George R.R. Martin y la cumbre de la literatura fantástica

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Por: Ernesto Gómez – @EGH7

En la actualidad George R.R. Martin es conocido a nivel mundial por ser el autor que escribió las novelas que inspiraron la serie televisiva “Game Of Thrones”, que acaba de romper el récord como el programa más galardonado en la historia de los Emmys, además de ser la producción más cara y con más audiencia de todos los tiempos. Esto no era así antes de que HBO decidiera en el 2010 comenzar a crear esta adaptación que ha probado ser un éxito gigantesco. Si bien, Martin obtuvo cierta atención y renombre previo a la publicación de la serie televisiva, es innegable que su popularidad no tenía comparación con la que ha adquirido en años recientes. El primer libro en la saga de “A Song Of Ice And Fire” recién cumplió su vigésimo aniversario de publicación y, hasta hace poco, era difícil conseguir una copia traducida al español en México.

“Game Of Thrones” ya ha sido objeto de muchísimo análisis y genera tema de conversación en todas partes. Lo que muchos no conocen es la enorme categoría de escritor que es Martin, quien se quejaba de que la ficción fantástica nunca lograba encontrarse con las finanzas. Por esto mismo, Martin creó un universo fantástico, pero impregnado con la realidad que gobernaba los reinos primitivos (y actuales) del hombre: la guerra, los juegos de poder, la política y, por supuesto, el dinero. Parte de lo que ha hecho esta historia tan adictiva y popular es el realismo con el que maneja el hecho de que no hay héroes ni villanos tan claramente definidos como en la ficción tradicional. Aquí todos los personajes son humanos y tienen sus razones de ser y actuar, los héroes se equivocan y a los villanos los mueven muchos más motivos que la maldad pura. Además de que muchos personajes prueban ser mucho más de lo que aparentan a simple vista.

Todos los libros están divididos en capítulos que le corresponden a un personaje y su punto de vista sobre lo que está sucediendo a su alrededor. Esto les da una enorme dimensión a todos los personajes en la historia, al brindarles con una complejidad enorme a todos sus protagonistas. Cada uno tiene su forma de ver las cosas y no son juzgados más que por los otros personajes y el lector mismo. La destreza de Martin está en su forma de imprimirle a cada uno su propia personalidad a la hora de dar su parte y, conforme pasan los capítulos, los personajes van cambiando y cuentan las cosas de forma diferente. Algunos maduran y dejan atrás los sueños de la niñez, como es el caso de Sansa Stark, y otros cambian por completo, como lo hace Jaime Lannister. Al leerlos, te metes en la cabeza de los protagonistas y empiezas a entender por qué actúan de cierta manera, te vuelves parte de su conflicto interno, de sus aspiraciones ocultas y de sus intenciones aparentes.

Al leer sus novelas, se comprende de inmediato el gran don del autor para la narrativa al pintar perfectamente los paisajes y situaciones. Esto agregado a que Martin es un estudioso y, aún si en fantasía, nos retrata claramente cómo eran las circunstancias de la guerra en la época del medievo, cómo era afectada la gente poderosa y débil, cómo se vivía a diario con miedo y cómo se peleaban las batallas. Con su visión desmaquillada de la crueldad que puede haber en el hombre y en sus circunstancias, George R.R. Martin ha creado una saga memorable.

Apenas se han publicado cinco de los siete libros que constituirán esta saga, con el sexto libro en camino desde hace cinco años. Martin ha pospuesto la fecha de publicación en varias ocasiones para no arriesgarse a que sea algo por debajo de su estándar, a pesar de que tenía la intención inicial de que la serie no le ganara en la historia a lo que él tuviera publicado. Esta sexta temporada, sus intenciones ya se quedaron sólo en eso, liberando a Martin de las presiones. Si bien, la serie diside en ciertas cosas del material que la inspiró, los creadores de la serie ya conocen el final que tendrán los libros. Así que, tal vez por primera vez en la historia, los que vieron la adaptación le podrán arruinar el final a los lectores.

El mundo queda a la espera de los libros que terminen la saga, así como de las dos temporadas que cierren a la serie. Esto último probablemente con más ansías al ser más los televidentes que los lectores. Más aún cuando estamos hablando de novelas que tienen un promedio de 900 páginas cada uno, sin mencionar los libros adicionales que hablan de las historias de Westeros y Essos, los dos continentes más importantes en el expansivo universo creado por George R.R. Martin. Lo indudable es que para cualquier lector valdrá la pena adentrarse en las que podrán ser consideradas en un futuro como las obras ultimadas de la literatura fantástica.

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Sorbitos de Nicanor Parra y su Antipoesía

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

“La poesía morirá si no se la ofende, hay que poseerla y humillarla en público. Después se verá lo que se hace.”
Nicanor Parra, Artefactos

Se cuenta que cuando Napoleón conoció al poeta alemán Johann Wolfgang (von) Goethe, el general exclamó: “¡He aquí a un hombre!” Napoleón tenía cierta obsesión con el Julio César de Shakespeare, y sabía que podía echar mano de Goethe para sus delirios de grandeza inmortal. No contaba con que habría cierta antipatía entre ambos.

El hombre de armas y poder suele respetar al de plumas e ideas—al poeta, al novelista—porque sabe del poder de la palabra. Recordemos lo que dijo Mario Vargas Llosa en su célebre discurso de aceptación del Nobel de Literatura (2010): “Quienes dudan de la literatura…pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.”

Pues bien, quiero hablar de un Hombre—parafraseando al bajito francés—que revolucionó la poesía latinoamericana. (No, no ha muerto aún, pero tiene ya 102 años…aunque él espera vivir 116.) Supe hace algunos años de la existencia de Nicanor Parra por algunas entrevistas hechas a Roberto Bolaño—disponibles gratuita y legalmente en YouTube—, en las que sin rubor alguno, el novelista chileno declaró que Nicanor Parra era su poeta favorito (sic). Hasta que di con los poemas supe por qué.

