La locura o la cachetada de guante blanco a la normalidad

Robo de sustancia

Por: Alex Leurs

La Salud Mental en México, aunque no sólo en México, sigue siendo un tema tabú. A pesar de que hoy conceptos como trauma, neurosis, psicosis, esquizofrenia, depresión, bipolaridad y demencia formen parte del lenguaje popular, la realidad es que su uso representa una vulgarización fuera de contexto de un tema censurado y no una divulgación relacionada con prevención y salud. Y ¡sí! la salud mental es un elemento fundamental, tal vez el más importante, de salud pública.

Si bien la Ley General de Salud identifica la prevención, detección e intervención en salud mental como materia de salubridad pública, la realidad es que los Programas de Acción Especifica (PAE) mantienen un discurso implícito de estigmatización hacia las personas, cuyas manifestaciones de sufrimiento señalan las fallas y limitaciones de nuestra sociedad.

En su gigantesca obra La Historia de la Locura, Michel Foucault destacó mecanismos sociales que permitieron cavar un barranco simbólico entre enfermos mentales y el resto de la población asumida como normal. Digo simbólico porque, al realizar esa división, se omite el punto en común entre ambos grupos: ser humanos.

La realidad es que la locura se puede mirar con ojos distintos a los de la enfermedad biológica: seres humanos con sensibilidades biológicas e interpersonales particularmente vulnerables a las paradojas de la sociedad. Así, la locura representa una cachetada con guante blanco a la sociedad porque, en su sufrimiento, nos recuerda que las sociedades funcionan con una lógica incoherente con nuestra naturaleza. Freud ya lo había señalado en El Malestar de la Cultura: el desarrollo de la sociedad no sigue el desarrollo de la naturaleza humana.

Resulta entonces que aquellos que son señalados mediante diagnósticos psiquiátricos como víctimas de un funcionamiento anormal en realidad no están tan desapegados ni de la realidad ni del mundo. No son tan diferentes a lo que asumimos como normal. La locura, en su desarrollo y en la diversidad de formas que puede tomar (sintomatologías), presenta una lógica inherente que resultan de la adaptación a condiciones paradójicas que no pueden pasar por alto.

Recientemente el psiquiatra Sir Robin Murray, quien ha dedicado su vida al estudio de la esquizofrenia, reconoció en una reflexión sobre su trayectoria, que los factores sociales han sido menospreciados por demasiado tiempo. Es un principio de la psicología sistémica que la sintomatología de pacientes esquizofrénicos aumenta considerablemente en ambientes familiares en los que se observan mensajes incoherentes. Lejos de señalar a la familia como la culpable, es crucial recordar que el modelo de familia es una reproducción del modelo socio-político occidental. Así, en vez de pensar en sujetos esquizofrénicos, podríamos pensar en contextos esquizofrénicos.

La locura representa una amenaza a la normalidad en tanto que es una forma de repudiar la realidad. Sin embargo no se trata de la realidad de la física, sino de la realidad social e institucional, esa que construimos y mantenemos todos nosotros en la cotidianidad.

No cuestionar es una forma de aceptar y validar.

Es aquí donde llega la cachetada de guante blanco. Porque si no observamos la locura como una enfermedad, si dejamos de separarnos de aquellos que sufren, entonces podemos escuchar el grito revolucionario, de ayuda y de crítica que a través de sus sintomatologías nos dirigen. La locura señala la enfermedad de la normalidad. Y, hoy en día, la salud mental se confunde con normalidad.

Se vuelve entonces inevitable cuestionarse sobre lo que significa salud mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) –afortunadamente- destaca que la salud no se reduce a la ausencia de enfermedad sino que se trata de “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Sin embargo, esta definición me parece todavía limitada a la luz de lo que la locura nos puede enseñar.

La salud mental en efecto, no es sólo ausencia de enfermedad sino que también requiere un elemento de participación, pertenencia y productividad del sujeto con su medio. Ahora, ¿qué pasa cuando el medio presenta elementos paradójicos que se oponen a la naturaleza humana? ¿Es indicador de salud mental adaptarse a medios que son nocivos a nuestra propia naturaleza? La definición de la OMS destaca elementos de participación, pertenencia y apoyo a la comunidad, pero es necesario agregar que estos elementos deben ser coherentes con la naturaleza humana y no con una sociedad consumista, superficial que gira alrededor de la satisfacción inmediata. No es de sorprenderse que en Occidente se hable de crisis espiritual. Reitero: ¿Es indicador de salud mental adaptarse a medios y contextos que son nocivos a nuestra naturaleza?

Retomando las palabras de Sri Sri Ravi Shankar “la salud es la expresión dinámica de la vida”. Entonces, de alguna manera, la salud mental nos reenvía a la noción de felicidad dentro de nuestro entorno. Y si no es felicidad, entonces a la defensa y exigencia de la condiciones que permitan esa felicidad. De esta manera, en una sociedad tan desgastada por abusos, corrupción y consumismo, es posible cuestionar la salud mental de lo que asumimos que es normal y, con ello, deshacer el barranco simbólico entre locura y normalidad.

