EUROVISIÓN: La politización de la música

Algunos años atrás platicaba tranquilamente con unos amigos españoles por Skype cuando de pronto una de ellas comenzó a gritar frenéticamente: “¡Va a ganar la mujer barbuda, por Dios!”

Su reacción fue el detonante para que mis amigos comenzaran a discutir sobre la tan enigmática “mujer barbuda”; y yo… bueno, los veía sin entender de qué estaban hablando. A los pocos minutos uno de ellos me explicó el súbito cambio en nuestra conversación, todo se resumía a una sola palabra: EUROVISIÓN.

Es un festival musical con más de sesenta años de tradición en el que los países compiten enviando a un cantante con un tema inédito para tratar de obtener el primer lugar. El país ganador será la sede del festival al año siguiente, generando mayor turismo y derrama económica, por lo que todos quieren ganar.

El concurso es un evento organizado por la UNIÓN EUROPEA DE RADIODIFUSIÓN (UER) y todos los países del continente pueden participar sin importar su afiliación política. De igual forma, cualquier otro país puede tener acceso al programa si alguna de sus televisoras está dispuesta a pagar por los derechos de transmisión. Por lo anterior hemos visto concursar a otras naciones como Israel y Australia ya que transmiten contenidos de la UER en sus propios países.

Si algún país debe dinero a la cadena, este es automáticamente suspendido del festival. Todos los concursantes pasan por unas eliminatorias o semifinales, excepto España, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia, mejormente conocidos como los “BIG FIVE”. Ellos son los jueces en las semifinales y pasan automáticamente a la final ya que son los que más aportan a la cadena (UER).

El año en el que mi amiga gritó durante nuestra llamada por Skype (2014) ganó Conchita Wurst, un personaje artístico creado por el cantante austriaco, Thomas Neuwirth, mejor conocido como “la Mujer Barbuda” o “la Reina de Austria” con el tema Rise like a Phoenix. Mi curiosidad se abrió entonces al desarrollo artístico, escénico y musical de uno de los festivales europeos más trascendentales en la historia de los mismos.

En el 2015 me preparé iniciando el año. Quería predecir al ganador estudiando las noticias más importantes de los medios internacionales, las políticas públicas de cada gobierno, la letra de la canción, el desarrollo audiovisual y escénico de cada uno de ellos. Había encontrado la conexión el año anterior con la señorita Conchita y la algarabía popular por una mayor aceptación legal en Europa de los derechos LGBT.

Mi análisis entonces, me llevó a elegir como futura ganadora a Polina Gagaria, la representante rusa del certamen que hablaba de esperanza e inclusión de toda índole en su propuesta. Ese año se habló mucho de los primeros grandes atentados del Estado Islámico; de cómo atraían a jóvenes occidentales con promesas de una vida arrojada y de valor; de la destrucción de ciudades y las matanzas que asemejaban más a un holocausto que a un simple conflicto armado local.

A Million Voices sonaba al aliento dulce que necesitaba el mundo, sin embargo, erré. Heroes del sueco Mäns Zermelow fue la ganadora y creí que todo mi análisis había estado equívocado; se lo achaqué a mi inexperiencia y falta de conocimiento sobre el tema. Sin embargo, al año siguiente otro ruso estaba a punto de llevarse el primer lugar y asegurar la oportunidad de llevar el evento a su nación generando el tan anhelado flujo turístico, y el honor de ser parte de la gloriosa lista de ganadores.

Sergey Lazarev (Rusia) entregó en 2016 en Estocolmo, Suecia, You are the only one con la vitalidad y frescura de las primeras chispas del saberse enamorado. A pesar de que las casas de apuestas y el público en general la posicionaban en primer lugar, fue la ucraniana Jamala con su tema 1944 la ganadora del certamen. Para entonces dejé de interesarme tanto por estudiar el evento y me enfoqué en disfrutar de la música que iba agregando de a poco a mi reproductor. Sin embargo seguía pensando que algo no cuadraba.

Tras finalizar la gala del año 2016 leí en varios portales noticiosos que Rusia alegaba la tan famosa “mano negra” en contra de su representante; es decir, que los jueces del certamen habían sido parciales al darle esa puntuación a la representante ucraniana por una canción que hablaba de cómo soldados del régimen comunista habían masacrado a una comunidad de la península de Crimea.

Las menciones en los medios de comunicación a la canción galardonada ese año reavivaron la rivalidad política entre Ucrania y Rusia, pues en el año 2014 Ucrania declaró a la Unión Europea que Rusia había invadido su territorio y violado su soberanía al anexar la península de Crimea a su territorio. Esto llevó a una completa cobertura mediática que se redujo paulatinamente; el resultado de eurovisión en el 2016 abrió de nuevo esa carpeta que comenzaba a olvidarse.

Sin embargo, en este conflicto, Ucrania no cuenta con el respaldo de la historia por cercana que esta sea.