 

Qué es un antipoeta:
un comerciante en urnas y ataúdes?
un sacerdote que no cree en nada?
un general que duda de sí mismo?
un vagabundo que se ríe de todo

– Test (Parra, 1969)

 

Nicanor Parra se describe a sí mismo como un “antipoeta”. Es un subversivo literario. Los cánones de la poesía no existen en Parra—y su movimiento que inspiró, entre otros, a los infrarrealistas liderados por Mario Santiago y Roberto Bolaño y que sacudieron en su juventud la Ciudad de México manifestándose contra el establishment poético de la época (i.e., Octavio Paz). Los cánones son reconocidos en la tradición poética, pero sólo para ser lacerados y humillados. Incluyendo los cánones líricos.

 

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.

                                                                                                                       – Manifiesto (Parra, 1969)

 

Parra se mofa en su Manifiesto, el punto de partida para entender su visión poética, de que él no escribe sonetos a la luna—como Neruda, con quien tuvo una férrea rivalidad intelectual e ideológica a tal punto de que la antipoesía de Parra es vista también como antinerudianismo—. Su poesía busca evocar sentimientos, desafiando la ortodoxia poética y el orden social. Parra continúa la tradición iconoclasta, lúdica y espontánea de Arthur Rimbaud. Parra lleva el juego y la estructura visual del poema a niveles sublimes. La forma de presentar los versos es en sí poesía. Cada punto, cada espacio, cada mayúscula y minúscula… todo es juego y poesía.

Claro que me hubiera encantado
Ver en primera fila
A la Santísima Trinidad de la Chilena Poesía
Madre
                           Hijo
                                                      & Espíritu Santo
A la Mistral
En tenida de monje franciscano
A Neruda
De corbata de rosa y de sombrero alón
A Huidobro
Disfrazado de Cid Campeador
A Magallanes a Pezoa Véliz
Al heroico Domingo Gómez Rojas
1896-1920
Está de centenario
A Enrique Lihn a Eduardo Anguita
Doctores todos x derecho propio
Por + que abro los ojos no los veo

-Un millón de Gracias (Parra, 1997)

 

Parra ha tenido una trayectoria brillante en la lengua castellana, aunque no ha tenido el mismo reconocimiento en otras lenguas. Traducir sus poemas debe representar un reto mayúsculo. Es posible, pero el poema degenera más de lo habitual. Aun así, Parra ganó el Premio Cervantes en 2011 y ha estado nominado al menos 4 veces al Nobel de Literatura—la primera en 1997, a iniciativa de NYU, y la última vez en 2012, a propuesta de Michelle Bachelet—. Es difícil que lo gane ante su avanzada edad. Al respecto, declaró en alguna ocasión: “Tengo más fe en el Kino que en el Nobel.”

Además de su naturaleza subversiva y su difícil traducción, quizá el problema principal de Parra para alcanzar los grandes públicos ha sido el carácter sombrío y el humor negro de sus poemas. Parra no escribe de musas ni paisajes celestiales. Parra escribe de tumbas y ataúdes (literarias y reales). Es capaz de reírse de la muerte de un amor no correspondido…

 

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla. 

Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!,
y eso que soy persona de energía.

Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.

 

– Es Olvido (Parra, 1954)

 

…así como de escribirle un poema a Lázaro (el personaje bíblico), invitándolo a no resucitar y a aceptar jubiloso que tiene “toda la muerte por delante”:

 

a qué volver entonces al infierno del Dante
¿para que se repita la comedia?
qué divina comedia ni qué 8/4
voladores de luces – espejismos
cebo para cazar lauchas golosas
ese sí que sería disparate

eres feliz cadáver eres feliz
en tu sepulcro no te falta nada
ríete de los peces de colores

aló – aló me estás escuchando?

– El Anti-Lázaro (Parra, 1985)

 

Mario Campa no es Napoleón (es mucho más alto que él), pero reconoce a un Hombre cuando lo lee. Parra es para Campa un Hombre con una sensibilidad y sentido del humor híper-desarrollados: simbiosis harto fácil de malograr. El mismo Campa buscó hacerlo a finales del año 2016 inspirándose en la pulida técnica de plagio peñanietista y en franco desafío a la tradición poética trumpiana, logrando sin embargo con poco éxito comercial en el intento.

 

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Escribió Milan Kundera en La Fiesta de la Insignificancia (2014) lo siguiente: “En su reflexión sobre lo cómico, Hegel dice que el verdadero humor es impensable sin el infinito buen humor, escúchalo bien, eso es lo que dice literalmente: ‘infinito buen humor’; ‘unendliche Wohlemutheit!’. No la burla, no la sátira, no el sarcasmo. Solo desde lo alto del infinito buen humor puedes observar debajo de ti la eterna estupidez de los hombres, y reírte de ella.” Si quieren leer a un Hombre burlándose del hombre, lean el mejor poema de Nicanor Parra: el soliloquio del individuo. Disponible (gratuita y legalmente) en el portal de la U. de Chile.

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La Cátedra de Orson Welles

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Por: Diego Muratalla – @_muratalla

No hace mucho, una publicación de la BBC sacó una lista de las que, según ellos y varios críticos de cine, eran las mejores 100 películas de lo que va del siglo, llevándose el primer puesto Mullholland Drive del director David Lynch.

No me interesa entrar en el debate sobre si dicha obra es la mejor de los últimos 16 años o no, muchas listas aparecen diciendo que por fin tienen el ranking definitivo de las mejores películas de todos los tiempos y aun así nada impedirá que mi vecina diga que el primer lugar le pertenece a Twilight aunque sea un poco incomprendida.

En muchas listas, Citizen Kane tiene el primer lugar, en otras, el honor recae en The Godfather, para mí, le presea debe de ir para la obra de Orson Welles, osea Citizen Kane.

La película fue estrenada en 1941, co-escrita, producida, dirigida y protagonizada por el mismo Welles. La historia comienza cuando el magnate, Charles Foster Kane, en su lecho de muerte pronuncia una última palabra: “Rosewood”. Al no saber nadie a lo que se refería, un reportero se lanza a la tarea de investigar la vida y legado del difunto millonario, dándonos así una perspectiva reconstruida por la memoria de sus allegados de la vida del icónico personaje.

Orson, con apenas 25 años, había creado una obra maestra que habría de definir el cine de ahí en adelante y aún más fascinante es el hecho de que Citizen Kane fue su opera prima.

