Sonreír es gratis

Por. Alex Leurs

Entre el 19S, la Ley Mordaza (de la cual se habla muy poco…), la reforma a la Ley de Seguridad Interior y el meollo electoral, un pedazo de luz y un motivo para sonreír —que trascienda las festividades de año nuevo— no está de sobra.

Las malas noticias sobran. Esto, desgraciadamente, no es actualidad. En México como en el resto del mundo la tendencia a focalizarse en eventos dramáticos, mortíferos y asesinos de esperanza parecen tradición. Con esta tendencia bastan 5 minutos para sentir el apocalipsis a la vuelta de la esquina.

La esperanza y la fe suelen ser juzgadas como ingenuas y sólo lo grave, desagradable y atroz es digno de tiempo y atención. Parecería que pensar o señalar noticias positivas supone negar la realidad. Pero no se trata de omitir los problemas de nuestro presente sino de recalcar que la vida está repleta de opuestos. De tal manera, no tiene sentido focalizarse en una sola cara de la moneda; las buenas noticias existen y me propongo empezar el año con una.

En México, como en más de 150 países, se ha estado desarrollando en silencio un proyecto colosal cuyas ramificaciones no termino de percibir. Un coloso —cuyo talón de Aquiles será la fascinación por lo trágico y el prejuicio hacia lo religioso— ha montado desde hace casi 60 años los cimientos para una sociedad libre de estrés y de violencia. Sri Sri Ravishankar es un líder espiritual. Ves, ya lo pensaste; “mta….”; date chance, seguro que algo te interesa, seguro.

Creador del Arte de Vivir y de la Asociación Internacional para los Valores Humanos (IAHV), es reconocido por muchos líderes espirituales y políticos del planeta como un factor de cambio rara vez presenciado.

Guruji, como lo llaman sus seguidores (que se cuentan por millones), ha abierto al mundo el conocimiento védico; textos sagrados hindús que inspiraron a distintas civilizaciones, entre otras, a los mayas. Nuestros mayas, que tanto hemos olvidado y de quienes podríamos aprender tanto. Esos conocimientos sitúan a la vida en el contexto del universo, lo divino y la conciencia. Disuelven al ego a favor de una dimensión mística que se ha disuelto en nuestra actualidad científica y digital. Entre muchas otras cosas, se trata de tirar la ilusión de la individualidad para adoptar la diversidad humana como una fortaleza y no como una amenaza.

El acceso limitado a este conocimiento generó interpretaciones erróneas que por ejemplo han llevado a considerar el yoga como ejercicio o la meditación como entrenamiento atencional. Pero el trabajo de Sri Sri Ravishankar no se limita a la divulgación de una filosofía de vida que es coherente con cualquier religión; su esfuerzo más notorio (y tal vez el punto en el que se destaca de cualquier líder espiritual del que hayamos escuchado hablar) es el de adaptar este conocimiento a nuestra época.

En México, a través de la fundación ‘El arte de vivir’, puedes aprender una técnica de respiración más eficaz que cualquier droga que hayas probado. Sí, es casi mágico; no hemos entendido hasta qué punto el estrés es un parasito anti natural. En argentina el boom ha sido épico. Por ejemplo, se han desarrollado los “Yoga Raves” en los que fanáticos de música electrónica bailan y se divierten durante dos días seguidos sin consumir drogas ni alcohol.

No tienes idea del potencial energético que eres. Siguiendo la lógica de la física cuántica, eres el antónimo de una bomba atómica (si tienes dudas sobre esto, escríbeme J). No necesitas drogas ni alcohol para aguantar, divertirte, o sentir euforia maximizada; basta con respirar. Pero esto sólo es la versión hípster de sus colaboraciones. Estos programas también se imparten en cárceles y presentan índices de reducción de violencia únicos.

Por otro lado, la IAHV es una organización que fomenta “la práctica diaria de los valores humanos: un sentido de conexión y respeto por todas las personas y el entorno natural, una actitud de no violencia y servicio ético o social. (Sus) programas mejoran la claridad mental, cambian las actitudes y los comportamientos, y desarrollan líderes y comunidades que son resilientes, responsables e inspirados”. Su alcance es tal que se ha ganado un lugar como consultor del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Por si fuera poco, esta organización desarrolla proyectos que acompañan a los países a aplicar la Agenda de Desarrollo Sostenible adoptada en 2015 por más de 150 países.

Un poco más; ¿Qué pueden hacer los vedas por las empresas? El programa Tlex—reconocido por Harvard, Google y MIT entre otros— expone los beneficios de la reducción del estrés en el lugar de trabajo y aporta soluciones basadas en el conocimiento védico. Predicando valores de ética, respeto y solidaridad, dan la oportunidad a las empresas de crecer sin adherir a las practicas competitivas y destructivas que caracterizan al capitalismo (esta es mi lectura y no la posición del programa). Este líder sin igual demuestra que los conocimientos de las antiguas civilizaciones no sólo tienen cabida en nuestras sociedades sino que además pueden enriquecerlo de forma considerable. Si buscas, te vas a sorprender.

