Nasty Woman

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Por: Ximena Mata – @XimenaMataZ

Nasty woman”, fue el adjetivo que Donald Trump eligió para su adversaria Hillary Clinton  durante el último debate presidencial de Estados Unidos. Nasty, o despreciable, fue la mejor forma que tuvo aquel para describir a una mujer que se preparó para subir al escenario y hacerlo pedazos con estilo.

Pero no hace falta ser candidata a la presidencia de Estados Unidos para que una mujer sea considerada de esa manera. Lo sucedido en el debate me hizo reflexionar en que somos muchas las mujeres que hemos sido señaladas como nasty por meternos en asuntos públicos, por aspirar a puestos de liderazgo o por desafiar los estándares sociales. Donald lo dijo en voz alta porque el tipo no tiene filtro. Pero hay mucha gente allá afuera –hombres y mujeres- que opinan lo mismo y, sin decirlo, nos lo han hecho sentir.

Les quiero platicar brevemente mi experiencia en la política en México. No es muy amplia, pero alcanza para ejemplificar la situación. Al incursionar en ese terreno, aún dominado por hombres, nasty son los retos con los que una se enfrenta. Tres en específico he identificado: 1) entrar en la política, 2) sobrevivir a la política y 3) regresar a la política.

Cuando el entonces Alcalde de Puebla, Eduardo Rivera, me invitó a dirigir el Instituto Municipal del Deporte, más de un funcionario no entendía la razón. Recurrentemente me preguntaban ¿pues quién es tu papá? o ¿cuál es tu relación con el Alcalde? Parecía que necesitaban una justificación para entender qué hacía yo asumiendo esa responsabilidad. No les bastaba con saber que siempre he sido deportista, y que Eduardo –por cierto gran jefe y mejor persona- necesitaba a alguien que se hiciera cargo de los asuntos del deporte. Para mí era obvio, para ellos no.

El segundo reto es más duro porque exige tiempo completo. Y con eso me refiero a 24/7. Lamentablemente, en la administración pública sobrevive la creencia de que hay horario de entrada más no de salida. En ningún contexto me parece razonable, ni siquiera en el que una es joven y sin más responsabilidad que el trabajo. Pero menos razonable lo es para las mujeres que además desean ser esposas, madres, amas de casa. Simplemente no dan las horas, y cualquier trabajo debería permitir tener una vida fuera de él. Otra cosa que una tiene que sobrevivir es que muchas de las decisiones importantes en política se toman fuera de la oficina, en entornos dominados por hombres y que pueden resultar incómodos o peligrosos para las mujeres. Mi ingenua estrategia era dejar claro a la menor provocación que sé taekwondo –y que me sé defender muy bien- pero ese no tiene que ser el caso. No tiene que ser.

El tercer reto es triste. Y es que con ese sistema tan nasty, una no quiere volver a la política. Simplemente no es racional hacerlo si una tiene aspiraciones fuera del trabajo, o si se quiere evitar ciertos episodios desagradables. Además, el mercado laboral cada vez ofrece más y mejores oportunidades para las mujeres, que bien pueden desarrollarse personal y profesionalmente en la iniciativa privada, por ejemplo. La política se ha rezagado en ser más atractiva para las mujeres, y en México eso se refleja en los pocos cargos que ocupan actualmente en todos los órdenes de gobierno: menos de 300 alcaldesas en los casi 3000 municipios, sólo una gobernadora en los 32 estados, 46 senadoras de los 128 disponibles, 213 diputadas de los 500, y sólo 2 ministras de 11 en la Suprema Corte de Justicia.

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Pero aún así ahí estamos las nasty women que nos negamos a darle la espalda a la política. Porque importa, porque las cosas tienen que cambiar, y porque no van a cambiar por sí solas. Afortunadamente hay mujeres como Hillary, que van abriendo brecha para las nasty women en puestos de liderazgo, sobre todo en la política. Pero hacen falta más como ella, y de todas depende ir preparando el camino.

  Foto: http://people.com/politics/katy-perry-nasty-woman-t-shirt-campaigns-hillary-clinton-las-vegas/

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Fotoperiodismo: noticia en imagen

Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

La guerra civil en Siria va en su quinto año. En cinco años ha provocado alrededor de 400,000 muertos [1] y millones de desplazados, además de haber creado caldo de cultivo idóneo para la propagación del Estado IslámicoLas historias son muchísimas y datos y cifras no logran reflejar la magnitud de la crisis humanitaria. Ahí en donde los datos duros fallan, el fotoperiodismo entra a recordarnos lo brutal y desgarrador de los conflictos, buscando apelar al lado más humano, a tocar la fibra más sensible y acceder al rincón de empatía que el observador pueda tener.