No hay manera de que con letras pueda explicar lo que Welles creó hace ya tantos años porque eso es justo lo que él entendió del cine: el poder del lenguaje narrativo utilizando una cámara, o sea, la manera de transmitir emociones y sensaciones utilizando ángulos, movimientos, sets, luces, sombras y silencios. Para Orson, la palabra escrita y después hablada por los actores es sólo uno de los componentes del cine, el guión comprendía entender las emociones que se intentaban hacer llegar a los espectadores y utilizar absolutamente todos los recursos en mano para lograrlo, no sólo pláticas, lágrimas y risas.

Es importante recalcar que después de esa primera aventura de Welles en el cine, nunca volvió a tener el mismo éxito y ninguna de sus otras películas es recordada de la misma manera. Si fuera artista de pop sería caso clásico de “one hit wonder”. (Igual les recomiendo A Touch of Evil que también me parece una genialidad). Y es que cuando empezó con la tarea de crear Kane, él tenía una gran experiencia en teatro y, en la medida de lo posible, trató de tener un acercamiento al cine de la misma manera que lo hacía con los escenarios. Había en Welles una gran ingenuidad que lo llevó a encontrar la genialidad al querer controlar de una manera un tanto sencilla sus encuadres y en la manera de dirigir a sus actores.

Existe una anécdota de los primeros días de grabación cuando, sin saber los procedimientos o las jerarquías que hay en dichos sets, Orson se movía a sus anchas, dirigiendo, cargando, acomodando, prendiendo y apagando, diciéndole a los técnicos qué hacer mientras el director de fotografía, divertido, observaba desde una esquina los enseres del novato director. Para uno de los técnicos toda la situación se le hizo muy rara por lo que se acercó al director de fotografía y le preguntó si no pensaba decirle a Welles que se hiciera a un lado ya que básicamente estaba haciendo el trabajo que le correspondía a dicho cinematógrafo. El director de foto le respondió que no, que le ganaba la curiosidad por ver qué es lo que podría lograr.

Sobra decir que hoy en día, situaciones como la de Orson Welles son de pocas a nulas, que un director llegue a un set sabiendo tan poco como él sabía pero con el poder y el respaldo de un estudio es cómo encontrar un trébol de 28 hojas. Pero ahí estaba Welles, infundido en una confianza pocas veces vista y sabedor de un golpe de suerte como nunca se repetiría en su vida.

Hay muchos directores trabajando actualmente, demasiados tal vez. Muchos que pretenden crear obras para la posteridad, otros que sólo quieren hacer dinero, muchos “director for hire”: entran a los proyectos el primer día de grabación sin haber tocado los guiones o sin haber tenido participación alguna en la elección de los actores, los sets, o el staff. No estoy diciendo que este mal, estoy diciendo que para que una obra sea considerada décadas después como una de las mejores de todos los tiempos hay que salir de lo convencional y hay que cambiar el acercamiento que se tiene a los guiones.

Recientemente dos directores me han hecho maravillarme en la sala de cine de la misma manera que Welles: Alejandro González Iñárritu y Nicolas Winding Refn. De manera muy particular han definido sus roles con resultados espectaculares, creando relaciones con sus cinematógrafos que van más allá de dar órdenes, sino que juntos logran transmitir emociones muy poderosas y reacciones que no comúnmente tienes en las salas de cine. El primero tiene gran aceptación, mientras que el segundo es bastante más controversial. A los dos les recomiendo que les echen un ojo. A Iñárritu con Birdman y Biutiful y al Danés Winding Refn con Drive y la recién estrenada The Neon Demon.

Por el lado de David Lynch, el director de la supuesta mejor película del siglo: “Mullholland Drive”, sólo puedo decir que, en efecto, el señor tiene un acercamiento muy particular, muy propio y que sin duda alguna se sale de convencionalismos, pero tal vez lo hace demasiado y sus proyectos rayan en experimentos que, a mi parecer, no logran encontrar en el medio la manera correcta de hacer llegar sus mensajes. Aunque eso sí, Lynch cuenta con una ferviente base de seguidores que lo defenderán a capa y espada.

Welles no corrió con la misma suerte, desde el estreno de “Citizen Kane”, mucha gente tuvo dudas de lo que Orson había creado y aunque a los críticos les gustó, la película no encontró una audiencia y salió del radar de la gente muy pronto. Evidentemente, con el paso del tiempo la película llegó a su destino y el gran director alcanzó a ver el aprecio que su obra maestra merecía.

Es común que mucha gente no sepa qué hace el director en una película, pero para mí, dicho rol fue definido por Orson Welles hace 75 años y por eso su obra maestra merece estar ahí arriba porque es la primera y la mejor cátedra de cine que se haya dado.

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Georgia O’Keeffe: abriendo brecha desde 1916

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

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Georgia O’keeffe, 1920 por Alfred Stiglitz

El 30 de octubre finalizó la exposición retrospectiva sobre la gran pintora estadounidense Georgia O’Keeffe en el museo Tate Modern de Londres. En esta galería se exponen no únicamente renombradas obras de arte moderno y contemporáneo pero también exposiciones temporales, siempre curadas de forma excelsa como es el caso específico de la de O’keeffe. Con más de 100 obras recopiladas de entre las mejores colecciones y museos del mundo, el Tate Modern levanta una de las exposiciones más extraordinarias que jamás se haya visto sobre una artista mujer.  

La exposición se curó para conmemorar los 100 años de la primera exhibición individual de O’Keeffe en la galería del que sería su futuro esposo, el fotógrafo Alfred Stiglitz, en la ciudad de Nueva York en 1916.

La exposición fue montada de forma cronológica por lo que el visitante tiene una línea de tiempo muy clara ante sus ojos y el progreso en la estética y temáticas de la artista son fácilmente entendibles. Desde las primeras experimentaciones en carboncillo, donde O’Keeffe se negaba a probar con color hasta perfeccionar su estilo, pasando por sus cuadros con temática neoyorkina, hasta sus famosos cuadros de paisajes y vegetación de Nuevo México, de las flores y huesos de animales que encontraba en el desierto y de pueblos aún habitados por nativos americanos, como Taos entre otros, la exposición está tan bien montada que uno navega por los procesos de la artista sin confusión alguna.