  • La península de Crimea es un punto clave en el comercio nororiental.
  • A lo largo de la historia ha sido disputada por persas, cimerios, escitas, hunos, turcos, hasta llegar a manos de la autoridad imperial rusa.
  • Por sus cálidas temperaturas, comparadas con el resto del país, era apreciada como área de veraneo para aristócratas. La familia Romanov llegó a pasar algunos veranos en esa región antes de ser masacrados.
  • Durante el periodo comunista la región se vio desolada y diezmada por el control autoritario y déspota del ejército, haciendo que muchos de los nativos huyeran a una joven Ucrania y otros países aledaños.
  • Tras la caída de la Unión Soviética, la pequeña península se declaró a sí misma República Independiente de Crimea. Sin embargo, al ser tan pequeña y tan fácil de dominar pidió auxilio a su vecina más cercana: Ucrania. Generando así un pacto de colaboración y protección.
  • Ucrania no respetó el pacto y trató a la pequeña república como a la sierva del hogar: sin derechos y sin leyes que les permitieran el desarrollo. Se encontraban a merced de un pez más grande.
  • En tres ocasiones, la pequeña República de Crimea pidió diplomáticamente la oportunidad de generar su propia constitución política, algo que Ucrania rechazó tajantemente.
  • Durante el 2014 se organizó el referéndum que llevó a la región a buscar adherirse a la Federación Rusa buscando mejores oportunidades civiles y políticas para sus ciudadanos, estallando así el conflicto.

Todo esto nos lleva a cuestionar si Ucrania actuó cual niño berrinchudo culpando a Rusia de tomar bajo su protección a una zona que despreciaron por décadas. Y ahora, no sólo la Unión Europea, sino el mundo entero ven a los rusos como los “malos” del cuento. Sí, todos sabemos que Putin no es un santo, pero tampoco es el tirano que pretenden reconocer.

Al estudiar inicialmente la política como factor determinante en el festival creía que sería impulsora de la empatía de los asistentes y televidentes y no algo más turbio que eso. Un festival generado para dejar tensiones políticas a un lado después de la Segunda Guerra Mundial está ahora manchado con la política más sucia de la actualidad.

Este año el concurso se llevó a cabo en Kiev (Ucrania) con el lema Celebrate Diversity, el cual fue mancillado al acercarse la fecha de las Semifinales. La cantante rusa, Yulia Samoylova, fue sancionada por el equipo organizador por conocerse que había visitado previamente la República de Crimea —en la actualidad, para los ucranianos esto es un crimen de guerra—por lo que lanzaron un ultimátum a Rusia: “Cambian a su representante o se transmite su actuación vía satélite. Ella no pisará suelo ucraniano.”

Al intentar politizar tan descaradamente el concurso, muchos críticos comenzaron a señalar que esto dañaría la reputación del concurso, dejando de lejos el fin por el que fue creado y por el que se eligió el tema de este año.

Pero la historia no termina ahí. Por primera vez en la historia ganó Portugal, una nación ninguneada por la Unión Europea, con la canción de Salvador Sobral, Amar pelos dois. Esta canción compuesta por su hermana Luisa es una oda al amor puro y no deja insensible a nadie: algunos la odiaron… Muchos más, lloraron al escuchar la bella interpretación del portugués.

Este hombre que nunca se había interesado por los festivales y la algarabía mediática subió al escenario al conocerse el resultado final y dijo a la audiencia: “La música son emociones, sentimientos; no son los fuegos artificiales que se ponen en el escenario”, rematando así su comentada actuación en el festival.

La prensa y otros artistas no tardaron ni lo que Cristo en resucitar de la muerte para atacarlo: “Un rarito ha ganado Eurovisión”, comentan unos por su estética no convencional; “Ha ganado por el teatro que armó con su enfermedad”, comentó un desairado representante rumano. Este venerado festival ahora mancillado por los rencores de los malos perdedores se encuentra en su etapa más hipócrita: declara unión en la diversidad y apuñala a la menor provocación.

A pesar de esto los millones de televidentes y espectadores no dejan de disfrutar el ambiente festivalero y las propuestas musicales que cada año endulzan sus oídos. Esperemos que no los endulcen tanto como para no reaccionar en contra de esta situación que se agrava año con año.

 

 

 

Los 9 momentos más indignantes de la guerra contra el narco

Por: Andrés Gómez Laborín – @a_gomezl

Estamos en guerra. Llevamos poco más de diez años en guerra, de eso no debería de haber duda. Pero la hay, o por lo menos actuamos como si no estuviéramos. Los enfrentamientos y los asesinatos han dejado ya las primeras planas de los periódicos y ahora están en las páginas interiores. La violencia ya no es noticia, la administración de Peña Nieto se ha esforzado en sacarla de los encabezados, y ya sea por éxito de su parte o por hartazgo de la nuestra, así fue.

Preferimos pensar en otra cosa porque el tema nos perturba. Nos excusamos con frases como “se están matando entre ellos” o “son estados como Michoacán y Guerrero, aquí está súper tranquilo”, pero en poco más de una década han desaparecido más de 28,000 personas (¡¡!!) y muerto más de 150,000 (¡¡¡¡!!!!). El 2016 fue el año con más homicidios desde 2011 y 2012, cuando la violencia alcanzó su pico. Para poner en perspectiva la magnitud del conflicto, te presentamos los 9 momentos más representativos e indignantes de esta guerra:

1. Los Garza de Allende

En marzo de 2011 Los Zetas desaparecieron a todas las personas de apellido Garza en Allende, Coahuila. José Luis Garza era uno de los operadores del cártel en la región, y después de quedarse con una tajada de las ganancias (sin discutirlo con el cártel, me imagino), el grupo criminal tomó venganza sobre él y toda su familia. Se tiene evidencia de 42 desaparecidos, aunque algunas versiones hablan de más de 300[i]. 26 personas fueron encontradas muertas e incineradas en dos ranchos de la familia Garza, y de los otros 16 no se sabe nada.

