Miradas externas: ¿qué secretos esconden?

Por: Alex Leurs

¿Alguna vez has tenido esa sensación extraña de que la gente ve en ti cosas que tú mismo puedes no reconocer? ¿Te ha pasado que alguien hable de ti y no puedas reconocerte en sus observaciones ? ¿Qué podemos aprender al confrontarnos con una mirada externa?

Es un fenómeno similar a cuando te escuchas en una grabación y no logras reconocer tu propia voz. Evidentemente sabes que eres tú, algo dentro de ti lo intuye. La dificultad no recae en el reconocimiento de la voz sino en el reconocerse a sí mismo en ella. La voz capturada y reproducida desde un aparato es experimentada como algo externo generando así distancia entre el productor y su producto. La distancia física y simbólica genera extrañeza al confrontar la construcción fantasmática de nosotros mismos a una escucha externa. Es un reflejo subjetivo de nosotros mismos.

Tomar distancia con respecto a nosotros mismos no es tarea fácil. Si bien existen algunas técnicas que lo facilitan (por ejemplo, la meditación), la retroalimentación por parte de terceros que aportan “miradas externas” es la fuente más importante para tomar distancia con respecto a uno mismo. Ahora bien, estas miradas —por sus estatutos de “externo”— son susceptibles de abrir caminos/posibilidades no imaginados previamente por la persona en cuestión. Esto es a lo que nos referimos cuando apelamos a una persona fuera de un contexto específico para aportar “una mirada fresca”. Todo sistema/individuo se representa a sí mismo de una forma que supone omitir otro sinfín de posibilidades y una mirada externa puede abrir nuevas perspectivas.

Mientras todavía vivía en México tuve la oportunidad de vivir una experiencia de este estilo. Recién egresado de la carrera de psicología me confronté con la necesidad de ser creativo y pro-activo para encontrar fuentes de ingreso. Así, empecé a ofrecer clases particulares para estudiantes con dificultades académicas. En casas como en cafés me desplazaba por la ciudad para dar clases. En una ocasión, sentado en El Globo de avenida Universidad, frente al Liceo de Coyoacán, tuve la oportunidad de experimentar una mirada externa sobre mí mismo. Mientras mi estudiante se empeñaba en lograr un ejercicio de álgebra mi mirada divagaba en el mar de automóviles. De repente una chica de unos 16 años entró acompañada de un hombre mayor al café. El vestía un pantalón de vestir, una camisa y una corbata. Ella había optado por algo menos común, un vestido medieval.

El binomio particular se instaló detrás de nosotros y se puso a trabajar. No sé si era su vestido particular, le sensación de ser observado o simplemente intuición de lo que sucedería después pero estaba completamente absorto por esa mesa. Me preguntaba qué podría hacer una chica con un vestido así en un día tan acalorado. Por un lado pensaba que estaba loca y por el otro lado la consideraba muy valiente. Algo en la forma en la que portaba su vestido me hacia pensar que solía hacerlo frecuentemente. No era un disfraz sino su forma de vestir, su sentido de la moda, su forma de ser. Intrigado, buscaba todos los pretextos posibles para voltearme y observarlos trabajar. La dinámica entre ellos me hizo rápidamente pensar que ella estaba tomando una clase: ella estaba sobre una hoja de papel, escribía, borraba y lo compartía con su acompañante quién parecía hacer comentarios sobre su trabajo.

Mi estudiante mató mis fantasmas preguntándome cómo despejar un cuadrado en su ecuación. Regresé a la realidad y seguimos trabajando.

Pocos momentos después escuché movimiento en la mesa de atrás y al voltearme vi a la chica caminar hacia mí. La mirada fija en el piso extendió su mano y me tendió una hoja de papel. Mi egocentrismo imaginó que me estaba dando su numero de teléfono. Mi ego creció, sonreí y antes de poder decir gracias ella se había esfumado. La vi pasar por la calle, voltear a verme y acelerar el paso. Nunca mas volví a verla.

Hipnotizado por algo que no puedo describir mi mirada estaba perdida nuevamente en el tráfico. El alumno cerró su cuaderno “listo, ¡ya terminé!” y salió corriendo al ver la camioneta de su mamá llegar. Yo seguía en trance. No tenia demasiado sentido. Seguía procesando algo que no entendía. Con cierta prisa abrí la hoja de papel y descubrí una mirada externa de mí. No había número de teléfono. No había nombre. En esa hoja de papel había un poema. Una historia de nosotros, de nuestro encuentro.

No es posible quererte así
De una manera sin nombre
Y que no pueda dormirme
Porque tu recuerdo siempre esta aquí.

Sigo sin saber, quién eres,
Tu recuerdo se esfuma de mi mente,
Un recuerdo por siempre presente.
Pero no, no eres uno mas de mis placeres.

Creo recordarte, aunque a veces
La memoria me traiciona
Y ciertos detalles se evaporan
He olvidado el color de tus ojos.

Te esfumas entre la gente,
Tu ropa se confunde entre marabuntas.
Sin embargo hoy de noche regresas entre todos,
Y una vez más nos encontramos.

Caminamos entre sonámbulos,
Y aun rodeados por una multitud
Estamos absolutamente solos.

Esta vez sí, resuena por mi cabeza,
Sueño con que esta vez sí nos presentamos,
Entre el bullicio, escucho un nombre.

Los autos seguían desfilando. Levanté la mirada para buscarla. Estaba intrigado. Ella me había visto, leído e interpretado. Su visión, fijada en esa secuencia poética me arrojaba algo de mí que no había reconocido. ¿Cómo puedes haber imaginado eso sin conocerme? ¿Qué transmití sin darme cuenta? No nos conocíamos. No importa, sus palabras me marcaron y me abrieron caminos de reflexión sobre mí. Una mirada externa introdujo distancia con la cual pude considerarme a través de otros ojos. Por un momento fui aventurero, amante de una desconocida y viajero de sueños.

En sus palabras me descubrí nuevamente.

Tal vez, como seres humanos, estamos confinados a un eterno proceso de descubrimiento con los cuales actualizarnos constantemente. Así, entonces, el ser humano más que ser, deviene constantemente a través de una síntesis de miradas externas.

“Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros” – J.P. Sartre-.

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Historias de terror: The Keepers… y la de Marcial Maciel

Por: Sofía Bosch – @sboschg

Netflix estrenó la semana pasada una nueve mini serie documental de 7 capítulos intitulada The Keepers. En pocas palabras, y para no estropearle la serie a las personas que estén interesadas en verla, es un documental basado en el asesinato de una monja en la ciudad de Baltimore, Estados Unidos. El asesinato de la Hermana Cathy Cesnick en 1969, es solo un eslabón en una serie de acontecimientos y abusos que ocurrían en la institución educativa católica donde enseñaba. Estos acontecimientos salieron a la luz casi 25 años después gracias a las valientes declaraciones de una de las víctimas, la cual desencadenó una serie de testimonios. Más de 50 víctimas declararon los horrores a los cuales eran sometidas.

El documental arroja una luz a uno de los primeros casos, en EE.UU., de denuncia de abuso sexual a menores de edad por parte de miembros del clero. Reitera el modus operandi institucional de la Iglesia Católica para encubrir a los ejecutores de los crímenes. Presenta de primera voz el sufrimiento de las víctimas y el cómo sus vidas se vieron afectadas para siempre por estos acontecimientos. Es una historia descorazonadora.

Al finalizar la serie no pude más que pensar en México. En que nosotros tenemos nuestro propio caso sin resolver, aunque sin serie televisiva. Que Marcial Maciel se haya ido de este mundo impune después de haber causado tanto dolor. Que era el hombre de las dos caras, un verdadero Dr. Jekyll y Mr. Hyde: por un lado un líder moral y religioso, a cargo de la educación de los menores de edad que estudiaban en sus instituciones, por otro un criminal despiadado que aprovechaba esas mismas circunstancias para abusar de ellos. Que las víctimas fueron extremadamente valientes y fuertes al denunciarlo ante el Vaticano, aunque fuera su principal protector. Que la Iglesia Católica mexicana no hizo NADA al respecto, lo encubrió y protegió, al igual que la orden que él mismo fundó: los Legionarios de Cristo. Que Norberto Rivera siempre lo apoyo y consideró un amigo cercano. Por supuesto que toda esa protección del Vaticano la ganó con base en sobornos y “donativos especiales”, Juan Pablo II no sirvió más que de aliado a Maciel.

