Sonreír es gratis

Por. Alex Leurs

Entre el 19S, la Ley Mordaza (de la cual se habla muy poco…), la reforma a la Ley de Seguridad Interior y el meollo electoral, un pedazo de luz y un motivo para sonreír —que trascienda las festividades de año nuevo— no está de sobra.

Las malas noticias sobran. Esto, desgraciadamente, no es actualidad. En México como en el resto del mundo la tendencia a focalizarse en eventos dramáticos, mortíferos y asesinos de esperanza parecen tradición. Con esta tendencia bastan 5 minutos para sentir el apocalipsis a la vuelta de la esquina.

La esperanza y la fe suelen ser juzgadas como ingenuas y sólo lo grave, desagradable y atroz es digno de tiempo y atención. Parecería que pensar o señalar noticias positivas supone negar la realidad. Pero no se trata de omitir los problemas de nuestro presente sino de recalcar que la vida está repleta de opuestos. De tal manera, no tiene sentido focalizarse en una sola cara de la moneda; las buenas noticias existen y me propongo empezar el año con una.

En México, como en más de 150 países, se ha estado desarrollando en silencio un proyecto colosal cuyas ramificaciones no termino de percibir. Un coloso —cuyo talón de Aquiles será la fascinación por lo trágico y el prejuicio hacia lo religioso— ha montado desde hace casi 60 años los cimientos para una sociedad libre de estrés y de violencia. Sri Sri Ravishankar es un líder espiritual. Ves, ya lo pensaste; “mta….”; date chance, seguro que algo te interesa, seguro.

Creador del Arte de Vivir y de la Asociación Internacional para los Valores Humanos (IAHV), es reconocido por muchos líderes espirituales y políticos del planeta como un factor de cambio rara vez presenciado.

Guruji, como lo llaman sus seguidores (que se cuentan por millones), ha abierto al mundo el conocimiento védico; textos sagrados hindús que inspiraron a distintas civilizaciones, entre otras, a los mayas. Nuestros mayas, que tanto hemos olvidado y de quienes podríamos aprender tanto. Esos conocimientos sitúan a la vida en el contexto del universo, lo divino y la conciencia. Disuelven al ego a favor de una dimensión mística que se ha disuelto en nuestra actualidad científica y digital. Entre muchas otras cosas, se trata de tirar la ilusión de la individualidad para adoptar la diversidad humana como una fortaleza y no como una amenaza.

El acceso limitado a este conocimiento generó interpretaciones erróneas que por ejemplo han llevado a considerar el yoga como ejercicio o la meditación como entrenamiento atencional. Pero el trabajo de Sri Sri Ravishankar no se limita a la divulgación de una filosofía de vida que es coherente con cualquier religión; su esfuerzo más notorio (y tal vez el punto en el que se destaca de cualquier líder espiritual del que hayamos escuchado hablar) es el de adaptar este conocimiento a nuestra época.

En México, a través de la fundación ‘El arte de vivir’, puedes aprender una técnica de respiración más eficaz que cualquier droga que hayas probado. Sí, es casi mágico; no hemos entendido hasta qué punto el estrés es un parasito anti natural. En argentina el boom ha sido épico. Por ejemplo, se han desarrollado los “Yoga Raves” en los que fanáticos de música electrónica bailan y se divierten durante dos días seguidos sin consumir drogas ni alcohol.

No tienes idea del potencial energético que eres. Siguiendo la lógica de la física cuántica, eres el antónimo de una bomba atómica (si tienes dudas sobre esto, escríbeme J). No necesitas drogas ni alcohol para aguantar, divertirte, o sentir euforia maximizada; basta con respirar. Pero esto sólo es la versión hípster de sus colaboraciones. Estos programas también se imparten en cárceles y presentan índices de reducción de violencia únicos.

