Un viaje por el mundo de Stanley Kubrick

Stanley Kubrick en la Cineteca

Por Uriel Gordon – @Urielo_

Se escucha música de Beethoven como telón de fondo. En frente de ti, aparece un maniquí vestido con pantalón, camisa y tirantes de color blanco; trae puestas unas botas, un sombrero negro y en su mano, sostiene un bastón del mismo color. Lo rodean dos maniquíes de mujeres desnudas que portan pelucas güeras. En las paredes negras, se alcanza a leer, en tipografía psicodélica, palabras como “Moloko plus” y “Moloko vellocet”. Sabes perfectamente dónde estás: en el Bar Korova que abre la película A Clockwork Orange de Stanley Kubrick, que se basa en la novela de Anthony Burgess.

Bar Korova

Te imaginas que a tu lado, se encuentran Alex DeLarge y sus amigos o “droogs”, Georgie, Dim y Pete; escuchas la risa tonta de Dim y miras a los ojos a Alex, que te proyectan de inmediatamente, una malicia sarcástica; sientes miedo: conoces bien a los personajes y sabes de lo que son capaces. Por instinto, quieres escapar, pero te das cuenta que involuntariamente has dejado de ser solo un espectador, que la cinta vive en ti desde hace tiempo. El escenario en el que estás simplemente te recuerda que hay una parte tuya que se encuentra encapsulada en este filme que se estrenó en 1971. Sigues avanzando.

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Miras el suelo y ahora estás caminando sobre un tapete con figuras geométricas naranjas, cafés y rojas. Frente a ti, ves un diminuto suéter de color azul cielo que en medio, trae un cohete espacial: es la ropa del pequeño Danny Torrence. Imaginas al niño recorriendo, en su triciclo, el tenebroso Overlook Hotel cuando de pronto, te topas con una máquina de escribir; te llama la atención, te acercas y observas un papel que refleja todo el trabajo literario que el papá de Danny se ha dedicado a escribir en los últimos meses.

“All work and no play makes Jack a dull boy”

Lees la siguiente frase que se repite a lo largo de la página: “All work and no play makes Jack a dull boy”(“Solo trabajar y no jugar hace de Jack un chico aburrido”). Sabes lo que representan esas palabras y la máquina de escribir; son símbolos del caos y el terror que carga y desata Jack Torrance, en la cinta de The Shining de 1980 que está basada en la novela de Stephen King. Sientes ansiedad, pero continúas adentrándote al mundo de esta película de Kubrick que por primera vez, viste a los 14 años y que desde ahí, te persigue.

Eyes wide shut

La sensación de nerviosismo incrementa: comienzas a escuchar una especie de cantos dignos de un ritual satánico; la música y las voces te hacen saber perfectamente que ha llegado el momento de sumergirte al mundo de la última película de Kubrick, Eyes Wide Shut de 1999. Te invade el suspenso; al entrar a una nueva sala, la luz se vuelve más oscura, la bienvenida te la dan una serie de extrañas máscaras que podrían verse en el Carnaval de Venecia. Sigues caminando y todo lo que ves tiene una estética de sueño: te encuentras en una mansión de Nueva York con gente millonaria muy extraña, que viste túnicas, capas negras y que cubre sus rostros precisamente con el tipo de máscaras que observaste en la entrada. Aunque todos esconden su identidad con el disfraz, conocen perfectamente quién es quién ahí.

Repentinamente, aparece un intruso que no fue invitado a la fiesta: es el maniquí del Dr. Bill Harford, cubierto con una máscara blanca que trae una especie de antifaz dorado, que se extiende desde la frente hasta las mejillas. Para su mala fortuna, descubren que no pertenece ahí. Sientes angustia: sabes que en los siguientes minutos le darán una lección que no esperaba; sabes que la película que busca adaptar al cine la novela Relato soñado de Arthur Schnitzler, tiene la capacidad de convertir las fantasías del Dr. Harford en su peor pesadilla.

Terminas el recorrido de “Stanley Kubrick, la exposición”, en La Galería de la Cineteca Nacional de México, y sientes primero alivio y luego la emoción de haber tenido la oportunidad de observar en vivo, más de 900 piezas que envuelven a la obra de este cineasta. Piensas en los objetos icónicos, en las películas con las que creciste, en cómo sus historias e imágenes permanecen en tu memoria y te acompañan, en como es que el cine es un vehículo para compartir sueños, emociones, anhelos y pesadillas.