Un gurú como nunca hemos visto; con tablet, celular, lentes de sol, melena, barba, vestimenta tradicional y sobre todo, sonrisa infinita. Entiendo tu escepticismo, yo también lo tuve. Es normal, no estamos acostumbrados a buenas noticias y tu mente ya está buscando la falla, el error, la trampa o la mentira. No busco convencerte, creo con tenacidad que su trabajo te convencerá por sí solo. Lo que sí busco es provocar tu curiosidad, dejarte picado y con una semilla de esperanza de que no solo se pueden hacer las cosas diferente sino que se están haciendo.

Este artículo es un rapidín, una probadita para empezar el año y para que te des una vuelta en las páginas web o en sus videos youtube. No te vas a arrepentir. Porque tanto en las buenas como en las malas, lo importante es pasar a la acción.

Así, para empezar el 2018 te hago esta pregunta sencilla que aprendí de él:

¿Por qué vendes tan cara tu sonrisa?

Te quiero y te deseo

un feliz año

J

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Nadal, eterno Nadal

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Por: Ernesto Gómez – @EGH7

Entre las diversas clases de deportistas existen aquellos que con su talento puro y nato nos deslumbran, los arrogantes que se ganan solamente a su propio público y también aquellos que le ponen una pasión y una garra a su disciplina que conquista a quien los ve, conmovidos por la entrega que demuestran. Pocos ejemplos como Rafael Nadal para esta última categoría, un jugador que emociona en todo momento.

Siguiendo por ya diez años la trayectoria de Nadal, estoy convencido de que no fui el único que estaba eufórico de verlo levantar un título más del US Open —su tercero en Flushing Meadows— y tomar una ventaja sustancial sobre Roger Federer en la carrera por cerrar el año como número uno del mundo. Cuatro años después de que lo hiciera por última vez y luego de que muchos pensaran que estaba acabado.

En su carrera, así como en la pista, Rafael Nadal no ha hecho más que remar, pelear en todo momento y hasta la última bola. Fiel a su estilo, se ha batido como gladiador desde que se probara a los diecisiete años como uno con el llamado de los elegidos. Indiscutiblemente uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, a pesar de que sus lesiones han querido frenarlo. Rodilla, muñeca, codo, espalda, de todo ha vuelto y siempre parece volver con más fuerza, aún si los dos cursos anteriores fueron para el olvido. El 2015 y 2016 nos mostraron a un Nadal taciturno, irregular y desconfiado, nunca encontrando consistencia en su nivel y alejado de los escenarios principales hasta otra lesión que terminó su 2016 antes de tiempo.

El 2017, empezando desde el puesto 9 de la clasificación, ha sido un año de ensueño que comenzó con la final del Australian Open en un duelazo frente al maestro Federer (véase https://inteligenciaindependiente.com/2017/01/30/nadal-y-federer-un-clasico-instantaneo/). Otras dos finales jugó sin suerte (Miami y Acapulco) hasta que llegó a su tierra de dominio y sobre la arcilla se alzó con títulos en Montecarlo, Barcelona y Madrid, coronado con paso arrasador en su amado Roland Garros. Nunca antes había alguien ganado el mismo torneo diez veces y el mallorquín logró este hito en tercia con Montecarlo, Barcelona y París. Recordó a los que olvidaron que la tierra batida tiene un nombre propio y es el suyo y calló a quienes lo pensaron abatido, con un tenis incapaz de ajustarse a su edad y al ritmo de juego actual.

Estando a estas alturas del año, lo único que faltó para hacerlo más especial fue una participación más protagónica de Novak Djokovic, pues las tres rivalidades más repetidas y antológicas del tenis son las que tienen entre Roger, Rafa y Nole. Después de dos años de hegemonía del serbio, ahora a él le tocó el lado amargo de las lesiones y abrió paso para el resurgir de Nadal y Federer, que acapararon los cuatro Grand Slams del año por cuarta ocasión en sus carreras (2006, 2007, 2010, 2017). Ahora, después de siete años —a menos que pase algo extraordinario— también cerrarán el año parados en los dos primeros puestos del ránking por séptima ocasión, ambas hazañas insólitas.

“La heredera es la pasión”, bien lo decía Toni Nadal, tío y entrenador de Rafael, en una de sus columnas de este año para El País. En ella hace referencia a que la nueva generación no ha trascendido porque, además de tener unos titanes en la vieja guardia, no han logrado batirse con la pasión de sus antecesores. Pasión es lo que le sobra a Nadal, lo que derrocha en cada punto que se juega como si estuviera ahí el juego entero y que lo hace el jugador más difícil de vencer en cinco sets. Empezará mal, pero siempre encontrará el camino para volver. Así lo demostró en este US Open, que marcó el decimosexto grande de su carrera (sólo superado por Federer con 19) y que nos ilusiona con que esa cifra sea un “y contando”.

Nueve años después de que Rafa alcanzara el número uno por primera vez, este 2017 también será especial para el ya mencionado Toni Nadal, quien se retirará al final de la temporada como el entrenador más laureado de la historia del tenis y dejará a su sobrino en manos de Carlos Moyá. En otra de sus columnas recordó cuando le contó a su sobrino haber oído decir a algunos tenistas retirados “si hoy volviera a empezar lo intentaría con más ahínco” para aleccionarle sobre el valor de la perseverancia como ingrediente clave. A esto, Nadal le respondió “Toni, no creo que a mí me pase eso. El día que yo me retire de este deporte, lo haré con la tranquilidad de haber hecho todo lo que ha estado al alcance de mi mano”. Sin duda alguna, Rafa, sin duda alguna.