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Oriental Poppies, 1928, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Originaria de Wisconsin, O’Keeffe vivió parte de su juventud en Texas, donde impartió clases de arte en escuelas pública. En 1915, por medio de una amiga en común logró hacerle llegar unos dibujos en carboncillo a Stiglitz el cual exclamó al verlos: “¡finalmente una mujer en papel!” (Finally a women on paper!).  Poco después O’Keeffe se mudó a Nueva York para dedicarse por completo a la pintura, y enamorados, Stiglitz y ella empezaron a vivir juntos.

Algunas de las pinturas más bellas de la exposición son justo de esa época, cuando ella acababa de llegar a la Gran Manzana y él decidió invitarla a la casa de campo de su familia en el Lake George, cerca de las montañas de Adirondack.

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Lake George Barns, 1926, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Esos viajes y paseos por el Lake George le permitieron ahondar en su investigación en la abstracción de la naturaleza que luego se repitió en sus cuadros de acercamientos a flores. Uno de los cuadros más importante de esa serie de flores y figura principal de la exposición es el titulado: Jimson Weed/White Flower nº1.

Teniendo un gran formato, la obra absorbe al espectador desde el primer momento que se entra a la sala, cautivándolo por medio de la belleza inmediata, palpable de la flor. Este cuadro es, de hecho, la obra pictórica de una artista femenina que ha llegado a mayor precio en una subasta. La casa Sotheby’s lo subastó en 2014 por $44.4 millones de dólares americanos a Alice Walton, heredera del imperio de Wal-Mart, para el museo Crystal Bridges Museum of American Art en Bentonville, Arkansas.

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Jimson Weed/White Flower nº1, 1932, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

A partir de 1929, O’Keeffe comenzó a hacer varias visitas a Nuevo México sobretodo al área de Taos, donde amigos suyos residían. Se enamoró perdidamente de los paisajes, vegetación y naturaleza del lugar. De misma forma, las diferentes capas culturales del lugar le parecían fascinantes: la mezcla y el sincretismo entre la influencia colonial española y la complejidad de las culturas nativas americanas. Es específicamente en 1946, después de la muerte de Stiglitz, hasta 1986 que decide mudarse de tiempo completo a su rancho llamado Ghost Ranch cerca de Abiquiu, Nuevo México.  

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Black Mesa Landscape, New Mexico / Out Back of Marie’s II, 1930, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

Además de conocérsele como uno de los exponentes del arte estadounidense moderno, O’Keeffe es singular ya que se expresaba sin prejuicios ni ataduras sociales. Muchos de sus cuadros de flores han sido interpretados como representaciones de órganos sexuales femeninos, lo cual ella nunca aceptó, y no porque estuviera mal visto para la época , sino porque su acercamiento a la naturaleza era transparente, inocente y honesto. Para ella las flores eran esas pequeñas cosas a las cuales nadie ponía atención. Y a menos de que se les observara muy detenidamente, su belleza no podría ser entendida. Detenidamente, con mucha paciencia, pasión y precisión, pintaba sus cuadros. Esto es notable al ver su obra, y fue lo mismo lo cual la colocó como un parteaguas del arte moderno estadounidense y mundial. Sus obras se equiparan a la fama y reputación de muchos hombres artistas, cosa rara en 1916 y hoy en día.

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Grey line with black, blue and yellow, 1923, Georgia O’Keeffe. Óleo sobre lienzo.

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Fotoperiodismo: noticia en imagen

Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

La guerra civil en Siria va en su quinto año. En cinco años ha provocado alrededor de 400,000 muertos [1] y millones de desplazados, además de haber creado caldo de cultivo idóneo para la propagación del Estado IslámicoLas historias son muchísimas y datos y cifras no logran reflejar la magnitud de la crisis humanitaria. Ahí en donde los datos duros fallan, el fotoperiodismo entra a recordarnos lo brutal y desgarrador de los conflictos, buscando apelar al lado más humano, a tocar la fibra más sensible y acceder al rincón de empatía que el observador pueda tener.

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Abd Doumany – 2016 Photo Contest | World Press Photo

Cada año, The World Press Photo Foundation busca premiar a lo mejor del fotoperiodismo mundial con el objetivo de inspirar, de comprometer y de educar. Busca hacernos conscientes de realidades ajenas. Fomentar la comprensión. En la Ciudad de México, la exposición de los trabajos ganadores es expuesta en el Museo Franz Mayer, y aunque ésta terminó el 25 de septiembre, la galería puede verse aquí.

Este año, como es de esperarse, los temas dominantes fueron la crisis de refugiados originada por la mayor migración de personas desde la Segunda Guerra Mundial y la guerra en Siria. Imágenes de grupos enteros de personas que han dejado sus casas, familias, trabajos y todo lo que conocen. Sus vidas han dejado de ser vidas, y la esperanza de encontrar algo mejor los lleva a ponerse en peligro cruzando países enteros a pie, o hacinados en barcos cruzando el mar. Todo esto para encontrarse con que Occidente no sabe qué hacer con ellos, y con que hay poca voluntad política entre los líderes para darles una mano. Reto a cualquiera en contra de la entrada de refugiados a su país a ver las fotografías y a leer las historias detrás de ellas, y que después de hacerlo continúe insistiendo en que sus fronteras deben cerrarse.

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Sergey Ponomarev – 2016 Photo Contest | World Press Photo

La exposición aborda muchos más temas: el conflicto en Sudán, el tráfico de marfil en África Central, el movimiento en Estados Unidos Black Lives Matter, el terremoto en Nepal que destruyó gran parte de la región, e incluso temas cotidianos, deportes y naturaleza (dentro de esta categoría se encuentra una impresionante fotografía nocturna del Volcán de Colima, tomada por el mexicano Sergio Tapiro).

El fotoperiodismo nos acerca a lo que sucede en el mundo de una manera que ningún texto o infografía podría hacerlo. Muestra a través de una imagen una realidad distante y ajena y la permite propia. Es extraño, pues a pesar de lo estremecedora que puede ser la imagen, tiene al mismo tiempo una belleza abrumadora. Vivir estas realidades mediante la fotografía puede resultar desgastante a nivel físico y emocional.

“La libertad de información, la libertad de investigación y la libertad de expresión son más importantes que nunca, y el periodismo visual de calidad es esencial para el reporte preciso e independiente que hace esas libertades posibles”[2]
Freedom of information, freedom of inquiry and freedom of speech are more important than ever, and quality visual journalism is essential for the accurate and independent reporting that makes these freedoms possible.