Además de los abusos sexuales de los cuales fue acusado Maciel, también fue inculpado de fraude y extorsión. Se movía con facilidad gracias a su buen posicionamiento entre las élites políticas y económicas de México.

“A los más ricos de México no los casa ni los bautiza cualquier obispo o cardenal: los casa un Legionario de Cristo” – Pablo Pérez Guardado

En fin, aún con lo antes mencionado en 2015 el papa Francisco perdonó por medio de una indulgencia plenaria a los Legionarios de Cristo. Algunos dicen que fue presionado para hacer esto —es una de las órdenes más poderosas del mundo. El punto es que al otorgarles el indulto, parecería que, por transitividad, perdona a Maciel.

Si lo que busca Netlix es abrirnos los ojos ante historias estremecedoras, historias de terror, impunidad y corrupción, de desesperanza y abuso, que revisen el expediente de Maciel y los Legionarios de Cristo, ahí seguro encontrara MUCHA tela de donde cortar.

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Referencias:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/28/mexico/1446071736_323939.html

http://elpais.com/diario/2006/05/20/sociedad/1148076004_850215.html

http://nymag.com/thecut/2017/05/the-keepers-netflix-documentary-sister-cathy-cesnick.html

http://www.m-x.com.mx/2013-06-09/la-mafia-financiera-de-los-legionarios-de-cristo-int/

Los días de hoy

La apatía es uno de los síntomas que aparecen mucho antes que la depresión en los adolescentes, el cambio de actitud y la falta de motivación no hacen sino alertar de la presencia de un problema que no podemos o no queremos ver pero, ¿podemos imaginarnos un día en la vida de un adolescente que sufre por algo, pero que no nos dice a la cara lo que sucede?

Por: Ingrid Canul – http://facebook.com/icanulleon

 Los días de hoy.

Comienza el día, la luz se cuela por la ventana instando a levantarse, a iniciar la faena diaria. Hay que desayunar a toda prisa, con la trasnochada frente a la tableta no quedan ganas de hablar con nadie y apenas se puede mantener abiertos los ojos, el sol aún no ha aparecido en lo alto, pero entre el ajetreo de la mañana, la leche con panqués, recoger los útiles y salir a toda prisa con rumbo a la escuela, apenas se puede notar que aún no ha terminado de amanecer.

El sol llena de olas tímidas el cielo, amarillas y naranjas que avanzan lentamente, como todos los días desde hace millones de años y aún desde hace cientos de años cuando el primer hombre se maravilló de su arte en acuarela y veneró el sol que da calor. Pero hay que leer los mensajes enviados en la noche, porque mamá no me permite tener cerca el celular y me prohíbe dejarlo encendido, hay que revisar los “me gusta” y las solicitudes nuevas de amistad, hay que ver el efecto que tuvo esa foto con mis nuevos zapatos carísimos que romperé mañana o pasado mañana. El sol sólo es una luz molesta, que no me permite ver bien la pantalla al mediodía…pero por ahora, sólo aparece rápidamente en el cielo.

Ya es media mañana y el profesor no deja de hablar. En cuanto se da la vuelta, hay que ver los mensajes que llegan de los demás compañeros, se ríen en voz baja haciendo bromas, una mirada airada de esa persona especial. El sol está cada vez más alto y seguramente afuera hace calor, la primavera está llegando y los árboles despiertan de su letargo, hay una ardilla en una rama.

A la hora del descanso, todos juegan a algo o platican con alguien o hacen cualquier otra actividad. Algunos juegos no son del todo seguros, pero los prefectos se hacen de la vista gorda porque les da igual; fingiendo interesarse en algo cuando lo que hay que hacer es dejar que los minutos se sucedan unos a otros hasta la hora de la salida. Regreso al aula y es la misma rutina.

¿Cómo te ha ido en la escuela? Bien. Las mismas preguntas y las mismas respuestas, los profesores hablaron y los oídos simularon haber escuchado algo. Hora del almuerzo, el silencio es siempre habitual al principio, sólo es interrumpido por los tenedores y el habitual “acércame la salsa”; pero poco a poco se dan cuenta de lo incómodo y empiezan a hacer preguntas; ellos fingen interesarse enserio y hay que fingir que se les contesta enserio. Cuando realmente quieres hablar, eres invariablemente ignorado, cuando ellos quieren hablar, desde el fondo del alma surge el yo egoísta que no quiere escuchar, pero la he oído llorar muchas veces a escondidas, sola. Terminar el almuerzo, levantarse, lavar tus platos sucios “voy a mi habitación”.

Echarse en la cama, ver televisión, jugar videojuegos. “Mamá ¿Has visto mis tenis?”, “los puse entre tus cosas”, salir al parque a jugar un rato. Regresar justo a la hora de la cena. “¿Ya hiciste tu tarea?” seguido de un largo sermón acerca de cómo los jóvenes desperdiciamos nuestra vida. Afuera, el sol se ha ocultado de nuevo, desaparecía mientras jugaba la cascarita con los demás, ajenos a nuestras vidas dentro de casa. Sólo hay que asentir y escuchar, la tormenta pasará. “¡Vete a tu cuarto!” ¿Y a dónde más? Si pudiera, ya no estaría aquí.

El sol ha sido reemplazado por la luna, la apatía se ha vuelto rutina, ya casi es hora, ya casi comienza. Esperar en la cama, con la remota ilusión de que hoy podría ser diferente, sabiendo que no lo será y aun así aguardar el día en que ya no tenga que escucharlos. Siempre comienza de la misma forma, murmullos bajos, seguidos de una sola exclamación alta y después comienza la función: gritos, reclamaciones, objetos arrojados. Se esmeran en parecer lo que no son durante el día y aguantan todo el rencor hasta la noche cuando “nadie los oye”, pero olvidan que de su recámara sólo me separa el baño y he escuchado esta melodía todas las noches, durante al menos dos años.

Todo el día se resume a esto, a la noche y los demonios que persiguen y no te dejan dormir con sus alaridos, monstruos todos, ajeno yo. Y no es que no hayan existido risas o ilusiones, porque las hubo, pero superficiales, que apenas llegan a rozarme y me hacen experimentar apenas felicidad. Tengo 15, sé cómo terminará esto y no puedo dejar de pensar que ojalá termine pronto porque es intolerable y los odio y paso el día en ocio total para llegar a la noche y soportar la tensión. Son las 12:30am, ha empezado puntual, es hora de Clash Royale hasta que mis ojos no sean capaces de mantenerse abiertos.

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EL Sueño del Norte

El Norte

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

Por fin había terminado. Le dolían las manos después de cuatro horas trabajando de sol a sol y sentía las piernas acalambradas. Estaba envejeciendo. Atravesó el jardín en el que estuvo atareado toda la mañana y tocó en la puerta principal con poca fuerza para no sonar irrespetuoso. Esperó diez minutos en los que tuvo que repetir el toque cinco veces. Por fin le atendió la señora Conroy, güera, alta, con figura envidiable, ojos azules y toda la indiscreta marca de la clase media-alta americana. En sus ojos reconoció algo que llevaba viendo desde hace más de veinticinco años en tantas otras personas, esa mirada desdeñosa que de inmediato lo hacía sentirse alienígena, inferior, fuera de lugar, mojado.

“Señora, ya terminamos el jardín” le dijo en inglés.

“Gracias” le contestó con un tono que siguió la tónica de su mirada y se volteó para atender a su hijo.

“Señora”, continuó Félix con una voz que luchaba para salir de su boca con la pena. “No nos ha pagado, son 200 dólares.”

“Doscientos es demasiado y te lo dije desde el principio. Te daré 100 y los aceptarás.”

Debí cobrar por adelantado, siempre me dijo el tío Julio que cobrara por adelantado, pensó. No era la primera vez que le pasaba y no perdió la calma. “Señora,” continuó “no quedamos en eso, son doscientos dólares.”