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Georgia O’Keeffe: abriendo brecha desde 1916

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

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Georgia O’keeffe, 1920 por Alfred Stiglitz

El 30 de octubre finalizó la exposición retrospectiva sobre la gran pintora estadounidense Georgia O’Keeffe en el museo Tate Modern de Londres. En esta galería se exponen no únicamente renombradas obras de arte moderno y contemporáneo pero también exposiciones temporales, siempre curadas de forma excelsa como es el caso específico de la de O’keeffe. Con más de 100 obras recopiladas de entre las mejores colecciones y museos del mundo, el Tate Modern levanta una de las exposiciones más extraordinarias que jamás se haya visto sobre una artista mujer.  

La exposición se curó para conmemorar los 100 años de la primera exhibición individual de O’Keeffe en la galería del que sería su futuro esposo, el fotógrafo Alfred Stiglitz, en la ciudad de Nueva York en 1916.

La exposición fue montada de forma cronológica por lo que el visitante tiene una línea de tiempo muy clara ante sus ojos y el progreso en la estética y temáticas de la artista son fácilmente entendibles. Desde las primeras experimentaciones en carboncillo, donde O’Keeffe se negaba a probar con color hasta perfeccionar su estilo, pasando por sus cuadros con temática neoyorkina, hasta sus famosos cuadros de paisajes y vegetación de Nuevo México, de las flores y huesos de animales que encontraba en el desierto y de pueblos aún habitados por nativos americanos, como Taos entre otros, la exposición está tan bien montada que uno navega por los procesos de la artista sin confusión alguna.

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Oriental Poppies, 1928, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Originaria de Wisconsin, O’Keeffe vivió parte de su juventud en Texas, donde impartió clases de arte en escuelas pública. En 1915, por medio de una amiga en común logró hacerle llegar unos dibujos en carboncillo a Stiglitz el cual exclamó al verlos: “¡finalmente una mujer en papel!” (Finally a women on paper!).  Poco después O’Keeffe se mudó a Nueva York para dedicarse por completo a la pintura, y enamorados, Stiglitz y ella empezaron a vivir juntos.

Algunas de las pinturas más bellas de la exposición son justo de esa época, cuando ella acababa de llegar a la Gran Manzana y él decidió invitarla a la casa de campo de su familia en el Lake George, cerca de las montañas de Adirondack.

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Lake George Barns, 1926, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Esos viajes y paseos por el Lake George le permitieron ahondar en su investigación en la abstracción de la naturaleza que luego se repitió en sus cuadros de acercamientos a flores. Uno de los cuadros más importante de esa serie de flores y figura principal de la exposición es el titulado: Jimson Weed/White Flower nº1.

Teniendo un gran formato, la obra absorbe al espectador desde el primer momento que se entra a la sala, cautivándolo por medio de la belleza inmediata, palpable de la flor. Este cuadro es, de hecho, la obra pictórica de una artista femenina que ha llegado a mayor precio en una subasta. La casa Sotheby’s lo subastó en 2014 por $44.4 millones de dólares americanos a Alice Walton, heredera del imperio de Wal-Mart, para el museo Crystal Bridges Museum of American Art en Bentonville, Arkansas.

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Jimson Weed/White Flower nº1, 1932, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

A partir de 1929, O’Keeffe comenzó a hacer varias visitas a Nuevo México sobretodo al área de Taos, donde amigos suyos residían. Se enamoró perdidamente de los paisajes, vegetación y naturaleza del lugar. De misma forma, las diferentes capas culturales del lugar le parecían fascinantes: la mezcla y el sincretismo entre la influencia colonial española y la complejidad de las culturas nativas americanas. Es específicamente en 1946, después de la muerte de Stiglitz, hasta 1986 que decide mudarse de tiempo completo a su rancho llamado Ghost Ranch cerca de Abiquiu, Nuevo México.  

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Black Mesa Landscape, New Mexico / Out Back of Marie’s II, 1930, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Además de conocérsele como uno de los exponentes del arte estadounidense moderno, O’Keeffe es singular ya que se expresaba sin prejuicios ni ataduras sociales. Muchos de sus cuadros de flores han sido interpretados como representaciones de órganos sexuales femeninos, lo cual ella nunca aceptó, y no porque estuviera mal visto para la época , sino porque su acercamiento a la naturaleza era transparente, inocente y honesto. Para ella las flores eran esas pequeñas cosas a las cuales nadie ponía atención. Y a menos de que se les observara muy detenidamente, su belleza no podría ser entendida. Detenidamente, con mucha paciencia, pasión y precisión, pintaba sus cuadros. Esto es notable al ver su obra, y fue lo mismo lo cual la colocó como un parteaguas del arte moderno estadounidense y mundial. Sus obras se equiparan a la fama y reputación de muchos hombres artistas, cosa rara en 1916 y hoy en día.