1. http://www.aljazeera.com/news/2016/04/staffan-de-mistura-400000-killed-syria-civil-war-160423055735629.html
2. http://www.worldpressphoto.org/about

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Nada

 

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Por: Ximena Mata – @XimenaMataZ

“Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo.”
Janne Taller

Hace poco, el más chico de mis hermanos me recomendó un libro. Se trataba de una obra filosófica que, me advirtió, tenía una forma extraña, a veces cruel, de exponer su teoría. Me dijo también que el libro había estado algún tiempo prohibido, pero que ahora que no lo está, valía mucho la pena leerlo. Aunque quizás somos los hermanos más grandes quienes deberíamos hacer recomendaciones de este tipo a los hermanos pequeños, acepté el reto y me dispuse a leer. El título de la obra es Nada.

Janne Teller, la autora, creó a Pierre Anthon, un adolescente de 14 años que un día descubrió que la vida no tiene sentido. Ese día decidió abandonar la escuela e instalarse en un ciruelo, desde donde vería la vida pasar. Sus compañeros de clase no entendían la actitud de Pierre Anthon cuando, de camino a la escuela, él les gritaba desde arriba del árbol que “todo empieza sólo para acabar” y que “en el mismo instante en que naces empiezas a morir”. Y que así pasa con todo.

Para los compañeros de clases, y honestamente para mí también, fue difícil debatir esa teoría. Es cierto que todo empieza para acabar y que tarde o temprano todos vamos a morir. Pero a pesar de eso la vida sí importa, y eso es lo que los compañeros se propusieron demostrar, y lo que yo a lo largo de la lectura me propuse entender. Su idea era simple: cada uno aportaría algo que tuviera un significado personal y lo donaría a la causa para demostrarle a Pierre Anthon que la vida sí importa. Donar algo con significado implicaba desprenderse de cosas –materiales o no– que a cada uno le dolería perder. Para ello, alguien más elegiría lo que otro habría de aportar, y conforme desfilaban los objetos, las ideas se volvían más dramáticas. Aquí es donde la creatividad de la autora no tiene límite, y no voy a arruinar la aventura de descubrir lo que al final formó parte de todo ese “montón de significado”.

Una vez que recolectaron todos los “objetos”, la hazaña causó revuelo entre los padres y los profesores de los jóvenes, así como en la prensa nacional e internacional, por la heterogeneidad del “significado”, que iba de lo simple y mundano, hasta lo abstracto y cruel. Junto, todo parecía un montón de basura, pero en realidad se trataba de lo que a cada uno de ellos más le dolió perder. Al único que no lograron impresionar fue a Pierre Anthon. Lograron que bajara del ciruelo, que viera el montón de significado, y que aún así pensara que “si es tan fácil morir es porque la muerte no tiene ningún sentido. Y si la muerte no tiene sentido, es porque la vida tampoco lo tiene”.

La historia no tiene un final feliz. Pero vale la pena seguir leyendo hasta la última parte de libro, en la que me quedó claro por qué mi hermano me lo recomendó, y por qué ahora yo lo recomiendo. Al final la autora explica la motivación de su relato: todos llevamos un Pierre Anthon dentro, tratando de decirnos que la vida no tiene significado. Y “Pierre Anthon podría tener lógicamente razón si observamos la vida a largo plazo. Pero la cuestión es que no vivimos en el largo plazo, vivimos en el corto, aquí y ahora.” Y aquí y ahora la vida tiene todo el significado, en las experiencias que vivimos, en las personas que amamos y en las lecciones que aprendemos. No hace falta juntar un “montón de significado” para demostrarle a alguien más que la vida importa. Hace falta vivirla intensamente pensando más en hoy y menos en mañana.

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Imagen: casadellibro.com

 

Hidden Figures

 

Por: Angélica Creixell – @angecreixell

Margot creció en Hampton, Virginia, rodeada de mujeres matemáticas que trabajaban como computadoras humanas en la NASA cuando aún se llamaba NACA. Ellas le contaban historias de sus épocas, de 1943 a 1980, como las West Computers en el Langley Research Center cuando el hombre apenas imaginaba orbitar la tierra en el espacio. Su papá también trabajaba ahí, sus sábados consistían en ir a pasear por el complejo y recorrer los pasillos de la oficina con sus hermanos. Para ella, esto era normal, nunca se imaginó que existiera otra realidad americana en la cual las mujeres de ascendencia afroamericana no tuvieran trabajos tan destacados, no fueran científicas, ingenieras y matemáticas y, por supuesto, no mandaban a hombres a la luna.

Yo conocí a Margot en un entorno completamente distinto. Ella y su esposo Aran, escritora y editor, escaparon de la Ciudad de México como emprendedores para terminar en Valle de Bravo, enamorados del lago y la pequeña ciudad. Después de algunos encuentros esporádicos, me senté junto a Margot en una cena de Navidad. Me contó como empezó todo. En 2010, durante una de sus visitas obligadas a Virginia para visitar a su familia, Margot y Aran fueron a dar la vuelta por Hampton con sus padres. El padre de Margot no paró de contar historias y anécdotas que ella conocía bien pero eran nuevas para Aran. Fue él quien le dio la idea, ¿por qué no escribir de la historia de las mujeres que habitan esta ciudad, las mujeres que mandaron al hombre a la luna?

Eran tiempos de guerra y el gobierno americano necesitaba todo el apoyo para ganar la carrera al espacio. Las mujeres matemáticas blancas graduadas de las mejores universidades del país, encontraban trabajo en Langley Research Center y formaban parte del grupo de las East Computers. Sus contrapartes, las West Computers no podían usar el mismo baño, ni sentarse en la misma mesa en la cafetería durante épocas de segregación racial. Sin embargo, mandaron al hombre a la luna. Desafiaron las estadísticas educativas del país y le entregaron más de 40 años de vida a la NASA. Es increíble la fuerza y dedicación de estas mujeres que vivieron en un Estados Unidos en el cual sólo el 2% de las mujeres afroamericanas estudiaban una carrera y de ellas, el 60% se convertías en maestras de primarias y secundarias públicas. Con una seguridad brutal, le explicaban a sus jefe, un hombre blanco, que sus cálculos estaban correctos, que podían llegar a la luna. Hidden Figures cuenta la historia de cuarto mujeres; Katherine Johnson, Dorothy Vaughan, Christine Darden y Mary Jackson, que cambiaron la historia de Estados Unidos a pesar de la segregación racial dominante de la época.