Inteligencia Artificial: una inquietud de nuestros tiempos

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por Jorge Eulalio Hernández

Cuando tuve que decidir cual iba a ser mi especialidad en el mundo de la animación digital, tomé el camino de la ilustración y el arte conceptual, por las cuales realmente ingresé a esa carrera. El arte conceptual es una fase de la pre-producción, ya sea para películas, televisión, videojuegos y demás proyectos que requieren de un desarrollo visual preliminar para definir exactamente como lucirá y funcionará la obra final. Dentro de esa especialidad, me concentré en el diseño de personajes, criaturas y vestuario: un clavado instantáneo al mundo de la anatomía animal, el diseño industrial y la psicología humana.

Cuando se comienza con el diseño de criaturas y personajes, uno aprende a distinguir el amplio espectro de reacción que tiene el público sobre las diferentes apariencias de los diseños. Las imágenes abstractas, por su simplicidad de lectura, se perciben como más amigables e inmediatamente se relacionan con el mundo caricaturesco, en el entendido de que son abstracciones, o metáforas gráficas de la realidad; las imágenes orgánicas, en cambio, las que tienen un nivel de abstracción menor, provocan sentimientos muy diferentes en el observador pues pueden ser admirables por la técnica que requieren, pero también pueden ser profundamente perturbadoras cuando se juega con el nivel de humanidad que tiene el personaje en cuestión.

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta un artista digital es el de replicar una imagen realista del ser humano. Se puede modelar un rostro humano con precisión científica, incluso escanear en 3D la facies de un humano real, sin embargo el producto final tiende a provocar una reacción de incomodidad o incertidumbre en el observador: los ojos lucen extraños, los gestos podrían tildarse como grotescos, la traslucidez de la piel se ve mal (aunque últimamente se ha resuelto esa característica de manera espectacular), entre otras muchas características que el público solo podría resumir con un: “no sé qué es, pero se ve raro”.

Más allá del arte digital, el fenómeno del rechazo o sentimiento de incomodidad ante un personaje humanoide ha sido abordado de manera más profunda en el campo de la robótica. Ante la aparición de robots que poco a poco se asemejan más a la apariencia y comportamiento humanos, ha surgido una creciente inquietud sobre la aparición de las inteligencias artificiales. A principios de los años setenta, Masahiro Mori, experto en robótica de origen japonés, señaló un fenómeno que se ha traducido al español como “el valle de la inquietud/incertidumbre” (en inglés, “uncanny valley”): cuando la apariencia de un robot (o personaje, si lo adaptamos a nuestro primer tema) se acerca a la de un humano, la reacción del observador se vuelve positiva, sin embargo, hay un punto de similitud que súbitamente provoca un rechazo de parte del observador, pues el robot se parece demasiado a un ser humano, por supuesto, sin serlo. Esta violenta variación en el comportamiento ante los robots antropomorfos es conocido como el valle de la inquietud.

Muchos podemos contar al menos una experiencia en la que la similitud de un robot, un personaje hecho a computadora o incluso un maniquí nos parecen perturbadores. Su similitud a nuestra figura fracasa al intentar evocar empatía y acaba por ser material digno de pesadillas pero, ¿qué nos provoca esta repulsión? ¿nos provoca inquietud la humanización de los robots? o quizá lo contrario ¿es la robotización de lo humano?

Aquello que encontramos siniestro y/u ominoso ha sido atendido por notables personajes del campo psicológico como Ernst Jentsch en el ensayo “Psicología de lo Inquietante” (1906), y posteriormente introducido al campo psicoanalítico por S. Freud en su ensayo “Lo Ominoso” (1919), textos a los que podemos acudir para un más profundo estudio sobre el funcionamiento de la inquietud ante lo inexplicable, lo misterioso y lo oculto y que por economía del tiempo del lector invitaría a leer en caso de un interés más profundo sobre nuestro tema.

Para atender a estos cuestionamientos, me refiero a dos puntos generales: la apariencia y el comportamiento; para ejemplificarlos, en ausencia de un conocimiento mayor sobre robots, androides y demás personajes como cosechados del huerto de Isaac Asimov, acudo a ejemplos cinematográficos.

 

La Apariencia Humanoide

Hay muchos ejemplos de personajes generados por computadora que nos son repulsivos: The Polar Express (2004), con un Tom Hanks digital incómodamente poseído por un nosequé en su conducta; las películas de Final Fantasy, cuyos personajes parpadean de la manera más extraña e indescriptible y las animaciones en videojuegos como Beyond Two Souls que, a pesar de contar con la actuación y captura de movimiento de Ellen Page y Willem Dafoe, nos muestran personajes que, a falta de una mejor expresión, carecen de alma.

Ya hemos escuchado numerosas veces sobre la poética relación entre los ojos y el alma. Los ojos—su brillo, el aparentemente imperceptible movimiento pupilar — son uno de los primeros puntos de verificación de humanidad. ¿Les ha sucedido que una persona que siempre anda con lentes de sol parece un tanto inexpresivo a pesar de su sonrisa o demás gestos faciales (p.e. Jack Nicholson, Stan Lee)? La ausencia del ojo en su apariencia natural es una inmediata luz roja en nuestro “sistema de reconocimiento humano”. Es en estos casos cuando “los ojos son la ventana del alma” deja de ser una frase romántica y comienza a hablar de cómo percibimos la humanidad de los otros.

