¿Culturas Distintas Significan Derechos Distintos?

El rostro de la diversidad

Por: Georgina Vargas Vera – @vargas_vera_g

La defensa y promoción de los derechos humanos se ha convertido en un tema central de las agendas de gobiernos y asociaciones de la sociedad civil alrededor del mundo. El respeto a estos derechos ocupa hoy en día un lugar privilegiado en el discurso y análisis de múltiples y diversos sectores de la población en varios países.

Conforme se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos se ha avanzado en el contenido de los mismos, así como en las correlativas obligaciones de los Estados para protegerlos y respetarlos. El significado de los derechos humanos ha sido desarrollado, en su mayor parte, por naciones de occidente que han analizado y avanzado la teoría de los derechos fundamentales, derivados de la naturaleza del ser humano. La comprensión de este concepto se ha ido plasmando en doctrina, prácticas, leyes y tratados internacionales que buscan protegerlos.

Con el paso de los años, y tras el esfuerzo de múltiples actores, los instrumentos internacionales de derechos humanos han conseguido aceptación y obligatoriedad. No obstante, desde hace décadas, se ha abierto también una corriente crítica a la teoría de estos derechos. Esta corriente señala que las sociedades occidentales buscan imponer su esquema de valores en sociedades diversas que no comparten la misma visión del mundo, y que por su situación económica y política menos pujante, no han tenido una voz protagónica en la creación de lo que actualmente se acepta como obligaciones de respeto y garantía de los derechos fundamentales.

Varios temas han sido objeto de críticas y quejas acerca de esta “imposición occidental” que se alega representan los derechos humanos. El trato hacia las mujeres y prácticas como la mutilación genital femenina; las formas y costumbres de practicar la religión, como la vestimenta específica de creyentes de alguna de ellas; la organización de las comunidades indígenas o tribales y sus sanciones para las faltas que cometen sus integrantes; o el ejercicio de la libertad de expresión, son algunos ejemplos que han señalado a los instrumentos internacionales de derechos humanos como objetos de colonización occidental, a través de los cuales busca imponerse un sólo esquema de valores.

Este argumento se sustenta en un relativismo en el cual se niega la existencia de una noción universal de derechos humanos. También, defiende varias realidades y escalas de valores en diversos países. De acuerdo con este argumento, prácticas que pueden parecer chocantes, violentas o peligrosas—bajo el análisis del esquema clásico de derechos humanos, no resultarían violatorias de los derechos humanos, pues estarían de acuerdo con los valores culturales de ésta o aquella sociedad.

Es importante reconocer la diversidad de las sociedades en el mundo y los múltiples problemas que el concepto de universalidad de los derechos humanos puede representar. No obstante, es aún más importante reconocer las situaciones en las cuales el relativismo cultural representa una excusa para cometer violaciones a los derechos de las personas.

A pesar del fundamento de las críticas a la “imposición” que representan los derechos humanos, y los argumentos que defienden las diferentes escalas de valores en sociedades diversas, es necesario que la relativización de los valores no trastoque los fundamentos principales de estos derechos.

Al reflexionar si alguna práctica o costumbre es o no compatible con los derechos humanos, es necesario recordar que no es posible relativizar el valor de la dignidad humana como un elemento inherente al individuo. Si bien pueden existir distintas concepciones del ejercicio de algunos derechos en particular, es peligroso que se relativice la existencia de valores que no pueden violentarse, sin que esto conlleve necesariamente una violación a los derechos humanos de las personas.

El respeto a la dignidad debe ser universalmente reconocido. Esto sin caer en el peligro de relativizar el significado de ser persona y los derechos inherentes que se tienen por el sólo hecho de serlo. Y también, sin que la cultura de ningún país pueda usarse como justificación para afectar esa dignidad.

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Segundo Piso: Vialidad Ineficiente

Segundo Piso

Por: José Luis Aquino – @aquino_33
Imagen: “De Molay” – http://www.panoramio.com/photo/468122

Cuando me despierto tarde para ir a clases me respalda la tranquilidad de poder llegar de manera rápida a la universidad utilizando la Autopista Urbana Sur, conocida popularmente como el segundo piso del periférico. Es necesario mencionar que el tramo de 15 kilómetros que tengo que recorrer tiene un costo de 20 pesos, monto absurdo si tenemos presente que el salario mínimo actual es de aproximadamente 70 pesos por día. O peor aún, si la media de un profesionista en el Distrito Federal es de 366[1] pesos diarios. Quizá el problema radica en que no todos los ciudadanos del área metropolitana son tan afortunados como yo. Me parece extraño poder subir al segundo piso a las siete de la mañana y olvidarme del tráfico que inunda a la Ciudad de México durante esas horas. Sí, por momentos es hermoso sentir el fresco amanecer de la ciudad circulando a 80 km/h escuchando música en mi automóvil particular. Pero después me doy cuenta de que en realidad este México no puede ser tan sencillo, no puedo (el problema es que sí puedo pero no debo) quedar exento de la lentitud, torpeza y caos vial que se vive en la ciudad tan sólo por el hecho de tener más dinero que otros. Aunque el problema vial de México viene desde muy atrás, creo que podemos enfocarnos en entender los problemas actuales y las soluciones tan necesarias que requiere la ciudad. Las estrategias para mejorar la vialidad, el fomento del transporte público, y el aumento del transporte colectivo de autogestión (taxis, combis), han ido de la mano de la corrupción y de un mal desarrollo urbanístico.

