¡Educación, Educación, Educación!

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Por: Alessandra Ortiz – @AlessOrtiz3

Cierto día, mientras platicaba con mi abuela, quien por cierto es originaria de San Juan Guelavía, un municipio de Oaxaca en el que se habla zapoteco, me contaba cómo en sus tiempos era común ver a niños de bajos recursos económicos no asistir a la escuela, pues era cosa de gente acaudalada o que vivía en las ciudades. Ella, por infortunio, no tuvo la oportunidad de asistir a un colegio y parece afectarle lo suficiente como para sentirse incompetente y no valerse por sí misma. Pero, intentando encontrar una diferencia entre mi abuela y muchos jóvenes que reciben la educación gratuita, independientemente de la edad y las cicatrices de la vida, no la puedo percibir. Los jóvenes de hoy difícilmente tienen una capacidad de razonamiento, una crítica conceptual, un criterio propio. Saben leer y escribir, pero no saben razonar. Saben cuánto es tres por dos, pero no cómo se obtuvo el resultado.

Esta forma de enseñar viene desde el modelo educativo prusiano en el siglo XVIII, establecido por el rey de Prusia con el objetivo de crear una clase trabajadora dócil, sin capacidad de razonamiento y que fuera educada para seguir órdenes. Andrés Oppenheimer comenta que en esos tiempos, las clases estaban divididas en materias sin tener relación una con la otra y eran separadas en periodos de 50 minutos cada una, así, los alumnos saltaban de materia en materia sin permitirles la capacidad de razonamiento y con esto, evitar el pensamiento crítico (pág 231). De manera muy sutil este sistema continúo siendo implementado y es el que predomina en la mayor parte del mundo. En su momento funcionó para los deseos de los reyes, pero se me hace absurdo que hoy en día se quieran seguir implementando los mismos métodos. En un mundo completamente globalizado en el que las tecnologías han sobrepasado nuestros límites, la metodología no puede seguir siendo la misma.  

En los estados del sur el rezago educativo parece haberse agudizado, y no es sólo cuestión de división de clases sociales, es una cuestión de indiferencia. Si las cosas han funcionado así por años ¿por qué deberían de cambiar ahora? ¿Por qué yo maestro me tendría que esforzar por mejorar mi clase si me ha funcionado mi método de enseñanza? ¿No es acaso una obligación del gobierno? Esta y otras frases es común escucharlas en cada rincón de Oaxaca. Y es que es un círculo vicioso que no cesa, que se repite generación tras generación. ¡Esto tiene que cambiar! Hace falta reorientar los planes educativos, modificar los fines y objetivos, cambiar los métodos y las materias.

Entiendo y me queda claro que la preservación de culturas y lenguas es sumamente importante para el Estado, y esta educación de la que hablo está orientada a la conservación y utilización de las mismas, del reconocimiento que merecen, de la difusión e importancia que se les debe de dar. Una educación enfocada en el pensamiento crítico en la que la gente genere ideas para la mejora de un pueblo, una comunidad, un estado.

Creo fielmente que esto puede llegar a pasar. Hacen falta visionarios que estoy segura existen, pero que desalentados por la falta de oportunidades han decidido abandonar sus estados natales. Basta que dos o tres decidan volver y tengan la certeza y convicción de que esta vez, las cosas pueden ser diferentes.

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Ante la era de Trump… y en defensa de la globalización

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Sucedió lo imposible, lo impensable, el inmencionable. Donald J. Trump será el próximo Presidente de los Estados Unidos. Muchos de nosotros, que ni nos habíamos permitido imaginar esta eventualidad, hemos tenido que rápidamente digerir este resultado, pasando en unos pocos días por etapas de conmoción, negación, dolor, rabia, reflexión, para llegar finalmente y apresuradamente a un estado de aceptación. Mientras algunos celebran, y otros protestan, no queda de otra mas que especular cuáles serán las consecuencias de tener a Donald como líder del país más poderoso del mundo.

En estos días se ha visto que varias posiciones y promesas de Donald que parecían tan inequívocas y rígidas durante los últimos 18 meses de campaña electoral repentinamente se han vuelto maleables. Ese muro tan bello y gigante que prometía ahora podría ser mas bien una valla. La revocación total y completa del “repudiado” y “desastroso” Obamacare ahora podría incluir la conservación de algunos de sus aspectos más importantes. Las reinterpretaciones, redefiniciones y aclaraciones se extienden a casi la totalidad de su plataforma política.

Sin embargo, un área en donde la convicción e intransigencia de Donald sigue firme es en su posición con respecto al comercio internacional. Por lo menos en este aspecto, su retórica y postura durante la campaña no fue fanfarroneo. Donald es un proteccionista, y siempre lo ha sido. En los años 80, Donald argumentaba que la gran amenaza económica y comercial para los Estados Unidos era Japón. Según su visión del mundo, las empresas y conglomerados del país del sol naciente estaban superando a las estadounidenses y habría que pararlas. La única manera de salvaguardar la prosperidad del país era a través de una guerra comercial. La respuesta salvadora era la imposición de aranceles, barreras, y trabas. Habría que confrontar al enemigo y derrotarle.