En “Tron:Legacy” (2010), Jeff Bridges actúa como dos personajes: Flynn y CLU. En ambos casos, se requería representar a un Bridges joven, de la edad con la que contaba en la película original de Tron, estrenada en 1982. Se hizo un escaneo del verdadero Jeff Bridges e incluso fue él mismo quien actuó para que, con un modelo fiel a su figura y su aproximación al personaje, la representación de CLU y del joven Flynn fueran un éxito… No lo fueron. Los gestos faciales del Bridges digital se ven bruscos y plásticos, su parpadeo es anormal y, aunque la historia toma lugar en un mundo digital, este problema es un distractor importante para el público.

Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest” (2006), nos presenta un memorable e impactante personaje: Davy Jones. El estudio ILM (fundado por George Lucas) desarrolló la tecnología para crear un personaje con aspecto de pulpo pero con una gran expresividad que además, goza de un aspecto natural y creíble. ¿El secreto? Los ojos. A pesar de que el rostro del actor Bill Nighy fue reemplazado por un modelo tridimensional, no se reemplazaron sus ojos, sino que se aplicó maquillaje alrededor de ellos,para que se fundiera con el modelo del diabólico capitán. Sin embargo, aunque hablo bien del resultado final, existe un contrapeso importante: Davy Jones es humanoide, pero dista mucho de parecer humano. Se resuelve el problema de la incomodidad, pero no se resuelve por los ojos (solamente) sino por la distancia con la similitud humana.

El Comportamiento Humanoide

Ya abordaba el tema en el primer artículo para Inteligencia Independiente, la película “Blade Runner” (1982) tiene numerosos y profundos temas para longevas discusiones. Uno de ellos es la forma en la que Deckard, el personaje principal, comprueba si un personaje es o no es un replicante (androide). La prueba Voight-Kampff es una versión un tanto más compleja de polígrafo, que mide signos vitales, dilatación de pupila y otras reacciones corporales para determinar si se está tratando con un humano o un androide.

Uno de los personajes principales, Rachael, es un replicante. Sin embargo la película nos demuestra que Rachael tiene aparentes (?) sentimientos e inquietudes similares o idénticas a las de un humano, esto es prácticamente el punto de conflicto filosófico en la historia. ¿A partir de qué momento una inteligencia artificial cruza el umbral para convertirse en un ser psicológico, emocional y espiritual?

Hace unos días pedí asistencia en una página de internet para comprar un producto. Me atendió una tal Carolina y fue muy amable. Sin embargo, Carolina llegó a emitir dos o tres respuestas con un lenguaje un tanto “robótico”. Siempre he pensado que, en esos casos, probablemente haya un ser humano del otro lado que tenga una serie de respuestas pre-escritas y solamente las copie y pegue en el chat. Aún con esa teoría en mente, no pude evitar notar que un débil pero claro horror tomó lugar en mi pensamiento: “¿Y cómo sé que estoy hablando con un humano?”. Quizá la prueba Voight-Kampff no está tan lejos de ser útil.

Entonces, ¿a qué le tememos? ¿Por qué me provocó miedo no saber si Carolina era un robot o una persona normal? Me parece que muchas personas nos horrorizamos al pensar en el advenimiento de la inteligencia artificial como un ser igual o superior al humano y creo que esto tiene mucho que ver con ese miedo. La temática ‘hombre vs. máquina’ y el planteamiento de la invención de la singularidad (la hipotética capacidad de una inteligencia artificial de mejorarse a sí misma, con todas las implicaciones que ello conlleva, como la autoconciencia), han sido recurrentes en el cine y hemos tenido numerosos ejemplos con finales apocalípticos  (Terminator, Matrix), otros de oscura reflexión (Ghost in The Shell, I.A., Black Mirror) y otros que exploran la idea de la inteligencia artificial que se ha mimetizado entre humanos o que están a punto de ecualizarse con él (Ex-Machina, I, robot, Blade Runner, por enésima vez). No es una coincidencia que la aparición de la singularidad nos provoque miedo, inquietud o incertidumbre: no hay que ir muy lejos para deducir las implicaciones que eso tendría sobre nuestra forma de vida y tampoco podemos evitar notar que se le ha agregado un prefijo de smart a muchos aparatos y el humano cada vez se define menos con eso.

El valle de la incertidumbre es un tema cada vez más común y con el que nos encontraremos con mayor frecuencia en los siguientes años. El miedo a crear una inteligencia que nos supere puede, como cualquier tema de ciencia ficción, salir del campo de la imaginación como resultado de una chispa de iluminación científica. En una opinión personal, espero que la singularidad y los Jeff Bridges indistinguibles del original no lleguen pronto. Aún hay un encanto en la carne, el hueso, la sangre y los errores del animal social.

Acabo de recibir un correo de Carolina. Me pide que llene un formato para hacerle saber a su empresa si su atención fue satisfactoria. Me pregunto si Carolina espera un ascenso y sueña con irse de vacaciones a Los Cabos o si se encuentra muy bien en ese servidor, con sus luces y cables, soñando con ovejas eléctricas.

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¿Perdonar sin olvidar?

Memoria

Por: Alex Leurs

« Es posible (…) llegar a una verdad que no sería absoluta, teórica, lógica pero que sería una verdad del espíritu »- Hessel-.

