Hecho en China

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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

En 2013, el Presidente de China Xi Jinping anunció un plan de desarrollo titulado “Un Cinturón, Un Camino.” El plan, que pretende reactivar la Ruta de la Seda – una ruta comercial de aproximadamente seis mil kilómetros y que unía a China con el Mar Mediterráneo – se concibe como una estrategia dual, tanto de política exterior como de desarrollo económico, para promover la cooperación y reactivar la conectividad entre países por tierra y por mar.

“Un Cinturón, Un Camino” se basa entonces en dos ejes: 1) El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, y; 2) La Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI. A través de ambos ejes, el ambicioso proyecto económico abarca más de 60 países en 3 continentes: Asia, Europa y África. Además de promover el comercio y consolidar el desarrollo económico de China, “Un Cinturón, Un Camino” es también una estrategia nacional para impulsar el ya visible liderazgo global de China.

Para financiar el ambicioso proyecto y estimular la cooperación financiera, China creó el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (AIIB) con un capital inicial de 100 mil millones de dólares. El Banco ha sido catalogado como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional del Oriente. A 376 día de haber iniciado operaciones, el Banco cuenta ya con 57 países miembros y opera nueve proyectos de energía y transporte principalmente.

Pero mas allá de impulsar un crecimiento económico acelerado y revivir la cooperación internacional milenaria, “Un Cinturón, Un Camino” es también una herramienta para trazar un nuevo orden mundial con China a la cabeza. El plan, con metas y procesos perfectamente delimitados, ha logrado la cohesión nacional a un nivel impresionante donde absolutamente todos – ciudadanos, empresarios, servidores públicos, estudiantes, organizaciones, think tanks, etc. – entienden y asumen su rol para hacer de China una, aún, más grande potencia económica.

Los primeros días de enero tuve la oportunidad de visitar China y ser testigo de las operaciones de “Un Cinturón, Un Camino” de viva voz de distintas organizaciones y ministerios públicos, entre ellos el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, el Ministerio de Comercio y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es por ello que afirmo que absolutamente todos (o casi todos) conocen, entienden y ejercen su rol para impulsar el desarrollo y liderazgo de China en el siglo XXI.

Después de analizar y conversar con distintos miembros de distintas organizaciones, al interior de China “Un Cinturón, Un Camino” ha logrado la cohesión en parte por la cultura milenaria del país, basada en la filosofía de Confucio (disciplina, respeto por los superiores y la conciliación de los deseos personales con las necesidades de la familia y la comunidad), así como en el deseo de revertir el retraso económico en el que se ha sumido el país en los últimos años, para lograr nuevamente un crecimiento de dos dígitos. Es así como el plan ha logrado sumar tanto a nacionales, como ahora países extranjeros para construir conjuntamente un sistema internacional con planes y objetivos concretos.

Como mencioné anteriormente, fueran diversas las instituciones que visite como parte de una delegación de estudiantes de políticas públicas de 13 países distintos. La apretada agenda abarcó cuatro ciudades e incluyó ministerios públicos, el canal central de televisión de China (CCTV), el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, la Fundación de Bill y Melinda Gates en China, Alibaba y otras organizaciones de capital riesgo que directa o indirectamente participan en los proyectos encabezados por “Un Cinturón, Un Camino.”

Todas estas organizaciones compartieron abiertamente su rol en la transformación de China, apegados o no a una agenda política, para impulsar su país hacia una nueva doctrina de apertura y desarrollo. Como un público curioso, el grupo constantemente preguntaba cual sería el rol de China dada la retórica del nuevo presidente de los Estados Unidos, y aún cuando dejaron en claro que China no pretendía suplantar la posición de la potencia norteamericana, entre líneas pudimos constatar que el gigante asiático esta dispuesto a encabezar el liderazgo mundial en el plano económico y de libre comercio, político, tecnológico e incluso sobre cuestiones de cambio climático, todo esto a través de “Un Cinturón, Un Camino.”

Uno de los proyectos que personalmente encontré mas atractivo fue el de la construcción del Hospital Internacional Jiahui. El hospital, que planea abrir sus puertas a finales de 2017, es el primer hospital privado en el país y esta siendo cuidadosamente diseñado para cambiar el panorama de la medicina, la investigación y la formación profesional en China, apegado a los mas estrictos estándares de calidad y las normas de construcción LEED. El principal inversionista del proyecto, Trustridge Partners – que maneja una cartera aproximada de 5 billones de dólares – explicaba los obstáculos que enfrentó la firma para conseguir los distintos permisos y aprobaciones para instalar el primer hospital privado en China operando con capital nacional y extranjero. Sin embargo, con la primer clínica ya inaugurada el proyecto es ya una realidad y se encuentra exitosamente construyendo las instalaciones del hospital internacional en el Distrito Xuhui de la Ciudad de Shanghai.