Tal vez la fachada de normalidad represente uno de los aspectos mas enfermizos de nuestra sociedad, ya que supone adaptarse a un medio que deteriora nuestra naturaleza. La locura no es la excepción, es la norma. Cada uno de nosotros, en nuestra intimidad subjetiva estamos en contacto con esa locura que nos recuerda nuestra naturaleza. Eso, a mi parecer, es lo que se despierta cuando estás frente a la naturaleza y se te enchina la piel. Te invade un sentimiento de pertenencia desde el cual puedes pensar “qué intenso regresar a la ciudad”. Sin embargo dos días después de haber regresado ese sentimiento es mitigado a golpes por la necesidad.

Entonces, la cachetada de guante blanco de la locura llega cuando nos recuerda que en realidad todos estamos locos pero sólo algunos logran manifestarlo y asumir las consecuencias. Porque en este mundo la locura es un signo de salud mental ya que manifiesta la imposibilidad de expresar la vida.

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Historia de una Violación Olvidada. (I)

La primera parte de lo que parece un escenario bastante común, aunque terrible, en la vida de una mujer joven: una fiesta, demasiado alcohol, un novio que ha esperado demasiado tiempo, y la imposibilidad de pensar con claridad y moverse a voluntad la orillan a una situación fuera de su control, pero el trauma vivido recientemente libera un secreto encerrado en su mente durante años.

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Imagen: Silvia Grav

Por: Ingrid Canul

Hoy perdí a mi novio. Teníamos año y medio juntos y lo perdí hoy, así, como si se hubiera dado la vuelta en una esquina y hubiera desaparecido. Aún no encuentro explicación a sus palabras, aún no estoy segura de lo que pasó hoy, ayer, hace tres días… Escuché sus palabras y sentí las lágrimas corriendo por mis mejillas, entiendo intelectualmente lo que me ha dicho pero no encuentro una explicación.

Yo lo amo y sin embargo, no quise tener sexo con él hasta hace tres días. Estuvimos en casa de Alexa festejando su cuarto de siglo y bebí de más. No es que no me hubiera pasado antes pero en esta ocasión me pasé en serio, apenas recuerdo, sé que me caí un par de veces porque tengo moretones en las rodillas y algunos rasguños en las manos, sé que vomité porque amanecí con el gusto terrible en la boca, sé que tuve sexo con Jimmy porque desperté desnuda en su departamento, porque tenía semen en mi vagina, porque me lo dijo él.

Tengo imágenes en mi cabeza, como grabaciones mal hechas y mal editadas, momentos en los que él está sobre de mí riendo y me toma de las manos, en que me sujeta la cintura y me atrae hacia él, en que me da otra bebida, en que me trepa cargada a su departamento y luego nada. Sólo la luz molesta sobre mi rostro y esta sensación constante de que todo está mal.

Yo sí quería tener sexo, muchas veces tuve que contenerme para evitarlo y estaba muy bebida. ¿Por qué no habría querido? ¿Cómo podría haberlo rechazado si lo amo tanto, si lo deseo tanto? De nuevo estoy llorando, apenas soy consciente de que todavía me encuentro en la universidad y que los demás me miran. Me miro la muñeca y corro la manga del suéter para tapar la marca de los dedos de Jimmyél dijo que me emocioné demasiado con mis uñas y que me sujetó para que no lo lastimara. Es algo que siempre quise hacer pero al esforzarme en recordarlo me asalta únicamente una sensación de desesperanza. Sé que algo está mal pero no me atrevo a decirlo en voz alta.

Quiero comentarlo con alguien pero cuando quiero contárselo a Alexa y a Miriam, mis mejores amigas, se ríen y me felicitan, ya no soy más el bicho raro, “la única virgen de 26 años estudiante de universidad que existe en el mundo” según sus palabras. Su forma superficial de hablar del tema, la manera pueril de sugerir que no pasaba nada con que no lo recordara, que era mejor así porque la primera vez suele ser desastrosa y después de todo “¿Qué tiene de raro o de malo perder la virginidad con tu novio después de más de un año juntos?”, entonces se me quiebra la voz y les suelto que terminó conmigo. Hoy. Hace un par de horas. Hoy, después de ignorarme completamente durante dos días completos, enfrente del equipo de básquetbol donde prácticamente me gritó que era una puta y una mentirosa, que habría aceptado que no fuera virgen pero no que lo hubiera engañado haciéndole pensar que era lo que no soy, que me fuera a la mierda y que no me le volviera a acercar o a llamar. Que no quería saber nada de mí.

Callaron. Eso sí lo toman en serio, ahora empezaron a hablar de él: era obvio, lo único que quería era “desflorarme” para botarme luego, que seguramente tenía a otra, que no valía la pena, que lo olvidara. No me siento cómoda, algo no encaja o, mejor dicho, no encaja nada, aún si así fuera, ¿para qué ridiculizarme de esa forma? De pronto noto un aroma en el ambiente, como a colonia de hombre. No huele mal pero me produce arcadas, desecho todo el desayuno. Después, nada. El olor se ha ido y mis amigas me miran preocupadas, yo no le doy importancia, es demasiado pronto para tener síntomas de embarazo.

Entro a su departamento, me lleva hacia la cama y sin previo aviso está sobre de mí, noto su media sonrisa, veo sus ojos brillantes de triunfo, me abre la blusa sin grandes ceremonias y separa mis piernas con sus rodillas. Yo estoy echada simplemente, medio consciente de que está desnudándome. Se quita la camisa, se acerca a mí y me da un beso en la mejilla y de pronto, ese olor llena la habitación, me quema la nariz, quiero gritar y él me sujeta las manos, quiero empujarlo pero me tumba con su peso, no puedo más ¡necesito ayuda! ¡que alguien me ayude! ¡por favor!