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Grey line with black, blue and yellow, 1923, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

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Fotoperiodismo: noticia en imagen

Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

La guerra civil en Siria va en su quinto año. En cinco años ha provocado alrededor de 400,000 muertos [1] y millones de desplazados, además de haber creado caldo de cultivo idóneo para la propagación del Estado IslámicoLas historias son muchísimas y datos y cifras no logran reflejar la magnitud de la crisis humanitaria. Ahí en donde los datos duros fallan, el fotoperiodismo entra a recordarnos lo brutal y desgarrador de los conflictos, buscando apelar al lado más humano, a tocar la fibra más sensible y acceder al rincón de empatía que el observador pueda tener.

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Abd Doumany – 2016 Photo Contest | World Press Photo

Cada año, The World Press Photo Foundation busca premiar a lo mejor del fotoperiodismo mundial con el objetivo de inspirar, de comprometer y de educar. Busca hacernos conscientes de realidades ajenas. Fomentar la comprensión. En la Ciudad de México, la exposición de los trabajos ganadores es expuesta en el Museo Franz Mayer, y aunque ésta terminó el 25 de septiembre, la galería puede verse aquí.

Este año, como es de esperarse, los temas dominantes fueron la crisis de refugiados originada por la mayor migración de personas desde la Segunda Guerra Mundial y la guerra en Siria. Imágenes de grupos enteros de personas que han dejado sus casas, familias, trabajos y todo lo que conocen. Sus vidas han dejado de ser vidas, y la esperanza de encontrar algo mejor los lleva a ponerse en peligro cruzando países enteros a pie, o hacinados en barcos cruzando el mar. Todo esto para encontrarse con que Occidente no sabe qué hacer con ellos, y con que hay poca voluntad política entre los líderes para darles una mano. Reto a cualquiera en contra de la entrada de refugiados a su país a ver las fotografías y a leer las historias detrás de ellas, y que después de hacerlo continúe insistiendo en que sus fronteras deben cerrarse.

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Sergey Ponomarev – 2016 Photo Contest | World Press Photo

La exposición aborda muchos más temas: el conflicto en Sudán, el tráfico de marfil en África Central, el movimiento en Estados Unidos Black Lives Matter, el terremoto en Nepal que destruyó gran parte de la región, e incluso temas cotidianos, deportes y naturaleza (dentro de esta categoría se encuentra una impresionante fotografía nocturna del Volcán de Colima, tomada por el mexicano Sergio Tapiro).

El fotoperiodismo nos acerca a lo que sucede en el mundo de una manera que ningún texto o infografía podría hacerlo. Muestra a través de una imagen una realidad distante y ajena y la permite propia. Es extraño, pues a pesar de lo estremecedora que puede ser la imagen, tiene al mismo tiempo una belleza abrumadora. Vivir estas realidades mediante la fotografía puede resultar desgastante a nivel físico y emocional.

“La libertad de información, la libertad de investigación y la libertad de expresión son más importantes que nunca, y el periodismo visual de calidad es esencial para el reporte preciso e independiente que hace esas libertades posibles”[2]
Freedom of information, freedom of inquiry and freedom of speech are more important than ever, and quality visual journalism is essential for the accurate and independent reporting that makes these freedoms possible.

1. http://www.aljazeera.com/news/2016/04/staffan-de-mistura-400000-killed-syria-civil-war-160423055735629.html
2. http://www.worldpressphoto.org/about

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Star Wars para Todos

El Despertar de la Fuerza

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

El Despertar de la Fuerza estrenó hace apenas tres semanas y ha causado un furor enorme. Furor que no viene sin razón, pues estamos hablando de una de las películas con más presupuesto en la historia del cine; una megaproducción hecha por los reyes de la industria. Desde que se anunció la adquisición de Lucas Films por parte de Disney y la consiguiente creación de una nueva trilogía ambientada en el universo pensado por George Lucas hace treinta y ocho años, el mundo se puso a la expectativa. La mayoría, incluido un servidor, tenían sus dudas acerca de la calidad de película que llegaría a las pantallas en diciembre. Convencidos de que con el deslindamiento de Lucas del proyecto esta nueva saga sería solamente una mina de oro para Disney y una decepción para los seguidores. La incertidumbre era aún mayor porque Disney fue muy cuidadoso de no filtrar ni un detalle concreto sobre la trama de la película, con cortos que sólo invitaban a la audiencia a adivinar la historia por venir.