La construcción del llamado segundo piso es un buen ejemplo de cómo el desarrollo urbano en México ha sido distorsionado de diferentes maneras. Por un lado, la corrupción ha participado en este proceso de “modernización vial”. De acuerdo a grabaciones difundidas por El Diario[2], altos directivos de OHL (empresa española de construcción) han inflado artificialmente las cifras de circulación en la Autopista Urbana Norte para así poder comenzar la segunda etapa 2016-2018; a la cual se le podría dar inicio al alcanzar un flujo de 55,000 autos al día, lo que nos habla además de la carencia de demanda por las vialidades de cuota. Basta con escuchar estas grabaciones para entender con qué crudeza la búsqueda del beneficio personal a costa del bienestar social afecta nuestro desarrollo no sólo urbano, sino humano. Además, la supuesta solución al ahogo vial es sumamente ineficiente. Expertos en movilidad aseguran que estrategias como la implementación de pasos a desnivel y las vías rápidas de circulación sólo fomentan un mayor uso del automóvil ocasionando nuevamente un exceso de demanda por las vialidades. A este efecto se le conoce como demanda inducida. Algunos países han optado por la creación de vialidades alternas, que le permitan a los usuarios elegir entre diferentes rutas sin obligarlos a tomar el mismo camino para llegar a un destino único.

Por otro lado, también se trata de reducir el uso del automóvil particular, reemplazándolo por medios de transporte colectivo o vehículos no motorizados. El uso excesivo del vehículo motorizado genera una gravísima externalidad negativa como lo es, por ejemplo, el daño al medio ambiente. Actualmente, el 81%[3] de los vehículos para transporte en la Zona Metropolitana del Valle de México son automóviles privados.

De acuerdo a estudios realizados en el Programa Calidad del Aire, los vehículos de esta zona son la principal fuente de contaminación atmosférica. Mientras las últimas encuestas han comprobado que transportar a una persona en un automóvil particular consume 50 veces más espacio que en el transporte público, la ocupación promedio por automóvil es de 1.2 personas. Esto nos habla del alto costo en bienestar social que ocasiona la falta de un sistema de transporte público adecuado. Esta externalidad sólo se puede corregir (volvemos a lo mismo) mediante la desincentivación del uso del automóvil. El Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (ITDP) ha insistido en que el fomento de la movilidad no motorizada es una buena opción. Otra posible forma de reducir el uso del automóvil es mediante un impuesto por kilometro recorrido en vías de alto congestionamiento para corregir las externalidades negativas ocasionadas por el uso del automóvil.

Es absurda la construcción de un segundo piso si lo que buscamos es un desarrollo urbano vial más justo y democrático. Sobre todo si eso fomenta el uso del automóvil particular, que ocupa el 80% de las vialidades y transporta únicamente a un 11% de la población. No nos debemos enfocar solamente en el desarrollo más eficiente que debería tener la capital en cuanto a movilidad, también debemos analizar las nuevas formas en que se consigue un correcto desarrollo urbano. Debemos replantear el modelo vial y el desarrollo estructural de la ciudad. Mientras más tardemos en realizar un cambio profundo, menores serán nuestras posibilidades de convivir en una ciudad que nos implique un alto costo en bienestar.

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[1] http://archivo.eluniversal.com.mx/finanzas-cartera/2014/impreso/cinco-estados-concentran-los-salarios-mas-elevados-107715.html

[2] http://www.eldiario.es/economia/Varias-grabaciones-OHL-Gobierno-Mexico_0_385311613.html

[3] http://www.fimevic.df.gob.mx/problemas/1diagnostico.htm (véase tabla)

[4]http://www.semarnat.gob.mx/archivosanteriores/temas/gestionambiental/calidaddelaire/Documents/Calidad%20del%20aire/Proaires/ProAires_Anteriores/9_ProAire%20ZMVM_2002-2010.pdf

 

Cambio Climático: Causas y Posibles Soluciones

Cambio Climático y Energía Renovable

Por: Andrés Hernández – @andreshf5

Como resultado de la XXI Conferencia de la ONU para el Cambio Climático (COP 21), en las últimas semanas se habló mucho de los compromisos de los países para detener el calentamiento global. Paralelamente, se discutió y aprobó en el Congreso mexicano la Ley de la Transición Energética, también conocida como “ley verde”. El objetivo de la ley verde es facilitar a la Secretaría de Energía la promoción de una mayor generación eléctrica a través de energías limpias y que éstas sean al menos el 25% del total de las fuentes de energía primaria en 2018 (la meta es que esto crezca de forma escalonada hasta alcanzar 60% en 2050).[1] Incrementar la generación de electricidad a través de energías renovables, es una de las formas en las que México planea contribuir a la mitigación del cambio climático. La lógica para pasar del problema (el cambio climático) a la solución (la energía renovable) no es tan directa como parece y tampoco es tan unívoca o sencilla como se ha promocionado.

