después de la Guerra Civil. Estamos hablando de la época que gira alrededor de 1875, de tiempos con fuertes tensiones raciales; la esclavitud se había abolido tan solo algunos años antes.

En un principio, Tarantino había pensado en la película como una de secuela de Django Unchained (2012), en la que abordó la historia de un esclavo que se convirtió en caza recompensas antes de que estallara la Guerra Civil. Para The Hatefeul Eight, Django sería nuevamente, un personaje central. No obstante, el director decidió cambiar de curso.

“¿Sabes que está mal con esta pieza (The Hateful Eight)? Django; se tiene que ir porque uno no debe tener un centro moral cuando se trata de estos ocho personajes”, dijo Tarantino en entrevista con el crítico de cine David Poland.

La película es un Western que cuenta la historia de 8 extraños, The Hangman, The Prisoner, The Bounty Hunter, The Sheriff, The Mexican, The Little Man, The Cow Puncher y The Confederate que deben buscar refugio en una montaña, ante una tormenta de nieve.

Seguramente, el racismo será un tema que tendrá eco en la película. Al respecto, en entrevista con el periodista Ben Mankiewicz, el cineasta habló sobre el reto que representa ponerse en los zapatos de personajes que defienden el discurso racista: cuando Tarantino observa el producto de su escritura y analiza los argumentos que salen de su mente, para este tipo de casos, hace que a veces, se quiera dar un tiro en la cabeza: en algún punto pueden tener cierta coherencia, se lamenta el guionista, pero plantea que no es su papel juzgar o interferir con la naturaleza de sus personajes.

“No soy yo; soy ellos. Mi artista se abre, estoy conectado y no trato de mover las cosas. Solo estoy abierto a saber quiénes son estas personas. Las cosas que dicen, literalmente, salen de ellos. Esa es parte de la habilidad de un escritor; de cortarse en un grado, para abrirse y convertirse en otras personas”, señala Tarantino.

¿Podrá Tarantino sumergirnos nuevamente en su mundo teatral? ¿Podrá meternos en la piel de sus personajes? Cada quien juzgará, pero podemos asumir que veremos una película con diálogos calculados, actuaciones intensas y, por supuesto, violencia. Que comience la función. Llegó el momento de abrir otra vez el telón.

Ficha técnica

The Hateful Eight (2015)

Dirección y Guión: Quentin Tarantino

Actuaciones principales: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Bruce Dern, Walton Goggins, Demián Bichir y Tim Roth.

Fecha de estreno tentativa en México: 14 de enero 2016.

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