“Te dije que te iba a dar 100, cómo te atreves a reclamarme cuando te estoy dando trabajo. ¿A quién le vas a decir que no te pagué? A nadie. Yo sé que estás aquí ilegalmente y vas a aceptar lo que te demos.”

Sintió la furia y la bilis, pero mantuvo la compostura. “Señora, son 200 dólares,” le repitió, esta vez enseñándole sin discreción el machete con el que acababa de cortar las ramas en el jardín. Cuando vio la mirada de la señora Conroy supo que ya la tenía. Su desdén se había transfigurado de inmediato en miedo mezclado con incredulidad. Odiaba tener que hacer esto y la odiaba más a ella por forzarlo a portarse como el estereotipo del que hablaban los políticos republicanos.

Fuck you, puta!” le dijo con su acento más pesado una vez que le entregó el dinero.

Era un día caluroso y apenas con el aire acondicionado de su troca a toda velocidad se sentía cómodo. Tomó la autopista y se dirigió a casa, encantado con el paisaje californiano, apenas aliviándose del coraje que pasó. Este era su ritual. Día con día salía a trabajar y regresaba con la música apagada y las ventanas arriba para que no hubiera ruido mientras admiraba plácidamente el horizonte. Félix siempre fue contemplativo, aun cuando era niño. Llegó, destapó una cerveza y se sentó en la sala a ver la televisión. De inmediato se asomó una cabeza del cuarto del fondo, era Julián, su hijo. O como él mismo se hacía llamar “Yulian”. Lo saludó y volvió a lo suyo.

Félix estaba muy pensativo. Sus ideas parecían hacerle un ruido ensordecedor en la cabeza y no podía estar tranquilo. ¿Habré cometido un error con la señora Conroy? ¿Me irá a denunciar? No. No sabía su nombre. Las tipas como la señora Conroy nunca se interesaban por el nombre del servicio mientras lo hicieran. Inevitablemente, como en los últimos meses, acabó pensando en el hogar que dejó a los veinte años en México y quiso llorar, aunque no lo hizo. Félix no lloraba desde que llegó a Estados Unidos, desde que se separó de su madre. Todos en el rancho donde vivía se iban al norte, la mayoría incluso más jóvenes que él hacían el viaje. Cuando murió su padre en un accidente industrial no le quedó de otra más que hacer lo inevitable. Le pagó treinta mil pesos a un tipo que le decían el Piros para que lo ayudara a cruzar y se encontró a sí mismo en Los Ángeles viviendo con un tío que lo ayudó a establecerse y conseguir trabajo. Le tomó años de trabajar en todo lo que pudiera para juntar el dinero para su camioneta, pero una vez que la tuvo, todo mejoró. Estableció su negocio de jardinería con dos ayudantes y se hizo de su cliente más valioso, el señor John Fossoway. Republicano hasta la médula, era una prueba viviente de la doble moral de los que decían que los inmigrantes les robaban empleo a los americanos, pero aprovechaban los servicios de éstos. Sus hijos eran otro cliché andante de la decadencia cultural americana; malcriados vástagos de la nación de los sueños y de la historia de grandes hombres que se desdibujaba cada día en la polvareda de la cultura vacía. En los doce años que llevaba al servicio de la familia Fossoway, ni una sola vez le habían dado seña alguna de que supieran su nombre, era invisible para ellos.

Su hija Amanda interrumpió sus pensamientos cuando salió al pasillo y le dijo “Daddy, vuelvo al rato, voy con mi boyfriend Carlos.” Le entristeció pensar que la lengua materna de sus hijos era una extraña para sus padres y que parecían olvidar sus orígenes de mariachi y tequila. La mediana edad le pegó como un tren y siempre se hallaba evocando su México querido y odiando su papel en un país que lo repudiaba y discriminaba. La mediana edad lo encontraba tomando constantemente.

Su esposa María odiaba este último hábito, pero a Félix no le importaba. Nada le importaba ya en realidad. Desde hace mucho se encontraba cansado de la rutina, de su vida, de Estados Unidos y, por lo mismo, cada vez se volvía más distante y ensimismado, más mediocre y menos dispuesto a seguir creciendo. No sabía en qué punto fue, pero estaba seguro que perdió el camino y no parecía estar cerca de encontrarlo de nuevo. Un día simplemente dejó de soñar y de aspirar a más y se dejó llevar por la corriente de la vida, se encarriló por el camino que fue tomando y nunca se detuvo a pensar qué era lo que quería. Su situación nunca le dio la oportunidad de contemplar opciones. Desde muy joven aprendió la diferencia entre tener que escoger y tener para escoger.

Le conflictuaba saber que su familia era lo que más amaba en este mundo y, aun así, no sabía nada de la vida de Julián y Amanda, tenía una eternidad sin tener una conversación verdadera con María. Le causaba más conflicto aún y mientras más lo analizaba, menos parecía importarle lo suficiente como para hacer un cambio. Sospechaba que María ya tenía un amante y por eso ya ni lo presionaba a salir de sí mismo. Lo intentaría confirmar después. Podría darle lo mismo, pero no permitiría que le dijeran cornudo.

A las siete pasó a su casa Saúl, su vecino y único amigo, la única persona con la que Félix hablaba en realidad y esto era porque Saúl siempre era el que dominaba la conversación. A Saúl lo había conocido trabajando de lavaplatos en un restaurante casi veinte años atrás. Le perdió la pista un rato cuando lo capturó la migra y lo mandaron a la guerra a cambio de su ciudadanía. En su momento no pareció un trueque tan injusto para Saúl. Cuando lo volvió a ver dos años después, Saúl estaba falto del antebrazo derecho y lleno de malos recuerdos. “Todo sea por ser gringo, carnal” le dijo a su reencuentro.

Al día siguiente se despertó Félix con una ligera resaca. Saúl se había quedado hasta tarde aún después de que terminara el partido del América. Era domingo, pero Félix recibió una llamada de un tipo que estaba dispuesto a pagarle el doble si iba ese mismo día. No sería ni la primera ni la última vez que Félix trabajara indispuesto. Tomó la autopista con su silencio habitual y manejó veinticinco minutos hasta la dirección que le habían pasado por el teléfono. El café estaba ayudando un poco para su malestar, no tanto el saber que tendría que hacer el trabajo solo. Sus ayudantes nunca querían trabajar en domingo.

En sus largos años de trabajo, Félix siempre había logrado evadir a las autoridades. Hasta ese día. Cuando tocó a la puerta y le respondió la señora Conroy con dos policías acercándosele por la espalda comprendió que había caído en una trampa.

La señora Conroy lo acusó de robo y a Félix le dieron dos opciones: cárcel en Estados Unidos y deportación posterior o deportación inmediata. Lo mandaron a México en un camión con otros en situaciones como la suya. Cuando ya se acercaban a la frontera, por primera vez en décadas, Félix lloró. Se quebró en un llanto que parecía inconsolable y se dio cuenta que recordaría por siempre ese domingo como el día de su renacer.

Lloró porque volvía a su casa, lloró aún más porque se dio cuenta de que volvía más bien al recuerdo y al reencuentro con cosas que pensó perdidas en su memoria, pero sobre todo, lloró porque su vida finalmente tenía un propósito de nuevo: regresar a su familia, a su casa, al Norte.

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El Futuro “Feliz”

Progreso

Por: Ingrid Abigail Canul

Mi vida está destinada al fracaso. Lo entiendo tan claramente ahora y ni siquiera eso me produce algún tipo de placer o dolor, la certeza se ha fijado en mi mente desde hace meses y no puedo quitármela, es como un cáncer molesto que remite y resurge de nuevo cada vez con más fuerza, una gripe, una maldita enfermedad que tiene que hacerse evidente de alguna forma.

Mi existencia se mece en el viento dejándome llevar, me decepciono continuamente por caer una y otra vez a la presión de lo que debería querer para mí, a lo que los demás dictan, a seguir la misma moda y los mismos patrones de comportamiento, a ser un hipócrita y odiarme cada vez que copio sus movimientos sólo por pertenecer a un lugar.

Pertenecer a alguna parte, cuando sé desde lo más profundo que soy un ser apartado.