El hecho de que ninguno de los enlaces cataclísmicos que Donald predecía sucedieron, no parece haber cambiado su visión en este respecto. La percepción que Donald tiene de los Estados Unidos y su posición en relación al resto del mundo es la de su visión de empresario. El ve a los demás países como ve a sus rivales en el mundo de los negocios. Si ellos ganan, el pierde y viceversa. Allí está el gran error de los que creen que quien entiende el mundo empresarial, también entiende la política económica. En el mundo de los negocios, hace falta que alguien pierda para que tú puedas ganar. En la economía, los dos pueden ganar.

Fue justamente este mensaje la clave en la victoria electoral de Donald. Su llegada a la presidencia dependió en gran parte del voto de los trabajadores afectados (y tradicionalmente Demócratas) de Pensilvania, Michigan, Ohio y Wisconsin. A muchos de estos votantes, el discurso anti-comercio y anti-globalización les resultó demasiado seductor. Perdonaron todas las demás vulgaridades, ofensas e insultos que había dicho, así como las preocupaciones que ellos mismos tenían sobre su temperamento y aptitud para el puesto más poderoso del mundo. Un dato revelador es que al momento de votar casi el 65% de los votantes creían que Donald no tenía ni el temperamento ni la capacidad para ser Presidente. Esto quiere decir que casi un cuarto de los votantes a favor de Trump dieron su voto a alguien que ellos mismos no creían que fuera apto para la presidencia.

Sin embargo, el mensaje de que miles y miles de empleos podrían volver al país si no fuera por la incompetencia de los políticos estadounidenses –quienes habían negociado y seguían apostando por los acuerdos comerciales– superó a todos los demás factores en su contra y al final resultó ser clave. Sería casi cómica, si no fuera tan trágica, la manera en que Donald enmarcó su argumento: que los dirigentes y negociadores estadounidenses eran unos ineptos en comparación con los iluminados que dirigen la política económica y comercial mexicana. Resulta muy difícil imaginar que uno podría encontrar un solo mexicano que corroboraría el discurso ofrecido por Donald. ¿Dónde están estos políticos y dirigentes mexicanos tan brillantes? Estos genios que han engañado y superado a sus mediocres contrapartes estadounidenses. A algunos votantes que desconocen por completo la realidad política al sur del Rio Grande este argumento les podría parecer plausible. Para los que viven y conviven cada día bajo la realidad de la política mexicana, la aserción llega en la forma de un chiste de muy mal gusto.

Lo que es realmente curioso es la similitud que hay entre el discurso de Donald y el de la izquierda tradicional latinoamericana en cuanto a la política comercial. Los adherentes a esta posición anti-comercio, anti-globalización no se limitan a los Trumpistas. También tiene un ejército de fieles seguidores entre los pensadores “heterodoxos” de la región. Los proponentes de un Estado que impone restricciones y protege vigorosamente a la industria y producción nacional, contra la competencia de la “malvada” producción extranjera, se encontrarían incómodamente de acuerdo con Donald en esta faceta. Los defensores de estas ideas siempre creen que ellos podrán imponer una variedad de restricciones sobre los demás, mientras los demás no impondrán ninguna restricción sobre ellos. Lastimosamente, es una fantasía. Cada acción tiene una reacción, y en este caso la reacción es invariablemente la misma. Al final todos perdemos.

Esto no quiere decir que los que votaron por Donald por estos motivos no tienen problemas y preocupaciones legítimas. Efectivamente, una multitud de fábricas han ido desapareciendo del paisaje industrial estadounidense durante las últimas décadas, y con ello han ido desapareciendo la abundancia de empleos que estos productores ofrecían. Sin embargo, la anomalía no es que estas fábricas se hayan ido del país, la verdadera anomalía es que estuvieron ubicadas allí para empezar. De hecho, el único motivo por el cual estas fábricas se establecieron en los Estados Unidos hace 50 o 60 años era por la situación desesperada en la que se encontraban las economías en desarrollo, como la mexicana, en aquel entonces. En aquel momento tal era el rezago, en términos de industrialización, de las economías todavía ni emergentes que no era factible fabricar de manera eficiente ni siquiera las piezas y productos manufacturados más sencillos.