Aunque el cambio climático se explica por una serie de factores donde aún hay incertidumbre, existe consenso sobre el impacto incremental que tienen los gases invernadero (GHG por sus siglas en inglés) sobre el calentamiento global. La energía solar entra a la tierra y se absorbe por el suelo y el mar; posteriormente, se transforma y “rebota” en forma de radiación, que después es capturada y dispersada por los GHG. Parte del calor dispersado se absorbe de nuevo por el suelo y el mar y es sucesivamente rebotado. La captura y dispersión de radiación en forma de calor es el efecto invernadero. Éste es un efecto natural necesario para mantener la temperatura de la tierra balanceada, y sin él, la tierra estaría congelada. Dentro de los GHG, el que más impacta a la temperatura es el vapor de agua, seguido por el dióxido de carbono, el metano y los clorofluorocarbonos (CFCs). El desbalance de la emisión de GHG ocasionado por el hombre se ha dado a través del exceso de emisiones de dióxido de carbono. Como resultado, el exceso de dióxido de carbono ha incrementado el calentamiento global.

Las principales fuentes humanas de dióxido de carbono son la generación de electricidad y calefacción (36%), el transporte de carga y de pasajeros (19%), procesos industriales (17%) y los procesos agropecuarios (9%).[2] Así, una parte esencial para mitigar las emisiones es cambiar la composición de la generación de electricidad. Alrededor del 67% de la energía primaria para generación de electricidad en el mundo provienen de fuentes fósiles (e.g. carbón, petróleo, gas natural). Lo que significa que el 67% de la creación de energía, crea como subproducto dióxido de carbono. Para México la cifra asciende a 81%.[3]

El resto de las fuentes no fósiles están divididas esencialmente en energía nuclear y energía renovable. A su vez, la energía renovable puede dividirse entre los grandes proyectos hidroeléctricos –considerada “no renovable” por su naturaleza disruptiva sobre el ambiente–, y otros renovables que incluyen la energía solar, eólica, geotérmica, biomasa, entre otros. De estos, los más utilizados en el mundo son energía proveniente de biomasa, energía eólica y energía solar.

En particular, el uso de las energías solar y eólica ha crecido significativamente. En los últimos 60 años pasaron de ser una teoría, a ser artefactos comercialmente inviables, y posteriormente a una opción financieramente razonable para algunos consumidores. No obstante, a diferencia de las fuentes fósiles que pueden disponerse cuando se requieran, tanto la energía solar como la eólica son intermitentes. Es decir, hay horas durante el día o condiciones climatológicas (o estacionales) que no permiten captar toda la energía deseada; asimismo, el nivel de viento en un lugar específico puede variar significativamente. Una solución a esto podrían ser las baterías, sin embargo la tecnología no ha llegado al punto en el que el costo de las baterías haga posible que la energía solar o eólica sean fuentes primarias a gran escala, al menos no al grado de sustituir por completo a los combustibles fósiles. Esta incertidumbre hace que las energías renovables no puedan incorporarse completamente a la red eléctrica. Suprimir por completo la existencia de energías fósiles, en un contexto de ausencia de baterías y condiciones climatológicas adversas, harían inviable que la generación de electricidad sólo fuera a través de fuentes renovables.

Además de garantizar el acceso a la energía, el distribuidor de electricidad (e.g. CFE en México) tiene la obligación de buscar la eficiencia en el consumo energético. Los generadores de electricidad que utilizan distintas fuentes primarias enfrentan diferentes costos, por lo tanto, el distribuidor de energía debe asegurarse que se consuma primero la energía más barata. Si no se toma en cuenta el costo de capital o de inversión, el costo de producir una unidad de electricidad vía energía eólica o solar es prácticamente cero. En cambio, si el costo se nivela e incorpora los costos de capital o inversión, éste será significativamente mayor a cero. De hecho los costos de capital para las energías renovables siguen siendo altos, lo que hace que su costo nivelado también sea alto y se reduzca su competitividad. Conforme disminuyan los costos de capital, el costo nivelado tenderá a disminuir. Por ejemplo, conforme crezca la producción de paneles solares, los desarrollos tecnológicos permitirán que el costo de capital o inversión disminuya. De ahí la necesidad de subsidios para la generación de energía renovable. Las energías renovables serán auxiliares en la sustitución de las fuentes fósiles. Sin embargo, mientras el problema de la intermitencia no sea resuelto no se podrá hablar de un mundo libre de carbón.