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Abd Doumany – 2016 Photo Contest | World Press Photo

Cada año, The World Press Photo Foundation busca premiar a lo mejor del fotoperiodismo mundial con el objetivo de inspirar, de comprometer y de educar. Busca hacernos conscientes de realidades ajenas. Fomentar la comprensión. En la Ciudad de México, la exposición de los trabajos ganadores es expuesta en el Museo Franz Mayer, y aunque ésta terminó el 25 de septiembre, la galería puede verse aquí.

Este año, como es de esperarse, los temas dominantes fueron la crisis de refugiados originada por la mayor migración de personas desde la Segunda Guerra Mundial y la guerra en Siria. Imágenes de grupos enteros de personas que han dejado sus casas, familias, trabajos y todo lo que conocen. Sus vidas han dejado de ser vidas, y la esperanza de encontrar algo mejor los lleva a ponerse en peligro cruzando países enteros a pie, o hacinados en barcos cruzando el mar. Todo esto para encontrarse con que Occidente no sabe qué hacer con ellos, y con que hay poca voluntad política entre los líderes para darles una mano. Reto a cualquiera en contra de la entrada de refugiados a su país a ver las fotografías y a leer las historias detrás de ellas, y que después de hacerlo continúe insistiendo en que sus fronteras deben cerrarse.

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Sergey Ponomarev – 2016 Photo Contest | World Press Photo

La exposición aborda muchos más temas: el conflicto en Sudán, el tráfico de marfil en África Central, el movimiento en Estados Unidos Black Lives Matter, el terremoto en Nepal que destruyó gran parte de la región, e incluso temas cotidianos, deportes y naturaleza (dentro de esta categoría se encuentra una impresionante fotografía nocturna del Volcán de Colima, tomada por el mexicano Sergio Tapiro).

El fotoperiodismo nos acerca a lo que sucede en el mundo de una manera que ningún texto o infografía podría hacerlo. Muestra a través de una imagen una realidad distante y ajena y la permite propia. Es extraño, pues a pesar de lo estremecedora que puede ser la imagen, tiene al mismo tiempo una belleza abrumadora. Vivir estas realidades mediante la fotografía puede resultar desgastante a nivel físico y emocional.

“La libertad de información, la libertad de investigación y la libertad de expresión son más importantes que nunca, y el periodismo visual de calidad es esencial para el reporte preciso e independiente que hace esas libertades posibles”[2]
Freedom of information, freedom of inquiry and freedom of speech are more important than ever, and quality visual journalism is essential for the accurate and independent reporting that makes these freedoms possible.

1. http://www.aljazeera.com/news/2016/04/staffan-de-mistura-400000-killed-syria-civil-war-160423055735629.html
2. http://www.worldpressphoto.org/about

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Diálogo con un “Brexiter”

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Por: Francisco Vaqueiro – @FJVaqueiro

Hay pocos lugares en el mundo, donde se conjuguen tantas etnias, culturas, religiones y diversidad por metro cuadrado que en Heathrow, aeropuerto internacional de la ciudad de Londres. Retrato justísimo de su ciudad, una olla cosmopolita y global.

El clima es inusualmente londinense, soleado y por arriba de los 20 grados centígrados, se vislumbran pocas nubes o probabilidad de lluvia. Abordo un taxi que habrá de llevarme a mi residencia, el conductor, tipo blanco en sus cuarenta y altos o cincuenta y bajos, amablemente me ayuda con mi equipaje.

Iniciamos el recorrido, no han pasado ni cinco minutos cuando iniciamos una charla que fue, supongo de menor a mayor substancia y que se desarrolló, palabras más palabras menos, así:

Conductor: “Llevamos muchos días con un clima fatal, no tolero el calor”

Yo. – “¿Le parece muy caluroso el día? A mí me parece una temperatura bastante agradable”

Conductor: “Verá, aquí no estamos muy acostumbrados a este tipo de clima. ¿Vienes de un país más caluroso?

Yo. – Absolutamente, vengo de México.

(Pausa)

Conductor: “Es un país lindo, pero he escuchado que están pasando momentos difíciles”

Yo.-  “Sí, es verdad, pero en la prensa muchas veces se exagera” atajo.

Para todos es bien conocido que el fervor patriótico suele exacerbarse cuando se está lejos de casa. Ello, en adición a que era 15 de septiembre, día de la celebración de nuestro ritual nacionalista por excelencia.

Conductor.– “Aquí no sé si exagere o no, tenemos un problema con los musulmanes, a pesar de ser de tercera o cuarta generación, muchos de ellos no pueden tolerar ver a una mujer en minifalda”

Yo.- “Puede ser que algunos no estén acostumbrados ¿pero de verdad cree que es un problema generalizado?”