Abro los ojos y TENGO que saltar de la cama. Estoy sudando de la cabeza a los pies, sola en mi habitación, veo las sábanas enredadas en mi cuerpo y no puedo soportarlo, no quiero que nada me roce siquiera, no quiero meterme de nuevo en la cama y cerrar los ojos “ha sido sólo una pesadilla” me repito una y otra vez mientras bajo a la sala común y me hago un ovillo en el sillón, me miro las marcas en mis muñecas, “ha sido sólo una pesadilla”, hasta que por fin, me vuelvo a dormir.

Siento las manos sujetas con firmeza, mientras me susurra palabras tranquilizadoras pero ignora mis lágrimas, quiero empujarlo pero el cuerpo no me responde, siento su embestida pero sin dolor, sin placer, sin ninguna sensación, alcanzo a escucharme decir “no quería que esto fuera así” y él sólo me da un beso en la frente…de pronto su cuerpo cambia, es mayor, su cabello es diferente, su voz en más gruesa, me dice palabras cariñosas y al final “es nuestro secreto”, justo cuando se pone de pie está borroso y me inunda la nariz de nuevo ese maldito olor.

Abro los ojos. Ahora duermo con Miriam pero las pesadillas no se van y ahora con frecuencia terminan de esa forma, cuando Jimmy se convierte en otra persona, alguien que conozco en mi sueño pero no logro reconocer una vez que me despierto, no logro recordar ni lo que me dice. Tengo una sensación terrible en la boca del estómago, cada vez que “sueño” con ese olor me provoca náuseas – digo “sueño” de esta forma porque lo siento ahora en todas partes y en los lugares más inesperados, como si alguien me vigilara de cerca y oliera de esa forma, como si las plantas expulsaran ese aroma. Estoy a punto de quebrarme, soy consciente de eso porque por fin he aceptado la verdad de esa noche: fui violada.

La situación en la universidad lo agrava más, sé que ahora todos hablan de mí: Jimmy se encargó de decirle a todo el mundo que no era virgen como solía decir, que seguramente me habré metido quién sabe con cuántos y creía que iba a poder engañarlo, que soy una prostituta y que mi tarifa con él fue mentirle durante año y medio mientras le hacía sexo oral, pero que seguramente cobro de manera más “efectiva”. Llevo 2 semanas como un zombi en la escuela, apenas despierta, apenas sensible. No hablo acerca de la violación, sé que todos pensarán que trato de vengarme.

¡Lo que daría por dormir bien esta noche! Cinco horas, no pido más. Pero en cuanto cierro los ojos vuelvo a verlo, montado sobre mí, violándome suavemente. Abro los ojos, no recuerdo el sueño pero en esta ocasión también vi a mamá.

Uno de mis profesores me hace una cita con el orientador de la universidad, psicólogo. Cuando llego a su oficina está esperándome, es un hombre de unos 40 años, cuidadoso con su imagen, me sonríe al invitarme a sentar. La charla es acerca de los temas que supuse, me pregunta incluso acerca de la fiesta, es el único momento en que dudo en contestar. Lo miro a los ojos segura de que los míos están llenos de lágrimas y todo mi ser grita “violación” pero mi boca es incapaz de decirlo. “Estuvo bien” es todo cuanto puedo responder, mientras las lágrimas corren por mis mejillas, cada vez más copiosas hasta que termina siendo un sollozo ininterrumpido. El psicólogo se acerca, se para detrás de mí y me pregunta si hay algo de lo que quiera hablar, niego con la cabeza pero sigo llorando, entonces me dice, en tono consolador, que ayudar a los estudiantes es su trabajo y que adoraba su trabajo y pone una mano sobre mi hombro izquierdo, me tenso inmediatamente y la aparto bruscamente con la mano derecha, me pongo de pie de un salto y sin decir palabra salgo de su oficina.

Claramente ese comportamiento le pareció alarmante porque llamó a mis padres. Mi mamá llamó unas horas después al departamento compartido que alquilo, preguntándome si me encuentro bien. Le miento lo más eficazmente que puedo y me comenta que este fin de semana vendrán a visitarme, noticia que al menos me reconforta. Aun así no se los contaré.

“Es nuestro secreto”, mientras mete la mano debajo de mi pijama de girasoles, un peluche cae de la cama rodando, y trato de detenerlo pero me habla con tanto amor que dudo, con la otra me acaricia la cara y el cabello, me da besitos en la nariz, en los ojos y en cada una de las mejillas, pero la otra mano me lastima.

Despierto más inquieta que nunca, no recuerdo lo que soñé pero estuve llorando. Seco mis lágrimas y cuando Miriam me pregunta qué sucede me echo a llorar histérica y desconsolada.

Mis padres vinieron hoy y fui a buscarlos a la terminal. Hilda, mi sobrina, se está quedando con ellos unos días. En cuanto la veo corre hacia mí y salta a mis brazos “me recuerda mucho a ti” dice papá, me voy caminando con ella, tomadas de la mano y cantando una canción inventada. Llegamos a un parque y ahí nos sentamos los tres mientras vemos a Hilda correr y jugar con toda la energía de una niña de 9 años. Mis padres me interrogan, pero les miento muy bien y parecen tranquilizarse.