Desgraciadamente, ningún político estadounidense ha tenido la valentía para decirle al público norteamericano lo que es ya un hecho irrefutable. Esos empleos ya no volverán a los Estados Unidos. Es más, en un mundo mínimamente abierto y sin las marcadas brechas de industrialización que se veían hace 50 años, esos empleos jamás habrían existido en los Estados Unidos. Esa época dorada en que un joven estadounidense sin ninguna formación tenía garantizado un empleo bien pagado, independientemente de sus habilidades y capacidades, se ha ido. La cruda realidad es que este privilegio solo existió en aquel entonces por la extrema falta de oportunidades que sufrían los jóvenes en otras partes del mundo. A pesar del sostenido rezago económico que todavía sufren los países en desarrollo, las brechas entre estos y los países desarrollados se han estrechado lo suficiente para que puedan realizar de manera exitosa la producción de diversas actividades manufactureras.

Es imposible negar que la apertura comercial ha tenido un impacto nocivo sobre algunas industrias y empleos en los Estados Unidos, pero al mismo tiempo es imposible negar que ningún país en el mundo se ha beneficiado tanto de la apertura comercial y de la globalización como lo ha hecho Estados Unidos. Se han creado millones de empleos gracias a las oportunidades generadas por el intercambio transfronterizo. Actualmente, se estima que 6 millones de empleos en Estados Unidos dependen directamente del sector exportador del país, mientras el número de empleos que dependen indirectamente es mucho mayor. Asimismo, es muy fácil olvidarnos que no hace mucho tiempo tener una televisión, una computadora, una lavadora eran lujos reservados unicamente a ciertos hogares privilegiados de la sociedad, eran lujos que se encontraban fuera del alcance de la gran mayoría de la clase media y trabajadora. Hoy en día, los lujos del pasado se han convertido en bienes alcanzables para casi la totalidad de la población estadounidense, y cabe reconocer que la apertura comercial es uno de los principales motivos detrás de este grato cambio.

¿Eso quiere decir que se debe o se pueden ignorar los problemas y preocupaciones de los estadounidenses que han visto sus trabajos irse del país? Claramente no, y la elección de Donald es una importante señal de que un segmento de la ciudadanía estadounidense se ve gravemente perjudicada por las transformaciones desencadenadas por la globalización. El gobierno tiene el rol y la responsabilidad de asegurar que los beneficios de la globalización estén mejor repartidos entre la sociedad, que existan redes, apoyos y capacitación para los que desgraciadamente queden fuera de las oportunidades ofrecidas por un mundo cada vez más integrado y cercano. Sin embargo, la respuesta medieval y retrógrada de cerrarse al mundo y tratar a todos como enemigos irá en detrimento de los estadounidenses como del resto del mundo.

Yo no dudo que Donald hará valer sus promesas de campaña de construir barreras e imponer costos altísimos para los que envían sus bienes y servicios al país. De misma forma, no tengo duda alguna que estas políticas acabarán siendo dañinas no solo para México y los demás países que comercian con la mayor potencia económica del mundo, pero también lo serán para el mismo Estados Unidos –tanto para los productores estadounidenses que dependen de insumos y componentes importados para sus operaciones y producción, como para los consumidores estadounidenses que gozan de productos y servicios de mayor calidad por menor precio gracias a la competencia y apertura del comercio internacional.

Tal como fueron las experiencias de los países de América Latina con estas ideas y políticas en los años setenta y ochenta, los resultados finales serán muy distintos a los deseados. Será un experimento dañino, pero breve, con un modelo y una ideología que ya se ha mostrado sumamente inepta e incapaz de entregar alguna de las ganancias que promete. Tal vez sea optimista, pero los siguientes cuatro años nos permitirán darnos cuenta de una vez por todas que estamos mucho mejor servidos cuando nos vemos el uno al otro, independientemente de nuestra nacionalidad o geografía, como colaboradores dentro de una sana competencia, y no como rivales listos para derrotar o ser derrotados.

**Por motivos profesionales el autor de esta nota ha escogido permanecer anónimo**

Foto: http://uk.businessinsider.com/rethinking-free-trade-environment-2016-12?r=US&IR=T

Perdonar lo Imperdonable

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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

De acuerdo con el mapa de los conflictos mundiales publicado por el portal del Premio Nobel, se estima que entre 1899 y 2001 – año en que el Premio Nobel de la Paz celebró su centenario – se llevaron acabo más de 200 guerras. Este mapa define como guerra todo conflicto armado con un saldo de al menos 1000 muertes en combate militar y donde al menos una de las partes involucradas sea el gobierno de un estado.

A su vez, el mapa también registra información estadística sobre la distribución geográfica de los personajes y organizaciones nominados y galardonados al Premio Nobel de la Paz, siendo Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, el último acreedor al prestigioso premio.

El Comité Nobel Noruego decidió otorgar dicho premio al presidente Santos por su lucha en concluir una guerra que ha aquejado al país por más de 50 años, cobrando la vida de al menos 220 mil colombianos y desplazado a casi seis millones de personas. Lamentablemente, el conflicto armado en Colombia figura en el mapa del Premio Nobel como uno de los más prolongados y violentos que jamás se hayan registrado.

