Star Wars para Todos

El Despertar de la Fuerza

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

El Despertar de la Fuerza estrenó hace apenas tres semanas y ha causado un furor enorme. Furor que no viene sin razón, pues estamos hablando de una de las películas con más presupuesto en la historia del cine; una megaproducción hecha por los reyes de la industria. Desde que se anunció la adquisición de Lucas Films por parte de Disney y la consiguiente creación de una nueva trilogía ambientada en el universo pensado por George Lucas hace treinta y ocho años, el mundo se puso a la expectativa. La mayoría, incluido un servidor, tenían sus dudas acerca de la calidad de película que llegaría a las pantallas en diciembre. Convencidos de que con el deslindamiento de Lucas del proyecto esta nueva saga sería solamente una mina de oro para Disney y una decepción para los seguidores. La incertidumbre era aún mayor porque Disney fue muy cuidadoso de no filtrar ni un detalle concreto sobre la trama de la película, con cortos que sólo invitaban a la audiencia a adivinar la historia por venir.

La película ha sido totalmente exitosa, entretenimiento puro de principio a fin que ha logrado recibir excelentes críticas, a pesar de que se pronosticaba lo contrario. J.J. Abrams hace un trabajo fantástico tirando del librillo de todo lo que los fans amaban de Star Wars. Entendió que las precuelas no lograron el mismo furor porque perdieron la esencia de lo que hizo míticas a las primeras en el corazón de las audiencias y trae nueva vida a una saga que todos creíamos concluida. La saga anterior no tuvo villanos tan imponentes como Darth Vader ni héroes tan queridos como Han Solo. La audiencia extrañó a Luke y Leia, a Chewbacca e incluso al Imperio. Esta nueva entrega excede a las precuelas porque vuelven los personajes de antaño y, sobre todo, el sentido de urgencia que da la presencia de una gran fuerza en el lado obscuro.

A veces, hay que dar un paso atrás para seguir adelante, pues más de uno sentirá un deja vu al inicio de la película, que recuerda mucho a la que inició todo con Luke Skywalker en Tatooine: tenemos de nuevo un poder malvado con recursos ilimitados, héroes que salen de lugares inesperados y, por supuesto, emociona volver a ver en escena a Leia y Han Solo- Y, para darle un majestuoso toque final, no podía faltar la banda sonora del enorme John Williams.

El Despertar de la Fuerza triunfa porque los nuevos protagonistas hacen un gran trabajo y se complementan muy bien con los de antaño. Los efectos visuales son casi perfectos y la historia, aún si tiene detalles que tal vez no sean del agrado de los seguidores más asiduos, es muy buena y entretenida. Además, Abrams maneja a la perfección el factor nostalgia, dándole una gran entrada a todos y cada uno de los personajes que enamoraron al mundo en 1977. Es casi de apostarse, que la primera aparición de Han Solo hizo llorar a más de uno, cuando lo vemos en compañía de su inseparable Chewbacca abordando de nuevo el Halcón Milenario y diciendo “Chewie, estamos en casa”.

Tal vez para muchos este nuevo episodio no alcanza los niveles dejados por sus míticas antecesoras, pero lo que sí hace El Despertar de la Fuerza es entregar exactamente lo que se espera de una película de Star Wars. Todos los elementos están ahí, Finn, Rey y Poe son muy buenas adiciones al canon de personajes y el villano en turno, Kylo Ren, luce en ocasiones tan aterrador como Darth Vader en El Imperio Contraataca. Los droides también juegan un gran papel: el nuevo BB8 encanta desde el principio, C-3PO permanece como siempre y R2-D2 emociona con su despertar.

Los cines no se han dado abasto con toda la gente que ha estado asistiendo a sus salas. La importancia de estas películas es enorme. Costaría mucho trabajo encontrar a una persona que no sepa quién es Yoda o Darth Vader, forman parte de la cultura popular. Por esto mismo, la primera entrega de esta nueva saga ha probado ser una mina de oro como ninguna en la historia. Recién rompió el récord de alcanzar el billón de dólares en taquilla en menor cantidad de tiempo y tiene altas probabilidades de batir el récord de Avatar como la película más taquillera de todos los tiempos. Además de que con cada película se viene una enorme oleada de juguetes que se venden como pan caliente, generando ingresos aún mayores que los de la taquilla. El mismo George Lucas se reconoce como un fabricante de juguetes antes que un cineasta.

Es grandioso tener nuevamente una saga que esperar y con la cual anticipar hasta el lanzamiento de los cortos. Pues el mundo se había quedado huérfano de una gran serie de películas desde que Harry Potter cerró su ciclo en el 2011, por más que Los Juegos del Hambre y Marvel hayan intentado llenar ese hueco con películas que, aunque son buenas, no han logrado los estándares establecidos por Star Wars. Es maravilloso también que los tiempos en los que han ido saliendo estas películas hacen que todas las generaciones sean partícipes. Desde aquellos que iban como niños a ver la trilogía original en los años 70, los que fueron a ver la trilogía de precuela hace diez años, hasta los que son pequeños hoy en día y que ahora podrán unirse a sus padres y hermanos en su amor por esta historia de hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana.

Hay Star Wars para todos.

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Tarantino y su Sello Teatral: The Hateful Eight

The Hateful 8

Por: Uriel Gordon – @Urielo_

“Supongo que (The Hateful Eight) es Reservoir Dogs, si habría una tormenta gigante de nieve y nadie podría nunca salir del cuarto”.- Stacy Sher, productora de The Hateful Eight en entrevista con The Financial Times.

Comienzo con Reservoir Dogs (1992). Una gran parte del relato sucede en una bodega: ladrones que prácticamente son extraños entre sí, y que tienen seudónimos que hacen referencia a los colores para proteger sus identidades, buscan, ante una situación desastrosa, descubrir un misterio al estilo de las novelas de Agatha Christie. La película, básicamente prescindió de los efectos y escenarios visuales; la historia, los diálogos y las actuaciones se volvieron el motor que nos cautivó como espectadores, que nos mantuvo a la deriva y a la expectativa.

Me voy ahora con Inglourious Basterds (2009). Cómo olvidar la escena, de alrededor de 25 minutos, que sucede en el sótano de una taberna en un pueblo ficticio francés llamado Nadine. El director y guionista, Quentin Tarantino, nos llevó a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, nos condujo a la Francia ocupada por la Alemania Nazi y nos metió al clima de tensión del mundo del espionaje de esa época. Para contar esta parte de la historia, Tarantino no necesitó de grandes efectos y escenarios; los diálogos y las actuaciones fueron lo suficientemente poderosas; nos llevaron a perder la noción del tiempo, a olvidar que habían transcurrido 25 minutos de la película… En un sótano.