Ante esta situación, algunos académicos e inversionistas han hablado de la reincorporación de energía nuclear como una opción viable, debido a que es una fuente de energía libre de emisiones de carbón y además tiene el menor costo. Al respecto, James Hansen, profesor de Columbia y científico de la NASA, argumenta que los esfuerzos para mitigar las emisiones de carbono serán fútiles sin energía nuclear.[4] Por su parte, Bill Gates ha mostrado entusiasmo y ha invertido en tecnología para desarrollar reactores nucleares nuevos. [5] Sin embargo, los precios bajos de combustibles fósiles ponen en duda la rentabilidad de estos proyectos. Asimismo, la conciencia histórica de los accidentes de Chernóbil o el desastre nuclear en Fukushima han limitado la expansión de energía nuclear, e incluso han llevado a países como Alemania a desinvertir en esta fuente. Esto resultó en costos de energía más altos en Alemania.[6] Por otra parte, algunos países han sido exitosos en la implementación de energía nuclear, en específico Francia, en donde el 76% de su energía proviene de reactores nucleares, lo que les permite tener uno de los costos más bajos en Europa.[7]

El debate no será fácil, pero ante la inminente aceleración en el calentamiento global, vale la pena explorar las alternativas. Afortunadamente estamos en un contexto de innovación tecnológica donde las fuentes renovables serán más accesibles y se combatirán sus limitantes –los inventos auspiciados por Elon Musk dan para un artículo completo. Más aún, la respuesta multilateral al calentamiento global parece indicar que los incentivos se han acomodado de tal suerte que ahora resulta un tema prioritario. El vínculo con el sector energético seguirá presente. Habrá muchos intereses queriendo moldear el debate, no me sorprendería que las discusiones permanezcan calientes.

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[1] Dictamen de la Ley de Transición Energética

[2] International Energy Agency. OECD

[3] U.S. Energy Information Administration

[4] Adams, J. (2015, Noviembre). No Climate Solution Without Nuclear, Experts Say. The Energy Collective

[5] Special Report Climate Change: Hot and bothered. (2015, Noviembre). The Economist

[6] Special Report Climate Change: When the wind blows. (2015, Noviembre). The Economist

[7] U.S. Energy Information Administration

Perspectivas Económicas 2016, Otro Año de Transición

Perspectivas Económicas para 2016

Por: Roberto Barba – @roberto_bamar / @latampm

Un 2015 marcado por inestabilidad financiera global.

Durante 2015 vimos un año de gran inestabilidad financiera con varios eventos de volatilidad en mercados globales, pasando desde el melodrama de crisis de deuda soberana en Grecia y su supuesta salida de la Unión Europea; a la psicosis de inversionistas globales por la expectativa de alza de tasas de interés en Estados Unidos, que sigue sin ocurrir; continuando con las preocupaciones de desaceleración global impactada por el menor crecimiento en China y cerrando con la continua caída en el precio de mercancías, en especial en el sector petrolero. Todo ello llevó, entre otros efectos, a la devaluación de divisas frente al dólar, a varios ajustes en mercados accionarios y a la falta de visibilidad para realizar proyecciones financieras o simplemente para saber en qué parte del ciclo económico nos encontramos.

Dentro de México sufrimos los efectos de la inestabilidad financiera, sin embargo, los efectos negativos fueron ligeramente menores a los experimentados por nuestros símiles latinoamericanos debido a una menor exposición a la desaceleración económica china y nuestro mayor vínculo con la economía de Estados Unidos. A pesar de ello, en lo que va del año observamos la depreciación del peso respecto al dólar en el orden de 17.0% así cómo constantes revisiones a la baja del crecimiento del PIB para 2015, ahora estimado en 2.4% (Encuesta Banxico) y por debajo del 2.7% de Estados Unidos (Banco Mundial). Durante 2015 observamos que ni siquiera una inesperada baja en tasas de interés por parte del Banco de México de 0.25% ayudó a incentivar el crecimiento económico.

… Y poca capacidad de reacción al interior con un México debilitado por falta de liderazgo y la apuesta al sector energético

En México, durante 2015 se observó una mayor erosión de la imagen presidencial, además de evidenciarse la incapacidad de respuesta para manejo de crisis de la presente administración, a ello se sumaron las múltiples acusaciones de corrupción y críticas sobre la mala calidad en la ejecución del gasto público, así como a los cambios en el gabinete presidencial, la concentración de rezago económico en algunos estados y el descontento social enmarcado por los eventos ocurridos en Ayotzinapa y la fuga de Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Por otro lado, la gran apuesta de la reforma energética enfrentó las dificultades del mercado global y difícilmente verá frutos en el corto plazo. Para nuestra mala fortuna, la reforma energética no pudo venir en peor momento, en un mercado bajista de petróleo que mostró un desplome en su precio de alrededor de 60% desde 2014 y que continuó con una baja en el orden de 20% a su mínimo durante 2015. Es precisamente en 2015 que las expectativas de la reforma energética en materia de inversiones se aterrizaron reduciéndose drásticamente al chocar con la realidad en el poco éxito logrado en la ronda 1 de las dos fechas de licitaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos para la exploración y producción de hidrocarburos en aguas someras. Con las menores perspectivas de la reforma energética, el costo de los favores políticos y el uso de la reforma fiscal, financiera, educativa como moneda de cambio para aprobarla, la energética, nos ha pasado una factura más elevada de lo anticipado y ha dejado al gobierno con poca capacidad de reacción.

Un 2016 de débil crecimiento económico y riesgo a la baja

Observamos que 2016 será un año de transición, sobre el que existe poca convicción de una sólida recuperación económica y más bien la idea de una pequeña mejora respecto a 2015. En México, se espera un crecimiento anclado al de Estados Unidos y por debajo del crecimiento global; adicionalmente, se espera el alza en las tasas de interés con un incremento constante pero moderado, la inflación se prevé en niveles bajos pero aumentando, al mismo tiempo se proyecta un dólar caro que ha llegado para quedarse y, finalmente, se contemplan presiones en gasto de gobierno y finanzas públicas por el bajo precio del petróleo, a pesar de las coberturas.