Van a quedarse en un hotel por hoy. Los acompaño y me quedo con ellos hasta ya muy tarde, así que decido que es mejor que me quede a dormir, de cualquier forma no había habitaciones dobles y rentaron una triple. Mi madre me arropa amorosamente y yo me siento amada y mimada. Siento que hoy descansaré tranquila, me da un beso de buenas noches y yo me quedo profundamente dormida unos minutos después.

¡No! Ya no quiero, por favor, ya no quiero…

Despierto sobresaltada y suspiro con resignación. Quizás no vuelva a dormir tranquila nunca más. Me quedo recostada con los ojos bien abiertos escuchando el silencio cuando unos segundos después me parece escuchar sollozos. Aguzo el oído, me pongo de pie. Los sollozos provienen de la habitación al otro extremo. Me acerco de puntillas, el corazón me late muy fuerte y siento miedo, me quedo paralizada a medio camino, mis pies no pueden moverse de su sitio, incluso dejo de respirar…madreselva y lavanda, cítrico pero ligeramente dulce… Es ese aroma de nuevo. Abarca la habitación y me perfora el cráneo: es la colonia de papá, los sollozos vienen de la habitación de Hilda y entre los espacios entre un sollozo y el siguiente alcanzo a escuchar “será nuestro secreto”.

Para la segunda parte de esta historia dar click aquí.

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Los podcasts que me salvaron de la soledad

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Por: Sofía Bosch – @sboschg 

Nunca había estado realmente sola. La soledad era algo impensable en mi estilo de vida en la Ciudad de México. Siempre estuve acostumbrada a estar rodeada de la perpetua ebullición de la ciudad, las comidas familiares, las salidas con amigos y la vida en pareja. Pero con la oportunidad de estudiar fuera del país, todo eso quedó atrás. De pronto me encontré viviendo en el extranjero completamente sola, con una relación a distancia y sin mi familia. No me puedo quejar del todo, grandes amigos viven en la misma ciudad, pero uno no puede estarse colgando de ellos constantemente.

Lo que nunca había imaginado empezó a ocurrir: días enteros pasaban sin que hablara con alguien. Al principio se me hizo maravilloso. Tenía todo el tiempo del mundo para pensar en problemas complejos relacionadas a mis estudios, para leer todo lo que no había leído en México y para concentrarme al cien por ciento en la maestría. Pero poco a poco esa soledad constructiva empezó a tornarse en una soledad depresiva y ansiosa, en una especie de crisis existencial. Pasé de tener una rutina fija de sueño en México a dormir invariablemente mal y tener noches enteras en vela.

Dormirme a la 1 de la mañana comenzó a convertirse en costumbre, de pronto ya eran las 2, y hubo semanas seguidas en las que las 3 de la mañana fue el horario común para apaciguar el sueño. Esto por supuesto que se vio reflejado en mi humor y desempeño diario.

Al poco sueño se le sumó la angustia y ansiedad. ¿En qué piensa uno a las 2 de la mañana cuando no puede dormir? En mi caso en el sentido de la vida, lo que uno viene a hacer a este mundo, si de verdad se está teniendo un impacto positivo en su entorno, en si eres un peón más del sistema, y demás cosas que lo único que hacían era alimentar mi insomnio. Aquello se estaba convirtiendo en un círculo vicioso.

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Un día una amiga me contó lo mucho que le gustaba escuchar podcasts mientras caminaba a la universidad. Sonaba como una gran forma de despejar la cabeza y empezar nuevas practicas positivas que me salvaran de una depresión inminente. Así que con sus recomendaciones anotadas regresé a mi casa a suscribirme a una larga lista.

Los podcasts me salvaron de mi soledad, me salvaron de mis angustias y ansiedades.

Hicieron que pensara en otras historias que las que estaba configurando en mi cabeza y me motivaron a interesarme en otros temas fuera de mi campo de estudio.

En México siempre me gustó escuchar la radio, ya fuera para música o para las noticias y los programas de opinión. Los podcasts eran todo eso mejorado. De pronto me encontré escuchando sin parar episodios de Modern Love, basados en la columna de mismo nombre publicada en el New York Times, el cual relata historias de amor estremecedoras, complejísimas e inusuales. This American Life me permitió entender más a profundidad los matices políticos y sociales que componen a Estados Unidos, escuchar las historias de los soldados recién llegados de la guerra de Irak y su esfuerzo por “continuar con una vida normal”, así como esperanzarme con la lucha de la periodista Meron Estefanos por tratar de salvar vía telefónica a decenas de secuestrados en el desierto de Sinaí, o entender las causas burdas de los malos manejos de los correos electrónicos de Hillary Clinton.

El podcast 99% Invisible me introdujo a pequeñas historias curiosas que se podrían considerar como relatos de sobremesa, pero en realidad le dan un mayor sentido a un sinfín de momentos históricos. Una de las que más me cautivó fue la presentación de Synco (Cybersyn), un proyecto futurista, especulativo e inspirador desarrollado durante el gobierno de Allende, en Chile en los años 70, que habilitaba una planificación económica nacional en tiempo real. Ese podcast me emocionó tanto que me motivó a leer un libro completo sobre el tema (Cibernetic Revolutionaries de Eden Medina).