2. Los migrantes de San Fernando

En agosto de 2010, viajaban dos camiones con 77 migrantes centro y sudamericanos rumbo a la frontera. A la altura de San Fernando, Tamaulipas, fueron detenidos por un comando de Los Zetas. Fueron llevados a una bodega, donde les ofrecieron trabajar con ellos a cambio de sus vidas; sólo uno aceptó. En la bodega fueron encontrados 72 cuerpos, muertos a balazos. 58 hombres y 14 mujeres fueron asesinados ese día. 5 de los 77 pasajeros sobrevivieron.

3. El ataque a Morelia

Era la noche del 15 de septiembre de 2008 en la plaza principal de Morelia. Las fiestas por el aniversario de la Independencia de México ya habían empezado y el ambiente era de celebración. De pronto, se detonan dos granadas que acaban con la noche, matando a 7 personas. El ataque no tenía el objetivo de matar a una persona en particular; fue un acto de terrorismo del crimen organizado contra la sociedad. A la fecha no se conoce a los responsables.

4. Bar Heaven

La Ciudad de México había sido relativamente inmune a la violencia en el resto del país, tanto así que el candidato idóneo en las elecciones de 2012 no podría más que ser el Procurador, Miguel Ángel Mancera. Un año después, a finales de mayo de 2013, son “levantados” de un bar en la céntrica Zona Rosa 13 jóvenes que posteriormente fueron encontrados en una fosa junto con algunas armas. Al parecer se trató de un ajuste de cuentas entre dos grupos narcomenudistas locales.

5. La muerte del candidato

Rodolfo Torre Cantú era candidato a la gubernatura de Tamaulipas por el PRI cuando fue asesinado en junio de 2010. Según la investigación, el candidato no quiso cooperar con el Cártel del Golfo y esto lo llevó a su muerte. A la fecha es quizá la figura política de más alto nivel en caer a manos del narcotráfico. La sensación es que nadie está a salvo. Es plata o plomo.

6. La Tuta y el hijo del góber

En 2014 salieron a la luz videos en los que Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios, y Rodrigo Vallejo, hijo del entonces gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, tomaban cerveza y discutían temas que tenían que ver con el gobierno de la entidad. Entre problemas de salud y acusaciones de vínculos con el narcotráfico, Vallejo terminó por renunciar a la gubernatura ese mismo año.

7. Tlatlaya

La versión oficial fue que habían muerto 22 criminales en un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas en Tlatlaya, Estado de México. Tras una investigación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos determinó que por lo menos 15 de los 22 fallecidos habían sido ejecutados, y que la escena había sido alterada para que pareciera que habían muerto en un enfrentamiento. Varios eran michoacanos y habían sido obligados a trabajar para el crimen organizado. Tres eran menores de edad.

8. Los 43 de Ayotzinapa

El caso que más estremeció al país y dinamitó la aprobación de Peña. A finales de septiembre de 2014 un grupo de normalistas que viajaban en varios camiones son interceptados por la policía municipal de Iguala, Guerrero. Los estudiantes arrojaron piedras… Y los policías balazos. Desaparecieron 43 estudiantes. Entre investigaciones enredadas y verdades históricas, el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, son señalados como responsables, y el entonces jefe de la PGR, Jesús Murillo Karam, anuncia que los estudiantes fueron asesinados e incinerados en un basurero. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes desmiente la versión oficial, y aunque ciertos restos han sido identificados, aún no sabemos qué pasó con ellos.

9. Otra vez San Fernando

Karen, hija de Miriam Rodríguez, fue secuestrada cuando tenía 14 años en San Fernando, Tamaulipas. Miriam, ante la incompetencia de las autoridades, buscó a su hija y a los criminales que se la llevaron. Karen fue encontrada sin vida en una fosa clandestina, y su madre llevó a cabo una investigación y presentó evidencia suficiente para procesar a 16 narcotraficantes y enviar a 13 de ellos a la cárcel por la desaparición y asesinato de su hija. A partir de entonces, Miriam dedicó su vida a la búsqueda de los desaparecidos por la guerra, recibiendo amenazas constantes por parte de criminales y poca protección por parte del gobierno. El 10 de mayo de 2017, en pleno Día de las Madres, fue asesinada afuera de su casa.

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[i] http://www.animalpolitico.com/2016/10/desaparicion-masiva-en-allende-coahuila-quedo-en-el-olvido-institucional-colmex/

Acción y palabra: ¿hasta la victoria siempre?

Yoga

Por: Alex Leurs

El Bahavagad-Gita, elemento central del poema Mahabarata, es uno de los textos sagrados más importantes del Hinduismo. Escrito originalmente en sánscrito —la lengua sagrada de los dioses—, se le considera como el texto fundador de la filosofía yóguica. En él, Krisna dialoga con el príncipe Aryuna en la víspera de la batalla de Kurukshetra. Reflexionando sobre el camino espiritual, el príncipe pone en duda su involucramiento en la batalla. Perseguido por una comprensión moralista del mundo considera que emprender la batalla, una acción que traería la muerte de conocidos, es incompatible con una vida que pretende romper el ciclo de las reencarnaciones (Samsara). Sin embargo Krisna señala que la acción es una de las vías principales para romper el Samsara y que la vida le ha dado las herramientas para dirigir la guerra. Es su responsabilidad usar esas herramientas y por lo tanto, en este caso, Aryuna debería no solo emprender en la batalla sino ganarla.