¿Cuándo nos convertimos en lo que somos? Leo y leo libros de historia y busco el momento exacto en que las cosas cambiaron, en que se selló mi ruina y la de las personas que son como yo…si es que existen. Veo cómo hace más de doscientos años había manifestaciones una y otra vez, reclamando derechos de igualdad, tolerancia, feminismo y no encuentro cómo es que llegamos a estar en el lado opuesto sin conseguir nunca quedarnos en medio. Estamos tan perdidos como lo estuvimos entonces, pero preferimos ignorar lo que ya sabemos, preferimos pensar y mentirnos diciéndonos que no somos tan incivilizados como ellos, que somos diferentes, más avanzados, más evolucionados…mejores. Pero no lo somos.

Nuestra tecnología pudo haber mejorado nuestra calidad de vida, pero sólo nos ha vuelto más ciegos; nos sentimos más seguros en nuestros autos voladores, en nuestros viajes al espacio, miramos más allá del polvo del big bang sólo para distraer nuestros ojos de ver lo que hemos hecho con nuestro propio mundo, lo que hicimos a nuestros hermanos, lo que le hemos hecho a nuestros niños. Solucionamos el problema de la infertilidad con hombres creados in vitro, prefabricamos niños con las características que deseamos pero en este punto del tiempo ¿qué es lo que somos?

Vivimos una existencia “feliz” donde los trabajos son exactamente lo que queremos, nuestras diversiones son perfectas, nuestras relaciones son superficiales, donde nos burlamos de la monogamia y sentimos asco del embarazo natural, donde pueden evaluar enseguida si no encajas, donde eres tan desechable porque todos tus átomos pueden reutilizarse al antojo de ¿quién? Controlados por nuestros propios impulsos, nuestro deseo de placer es satisfecho instantáneamente y no es posible desear más…pero yo no quiero más, quiero menos, quiero mucho menos…

Quiero formar una familia y enamorarme de una sola persona, quiero no tener sexo con otros hombres y otras mujeres, quiero elegir a qué quiero dedicarme y que mi ropa no sea igual a la de ellos, quiero que haya un poco de caos porque esta perfección es artificial y amañada, es imposible, esto no es lo que soñaron nuestros antepasados, esto no está bien.

Pero dentro de esta perfección tiene que haber una trampa y es que ser diferente es inaceptable, cientos de años atrás la gente exigía sus derechos pero cuando por fin los ganó, no dejó que nadie pensara diferente. Lo anterior era anticuado y malo, tener una sola pareja se convirtió en algo irrisorio. ¿Quién querría vivir bajo las reglas de unas personas mojigatas que no sabían nada? ¿Quiénes querrían trabajar cómodamente en un solo lugar? ¿Quién preferiría no hacer un solo viaje en su vida? ¿Por qué tener sexo sólo con hombres o mujeres si puedes tener ambos? ¿Para qué esforzarse en el amor? Es mucho más sencillo ser libre para siempre…libre para siempre, pero no les permitieron ser libres, los cazaron, los “trataron” y los regresaron a la sociedad completamente reformados, ya sea por coacción, miedo o lo que fuera, pero regresaron y ya nadie los reconocía, no eran ellos mismos.

Mi bisabuelo dejó unos escritos ocultos en un doble fondo de un cajón, los encontré por casualidad, fue él quien escribió lo que había sucedido, escribió que mi bisabuela estaba decididamente en contra, decía que eso no era libertad, que las personas debían ser libres de elegir, porque no se podían olvidar los pasos que se dieron en la historia, él escribió que ella desapareció dos días y nadie lo ayudó a encontrarla, que volvió por sí sola y era otra persona, alguien en quien ya no confiaba, alguien que adoptó la nueva ideología con fe fanática, alguien a quien ya no amaba, alguien que lo entregó. La última línea (“sabía que vendrían, sabía que mis días estaban contados, no me arrepiento de nada excepto de no haber sabido protegerla, ahora es una extraña que los dejará entrar pronto y yo no puedo amar esa persona en la que se ha convertido”), es sólo un pequeño atisbo de lo que sucedió, no puedo saberlo, pero no escribió nada más y la libreta estaba más o menos intacta en aquel cajón.

Nos han vendido la libertad como si se tratase de un objeto que causa placer, no nos damos cuenta de lo poco libres que somos, que nos vigilan a cada paso, que controlan nuestras decisiones y nos hacen creer que fueron nuestras, que estamos tan limitados para decidir que terminamos eligiendo lo que es más fácil, así nos han educado.

Y yo, simplemente me pregunto ¿En qué momento lo permitimos? ¿Desde cuándo ser libre significa dejar de hacer lo que considero correcto? ¿Por qué nos volvimos tan intolerantes que no aceptamos que nuestras diferencias nos enriquecen? Nos dicen que vivimos en un mundo perfecto, pero no veo el verdadero bien que ha causado nuestro tan aclamado progreso y estoy tan terriblemente solo y quiero tan desesperadamente que me acepten, que me reuniré con ellos y fingiré que soy feliz haciendo lo que ellos hacen. Así nos tiene condicionados.

Por eso escribo esta nueva libreta y la guardo en mi propio cajón con doble fondo, inspirado en la obra de mi bisabuelo, porque sé que yo no podré, pero quizás alguien, en otros doscientos años, se dé cuenta de lo mal que vivimos ahora…y quizás comiencen las manifestaciones de nuevo y quizás en esa ocasión aprendamos de nuestros errores, porque los mundos perfectos simplemente no existen.

 

Cuento inspirado en un contexto similar a la sociedad que imaginó Aldous Huxley en “Un mundo feliz”, en la que un miembro de esa sociedad no se siente feliz de cómo son las cosas a pesar de que la misma sociedad le ofrece todo lo que muchos dirían, es todo cuanto puede desear.

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Cuatro mujeres alrededor del mundo y sus perspectivas de diseño

PORTADA

ARTICLE IN ENGLISH AVAILABLE BELOW THE LAST INTERVIEW 

Por: Sofía Bosch – @sboschg

El mes pasado se celebró el Día de la Mujer y con esto, tuve muchas reflexiones sobre el rol de la mujer en un área que a mí me afecta directamente: el diseño. Por primera vez no quise plasmar mi visión de las cosas, como lo he estado haciendo por medio de Inteligencia Independiente el último año, pero le quería ceder el micrófono a otras personas con los mismos intereses.

Desde hace seis meses que tengo el placer de compartir un salón de clases con estas cuatro mujeres ejemplares. Cada una ha adoptado prácticas de diseño poco convencionales y trata de generar cambios positivos por medio de ellos. Maria de Grecia, Niranjana de la India, Luana de Brasil y Wendy de Hong Kong nos dan su perspectiva del futuro del diseño y su rol como mujer dentro de esta industria creativa.

MARIA TSILOGIANNI [26, Grecia, http://mariatsilogianni-portfolio.tumblr.com/]

Maria
MARIA TSILOGIANNI, GRECIA

¿Puedes contarnos sobre tu práctica, cuáles son tus intereses en el mundo del diseño?

Estoy formada como arquitecta pero me interesa la teoría crítica, la filosofía y me considero también artista.

Creo que la arquitectura es un área tan amplia que no la puedo en realidad definir como diseño. Personalmente no puedo ver el diseño como algo muy específico, cuando me hablan de “diseño” lo que me viene a la mente es un masa desordenada total, todo conectado y vinculado a todo. El diseño se relaciona con la sociedad, la sociedad con el individuo, el individuo de regreso a lo colectivo. El diseño es una práctica expansiva: es artístico, social, teórico, político, etc.

¿Cómo crees que será el futuro del diseño?

Para empezar, como arquitecta, no tengo futuro en Grecia. Dicen que en Grecia hoy en día y en el futuro cercano nadie va a necesitar un arquitecto. Nadie va a construir nada. Las únicas cosas que se están construyendo por el momento son hoteles y casas en las islas, pero los comisionados siempre son extranjeros y contratan a sus propios arquitectos. No van a venir a contratar a una arquitecta griega. Entonces mi futuro como arquitecta en Grecia está muerto.

¿Cuáles crees que son algunos de los retos a los cuales te enfrentas como mujer en arquitectura/arte/diseño?