Para los amantes de los audiolibros y de las historias cortas, Homecoming es un thriller psicológico experimental de seis episodios, 20 minutos cada uno. Una historia de ficción narrada por Catherine Keener, Oscar Isaac y David Schwimmer. El diseño sonoro es impresionantemente bueno, uno puede sentir y visualizar perfectamente las situaciones en las que los personajes se encuentran.

Ahora, después de leer la última nota de mi colega Mario Campa he empezado a escuchar The Partially Examined Life, el cual me ha dado gratas sorpresas en relación a mi practica en diseño y su impacto político y social.

Esos son sólo algunos de los podcasts que escucho mientras camino por la ciudad, mientras voy en el transporte público, hago ejercicio, o cocino. Para personas, como yo, un poco obsesivas, estas son formas de olvidarnos de la soledad y de los pensamientos angustiosos que en las noches sigilosamente nos acechan. Los podcasts me permitieron llenar mi cabeza de historias, reales y ficticias, que no únicamente me ayudaron de forma personal sino que me han dado un acervo gigantesco de referencias y puntos de investigación para mis proyectos profesionales. Además de inspirarme y referenciarme a grandes iniciativas, autores y lecturas, he podido concentrarme más en mi trabajo escolar y por supuesto retomar una rutina de sueño más estable ya que estoy mucho menos ansiosa.

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Foto: Oxford Dictionaries – Español

UNDERART: oda a un aterrizaje forzoso

 

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

En un conjunto de patios interconectados llamado el Hackesche Höfe, situado Mitte, el barrio central de Berlin, se encuentra el teatro de circo y performance experimental Chamäleon. La zona que rodea el conjunto es un área dinámica de la ciudad, con una amplia oferta cultural y artística repleta de restaurantes y tiendas. Esta temporada el Chamäleon presenta la obra interdisciplinaria Underart, una superposición de danza y circo contemporáneo, con performance y música en vivo.

El Chamäleon fue construido en 1906 como un cabaret de variedades y esa es la vibra que trata de mantener hasta hoy por medio de su arquitectura y diseño. El estilo Jugendstil – nombre del estilo equivalente al Art Nouveau de Bélgica y Francia en Alemania y los países nórdicos– de su fachada se nota en los patrones de los azulejos esmaltados, en la escalera de madera vintage por la cual uno sube un par de pisos para llegar a un salón relativamente pequeño compuesto de una serie de mesitas y un gran escenario con telón rojo.

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Es en este contexto que se presenta la obra Underart; Ode to a crash landing (Underart: oda a un aterrizaje forzoso). La llamo obra porque la diversidad de roles de los actores es impresionante. Es un parteaguas del circo contemporáneo, ya que mezcla la danza, la música y la interpretación actoral de forma intrínseca, y además sus interpretes son artistas en toda la extensión de la palabra. Las mismas siete personas generan la música, los actos circenses, bailes y recitales poéticos.

La música fue compuesta por el grupo sueco Riddle and Murmur, y sin ella no se puede concebir el espectáculo. El dúo musical está en escena con los artistas, con los cuales cambian papeles durante el espectáculo traspasando la responsabilidad musical a acróbatas y bailarines por igual.

 

La temática de la representación es compleja y estimulante al mismo tiempo, sensible pero potente. La obra está basada en el accidente que Olle Sandberg, director de Underart, tuvo en 2005. Él, siendo acróbata de profesión, no logró completar en su totalidad un salto triple mortal por lo que cayó de cabeza fracturándose el cuello y quedando, en consecuencia, completamente paralítico del cuello hacia abajo. Aunque con el tiempo pudo recuperar la movilidad, el accidente destruyó su carrera y le denegó el regreso al escenario. Es entonces que 11 años después decidió escribir y dirigir Underart, una obra que trata el tema de la desolación, de sentir que el mundo se viene abajo y luego renacer, aunque sea en un contexto diferente, entendiendo que la vida está compuesta de riesgos constantes que uno tiene que tomar sin pensar mucho en las consecuencias.

Durante el espectáculo los interpretes llevan su cuerpo al límite constantemente pero de manera muy diferente a lo que hacen, por ejemplo, los artistas circenses del Cirque du Soleil. En este caso utilizan materiales del día a día para exponerse a un riesgo palpable. En un momento de la obra uno de los artistas sube a dos planchas de madera imitando un par de sancos. En sí el acto no es algo extraordinario, o jamás antes visto por el espectador, la altura de las planchas no es extremadamente alta. De todas formas, el publico está al borde de su asiento. El hecho de que artista lo haga sin ninguna protección, más que la presencia de sus otros 6 compañeros, como si fuera un chico malo que está jugando exponiéndose a la posibilidad de que algo salga mal pone al espectador en un hilo. Y justamente esa es la lección: las cosas que nos llevan al límite del peligro muchas veces son acciones o hábitos diarios, que consideramos hasta un cierto punto “no peligrosos”.

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En Underart los actos circenses no son nada del otro mundo. Lo que diferencia a Underart de cualquier otro espectáculo es la maleabilidad de los artistas, su cruce entre diversas disciplinas creativas con un toque de peligro cotidiano mezclado con el asombroso ambiente del teatro que lo hacen un espectáculo como ningún otro.