El Comité también justifica su decisión haciendo del premio en un tributo a todos los colombianos, que a pesar de soportar grandes dificultades y abusos por mas de cinco décadas, no han perdido la esperanza de la llegada de una paz que sea justa y equitativa.

A escasos días de que el Comité anunciara su decisión, tuve el gusto de conocer a la periodista colombiana Claudia Palacios, quien se encontraba en la ciudad de Nueva York para promocionar su último libro titulado “Perdonar lo Imperdonable.” En el libro, Claudia retrata 126 testimonios de reconciliación y solidaridad, 126 historias que ella cataloga como “crónicas de paz,” logrando recoger relatos tanto de víctimas como de victimarios del conflicto armado a través de toda Colombia.

Claudia abre su libro exponiendo sus conclusiones personales: para hacer la paz no es imprescindible firmar un acuerdo de paz. A la luz del reciente resultado del plebiscito, Claudia explica que “la paz más firme y la menos vulnerable es la que se fundamenta en la convicción personal de que cada individuo en si mismo es un constructor o un destructor de paz.”

Durante su presentación Claudia orgullosamente declara como Colombia no solo es un exportador del café mas exquisito del mundo, sino el mas grande exportador de perdón y reconciliación. Solo a través de aquellas “pacecitas chiquitas,” como ella las define, que se hacen desde la cotidianidad, quienes han sido protagonistas del conflicto armado han logrado transformar la tragedia y renunciar a la venganza.

Claudia deja muy en claro que el libro es una invitación a superar la indiferencia para seguir construyendo la paz, sin embargo no es un llamado a perdonar sumisamente ni apoyar los procesos de paz a favor de una postura en particular. Su exhaustiva investigación, entrevistando a ambos bandos del conflicto, reflejan un entendimiento total de las poderosas razones que llevaron a los victimarios a cometer ciertas acciones, así como del difícil proceso de reconciliación de las victimas que perdieron todo a manos del conflicto. Es justamente a través de recontar “pacecitas chiquitas” que Claudia propone una solución distinta para seguir construyendo la paz a partir de la premisa de que ambas partes tienen razón.

Dentro de las 126 historias incluidas en el libro, una de las mas impactantes es la de Pastora Mira, quien sufrió la muerte de su padre, su primer marido y dos de cinco hijos en el conflicto. A días de enterrar a uno de sus hijos, Pastora encontró en la calle a un joven herido y abandonado y decidió llevarlo a casa para curarlo en la alcoba de su recién fallecido hijo. Cuando el chico despertó preguntó por el joven de la foto perplejo: “¿Uy, que hace este man aquí si lo matamos hace unos días?.” Fue como Pastora se dio cuenta que el chico que recogió era un paramilitar y uno de los asesinos de su hijo. Lejos de buscar la venganza, Pastora le dio ropa limpia, dinero para llegar a un hospital y una bendición, una reacción que encuentro sumamente admirable (y desconcertante, claro) tras el dolor sufrido. Cuando Claudia preguntó por que Pastora había decidido dejar ir al joven, ella relató como hubiera querido que a su hijo le fuera dada una segunda oportunidad. Pastora al poco tiempo creo el Centro de Acercamiento para la Reparación y Reconciliación del municipio de San Carlos, su municipio.

Pocas veces es posible tener tanto detalle sobre la perspectiva las dos, o más, partes involucradas en un conflicto. De los 200 conflictos mapeados por el Premio Nobel difícilmente llegaremos a entender siquiera la mitad en su totalidad. Claudia hace justamente eso. A través de su libro es posible analizar el conflicto de una manera más sencilla, pero sobre todo más humana.

Dicho esto, los invito a leer el libro, para que por su propia cuenta validen el Premio Nobel de la Paz otorgado este año. Pero sobre todo los invito a leerlo para a través de sus paginas rendir tributo a la labor de colombianos, y latinoamericanos, que hacen de la lucha por la paz su vida entera.

 

REFERENCIAS:
Conflict Map, Nobel Prize: https://www.nobelprize.org/educational/peace/conflictmap/index.html
Perdonar lo Imperdonable, Planeta de Libros: http://www.planetadelibros.com.co/perdonar-lo-imperdonable-libro-207020.html

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De Chevening para el Mundo

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

El sábado 22 de octubre, 1900 becarios Chevening se reunieron en las inmediaciones del centro de exposiciones ExCel al Este de Londres, Reino Unido. Al llegar al lugar se sentía la emoción en el ambiente. Grandes carteles con el logo de la institución y un autobús de dos pisos vintage, emblemático de la capital, daban la bienvenida al lugar.

Desde el momento en el que uno abordaba el DLR (tren ligero que conecta el centro de Londres con el este de la ciudad), uno podía distinguir a los Cheveners en los vagones. Jóvenes bien peinados, los hombres de saco y las mujeres elegantes, pero también muchos portando los trajes nacionales de su país, resaltaban entre los usuarios.