Detrás de las palabras de Krisna se encuentra el corazón de la doctrina yóguica. Sí, el yoga es una filosofía de vida que se centra en la acción y, más específicamente, en el alineamiento de la acción con la intención. De esta manera queda que toda acción se puede realizar de dos formas: siendo —o no— “consciente” de lo que se hace, por qué y cómo se hace. El yoga no puede ser reducido a su versión Occidental consumista: tapetes de colores, licras bonitas, botellitas con agua purificada, la esperanza de un mejor cuerpo, una o dos horas a la semana. El yoga trae la mente a la acción. Puedes hacer yoga mientras lavas los trastes, cantas, haces ejercicio o el amor. Es el matrimonio del cuerpo con la mente en el presente: la intención alineada con la acción. La filosofía yóguica nos ayuda a exponer las condiciones en las cuales la acción es fuente de cambio, de ruptura de patrones en el sentido largo de la palabra.

En el transcurso de su diálogo Krisna invita a Aryuna a considerar un panorama más grande. ¿Cuál es el sentido de su acción? ¿Qué es lo que defiende? ¿A quién protege? ¿De qué? ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene esta batalla a la luz de la historia? ¿De su historia? Pelear por pelear y pelear por defender a tu prójimo no es lo mismo. Podríamos decir que se trata de pelear con el corazón en la mano, con la convicción de que esa pelea tiene un objetivo que merece ser perseguido.

Ahora bien, en este artículo no pretendo reproducir el contenido de un texto sagrado y mucho menos vulgarizarlo. Más bien se trata de un punto de partida para reflexionar sobre las acciones en nuestro presente político, económico y social.

En el presente que nos toca compartir me parece que la palabra (individual, ciudadana y/o colectiva) ocupa un lugar paradójico: si bien parece estar legitimada no parece abrir caminos de alternativas. La palabra está habilitada porque en el inconsciente colectivo occidental la democracia y la libertad destronaron la autoridad tiránica y la represión. Y si bien es verdad que la(s) palabra(s) puede(n) —en algunas circunstancias— llegar a representar una acción, también es verdad que la palabra puede ser usada para eludir la acción. Las plataformas sociales han generado un espacio ilusorio en el cual las opiniones se transforman en enunciados arrojados en un barranco a un vacío que fantaseamos está repleto de gente esperando por nosotros. En esta configuración, dar su opinión parece ser sinónimo de una acción que reivindica una toma de posición. La paradoja radica en que el eco de nuestras intenciones muere en el vacío del barranco al buscar un amplificador de señal que pueda crear de él una acción. Y si hace falta un receptor para cargar la palabra y transformarla en acción es porque nosotros mismos no sabemos cargar con nuestras vociferaciones. Palabras fuertes en bocas débiles. Hoy por hoy hablamos fácilmente de revolución, en el plato, en la calle, en la economía y en la política. Pero, ¿quién entiende realmente el alcance de usar esa palabra? ¿Lo que supone? ¿Lo que incita? ¿Las puertas que abre? ¿Sus repercusiones? ¿Su significado?

Decir que vivimos momentos nunca antes vistos sería una ablación total de la historia (típica del egocentrismo humano). Sin embargo, estos parecen ser tiempos cargados de un ambiente que grita: indignación. Cambio. Ahora o nunca. Tal vez sea el peso de la historia que nos recuerda que se repite. Lo que hoy en día vivimos tanto a nivel nacional (corrupción, violencia, inseguridad, incertidumbre, descontento, falta de cohesión social) como a nivel internacional (Trump, Brexit, Le Pen o Mélenchon, Syria, Venezuela, Corea del Norte, Ukrania) parece ser la repetición de un viejo escenario con actores diferentes. Lo que hoy se repite es el ser humano intolerante, desolado y alienado en busca de métodos para defenderse de una amenaza exterior que en realidad es interna y consecuente del miedo a la diferencia. La historia se repite, nos la han cantado desde niños, pero hace falta un poco de perspectiva para darse cuenta de la veracidad de esas palabras. Sentir el peso de la “Crónica de una decadencia anunciada”. La historia se repite y tenemos —a mi parecer— mayor obligación que nuestros antepasados a emprender acciones coherentes con lo que hemos aprendido de lo que ellos han vivido. Deberíamos considerar el peso de la palabra revolución ante la luz de la historia de nuestros antepasados. De alguna manera, todos somos productos de una historia cuyas dimensiones trascienden las de una sola vida.

La pregunta entonces es: ¿qué estamos haciendo? ¿Cómo hemos asumido esa responsabilidad que la historia y nuestro presente de conectividad e información nos arrojan implícitamente? ¿Asumimos esa responsabilidad? O, como Aryuna, ¿intentamos rehuirla? Como él, podríamos enfrentar nuestra comprensión limitada de la historia y los procesos que la escriben para asumir nuestra responsabilidad hacia la vida. Podríamos movernos con el corazón en la mano. En una época en la que viejos fantasmas que creíamos estaban tirados en la lona regresan para acecharnos, nos hemos quedado como venados lampareados.