Conductor.- “Definitivamente sí. Lo peor es que nuestro gobierno regala pasaportes británicos por cualquier cosa, no hace falta tener ningún tipo de filiación, sólo vivir aquí, es desastroso

Yo.- “No quisiera importunarlo, y sé que puede ser una pregunta muy personal, pero ¿usted votó por el Brexit?

Conductor.- “Sí” dice con vehemencia. “¿Ves el espacio que hay en el lugar donde viajas?” una cabina bastante amplia, ciertamente. “Pues la Unión Europea me obliga a tener ese espacio, en caso de que tenga que transportar a alguna persona con discapacidad que utilice silla de ruedas. Eso sólo pasa una o dos veces por año.

Yo.- “Ya veo”

Conductor.- “¿Y qué vas a estudiar aquí?”

Yo.- “Una maestría en Derecho

Conductor: “Muy bien, mi hijo acaba de titularse en Matemáticas, acaba de ser contratado en Lloyd’s.”  Uno de los bancos más grandes de Gran Bretaña y de Europa.

Irónicamente, el sector financiero de Londres ha sido uno de los más afectados por el Brexit.

Yo.- “Excelente, debe ser un padre muy orgulloso

Conductor.- “Lo soy” responde con jactancia

Conductor.- “¿Y cuál es la principal actividad económica que se desarrolla en México? ¿Es la agricultura?

Yo.- “No. Las manufacturas. Especialmente las automotrices. Durante mucho tiempo fue el petróleo, pero ahora con la caída de los precios internacionales estamos teniendo tiempos difíciles

Conductor.- “Ya veo. Aquí el precio de la gasolina ha subido, porque este se cotiza en Dólares americanos y la Libra ha perdido valor últimamente

Conductor.- “¿Y tienen la tecnología para hacer manufacturas automotrices?

Yo.- “Sí, se han instalado muchas empresas extranjeras en México, recientemente.

Conductor.- “¡Alemanes! ¿Verdad?”

Yo.- “Sí, también muchas japonesas.

Conductor. “Aquí la industria manufacturera se acabó hace mucho tiempo, la tecnología nos va a dejar sin trabajo a todos. He leído que pronto tendremos autos que se manejan solos, eso en verdad me preocupa mucho.

Yo.- “Sí yo también he leído sobre ello.”

Conductor.- “Son todas estas empresas Americanas como Uber, Google o Apple, están automatizando nuestras actividades y saben todo sobre nosotros. Desde a donde vamos, como nuestras rutas de conducción ¿quién controla toda esa información?”

Yo.- “Es verdad, parece 1984 de George Orwell. Yo no sé cómo esperan que la gente compre sus productos si no habrá fuentes de trabajo.” Trato de ser empático.

Conductor.- “Eso parece.

Nos vamos acercando a mi residencia, cerca de la zona este de Londres.

Conductor “Estos lugares están muy de moda últimamente, antes estaba llena de fábricas, muchas de ellas se movieron a Polonia y otros países de Europa del Este

Yo.- “¿De verdad?”

Conductor: “Así es, lo mismo pasó con la industria del carbón, no pudieron competir.”

Conductor.- “Yo tengo un departamento no muy lejos, ahora mismo debe valer un buen dinero. Quiero utilizarlo para cuando me retire. Eso, o mudarme a Chipre junto con mi cuñado que vive muy feliz por allá.

La zona vibra con gente joven, se aprecian caminando por la calle todas las etnias habidas y por haber. Por fin, llegamos.

Conductor.- “Son 65 Libras” su petición concuerda perfectamente con la cifra del taxímetro.

Bienvenidos al Londres post-Brexit.

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Imaginando el Día “T”

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

No pude conciliar el sueño la noche de la elección. Desconozco si fueron las tres tazas de café que bebí copiosamente durante el discurso de derrota de Hillary Clinton. Quizá debí haberlas cambiado por tres shots de tequila, de ésos que alivian(an) penas. Pero opté por el café. ¿Masoquismo? Quizá. A fin de cuentas, ese parecía ser el humor que llevó al elector americano directo al silicio trumpiano.

Escribió Borges que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece. Ya entrada la madrugada, compadecí los ojos húmedos de una demacrada Hillary Clinton al discursar 1,372 palabras frente al público incrédulo reunido en el National Building Museum en Washington D.C. Era la segunda vez que Hillary suspendía una campaña presidencial en aquel recinto neo-renacentista. La primera: cuando reconoció la candidatura del futuro presidente Barack Obama. La palabra “corazón” había sido pronunciada cinco veces aquel 7 de junio del 2008. Pero la madrugada del 9 de noviembre no había sido musitada en una sola ocasión.