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Fotos: https://chamaeleonberlin.com/en/shows/underart

http://www.berliner-lokalnachrichten.de/kultur/cirkus-cirkoer-underart-ode-to-a-crash-landing-im-chamaeleon/10621/

TOSEPAN: Transformando en Comunidad

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Por: Daniela Romero

Sin duda alguna hay algo que cambió en mí desde que tuve el privilegio de conocer “La Unión de Cooperativas de Tosepan”. Desde entonces, me atrevo a decir que estuve en el centro de la tierra, en el corazón de México, donde el bienestar social brilla entre las comunidades. El uso del respeto y el amor a las raíces hacen un pueblo sano, con todas las herramientas para construir un futuro.

Las comunidades de TOSEPAN están ubicadas en la Sierra Nororiental de Puebla, rodeadas por un espeso y verde bosque. Anteriormente, fue una región explotada por su riqueza en recursos y capital humano, conformada por una población desintegrada, marcada por una desigualdad y pobreza latente.

La cooperativa nació en 1980 bajo la premisa de crear un sistema de bienestar social, económico y ambiental totalmente sostenible, que buscaba darle solución a la carencias de la población y a la búsqueda de unidad como comunidad. Esto se logra apostando por la coexistencia entre el humano y el medio ambiente. Tomando medidas, protegiendo los derechos humanos, agregándole conocimiento, para abastecer sus necesidades con una agricultura responsable, dando como resultado una calidad de vida digna y equilibrada.

El comienzo fue casi fortuito, todo ocurrió cuando los socios fundadores decidieron comprar algo tan básico como el azúcar a un precio de mercado y venderlo entre las comunidades a un precio accesible para el pueblo. Esto desencadenó que Luis Márquez Tirado, fundador y líder, se diera cuenta de la fuerza que tenían como comunidad, de todas las posibilidades que tenían de explotar un comercio justo, bajo programas de trabajo que se adecuen al pueblo y con el objetivo de conservarse como civilización rica en recursos y en identidad cultural. El trabajo de Luis Márquez fue de vital importancia para la formación de la Cooperativa, ya que impulsó la cohesión social en la comunidad y el despertar de muchos comenzó a hacerse presente.

A lo largo de casi 40 años, “La Unión de Cooperativas de Tosepan”, ha estado en continuo desarrollo, formando un conjunto de más de 8 cooperativas regionales y 3 organizaciones civiles, las cuales trabajan en conjunto para lograr lo inimaginable. Se han desarrollado técnicas para una óptima explotación de sus materias primas como son: el café, la miel virgen y la pimienta. También se ha creado una caja de ahorro y crédito para lo habitantes de la región, disminuyendo así su dependencia de recursos financieros externos. Y por último establecieron una distribución más democrática de los bienes y recursos que conforman los territorios entendidos por las cooperativas.

En Tosepan el conocimiento es un regalo y un medio que debe de ser heredado de generación en generación, es por eso que los niños desde muy pequeños tienen la obligación de aprender técnicas de cultivo amigables con la naturaleza, asistir a sus propias escuelas para conocer su identidad cultural y la importancia de preservarla, así como la convicción de vivir en comunidad. La finalidad de esta educación es hacer memoria, usarla al beneficio de todos los corazones que palpitan en la comunidad, contagiar historia y heredar la presencia de todo lo conseguido como unidad.

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Uno de los aprendizajes más significativos que obtuve visitando Tosepan, fue que todos somos comunidad, cada elemento de la naturaleza es imprescindible para un equilibrio perfecto. La búsqueda de ese equilibrio dio como resultado la creación de dos grandes programas: Programa para el Rescate de la Abeja Nativa Mexicana (Scaptotrigona mexican) y el Programa de Reproducción de Plantas Nativas (produciendo 800,000 plantas anuales). Estos programas no solo benefician el medio ambiente de la comunidad, sino que aportan en la construcción de significados entre el vínculo naturaleza-comunidad.

Todo este apoyo y ‘buen uso’ de las tierras hacen que la comunidad no únicamente se mantenga sola, sino que “La Unión de Cooperativas de Tosepan” sea reconocida en el mercado internacional, por su presencia de café orgánico en países como Holanda, Alemania y Japón. Logrando crecer, desde dentro hacia afuera, y de manera horizontal, con y para todos.

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Para que el bienestar ambiental, económico y social avancen, no hay que olvidar el gran trabajo que se realiza en Tosepan. Más de 34,000 familias decidieron abordar y sumarse a la búsqueda de soluciones en temas como la desigualdad, conductas de explotación y en la pérdida de identidad cultural, mediante un sistema de asambleas. Una vez al mes, con razonamiento, diálogo y trabajo logran reducir todas las carencias para transformarlas en potencia.

Tosepan es la suma de distintos pensamientos, percepciones y acciones, que invitan a replantear la forma de vivir en comunidad, la importancia del uso responsable de nuestros recursos y el impacto que puede tener la organización social, para recordarnos que juntos somos potencia.

Nos dimos cuenta que juntos podíamos hacer cosas y que si nos manteníamos unidos, seríamos fuertes” (Luis Márquez Tirado, Socio Fundador).