La magnitud de algunos eventos de nuestro presente es abrumadora y nuestras respuestas parecen ladridos de perro enojado pero con la cola entre las patas. No metemos las manos al fuego por nada y, cuando pretendemos hacer algo, nuestras acciones brillan por tener mecha corta y poca gasolina. Entonces, retomando las enseñanzas de Krisna, ¿qué tipo de acciones estamos llevando cada uno de nosotros para contrarrestar esta ola de violencia e inhumanidad a favor de la economía e interés de algunos cuantos? La historia se repite y aunque pueda parecer cliché, sabemos cómo esta historia puede acabar: en repetición, más de lo mismo. La repetición es una forma de cárcel. La información ya la tenemos. En esta época de redes sociales no saber no es argumento. No querer sí lo es pero es una postura que hay que asumir. Porque se vale ser egoísta pero no se vale ser hipócrita.

Tal vez hoy por hoy únicamente las acciones puedan marcar una diferencia.

Tal vez las acciones que hoy necesitamos van mas allá de mensajes inspiradores como los de Prince EA.

Tal vez la palabra ha llegado a su límite al ser explotada como pantalla para obscurecer la falta de acciones.

Tal vez la palabra sin acción se asemeja a lo que Lacan describió como palabra vacía: fuente de angustia e inmovilidad.

La acción permite la realización de la palabra. En un contexto en el cual la palabra ha sido violada (en todos sus sentidos) solo la acción puede devolverle su estatuto que alguna vez pudo tener. Porque cuando palabra y acción no están acordadas, las fuentes de cambio y transformación permanecen ocultas…

Espero dejarte con preguntas. Estoy convencido de que son mas útiles que las respuestas…

…. Eso sí, el chiste de una pregunta es que sostenga un acción,

“Hasta la victoria siempre”.

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¿Como te afecta la Ley de Seguridad Interior? Infórmate Aquí.

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Por: Andrés Gómez Laborín – @a_gomezl

Estos últimos días se ha hablado mucho de la Ley de Seguridad Interior en los periódicos y noticiarios. Entender qué hay detrás es básico para poder formarnos una opinión y para saber qué deberíamos exigir a nuestros gobernantes.

Empecemos por el principio: seguridad pública no es lo mismo que seguridad nacional —o seguridad interior. Según el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) la seguridad nacional “tiene como propósito mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano”, mientras que la seguridad pública tiene el objetivo de “salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos”[i].

¿Qué significa esto?

La seguridad interior es la que tiene que ver con la defensa del Estado Mexicano, por ejemplo, en caso de una invasión extranjera o de un desastre natural. Es responsabilidad exclusiva del Ejecutivo Federal y cuenta con las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) para su implementación

La seguridad pública es la que hace referencia a la prevención, persecución y castigo de delitos. Es responsabilidad de los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal— y para mantenerla se cuenta con las diferentes policías, ministerios públicos, etc.

El problema se da a partir del inicio de la guerra contra el narco. En diciembre de 2006, un recién ungido Presidente Felipe Calderón inicia la guerra contra el narcotráfico en Michoacán. Compleja, desorganizada y sumamente violenta, la guerra ha dejado cien mil (¡CIEN MIL!) muertos y treinta mil desaparecidos[ii], sin mencionar el incremento en extorsión, secuestro, robo, y un largo etcétera.

Podríamos preguntarnos si la guerra era necesaria, si la manera en que se ha llevado a cabo ha sido la correcta, si existe una estrategia clara y efectiva y muchas otras cuestiones que son fundamentales, pero el punto es que en el combate, a falta de corporaciones policiacas preparadas y de confianza, se decidió sacar al Ejército de los cuarteles a realizar funciones que no le corresponden, para las que no están capacitados y para las cuales no tienen reglas claras, porque la ley no prevé la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad pública.

Durante diez años muchos personajes han exigido al gobierno escribir las reglas que deben seguir las Fuerzas Armadas al realizar estas funciones. No contar con ellas permite que prevalezca el crimen y que haya violaciones graves a derechos humanos, como la ejecución de 22 sospechosos desarmados por parte del Ejército en Tlatlaya; o la ejecución, desde un helicóptero, de un presunto líder del narco junto con 7 de sus ayudantes por parte de la Marina (que se dijo había sido en un enfrentamiento, aunque en el video publicado en Youtube aparenta ser una operación militar planeada). Hasta Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional, ha sido vocal al respecto[iii].

Una ley de seguridad interior debería de atender a varias preguntas básicas. Por ejemplo: por qué es necesaria la intervención de las Fuerzas Armadas; cómo se pretende restablecer a la policía para que cumpla sus funciones; cuánto tiempo puede durar la intervención, y quién y bajo qué circunstancias puede durar ésta.