Seis años después del inicio de la idea, el libro, sin haber sido distribuido, ya era un bestseller. Y, como una historia tan increíble como esta no puede quedar alejada de Hollywood por mucho tiempo, el día que salió la preventa del libro, se estrenó el primer tráiler oficial de la película. En diciembre podremos ver a Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe contar la historia de las cifras ocultas de Margot. En cada página que leo, sonrío y me imagino a Margot escribiendo con una dedicación envidiable y apasionada para generar una investigación impecable.

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Entrevista: La Dimensión Desconocida de Isaac Ezban

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Por: Uriel Gordon – @Urielo_

Regresemos un poco en el tiempo. A principios de la década de los noventa, vemos a un niño sumergido en el arte de la narración oral de cuentos, a un pequeño que aparece relatando historias en espacios televisivos como el programa Un nuevo Día que conduce Rebbeca de Alba y César Costa. Transmite fábulas, relatos con moraleja que reflejan elementos centrales de la condición humana. Disfruta de la experiencia: lee, hace gestos, mueve sus manos, juega con sus tonos de voz para expresarse y dejar huella en sus audiencias.

Sin embargo, hay algo que disfruta más: descubrir nuevos mundos a través del cine, de las imágenes en movimiento. La Ciudad Gótica de Tim Burton en Batman Regresa y la ciudad de Agrabah que aparece en Aladdín de Disney son extractos de algunas de las películas que se convierten en parte de él: lo cautivan, marcan su imaginación, su vida; le despiertan sensaciones que lo convencen a su corta edad, que su futuro sí tiene que ver con el arte de contar historias, pero por medio de otro vehículo: la pantalla grande.

Hoy, este niño, que se llama Isaac Ezban, se dedica a hacer cine: es guionista y director; ha sido catalogado por Guillermo del Toro como “un director muy necesario en el género en México”.

Este octubre, Ezban estrena en nuestro país su segundo largometraje titulado Los Parecidos (2015), que él mismo describe como “una carta de amor a la ciencia ficción de los años sesenta”. Esta película obtuvo, entre otros premios, el de Mejor Película Latinoamericana en SITGES, Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya. Tuvimos la oportunidad de conversar con Ezban y te presentamos la entrevista que le realizamos.

 

En términos de relato de ficción, ¿qué te permite hacer el cine como vehículo de narración que no te permite la novela escrita? 

Son vehículos muy diferentes. Lo que tiene la novela escrita es que te ayuda a ejercitar la imaginación: te imaginas a los personajes, te imaginas todo. En mi caso, cuando veo que existe una novela de la cual hay película, me gusta primero leer la novela y luego ver la película; no veo ni el trailer, porque me gusta ser yo quien imagine a los personajes. La imaginación es un músculo para ejercitar y en ese sentido, leer te ejercita la imaginación como ninguna otra cosa.  

Por otra parte, creo que la cualidad que tiene el cine que no tienes en la literatura, radica en el concepto del séptimo arte: la conjunción de todos los otros artes. De pintura, tienes la parte visual, la fotografía. Tienes música, iluminación, diálogos, silencios, casi arquitectura en el sentido de todo el aspecto visual (…) En general, como director de cine, tienes muchas herramientas, no solo para contar una historia, sino para causar emociones en el espectador. Sin menospreciar la novela, creo que conjugando todo este tipo de elementos, el cine te permite tocar más fibras.

Has planteado que para ti, tu nueva cinta Los Parecidos,  es “una carta de amor al cine de ficción de los años 60”. Platícanos cómo surgió la idea de Los Parecidos y háblanos un poco de la adaptación de ese cine de ficción de los años 60 que tanto te inspiró a los tiempos en los que vivimos. 

Yo crecí viendo La Dimensión Desconocida; por más que es una serie de los años sesenta, todas las noches veía un capítulo antes de dormir. Me encanta que tiene algo de lo que yo llamo la ciencia ficción psicológica, que es una ciencia ficción que puede ser muy ambiciosa, pero se aborda desde un espectro físicamente reducido. Por ejemplo, se está acabando el mundo, pero lo vemos desde una familia que está en el sótano con una radio.

Por otro lado, me gustaba también observar las metáforas humanas que se hacían con la ciencia ficción, es decir, usar la ciencia ficción para reflexionar sobre temas muy humanos, usar la fantasía para hablar de algo real (…)

Creo en este sentido también, que la buena ciencia ficción siempre tiene una connotación política o social. Este elemento lo veo muy claro en las historias norteamericanas de los sesenta: lo podíamos encontrar en algún episodio de La Dimensión Desconocida o en una película serie B de estos años, en donde, por ejemplo, veíamos a un OVNI llegando a Estados Unidos y, en realidad, se jugaba con la metáfora de la Guerra Fría: el temor de la llegada de un holocausto nuclear.  

Pensé que quería hacer algo así, pero en México, entonces, me puse a pensar qué estaba pasando en México en los años sesenta: todo el previo a la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco en el 68, que fue un año de gran explosión y manifestaciones no solo en México, sino en el mundo. A partir de ahí, se me empieza a ocurrir la idea de realizar una metáfora para contar algo real: contar la inconformidad de la juventud, de sentir que a todos nos están tratando de hacer la misma persona en todas las esferas; es decir, tu familia, trabajo y tu gobierno, te quieren hacer la misma persona. Pensé en que estaría padre hacer una película en la que dentro de este contexto, todos empiecen a volverse literalmente la misma persona.

¿En qué radica para ti la angustia de parecerse a alguien más?

Tiene que ver con el miedo a perder tu identidad. Todos nosotros por más que tal vez hablamos el mismo idioma, nos vestimos igual, escuchamos la misma música, frecuentamos los mismos lugares o vemos las mismas películas, tenemos dentro una individualidad que es muy única y creo que muchas de estas manifestaciones, como lo que pasó en Tlatelolco, tienen que ver con el miedo de la gente de perder esta individualidad, con el miedo a perder lo que te hace único.