Por otro lado, la IAHV es una organización que fomenta “la práctica diaria de los valores humanos: un sentido de conexión y respeto por todas las personas y el entorno natural, una actitud de no violencia y servicio ético o social. (Sus) programas mejoran la claridad mental, cambian las actitudes y los comportamientos, y desarrollan líderes y comunidades que son resilientes, responsables e inspirados”. Su alcance es tal que se ha ganado un lugar como consultor del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Por si fuera poco, esta organización desarrolla proyectos que acompañan a los países a aplicar la Agenda de Desarrollo Sostenible adoptada en 2015 por más de 150 países.

Un poco más; ¿Qué pueden hacer los vedas por las empresas? El programa Tlex—reconocido por Harvard, Google y MIT entre otros— expone los beneficios de la reducción del estrés en el lugar de trabajo y aporta soluciones basadas en el conocimiento védico. Predicando valores de ética, respeto y solidaridad, dan la oportunidad a las empresas de crecer sin adherir a las practicas competitivas y destructivas que caracterizan al capitalismo (esta es mi lectura y no la posición del programa). Este líder sin igual demuestra que los conocimientos de las antiguas civilizaciones no sólo tienen cabida en nuestras sociedades sino que además pueden enriquecerlo de forma considerable. Si buscas, te vas a sorprender.

Un gurú como nunca hemos visto; con tablet, celular, lentes de sol, melena, barba, vestimenta tradicional y sobre todo, sonrisa infinita. Entiendo tu escepticismo, yo también lo tuve. Es normal, no estamos acostumbrados a buenas noticias y tu mente ya está buscando la falla, el error, la trampa o la mentira. No busco convencerte, creo con tenacidad que su trabajo te convencerá por sí solo. Lo que sí busco es provocar tu curiosidad, dejarte picado y con una semilla de esperanza de que no solo se pueden hacer las cosas diferente sino que se están haciendo.

Este artículo es un rapidín, una probadita para empezar el año y para que te des una vuelta en las páginas web o en sus videos youtube. No te vas a arrepentir. Porque tanto en las buenas como en las malas, lo importante es pasar a la acción.

Así, para empezar el 2018 te hago esta pregunta sencilla que aprendí de él:

¿Por qué vendes tan cara tu sonrisa?

Te quiero y te deseo

un feliz año

J

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El silencio del temblor

Por: Alex Leurs

Escribir estas líneas ha sido un proceso desagradable, un parto en una atmósfera mortífera. De hecho, su esperanza de vida no está, de ninguna manera, garantizada. Eso depende de ti estimado lector y de la legitimidad que le des a esta mirada. Dejo en ti el (los) destino(s) de estas líneas que me hicieron sangrar.

Desde el 19S me ha sido imposible encontrar un tema que me anime. Me siento aislado y encontrar un puente de significado con los lectores ha sido difícil. No sé cómo abordar el elefante rosa del momento; ¿qué hago con el temblor?

Lo único seguro era que le quería dar algo de este espacio. Sin embargo la forma y el contenido seguían eludiéndome. Me sentía perseguido por los fantasmas de la distancia empeñados en negarme el derecho a la acción. En las primeras horas las opciones son escasas.

Hace dos meses la ciudad de México tembló. Yo veía Netflix cuando mi tía escribió en el grupo familiar:

“Estoy bien.”

No tenía idea del abismo que ese mensaje anunciaba.

“Acaba de temblar durísimo, no he tenido noticias de tus primos.”

En medio segundo mi corazón empezó a deshacerse, como pechuga desmenuzada. Cada pedazo latía a ritmo distinto: miedo, sorpresa, tristeza y angustia al mismo tiempo. Confundido y aterrado seguí las noticias desgarradoras; los ojos se humedecieron de inmediato, una descarga eléctrica en la nuca seguida de piel de gallina cayeron de golpe.

Desde lejos vi, escuché, leí, escribí y llamé.

– Hermano, ¿estás bien? Me acabo de enterar…
– Si amigo, gracias por preocuparte. Estuvo muy fuerte.
– Lo lamento mucho, pura buena vibra. Te quiero.