Este ejercicio de imaginación supone que no se busca la verdad de las cosas sino más bien de construir una versión de ella.

Ávido de provocar un espacio de diálogo, he buscado opiniones y observaciones con respecto a las reflexiones que se han transformado en colaboraciones. Mi intención al escribirte a ti lector es que resulte un ejercicio bidireccional. Se trata de un antídoto ante la posibilidad de que este espacio se convierta en un espejo narcisista y no en un espacio dialógico. Los intercambios con respecto a mi colaboración anterior me permitieron llegar más lejos en la reflexión. Hoy quisiera compartirte ese espacio no anticipado para seguir jugando.

¿Vamos? …

Perdonar sin olvidar usaba la imagen de una persona tomando el sol y bebiendo cerveza en el parque del memorial a los Mártires de la Deportación para reflexionar sobre la función del pasado y la memoria. La tendencia de la colaboración llevaba a suponer que esta persona pecaba por omisión histórica al reproducir un patrón social: olvidar. Alguien que quiero mucho me señaló que era difícil perdonar sin olvidar. Es más, rescató el carácter crucial del olvido en el desarrollo no sólo del hombre sino también de la humanidad.

Una vida sin poder olvidar muy probablemente nos atormentaría —véase el episodio de Black Mirror The Entire History of You—. Sin embargo la historia es fuente de mitos que nutren y forman culturas, sociedades e individuos. Ambas afirmaciones refieren a la memoria pero podrían estar distinguiendo diferentes formas de memoria: la individual y la colectiva. Entonces, ¿cómo pensar la historia y al individuo?

Ante este aparente antagonismo podríamos situar al olvido como testigo de un fenómeno socio-histórico en el que la historia es depositada en la cultura. Recordar es una forma de cargar con la historia y ésta, a veces, pesa mucho. Hay cosas que no pueden ser cargadas por una sola persona y otras que algunas personas no quieren (ni quisieran) cargar. Demasiada disonancia cognitiva pone en peligro nuestra -restrictiva-  estabilidad mental. Resulta entonces interesante considerar la relación entre lo que es individual y lo que es colectivo en términos de memorias e historias.

Lo individual y lo colectivo se entienden y estructuran con base en sus diferencias. Dando por hecho que ambos están en constante transformación que resultan de sus interacciones, podemos ver a la cultura como el contexto a partir del cual la identidad se construye por diferenciación de este último. Desde las grandes obras, leyendas y mitos hasta lo no-dicho y no-contando, la cultura se vuelve fuente y recipiente de memoria colectiva. Así, cada individuo representa una versión de lo que carga la cultura a la que se ha expuesto.

Debería ser un ideal operar en la cotidianidad con consciencia de lo que somos, lo que hemos sido, lo que devenimos y por lo tanto del significado —potencial— que pueden cargar nuestras acciones. Por más pequeñas que sean. No obstante, como consecuencia de los intercambios mencionados y explorados, emerge una especificación: la responsabilidad individual se limita a la(s) unidad(es) espacio-tiempo dentro de la que se mueve el individuo mientras que las colectivas se encargan de mantener aquello que contextualiza al espacio y el tiempo.

Entonces antes de preguntar lo que significa perdonar sin olvidar resulta preciso cuestionarse sobre lo que representa el perdón de una colectividad y las formas que éste puede tomar en la singularidad de cada individuo.

¡¿Cómo ves?!

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El veganismo como lujo

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Por: Daniela Dib – @dandiba

Si existe controversia sobre el documental What the Health, aún disponible en Netflix, no se debe a su argumento principal. Según el filme, además de fijarnos bien en lo que contienen los alimentos que consumimos, debemos adoptar una dieta cien por ciento basada en plantas. Sin duda, la comunidad científica internacional coincide sobre lo que implica una dieta sana: fuentes de proteína, grasas buenas, ingredientes naturales, pocas azúcares y harinas refinadas, y sí, muchos vegetales, frutas y tubérculos. El problema de What the Health es que sus creadores argumentan de una manera sumamente manipuladora por qué y cómo debemos volvernos veganos.

En diversos momentos del documental hablan “expertos” que aseguran que beber leche es igual de malo que fumar un cigarro, o que una dieta vegana es la prevención y cura de todo tipo de enfermedades. Como lo hace notar un artículo de Vox, esta información no sólo es exagerada, sino que es irresponsable. Y como mexicanos, al vivir en un país donde más de la mitad de la población padece de problemas de sobrepeso y un buen porcentaje tiene obesidad, tomar la información de este documental al pie de la letra es más perjudicial que benéfico. Porque si bien la obesidad es un problema de salud pública, para quienes vivimos en la burbuja de información vía Netflix es más grave pensar que todo el mundo puede y debe adoptar un estilo de vida tal como lo plantea What the Health.

La ola de productos orgánicos, superfoods, remedios exóticos de Oriente y terapias milenarias de sanación alimenticia nos invitan a tener un estilo de vida más saludable, menos enfermedades y una mejor relación con la comida. Todo esto está muy bien, pero sermonear sobre los peligros del mercurio y la pesca ilegal a quien saca una lata de atún a la hora del lunch Godín es como escupir en su plato. El atún en lata podrá no ser tan bueno como el filete de atún aleta amarilla, pero sin duda es más barato. Además, comer una lata de atún es mejor que una torta de tamal. Es justo ahí donde radica el problema de los iluminados alimenticios: más que compartir información necesaria, muchos emiten un juicio de valor basado en su propio poder adquisitivo.