Las propuestas actuales aumentan el poder del Ejecutivo. La propuesta del PRI, por ejemplo, da la facultad al Presidente de declarar la intervención sin autorización del Congreso, “hacer uso de cualquier método de recolección de información” en labores de inteligencia (lo que sin mayores reglas puede significar espiarnos a ti y a mí); uso legítimo de la fuerza para controlar, repeler o neutralizar hasta actos de resistencia no agresiva (o sea, que el Presidente podría pedir al Ejército usar violencia para aplacar una protesta pacífica. ¿Te suena bien?); y encima de todo, como la información de las operaciones militares es de seguridad nacional, no tiene que ser pública o siquiera sujeta a leyes de transparencia, por lo que el Ejecutivo no tendría ni siquiera que rendir cuentas[iv].

Lo que necesitamos es que existan cuerpos de policía preparados, con recursos materiales y de personal suficientes, y que éstas cumplan con estándares de confianza. El uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública ha sido tal vez necesario, y retirarlas en este momento sería catastrófico, pero legalizarlo es militarizar al país. Su uso debería de ser en ocasiones extraordinarias, y sólo de manera temporal y con los contrapesos y herramientas de rendición de cuentas que lo grave de la situación amerite.

(para informarte más, visita www.seguridadsinguerra.org)

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[i] http://www.cisen.gob.mx/snPrincipiosTema1.html

[ii] http://www.milenio.com/policia/10_anos_guerra_contra_el_narco-muertos-desaparecidos-homicidios-milenio_0_863913709.html

[iii]http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/seguridad/2016/12/5/cienfuegos-no-confundir-seguridad-interior-con-seguridad-publica

http://www.unotv.com/noticias/portal/nacional/detalle/estudiamos-perseguir-delincuentes-cienfuegos-944283/

[iv] http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/63/2016/oct/20161027-V.html#Iniciativa32

100 Días Después de Trump

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Por: Mauricio Ochoa – @mauri8a

Disclaimer: Nos encontramos un DeLorean con el que intentamos viajar al futuro. Dado que la gasolina está muy cara, nomás nos alcanzó para ir a 100 días después de que Donald Trump asumió la Presidencia, y regresar. Sólo les pudimos traer un periódico (que se imprime en billetes de 100 pesos, porque sale más barato que imprimir en papel bond), y aquí les compartimos algunas de las noticias:

—Donald Trump bloquea la entrada de 74% de exportaciones mexicanas. El Superbowl de 2017 se registra como el de más accidentes por conductores en estado de ebriedad. Se atribuye el alza en los accidentes a que los estadunidenses no pudieron bajarse la peda con guacamole.

—Se prohíbe también la participación de Lady Gaga en el medio tiempo del Superbowl y se sustituye por Kanye West. Hay revueltas homosexuales en San Francisco, Nueva York y Atlanta. El Secretario de Prensa de Estados Unidos atribuye las manifestaciones a un culto religioso cuyo profeta es Freddie Mercury. Encarcelan a Adam Lambert tras ofrecer un concierto ilegal en el Monumento a Jefferson para cantar “Bohemian Rapsody”.

-Se anuncia la salida de Estados Unidos de las Naciones Unidas. Vladimir Putin ofrece Moscú como nueva sede. Marine Le Pen propone París. Miguel Ángel Mancera solicita se le considere como nuevo Secretario General. El Consejo de Seguridad responde con un “AOC”. Voceros de Mancera lo consideran un gran avance.

-Los mercados financieros mexicanos colapsan ante la incertidumbre macroeconómica. Trump amenaza con impuestos a todos los empresarios con inversiones en México. Sale 80% de las marcas internacionales de alimentos, entre ellas McDonald’s. The Economist anuncia que México no podrá participar en el Índice Big Mac. Banco de México sugiere calcular con la torta de tamal, que ronda los $40 pesos.

—El Gobierno Mexicano informa que está tan cerca de alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos, como de atrapar a Javier Duarte. La sociedad no sabe qué pensar. La PGR sigue esperando a que Fidel Herrera regrese a ser interrogado. Dijo que sólo iba por cigarros.

—El Secretario Narro se ve obligado a renunciar, tras filtrarse grabación en la que dice “antes lo importante era que teníamos salud. Hoy ya ni eso”.

—La Secretaría de Hacienda y Crédito Público declara que “ahora sí, ya en serio, estamos casi seguros que ya no nos va a afectar el alza del dólar”. Se nombra a Andrea Legarreta como Directora General de Comunicación Social.

—César Camacho se solidariza con la situación financiera de los mexicanos y vende uno de sus relojes. Recibe escupitajos de ciudadanos, una vez que se enteran que vendió el Casio.

—Ana Guevara se tropieza con uno de los baches de la Colonia Cuauhtémoc y solicita encabezar la Comisión de Obras Públicas del Senado.

—NETFLIX decide cambiar el nombre de “Una serie de eventos desafortunados”, dado que los mexicanos lo confunden como un documental del actual sexenio.

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El Lado Positivo

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Por: Ximena Mata – @XimenaMataZ
Imagen: Fernando Pinilla

Todo en esta vida tiene un lado positivo. Hasta la llegada de Donald Trump al poder.