Los tres puntos porcentuales que los encuestadores habían defendido durante semanas para pronosticar una victoria demócrata nunca aparecieron a lo largo de la jornada electoral. El Cinturón Bíblico fue más bíblico que nunca: todo el Mississippi se tiñó de rojo… republicano. Pero la sorpresa vino en el Medio-Oeste Americano, donde Donald Trump arrasó. Florida fue nuevamente fiel de la balanza. El resultado final, Trump 282-256 Clinton pudo haberse invertido si los 29 votos electorales de Florida hubiesen sido azules.

Trump siguió siendo Trump durante su discurso victorioso. Aquellos que pensaban que moderaría su discurso radical se llevaron una nueva decepción. China, México, Rusia, Medio Oriente… todos negociarían en los términos que los Estados Unidos demandasen. La élite del partido republicano, encabezada por Newt Gingrich, Ted Cruz y Paul Ryan, felicitó efusivamente al presidente y se puso a sus órdenes para comenzar las deportaciones masivas hacia… donde hiciera falta.

La transmisión televisa continuó toda la madrugada. Algunos analistas políticos de CNN atribuyeron el resultado de los comicios a la rebeldía del electorado pro-Sanders—que nunca acabó por apoyar incondicionalmente a Clinton—; otros a la demografía caucásica; unos cuantos a los efectos del comercio internacional; los menos al alto número de votos obtenido por Gary Johnson y Jill Stein; y algún encuestador a las altas tasas de no respuesta, que suelen decantar una elección reñida a favor del candidato anti-sistema.

Los mercados financieros globales abrieron la sesión con pérdidas equiparables a las del día posterior al Brexit. El índice Dow-Jones transó 3.14% debajo del cierre anterior. Paul Krugman publicó en su blog sobre las altas posibilidades de una recesión en los Estados Unidos durante los próximos 4 años. Citó las políticas migratorias, las restricciones comerciales y los conflictos geopolíticos inminentes como justificantes del nerviosismo generalizado. El Presidente Obama intentó calmar a los mercados asegurando que los demócratas le harían frente a Trump desde el Congreso. Tomé más café.

Y mi temor más grande se confirmó: el peso mexicano se depreció 5.41% al comienzo de la sesión. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) se desplomó un 4.39% en las primeras horas de la mañana. “¿Exuberancia racional o irracional?”, tuiteó a las 9:56 la cuenta @latampm, recordando a Alan Greenspan. Y tratándose de banqueros centrales, Agustín Carstens confirmó en rueda de prensa a las 10:36 la reactivación de las subastas de divisas, y que las tasas de interés podrían ser ajustadas en la próxima junta del Banco de México. A las 11:21 Peña Nieto felicitó al nuevo presidente de los Estados Unidos. El IPC caía 5.24% cuando el tuit fue publicado en su cuenta.

El Wall Street Journal reveló a las 12:42 que Trump planeaba cobrar una comisión de 5% al envío de remesas como compensación a la construcción del muro, cuyo levantamiento sería oficialmente anunciado en los primeros 100 días del nuevo gobierno republicano. Según el diario, Trump planeaba cancelar del todo el envío de remesas o levantar tarifas de importación a los autos mexicanos en caso de que los bancos o el gobierno mexicano interfiriera con los planes. El IPC cayó. Peña Nieto calló.

A eso de las 14:44, yo ya llevaba cinco tazas de café en el día y veía rojo por todas partes: rojo el mapa electoral de los Estados Unidos, rojos los mercados financieros globales, rojo Bernie Sanders al ser abordado por la prensa deseosa de obtener sus impresiones sobre el resultado electoral. A las 15:20, Christine Lagarde declaró para Bloomberg que el Fondo Monetario Internacional estaría pendiente de la deuda pública en México, que con el 5.62% de depreciación del peso en la jornada se elevaba significativamente de un día para otro. Encomendó al gobierno federal a “apretar las tuercas de la austeridad”. Peña Nieto calló.

Eran las 17:31 cuando el Wall Street Journal publicó en su sitio que Cemex no sería invitada a participar en la construcción del muro siendo una empresa mexicana, a pesar de que sus plantas—situadas en la franja fronteriza—eran las mejor posicionadas para atender la demanda de concreto y cemento para edificar una muralla de 1,000 millas de largo y 12 metros de altura. Según la nota publicada por el diario, una fuente confiable—se especulaba que Donald Trump Jr. filtrase él mismo la noticia—aseguraba que los proveedores de cemento y concreto del muro serían los mismos que el Presidente Electo Trump contrataba para levantar sus Trump Towers. El Deforma confirmó a las 18:27 que Grupo Higa no era uno de ellos.