“Qué cruel que sigas comiendo animalitos”, “Qué ignorante que no sepas que es el hemp”, “Qué irresponsable que consumas carne”. Estos argumentos caen en la exageración con tal de probar su punto, tal y como ocurre con What the Health. Una cosa es promover el consumo de vegetales y otra es que, para hacerlo, asegures que consumir huevo –uno de los alimentos más baratos, nutritivos y que aparecen en la canasta básica del mexicano promedio– es lo mismo que fumar cinco cigarros diarios. Es triste que pregonar sobre los beneficios de una dieta vegana no siempre se enfoque en comunicar los beneficios de un estilo de vida más sano: con frecuencia, se centra en presumir que “yo soy mejor porque tú todavía compras leche Alpura llena de conservadores mientras yo bebo un brebaje dorado con cúrcuma importada y leche orgánica de almendras”.

Coincido en que llevar una dieta con más frutas, verduras e ingredientes naturales no resulta más caro que alimentarse a base de refrescos y productos llenos de alta fructosa. Apegarse a la dieta tradicional del mexicano, basada en el consumo de maíz, leguminosas, frutas y proteína animal, es una opción accesible y sana incluso dentro de los estándares que recomienda el IMSS. Sin embargo, querer nutrirse a base de súper alimentos, frutas y verduras fuera de temporada o productos y suplementos orgánicos es algo que sí requiere mayor inversión y que no todos los mexicanos pueden o deben hacer.

El Vitamix maravilloso que utiliza todo influencer vegano que se respeta cuesta mínimo $7,500. El kilo de almendras para hacer leche cuesta alrededor de $200 pesos, y el pan sin gluten $99 pesos el paquete. Para los ovovegetarianos, la diferencia entre una docena de huevo orgánico y uno normal es de casi $30 pesos. Marcas a la cabeza de un estilo de vida sano basado en alimentación, como Goop –creada por la actriz Gwyneth Paltrow– y Whole Foods han sido criticadas por vender productos sencillos al triple de su precio por traer alguna falsa leyenda sobre sus propiedades “naturales”.

Desafortunadamente esto ocurre con frecuencia en las empresas que producen, distribuyen o preparan alimentos; para ellas, el veganismo no es un estilo de vida, si no una categoría de marketing. Las leyendas fat-free, cruelty-free, dairy-free, sugar-free y gluten-free no necesariamente significan que un alimento sea sano o que un producto sea ético. Usualmente implican un precio de venta más alto y una percepción en el consumidor de que está haciéndole un favor a su cuerpo y al planeta. Este último punto, según reportes recientes, ni siquiera es cierto. Y gracias a documentales como What the Health y la opinión a veces intolerante de quienes practican el veganismo, lo que incrementa no es la cantidad de personas que dejan de ser obesas, sino el precio de todo lo que incluye la etiqueta de “Vegano”.

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Legalidad y psicología detrás del maltrato a la mujer

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Por: Paola González

Colaboró Cecilia Basulto

“Después de tantos años juntos y de vivir pensando que esto era amor; el esperar en casa día tras día sus insultos y golpes siempre que él quería, se fue convirtiendo en una necesidad. Un día, en un momento de tranquilidad decidí actuar diferente y pedirle que cambiara; que me tratara mejor”.

“Cuando llegó, lo recibí con todo el cariño que le tengo y le pedí que se sentara para hablar. Inmediatamente comenzó a insultarme, había analizado tanto mis palabras que sentí que había desperdiciado mi tiempo al intentar hacer esto; se molestó demasiado.  –Desgraciada, si no te gusta cómo te trato lárgate de aquí, esto es lo que mereces y puedo conseguir a otra cuando quiera.-“

“No puedo dejarlo, lo amo… prefiero sus insultos a separarme de su lado.”

Aún existen muchos casos como este en la actualidad, todas las campañas en contra del abuso y la violencia que reciben las mujeres no han arrojado los resultados que se esperan de ellas, pues es necesario ahondar en el problema más allá de la promoción de videos, carteles o actividades en centros de integración social.

Pareciera que estas campañas son como un eco en un gran barranco; que aunque suene repetidamente, no llena el espacio, impidiendo un tránsito tranquilo y simple por el lugar. Este problema social no se ha combatido de raíz, por lo que los esfuerzos son infructuosos.

Tan sólo en el estado de Jalisco —según datos de la Secretaría de Salud Jalisco—, la violencia en contra de las mujeres registrada en 2017 indica un 78.5% superando el promedio nacional de 65% de incidencia, lo que coloca a Jalisco como uno de los primeros lugares; el 57% de las mujeres de zonas urbanas y el 45% de zonas rurales en el estado sufrieron algún tipo de violencia.

Estas cifras hablan solamente de los casos denunciados que se han registrado, mientras que un gran porcentaje de casos de violencia se ocultan por “lavar los trapos sucios en casa” o restarle importancia; esto deja a la víctima  a merced de una reincidencia o la imposibilidad de superar el trauma ocasionado tras el hecho.