Es pertinente resaltar que las ya moderadas estimaciones mantienen riesgos considerables que podrían obstaculizar el crecimiento esperado en México. En orden de importancia los principales factores de riesgo a los estimados económicos realizados por el consenso de analistas (Encuesta Banxico) son 1) la debilidad del mercado externo y la economía mundial, 2) la inestabilidad financiera internacional, 3) la plataforma de producción petrolera y 4) problemas de inseguridad Pública.  

Aquí los números…

El Banco de México (Banxico) estima un crecimiento del PIB en México en 2016 entre 2.5% y 3.5% cuyo rango medio de 3.1% es utilizado por SHCP para estimaciones de finanzas públicas. Dicho crecimiento supone una aceleración respecto al estimado de Banxico para 2015 de 1.9% a 2.4% y por encima del crecimiento esperado en 2016 para EUA de 2.8% (Banco Mundial), pero ligeramente por debajo de la expectativa de crecimiento global para 2016 de 3.3% (Banco Mundial).

En cuanto a la inflación, Banxico espera niveles cercanos a su objetivo permanente de 3.0%. Sin embargo, existe un riesgo considerable de mayor inflación por la depreciación del tipo de cambio actual, el consenso de analistas (Encuesta Banxico) prevé inflación del orden de 3.3% al cierre de 2016.

Después de un entorno de tasas de interés bajas se espera que en diciembre 2015 la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) finalmente aumente la tasa de referencia y existan varios incrementos durante 2016. Se espera que Banxico se alinee a la política monetaria marcada por la FED; ya desde 2015 Banxico ha dado señales de ello al cambiar su calendario de anuncios de política monetaria un día después de lo establecido por la FED. El consenso de analistas prevé un alza en la tasa de interés de referencia para México de 0.25% en diciembre de 2015 y un acumulado de 1.0% en 2016 para ubicarse en 4.0% al cierre del próximo año.

Se espera que durante 2016 se mantenga un déficit fiscal de alrededor de 2.6% del PIB, debido al efecto prolongado de precios bajos de petróleo y poca compensación en otros rubros impositivos, la Secretaria de Hacienda estima que en 2016 el precio del barril de petróleo de mezcla mexicana se ubique en el orden de los US 54.7. Relacionado con ello, la SHCP ha contratado coberturas para fijar un precio mínimo de US 49 por barril.

El tipo de cambio esperado por el consenso de analistas se ubica en 16.7 para 2016 a este respecto es pertinente señalar que paridad peso-dólar ha alcanzado un nuevo nivel de cotización despidiéndonos de niveles anteriores de 13, 14 e incluso 15 pesos por dólar. Al mismo tiempo, observamos que las expectativas de alza constante en tasas de interés en Estados Unidos podrá ser un factor que presione el tipo de cambio en el mediano plazo, es decir, el dólar seguirá caro.

Las recomendaciones de finanzas personales

Se recomienda capitalizar las circunstancias de mercado actuales con las siguientes acciones: Adquirir hipotecas o créditos automotrices a tasa fija en pesos si se cuenta con un ingreso estable; favorecer la compra de productos con pocos insumos denominados en dólares; tomar ventajas de vuelos baratos por bajos precios de turbosina y a destinos con una mayor depreciación de moneda en comparación al peso, dar mayor ponderación a vacaciones a destinos nacionales en lugar de hacerlo a Estados Unidos, aprovechar efecto positivo de remesas.

Adicionalmente, se recomienda un portafolio de inversión diversificado con exposición al dólar, abandonar bonos en tasa fija, mantener liquidez e ir ingresando gradualmente al mercado accionario después de la primera alza de tasas.

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Fuente:

Banco de México, Informe Trimestral julio-septiembre 2015.

Banco de México, Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, Noviembre 2015.

SHCP, Criterios Generales de Política Económica Ejercicio Fiscal 2016.

Bloomberg.

Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Banco Mundial.

Precios al 26 de Noviembre de 2015.

Foto:

archivo.eluniversal.com.mx

Por Qué Aumenta el Precio del Dólar y Cómo nos Afecta

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Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

Platico con Laura, quien se dedica a la cosmética, respecto a la acelerada depreciación que ha tenido el tipo de cambio. Sus preocupaciones me confirman lo que pienso que está en la mente de la mayoría de los mexicanos: que si el peso va mal, la economía debe de ir mal.

La preocupación de Laura es válida porque históricamente esto ha sido una realidad. México ha tenido su buena dosis de crisis económicas y el primero en resentirlas es el peso, lo que lleva a que los bienes extranjeros que consumimos aquí se vuelvan más caros y por lo tanto causa inflación (alza generalizada en los precios de los bienes que consumimos), pegándonos directamente en las carteras a todos los mexicanos.