A las 20:13 me vino la epifanía. Mucha gente me ha preguntado años después si no sería la sobredosis de café (ya iba en mi séptima taza del día). Es altamente probable. Mi estado insomne pudo haber influido también. Lo que sé es que ya me resignaba a 4 años de Trump. La cobertura mediática ahora se centraba en la transición presidencial, en el inicio de las deportaciones masivas y en la construcción del muro. Algunos analistas económicos ya empezaban a pronosticar que la economía mexicana se iría a recesión en un trimestre más. Y mientras intentaba conciliar el sueño luego de una laaarga jornada, fue cuando me vi de pronto en medio del desierto con una lata de grafiti en mano.

Levanté la vista y ahí estaba el dichoso muro. “Grande, gordo y hermoso”, como había prometido Trump. (De hermoso no tenía mucho. El contraste del cemento con la arena nunca me ha gustado.) Pensé en mis dotes artísticas y en lo que podría plasmar en el muro. ¿Quizá un epitafio amoroso? No estaba de ánimos. ¿Quizá un epigrama a Trump? No di con ninguno. ¿Un rifle de asalto disparando flores? Muy poco original. ¿Un Banksy subversivo? Pensé de nuevo en mis dotes artísticas y lo descarté.

En esa disyuntiva estaba cuando supe lo que tenía que hacer. Lo que era mi obligación hacer. Me aproximé al muro con una convicción que jamás había tenido antes. Y ahí, a la sombra del muro, descargue toda la frustración que la victoria de Trump me había producido. Ya no podía más. Siete tazas de café son muchas para la vejiga. Dejé que todo el rencor fluyera libremente sobre el muro. ¿Quién era yo para encadenarlo a mi ser? A lo lejos, escuché las sirenas de la Border Patrol. No vacilé.

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Los Niños Invisibles

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Fuente de la Imagen:  http://de10.com.mx/vivir-bien/2015/11/09/inocentes-encarcelados-la-realidad-de-los-ninos-que-nacen-en-prision

Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

La sobreutilización de la prisión preventiva, la falta de presupuesto y una infraestructura insuficiente han dado como resultado un sistema penitenciario insostenible, donde el hacinamiento de reclusos, la propagación de enfermedades, la escasez de alimentos y la falta de personal capacitado son el común denominador, haciendo de la reinserción social la última de las prioridades.

Sin duda alguna, la reciente aprobación de la Ley Nacional de Ejecución Penal representa un avance importante para mejorar la gestión del sistema penitenciario en nuestro país, así como para fungir como una plataforma para orientar proyectos hacia una reinserción social exitosa, y además, con un enfoque de género.

Entre las modificaciones más significativas se encuentran aquellas que se refieren a los derechos de las mujeres en centros penitenciarios (Artículo 10), entre los que destacan la maternidad y la lactancia, así como el conservar la guardia y custodia de su hija o hijo menor de tres años, quienes a su vez recibirán educación inicial. La custodia se garantiza siempre y cuando resulte de conformidad con el interés superior de la niñez.

Sin embargo, esta nueva Ley plantea una cuestión importante.

De acuerdo con datos del “Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional”, a julio de 2016 la población total privada de la libertad se reportó en 233,469 personas, de las cuales 12, 132 son mujeres (5.2%). De los 379 centros que forman parte del sistema penitenciario, 157 reportaron sobrepoblación.

Se estima que alrededor de 380 niños y niñas entre cero y seis años viven tras las rejas desde su nacimiento, también hay algunos casos de menores entre los 12 y 13 años que siguen viviendo con sus madres en prisión, bajo condiciones que están lejos del ideal para un desarrollo humano “básico”. El penal de Santa Martha Acatitla es la prisión con mayor numero de menores de edad al albergar a 120 niños y niñas del total estimado.

Aunque las mujeres constituyen un pequeño porcentaje de la población nacional encarcelada, la transición para brindar atención adecuada bajo el nuevo marco regulatorio requiere de una infraestructura sólida en materia de salud y seguridad; atención ginecológica durante y después del embarazo; enfermería y educación; así como una gestión eficaz del proceso de separación madre-hijo cuando los niños alcanzan el límite de edad permitido, éste último un aspecto por demás importante y que aún no se contempla en la aplicación de la nueva Ley.

Para ello se requiere de una fuerte inversión y esfuerzos coordinados entre el gobierno federal, estatal y local. Sin sonar pesimista, la planificación y ejecución de un proyecto tan ambicioso aún no es claro.