De los casos denunciados, según datos del INEGI en 2015, mil 157 están relacionados con violencia física, dos mil 179 con violencia psicológica, 136 con violencia económica, 408 con violencia sexual y 68 casos fueron de abandono. Los 138 restantes no se encuentran especificados.

Dentro de este tipo de violencia, se encuentra que por cada 10 homicidios de mujeres que ocurren en Jalisco, cinco se registran en Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque. La otra mitad de las muertes ocurre en los 122 municipios restantes de la entidad federativa.

Los datos arrojados muestran que la violencia física es menor a los casos en los que se presentan otros tipos de violencia, y la psicológica, ha demostrado ser la predominante tan solo en el estado.

UNA APOYO LEGAL

Por su parte, el Congreso y el Ejecutivo de la entidad han promovido la “Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia del estado de Jalisco” para prevenir casos de violencia y sancionar eficazmente a quienes con dolo (conscientes o no de que es una violación a los derechos humanos), dañen la integridad de una mujer.

En las disposiciones generales del capítulo uno, el artículo primero versa de la siguiente manera.

“La presente ley es de orden público, interés social y observancia general en el estado de Jalisco, y tiene por objeto sentar las bases del sistema y programa para la atención, prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, a fin de  garantizar el derecho fundamental de las mujeres a acceder a una vida libre de violencia, conforme a los principios constitucionales de igualdad y no discriminación”.

Además de implementar un programa que respalde los esfuerzos para erradicar la violencia hacia el género femenino, esta ley pretende dirigirse por los principios de respeto, igualdad, libertad y autonomía que merecen las mujeres.

Trata también las distintas modalidades de violencia ya antes mencionadas, incluyendo la violencia laboral, docente e institucional; sin embargo, todas las medidas para prevenir y/o erradicar este problema no llegan a la población en general, ya que su difusión y preparación no llega a todos los sectores y no es recibida en ocasiones por quienes realmente necesitan esta información y apoyo.

LA REALIDAD ES…

¿Realmente funciona esto? ¿La sociedad está dispuesta a tomar estas medidas? ¿Las mujeres estamos programadas para atender al cambio fácil y rápidamente?

Desde finales del siglo pasado, las investigaciones sobre la psicología femenina comenzaron a perfilarse, desde la perspectiva de la mujer misma; lo que hace a un lado los estudios arcaicos hechos por el hombre para dar respuestas al comportamiento femenino para dar cabida a estudios integrales de la mujer, para la mujer.

Tres especialistas del comportamiento femenino, Karen Horney, G. Kelly y B. F. Skinner; describen a la mujer como un ser empático, que necesita de conexiones emocionales para lograr desarrollarse plenamente en sus relaciones, desde la infancia con su madre en primer instancia, hasta la edad adulta con todas las personas con quienes se relacione (pareja, hijos, amigos, compañeros, vecinos etc.).

Estas conexiones se dan a través de la empatía, por ejemplo:

 Andrea llega del cardiólogo y les cuenta a Citlalli y a Blanca que le diagnosticaron una cardiopatía congénita; Citlalli y Blanca se conmocionan, por lo cual cuando la segunda llega a su casa, intenta compartir con su pareja aquello que experimentó tras escuchar la noticia de Andrea.

 El hombre intentará hacer un comentario sobre lo mucho que tendrá que cuidarse de no sufrir un infarto y cambiará inmediatamente de tema  —¿Vamos el domingo con mi madre?—. Blanca sentirá que esa conexión de empatía se rompió y buscará la manera de volver a conectarse emocionalmente con lo que siente; ya sea con el problema de Andrea, con la reacción de su pareja o con ambas.

Al no tener este tipo de conexiones y sentirse incapaces de cambiar esta situación, la mujer hace lo que puede para lograr esta empatía, y en ocasiones, la única manera que encuentra es cambiándose a sí misma para satisfacer las demandas empáticas de los demás y lograr la conexión.

Esto, es en términos generales el inicio psicológico por el cual las mujeres son en mayor número víctimas de violencia. La mujer misma, gracias a su necesidad de conexiones emocionales y la educación social que se da de ser “servicial y atenta”, muchas veces se degrada y llega a ser causante de este problema que aunque se redoblen esfuerzos y campañas no se ha podido solucionar.

“Mientras las mujeres no encuentren la fuerza y el valor que tienen van a seguir siendo víctimas de los demás y de sí mismas” comenta el psicólogo Yaír Hernández; la autoestimación y el buscar desarrollarse plenamente no es una tarea fácil, y muchos se dejan vencer por las presiones sociales.

Esto genera que la víctima no sea consciente del daño que se causa y que le causan al permanecer en ese estado de auto devaluación; sólo cuando la víctima es consciente y tiene la fuerza de carácter y voluntad para buscar ayuda y salir de esa situación es que se puede cambiar realmente y la mujer puede encontrar motivación para autorealizarse y valorarse, comenta el especialista.

Mientras tanto, en una charla con Ana Castellanos*, nos platicaba de lo difícil que fue su última relación y cómo la marcó. “me decía que me veía gorda y que estaba fea; sé que lo estoy, cuando me dicen bonita sé que lo dicen por compromiso porque la verdad… soy fea.

Nosotras somos responsables de esto.

Al no tener cuidado desde la educación de nuestras hijas, al descuidar el desarrollo de su personalidad y el incremento al valor que se tenga a sí misma; estamos fomentando la violencia hacia el género femenino y que probablemente, en el futuro, esa niña se vuelva una víctima de violencia por no saber poner un alto y reconocer su valía ante los demás.