En la película eso se expresa con una metáfora muy gráfica, muy literal en donde literalmente, la gente se empieza a parecer. Sin embargo, es un miedo que podríamos observar en cualquier época y en cualquier contexto, el miedo a algo que no controlas, a que estás perdiendo lo que te hace único y diferente a los demás. Por eso, es que es un miedo fuerte y de angustia.

¿Cuál es el sello distintivo de Los Parecidos?

Es una película original, tiene referencias muy claras, pero al mismo tiempo, mezcla esas referencias, haciendo algo nuevo. Para mí, la originalidad es muy importante. Si alguien me pregunta qué es lo más importante que busco en una película es la originalidad. Yo quiero siempre hacer algo diferente, porque siento que hacer una película es tanto trabajo, tantos meses, años, dinero, tanto esfuerzo que para qué hacerla por algo que ya se ha hecho antes.  

Creo que Los Parecidos es una película original, vertiginosa, entretenida; está filmada como si fuera de los años sesenta, tiene la composición de colores de esa época, tiene cinta rayada, música de orquesta; el diseño sonoro, la lluvia, la radio y los elementos que describí anteriormente hacen que sea una experiencia de inmersión: desde que empieza, como que te abrochas los cinturones y viajas en una montaña rusa al pasado y eso creo que es el sello distintivo.

¿Cuál fue el momento que más disfrutaste en el rodaje de Los Parecidos?

Cada momento lo disfruté. En especial, disfrutaba mucho, superar los retos del día a día: 30 días, 5 semanas, con un equipo de más de 50 personas, superando retos, llegando todos los días a las siete de la mañana, pensando que seguro no íbamos a lograr nuestro objetivo en el día. Cuando llegaba la una o dos de la tarde, nos sentíamos hundidos, pensando que no terminaríamos y que tendríamos que quedarnos horas extras, pero a las seis o siete, salvábamos el día. Era increíble la magia de hacer cine: cada día llegar y superar un reto.

También, te diría que disfruté los momentos con los grandes efectos especiales: cuando teníamos un doble que salía volando con cables, por mencionarte algún ejemplo, me emocionaba mucho porque me sentía como un niño chiquito con mis juguetes. Por supuesto, también disfruté mucho los momentos que conseguía una actuación muy potente, real y conmovedora de alguno de mis actores. En fin, es difícil escoger un solo momento.

 ¿Qué proyectos vienen en el futuro? 

Tengo ocho guiones en desarrollo muy distintos, de diversos tipos de presupuesto, todos dentro del género; con cine de género me refiero a thriller, suspenso, terror o ciencia. Lo más pronto que tengo ahora es mi primer película en inglés que es algo muy emocionante. Es mi primera película no escrita por mí, una película que alguien me contrató para dirigir.

Por otra parte, tengo en desarrollo para el siguiente año, una película independiente de terror que quiero hacer en México y otra película de ciencia ficción. Conforme, haya más información, les compartiré los detalles.

 

Sin duda, suena interesante el futuro para el director y guionista Isaac Ezban pero, por lo pronto, podemos ver Los Parecidos, que se estrena el 14 de octubre en México. Esta es una oportunidad para que entremos a su dimensión desconocida y así, no perdamos de vista a un cineasta que se atreve a apostar por el cine como un vehículo original que brinda historias y experiencias sensitivas, que perturban, que tienen la capacidad de marcar y moldear nuestras vidas.

Ficha técnica

Título: Los Parecidos (2015)

Dirección y Guión: Isaac Ezban

Reparto: Gustavo Sánchez Parra, Cassandra Ciangherotti, Fernando Becerril, Humberto Busto, Carmen Beato, Santiago Torres, María Elena Olivares, Catalina Salas, Alberto Estrella, Luis Alberti.

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El Abierto Mexicano de Diseño – ni tan abierto

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

El Abierto Mexicano de Diseño (AMD) es el festival de diseño más importante de la Ciudad de México. Durante cuatro años se ha dedicado a promover el diseño en el país por medio de una serie de colaboraciones, eventos, exposiciones y bazares que se desarrollan en diferentes sedes ubicadas en el Centro de la Ciudad. El AMD es en esencia una gran iniciativa para, como dicen ellos, consolidarse como “la gran fiesta del diseño en México”.

Cada edición del festival ha tenido una imagen gráfica muy específica que no únicamente ha servido los fines de comunicación con los asistentes, sino también para crear todo un sistema de navegación en las sedes. Cada imagen gráfica está relacionada con temas específicos: la primera edición tuvo como énfasis los OFICIOS, la segunda los PROCESOS, la tercera las SOLUCIONES, y este año el tema guía del festival será ABIERTO.

Además de ello, el festival tiene como colaboradores –tanto fijos como rotativos- a varios diseñadores y agentes creativos de primera categoría.

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Edición 2013

 

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Edición 2014

 

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Edición 2015

 

Mi crítica a esta edición del festival se divide en dos puntos que a mi parecer hacen que el festival caiga en los mismos cánones de consideración del diseño que se han manejado desde los años 60. ¿Cuándo se atreverán a dar el brinco y tratarán de apoyar diseño verdaderamente vanguardista? ¿Será que México está estancado, en realidad no es culpa del Abierto, y no se genera diseño de vanguardia?

Enfocándome meramente en el Abierto, mi primer comentario tiene que ver con el nuevo diseño de esta edición. Considero que las resoluciones gráficas de los años anteriores habían estado mucho mejor pensadas, pero más allá del sentido estético de la nueva imagen, creo que comisionarlo a Lance Wyman es un desaire para las nuevas generaciones de diseñadores.

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Edición 2016

Lance Wyman, reconocido diseñador estadounidense, creador de la señalética de México 68 y del metro de la Ciudad de México, es una eminencia en el diseño gráfico. Reconocido durante décadas, ha sido un parte aguas en la forma de concebir la comunicación gráfica en el país Azteca. Pero, apostar por el genio creativo de Wyman de 79 años en vez de las nuevas generaciones de diseñadores que tienen mucho que aportar es finalmente hacer una declaración clara y contundente: no se confía lo suficiente en los jóvenes diseñadores emergentes como para permitirles generar la imagen del AMD, y eso es una pena. Se prefiere apostar por el nombre pesado, que se conoce de forma popular que por diseñadores emergentes. Porque sí, en México hay diseñadores talentosísimos, pero, como en esta ocasión: no hay espacios para despegar. El AMD sería un espacio espectacular para ese tipo de oportunidades.