Una vez un colega arquitecto me dijo “Maria, para que una mujer consiga una buena posición como arquitecta, necesita casarse con un arquitecto conocido”. Hasta cuando estaba estudiando, los hombres de mi clase no querían trabajar en equipo con las mujeres porque consideraban que no éramos lo suficientemente buenas en el software requerido. Eso me frustraba demasiado y mi respuesta a eso fue convertirme en una nerd en el manejo del software porque quería demostrarles que lo podía hacer igual de bien que ellos.

No creo que nos consideraran en ningún momento como sus iguales. Con el fin de darnos a respetar nos teníamos que agotar trabajando para probar que lo podíamos hacer igual o mejor: “puedo manejar el software como ustedes”, ahora es: “puedo trabajar y tener hijos”. Como mujer una tiene que trabajar igual o más.

¿Cuál será el rol de las mujeres en diseño en el futuro? ¿Hay barreras que crees que tengan que superar?

Mucha gente hoy en día está insatisfecha, y de la mano de esa insatisfacción muchos grupos feministas han renacido. Creo que hoy nuestras voces se oyen un poco más, pero considero que todavía hay un largo camino para la igualdad. Todavía somos consideradas como fábricas de bebés, como si esa fuera nuestra única meta en este mundo.

Las mujeres son muy buenas manejando varias cosas a la vez: podemos tener bebés, pero también carreras, ser inteligentes, creativas, etc.

NIRANJANA RAMAKRISHNAN [23, India]

Niranjana
NIRANJANA RAMAKRISHNAN, INDIA

¿Puedes contarnos sobre tu práctica, cuáles son tus intereses en el mundo del diseño?

Esta es una pregunta que me cuesta mucho trabajo responder. Mis estudios de licenciatura oficialmente fueron en diseño de mobiliario y diseño espacial. Mi proyecto de graduación no tuvo nada que ver con esto ya que la mayoría de las clases no estaban centradas en una disciplina sino más bien en temáticas amplias que abordábamos por medio del diseño. Por ende los cursos eran por naturaleza multidisciplinarios. En conclusión, no estoy muy segura cuál es mi giro per se, pero mi enfoque es entender sistemas complejos de forma holística y generar conexiones de diseño en los servicios que ayudan a la realización de estos sistemas.

¿Cómo crees que será el futuro del diseño?

Soy una idealista y una tonta optimista, entonces espero que el futuro del diseño sea siempre positivo y se desarrolle hacia áreas en las que hoy no vemos su manifestación contundente. Esencialmente, el diseño no puede existir en aislación. Tiene una relación simbiótica con otras disciplinas, y no puede existir por sí mismo.

¿Cuáles crees que son algunos de los retos a los cuales te enfrentas como mujer diseñadora?

¡Tantos!

La India es, desafortunadamente, un país muy sexista. Curiosamente, el diseño se ve como una profesión adecuada para las mujeres. Creo que es porque se considera que –y aquí voy a generalizar un poco– es algo a lo que se le atribuye un valor estético. Entonces cuando uno habla de diseño, automáticamente es asociado con la industria de la moda o con el diseño gráfico. Y no estoy diciendo que estas no sean industrias relevantes, pero reducen el diseño a eso, a algo meramente visual y por ende conveniente para una mujer, no algo que pudiera tener impacto y su propia voz.

¿Cuál será el rol de las mujeres en diseño en el futuro? ¿Hay barreras que crees que tengan que superar?

Sí. Las mujeres con carrera profesional, de cualquier disciplina, siempre se verán en la encrucijada de escoger entre su vida personal y su carrera. O habrá un momento donde no puedan rebasar el ya famoso glass ceiling (techo de cristal) y nadie va a hacer nada al respecto. Entonces, las mujeres siempre tendrán que comprometer lo uno o lo otro, y para mí eso no es una posibilidad. Ojalá esto sea algo que cambie en un futuro, que lleguemos a un punto en donde las mujeres no tengan que hacer concesiones por absolutamente nada. 

 

LUANA GRACIANO [28, Brasil www.luanagraciano.com]

Luana
LUANA GRACIANO, BRASIL

¿Puedes contarnos sobre tu práctica, cuáles son tus intereses en el mundo del diseño?

Soy diseñadora gráfica enfocada principalmente en cuestiones impresas y su relación a prácticas espaciales. Mi objetivo es trabajar desarrollando la identidad visual en una gran variedad de formatos, desde exhibiciones hasta publicaciones. En mi práctica cotidiana trato de conjugar influencias de diferentes disciplinas como el arte, la arquitectura, la política y la teoría crítico dentro del mundo del diseño gráfico.

¿Cómo crees que será el futuro del diseño?

En los últimos años es perceptible como el mercado ha empujado a los profesionistas a altos niveles de especialización, comprometiendo su habilidad a tener una visión holística y privándolos de una participación crítica en la toma de decisiones. Sin embargo, con los avances en tecnología e inteligencia artificial, creo que las tareas mecánicas y extremadamente especializadas se automatizarán y los profesionistas tendrán que adaptarse a pensar de una forma más global y sistémica.

¿Cuáles crees que son algunos de los retos a los cuales te enfrentas como mujer diseñadora?

Aunque las mujeres han gradualmente ocupado puestos clave en el mercado laboral, una joven mujer puede que se tope con una actitud paternalista por parte de sus colegas o clientes en algún punto, sobre todo en el contexto latinoamericano. Las industrias creativas pueden ser más progresistas que otras áreas más convencionales, pero sigue habiendo una necesidad de eliminar el sexismo en nuestras relaciones profesionales, no solo en diseño, sino en cualquier esfera.

¿Cuál será el rol de las mujeres en diseño en el futuro? ¿Hay barreras que crees que tengan que superar?

Creo que deberíamos primero reconocer y entender el género como una construcción social –una noción compleja e indudablemente un sitio de lucha. No hay, por ejemplo, tal cosa como una profesión para mujeres o para hombres; con el mismo nivel de entrenamiento y las mismas oportunidades creo que ambos somos capaces de realizar cualquier tarea. En este sentido, espero que el rol de las mujeres como el de los hombres en el futuro sea el mismo, sin importar el género.

WENDY LAU [29, Hong Kong, www.uuendylau.com]

Wendy

¿Puedes contarnos sobre tu práctica, cuáles son tus intereses en el mundo del diseño?

Mis antecedentes son en diseño de producto. Me gradué ya hace varios años y trabajé como coordinadora de proyectos encargándome del proceso de diseño, desde el desarrollo y producción hasta la comercialización y promoción. Los proyectos eran principalmente relacionados a productos, pero eran bastante variados: desde proyectos de joyería hasta productos electrónicos para el hogar. Al mismo tiempo me di cuenta que con esta dinámica nunca podía realmente diseñar lo que quería por lo que, mientras trabajaba tiempo completo, en mi tiempo libre los fines de semana fundé mi propia empresa, un formato mucho más artístico. Hice ilustración, a veces instalaciones de arte pequeñas o productos comerciales, como accesorios de moda o papelería.

Tengo un gran interés por el arte contemporáneo, pero en Hong Kong las artes se consideran como un pasatiempo, no algo de lo que puedes vivir. Para poder cubrir los altos costos de vida de la ciudad, necesitaría seguir haciendo diseño de producto. La gente sigue pensando que el diseño no es una “tarea importante”, por ejemplo ven el branding como algo sin importancia comparado con estrategias de publicidad.

¿Cómo crees que será el futuro del diseño?

Espero que haya más colaboración entre diferentes disciplinas. Yo vengo del mundo del diseño de producto y me interesan también el diseño de modas, de interacciones, gráfico e ilustración. Creo que la cooperación puede mejorar los resultados de tareas creativas. La colaboración es esencial, no solo dentro del diseño pero con otras profesiones, hasta las no relacionadas al diseño. Trato de involucrarme en diferentes áreas de diseño para estar equipada como diseñadora multidisciplinaria. Supongo que ese es el futuro.

¿Cuáles crees son algunos de los retos a los cuales te enfrentas como mujer diseñadora?

La verdad es que soy muy afortunada. Por supuesto que hay retos, pero siempre he visto esos retos más bien como oportunidades. Por ejemplo voy a intentar participar en cualquier concurso aunque sepa que tal vez no pueda ganar, porque eso me genera práctica para mis solicitudes futuras.