Las campañas sociales que actualmente buscan fomentar el respeto hacia la mujer, no llegan a conseguir su objetivo, pues sólo “tapan” el pozo y el problema sigue ahí, escondido, latente en la comunidad. Sólo enfocándonos en la educación de los niños y las niñas es que se podrá erradicar este problema social, mostrándoles que cada uno tiene su valor y su dignidad como seres humanos y que nada, ni nadie tiene el derecho a humillarlos o maltratarlos.

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El Canto de las Sirenas y los “Likes”

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por Jorge Eulalio Hernández

La mitología nos puede ayudar, como todas las formas de narrativa, a comprender y resolver temas de gran importancia en nuestras vidas. El hombre ha insistido en contar las mismas historias una y otra vez; cambia los nombres, las formas y los contextos, pero no puede escapar figuras arquetípicas que, como si fueran parte de nuestra genética, se manifiestan tarde o temprano.

¿Por qué nos hemos contado, en diferentes regiones del mundo, la historia de un héroe que se sacrifica y así vive para siempre en todos? ¿Qué importancia tiene mantener viva la anagnorisis (lo que ahora llamamos plot-twist) en las historias? ¿Por qué insistimos en transmitir la lección del amor apasionado y ciego que tiene un destino fatal? No hay mucho que pensar: nos contamos historias porque así mantenemos un legado común como especie. Al parecer, no importa cuánto cambie el mundo, quiénes seamos o desde dónde luchemos; las batallas internas, los dragones a vencer y los sacrificios del ego son ineludibles (para el que quiere vivir).

Según la tradición, las sirenas de la Grecia antigua fueron hijas del río Aqueloo y una de las musas (hay diferentes versiones que proponen a Melpómene, Calíope o Terpsícore). Estas criaturas, ahora en su versión más pobre, como en los casos de Ariel y la coqueta de la cola bifurcada de Starbucks, tienen una función específica en la mitología clásica: la de seducir a los viajeros y desviarles de su camino.  “No escuches el canto de las sirenas” es una frase común. Nos pide que, como Ulises, nos amarremos fuerte al mástil de nuestra embarcación para salvarnos del fatal destino que nos espera tras acudir a los encantos de aquella trampa.

Los mitólogos indican que las sirenas fueron cambiando con el tiempo: primero tenían cuerpo de ave, después aparecieron las pisciformes (Borges señala la distinción en inglés entre sirens y mermaids, las sirenas y las sirenas acuáticas respectivamente), pero no cambiaron únicamente en forma sino también en método de atracción. Del canto y la música, acudieron a la carnada visual y por ello es común imaginarlas peinando su largo cabello, sentadas sobre una roca, con rostros perfectos y redondos pechos… y es esta versión la que me hizo reflexionar sobre la vigencia de estas criaturas en nuestra vida diaria.

“Un canto de sirena es sinónimo de una tentación hedonista” dice Carlos García Gual, uno de los más importantes mitólogos de nuestros tiempos, quien no flaquea al advertirnos sobre el destino del que escucha el canto:  “…quien arriba a la isla de las sirenas se queda allí, olvida para siempre el viaje, como atestiguan los huesos y pieles que se pudren entre las flores de la isla”.

Pienso en ‘likes’. Pienso en el número de reproducciones de un video subido a Youtube, en la cantidad de comentarios que se hagan sobre una foto tuya y en las numerosas veces que la publicidad actúa como el canto de una sirena. Tenis para correr más rápido, fragancias que consiguen que Scarlett te espere entre sábanas, push-up bras que te convierten en Adriana Lima… todo sea por complacer mi deseo de sentirme deseado/a.

Acudo al ejemplo de cómo tu perfil de Facebook o Instagram te permite editar tu imagen ante el mundo y, como carnada para el interés de los transeúntes, logras tu momento de atención a través de la imagen de lo que no eres. Mi tesis es que no solamente somos presas del canto sino que, a veces, somos nosotros mismos esos seres que atraen con la mentira y desvían los caminos ajenos. Si lo pensamos bien, es algo profundamente ominoso: sabemos lo que el otro desea y nos transformamos en eso. La pregunta que debemos plantearnos es ¿y para qué desviar al otro? Bueno, la respuesta es aún peor: al parecer, el canto sirénico de nuestros tiempos atrae el hedonismo del otro, pero atraemos a la presa para nutrir nuestro propio hedonismo. Esto último cae dentro de la jurisprudencia del amor y las perversiones. Pero ya habrá otra ocasión para hablar de ello, no nos desviemos de nuestro camino.

Por lo pronto, concluyo en que la copiosa presencia de campañas publicitarias, propaganda política, estrategias de mercado, influencers (lo que sea que eso signifique) en redes sociales y agentes parecidos, emplearán todo aquello que deseas para lucir más atractivos y deseables. No desvíes tu camino y tu concentración por la tentación de lo aparentemente bello y rápidamente obtenible. Si Ulises se hubiera rendido ante las distracciones no habría sido el héroe de una de las historias más extraordinarias que conocemos.

No escuchemos el canto de las sirenas, que saben tomar la forma de lo que uno desea. Sirenas políticas, sirenas familiares, sirenas amigas, sirenas like, sirenas revista…

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