No había mucho más que hacer o decir. En un momento en el que reaccionar es lo único que cuenta, sólo podía ser un testigo. La impotencia, la imaginación y el miedo formaron un trío de pánico.

Mientras la tierra temblaba, los corazones mexicanos en el extranjero presentaban un caso de arritmia generalizada. Si ese día tus sentidos no estaban secuestrados por las ondas trepidatorias, entonces estaban secuestrados por una arritmia visceral. Las emociones se apoderan de esos pedazos de carne y los manipulan a su antojo: retuercen el estómago, enredan la garganta, agitan la mente, suben la presión y te aceleran. Desde lejos intentas estar cerca, como sea.

En las primeras horas no hay mucho que hacer sino contactar a tus seres queridos. Y cuando sabes que están bien, te quedas blanco, viendo una pantalla. Todavía no había mucha información; hipnotizado veía desfilar las mismas imágenes: por un lado las heridas sobre el cuerpo de la ciudad y por otro, la improvisación masiva de héroes.

¡Qué calor! ¡Qué orgullo! ¡Qué huevos! ¡Qué reacción!

A estas alturas estoy seguro que nadie pensó. Cuando la fuerza latente de Pachamama se manifiesta, el ego humano se desmorona. No hay tiempo para pensar, todo el ser reacciona y responde a ese instinto primario de supervivencia de especie. La ilusoria omnipresencia del ego se disuelve a favor de lo colectivo. Frida nos habrá recordado que todas las especies tenemos eso en común. La ciudad se veía más viva que nunca. Algunos le llaman resiliencia, otros naturaleza humana. Desde lejos se sentía que algo colosal estaba sucediendo.

Rebasado por las emociones y las angustias me fui a dormir preguntándome por qué la vida me había alejado de México: en el 85 azares del destino ya habían “protegido” a mi mamá llevándola a otro continente. A distancia el terremoto no tiene el mismo efecto en el ego. Todo lo contrario: la falta de acción posible te expone a un vacío en el que la rumiación mental se regocija.

Al día siguiente amanecí con cierta emoción y nervio. La idea de que el terremoto pudiese abrir nuevos horizontes me emocionaba. Ávido de noticias y a sabiendas de que mi mañana era la madrugada mexicana abrí periódicos locales y Facebook: quedé helado. Una ola de tristeza profunda recorrió mi columna vertebral. La ira subió, la decepción se instaló y la soledad del vacío brilló. Nada, no había absolutamente nada.

Lo peor del temblor fue su silencio. En la frialdad de la soledad sentí la distancia como nunca la había sentido. La ciudad en la que había crecido estaba sufriendo y mi alrededor no parecía ni siquiera estar enterada. ¡Qué coraje! ¡Qué importancia!

No cabía en mi la idea de que un suceso así tomara dos días para que la gente en este continente se enterase.
¿Cuánto nos tardamos nosotros en saber y responder a otras catástrofes?

¡Qué solo te sientes cuando no la tragedia no se puede hablar!

Esperar que México despierte para poder llamar…

Los días se transformaron en semanas y la voz se corrió. Las recaudaciones de fondo en distintas ciudades europeas brotaron expandiendo nuestro potencial de acción. Seguíamos todos agitados pero las sombras de la indiferencia seguían presentes.

Finalmente este parto llegó a su final. Me fue complicado encontrar las palabras sin embargo me han ayudado. Ahora puedo ver que mi intención era decir: ese día los mexicanos temblamos juntos.

Gracias por leerme.

 

Nuestra raza

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

Estas semanas de dolor, pérdidas y desastres en México y el caribe, pero también de un infinito amor, entrega y generosidad, nos han vuelto testigos de la grandeza del ser humano. Nuestra raza. Esta adversidad a la que hemos recibido con los brazos abiertos, ha hecho recordar a muchos las palabras que otros hombres han dedicado a su pueblo. Nuestro pueblo. “Por mi raza hablará el espíritu” Resuena esta célebre frase de José Vasconcelos mientras veo videos y fotografías de mi gente, mis hermanos, de toda la nación y del mundo entero sumándose a una de las causas más nobles: la lucha por la vida. Este esfuerzo inmortal de resurgir entre los escombros más fuertes y sabios demuestra que somos una creación maravillosa.