Mi segunda crítica va dirigida al tema de este año. Es un tema abierto donde los lineamientos para participar únicamente dirigen el tipo de diseño: visual, tridimensional, virtual, espacial y portable. ¿Seguimos en los años 60?

Si vemos un poco las tendencias de los festivales de diseño a nivel internacional ya sea en Estados Unidos o Europa, se ha empujado por nuevas temáticas y ramas de participación del diseño y se ha dejado de hablar de “disciplinas del diseño” perfectamente separadas. Por ejemplo, este año se cumplieron 50 años del festival Design + Research + Society (DRS) que se lleva a cabo cada año en Brighton, Reino Unido. El DRS ha sido vanguardista en las ponencias que presenta, ya que su formato es más el de un coloquio o conferencia, y el de un festival basado en el pensamiento crítico y el futuro del diseño. Además, es un espacio de integración entre el mundo académico y el sector profesional.

En contraste, el Abierto Mexicano de Diseño se queda rezagado, con temas que finalmente promueven un evento que parecería más un bazar. ¿Por qué los directivos del Abierto no empujan por temas de transición, temas que podrían posicionar a México a nivel internacional en cuestiones de diseño?

La programación de este año no se ha anunciado pero esperemos que supere ampliamente la interpretación gráfica de Wyman para esta edición.

¿Para cuándo las oportunidades a los talentosos diseñadores mexicanos? ¿Para cuándo el diseño social, el diseño de transición y comprometido?

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Las Conversaciones y el Cine

Por: Diego Muratalla  – @_muratalla

En el cine hay poder, y mucho. Por un lado, me refiero al alcance que tienen los filmes conocidos como “blockbusters” que se proyectan en miles de salas alrededor del mundo, y que ganan millones de dólares en taquilla, por otro, me refiero a ese poder que tiene de usar su elemento y esencia para hacer llegar un mensaje, una idea, comunicar, generar una conversación y, tal vez, hacer un cambio.

Claro que no todo el cine usa ese poder de la misma manera. Hay películas que son bastante huecas en mensaje y profundidad y son sólo espectáculo, no del todo malas, pero tampoco muy memorables. Pero también están esas otras películas que tal vez disfrazadas de comedia, drama, fantasía o ciencia ficción tienen como base principal una idea o un tema, que la mayoría de las veces se puede resumir en una palabra: amor, desamor, miedo, maternidad/paternidad, mortalidad, etc. Palabras simples, pero mensajes complejos.

Cuando hablo del poder del cine, inmediatamente me viene a la mente una frase muy famosa en el mundo de los cómics, y que más de una vez se ha utilizado en guiones del séptimo arte: “With great power, comes great responsability”/“Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad”. Es una frase sencilla, pero que, por ejemplo en Spiderman, forma al joven Peter Parker en su misión de hacer del mundo un lugar mejor.

Y entonces, ¿si el cine tiene un gran poder, tiene una gran responsabilidad? Varios responderían que sí, y el primero que se me viene a la cabeza es un cineasta llamado Nate Parker.

Nate Parker es un joven estadounidense de tan sólo 36 años, quien a principios de este año se coronó como el gran ganador del festival de Sundance al llevarse el Gran Premio del Jurado y el Premio de la Audiencia, los dos más grandes honores que otorga el festival.

¿La película? “The Birth of a Nation”

El título tal vez ya les dice por donde va la cosa, pero igual quiero mostrarles el póster de la película.

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Honestamente, no recuerdo un póster tan potente como éste. Tan evocador y tan avasallador. Cabe aclarar que no he visto la película. Pocos lo han hecho, ya que su estreno está programado para octubre en Estados Unidos.

Repito, no he visto el filme, pero no necesito verlo para pensar que este hombre es una de las personas más valientes de Hollywood, en lo que concierne a usar su arte para generar conversaciones políticas de trascendencia. Y sí, ese del póster es Nate Parker, ya que además de dirigir la película, la protagoniza y por si fuera poco, también la escribió. Ya nada más para terminar con el buen Parker, recordemos que la película está programada para salir un mes antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en un año marcado por las múltiples denuncias de ciudadanos afroamericanos en contra de la brutalidad policiaca a manos de elementos caucásicos; siendo éste el principal reclamo sobre racismo en el país vecino.

¡Ah! y como nota final, “The Birth of a Nation” es el título de otra película, pero una muy diferente, estrenada en 1915, muda y que retrata a dos clanes de familias después de la Guerra Civil, con actores blancos pintados de negro en papeles de esclavos y con el Ku Kux Klan representado como una gran fuerza heroica. Muero por ver qué contrastes introduce Parker con su nueva versión.

                                    NATE PARKER = BAD ASS MOTHER FUCKER

Para mí esto es un gran ejemplo de lo que es usar el poder del cine para una causa. No tienes que estar de acuerdo con la de este cineasta, pero está mandando un mensaje, fuerte y claro, listo para todo aquel que quiera escuchar.

Él no es el único, y aunque se podría decir que muchos sólo se suben al tren de las tendencias para acaparar mas atención, no dejan de aportar algo a la conversación y sobre todo, aumentan el número de conversaciones respecto a ciertos temas; por ejemplo, el hecho de que el trailer del reboot de la franquicia The Ghostbusters, con 4 mujeres en los personajes principales, ostente el récord al avance de película con mas dislikes en la historia de Youtube, aún antes de que se estrenara en USA, dice mucho sobre el tipo de conversaciones que se están llevando fuera de las salas respecto del papel de las mujeres en diferentes actividades.

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Y es que sin importar si estas detrás de una ideología o no, no se puede escapar al tema ¡y por una buena razón!  Varios argumentaron que la nueva versión “arruinaría su infancia” y que no deberían meterse con un clásico, pero si esto también les preocupa a ustedes, no se apuren, ya chequé y todas las copias de las películas originales de Los Cazafantasmas, tanto físicas, como digitales siguen intactas, así como mis recuerdos de las mismas.

El cine tiene poder: aun no se descubre cómo puede alterar memorias ni obras realizadas con anterioridad, pero sí puede educar, sembrar ideas y, sobre todo, crear conversaciones.

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