Esta temporada de invierno, Tarantino regresa con su nueva película The Hateful Eight. La historia se sitúa en el estado de Wyoming, en Estados Unidos, algunos años después de la Guerra Civil. Estamos hablando de la época que gira alrededor de 1875, de tiempos con fuertes tensiones raciales; la esclavitud se había abolido tan solo algunos años antes.

En un principio, Tarantino había pensado en la película como una de secuela de Django Unchained (2012), en la que abordó la historia de un esclavo que se convirtió en caza recompensas antes de que estallara la Guerra Civil. Para The Hatefeul Eight, Django sería nuevamente, un personaje central. No obstante, el director decidió cambiar de curso.

“¿Sabes que está mal con esta pieza (The Hateful Eight)? Django; se tiene que ir porque uno no debe tener un centro moral cuando se trata de estos ocho personajes”, dijo Tarantino en entrevista con el crítico de cine David Poland.

La película es un Western que cuenta la historia de 8 extraños, The Hangman, The Prisoner, The Bounty Hunter, The Sheriff, The Mexican, The Little Man, The Cow Puncher y The Confederate que deben buscar refugio en una montaña, ante una tormenta de nieve.

Seguramente, el racismo será un tema que tendrá eco en la película. Al respecto, en entrevista con el periodista Ben Mankiewicz, el cineasta habló sobre el reto que representa ponerse en los zapatos de personajes que defienden el discurso racista: cuando Tarantino observa el producto de su escritura y analiza los argumentos que salen de su mente, para este tipo de casos, hace que a veces, se quiera dar un tiro en la cabeza: en algún punto pueden tener cierta coherencia, se lamenta el guionista, pero plantea que no es su papel juzgar o interferir con la naturaleza de sus personajes.

“No soy yo; soy ellos. Mi artista se abre, estoy conectado y no trato de mover las cosas. Solo estoy abierto a saber quiénes son estas personas. Las cosas que dicen, literalmente, salen de ellos. Esa es parte de la habilidad de un escritor; de cortarse en un grado, para abrirse y convertirse en otras personas”, señala Tarantino.

¿Podrá Tarantino sumergirnos nuevamente en su mundo teatral? ¿Podrá meternos en la piel de sus personajes? Cada quien juzgará, pero podemos asumir que veremos una película con diálogos calculados, actuaciones intensas y, por supuesto, violencia. Que comience la función. Llegó el momento de abrir otra vez el telón.

Ficha técnica

The Hateful Eight (2015)

Dirección y Guión: Quentin Tarantino

Actuaciones principales: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Bruce Dern, Walton Goggins, Demián Bichir y Tim Roth.

Fecha de estreno tentativa en México: 14 de enero 2016.

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Sigmund Freud: Moisés era Egipcio

Faraón Akenatón

Por: Gabriela Gómez – @GabrielaSGH
Foto: Faraón Akenatón. Instaurador de la religión monoteísta en Egipto

Los orígenes de las grandes religiones monoteístas suelen ser muy oscuros por los pocos datos históricos disponibles. Pertenecen a épocas tan remotas que la mayoría de las personas los ubicamos en un lugar lejano de nuestro pensamiento, en un tiempo, cualquiera que sea éste, anterior al nuestro, dónde aparentemente todo era posible y la línea divisoria entre lo real y lo fantástico aún no se trazaba. Esta lejanía en el tiempo apoya a las tradiciones fundadoras, llenas de historias fantásticas, en el proceso de creencia de sus seguidores.

A pesar de esta oscuridad, a lo largo de la historia, ha habido un pequeño grupo de mentes dotadas de algo extraordinario que genera todo el conocimiento: la curiosidad. Además, estas mentes moran en espíritus valientes que se atreven a cuestionarlo todo, incluso en tiempos prohibidos, donde externar siquiera un atisbo de duda sobre los orígenes y los fines últimos de todo cuanto nos rodea podría llevarlos incluso a la muerte. En especial, cuestionar ese fenómeno al que Freud le atribuye, no sin razón, la fuerza necesaria para subyugar a los individuos y a los pueblos: la religión[1].

Las mentes ilustradas han dedicado incansables horas a estudiar el fenómeno religioso, comprendiendo que esto podría llevarnos a entender una parte esencial de la construcción del ser humano. La tarea sigue vigente. Hasta ahora, nadie ha encontrado el punto medular de la necesidad por la fe.

El Dr. Freud, creador del psicoanálisis y una de las más grandes mentes del siglo XX, tenía sus propios intereses en el estudio de estas manifestaciones y se embarca, en los ensayos compilados en Moisés y la Religión Monoteísta, en una empresa de gran envergadura y genuinamente sorprendente a mis ojos: la de demostrar el origen egipcio de Moisés y de su religión monoteísta. Sorprendente, porque como él mismo dice al iniciar su texto: 

“Privar a un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos no es empresa que se acometerá de buen grado o con ligereza, tanto más cuando uno mismo forma parte de ese pueblo.”[2]

Es fundamental resaltar que estos ensayos fueron escritos y publicados en los últimos años productivos de Freud[3]. El hecho de que haya decidido dedicarle estos últimos esfuerzos creativos nos habla de la enorme y vital importancia que le concedía a la cuestión de Moisés y de lo que él llamaba el “constante compromiso con la verdad”, del cuál, según él, ningún escrúpulo deberá alejarnos jamás.[4] 

La lectura de Moisés y la Religión Monoteísta es un verdadero placer lógico. El Dr. utiliza un método analítico en el que toma cada una de las ideas principales de la tradición de Moisés y las desmenuza hasta dejarlas aisladas de la leyenda conocida. Después, observa su contexto, compara estas ideas con otras leyendas similares e investigaciones de historiadores. Toma las que le parecen interesantes o al menos útiles a su causa. Considera todos los caminos para después crear un juego de posibilidades. Desarrolla una línea argumentativa y la sigue hasta encontrarle la solución deseada o hasta alcanzar un punto muerto donde corta la rama, vuelve sobre sus pasos, y sigue el crecimiento por otro lado. Utiliza un método de preguntas donde pretende adelantar las dudas del lector o simplemente guiarlo por el camino deseado.

Andando por este ameno recorrido, llegamos a comprender la tesis principal de Freud, que se construye más o menos así:
Moisés era egipcio. La leyenda del niño hebreo salvado del Nilo no es más que eso: un cuento inventado posteriormente por los judíos para apoderarse del origen de su libertador. Si Moisés era egipcio, podemos inferir que la religión que le otorgó al pueblo judío liberado sería, seguramente, una religión egipcia: la de Atón (instituida en el siglo XIV a.c. por el faraón Akenatón, la religión duró lo que el faraón en el poder. Al morir éste, el pueblo egipcio destruyó con furia toda referencia a ésta y volvieron a sus prácticas politeístas). La religión de Atón era el único tipo de monoteísmo conocido en su tiempo, con semejanzas importantes con la religión mosaica (de Moisés) y concordante con los tiempos aparentes del libertador. Esta religión y el hombre que se las transmitió, fueron, eventualmente, rechazados por el pueblo liberado y Moisés fue asesinado. Y, es en este acto, donde Freud encuentra la clave de todo el porvenir de la religión judía.