Sin embargo, en otras ocasiones se puede observar un comportamiento completamente diferente. Cada año el 12 de Octubre se celebra el “Día de la raza” en México, en el que se reconoce el mestizaje que unió continentes en una cultura tan compleja y exquisita, que el mundo entero busca deleitarse con ella. Este día y en los últimos años se ha podido apreciar en los comentarios de la gente una veneración fiera hacia los pueblos indígenas y un rechazo cínico a migrantes españoles por los crímenes históricos que cometieron en contra de los nativos.

Mientras postean su crítica histórica en su IPhone de temporada y pasan de largo ante una familia de indígenas que buscan mejores condiciones de vida que las que pueden conseguir en sus comunidades, rechazan parte de su cultura, de su historia. Parece que está de moda venerar a la madre y destrozar al padre; honrar a los indígenas ancestrales e ignorar a los actuales; criticar a europeos históricos y buscar imitar los modernos. Las expresiones de riqueza cultural y sabiduría ancestral hechas carne y vida, son ignoradas a diario, vistas como parte de la decoración nacional.

¿Qué congruencia puede encontrarse en ello? Ninguna realmente.

Se nos olvida que somos mestizos, los herederos de la sangre de tantos pueblos y tanta gente como estrellas en el cielo; que somos uno, en cientos de vidas, momentos y lugares sin importar el color de nuestra piel o la religión que profesemos. Dice María Luisa Burillo Es necesario escuchar la sangre de nuestros artistas ancestrales y el vigor de España, proyectando una identidad que une lo mejor de dos continentes en una luz cósmica que irradia humanismo al mundo”. Seamos dignos hijos de la historia que nos contamos, agradezcamos las acciones de los pueblos que llevaron a que se nos diera el don de la vida y reconozcamos en los demás ese precioso regalo.

Así como en momentos de crisis hemos respondido con valor, amor y gran generosidad, entreguemos el corazón a quienes como nosotros son hijos de esta tierra y este pueblo tan vasto y rico que es México, que en palabras de Octavio Paz “La ética más sublime es la de la acción”. Los invito a todos a ver a los ojos a quienes portan vestimentas tradicionales de los pueblos indígenas y que se tomen unos minutos de su día para escucharles, a darles la mano y desearles pasen un bello día; pues así como hemos sido capaces de responder ante los sismos del 7 y 19 de septiembre, podemos hacerlo también los 365 días del año con quienes lo necesiten, especialmente a aquellos que tanto presumimos en el extranjero.

Reconciliémonos con nuestra historia y nuestra gente. Pidamos perdón por el trato tan injusto, con gestos amables.

Somos uno.
Somos el universo.
(…)
Los eones pasan escribiendo la historia de todos nosotros
El día a día, una nueva apertura (o un nuevo comienzo)
Para el más grande show de la tierra… la vida.

T. Holopainen.

Veganismo y Vegetarianismo

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Por: Alex Leurs

Decir que el veganismo (y/o vegetarianismo de ahora en adelante) es un lujo es tan absurdo como decir que hacer yoga es para tener buen cuerpo. Es absurdo porque supone una interpretación limitada de una filosofía de vida cuyas raíces son profundas y enriquecedoras. Aquí el único lujo que hay es el que no nos podemos dar: ignorar la relación perversa que entretenemos con la naturaleza. 

El veganismo está secuestrado por el consumismo occidental que le niega su estatuto de filosofía de vida. No consumir productos derivados de animales se ha transformado en una moda que genera demanda para un mercado más especializado. Y quien dice especializado también dice mayor ganancia. Es el crimen perfecto: el marketing occidental transformó un mensaje profundo en un hábito de consumo.