Poco antes de la elección en Estados Unidos, escuché al embajador mexicano en dicho país, Arturo Sarukhán, decir que, si ganaba Hillary Clinton, lo más riesgoso para México habría sido que actuáramos como si fuera business as usual. Él y muchos más nativos de este lado de la frontera, no sólo queríamos que ganara ella, sino también creíamos que sucedería, y por eso comenzábamos a cuestionarnos sobre los posibles escenarios para México. Hoy sabemos que el resultado de la elección fue, entre otras cosas, inusual. Así que el temor del embajador no se materializará porque en México y en el mundo sabemos que esto no es business as usual. Otros temores, mucho peores, han empezado a surgir con la llegada de Trump, pero ahí es donde se encuentra el lado positivo: su llegada nos puso alerta; queremos entender qué pasó y cómo nos afecta, nos cuestionamos cosas que antes preferíamos ignorar; estamos preocupados y, si somos listos, transformaremos esa preocupación en acción.

Entender qué pasó y por qué ganó alguien tan poco calificado no sólo es una tarea compleja, sino que también es una pregunta con muchas respuestas. Algunos culparán al sistema electoral de Estados Unidos, en el que no gana quien tenga la mayoría del voto popular, sino quien conquiste la mayoría de votos del Colegio Electoral –si el sufragio fuera directo, Hillary habría ganado por más de dos millones de votos. Otros culparán a las encuestas que nos mintieron una y otra vez, o que simplemente no supieron reflejar la realidad. Otros más culparán a los white americans que votaron en su mayoría por Trump porque prometía devolverles su trabajo y hacer America great again. Otros culparán a los latinos que “se nos voltearon” y votaron por el principal enemigo de los migrantes. Otros más culparán a la clase política y sus abusos, razón por la cual la gente no quiso más de lo mismo y prefirió a un outsider, un populista con soluciones sencillas a problemas complejos.

Lo cierto es que en todo esto hay una enorme lección tanto para políticos como para ciudadanos. Las instituciones tienen que actualizarse para cumplir con las necesidades de la sociedad y, en este sentido, el sistema electoral de Estados Unidos es obsoleto y debe cambiar. Las encuestadoras deben mejorar sus mediciones para asegurarse de reflejar la realidad, y reforzar su compromiso con la gente para ofrecer un pronóstico veraz. Los políticos deben saber escuchar las necesidades de la gente que vota por alguien, no por misógino, racista y poco calificado, sino porque les promete lo que necesitan. Y los ciudadanos debemos informarnos mejor antes de elegir a nuestros gobernantes; es un error grave votar por alguien simplemente porque se ve diferente, dice ser diferente o promete cosas diferentes, generalmente radicales que parecen sencillas. Ya veremos las consecuencias de las promesas de Trump, que poco a poco se están convirtiendo en acciones.

Desgraciadamente, las consecuencias no se quedarán dentro de las fronteras de Estados Unidos. Apenas empieza la administración de Donald Trump y México ya ha sido blanco de diferentes ataques: empresas que retiran sus planes de inversión en México; una orden ejecutiva para comenzar la construcción del muro en la frontera, a costa de los mexicanos; una difícil renegociación del TLCAN, si no es que la disolución del mismo. Y eso es apenas el comienzo. ¿Cuánto nos afectan estas decisiones? Mucho, y no sólo por nuestra ubicación geográfica, sino porque aún somos dependientes económicamente del vecino del norte. Las empresas de la industria automotriz que han amenazado con irse de México, al menos parcialmente, le pegan a la que ha sido una de las industrias más exitosas de nuestro país. El muro fronterizo no sólo reduciría el flujo de personas, creando una mayor división entre familias que se encuentran ya separadas, sino que también pone en riesgo a una de las principales fuentes de ingresos en México: las remesas. Peña Nieto ya ha dicho que los mexicanos no pagaremos por el muro, pero si Trump decide imponer un impuesto a esas remesas, claro que lo terminaremos pagando. Y sobre la renegociación del TLCAN no hay mucho que esperar, especialmente cuando se da en un contexto de desventaja y humillación. Una mala negociación o la disolución del tratado tendría un serio impacto en la economía nacional, toda vez que la gran mayoría de nuestras exportaciones tienen como destino Estados Unidos, y la gran mayoría de nuestras importaciones provienen de ese mismo país.

Es preciso actuar, y hacerlo ya. México necesita diversificar su economía, especializarse, producir y vender otras cosas; necesita tener nuevos socios comerciales y fortalecer relaciones con otros países. México necesita consumir lo nacional, pero no como revancha ni por patriotismo, sino porque lo nacional sea la mejor opción en precio y calidad. Y para eso, México necesita apoyar a sus propias empresas y hacerlas competitivas a nivel mundial. Que en lo que ya somos buenos, nos convirtamos en los mejores. Por ejemplo, ahora que se van Ford y GM, no tenemos un auto mexicano al cual voltear, siendo que México es líder en la industria automotriz. México necesita plantarse firme frente cualquier gobierno que atente contra su dignidad y su seguridad. México necesita escoger mejor a sus gobernantes, y para eso debe revisar las credenciales, y analizar las propuestas de quienes pretendan asumir el reto de dirigir al país. No podemos caer en el mismo error de nuestros vecinos del norte y elegir a la persona incorrecta sólo porque nos diga lo que queremos escuchar, o porque se vea diferente o porque prometa soluciones fáciles o porque diga que no pertenece a la clase política. México necesita fortalecer sus instituciones, eliminar la impunidad y solo así combatir la corrupción; necesita estar bien dentro de sus fronteras para poder hacer frente a cualquier amenaza que venga de fuera. Darnos cuenta de esto y actuar de una buena vez debe ser el lado positivo de la llegada de Donald Trump al poder.