La película ha sido totalmente exitosa, entretenimiento puro de principio a fin que ha logrado recibir excelentes críticas, a pesar de que se pronosticaba lo contrario. J.J. Abrams hace un trabajo fantástico tirando del librillo de todo lo que los fans amaban de Star Wars. Entendió que las precuelas no lograron el mismo furor porque perdieron la esencia de lo que hizo míticas a las primeras en el corazón de las audiencias y trae nueva vida a una saga que todos creíamos concluida. La saga anterior no tuvo villanos tan imponentes como Darth Vader ni héroes tan queridos como Han Solo. La audiencia extrañó a Luke y Leia, a Chewbacca e incluso al Imperio. Esta nueva entrega excede a las precuelas porque vuelven los personajes de antaño y, sobre todo, el sentido de urgencia que da la presencia de una gran fuerza en el lado obscuro.

A veces, hay que dar un paso atrás para seguir adelante, pues más de uno sentirá un deja vu al inicio de la película, que recuerda mucho a la que inició todo con Luke Skywalker en Tatooine: tenemos de nuevo un poder malvado con recursos ilimitados, héroes que salen de lugares inesperados y, por supuesto, emociona volver a ver en escena a Leia y Han Solo- Y, para darle un majestuoso toque final, no podía faltar la banda sonora del enorme John Williams.

El Despertar de la Fuerza triunfa porque los nuevos protagonistas hacen un gran trabajo y se complementan muy bien con los de antaño. Los efectos visuales son casi perfectos y la historia, aún si tiene detalles que tal vez no sean del agrado de los seguidores más asiduos, es muy buena y entretenida. Además, Abrams maneja a la perfección el factor nostalgia, dándole una gran entrada a todos y cada uno de los personajes que enamoraron al mundo en 1977. Es casi de apostarse, que la primera aparición de Han Solo hizo llorar a más de uno, cuando lo vemos en compañía de su inseparable Chewbacca abordando de nuevo el Halcón Milenario y diciendo “Chewie, estamos en casa”.

Tal vez para muchos este nuevo episodio no alcanza los niveles dejados por sus míticas antecesoras, pero lo que sí hace El Despertar de la Fuerza es entregar exactamente lo que se espera de una película de Star Wars. Todos los elementos están ahí, Finn, Rey y Poe son muy buenas adiciones al canon de personajes y el villano en turno, Kylo Ren, luce en ocasiones tan aterrador como Darth Vader en El Imperio Contraataca. Los droides también juegan un gran papel: el nuevo BB8 encanta desde el principio, C-3PO permanece como siempre y R2-D2 emociona con su despertar.

Los cines no se han dado abasto con toda la gente que ha estado asistiendo a sus salas. La importancia de estas películas es enorme. Costaría mucho trabajo encontrar a una persona que no sepa quién es Yoda o Darth Vader, forman parte de la cultura popular. Por esto mismo, la primera entrega de esta nueva saga ha probado ser una mina de oro como ninguna en la historia. Recién rompió el récord de alcanzar el billón de dólares en taquilla en menor cantidad de tiempo y tiene altas probabilidades de batir el récord de Avatar como la película más taquillera de todos los tiempos. Además de que con cada película se viene una enorme oleada de juguetes que se venden como pan caliente, generando ingresos aún mayores que los de la taquilla. El mismo George Lucas se reconoce como un fabricante de juguetes antes que un cineasta.

Es grandioso tener nuevamente una saga que esperar y con la cual anticipar hasta el lanzamiento de los cortos. Pues el mundo se había quedado huérfano de una gran serie de películas desde que Harry Potter cerró su ciclo en el 2011, por más que Los Juegos del Hambre y Marvel hayan intentado llenar ese hueco con películas que, aunque son buenas, no han logrado los estándares establecidos por Star Wars. Es maravilloso también que los tiempos en los que han ido saliendo estas películas hacen que todas las generaciones sean partícipes. Desde aquellos que iban como niños a ver la trilogía original en los años 70, los que fueron a ver la trilogía de precuela hace diez años, hasta los que son pequeños hoy en día y que ahora podrán unirse a sus padres y hermanos en su amor por esta historia de hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana.

Hay Star Wars para todos.

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