Mi principal inquietud es con respecto a la educación que reciben los niños y niñas que actualmente residen en la cárcel con sus madres, así como el plan escolar que formará parte de la educación inicial bajo la nueva Ley. También queda al aire que pasará con aquellos niños que actualmente se encuentran viviendo en la cárcel con sus madres y que rebasan los tres años de edad (la Ley que establece las Normas Mínimas sobre Readaptación Social de Sentenciados, última reforma publicada el 13 de junio de 2014, permitia que las hijas e hijos de internas permanezcan con ellas hasta los seis años de edad).

Tanto los menores que reciben educación inicial en la cárcel, así como aquellos educados por fuera, pero con su padre o madre encarcelados, se enfrentan a enormes desventajas sociales ya que se ven privados de una infancia semi-normal con estándares mínimos de educación, nutrición, salud y un ambiente seguro para su crecimiento y desarrollo. Por lo tanto, estos niños se convierten en víctimas indirectas e invisibles del encarcelamiento de sus familiares.

Actualmente la asociación sin fines de lucro Reinserta un Mexicano trabaja con niños y mujeres del penal de Santa Martha Acatitla para ofrecer actividades que promuevan una mejor condición de vida a hijos e hijos de las reclusas, que tristemente en su mayoría no conocen un mundo mas allá de las cuatro paredes del penal. En la medida de lo posible, Reinserta busca generar espacios adecuados para el esparcimiento y desarrollo de los niños invisibles, a través de redes de apoyo, talleres y actividades al aire libre como visitas al Papalote Museo del Niño.

Las acciones de Reinserta son increíblemente nobles, sin embargo, necesitan sustento institucional para que puedan ser impulsadas a nivel nacional. La aprobación de la Ley es un gran paso hacia la mejora de condiciones de vida en el sistema penitenciario, tanto para hombres como para mujeres, pero carece de garantizar una educación integral y un adecuado desarrollo a aquellos niños que conocieron el mundo en la prisión. Por mas pequeña que esta población sea, es deber del Estado garantizar su pleno desarrollo y educación, derechos fundamentales de todos los niños y niñas de nuestro país.

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Referencias:

Ley Nacional de Ejecución Penal, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de junio de 2016: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LNEP.pdf

Reinserta un Mexicano, A.C. Reporte Anual 2015. http://www.reinserta.org/assets/REPORTEANUALREINSERTA2015.pdf

El Imperio Gay Contraataca

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Por: Mauricio Ochoa – @mauri8a

Un día, como por quinto semestre de la carrera, llegó uno de mis compañeros de universidad, se armó de valor, y me preguntó con toda la sinceridad del mundo: “oye, Mau, ¿los gays se masturban?”. Honestamente no recuerdo qué respondí (seguro algo así como “préstame tu mano y averiguamos”), pero ha sido de las primeras veces que descubrí que la homosexualidad es un misterio para mucha gente. Incluso para nosotros mismos. Aunque cada vez es “más común” y “más aceptado”, la mayoría de la gente sigue sin tener la menor idea de qué implica ser homosexual. Desde la amiga que un día, con toda naturalidad y consternación, me dijo que “sentía bien feo por los gays porque no pueden tener relaciones viéndose a la cara” (???) hasta las veces que en mi familia han insistido que es una elección. Así, sin más. Que uno despierta un día y, como si fueran enchiladas, decide que le gusta más Liam Hemsworth que Jennifer Lawrence.

Aunque me da gusto que cada vez más gente lo toma con la naturalidad correspondiente, sigo viendo los estragos de la ignorancia en el tema. Como ya todo mundo sabe, a menos que vivan en una cueva y no sigan las noticias/chismes/redessociales/sobremesas familiares, el llamado “Frente Nacional por la Familia” organizó en días pasados distintas marchas en “defensa” de lo que los participantes llamaban “la familia natural”. En resumen, cualquier cosa que no sea mamá+papá+hijitos representa para ellos una amenaza cada vez más peligrosa. El “Imperio Gay” cada vez expande más sus horizontes y estamos listos para convertir a sus hijos a la veneración de Lady Gaga. Si procede la iniciativa del presidente Peña, que básicamente implica hacer explícito lo que ya dijo la Corte: que negar el matrimonio a los gays es inconstitucional (además de ojete), aparentemente eso implicaría la destrucción de las buenas costumbres, de la moral, de la natalidad, del dólar y de todo lo que se les pueda ocurrir. Más allá de las consideraciones de negar acceso a derechos, de tener poca o nula madre, o bien, de simplemente (ahí sí) meterse en la familia ajena, creo que gran parte de los ataques provienen de mero desconocimiento.