Pero no consumir productos derivados de animales tiene un origen menos perverso. Esencialmente se trata de honrar la relación de interdependencia que tenemos con el medio ambiente es decir, con la naturaleza. Le relación del ser humano con su entorno está directamente relacionada con su bienestar. Es una correlación positiva. Piensa en las abejas. ¿Sabías que están en peligro de extinción? ¿Sabes qué implicaría su desaparición? ¿Sí? ¿No? Búscalo.

En “El abrazo de la serpiente”, magnífico documental colombiano que trata la relación a la que aludo, un aborigen observa a un extranjero matando y comiendo peces en el río. Al ser testigo de tal voracidad y rabia, éste cuestiona el abuso que comete hacia el medio. No sólo expone su egoísmo y la faceta adictiva del consumo de carne sino que también el riesgo, si todos hiciéramos lo mismo, de que se acabarán los peces. En tanto que la naturaleza provee, el ser humano podría honrarla, enriquecerla y ayudarla. Aparentemente esto no es coherente con una dinámica de progreso que por momentos es sinónimo de desnaturalización.

Nuestras sociedades de consumo también son sociedades de división de responsabilidades. Todos somos responsables de entretener al sistema ya sea pasiva o activamente. La maquinaria que existe detrás del consumo de carne para separar el origen del fin es alucinante. Qué falta de respeto a nuestro medio.

Nuestra fuente de aire, agua, calor, comida se ha vuelto objeto de consumo. Es más, estamos más cerca de aprender a hacer comida sintética que de intentar cambiar nuestra relación con la naturaleza. El perverso es el que niega el estatuto de “ser que siente” a los otros. Entonces, decir que somos perversos con nuestro medio ambiente es afirmar que negamos su estatuto de organismo vivo que provee las condiciones mínimas para nuestra existencia.

Entonces, decir que no comer carne o productos animales es un lujo es una forma de negar lo que como especie y sociedad le estamos haciendo a este planeta: 30 billones de animales muertos cada año, desde hace algunos meses estamos literalmente comiéndonos a la naturaleza, alimentamos nuestra fuente de gases efecto invernadero a costa del acceso a comida para los más necesitados, en fin. Sólo son detalles ¿no? No te quiero molestar …

 

Sinceramente creo que implementar en forma masiva dinámicas de consumo responsables y conciencia ecológica podría potencialmente ser un forma de revolución antisistema moderna. El impacto podría ser holístico: reducir una fuente crucial de contaminación, optar por economías más locales, reducción de costos para los gobiernos en términos de salud pública, nuevos campos de investigación, etc.

En fin, aunque algunas de estas cosas te puedan parecer extremas, espero estés de acuerdo en que el potencial del mensaje detrás de una práctica como no comer carne es profundo. Y, si bien el acceso a ciertos productos es complicado, vale la pena preguntarse cuánto dinero gastamos en darle en la madre a Pachamama y a nosotros mismos.

¡Salir de la perversión como medida de revolución!

 

Nadal, eterno Nadal

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Por: Ernesto Gómez – @EGH7

Entre las diversas clases de deportistas existen aquellos que con su talento puro y nato nos deslumbran, los arrogantes que se ganan solamente a su propio público y también aquellos que le ponen una pasión y una garra a su disciplina que conquista a quien los ve, conmovidos por la entrega que demuestran. Pocos ejemplos como Rafael Nadal para esta última categoría, un jugador que emociona en todo momento.

Siguiendo por ya diez años la trayectoria de Nadal, estoy convencido de que no fui el único que estaba eufórico de verlo levantar un título más del US Open —su tercero en Flushing Meadows— y tomar una ventaja sustancial sobre Roger Federer en la carrera por cerrar el año como número uno del mundo. Cuatro años después de que lo hiciera por última vez y luego de que muchos pensaran que estaba acabado.