En Hong Kong todavía hay muchas cuestiones prevalecientes con respecto a las conexiones y qué tan lejos puedes llegar. Supongo que eso es común en todos lados. Es un círculo pequeño, pero una vez que logras entrar tus posibilidades y oportunidades aumentan.

¿Cuál será el rol de las mujeres en diseño en el futuro? ¿Hay barreras que crees que tengan que superar?

No siento que la situación sea mala en Hong Kong. Muchos diseñadores de alto rango son mujeres. Si demuestras que eres capaz, probablemente te den el trabajo. No siento que haya problemas de género. Tal vez yo no me doy cuenta de esas cosas y en el momento que me posiciono en otra perspectiva entonces me doy cuenta que en realidad soy parte de ello y no lo veo. Pero de verdad no siento que sea tan grave en Hong Kong, especialmente en la industria del diseño. La educación tiene mayor prioridad comparado al género. Por otra parte, si demuestras que tienes un buen desempeño entonces la gente lo reconoce. Aunque, no voy a negar que antes era una sociedad dominada por los hombres.

En mi empresa anterior, el 50% eran hongkoneses y el otro 50% eran extranjeros, el ambiente era entonces muy abierto donde siempre sentí que respetaron mi opinión. Hasta en juntas con clientes externos valoraban mis ideas y me pedían mi opinión.

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ARTICLE IN ENGLISH

Last month Women’s Day was celebrated. It sparked in me many reflexions on the role of women in an area that affects me directly: design. For once I did not want to preach my views as I have done for more than a year in this platform, but I wanted to pass the microphone to other people with the same interests as me.

For the past six months I have had the pleasure of sharing the classroom with four exemplary women. Through unconventional design practices they try to generate positive change. Maria from Greece, Niranjana from India, Luana from Brazil and Wendy from Hong Kong give us their perspective on the future of design and their role as women in the creative industry.

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MARIA TSILOGIANNI [26, Grecia, http://mariatsilogianni-portfolio.tumblr.com/]

Can you tell us about your practice, what are your interests in the realm of design?

My background is in architecture but I am also interested in critical theory, philosophy and i am also an artist.

I think architecture is such a broad area that I cannot define it as design. Personally I cannot see design as something very specific, when I listen to “design” it comes to my mind as a mess that links and connects to everything. Design relates to society, society to the individual, the individual relates back to a group. It is an expansive practice: it is artistic, it’s social, it’s theory, it’s politics.

What do you think the future of design will be like?

First of all as an architect I don’t have a future in Greece. They say that today in Greece, and the near future nobody will need an architect, nobody will build anything, the only things being built are only hotels and houses in islands but the commissioners are always foreigners which employ their own architectects. They won’t hire a Greek architect. So at least my future as an architect in Greece is dead.

What are some of the challenges you face as a young women in architecture/art/design?

I was once told by a male architect: “Maria, in order for a women to get a good position as an architect, you need to first marry a well known male architect”. Even when I was studying, men did not want to work in groups with women because they considered we were not good enough with the softwares. So I was getting really frustrated by this and my response to it was becoming a nerd in software management because I wanted to show them I could be as good as them.

I don’t think they ever considered us equal. And in order to be respected we had to exhaust ourselves to prove to them we could do it: “I can manage software like you guys”, now it’s “I can work and have children at the same time”. You have to work the same or even more.

 

What will be the role of women in design in the future? Are there barriers you think they will need to overcome?

A lot of people are unsatisfied, and within this, a lot of feminist groups are re-emerging. So I think today our voice is heard a bit more, but I think it still going to take a long time for equality. I do believe that we will be always seen as baby-factories, as if this was our main goal on earth.

Women are great multitaskers. Men need to realise this: we can have babies, and careers, and be smart and be creative, etc.

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NIRANJANA RAMAKRISHNAN [23, India]

Can you tell us about your practice, what are your interests in the realm of design?

This is a question I always struggle with a lot. My undergraduate diploma officially says that I am a Graduate of Furniture and Spatial Design. My graduation project had nothing to do with this, because most of the courses are not disciplined focused but thematic in their approach to design. So, the courses by nature were multidisciplinary. So, I am not too sure what my practice is per se, but I am interested in looking at larger systems in a holistic way, and services that help the realisation of these systems.

What do you think the future of design will be like?

I am a kind of an idealist and foolish optimist so I am hoping the future of design is positive and evolves towards spaces where today we don’t really see design manifesting itself strongly. Essentially, design can’t exist in isolation. It is a symbiotic relationship with something else always, it cannot exist by itself.

What are some of the challenges you face as a young women in design?

So many!

India, as a country, is very sexist unfortunately, and interestingly enough, design is regarded as a profession suitable for a women. Because – and I am going to generalise a bit– it is tended to be attributed to an aesthetic value. So when you talk about design it is automatically associated with fashion or graphic design. And I am not saying these are not relevant industries, but design is reduced to something merely visual and therefore something suitable for a women. But not something that could actually have an impact or it’s own voice.

What will be the role of women in design in the future? Are there barriers you think they will need to overcome?

Yes, career driven women, in any discipline, will always have to make a choice between that and their personal life. Or you will hit the glass ceiling and nobody will do anything about it. So, women are always having to compromise one the other, and I don’t really see it that way. So hopefully this is something that will change in the future, women won’t need to compromise anything.

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LUANA GRACIANO [28, Brazil www.luanagraciano.com]

 

Can you tell us about your practice, what are your interests in the realm of design?

I am a graphic designer working mostly with printed matter and its relation to spatial practices. My aim is always to work with visual identity in a wide range of formats, from exhibitions to publications. In my everyday practice I try to bring influences from different fields of my interest such as art, architecture, politics and critical theory into the realm of graphic design.

What do you think the future of design will be like?

In the last couple of years it has been noticeable that the marketplace is pushing professionals towards very high levels of specialisation compromising their ability to have a holistic view and so depriving them from critical participation and decision making. However, with the advances in technology and artificial intelligence, I believe that mechanical and highly specialised tasks will be automatised and the professionals will be required to think in a more global and systematic way.

What are some of the challenges you face as a young women in design?

Even though women are gradually taking over high positions in the market, a young woman might face a paternalistic approach from colleagues or clients at some point in her career, specially if we are talking about Latin America. The creative field can be more progressist than conventional areas, but there is still a need to completely eliminate sexism in our professional relationships, not only in design but in any other field.

What will be the role of women in design in the future? Are there barriers you think they will need to overcome?

I think we should first acknowledge and understand gender as a social construction –an utterly complex notion and, undoubtedly, a site of struggle. There is, for instance, no such thing as profession for women or for men; with the same amount of training and equal opportunities I believe that we are both capable of performing any kind of job. In this sense, I hope the role of women and men in design in the future are the same, regardless their gender.

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WENDY LAU [29, Hong Kong, www.uuendylau.com]

Can you tell us about your practice, what are your interests in the realm of design?

My background is product design, I graduated some years ago and then I worked as a project manager taking care of the design process of projects, from development and production to commercialization and promotion. The projects were mainly products, it could be very diverse: jewelry, houseware or electronic products. At the same time I realized with this dynamic I could never really design what I liked or wanted, so while I worked full time I also made use of my leisure time during weekend to start my own business, a more artistic format. I did illustration, sometimes small scale of art installation, and commercial products such as fashion accessories and stationery.

I have a strong interest in contemporary arts, but in Hong Kong the art is considered as a hobby, not something to sustain your life. To be able to cover the high living expenses in Hong Kong, I think I would need to do product design. People keep on thinking design is not a “major task”, for example, they see branding as something not important compared to advertising strategies.

What do you think the future of design will be like?

I expect more collaboration among different disciplines. I come from the realm of product design I am also interested in fashion, interaction and graphic design or illustration. I do think cooperation can enhance the results of creative tasks. Collaboration is essential, even with other professions, and even ones that are not related to design. I try to be involved in different areas of design and try to be equipped as a multidisciplinary designer. I guess that is the future.

What are some of the challenges you face as a young women in design?

Well, I guess I am quite lucky. For sure there are challenges, but I have always seen everything as opportunities instead of challenges. For example, even competitions that I know I might not get, I will still try because it gets me to practice on my future applications.