Los gays, me parece, seguimos siendo un misterio inconcebible para grandes sectores de la sociedad. Uno aprende a que el puto o maricón en la escuela es al que le gustan las personas del mismo sexo. Y ya. Nada más. Eso aprende uno en casa en las sobremesas familiares cuando tras el segundo whisky sale el tío medianamente ebrio a contar los chistes de maricones. Jijijijojojoj qué chistoso, pero hasta ahí. Nada de educación, nada de información. Uno, como homosexual, crece únicamente escuchando las mentiras, las burlas, las acusaciones, pero nada de datos, nada de evidencia, nada de información verdadera. Desde niño a uno le enseñan que tiene que gustarle alguien del sexo opuesto; que niño es con niña (nada de condón; puro con-doña, como decía mi papá – bienvenidas las enfermedades de transmisión sexual, total). Uno empieza a recibir disparos hormonales en la secundaria, pero, de nuevo, nada de información. Uno escucha a los compañeros hablar de las cada-vez-más-evidentes-chichis de la compañera pero se pregunta por qué nadie habla de las también-cada-vez-más-evidentes-pompas del mejor amigo. Uno no entiende qué carajos está pasando consigo mismo. Uno se ve al espejo todos los días y se pregunta, en la soledad, por qué es así; por qué no es como los demás.

Parte de las consignas del Frente por la Familia es “dejar la educación a cargo de los padres”. Dejar a los niños en la ignorancia. No se vayan a enterar que se puede ser gay. No se vayan a enterar que no es una enfermedad. No vayan a vivir su vida como ellos quieren, y como ellos nacieron. No vayan a vivir su vida, tal cual. Me pregunto, de verdad, qué espera toda la gente que marcha. ¿Seguir en la mentira? ¿Seguir engañándose a si mismos y a los demás? ¿Dejar que sus hijos aprendan la palabra “homosexual”, y su significado, hasta segundo de secundaria, cuando por primera vez aparece en el libro de biología? Podré entender que cada quien crea en lo que se le dé la gana. Infierno, cielo, purgatorio, pecados, lo que sea. Lo que nunca voy a entender es el por qué negar los derechos a las demás personas. Por qué negar el derecho a la información, o el derecho a vivir.

Negros en la Oscuridad

 

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Por: Daniela Dib – @dandiba

“¿Por qué todos los chicos negros[i] se sientan juntos en la cafetería?”

Cuando un libro tiene un título tan inesperado como este, difícilmente un bibliófilo curioso puede resistirse al impulso de querer hojearlo. Hacer justo eso me llevó a comprar esta obra de Beverly Daniel Tatum, leerlo y comenzar a comprender algo de cuya magnitud no tenía idea: el problema racial de Estados Unidos.

Lo que como extranjeros sabemos sobre este tema es muy escueto: que los negros llegaron como esclavos, que vivían en plantaciones de algodón sin algún tipo de derecho, que obtuvieron un poco de dignidad como civiles hasta el movimiento de Martin Luther King, o que son muy buenos músicos y resultan excelentes atletas cuando alguien los saca de los ghettos y los desvía de una vida de pandillas y vandalismo. Nuestra admiración por las estrellas de esta raza es infinita: desde atletas – ¡Michael Jordan! ¡Venus y Serena Wiliams! ¡Simone Biles! -, actores – ¡Halle! ¡Denzel! ¡Oprah! ¡Samuel L. motherfucking Jackson! -, músicos – ¡Louis Armstrong! ¡Michael Jackson! ¡Kanye West! ¡Queen Bey! – y, por supuesto, hasta la pareja que actualmente vive en la Casa Blanca.

Sin embargo, si viajamos a Chicago, Nueva York o Los Ángeles, volvemos no para comentar sobre los múltiples logros y talentos de todas estas figuras famosas, sino para resaltar el hecho de que los indigentes, asaltantes y limosneros son casi siempre negros, que hay que evitar los barrios en donde viven, que qué impresionante peinado tienen. “Vi a un negrito bailando increíble en el metro”, “Vi a un negro gigantesco haciéndola de cadenero”, “Me perdí en un barrio de puros negros, me preocupé horrible”. Estas frases y percepciones no necesariamente ponen en evidencia nuestro racismo incurable, sino que se deben, en parte, a la influencia directa de los medios estadounidenses que crean y exportan productos culturales.