De los mil novecientos becarios seleccionados como parte de la generación 2016-2017, hubo presencia de 140 países. A México lo representaron 82 becarios, siendo el segundo país después de China, y seguido de la India, con más presencia.

La beca otorgada desde 1983 por la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Commonwealth (Foreign and Commonwealth Office) y que retoma su nombre de la Chevening House, mansión a las afueras de Kent que funge como residencia del Secretario de Relaciones Exteriores, opera en 160 países. La beca tiene como meta apoyar a líderes emergentes de países en vías de desarrollo. El apoyo va encausado a cursar una maestría de un año en cualquier universidad del Reino Unido, con la condicionante de que los becarios regresen a sus países de origen por un mínimo de dos años. Con la beca como plataforma, el entendido es que los becarios aplicaran lo aprendido a su contexto nacional.

Las becas Chevening no se pueden describir de otra forma mas que de primera categoría. No sólo cubren absolutamente todos los gastos imaginables, dando tranquilidad al becario y permitiéndole concentrarse al 100% en cursar la maestría de la mejor manera, pero posibilita el acceso a una red de becarios y ex becarios única, llena de talento y diversa. Asimismo, es la única beca a nivel mundial que cubre la colegiatura completa, muchas veces con el apoyo y mancuerna de las universidades o aliados del sector privado, la manutención del becario, sus gastos de avión y visado para llegar al Reino Unido, así como pequeños estipendios extra con el entendimiento de que la llegada y luego salida de un nuevo país pueden producir gastos extra de instalación y mudanza.

El evento de integración llevado a cabo en Londres, y por ende la beca, fue precisamente emocionante por la diversidad cultural y, al mismo tiempo, empatía y entendimiento que se genera entre becarios con realidades extremadamente diferentes. Muchas de las preocupaciones que se expresaron se ven reflejadas en muchas de las realidades locales, por lo que apoyar a jóvenes con preocupaciones locales pero con la capacidad de una comprensión internacional, es vital. Por otro lado, muchos becarios vienen de contextos muy duros, por lo cual el mérito de obtener la beca y luchar por estar en el Reino Unido con la posibilidad de estudiar una maestría es infinito.

La voluntad y disposición de los participantes por hacer cambios fundamentales y de raíz en sus países era palpable, cada uno con antecedentes sobrecogedores y ambiciones claras. La pasión, así como la esperanza, se hizo notar.

Apostar por la formación de líderes en temas de sustentabilidad, gobernanza, corrupción, energía, o derechos humanos, pero también cultura e industrias creativas, es primordial para México y los otros 139 países que participaron este año. Chevening definitivamente será un parte aguas en la carrera de muchos de estos jóvenes líderes.

Que no se deje pasar la convocatoria 2017-2018 de las becas. Aliento fervientemente a los jóvenes mexicanos a participar. Plataformas como las becas Chevening se tienen que aprovechar para despegar y promover cambios positivos en el rumbo del país.

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Trump y el “desorden global”: ¿una nueva política exterior hacia Medio Oriente?

Donald Trump At Capitol Hill Rally Against Iran Deal - Washingto

Por: Mariana Herrera Salcedo – @marianahss

La campaña electoral del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, se caracterizó por la falta de definición y ambigüedad en muchas de sus propuestas, especialmente en materia de política exterior hacia Medio Oriente.

Durante la campaña, destacaron declaraciones como la que hizo en 2015, en las que afirmó que aniquilaría a ISIS bombardeándolo y destruyendo los pozos de petróleo que el grupo terrorista controla en Iraq y Siria. Asimismo, el candidato prometió en varias ocasiones que pondría fin al acuerdo nuclear con Irán al tratarse de un acuerdo “desastroso” que vulnera los intereses de Estados Unidos y de Israel. Destaca también la propuesta de prohibir el ingreso de los musulmanes a Estados Unidos tras los ataques en San Bernardino, perpetrados por un estadounidense de origen pakistaní.

Si bien existe una diferencia entre las retóricas de la campaña electoral y las políticas que se pondrán en marcha una vez que la nueva administración se encuentre en funciones, preocupa la ausencia de detalles en materia de política exterior hacía una de las regiones más volátiles del planeta. Durante el pronunciamiento de su primer discurso sobre asuntos internacionales el 27 de abril de 2016 en Washington, el magnate repitió en cinco ocasiones que la política internacional de la administración Obama era un ‘completo y total desastre’. Sin bien algunos analistas, como Pablo Pardo, vaticinan que la política exterior de la administración Trump será de corte aislacionista, al ser reticente al comercio exterior y otorgar prioridad a la política interna de su país. Los líderes de Medio Oriente buscan en la nueva administración Trump un renovado liderazgo y enfoque en materia de política exterior que contribuya a la paz y estabilidad de la zona.