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30 Notas al Pie de Página

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

Una querida amiga me escribió hace unos días un correo electrónico para felicitarme por mi cumpleaños 30. Hacía meses que no hablábamos y quiso conocer mis opiniones en temas de interés privado y público. Contesté lo primero inmediatamente, pero decidí guardar lo segundo para otra ocasión. Escribí después 30 notas al pie de página para acompañar al intercambio epistolar original, mismas que ahora doy a conocer:

  1. Todo empieza y termina con Trump. El ánimo nacional en México está crispado y alicaído. Hemos tenido mejores días.
  2. La planta de Ford en Hermosillo iba a producir los vehículos autónomos y eléctricos de la compañía. La inversión se fue a Michigan.
  3. La Alemania de 1933 era uno de los pueblos más alfabetizados del mundo. El fascismo trasciende la racionalidad pura.
  4. Recurro constantemente a los existencialistas neo-nietzscheanos. Sartre y Camus fueron Übermenschs: ganaron Nobeles de Literatura utilizando sus propios conceptos filosóficos (postmodernos) para escribir novelas. Mejor mezcla de lo apolíneo y dionisíaco, imposible.
  5. ¿Qué implicaciones tendría el absurdismo de Camus y el compromiso de Sartre en la teoría del Estado? El paradigma utilitarista del mayor bienestar posible tendría que evolucionar hacia uno de mayor movilidad social.
  6. El nivel de vida del ser humano nunca había sido tan alto como ahora. Pero la desigualdad ubicua parece autoimponer la riqueza como fin. ¿Dónde queda el mundo de posibilidades tras la muerte de Dios? Nos tocó vivir el comienzo de la transición del hombre postmoderno.
  7. Escucho a menudo el podcast The Partially Examined Life, disponible en iTunes. Tres americanos que abandonaron años atrás sus estudios de doctorado (Universidad de Texas) discuten las principales corrientes de pensamiento filosófico y las aterrizan en la cultura pop.
  8. Mi favorita en Game of Thrones es Arya Stark. Una niña que se rebela contra su destino de princesa y abandona sus privilegios es difícil de encontrar en la realidad, tristemente. Lo que viene para ella es perfectamente impredecible.
  9. Hablando de roles de género, llegó a mis oídos una historia de una mujer de campo que calzó zapatos de tacón y puntiagudos por primera vez en una edad ya avanzada. Al no poder con ellos, tomó un hacha y les cercenó la punta. Fue mi bisabuela.
  10. He visto ya La La Land. La trama se subordina in extremis a las actuaciones de Ryan Gosling y Emma Stone (<3). No va a cambiar paradigmas en Hollywood.
  11. Si Jack Kerouac escribió On the Road con música de jazz de fondo fue porque quería un texto con la misma personalidad que aquél: fluido y espontáneo. He intentado escribir con tango –Piazzolla, no Gardel–. El resultado: una prosa excesivamente dramática. (En cada tecla se juega uno la vida.)
  12. La literatura vanguardista parece reflejar el absurdismo de Camus y Beckett ya no en el estilo y en los diálogos, sino en la forma de la novela. Leer a Aira o Auster implica estar expuesto a la incertidumbre total y la reinvención continua de la trama.
  13. La técnica narrativa de Aira se llama fuga hacia adelante. En vez de revisar sus textos, se sale de los embrollos narrativos improvisando con la trama hacia lugares desconocidos.
  14. Un novelista mexicano que me sorprendió gratamente es Juan Pablo Villalobos, Premio Herralde 2016. Lector de Aira, por cierto. Estoy a la espera de que Amazon me envíe su nueva novela: No voy a pedirle a nadie que me crea.
  15. La novela que leo ahora es Ready Player One (2011). Las posibilidades de la realidad virtual me entusiasman. ¿Inventarán pronto Zuckerberg, Musk, Gates y compañía algo similar al OASIS de la novela de Ernest Cline? Spielberg (por supuesto) ya trabaja en la película (2018).
  16. La tecnología no descansa. El Hyperloop de Musk (¿Superman o Lex Luthor?) se empieza a materializar. Los avances son prometedores. Si el fondeo y la regulación fluyen, estaremos viajando en cápsulas a 700 millas por horas en la siguiente década. 
  17. Desconfío de las redes sociales. Compruebo constantemente que la gente (híper) activa en redes crea (o refuerza) sentimientos de autosuficiencia moral y conformismo, sin mencionar el costo de oportunidad inherente—otras actividades productivas, culturales, artísticas y sociales—.
  18. Y sin embargo, las redes sociales llevan a la democracia a nuevas dimensiones. La vanguardia política se llama Podemos (España). Son populistas por antonomasia. Hay que seguirlos.
  19. Y en Francia la esfera política está aún más convulsa. ¿Quién podrá parar a Le Pen? El inesperado y reciente empuje de Hamon confirma el hartazgo global con la desigualdad. Su propuesta de gravar el uso de robots es ridícula.
  20. En México no he encontrado a político alguno que merezca mi pleno respeto. La elección de 2018 pinta para ser el año de López Obrador y de la izquierda mexicana. Aun con las deficiencias de los remedios propuestos, su diagnóstico es acertado: el patetismo de las élites mexicanas no puede seguirse prolongando.
  21. México está hoy muy lejos de producir a un Obama: humilde, carismático, popular, leído, templado, optimista y feminista. Las condiciones sociales simplemente no son propicias.
  22. Corrección política y fútbol ahora van de la mano. Un directivo del Barça fue destituido porque opinó que Messi no sería el jugador que es sin sus compañeros. Joder.
  23. Además de Game of Thrones, la única serie que he visto en los últimos años es Billions. La realidad de los hedge funds es aún más dramática que en la pantalla.  
  24. La moda en los hombres es dejar los tobillos al descubierto. No puedo estar a la moda.
  25. Tampoco la moda musical me seduce. En este ámbito soy purista y no tolero la mezcla impúdica de sonidos electrónicos y géneros. Es perfectamente postmoderno.
  26. ¿Pop mata poesía? Al parecer sí. ¿No pueden llegar a una tregua?
  27. Recuerdo que alguna profesora de economía nos contó que a sus hijos los estimulaba a leer premiándolos económicamente. He ahí un dilema. Es verdad que en cierto sentido se les impone un determinado patrón de vida, pero ¿no les abre también la literatura un mundo de posibilidades? Si soy padre algún día, quizá lo intente.
  28. En Italia intentan innovar dando a los adolescentes un estipendio (500 euros al año) para ser destinado a gasto cultural (p.ej., libros y entradas de teatro). Aun con sus deficiencias, me parece un caso interesante a seguir. Si soy gobernante algún día, quizá lo intente.  
  29. “Muchos años después diría Beckett que hasta las palabras nos abandonan y que con eso queda dicho todo.” Así termina la novela Bartleby y compañía que Enrique Vila-Matas construyó utilizando 86 pies de página para ilustrar diversos motivos que llevan a los escritores a dejar de escribir. Juan Rulfo me pareció el más poético y original: “Porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias.”
  30. Todo empieza y termina con Trump. El ánimo nacional en México está crispado y alicaído. Tendremos mejores días.