Después de la crisis de 2008-2009, al mundo entero le ha costado trabajo recuperar el ritmo. Hemos entrado a una etapa de bajo crecimiento económico en el que Estados Unidos ha sido el país que mejor ha logrado un crecimiento sostenible. Por esta situación, se ha estado especulando desde hace tiempo que su banco central está considerando cambiar sus tasas de interés, las cuales actualmente son cercanas a cero. Esta especulación ha llevado a que su divisa, el dólar, gane valor contra otras monedas de todo el mundo ya que al subir las tasas de interés, más personas están dispuestas a ahorrar en dólares y éste se vuelve más caro. De hecho, el dólar se ha apreciado un 24% respecto a las monedas de sus principales socios comerciales de inicios de 2014 a noviembre de 2015.

El caso del peso no ha sido la excepción y ha perdido 29% frente a la moneda de EUA. Esto es parecido a lo que le ha pasado otros países tanto emergentes como desarrollados, como se puede ver en la tabla inferior, en la que incluso omitiendo los casos de Brasil y Rusia que pelean contra sus propios demonios económicos, se ve que el efecto ha sido parecido. Esta depreciación tiene un doble efecto: por un lado a otros países les cuesta más en moneda local (más pesos, más rublos, etc.) consumir bienes estadounidenses y pudiendo generar inflación y haciendo que a la gente con la misma cantidad de dinero le alcance para menos bienes, perjudicando a los productores locales y extranjeros; y por el otro lado, a los consumidores norteamericanos les sale más barato consumir bienes hechos en otro país pues con los mismos dólares tiene acceso a más pesos (o liras, reales, etc.), lo que a la industria mexicana en particular le conviene, pues México es el tercer proveedor de bienes más grande de EUA, después de China y Canadá.

Gráfica de Apreciación del dólar respecto a otras monedas

Pero ahora, aunque el efecto se haya visto en muchos países y entendamos que se trata más de un tema de fortaleza de la economía estadounidense que de debilidad del resto, ¿qué efectos ha tenido en la economía?

Típicamente el efecto es el siguiente: un productor local importa materia prima del extranjero, fabrica su producto y lo vende a los consumidores, ya sean en México o exportándolo. Al depreciarse el peso, el productor tiene que entregar más pesos para pagar el mismo producto, por lo que o reduce su margen o pasa ese incremento al consumidor. Si esto se generaliza a todos los productores, se presenta inflación. Sin embargo, este efecto no se está viendo (o por lo menos no aún): los precios de los productos importados han disminuido y la inflación se encuentra en su nivel mínimo en más de 10 años y no solamente no se ha tenido un incremento en los niveles de precios, sino que para un consumidor extranjero los productos mexicanos se han vuelto más atractivos por lo que las exportaciones del país se están viendo beneficiadas.

De las llamadas economías emergentes nuestro país se encuentra en una posición relativamente más sana gracias a políticas más prudentes de endeudamiento, a su apertura comercial, a su política monetaria consistente y otros factores más. Podríamos decir que aprendimos lecciones del pasado.

(Fuentes: Banco de México, INEGI, Bloomberg)

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Un Nuevo Tipo de Diseño para México: Crítico y Social

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Por: Sofía Bosch – @sboschg

En México, la concepción del diseño y del diseñador sigue siendo la desarrollada en los años 50. Durante esta década, se generó una transición hacia un diseño publicitario y comercial, completamente volcado hacia un consumismo voraz. El diseño a principios de siglo –como un fin decorativo y artesanal– era reservado para las clases altas, para los estratos sociales que podían darse el lujo de pagar por tapices, grabados y mobiliario fino. Después de la Segunda Guerra Mundial un cambio radical en el mundo del diseño se dio, no únicamente se había dominado la producción en masa con nuevos materiales (nuevos polímeros y plásticos fáciles de manejar), pero la profesión del diseñador tomó poco a poco un rol efímero y banal en la toma de decisiones de los productos y artefactos que se generaban.

Ideas como la obsolescencia planeada surgieron en el vocabulario de diseñadores industriales (el cual significa diseñar algún artefacto con una vida de uso corta para que el consumidor se vea obligado a reemplazarlo y comprar uno nuevo). Diseñadores gráficos empezaron a dedicarse al diseño de cartel y de empaque para productos de la vida cotidiana. Diseñadores textiles redujeron la calidad de su producto para que encajara con nuevo estilo de vida “rápido” y a corto plazo de la sociedad de consumo.

En los años 60 y 70, en contrapeso a este nuevo rumbo del diseño, se dieron a conocer las primeras publicaciones y manifiestos reclamando un diseño que velara por el bien social y ecológico. Les preocupaba que la profesión se convirtiera únicamente en el combustible de un consumismo rampante. Las angustias se centraban sobretodo en las posibles consecuencias políticas, sociales y ambientales que esto podría tener. Es la primera vez que se habló de un diseño sustentable así como de un diseño crítico y social. Manifiestos como el First things First fueron publicados y abriendo el espectro de lo que se esperaba de los diseñadores, les otorgó una nueva voz.