Medio Oriente atraviesa por un proceso de cambios geopolíticos de gran envergadura de los que aún no se puede vislumbrar el resultado ni sus consecuencias para la región y el mundo. En el corazón de la región se encuentra el conflicto sirio, ya en su sexto año, que ha causado la crisis humanitaria más importante y compleja de nuestros tiempos. La nueva administración Trump tendrá que lidiar con actores a nivel internacional, regional y local, para encontrar una solución política al conflicto armado. Asimismo, desde el año 2003, Iraq, país invadido y ocupado por EEUU, se encuentra dividido y fragmentado y, de acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, solo en el año 2015 un millón de personas tuvieron que abandonar sus hogares para huir de la violencia. Igual de importantes son los conflictos en Yemen y en Libia, así como la unión de los kurdos y sus anhelos de autodeterminación en Siria, Iraq y Turquía.

Tras su victoria electoral el pasado 9 de noviembre, destaca que Trump se haya enlazado vía telefónica con varios líderes como el Presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi; el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan y el Rey Salman Al Saud de Arabia Saudita.

De acuerdo con Ben Hubbard y Anne Barnard, algunos líderes de Medio Oriente se congratularon de la victoria del magnate. Por ejemplo, el Gobierno de Bashar Al Asad, espera que el nuevo presidente de los Estados Unidos ponga fin al apoyo a los grupos rebeldes en Siria. No obstante, la permanencia del Presidente Sirio en el gobierno tras las atrocidades cometidas durante la guerra, resultan incompatibles con la idea de una paz duradera y reconciliación de un país desgarrado por el conflicto armado

En relación con el Golfo Pérsico, las declaraciones del magnate fueron contradictorias e irritaron a los miembros de la casa real Al Saud. Pese a esto, Arabia Saudita se congratula del énfasis puesto por Donald Trump en poner fin al acuerdo nuclear con Irán, por tratarse de un pacto que reposicionaría a Teherán como potencia regional y que le otorgaría mayores facilidades para apoyar a sus aliados en Iraq, Siria y Yemen. Por otra parte, el general Sisi de Egipto espera una estrecha colaboración con el Gobierno de Trump sin que se le exija a cambio un mayor respeto por los derechos humanos.

El Primer Ministro de Israel, Benhamin Netanyahu, también considera positiva la victoria de Trump tras el desgaste en la relación con Obama y la disminución, respecto a lo previsto por Israel, en el monto del paquete de ayudas otorgado por el Gobierno de Estados Unidos en materia de defensa y seguridad para los próximos diez años.

Respecto al conflicto Palestino-Israelí, y tras varios tropiezos en la campaña electoral, en los que Trump no supo diferenciar entre Hamas y Hezbollah; el presidente electo declaró que trabajará por una paz justa y duradera en la región. Sin embargo, la imprevisibilidad de Donald Trump genera desconfianza dentro de algunos sectores israelís y palestinos, especialmente después de las declaraciones de Jason Greenblatt, miembro del Comité Asesor para Israel de la Campaña de Trump, en las que informó que los asentamientos ilegales de Israel en Palestina no representarían un obstáculo para la paz según Trump.

En cuanto a la política de acogida de refugiados puesta en marcha por la administración Obama, en donde se prevé que Estados Unidos acoja a 85,000 refugiados en 2016 (de los cuales 10,000 son sirios) y a 110,000 refugiados en 2017, todo apunta a que el discurso xenófobo y antinmigrante de Trump será incompatible con estas políticas de acogida y otras vías humanitarias para refugiados, que dependen directamente del poder ejecutivo del Estado.

Si bien queda pendiente conocer quién integrará el equipo de Trump encargado de definir la política exterior de la nueva administración hacia Medio Oriente, resulta importante recordar que el autoritarismo, la marginalización, la exclusión y la falta de empleo siguen siendo uno de los principales problemas de la región, mismos que dieron origen a los levantamientos populares de 2011, durante la denominada Primavera Árabe.
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-Este artículo es personal y no pretende realizar una revisión exhaustiva de la situación en Medio Oriente, sino poner sobre la mesa, a modo de reflexión, los retos que enfrentará la administración Trump en la región, o bien los retos para Medio Oriente después de la victoria de Donald Trump-.

 

Fotografía: http://www.breakingnewsblast.com/2015/10/05/

 

 

 

 

No Porque Funcione Está Bien

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Por: Juan Carlos Bracho

Este próximo 31 de diciembre despediremos un año por demás singular. Un año que, en palabras de mi amigo, Alerick Monter, será enmarcado como “el Pinterest del mismísimo Diablo”. A mí, me resulta más precisa la declaración de Marine le Pen, presidenta del partido de ultraderecha francés Frente Nacional, tras la victoria de Donald Trump: “Lo que pasó esta noche no es el fin del mundo, es el fin de un mundo”.

Tras la elección del magnate estadounidense, comienza una batalla intelectual por determinar el impacto simbólico del hecho. “¿La venganza del hombre blanco?” “¿El fin de la globalización?” y la que me interesa explorar en este espacio (ya que es la interpretación más atinada desde mi perspectiva), “¿El fin de la democracia?”.