Freud se remite al historiador Eduard Meyer[5] para relatarnos cómo, según sus investigaciones, la religión “judía” fue oficialmente instaurada en Qadesh, ciudad de la tierra de Canaán en el actual Siria, por un sacerdote madianita y cómo la adopción de esta religión sirvió como un pacto para unificar a las tribus judías salidas de Egipto con las que ya habitaban los alrededores de Canaán y así crear el pueblo de Israel (este pacto religioso fue posterior al Éxodo y al asesinato de Moisés, además de tener preceptos distintos a la religión mosaica obtenida anteriormente en el desierto).

El dios adoptado en Qadesh era el dios Jahve, carente de grandeza y universalidad. Los judíos que sobrevivieron al éxodo adoptan a Jahve, pero exigen ciertas concesiones, negándose a dejar atrás enteramente la tradición adquirida por obra de Moisés. Pasan las generaciones y la tradición mosaica sigue vigente en la mente de los profetas ilustrados y, en la necesidad de hacer de Jahve un dios más grande, más admirable y más digno, se le atribuyen las características de universalidad y dedicación a la verdad y la justicia del dios mosaico, además de la hazaña de liberación del pueblo judío. Finalmente, Freud infiere que el remordimiento del pueblo judío por el asesinato de Moisés los lleva a cargar con su memoria y a rehusarse a dejarlo atrás, por lo que, en la leyenda oficial, escrita años después, funden al libertador con el sacerdote madianita de Qadesh y así lo vuelven a la vida.

El psicoanalista llega a una elaborada y bella conclusión sobre las diferentes dualidades que han conformado la historia del pueblo de Israel: dos pueblos, que se funden para formar una nación (el salido de Egipto con el que habitaba los alrededores de Canaán), dos reinos en que se desmembra esta nación posteriormente (reino de Israel y el reino de Judea), dos nombres divinos en las fuentes de la biblia (Jahvé y Elohim). A estas dualidades, agrega las de las dos fundaciones de nuevas religiones (la de Moisés y la de Qadesh) y la de los dos fundadores denominados Moisés (el sacerdote madianita y el egipcio libertador).

A simple vista, no es difícil aceptar las conclusiones del gran psicoanalista, especialmente porque él mismo reconoce que están basadas en conjeturas y que tienen debilidades. Aún así, me parece que flaquean en ciertos puntos clave; ninguna de las explicaciones de Freud sobre la intención de Moisés “el egipcio” de liberar al pueblo judío me parece convincente. Sí, es cierto que tiene mucho más sentido que haya sido egipcio que hebreo por su historia “juvenil”. Pero pensar que un fervor por una religión, como la de Atón, instaurada con fines meramente políticos, lo llevarían a abandonarlo todo, tomar a un pueblo completamente extraño a él (del que tal vez ni siquiera conocía su lengua) y lanzarse al desierto desconocido, me parece fuera de las atribuciones convencionales de los seres humanos, incluso de los grandes como Moisés.

Cercano a lo que supone Freud, Moisés forzosamente tendría que haber sido un allegado del faraón Akenatón y haber visto su destrucción en la muerte de aquel, motivándolo a abandonar Egipto, en un estilo de huida. Pero nos falta cubrir un trecho entre la huida de un ministro caído en desgracia, a la implementación forzosa y estricta de una nueva religión. Si Moisés estaba motivado por la ambición, erróneo sería decidir aterrorizar a sus nuevos seguidores obligándolos a creer en algo que ya le había atraído su destrucción y exilio anteriormente. La ambición no cubre el acto. Sólo el fanatismo de Moisés por esta doctrina podría explicar su celo en implementarla, sin que esto explique la necesidad de tomar a completos extraños por feligreses cuando en Egipto seguía vigente una escuela llamada la Escuela de On que continuaba educando a nuevas mentes sobre la religión monoteísta en cada generación. Por consiguiente, esta versión de Moisés sigue representando un enigma que, me aventuro a decir, Freud tal vez erró en buscar en él las explicaciones de la herencia hebrea. Tal vez un análisis de las intenciones del pueblo judío hubiera podido arrojar más luz, aunque debo reconocer que en este momento tal tarea se me antoja inalcanzable. Sólo puedo decir que, en el análisis realizado por el Doctor, es interesante la falta de consideración que se le tiene al pueblo judío de la época como elemento activo.

En toda la disertación, Freud asume que eran un grupo sin personalidad, simplemente esperando que les señalaran un camino a seguir. En ningún momento podemos apreciar un examen de sus intenciones para seguir a Moisés. ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué esperaban ganar? Lo único que puedo inferir de lo discutido es que los judíos vivían en una situación precaria en Egipto y que al llegar un noble egipcio a prometerles una vida mejor decidieron seguirlo. Nuevamente, nos topamos con el problema de la diferencia entre decidir seguir a un nuevo líder y cambiar completamente de identidad como pueblo, adoptar una nueva religión, nuevas tradiciones, e incluso elementos de orden físico como la circuncisión (supuestamente impuesta por Moisés imitando una tradición egipcia). Además, en ningún momento exploramos la personalidad de los miembros de la tribu que seguramente negociaron con Moisés las condiciones de la liberación. Es imposible pensar que decidieron levantarse y seguirlo así sin más, sobre todo porque Moisés, al ser egipcio, no contaba con la confianza del nuevo pueblo. ¿Dónde están estos hombres? ¿Por qué la historia decidió olvidarlos?

Sólo lo descubierto por el teólogo Sellin[6] en los libros de los profetas tiene sentido respecto a los actos del pueblo judío: el asesinato de Moisés.

Tomamos a un pueblo que vive una situación angustiosa en una tierra extranjera. Que decide cambiar su suerte al seguir al extraño egipcio que decide “liberarlos”. Este egipcio tiene una idea obsesiva sobre la religión que este pueblo debe seguir. Religión que carece de representaciones físicas de dios, que es completamente opuesta a lo que habían observado en el resto de los egipcios, y que no ofrecía más respuestas que la vida bajo la verdad y la justicia. El pueblo ya salió de Egipto, ya no necesita al libertador y el libertador no cesa en su presión obsesiva e iracunda con la nueva fe. Estorba. Lo asesinan.

Es en este acto, único donde vemos al pueblo judío tomar personalidad en la disertación, donde Freud termina por basar la supervivencia de la doctrina mosaica. El recurso de esta supervivencia es la culpa: asesinaron a quien les acogió bajo su manto y los salvó. El remordimiento lleva a Moisés sobrevivir en el imaginario de los judíos y a sus allegados a trabajar con más fuerza por mantener viva su tradición. Con este argumento, Freud logra llevar la doctrina de Atón varios cientos de años después, hasta su consolidación ideológica posterior en el pueblo judío.