In Hong Kong there are still very prevalent issues with whom you know and how you are connected to how further you’ll go. But I guess it is common everywhere. It is a small circle, once you get in your chances and opportunities increase.

What will be the role of women in design in the future? Are there barriers you think they will need to overcome? I don’t think the situation in Hong Kong is too bad, many design supervisors are women. If you can show your capabilities you can probably get the job. I don’t think there are gender issues. Maybe I don’t realize those things, but then if I see it from another perspective, maybe I am actually part of it and I just don’t see it.

But I really don’t think it is that bad in Hong Kong especially in design industry. Education is of a much higher priority compared to gender. On the other hand, If you demonstrate a good performance then people would appreciate it. Though I won’t deny that before it was a very male dominated society.

In my previous company, 50% were from Hong Kong and 50% were foreigners, so it was a very open-minded environment where I always felt they respected my opinion. Even during meetings with external clients, they would value my ideas and ask for my opinion.

Historia de una Violación Olvidada. (II)

Esta es la segunda parte de la historia. Para la primera parte dar click aquí.

La que parecía ser una estudiante modelo, una novia amorosa, una hija dedicada, se ve obligada a enfrentar sus pensamientos más oscuros mientras trata de lidiar con el recuerdo reprimido de la violación de su padre, la preocupación por su sobrina y el brote psicótico que la orilló a ser internada en una institución mental por tiempo indefinido.

Parte 1 Silvia-Grav-Art4
Imagen: Silvia Grav

Por: Ingrid Canul

Los psiquiatras me han recomendado ampliamente que si escucho alguna voz que no pertenezca a alguien en la misma habitación o cuando esté sola, repita en voz alta lo que escucho. Sé que su intención no es terapéutica, es para que las cámaras lo graben todo y guarden un registro… Todavía me río un poco al recordar cuando me lo dijeron y es que suena a una idiotez que alguien siguiera ese “tratamiento” si lo que quieres es salir de este horrible lugar. Nadie está lo suficientemente loco ni le tiene tanta fe a esta institución para seguir esa instrucción. Me pregunto si notan cuando un paciente finge escuchar voces ¿Qué clase de cosas te dice una voz que se encuentra solamente en tu cabeza? Con todo, me siento muy lúcida, más lúcida que nunca, aterrada y torturada por demonios internos que no sabía que existían, pero mi mente piensa con claridad.

Tengo que admitir que esta no es la primera vez que me han sugerido un psiquiatra, pues tuve problemas de ansiedad y de conducta cuando era niña. De adolescente me mostré abiertamente renuente a escuchar ningún tipo de consejo que viniera de ellos, mis padres, y la preparatoria fue una época en que estuvieron salvándome de líos todo el tiempo. Fui expulsada de la escuela en dos ocasiones y hubiera seguido así de no ser por una conversación que tuve una vez con una prostituta en una de las ocasiones en que pasé la noche presa: “Tienes unos padres a quienes les importas y tiras tu vida por la mierda sólo porque estás incluso más perdida que yo. Eres una muchachita idiota y mediocre que seguirá sin valer la pena si continúa así”. Eso, servicio comunitario, ser obligada a trabajar para devolver a mis padres el dinero de cada fianza pagada y estricto control sobre mi tiempo, terminaron en convertirme en la mujer adulta-joven en la que me transformé.

Pero aún en la universidad tuve demasiados incidentes para ser normal e incluso, he recurrido a pastillas para poder conciliar el sueño y realmente descansar. Un maestro me sugirió acudir con un psicólogo, me decía que sufría de ansiedad tipificada y que podría llegar a ser grave si lo dejaba pasar. He visitado psicólogos durante toda mi vida. Los maestros percibían algo peligroso dentro de mí, como un cáncer, un defecto, algo que me hacía golpear a mis compañeros, ofender a quien se atreviera a contradecirme, jugar siempre sola, apenas mantener una conversación con mis compañeros, que todos me temieran, de tal forma que me enviaban con el psicólogo de la escuela y siempre sugirieron que se me debía mantener en tratamiento.

Pero ningún psicólogo pudo esclarecer lo que sucedía. Las caras eran distintas pero siempre eran las mismas preguntas: “¿Cómo son tus compañeros? ¿Te gusta tu escuela? ¿Algo está molestándote?” Uno o dos prefirieron no dar una opinión concreta, otros dos dijeron que era una niña normal y sana pero con exceso de energía, al menos uno más sugirió usar algún tipo de tratamiento por hipnosis, y sé que al menos otro sugirió que podrían estar abusando de mí. Todos coincidieron en que continuara visitándolos, pero no lo hice, no sé si por mi negación absoluta a cada uno o porque mi madre se negaba a ver que había algo que no estaba bien.

Solamente hubo una persona que hizo la pregunta correcta “¿Alguien te ha tocado sin que estés de acuerdo con eso?” Era mi maestro, pero también era psicólogo. Se fijó en mí, se percató de que algo estaba roto dentro de mí. Hice una rabieta monumental, me llevaron a la dirección, mis padres hicieron todo un escándalo, gritaron y patalearon sin descansar hasta que despidieron al profesor. ¡Qué hipócrita! Desempeñando su papel de “buen padre”, abrazándome como si no supiera lo que sucedía, hablándome con ternura ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Quiero matarlo de nuevo! ¡Quiero matarlo mil veces, todos los días, de mil maneras diferentes! Una más lenta que la anterior, más sanguinaria, más terrible… Las lágrimas resbalan abundantes, me estoy haciendo verdadero daño con mis uñas ¡Lo odio, lo odio, lo odio! ¡¡¡ME ODIO!!! Víctor, se llamaba el maestro… Todavía quiso hacer algo por mí y me dejó la tarjeta de un psicólogo que conocía. Jamás pisé ese consultorio.

Ahora, acostada, con pies y manos atados a la cama, vestida con una bata delgada, cubierta por una sábana… Todo blanco. No hay puntos de color, ni siquiera manchas en los muros. Blanco todo como si estuviera suspendida en la nada, incluso la luz demasiado potente que no se dignan a apagar siquiera por la noche, para ser vigilada las 24hrs del día, tratada como un reo, como una peste, como una enferma tras haber sido catalogada como “altamente peligrosa”. Pero ahora estoy tranquila y las lágrimas resbalan por mis sienes, mientras algunas imágenes, como fotografías, aparecen en mi mente. Ahora es constante y así son mis días y mis noches, el maldito olor no me abandona, se ha quedado impregnado en mi mente desde esa noche, para torturarme y hacerme recordar los detalles perdidos durante tantos años.

Aún no puedo recibir visitas libremente, sólo han permitido que me visite mi madre. Fue un desastre, cuando ella preguntó: “¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué le hiciste eso a tu papá?” Fue como una bofetada en la cara, como si me hubiera escupido ¡Ya lo dije! ¡Lo grité a todo el que tuviera oídos para escuchar! Ya no quiero ocultarlo más, ahora que lo recuerdo cada vez que los sedantes aminoran sus efectos, pero no me cree. No me cree y no puedo dejar de pensar en esa niña a la que dejó hecha pedazos por dentro. Si no cree mi historia entonces, o ella no quiso hablar, o no le creen tampoco. Ahora tengo los puños apretados. Ese día quise golpearla, no puedo confiar en que no supiera lo que pasaba, no puedo confiar en ella, ya no más… No sabía cuánta ira puede albergar un alma y ahora que la mía está liberada ya no puedo detenerme. Sé que no me permitirán verla y no quiero hacerlo. Por mí, está bien ser huérfana.

No hay cargos y me han declarado mentalmente inestable. Aparentemente tuve un ataque psicótico y tengo períodos todavía en que podrían, o no, catalogarse de la misma manera, así que no puedo ser procesada ni detenida. Hablan conmigo y me medican para que diga lo que ya dije, pero dudan de todo lo que digo. Dudan de que pude haber retenido durante tanto tiempo los recuerdos, dudan de que mi padre me haya atacado y mi novio, por supuesto, ha negado que yo haya estado semi-inconsciente aquella noche, e incluso dijo que no había sido la primera vez, lo que me pone en entredicho porque el sexo pudo desencadenarlo todo, y él continúa diciendo que yo era una puta. No quiso verme ni hablar conmigo. Nadie en el colegio ha intentado defenderme, todos me han encontrado rara, violenta o agresiva, nadie quiere sentir empatía por la loca internada. Solo Miriam fue lo suficientemente valiente para decir que no eran ciertos los chismes y que no puede creer todo lo que pasó, pero agregó que siempre le parecí rara, por si querían que me visitara.