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Estos nuevos rumbos fueron un parte aguas, permitiendo que en las últimas décadas se gestaran nuevas corrientes de diseño. Desde el design thinking de IDEO hasta el diseño especulativo de Fiona Raby y Anthony Dunne, el diseño ya no se ve ni se considera como un proceso de embellecimiento al final de la creación de algún objeto, artefacto o servicio. Justamente, el rol del diseño ha dado un giro de 360 grados. Lo que hoy se busca es un diseño holístico, que más allá de un resultado estéticamente atractivo, tenga todo un proceso de investigación y entendimiento de las necesidades del usuario. Por medio de este proceso, arraigado en la etnografía y nuevas metodologías creativas, el diseñador puede llegar a resultados mucho más precisos dadas las necesidades sociales. Por supuesto, el diseñador no puede hacerlo sólo, por lo que trabajar en equipos transdisciplinarios es imperativo para tener buenos resultados en este nuevo giro en la profesión.

Gracias a estas nuevas visiones es que el diseño tiene un gran potencial de insertarse en el gobierno. Es en el proceso de creación de políticas públicas que el diseño puede aportar una visión, además de nuevas metodologías de trabajo, que permita resultados innovadores y un alejamiento de lo común. Ese común que en el pasado no ha funcionado (por ejemplo, en temas de movilidad, los segundos pisos para automóviles).

En el gobierno el diseñador puede no únicamente trabajar en equipos de diversas profesiones y antecedentes, puede también traer a la discusión nuevas formas de resolver problemas complejos. El diseño por definición trata de resolver las necesidades del usuario y muchas veces las decisiones tomadas dentro del gobierno hacen de todo menos concentrarse en el ciudadano. Un ejemplo de este tipo de inserciones es el Behavioural Insights Team, en Reino Unido. Un equipo de diseñadores, sociólogos, antropólogos y psicólogos, que se dedican a mejorar los servicios públicos por medio de análisis e investigación centrada en la experiencia del usuario, el núcleo de la investigación del diseño.

En México hay un gran potencial para este tipo de investigación. Es imperativo que los diseñadores se integren en los procesos de creación y de toma de decisiones dentro de las diferentes dependencias de gobierno para tener mejores resultados a nivel calle. El primer paso para que esto suceda tendrá que verse en las aulas universitarias. Sin una educación de calidad en temas de diseño social, no se puede pensar en una colaboración de calidad con el gobierno. Se necesita elevar el nivel de preparación en las universidades. No existe una sola licenciatura o maestría en el país que taclee este tipo de temáticas y prepare a los diseñadores del futuro.

En el Laboratorio para la Ciudad existe un programa llamado Diseño para la Ciudad que intenta, por medio de pequeñas intervenciones con diseñadores de gobierno como de sociedad civil, afrontar estas nuevas problemáticas. Hay que reflexionar sobre lo que se le está ofreciendo como diseñadores al país y su futuro.

¿Qué puede aportar el diseñador a las decisiones públicas? ¿Cómo se puede motivar a una nueva generación de diseñadores a que se dediquen al diseño de mejores servicios y de mejores bienes públicos? ¿Cómo se hace del gobierno un lugar atractivo para el desarrollo creativo?

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Imágenes

Crédito foto de la Ciudad de México:
Google Earth (2015). maps.google.com.mx

First Things First Manifesto

Acompañar al Feminismo

Protagonistas

Por: Luis Godoy – @luis_godoy88
Imagen: Juliette Rault

El jueves pasado algunos celebraron el Día Internacional del Hombre. Me enteré de la prolongada “celebración” hasta el domingo cuando caminaba por el sur de la Ciudad de México y me encontré con un stand en el que se leía un cartel que decía: “Día Internacional del Hombre. Prueba del antígeno prostático gratis”. A pesar de la poca seriedad del sitio estuve tentado a unirme a la conmemoración, sin embargo una nutrida fila me lo impidió.

Curioso, busqué sobre el Día del Hombre y me encontré con algunos comentarios en redes sociales y un buen número de notas periodísticas, destaca esta de El Universal. Conociendo el rigor de los medios en México, acudí a la fuente (UNESCO). Confirmando mis sospechas, me di cuenta que tal celebración no la reconoce ningún organismo internacional, de hecho el 19 de Noviembre se conmemora el Día Mundial del Retrete, irónico.

Fuera de la buena práctica sanitaria, la trivialización del género que viví el domingo se sumó a varias discusiones y lecturas sobre una pregunta que me inquieta: ¿cuál debe de ser el rol y actitud del hombre frente a la igualdad de género? Respuesta casi obvia, por lo que la pregunta se vuelve más particular: ¿hasta qué punto un hombre puede considerarse feminista?

Mi batalla con el tema se remonta varios años atrás, pero recientemente ha fluido bastante material que ha provocado numerosas discusiones. Por ejemplo, en este artículo Kate Iselin cuenta por qué ya no sale con hombres que se presentan como feministas (en sociedades donde ser feministas se esta convirtiendo en algo mainstream). Dice que el feminismo la ha empoderado lo suficiente para decirle “no más” a los miembros masculinos del movimiento. En la misma línea, quizás más radical, pueden leer esta opinión sobre la incompatibilidad de ser hombres y feministas.