El análisis de la cuestión moisaica no termina aquí. Además de los estudios de Freud, numerosos historiadores han dedicado sus vidas a desentrañar el misterio del héroe, pero sobre todo el misterio de la personalidad del pueblo judío. Ese pueblo que ha sobrevivido a tantos embates de la vida a través de los años y que, inusualmente, siempre resurgen de sus cenizas, más fuertes y más firmes en su fe y su cultura. Freud dedica un último ensayo, la última publicación de su vida, a investigar los orígenes de esta fortaleza, de ese ensayo, platicaremos después.

Finalmente, sólo podemos tener admiración por el gran psicoanalista que decidió tocar un tema tan delicado en un tiempo aún más delicado (inicios de la Segunda Guerra Mundial). Claro, hoy podemos ver que no existen los tiempos no delicados, aunque los problemas cambien de lado y de enfoque. Ojalá las futuras mentes ilustradas logren encontrar en este problema de los orígenes algún pensamiento o alguna idea que logre empatar las posibilidades de los individuos en la tierra de los Profetas.

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[1] Freud, Moisés y la Religión Monoteísta. Alianza Editorial P69

[2] Freud, Moisés y la Religión Monoteísta. Alianza Editorial P11

[3] Escritos entre 1934 y 1938. Freud murió en 1939.

[4] Freud, Moisés y la Religión Monoteísta. Alianza Editorial P 11

[5] Freud, Moisés y la Religión Monoteísta. Alianza Editorial P44

[6] Freud, Moisés y la Religión Monoteísta. Alianza Editorial P61

Bibliografía

Moisés Egipcio. Sigmund Freud, Moisés y la Religión Monoteísta

Si Moisés fuera Egipcio. Sigmund Freud, Moisés y la Religión Monoteísta

http://www.observacionesfilosoficas.net/freudmoisesylareligion.htm

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-16862008000100043

http://www.psicomundo.com/tiempo/historias/freud.htm

El Gato Gordo

El Gato Gordo

Por Andrés Hernández – @andreshf5
Foto: Andrés Hernández

En en el último mes tuve la oportunidad de estar en eventos que me hicieron reflexionar y que se convirtieron en la base para escribir este primer artículo. Irónicamente, al estar lejos de México, he podido interactuar con gente que ha impactado de alguna manera su funcionamiento institucional. Tan sólo durante el último mes conocí a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un ex-director de PEMEX y a un ex-director del IMSS. Por otra parte, tuve la oportunidad de escuchar al Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, al que comparé, sin mucho éxito, con Enrique Peña Nieto.

Algunos temas me abordaron mientras, a su vez, abordaba al metro. Por alguna razón las ideas fluyen cuando uno va sentado viendo a través del pasajero de enfrente. Pasó por mi mente el origen del alza en los precios del petróleo, el impacto de la decisión de la Corte sobre el uso lúdico de la marihuana, el sistema fiscal mexicano y las pláticas de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, y su contraste con el caso mexicano. Todas estas interacciones e ideas transitaron en un periodo de tiempo muy corto y todos estos eventos me pasaron a mi. Uno más en esta aglomeración urbana. Esto me ha hecho pensar que aunque los energéticos, el fisco, la guerrilla y la marihuana son temas relevantes, sólo son una pequeña parte de lo que pasa en Nueva York. En realidad lo que ha ocupado mi mente es la adaptación a la explosión demográfica, a la interacción multicultural en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo y con mayor integración racial –para desgracia de Donald Trump.

La isla de Manhattan es conocida por sus rascacielos, parques, teatros, museos, vida nocturna y densidad poblacional –mayor a 27,000 habitantes por kilometro cuadrado, cuando la de la Ciudad de México es menor a 6,000. Sin embargo, a diferencia de algunas ciudades del mundo, donde uno siente que la ciudad tiene una lógica y las áreas están bien delimitadas, en Nueva York se puede empezar a caminar, y seguir caminando. Como cuando Forest Gump decidió no dejar de correr, yo he decidido no dejar de caminar esta ciudad. Nadie me dijo que nunca se dejaba de caminar. Así, caminando, llegué a visitar al Gato Gordo.

Después de un recorrido de más de quince kilómetros, llegué un sábado en la noche a un bar y prácticamente me desplomé sobre un sillón para poder escuchar a la banda de jazz que tocaba. El lugar es un sótano a media luz, lleno de cabinas y mesas, gente jugando billar, futbolito y hasta curling de mesa. En una esquina habían sillones apilados, el tipo de sillones que podrían estar en la sala de la abuela. Estaban acomodados como si fueran un teatro que tenía como presentación estelar a los cinco integrantes del grupo de jazz.

Un piano, un saxofón y una guitarra eléctrica conformaban la primera línea. Detrás de ellos había un contrabajo y una batería. A falta de un cantante en este grupo de jazz, los integrantes de la primera fila hacían solos como si se trataran precisamente de un vocalista. El contrabajo y la batería tocaron siempre la música de fondo, mientras los solistas se lanzaban a conquistar al público. Durante la mayor parte del show los cinco tocaban al mismo tiempo; el show fue del pianista, a pesar de la limitación sonora que tiene cuando pelea por la atención frente a los sonidos más penetrantes del resto de los instrumentos. Tocaba el piano como quien busca destrozar una batería. Un “rockstar” -aunque esta definición pueda ser una contradicción en una banda de jazz– que al tocar el piano entraba en trance. Aunque la guitarra y el saxofón tuvieron también sus momentos, no es raro verlos perder el control. En cambio el pianista, que azotaba sus dedos gordos contra el piano y que iba en contra de lo que se esperaba que hiciera, me recordó que Nueva York es mucho más que los temas coyunturales que parecen interesantes, que Nueva York es la magia de Woody Allen, y que este pianista y el gato gordo son dignos de un primer artículo.

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Elección Presidencial 2016: A Un Año del “Día E”

trumpEconomist

Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

(1) La popularidad de las elecciones primarias

El martes 8 de noviembre de 2016, los votantes estadunidenses elegirán un nuevo presidente como sucesor de Barack Obama (demócrata), quien ocupa el cargo desde enero 2009. La elección presidencial será el evento político cumbre de 2016—salvo que Vladimir Putin y/o Siria tengan algo más que decir—y uno que ya está generando expectativas efervescentes, aun cuando estamos a un año de la jornada electoral: el “Día E”.

Para caracterizar la inusitada popularidad de las elecciones primarias, valgámonos de las estadísticas televisivas. Tan solo el primer debate del partido republicano, organizado por la cadena Fox, fue observado por 24 millones de estadunidenses. Hablamos del 7.5% de la población o el 16% de los hogares con televisión, convirtiéndose en el segmento noticioso y evento no-deportivo más visto en la historia de la televisión por cable. Todo un hito.