En su carrera, así como en la pista, Rafael Nadal no ha hecho más que remar, pelear en todo momento y hasta la última bola. Fiel a su estilo, se ha batido como gladiador desde que se probara a los diecisiete años como uno con el llamado de los elegidos. Indiscutiblemente uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, a pesar de que sus lesiones han querido frenarlo. Rodilla, muñeca, codo, espalda, de todo ha vuelto y siempre parece volver con más fuerza, aún si los dos cursos anteriores fueron para el olvido. El 2015 y 2016 nos mostraron a un Nadal taciturno, irregular y desconfiado, nunca encontrando consistencia en su nivel y alejado de los escenarios principales hasta otra lesión que terminó su 2016 antes de tiempo.

El 2017, empezando desde el puesto 9 de la clasificación, ha sido un año de ensueño que comenzó con la final del Australian Open en un duelazo frente al maestro Federer (véase https://inteligenciaindependiente.com/2017/01/30/nadal-y-federer-un-clasico-instantaneo/). Otras dos finales jugó sin suerte (Miami y Acapulco) hasta que llegó a su tierra de dominio y sobre la arcilla se alzó con títulos en Montecarlo, Barcelona y Madrid, coronado con paso arrasador en su amado Roland Garros. Nunca antes había alguien ganado el mismo torneo diez veces y el mallorquín logró este hito en tercia con Montecarlo, Barcelona y París. Recordó a los que olvidaron que la tierra batida tiene un nombre propio y es el suyo y calló a quienes lo pensaron abatido, con un tenis incapaz de ajustarse a su edad y al ritmo de juego actual.

Estando a estas alturas del año, lo único que faltó para hacerlo más especial fue una participación más protagónica de Novak Djokovic, pues las tres rivalidades más repetidas y antológicas del tenis son las que tienen entre Roger, Rafa y Nole. Después de dos años de hegemonía del serbio, ahora a él le tocó el lado amargo de las lesiones y abrió paso para el resurgir de Nadal y Federer, que acapararon los cuatro Grand Slams del año por cuarta ocasión en sus carreras (2006, 2007, 2010, 2017). Ahora, después de siete años —a menos que pase algo extraordinario— también cerrarán el año parados en los dos primeros puestos del ránking por séptima ocasión, ambas hazañas insólitas.

“La heredera es la pasión”, bien lo decía Toni Nadal, tío y entrenador de Rafael, en una de sus columnas de este año para El País. En ella hace referencia a que la nueva generación no ha trascendido porque, además de tener unos titanes en la vieja guardia, no han logrado batirse con la pasión de sus antecesores. Pasión es lo que le sobra a Nadal, lo que derrocha en cada punto que se juega como si estuviera ahí el juego entero y que lo hace el jugador más difícil de vencer en cinco sets. Empezará mal, pero siempre encontrará el camino para volver. Así lo demostró en este US Open, que marcó el decimosexto grande de su carrera (sólo superado por Federer con 19) y que nos ilusiona con que esa cifra sea un “y contando”.

Nueve años después de que Rafa alcanzara el número uno por primera vez, este 2017 también será especial para el ya mencionado Toni Nadal, quien se retirará al final de la temporada como el entrenador más laureado de la historia del tenis y dejará a su sobrino en manos de Carlos Moyá. En otra de sus columnas recordó cuando le contó a su sobrino haber oído decir a algunos tenistas retirados “si hoy volviera a empezar lo intentaría con más ahínco” para aleccionarle sobre el valor de la perseverancia como ingrediente clave. A esto, Nadal le respondió “Toni, no creo que a mí me pase eso. El día que yo me retire de este deporte, lo haré con la tranquilidad de haber hecho todo lo que ha estado al alcance de mi mano”. Sin duda alguna, Rafa, sin duda alguna.

¿Perdonar sin olvidar?

Memoria

Por: Alex Leurs

« Es posible (…) llegar a una verdad que no sería absoluta, teórica, lógica pero que sería una verdad del espíritu »- Hessel-.