Por eso digo que todo en esta vida tiene un lado positivo.

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El TLC y la Amenaza de Trump

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

México fue protagonista involuntario de la elección presidencial en Estados Unidos, tanto por migración como por la relación comercial que tenemos mediante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte—TLCAN, o NAFTA por sus siglas en inglés. El ahora Presidente Trump llamó a los mexicanos criminales y violadores cuando anunció su candidatura y prometió “renegociar el TLCAN o retirarse del acuerdo”.

Primero que nada, habría que entender qué es, cómo funciona y qué  efectos ha tenido este tratado. El TLCAN es un acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México que entró en vigor en 1994, y que elimina las tarifas—los montos cobrados a las importaciones—para los bienes y servicios intercambiados entre los tres países. Esto implica que una armadora de coches en México no pagaría extra por importar el motor de EUA y el chasis de Canadá al ensamblar un auto, ni pagaría extra si esos autos se exportaran de México a uno de esos países.

El comercio total entre México y EUA incrementó 543% de 1993 a 2015 (¡543%! ¡Es el equivalente a haber crecido 15% al año, todos los años, por 22 años!) y se han creado cadenas de producción transfronterizas complejas. De acuerdo a un reporte, una autoparte puede cruzar hasta 8 veces alguna de las fronteras antes de estar lista para ser colocada finalmente en un auto. 

El disgusto del electorado estadounidense es que fábricas que solían estar en su país cerraron sus plantas y se vinieron a México. Trump supo apelar a este enojo, y aunque es un problema real, no es la imagen completa: empleos que requieren poca preparación y que se desmantelaron en algún poblado de Michigan pueden haber sido reemplazados por puestos de alta especialización en California. El error ha sido no capacitar a los empleados para labores distintas. Asimismo, la automatización de procesos ha tenido consecuencias en el número de empleados que una planta necesita—incluso un efecto mayor que el de cambiar una planta de un país a otro.

Estados Unidos es por mucho nuestro principal socio comercial. 81% de lo que exportamos es a ellos, y 47% de lo que importamos viene de ahí. De lo que les exportamos, 40% del contenido viene antes de EUA.  Por eso el temor de políticos y empresarios mexicanos ante la amenaza de una renegociación o cancelación del TLCAN.

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¿Puede cancelar Trump el acuerdo? No está muy claro, pero todo parece indicar que sí. ¿Qué pasaría entonces con el comercio entre México y Estados Unidos? Si se disolviera el TLCAN, las reglas de intercambio entre los dos países estarían definidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no por un 35% de tarifa (o la cifra que decida inventar Trump en el momento). Según la OMC, los bienes mexicanos entrando a EUA pagarían en promedio 3.5% y los bienes estadounidenses exportados a México pagarían 7.5%. Es decir, subirían más las exportaciones de EUA a México que las de México a EUA, lo que abriría el déficit comercial que Estados Unidos tiene con nosotros. Ahora, si nuestros vecinos decidieran salir de la OMC podría ser catastrófico, pero no sólo para México sino para todo el mundo, y especialmente para Estados Unidos.

Por ahora, supongamos que Trump busca sólo renegociar el tratado. ¿Qué estrategia puede seguir México? El Presidente Peña Nieto sugirió que la negociación sería integral, lo que indica que todo el contenido del tratado está sobre la mesa para ser discutido. México cuenta con dos armas para negociar, unas por las buenas, otras por las malas:

  • Las “galletitas” o premios: incluir en el tratado un apartado de energía, internet y comercio en línea, protección de patentes, mejores condiciones laborales, combate a la corrupción y mayor protección al medio ambiente (no porque al presidente de EUA le importen las últimas tres, sino porque éstas aumentan los costos de producción en México y lo hacen menos competitivo).
  • Los “palos” o castigos: dejar de apoyar a EUA en la guerra contra las drogas, abandonar la cooperación para detener a migrantes centroamericanos que pasan por nuestro país intentando llegar a EUA, el combate al terrorismo.

Obviamente nuestro país depende mucho más de Estados Unidos que viceversa, pero ambos nos favorecemos de una relación de cooperación. México no debe hacer amenazas que no esté dispuesto a cumplir, y debe buscar renegociar en el menor tiempo posible para crear certidumbre a inversionistas locales y extranjeros. Las negociaciones tenidas para la fallida Alianza Transpacífico (ATP, o TPP por sus siglas en inglés) pueden servir de punto de partida.

La incertidumbre acerca del futuro de la política comercial de México llega en mal momento. El gobierno abandonó su regla de no incrementar la deuda pública en 2009 y ha sido incapaz de reducir el gasto, los homicidios relacionados al crimen organizado están en los mismos niveles que los del fin de sexenio de Calderón, el gasolinazo ha provocado descontento social generalizado, Peña Nieto tiene el nivel de aprobación más bajo desde que se tiene registro, la inflación se ve afectada por el tipo de cambio y por el alza en los precios de los combustibles y el Banco de México ha tenido que subir las tasas de interés en respuesta a esto. La percepción de corrupción y hartazgo social rumbo a las elecciones presidenciales de 2018 apuntan casi con certidumbre a un PRI perdedor, pero quién ganará con las pérdidas del PRI está por verse.

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