¿Cómo se comparan estos numeritos con la elección de 2012? El primer debate de la elección primaria republicana anterior, también transmitido por Fox, tuvo una audiencia televisiva de 3.3 millones de espectadores—86% menos que el debate del 6 de agosto pasado. El debate más visto de todo el ciclo electoral 2012 tuvo una audiencia de 7.6 millones, quedando lejos de los niveles alcanzados en los primeros cuatro debates del ciclo 2016—24M, 22.9M, 14M y 13.5M, cronológicamente.

La historia pinta similar en el partido demócrata. El primer debate organizado por CNN el pasado 13 de octubre tuvo una audiencia de 15.3 millones de televidentes, superando los 10.7 millones del organizado por ABC en 2008, otrora el más visto en la historia. Cabe recordar que no hubo proceso interno demócrata en 2012 al postularse Barack Obama para la reelección. Y aunque el debate del 14 de noviembre tuvo una audiencia menor (de 8.66 millones de televidentes), ésta fue alta para un sábado por la noche.

Ambas primarias están rompiendo récords bajo cualquier métrica. La explicación facilona pasa por las redes sociales. (Sí, Facebook y Twitter no tenían la penetración e influencia que tienen actualmente. Concedido.) Pero un análisis más cuidadoso apunta a que la relación política-redes sociales es más sintomática que explicativa. Primero veamos qué es lo que hace a esta elección distinta a las anteriores. ¿Por qué están teniendo los candidatos tanta resonancia en el elector?

(2) La Era Post-Gran Recesión como caldo de cultivo…

La economía mundial enfrenta una compleja restructuración a raíz de que los cambios tecnológicos acelerados suelen acentuar, en el corto plazo, las brechas de desigualdad salarial, al premiar desproporcionadamente a quienes poseen habilidades técnicas cada vez más avanzadas y disponibles sólo para unos cuantos. Economistas influyentes como Thomas Piketty, Paul Krugman o Joseph Stiglitz han denunciado hasta el cansancio las imperfecciones e inequidades de los mercados globales para abatir las brechas salariales existentes. Aunque éstas no son un fenómeno particularmente reciente, la crisis financiera espoleó un sentimiento generalizado de injusticia, al quedar vista ésta como la resaca de una noche de casino en Wall Street, donde los multimillonarios se beneficiaron durante años por la regulación y el esoterismo financiero, eludiendo fuertes sanciones luego de haber enviado el sistema de pagos de la economía mundial al borde del colapso. Al menos ésa es la sabiduría convencional en los círculos de izquierda. En los de derecha, la sabiduría convencional culpa al gobierno y su incapacidad para regular los mercados financieros y gastar eficientemente para reducir la desigualdad, manteniendo la deuda pública estable. Esta batalla ideológica se ha enquistado en Washington DC posterior a la Gran Recesión.

La animadversión en la capital del país es evidente y ha ido empeorando desde que los demócratas perdieron las riendas de la Cámara Baja en 2011. Cierto, no es la primera vez en la historia que el presidente y el Congreso chocan por ideología e intereses partidistas. Ni será la última. Pero rara vez en la historia las finanzas públicas de los Estados Unidos habían estado tan presionadas por la deuda federal—acumulada en los años previos y posteriores a la crisis financiera. Según datos de la Reserva Federal de San Luis, la deuda pública en relación al Producto Interno Bruno (PIB) de los Estados Unidos supera el 100% por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial (ver Gráfica 1).

El país perdió en 2011 la calificación AAA que tenía—la más alta posible para cualquier deuda soberana. Esto ha ocasionado que la política fiscal expansiva no haya sido tan duradera como en recesiones anteriores. También ha dado cabida a que movimientos ultra-conservadores como el Tea Party emerjan. Éste, justamente tomó fuerza en 2009, durante el punto más bajo de la recesión. Sumando que el techo de endeudamiento público y el presupuesto federal tienen que ser renegociados constantemente por diseño constitucional, el resultado es un constante impasse político—el caldo de cultivo perfecto para que el hartazgo ciudadano con la clase política se haya generalizado[1]. Y este sentimiento de cansancio ha encontrado recientemente voces por dónde expresarse.

Deuda Pública como % del PIB

(3) …para la aparición de candidatos anti-establishment

La crisis financiera y la desilusión con la clase política tradicional fueron terreno fértil para la aparición en escena de múltiples candidatos anti-establishment (o ajenos al sistema) en ambos frentes de batalla: demócrata y republicano. Los medios de comunicación han optado por asignarles el término “populistas” para agruparlos, principalmente porque prometen medidas severas contra instituciones tradicionales del sistema político y económico estadunidense. Aunque este término suele tener una connotación viciada y negativa, al menos cumple el propósito de ilustrar el distintivo de esta elección: la inaudita conexión entre los candidatos y el electorado.

Del lado republicano, tres candidatos anti-establishment compiten por la nominación del partido: Donald Trump (empresario), Ben Carson (neurocirujano) y Carly Fiorina (ex ejecutiva de negocios). Ellos tres se suman a otros (¡catorce!) candidatos—aunque tres ya declinaron—con perfil tradicional partidista para completar una lista de aspirantes que supera el anterior máximo histórico republicano de quince candidatos, alcanzado en 1948. Actualmente, los candidatos anti-establishment republicanos ocupan los lugares uno, dos y seis en la encuesta de encuestas de Real Clear Politics (RCP), juntos alcanzando el 50.8% de la intención de voto entre electores republicanos (ver Gráfica 2 y Tabla 1).

Encuesta de Encuestas

Los tres candidatos comparten la insignia “independiente”. Critican constantemente a la clase política tradicional, desligándose de Washington y del cabildeo legislativo. No obstante, apelan a electores distintos. Es ya conocido cómo Donald Trump ha escalado en las encuestas con un discurso racista que busca apelar al elector republicano blanco, conservador y poco educado—el más propenso a ser afectado por la reconfiguración económica estadunidense y la globalización. Si bien sus desaciertos en los debates han sido constantes, especialmente en temas de política exterior (e.g., el conflicto en Medio Oriente), el magnate se ha mantenido en primer lugar desde julio en la mayoría de las encuestas nacionales. Gran parte de la caída del otrora candidato puntero, Jeb Bush, es explicada por el ascenso de Donald Trump, cuyo temperamento mercurial contrasta con el carácter templado del ex-gobernador de Florida.

Otro candidato anti-establishment, Ben Carson, mantiene una distancia corta en las encuestas con Donald Trump, por momentos dando la impresión de que puede arrebatarle el liderato. Sin embargo, errores en política exterior y un malentendido sobre su vida personal han frenado su ascenso en las últimas semanas. Ted Cruz y Marco Rubio, ambos jóvenes senadores hijos de migrantes latinos, provenientes de bastiones republicanos (Texas y Florida, respectivamente) y consistentemente conservadores, parecen posicionados para ganar la nominación en caso de que la popularidad de Trump o Carson se desinfle cuando la etapa crítica de la contienda interna comience, en febrero.