Me han hecho repetirlo incansablemente. Acerca de mis recuerdos de la infancia creen que miento porque cada vez agrego más detalles. No sabía que la mente funcionara así, como si se le fueran quitando capas y pudieras descubrir cosas nuevas cada vez que quitas una y otra capa… Recuerdo el caballito de madera tallado en la mesita de noche, el peluche de gato que me regalaron una navidad, el color de mis almohadas favoritas, la silletita sobre la que me mecía en “la hora del té”, recuerdo todos los objetos en mi habitación porque me concentraba en su silueta en la oscuridad, esperando a que todo pase. Recuerdo algunas palabras: “se buena, quédate quietecita”, “si lloras ya no te voy a querer”. Pero las palabras son demasiado dolorosas para repetirlas en voz alta y me desvanezco en un sopor intermitente. Así que, cada vez, me regresan a mi habitación sin haber obtenido mucho más. La persona en la que más confiaba en el mundo, traicionada así… No puedo confiar ni en la enfermera más amable, está claro que no cuento con mi madre y no puedo dejar de repetirme: ¿qué será de ella, pequeña y frágil en un mundo que ya la ha roto?

Yo estoy rota. No me siento yo, me parece que hay más personas dentro de mí, algunas me hacen sentir poderosa porque me deshice de él, otras me recuerdan la niña asustada que fui, o la adolescente tratando de expulsar un odio cuyo origen desconocía o yo, quien no tiene idea de nada, que se deja preguntar y medicar y atar como una muñeca. Estoy vacía.

En cuanto a esa noche, es mucho más difícil. Trato de hilar las imágenes que pasan por mi mente pero están desorganizadas en tiempo y secuencia, sé que por un momento sabía lo que hacía: recuerdo haber intentado abrir la puerta cerrada desde dentro, recuerdo golpearla, recuerdo haber salido al pasillo por el hacha de emergencia, recuerdo haber roto la puerta y encontrar a mi padre alarmado, viéndome con cara de no saber lo que sucede y recuerdo ver a mi niña hecha un ovillo en una esquina de la cama…recuerdo ver unas gotas de sangre en su ropa.

Después de eso, lo que recuerdo son detalles inconexos: el peso del hacha en mis manos, la textura de la tela del edredón, luces cruzaban por mis ojos y esa persona ya no era nadie que reconociera. Tengo la sensación de su pelo en mis manos y no se aparta de mi mente la forma en que sus ojos me miraban sorprendidos y aterrados mientras sentía su cráneo vencerse contra la pared, escuchaba los sonidos que emitían su garganta y sólo recuerdo esa sensación de querer despedazarlo y desaparecerlo… Lo vi morir, vi su esencia desprenderse de su cuerpo, pero aún me persigue. Aún no se fue mi violador, vive dentro de mí, está en mi mente, huelo a él, soy yo.

Me detesto.

Me odio por haberlo guardado tanto tiempo; me odio por haberlo asesinado, porque lo convertí en la víctima; me odio por no haberme cerciorado de que ella saliera de la habitación; me odio por no haberla podido proteger; porque enloquecí y no logro que nadie me crea; porque lo veo, lo siento y lo oigo; porque forma parte de mí aunque quiera expulsarlo; porque quiero verlo morir de nuevo para cerciorarme de que no volverá por ella… Porque sé que ahora también vive pesadillas y que formo parte de ellas.

Me golpeó mi mamá con una lámpara para que me detuviera. Se hubiera desparramado todo el contenido de su cabeza si no lo hubiera hecho. No pretendía dejar de golpearlo hasta que ya no quedara nada de él. Suena a una idea muy lúcida, pero en ese momento sólo quería golpearlo hasta que ya no quedara nada de mí misma. Por eso me mantienen amarrada y en observación: tengo tendencias suicidas y homicidas, incluso ahora. Creo que si me hubieran permitido despedazarlo, podría pensar que él no volverá, que se fue de una vez por todas, que es su fantasma lo que me persigue: el monstruo debajo de la cama.

No sé cómo podré algún día superarlo y salir de nuevo al mundo real. No me siento capaz de caminar por la calle, de tener una casa, un perro, una pareja… morir no es una locura cuando se está tan roto. Es tan preciada la vida para ellos que lo repiten como una grabación y sin embargo, esto no es vida, encerrada dentro de mi mente sin la calidez humana que realmente necesitaría para sanar. Todo aquí es mecánico, no hacen un solo movimiento errado para evitar que los cataloguen como ineficaces y todos los días las mismas preguntas: “¿Cómo estás hoy? ¿Qué desayunaste? ¿Deseas bañarte ahora o más tarde?” Sin preocuparse si contesto o no porque ellos tienen un horario y deben cumplirlo, da lo mismo si me parece o no.

Con frecuencia pregunto por Hilda, invariablemente me contestan que ella está bien y que si me pongo mejor la dejarán que me visite. Aún no sé si lo dicen en serio o no, pero he decidido portarme mejor, porque realmente quiero verla. No quiero recordar esa mirada, esos ojos llenos de terror, la cara petrificada en un grito ahogado, no sé si temía de mí o de lo que acababa de sucederle o de ambas.

Como sea, me porto más dócil ahora, mi psiquiatra me ha cambiado la medicación y al menos puedo pensar con mayor claridad. Ya tienen un diagnóstico: depresión y estrés postraumático, con un solo incidente de brote psicótico. Por fin comienzan a creerme. Mi madre vino de nuevo, la vi a través de un vidrio para evitar que la lastimara y finalmente, por un instante, me miró a los ojos, llenos de lágrimas y supe, científicamente discutible pero así lo sentí, supe que ella sabía algo, supe que sus lágrimas eran por la culpa, vi en sus ojos que reflejaban amor, tristeza y un “lo siento” que cruzaba en su mente. Sólo pude verla, no hubo palabras, no pude decir nada en absoluto ¿Cómo era posible que un “lo siento” pudiera arreglarlo todo? Vi cómo se desgarraba su alma cuando se dio cuenta que jamás la perdonaría.

Sé que mi vida se consumirá aquí. No soy capaz de valerme por mí misma, sé que estoy sola en el mundo y que valgo menos que las sábanas que me cubren. Lo sé. Un demente no entra ni en el conteo oficial de población: es un ser sin esperanzas ni sueños, el vacío de la existencia que sólo es el resultado de no haber muerto físicamente, no según la definición de “muerte”. Vacía, sin embargo, hoy se me hizo un regalo invaluable que cualquiera apreciaría como un llamado a la vida, de una fuente de la que no creí que pudiera recibir algo tan preciado: esperanza.

Mi madre trajo a Hilda y fue tan grande mi alivio de verla bien que no pude articular palabra. Ella tampoco dijo nada, pero estuvo dibujando en un papel mientras observaba su cuerpecito cálido y tranquilo. Mi madre me miraba sollozando y solamente dijo que yo lo tenía que saber, que Hilda estaba siendo tratada. Al final de la visita le pidió al guardia que se me entregara el dibujo y mi querida sobrina me regaló una sonrisa dulce mientras sus labios dibujaban un pequeño “gracias” y veía sus ojos tiernos de alma rota.

Se me entregó el dibujo: era yo como una especie de ángel vengador, sobre el monstruo de debajo de la cama. Era yo ganando sobre el mal para protegerla… Ella estaba ahí convertida en un ratoncito y yo la protegía… Yo era un ángel vengador y a la izquierda, junto a la bolita de líneas que era ella, un “gracias” escrito pulcramente.

“Gracias”… Gracias a ti Hilda. Tú me has rescatado mucho más de lo que crees. Quizá la tierra árida sí pueda volver a reverdecer…

28_ingridcanul

Imagen: http://www.40fakes.com/2016/04/silvia-grav-art/