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La Vida en la Guarida

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Por: Uriel Gordon – @Urielo_

Marzo, 2011.- Sábado por la noche. Te encuentras recostado en el sillón verde; delante de ti, aparece la televisión rodeada por un muro de madera lleno de libros. Se asoman autores como Italo Calvino, Amos Oz, Gabriel García Márquez, Franz Kafka, Carlos Fuentes, Paul Auster, Etgar Keret, George Steiner, Octavio Paz, Elie Wiesel, Jorge Volpi, Isaac Bashevis Singer y también, el rastro que dejaron los ladrillos de la Enciclopedia Británica. En medio de ese mar de libros, se asoman fotografías que te recuerdan a tu infancia, retratos que hablan de distintos pedazos de tu vida.

Debajo de la televisión, aparece tu santuario de películas: observas cintas dirigidas por Luchino Visconti, Alfonso Cuarón, Paul Thomas Anderson, François Truffaut, Pedro Almodóvar, Quentin Tarantino, Martin Scorsese, Sofía Coppola, Steve McQueen, Wes Anderson y Stanley Kubrick, entre otros. Hablando de Kubrick, por cierto, la luz del espacio en donde estás, te recuerda la tonalidad única de las madrugadas que aparecen en La Naranja Mecánica: oscuridad iluminada.

Ese sábado, te sientes cómodamente entumido, recluido en tu guarida; disfrutas estar aislado, aunque ya se ha convertido en costumbre; disfrutas, en tu burbuja, los libros y, sobre todo, las películas que te conectan con el exterior. Al momento de escoger tu actividad de la noche, sin duda, privilegias el cine sobre los libros. Sabes que tienes a tu disposición, un catálogo prácticamente infinito de conocimiento escrito que espera pacientemente, a ser explorado, a pesar que tú no tengas la paciencia para aventurarte en él. Esa noche, decides nuevamente ignorarlo: por instinto, te vas por lo inmediato, por proyectar una película que consideras una fuente de sabiduría o simplemente entretenimiento. Se vale,¿no? ¿Por qué no?

Sin embargo, la apatía, como en otras ocasiones, se vuelve apoderar de ti: te dejas enganchar por la realidad virtual. Te quedas observando fijamente la consola de PS3 que aparece ante tus ojos; hay un videojuego que particularmente, te atrapa, te hipnotiza: NBA Live 2010; en la portada aparece el entonces, Centro del Magic de Orlando, Dwight Howard.

Cada vez que abres las puertas del mundo virtual, sientes que vives tu sueño guajiro de ser basquetbolista: te pones el uniforme verde de los Celtics de Boston, mueves las piezas del tablero de ajedrez: controlas a tus delanteros Paul Pierce y Kevin Garnett y a tus guardias Ray Allen y Rajon Rondo a tu antojo. Sientes que eres la mente maestra, que gracias a ti, juegas en las finales de la NBA, que gracias a ti, tu equipo está a un paso de levantar el trofeo Larry O’ Brien.

De pronto, suena tu teléfono; del otro lado de la bocina, escuchas a un amigo que te recuerda que hoy tienes una cena de cumpleaños en un bar en la Colonia Condesa, de la Ciudad de México. Te acuerdas que recibiste la invitación en Facebook hace algunas semanas, pero te da mucha flojera moverte; prefieres dormir despierto. No obstante, se siembra la duda en tu cabeza: cada vez, sientes que te estás dejando llevar por la inercia; cada inmersión en la realidad virtual, te desconecta de ti y de lo que sucede afuera; te convierte en una especie de Zombie. Con pereza, das los primeros pasos: abres la puerta de tu guarida…

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