Donald Trump es un personaje controversial, o simplemente un personaje. Suele escudarse en sus millones de dólares—que son bastantes— para decir en público cualquier cosa que le viene en gana. Esto tiene atractivo con el elector conservador y en el corto plazo, pero queda aún por verse si el apelativo persiste en el tiempo y en condiciones distintas (i.e., conforme el número de candidatos se vaya reduciendo). El grado de desgaste mediático puede pesar. Podrá criticársele desde múltiples ángulos, pero Trump tiene un talento natural como polemista y pararrayos de atención (ver Gráfica 3).

Numero de Interacciones (menciones) de Candidatos en Facebook

Del lado demócrata, la historia es distinta. Luego de que el vice-presidente Joe Biden declinó competir por la nominación del partido, todo parecía terso para que Hillary Clinton arrasara. El ascenso de Bernie Sanders durante el verano fue sorpresivo y ha tenido efectos visibles en la contienda demócrata (ver Gráfica 4). Nadie en su sano juicio creía que un auto-declarado “socialista” pudiera seriamente aspirar a ocupar la Casa Blanca. Al menos no en el corto plazo, dada la historia política y económica de los Estados Unidos. Aun con una eventual derrota, Sanders ha logrado desplazar la contienda a la izquierda del espectro ideológico mediante un discurso atrevido, obligando a Hillary Clinton a contratacar con propuestas de política pública menos centristas de lo que se esperaba. Sus posturas en contra del acuerdo comercial TPP y del gasoducto Keystone, además de sus propuestas fiscales y educativas, se dieron a conocer cuando Bernie Sanders cerraba la brecha en las encuestas aceleradamente (ver Gráfica 4 y Tabla 2).

Encuesta de Encuestas, Elección Interna del Partido Demócrata

¿Cómo se explica esta popularidad? Bernie Sanders ha apelado al elector joven, demócrata e independiente, con discursos apasionados y críticos sobre la desigualdad social en los Estados Unidos. La picardía del Senador por Vermont contrasta con la acartonada lucha social de Clinton—que bien sigue siendo lucha social. El discurso de Bernie Sanders suena más auténtico y espontáneo que el de su rival demócrata, quien generalmente cuida in extremis las formas y es cautelosa en tomar posturas anticipadas o en contra de grupos de interés liberales. Sanders es quizá quien menos hable públicamente de su vida privada, dirigiendo enérgicos embates hacia Wall Street y a la clase multimillonaria que paga pocos impuestos. Aunque actualmente su campaña ha perdido gas—atribuible a aciertos de Hillary Clinton en los debates y al testimonio ante el Congreso sobre el Caso Benghazi—y la distancia con el primer lugar es significativa, permanece en la contienda valiéndose de promesas electorales arriesgadas, como garantizar universidad pública gratuita y tasas de interés bajas a estudiantes. (De ahí su apelativo de “populista”.)

Ese radicalismo Región 1 de Bernie Sanders hace improbable que pueda ganar la nominación demócrata, aun en el contexto político actual. Por un lado, el elector liberal sabe que un eventual triunfo de Sanders puede poner en riesgo la continuidad partidista en la Casa Blanca. En un ambiente tan polarizado, hay alta aversión al riesgo y al polo opuesto. Por otra parte, el discurso “independiente” de Sanders enajena a grandes donadores, aunque en este caso fue el mismo candidato quien rechazó tener comités recaudadores de fondos—o “PACs”, que generalmente buscan apoyo político para sus intereses específicos a cambio de apoyo económico.

Las pequeñas contribuciones han mantenido a Sanders peleando con Clinton (ver Gráfica 5), así como éstas han ayudado al resto de los candidatos anti-establishment republicanos. Dos factores clave hacia adelante serán: (1) la tasa de crecimiento de pequeñas contribuciones para cada candidato, al avanzar la contienda; y (2) el grado de conversión de apoyo de un candidato anti-establishment a otro—es raro imaginar a un simpatizante de Sanders apoyando a Trump si el primero queda fuera de la contienda, pero la posibilidad existe.

Porcentaje de Pequeñas Contribuciones

(4) El incierto porvenir

¿A dónde nos llevan las primarias? Por un lado, hemos visto cómo los candidatos anti-establishment son todo menos generación espontánea. Un largo proceso de descontento con la clase multimillonaria y política en Estados Unidos ha hecho que ganen tracción visible recientemente. Cambios en el sistema de contribuciones a las campañas, el gran número de contendientes y la creciente penetración de redes sociales contribuyen a este fenómeno, al disminuir las barreras de entrada para los candidatos con perfiles alejados del convencionalismo. Las encuestas revelan que el 51% de los electores republicanos votarían hoy por alguno de (a) un multimillonario egocéntrico y xenófobo; (b) un neurocirujano adventista y poco diestro en política exterior; o (c) una exejecutiva de Sillicon Valley con un historial opaco. Y del lado demócrata, 30% lo harían por un auto-declarado “socialista” que no acepta donaciones de grupos de interés. Hay visible descontento con el sistema.

Cabe señalar que las encuestas nacionales pintan un retrato incompleto de la contienda. Tanto la elección general como las primarias funcionan con sufragio indirecto, donde delegados del electorado general votan representando a su estado. Aunque su número varía elección a elección y partido a partido, típicamente los estados más poblados tienen un mayor peso, al ser asignados una mayor cantidad de delegados[2]. Cada territorio es una historia nueva y diferente, especialmente considerando que las primarias están escalonadas (ver Tabla 3). Ambos partidos arrancan su proceso electoral el primero de febrero, en Iowa. De esta fecha a julio, cuando en la convención nacional de ambos partidos se conozca el nombre de los dos candidatos presidenciales, habrán de pasar seis meses. De ahí que cada estado pueda ser influenciado tanto por la idiosincrasia (i.e., particularidades propias), como por los resultados anteriores en otros estados. A medida que la cantidad de candidatos se reduzca, el enojo con el sistema se irá aglutinando en tiempo y espacio.

Estas elecciones primarias pasarán a la historia por su alta popularidad. Aunque es incierto si las cifras de audiencia se traducirán en alta participación en las urnas, hay otros efectos sutiles que empiezan a materializarse, vía: extensa representación ideológica; creciente crispación interna partidista (republicana, principalmente); cuantiosas pequeñas donaciones alimentando candidatos ajenos a grupos de interés tradicionales; y muy importante, llamados de atención a la clase política tradicional de que el impasse político y la condonación fiscal impúdica tienen efectos electorales nítidos.

¿En qué terminará esto? Habrá que esperar un año para saberlo. Mientras tanto, disfrutemos del espectáculo, que nos queda un largo camino por recorrer; un mundo de candidatos por escudriñar; y claro, una congregación de gritos ((con eco)) de descontento popular por atestiguar.