Planteada como afirmación esta última pregunta parece más escandalosa que veraz; no obstante, lo es sólo, como lo acabo de plantear, en apariencia.

La democracia es, hasta el momento, la organización social más justa que se conozca, pero fallaríamos terriblemente si descansamos el ejercicio analítico ahí. Si vamos más allá de la apariencia, podemos darnos cuenta que todo sistema es sostenido por una ideología y es en ese plano donde la democracia ha perdido el rumbo.

Después de los plebiscitos en la Gran Bretaña y Colombia y las elecciones en Estados Unidos, la gran perdedora es la democracia no como sistema, si no como ideología. La idea de que la opinión de una o varias personas cuyo contexto es ajeno al tuyo, pueda determinar tu futuro inmediato o a largo plazo, por el único hecho de compartir pasaporte, comienza a verse iluminada por un halo de injusticia. Así lo expresó la juventud de la Gran Bretaña tras el fallo positivo al Brexit. Las protestas que se han visto en algunas ciudades de los Estados Unidos tras las elecciones presidenciales obedecen al mismo planteamiento.

Visto desde el punto de vista estructural (como sistema), lo acontecido en los ejercicios democráticos ya citados no hace más que refrendar la validez del sistema democrático. “Fue algo hermoso(…)[la gente] ha reclamado su independencia”, fueron las palabras de Mr. Trump el día posterior al Brexit. El ahora presidente electo de los EE.UU. declara eso porque su interpretación es estructural (desde el sistema). No obstante, en el plano ideológico, votar a favor de una segregación resulta antidemocrático, ya que corre en sentido opuesto.

Es esta misma perspectiva analítica la que lleva a Álvaro Uribe a proponer un “gran pacto nacional” momentos después de haber votado por el “no” a la paz en Colombia y la que hace lícito que Hillary Clinton no sea la primera mujer presidenta de los EE.UU aún habiendo conseguido más votos que su oponente.

Ahora lo planteo como pregunta: ¿No les parece absurdo haber perdido una elección siendo quien más votos consiguió en la misma? La respuesta a esto está en la comprensión del sistema electoral estadounidense. Una vez que uno lee sobre la historia del mismo, se dará cuenta que no es la primera vez que esto sucede. Con Hillary Clinton son cinco ya los candidatos que pierden las elecciones habiendo ganado más votos.

En entrevista con la BBC, el politólogo estadounidense de la London School of Economics, Thomas Leeper, declaró: “”Hay quienes creen que el proceso es defectuoso y en parte injusto, y que debería reflejar más la voluntad popular”. Pero… ¿No fue justo “la voluntad popular” lo que se reflejó en la Gran Bretaña y Colombia”? ¿No es ese justo el mal de democracias menos desarrolladas como las latinoamericanas, que “la voluntad popular” está expuesta a la manipulación mediática?

El triunfo del protagonista del póstumo reality showThe Apprentice” simboliza el fin de la democracia porque cierra un ciclo de cuestionamientos sobre su vigencia que empezaron hace mucho y en distintas latitudes. Su mandato nos expondrá de manera tácita que el sistema democrático que nos rige funciona aun cuando va a en sentido contrario de la idea que lo vio nacer.

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Sorbitos de Nicanor Parra y su Antipoesía

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Por: Mario Campa – @mario_campa / @latampm

“La poesía morirá si no se la ofende, hay que poseerla y humillarla en público. Después se verá lo que se hace.”
Nicanor Parra, Artefactos

Se cuenta que cuando Napoleón conoció al poeta alemán Johann Wolfgang (von) Goethe, el general exclamó: “¡He aquí a un hombre!” Napoleón tenía cierta obsesión con el Julio César de Shakespeare, y sabía que podía echar mano de Goethe para sus delirios de grandeza inmortal. No contaba con que habría cierta antipatía entre ambos.

El hombre de armas y poder suele respetar al de plumas e ideas—al poeta, al novelista—porque sabe del poder de la palabra. Recordemos lo que dijo Mario Vargas Llosa en su célebre discurso de aceptación del Nobel de Literatura (2010): “Quienes dudan de la literatura…pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.”

Pues bien, quiero hablar de un Hombre—parafraseando al bajito francés—que revolucionó la poesía latinoamericana. (No, no ha muerto aún, pero tiene ya 102 años…aunque él espera vivir 116.) Supe hace algunos años de la existencia de Nicanor Parra por algunas entrevistas hechas a Roberto Bolaño—disponibles gratuita y legalmente en YouTube—, en las que sin rubor alguno, el novelista chileno declaró que Nicanor Parra era su poeta favorito (sic). Hasta que di con los poemas supe por qué.