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Hospital Internacional Jiahui en construcción.

Aún cuando se coloca como el segundo país mas poderoso del mundo, es cierto que China aun tiene mucho que trabajar en diversos aspectos, no solo en el plano económico, sino en la conservación del ambiente y el cambio climático, así como la cuestión de derechos humanos. Sin embargo, China está dispuesto a afrontar sus grandes retos para lograr una transformación que continúe acelerando su crecimiento económico, con más aliados que se sumen a su renovada doctrina de apertura y desarrollo. Ahora más que nunca seguiremos siendo testigos de lo “Hecho en China.”

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Referencias:

Asian Infrastructure Investment Bank. Quick Facts and Numbers. Annual Meeting 2016. Link: https://www.aiib.org/en/index.html

Instituto de Estrategia Internacional. “Un Cinturón, Un Camino.” Cámara de Exportadores de la República Argentina (Abril 2015): http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:rucmfAW5P2oJ:www.cera.org.ar/new-site/descargarArchivo.php%3Fidioma_code%3Des%26contenido_id%3D3664+&cd=6&hl=en&ct=clnk&gl=us&client=safari

Jiahui International Hospital. Jiahui Health. Link: http://www.jiahui.com/en/aboutus/network/hospital/

Yibin y su Hukou

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Por: Angélica Creixell – @angecreixell

Yibin Chen se sentó junto a mi el primer día de clases y todos los días a partir de ese. Siempre callada, supuse que era china por su caligrafía perfecta y por los caracteres en sus apuntes. El semestre avanzó y juntas aprendimos de temas controversiales en diferentes ciudades. Yo pensé que Yibin, a pesar de ser del otro lado del mundo, era muy parecida a mi – graduada de una buena universidad, con algunos (pocos) años de experiencia laboral y en busca de una maestría en políticas públicas – sin embargo, estaba equivocada. Un día, Yibin y yo llegamos diez minutos antes a clase y decidí saludarla, quería saber su historia.

Yibin nació en Beijing porque sus padres vivían ahí. Fue a la escuela primaria, después a los grados equivalentes a secundaria y siempre sacaba las mejores calificaciones. Al terminar secundaria tendría que tomar un examen para ver a qué escuela preparatoria iría, que también definiría a qué universidad asistiría, que a su vez, definiría dónde estudiaría la maestría. Yibin no sentía presión, sin embargo, el día del examen, Yibin recibió un portazo. Literal. No la dejaron entrar al salón para tomar el examen.

El portazo figurativo era su hukou. Los padres de Yibin nacieron y crecieron en un pueblo cercano a Beijing llamado Yizhou. Migraron a la ciudad porque no se querían dedicar a la agricultura y formaron una familia de tres. No habían pensando en las consecuencias de su migración hasta el día del examen de Yibin. El hukou, en su definición más superficial, es el sistema de registro de vivienda de China. Identifica donde nació la persona, cómo se llama, quiénes son su padres, su esposo(a), sus hijos, y lo más importante, si el lugar donde nació es urbano o rural. Esta categoría define los servicios del estado a los que tiene derecho el residente, sean servicios de educación, de salud, derechos de propiedad de bienes raíces, entre otros. Como aprendí del ejemplo de Yibin, el hukou también se hereda. No importa donde nació la persona, sino, donde nacieron sus padres.

El hukou, en mi opinión, tiene cuasi-súper poderes. Es la forma que el estado controla la migración rural-urbana porque asegura los servicios de un estado de bienestar únicamente a los habitantes que residen en su hukou. En 2014, el Presidente Xi puso en la agenda política la posibilidad de una reforma a este sistema[1]. Sin embargo, el desempeño, según mi compañera Yibin, no fue satisfactorio. La creación de un hukou universal para ambos tipos de población hizo que las ciudades grandes controlaran aún más la inmigración ya que las finanzas se controlan a nivel local. En la cotidianidad, el hukou forma parte de las decisiones diarias de los residentes rurales e inclusive es común preguntar a qué hukou perteneces en una primera cita.

Afortunadamente, los padres de Yibin tenían ahorros y los utilizaron íntegros para comprar un departamento pequeño en Beijing. Esta propiedad, junto con múltiples contactos y palancas dentro del gobierno, les permitió cambiar de hukou e inscribir a Yibin en los exámenes de preparatoria. Irónicamente, ella los reprobó la primera vez, pero recibió un resultado aprobatorio la segunda vez. Después de contarme esta historia con un inglés fragmentado, Yibin concluyó que de no ser porque sus padres ahorraban, tenían palancas y rezaban constantemente ella no estaría en una escuela de políticas públicas en Estados Unidos debatiendo si China debiera de reformar de nuevo su sistema de registro de vivienda, es decir, el hukou.

[1] “The Great Transition.” The Economist., 22 Mar. 2014.

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