Contrario a las posiciones anteriores, Guillermo de León publicó en Horizontal un texto donde se pregunta si es necesario que el hombre feminista renuncie a los privilegios que le otorga su situación de género. Para él decidir ser feminista es una postura política por lo cual no es contradictorio el nombrarse de esa forma.

La cúspide de mi momento feminista sucedió hace un par de semanas cuando circuló por todos lados la entrevista de Emma Watson a Malala. Vi a varios compartir el mensaje donde Malala le dice a Watson que por ella se hizo feminista. Antes ya había visto a Watson promover el #HeforShe, que es una campaña de solidaridad para involucrar a hombres y niños en el tema de equidad de género. En conversaciones y en propias reflexiones, me sentí presionado por ubicarme ideológicamente en algún lugar de ese espectro.

Mi revuelta interna por una “definición” responde a dos miedos o circunstancias. Primero, que mi sensibilización por la política se inició con asuntos de género. El haber sido criado casi exclusivamente por 3 mujeres de mucha fortaleza me puso en situaciones donde presencie, desde niño, innumerables anécdotas de discriminación a las mujeres.

Cuando tenía alrededor de 10 años un compañero de la escuela me preguntó si mi mamá era la secretaria de un despacho del amigo de sus padres. Mi madre, junto con otro abogado, cofundó en los ochenta un despacho en el bajío guanajuatense: en papel y en los hechos eran exactamente iguales, yo lo sabía, pero por alguna razón el otro niño no. No podía entender el trato desigual y la subestimación que estaba haciendo hacía mi madre. Recuerdo perfectamente el sentimiento de enojo y frustración que me produjo. Me vuelvo a acordar y corroboro que ésta, junto con muchas anécdotas del estilo, fue mi iniciación a las injusticias, lo que eventualmente sería motivo para tener una conciencia política.

Por ello, desde hace tiempo siento la legitimidad para defender la causa de la igualdad de género. Sin embargo, acá viene el otro miedo o circunstancia que se enfrenta amistosamente con la anterior. He convivido con diversas mujeres feministas, algunas verdaderas militantes, que me han dado mensajes muy claros. Con ellas entendí que los hombres no tenemos idea de lo que significa ser discriminados, por supuesto no sabemos qué es la violencia de género y estamos muy atrasados en percibir situaciones que preservan el patriarcado. Comprendí los logros del movimiento feminista, supe que es el movimiento social que más ha ampliado los derechos políticos y sociales en la época moderna. Fui consciente de todo ello y decidí que por una cuestión de respeto -al movimiento y a ellas- el autonombrarme feminista sería irresponsable.

Pero también entendí que me podía seguir entusiasmando por los asuntos feministas. El que haya tenido conciencia política a través del género y el convivir con mujeres comprometidas con el feminismo me obligaba a reducir lo discursivo y a aumentar la acción. Los que estamos preocupados por la igualdad de género en lo último que nos deberíamos de preocupar es por autonombrarnos de una u otra forma. Que esto no significa “despolitizarse”, al contrario, es asumir responsabilidades muy concretas, aceptando por un lado nuestros privilegios y por el otro las faltas que seguimos cometiendo, por ejemplo, en el lenguaje.

El problema es que son muy pocos los hombres que se interesan auténticamente por la igualdad de género. Con excepción de mis amigos de Democracia Deliberada, donde continuamente nos preguntamos cómo aumentar la presencia de mujeres en el grupo; tengo muy pocos amigos, familiares y conocidos que reconocen que las jerarquías de género lo gobiernan todo.

Por ello la acción política más importante de los hombres que acompañamos y acompañaremos al feminismo es comunicar a los otros hombres. Hacerles saber que tendremos que dejar espacios a las mujeres, en la política y en la empresa tendremos que renunciar a algunos privilegios y habremos que cambiar todo lo que se asemeje a la superioridad masculina.

A los que ya están politizados habrá que decirles que probablemente el único cambio social relevante que podremos ver en vida es la igualdad de género. Difícilmente veremos en nuestros tiempos la erradicación de la pobreza, la reivindicación total de minorías, o una reducción relevante en la desigualdad en el ingreso. Pero sí creo que presenciaremos una fuerte disminución en la brecha de género y un cambio cultural relevante hacia esa igualdad. Es algo inminente que por supuesto se puede acelerar, el feminismo no necesita a ningún hombre en sus filas para lograr resultados, pero quizás sí para apresurarlos.

En la reciente visita de Juan Carlos Monedero a México dijo algo que me emocionó. Ya lo habíamos escuchado decir que el socialismo del siglo XXI es feminista o no es. Pero acá en México dijo algo más concreto, que después de las elecciones generales en España, Podemos (partido político) se tiene que reinventar para tener una dirigencia donde todas sean mujeres. No hay duda que en el centro de la reinversión del poder y de las nuevas formas de entender la democracia está la igualdad de género.

Para resolver la angustia que me produjo el Día del Hombre, decidí que debía dejar a un lado la polémica del hombre feminista y empezar por activarme como acompañante del feminismo. Participo, me solidarizo, lo apoyo y lo asumo como una de mis batallas, pero no me bautizo. Soy un radical desde este lado y acepto mi condición de hombre, por eso seré lo que Sancho Panza a su Quijote, un fiel acompañante.

 7_LuisGodoy