En el libro de Tatum aprendí que aunque el gobierno de Estados Unidos insista que el 72% de su población es blanca y el 12% negra, el hecho de que cada persona sea libre de elegir su raza en los censos distorsiona la información. Si eres hispano, árabe o de las islas del Pacífico, también puedes tachar la cajita de “Blanco”. Esto significa que el verdadero porcentaje de la población blanca (lo que en México y Latinoamérica conocemos como blancos; es decir, la imagen que tenemos del típico “gringo”) es alrededor del 49%. Esto es importante al observar más estadísticas sobre la diferencia entre un joven blanco y uno negro, incluyendo la probabilidad que tiene cada uno de ir a la cárcel en su vida (32% para el negro versus 6% para el blanco), de morir por un disparo de la policía (2.5 veces más probable para un negro), o de graduarse de la universidad (62% de los blancos que se inscriben lo hacen, mientras que sólo ocurre con el 42% de los negros.)

El libro de Tatum aborda lo que estas disparidades implican para niños y jóvenes negros. Si bien es cierto que esta minoría es la que más altas tasas tiene de drogadicción, criminalidad y abandono de estudios, no todo niño negro va a terminar sumándose a ellas. Pero ser negro en Estados Unidos, argumenta Tatum, no es fácil: en el país que tanto celebra la valentía y prosperidad de los migrantes, los negros se enfrentan a la dolorosa realidad de que ellos no llegaron a América por voluntad propia; en su memoria colectiva llevan la injusticia de que sus antepasados trabajaron, sin paga, las tierras que enriquecieron al país; aún está fresca la huella de lo humillante que era usar baños, utensilios y vehículos separados de los blancos hasta hace cincuenta años; el hecho de que muchos vivan en las peores zonas de las ciudades se debe, en buena medida, a las políticas públicas que durante años perpetuaron la segregación racial; gracias a políticas bien intencionadas como el affirmative action, es común que un estudiante negro en la universidad viva con el estigma de que no está ahí por sus capacidades sino porque se debía cubrir una cuota de minorías en el salón.

Las recientes protestas en Ferguson, Missouri, y Charlotte, Carolina del Norte, comenzaron porque policías blancos otra vez mataron a tiros a individuos negros sin otra razón aparente más que su tono de piel coincidía con el de 37% de los presos en el país. Pero los voceros del movimiento #BlackLivesMatter no sólo abogan por frenar abusos de autoridad motivados por el racismo: también quieren que haya opción de tonos negros en los maquillajes para mujer, que la mayoría de los personajes negros que aparecen en la televisión o películas no sean delincuentes, gángsters, prostitutas o infortunados que se salvan sólo por la ayuda de un blanco, y que cese la apropiación cultural.

Y es justo la apropiación cultural la espina que más impotencia les provoca. Los productos culturales que nacieron del sufrimiento de los esclavos en Estados Unidos no fueron inmortalizados en la cultura popular por negros: sin el blues doloroso de Big Mama Thornton, Elvis Presley no mantendría el título del cantante con más ventas en la historia; mucho antes de Eminem estuvo Tupac, pero Marshall Mathers ha recibido 155 reconocimientos y premios por su música mientras que el fallecido californiano obtuvo sólo 5 en el transcurso de su trágica vida. Las trencitas (cornrows) en el cabello de la raza negra son funcionales para que los rulos tan cerrados no se enreden. En la calle, las trencitas de una negra son una marca de su pobreza, del ghetto, pero en una blanca representan que es cool, que está de moda, que es fashion. No es que los blancos no puedan peinarse así, rapear, tocar jazz o usar pantalones aguados. El problema es que se llevan el mérito, cultural o monetario, por hacerlo. Como menciona la revista Time, hay una diferencia entre rendir homenaje a una cultura y robar de ella.

Volviendo al libro de Beverly Tatum, más allá de esclarecer por qué, a pesar de que ya no hay segregación racial en el país, sigue siendo muy común que los negros se aíslen de los blancos a la hora de la comida. La autora levanta muchas preguntas que para quienes no somos estadounidenses nos parecen sobradas: ¿Cómo pedirle a un niño de padres birraciales que elija si es negro o es blanco? ¿Cómo explicarle por qué no hay superhéroes negros, o de qué color es Dios? En la cultura mexicana, el dinero y la clase nos dividen como sociedad, pero el hilo conductor de nuestra vida como país es el mestizaje. Al tramitar nuestros documentos oficiales no tenemos que especificar qué raza somos, a qué minoría social pertenecemos, o qué porcentaje de nuestros genes son españoles o indígenas. Aunque en la práctica social haya quienes ponderen el cabello rubio y tez blanca sobre el negro y la piel oscura, la herencia cultural de íconos como Agustín Lara o Juan Gabriel la cantamos güeros y morenos por igual. Y creo que eso, el poder ser capaces de compartir una cultura, es algo que el país más poderoso del mundo no tiene.

[i] Elegí no utilizar el término afroestadounidense por dos razones: describir a alguien como negro no es peyorativo, y no todos los negros que viven en Estados Unidos se sienten cómodos con su uso.

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