Calendario Electoral

[1] Según cifras de Gallup, la aprobación promedio del Congreso de los Estados Unidos en 2013 y 2014 fue de 13% y 14%, respectivamente. El 13% de 2013 marcó un mínimo histórico desde que se lleva registro.

[2] Paradójicamente, los candidatos con más votos a nivel nacional no tienen garantizado el triunfo. Puesto de una manera simple e hipotética, California puede tener 100 habitantes de población y 10 delegados asignados para la convención nacional; mientras Arizona y Colorado, sumados, 90 habitantes y 9 delegados, equivalentemente. Bajo estos supuestos, podríamos atestiguar que el candidato A gane en California con 55% de votos (contra 45% de B); y que el candidato B lo haga en Arizona y Colorado con 60% (contra 40% de A). Así, el candidato A sumaría 10 delegados y 91 votos (55% + 40%), mientras B obtendría 9 delegados y 99 votos (45% + 60%), ganando A la elección general con una mayor cantidad de delegados, pero menor número de votos agregados.

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REFERENCIAS

Composition of Congress, by Political Party, 1855–2017. (2015). Obtenido de: http://www.infoplease.com/ipa/A0774721.html

Dickinson, M. (2015, junio 24). Not All In It to Win It: Why are so many Republicans running in 2016? Obtenido de: http://www.usnews.com/opinion/blogs/opinion-blog/2015/06/24/why-so-many-republicans-are-running-in-2016

Election 2016 Presidential Polls. (2015, noviembre 25). Obtenido de: http://www.realclearpolitics.com/epolls/latest_polls/president/

Federal Debt: Total Public Debt as Percent of Gross Domestic Product. (2015, septiembre 25). Obtenido de: https://research.stlouisfed.org/fred2/series/GFDEGDQ188S

Presidential Campaign Finance, 2016. (2015, septiembre 30). Obtenido de: http://www.fec.gov/disclosurep/pnational.do

Riffkin, R. (2014, diciembre 15). 2014 U.S. Approval of Congress Remains Near All-Time Low. Obtenido de: http://www.gallup.com/poll/180113/2014-approval-congress-remains-near-time-low.aspx

Perspectivas Económicas 2016, Otro Año de Transición

Perspectivas Económicas para 2016

Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm

Un 2015 marcado por inestabilidad financiera global.

Durante 2015 vimos un año de gran inestabilidad financiera con varios eventos de volatilidad en mercados globales, pasando desde el melodrama de crisis de deuda soberana en Grecia y su supuesta salida de la Unión Europea; a la psicosis de inversionistas globales por la expectativa de alza de tasas de interés en Estados Unidos, que sigue sin ocurrir; continuando con las preocupaciones de desaceleración global impactada por el menor crecimiento en China y cerrando con la continua caída en el precio de mercancías, en especial en el sector petrolero. Todo ello llevó, entre otros efectos, a la devaluación de divisas frente al dólar, a varios ajustes en mercados accionarios y a la falta de visibilidad para realizar proyecciones financieras o simplemente para saber en qué parte del ciclo económico nos encontramos.

Dentro de México sufrimos los efectos de la inestabilidad financiera, sin embargo, los efectos negativos fueron ligeramente menores a los experimentados por nuestros símiles latinoamericanos debido a una menor exposición a la desaceleración económica china y nuestro mayor vínculo con la economía de Estados Unidos. A pesar de ello, en lo que va del año observamos la depreciación del peso respecto al dólar en el orden de 17.0% así cómo constantes revisiones a la baja del crecimiento del PIB para 2015, ahora estimado en 2.4% (Encuesta Banxico) y por debajo del 2.7% de Estados Unidos (Banco Mundial). Durante 2015 observamos que ni siquiera una inesperada baja en tasas de interés por parte del Banco de México de 0.25% ayudó a incentivar el crecimiento económico.

… Y poca capacidad de reacción al interior con un México debilitado por falta de liderazgo y la apuesta al sector energético

En México, durante 2015 se observó una mayor erosión de la imagen presidencial, además de evidenciarse la incapacidad de respuesta para manejo de crisis de la presente administración, a ello se sumaron las múltiples acusaciones de corrupción y críticas sobre la mala calidad en la ejecución del gasto público, así como a los cambios en el gabinete presidencial, la concentración de rezago económico en algunos estados y el descontento social enmarcado por los eventos ocurridos en Ayotzinapa y la fuga de Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Por otro lado, la gran apuesta de la reforma energética enfrentó las dificultades del mercado global y difícilmente verá frutos en el corto plazo. Para nuestra mala fortuna, la reforma energética no pudo venir en peor momento, en un mercado bajista de petróleo que mostró un desplome en su precio de alrededor de 60% desde 2014 y que continuó con una baja en el orden de 20% a su mínimo durante 2015. Es precisamente en 2015 que las expectativas de la reforma energética en materia de inversiones se aterrizaron reduciéndose drásticamente al chocar con la realidad en el poco éxito logrado en la ronda 1 de las dos fechas de licitaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos para la exploración y producción de hidrocarburos en aguas someras. Con las menores perspectivas de la reforma energética, el costo de los favores políticos y el uso de la reforma fiscal, financiera, educativa como moneda de cambio para aprobarla, la energética, nos ha pasado una factura más elevada de lo anticipado y ha dejado al gobierno con poca capacidad de reacción.

Un 2016 de débil crecimiento económico y riesgo a la baja

Observamos que 2016 será un año de transición, sobre el que existe poca convicción de una sólida recuperación económica y más bien la idea de una pequeña mejora respecto a 2015. En México, se espera un crecimiento anclado al de Estados Unidos y por debajo del crecimiento global; adicionalmente, se espera el alza en las tasas de interés con un incremento constante pero moderado, la inflación se prevé en niveles bajos pero aumentando, al mismo tiempo se proyecta un dólar caro que ha llegado para quedarse y, finalmente, se contemplan presiones en gasto de gobierno y finanzas públicas por el bajo precio del petróleo, a pesar de las coberturas.

Es pertinente resaltar que las ya moderadas estimaciones mantienen riesgos considerables que podrían obstaculizar el crecimiento esperado en México. En orden de importancia los principales factores de riesgo a los estimados económicos realizados por el consenso de analistas (Encuesta Banxico) son 1) la debilidad del mercado externo y la economía mundial, 2) la inestabilidad financiera internacional, 3) la plataforma de producción petrolera y 4) problemas de inseguridad Pública.  

Aquí los números…

El Banco de México (Banxico) estima un crecimiento del PIB en México en 2016 entre 2.5% y 3.5% cuyo rango medio de 3.1% es utilizado por SHCP para estimaciones de finanzas públicas. Dicho crecimiento supone una aceleración respecto al estimado de Banxico para 2015 de 1.9% a 2.4% y por encima del crecimiento esperado en 2016 para EUA de 2.8% (Banco Mundial), pero ligeramente por debajo de la expectativa de crecimiento global para 2016 de 3.3% (Banco Mundial).