 

Qué es un antipoeta:
un comerciante en urnas y ataúdes?
un sacerdote que no cree en nada?
un general que duda de sí mismo?
un vagabundo que se ríe de todo

– Test (Parra, 1969)

 

Nicanor Parra se describe a sí mismo como un “antipoeta”. Es un subversivo literario. Los cánones de la poesía no existen en Parra—y su movimiento que inspiró, entre otros, a los infrarrealistas liderados por Mario Santiago y Roberto Bolaño y que sacudieron en su juventud la Ciudad de México manifestándose contra el establishment poético de la época (i.e., Octavio Paz). Los cánones son reconocidos en la tradición poética, pero sólo para ser lacerados y humillados. Incluyendo los cánones líricos.

 

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.

                                                                                                                       – Manifiesto (Parra, 1969)

 

Parra se mofa en su Manifiesto, el punto de partida para entender su visión poética, de que él no escribe sonetos a la luna—como Neruda, con quien tuvo una férrea rivalidad intelectual e ideológica a tal punto de que la antipoesía de Parra es vista también como antinerudianismo—. Su poesía busca evocar sentimientos, desafiando la ortodoxia poética y el orden social. Parra continúa la tradición iconoclasta, lúdica y espontánea de Arthur Rimbaud. Parra lleva el juego y la estructura visual del poema a niveles sublimes. La forma de presentar los versos es en sí poesía. Cada punto, cada espacio, cada mayúscula y minúscula… todo es juego y poesía.

Claro que me hubiera encantado
Ver en primera fila
A la Santísima Trinidad de la Chilena Poesía
Madre
                           Hijo
                                                      & Espíritu Santo
A la Mistral
En tenida de monje franciscano
A Neruda
De corbata de rosa y de sombrero alón
A Huidobro
Disfrazado de Cid Campeador
A Magallanes a Pezoa Véliz
Al heroico Domingo Gómez Rojas
1896-1920
Está de centenario
A Enrique Lihn a Eduardo Anguita
Doctores todos x derecho propio
Por + que abro los ojos no los veo

-Un millón de Gracias (Parra, 1997)

 

Parra ha tenido una trayectoria brillante en la lengua castellana, aunque no ha tenido el mismo reconocimiento en otras lenguas. Traducir sus poemas debe representar un reto mayúsculo. Es posible, pero el poema degenera más de lo habitual. Aun así, Parra ganó el Premio Cervantes en 2011 y ha estado nominado al menos 4 veces al Nobel de Literatura—la primera en 1997, a iniciativa de NYU, y la última vez en 2012, a propuesta de Michelle Bachelet—. Es difícil que lo gane ante su avanzada edad. Al respecto, declaró en alguna ocasión: “Tengo más fe en el Kino que en el Nobel.”

Además de su naturaleza subversiva y su difícil traducción, quizá el problema principal de Parra para alcanzar los grandes públicos ha sido el carácter sombrío y el humor negro de sus poemas. Parra no escribe de musas ni paisajes celestiales. Parra escribe de tumbas y ataúdes (literarias y reales). Es capaz de reírse de la muerte de un amor no correspondido…

 

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla. 

Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!,
y eso que soy persona de energía.

Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.

 

– Es Olvido (Parra, 1954)

 

…así como de escribirle un poema a Lázaro (el personaje bíblico), invitándolo a no resucitar y a aceptar jubiloso que tiene “toda la muerte por delante”:

 

a qué volver entonces al infierno del Dante
¿para que se repita la comedia?
qué divina comedia ni qué 8/4
voladores de luces – espejismos
cebo para cazar lauchas golosas
ese sí que sería disparate

eres feliz cadáver eres feliz
en tu sepulcro no te falta nada
ríete de los peces de colores

aló – aló me estás escuchando?

– El Anti-Lázaro (Parra, 1985)

 

Mario Campa no es Napoleón (es mucho más alto que él), pero reconoce a un Hombre cuando lo lee. Parra es para Campa un Hombre con una sensibilidad y sentido del humor híper-desarrollados: simbiosis harto fácil de malograr. El mismo Campa buscó hacerlo a finales del año 2016 inspirándose en la pulida técnica de plagio peñanietista y en franco desafío a la tradición poética trumpiana, logrando sin embargo con poco éxito comercial en el intento.

 

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Escribió Milan Kundera en La Fiesta de la Insignificancia (2014) lo siguiente: “En su reflexión sobre lo cómico, Hegel dice que el verdadero humor es impensable sin el infinito buen humor, escúchalo bien, eso es lo que dice literalmente: ‘infinito buen humor’; ‘unendliche Wohlemutheit!’. No la burla, no la sátira, no el sarcasmo. Solo desde lo alto del infinito buen humor puedes observar debajo de ti la eterna estupidez de los hombres, y reírte de ella.” Si quieren leer a un Hombre burlándose del hombre, lean el mejor poema de Nicanor Parra: el soliloquio del individuo. Disponible (gratuita y legalmente) en el portal de la U. de Chile.

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