En cuanto a la inflación, Banxico espera niveles cercanos a su objetivo permanente de 3.0%. Sin embargo, existe un riesgo considerable de mayor inflación por la depreciación del tipo de cambio actual, el consenso de analistas (Encuesta Banxico) prevé inflación del orden de 3.3% al cierre de 2016.

Después de un entorno de tasas de interés bajas se espera que en diciembre 2015 la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) finalmente aumente la tasa de referencia y existan varios incrementos durante 2016. Se espera que Banxico se alinee a la política monetaria marcada por la FED; ya desde 2015 Banxico ha dado señales de ello al cambiar su calendario de anuncios de política monetaria un día después de lo establecido por la FED. El consenso de analistas prevé un alza en la tasa de interés de referencia para México de 0.25% en diciembre de 2015 y un acumulado de 1.0% en 2016 para ubicarse en 4.0% al cierre del próximo año.

Se espera que durante 2016 se mantenga un déficit fiscal de alrededor de 2.6% del PIB, debido al efecto prolongado de precios bajos de petróleo y poca compensación en otros rubros impositivos, la Secretaria de Hacienda estima que en 2016 el precio del barril de petróleo de mezcla mexicana se ubique en el orden de los US 54.7. Relacionado con ello, la SHCP ha contratado coberturas para fijar un precio mínimo de US 49 por barril.

El tipo de cambio esperado por el consenso de analistas se ubica en 16.7 para 2016 a este respecto es pertinente señalar que paridad peso-dólar ha alcanzado un nuevo nivel de cotización despidiéndonos de niveles anteriores de 13, 14 e incluso 15 pesos por dólar. Al mismo tiempo, observamos que las expectativas de alza constante en tasas de interés en Estados Unidos podrá ser un factor que presione el tipo de cambio en el mediano plazo, es decir, el dólar seguirá caro.

Las recomendaciones de finanzas personales

Se recomienda capitalizar las circunstancias de mercado actuales con las siguientes acciones: Adquirir hipotecas o créditos automotrices a tasa fija en pesos si se cuenta con un ingreso estable; favorecer la compra de productos con pocos insumos denominados en dólares; tomar ventajas de vuelos baratos por bajos precios de turbosina y a destinos con una mayor depreciación de moneda en comparación al peso, dar mayor ponderación a vacaciones a destinos nacionales en lugar de hacerlo a Estados Unidos, aprovechar efecto positivo de remesas.

Adicionalmente, se recomienda un portafolio de inversión diversificado con exposición al dólar, abandonar bonos en tasa fija, mantener liquidez e ir ingresando gradualmente al mercado accionario después de la primera alza de tasas.

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Fuente:

Banco de México, Informe Trimestral julio-septiembre 2015.

Banco de México, Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, Noviembre 2015.

SHCP, Criterios Generales de Política Económica Ejercicio Fiscal 2016.

Bloomberg.

Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Banco Mundial.

Precios al 26 de Noviembre de 2015.

Foto:

archivo.eluniversal.com.mx

Por Qué Aumenta el Precio del Dólar y Cómo nos Afecta

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

Platico con Laura, quien se dedica a la cosmética, respecto a la acelerada depreciación que ha tenido el tipo de cambio. Sus preocupaciones me confirman lo que pienso que está en la mente de la mayoría de los mexicanos: que si el peso va mal, la economía debe de ir mal.

La preocupación de Laura es válida porque históricamente esto ha sido una realidad. México ha tenido su buena dosis de crisis económicas y el primero en resentirlas es el peso, lo que lleva a que los bienes extranjeros que consumimos aquí se vuelvan más caros y por lo tanto causa inflación (alza generalizada en los precios de los bienes que consumimos), pegándonos directamente en las carteras a todos los mexicanos.

Después de la crisis de 2008-2009, al mundo entero le ha costado trabajo recuperar el ritmo. Hemos entrado a una etapa de bajo crecimiento económico en el que Estados Unidos ha sido el país que mejor ha logrado un crecimiento sostenible. Por esta situación, se ha estado especulando desde hace tiempo que su banco central está considerando cambiar sus tasas de interés, las cuales actualmente son cercanas a cero. Esta especulación ha llevado a que su divisa, el dólar, gane valor contra otras monedas de todo el mundo ya que al subir las tasas de interés, más personas están dispuestas a ahorrar en dólares y éste se vuelve más caro. De hecho, el dólar se ha apreciado un 24% respecto a las monedas de sus principales socios comerciales de inicios de 2014 a noviembre de 2015.

El caso del peso no ha sido la excepción y ha perdido 29% frente a la moneda de EUA. Esto es parecido a lo que le ha pasado otros países tanto emergentes como desarrollados, como se puede ver en la tabla inferior, en la que incluso omitiendo los casos de Brasil y Rusia que pelean contra sus propios demonios económicos, se ve que el efecto ha sido parecido. Esta depreciación tiene un doble efecto: por un lado a otros países les cuesta más en moneda local (más pesos, más rublos, etc.) consumir bienes estadounidenses y pudiendo generar inflación y haciendo que a la gente con la misma cantidad de dinero le alcance para menos bienes, perjudicando a los productores locales y extranjeros; y por el otro lado, a los consumidores norteamericanos les sale más barato consumir bienes hechos en otro país pues con los mismos dólares tiene acceso a más pesos (o liras, reales, etc.), lo que a la industria mexicana en particular le conviene, pues México es el tercer proveedor de bienes más grande de EUA, después de China y Canadá.

Gráfica de Apreciación del dólar respecto a otras monedas

Pero ahora, aunque el efecto se haya visto en muchos países y entendamos que se trata más de un tema de fortaleza de la economía estadounidense que de debilidad del resto, ¿qué efectos ha tenido en la economía?

Típicamente el efecto es el siguiente: un productor local importa materia prima del extranjero, fabrica su producto y lo vende a los consumidores, ya sean en México o exportándolo. Al depreciarse el peso, el productor tiene que entregar más pesos para pagar el mismo producto, por lo que o reduce su margen o pasa ese incremento al consumidor. Si esto se generaliza a todos los productores, se presenta inflación. Sin embargo, este efecto no se está viendo (o por lo menos no aún): los precios de los productos importados han disminuido y la inflación se encuentra en su nivel mínimo en más de 10 años y no solamente no se ha tenido un incremento en los niveles de precios, sino que para un consumidor extranjero los productos mexicanos se han vuelto más atractivos por lo que las exportaciones del país se están viendo beneficiadas.

De las llamadas economías emergentes nuestro país se encuentra en una posición relativamente más sana gracias a políticas más prudentes de endeudamiento, a su apertura comercial, a su política monetaria consistente y otros factores más. Podríamos decir que aprendimos lecciones del pasado.

(Fuentes: Banco de México, INEGI, Bloomberg)

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