Este ejercicio de imaginación supone que no se busca la verdad de las cosas sino más bien de construir una versión de ella.

Ávido de provocar un espacio de diálogo, he buscado opiniones y observaciones con respecto a las reflexiones que se han transformado en colaboraciones. Mi intención al escribirte a ti lector es que resulte un ejercicio bidireccional. Se trata de un antídoto ante la posibilidad de que este espacio se convierta en un espejo narcisista y no en un espacio dialógico. Los intercambios con respecto a mi colaboración anterior me permitieron llegar más lejos en la reflexión. Hoy quisiera compartirte ese espacio no anticipado para seguir jugando.

¿Vamos? …

Perdonar sin olvidar usaba la imagen de una persona tomando el sol y bebiendo cerveza en el parque del memorial a los Mártires de la Deportación para reflexionar sobre la función del pasado y la memoria. La tendencia de la colaboración llevaba a suponer que esta persona pecaba por omisión histórica al reproducir un patrón social: olvidar. Alguien que quiero mucho me señaló que era difícil perdonar sin olvidar. Es más, rescató el carácter crucial del olvido en el desarrollo no sólo del hombre sino también de la humanidad.

Una vida sin poder olvidar muy probablemente nos atormentaría —véase el episodio de Black Mirror The Entire History of You—. Sin embargo la historia es fuente de mitos que nutren y forman culturas, sociedades e individuos. Ambas afirmaciones refieren a la memoria pero podrían estar distinguiendo diferentes formas de memoria: la individual y la colectiva. Entonces, ¿cómo pensar la historia y al individuo?

Ante este aparente antagonismo podríamos situar al olvido como testigo de un fenómeno socio-histórico en el que la historia es depositada en la cultura. Recordar es una forma de cargar con la historia y ésta, a veces, pesa mucho. Hay cosas que no pueden ser cargadas por una sola persona y otras que algunas personas no quieren (ni quisieran) cargar. Demasiada disonancia cognitiva pone en peligro nuestra -restrictiva-  estabilidad mental. Resulta entonces interesante considerar la relación entre lo que es individual y lo que es colectivo en términos de memorias e historias.

Lo individual y lo colectivo se entienden y estructuran con base en sus diferencias. Dando por hecho que ambos están en constante transformación que resultan de sus interacciones, podemos ver a la cultura como el contexto a partir del cual la identidad se construye por diferenciación de este último. Desde las grandes obras, leyendas y mitos hasta lo no-dicho y no-contando, la cultura se vuelve fuente y recipiente de memoria colectiva. Así, cada individuo representa una versión de lo que carga la cultura a la que se ha expuesto.

Debería ser un ideal operar en la cotidianidad con consciencia de lo que somos, lo que hemos sido, lo que devenimos y por lo tanto del significado —potencial— que pueden cargar nuestras acciones. Por más pequeñas que sean. No obstante, como consecuencia de los intercambios mencionados y explorados, emerge una especificación: la responsabilidad individual se limita a la(s) unidad(es) espacio-tiempo dentro de la que se mueve el individuo mientras que las colectivas se encargan de mantener aquello que contextualiza al espacio y el tiempo.

Entonces antes de preguntar lo que significa perdonar sin olvidar resulta preciso cuestionarse sobre lo que representa el perdón de una colectividad y las formas que éste puede tomar en la singularidad de cada individuo.

¡¿Cómo ves?!

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El veganismo como lujo

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Por: Daniela Dib – @dandiba

Si existe controversia sobre el documental What the Health, aún disponible en Netflix, no se debe a su argumento principal. Según el filme, además de fijarnos bien en lo que contienen los alimentos que consumimos, debemos adoptar una dieta cien por ciento basada en plantas. Sin duda, la comunidad científica internacional coincide sobre lo que implica una dieta sana: fuentes de proteína, grasas buenas, ingredientes naturales, pocas azúcares y harinas refinadas, y sí, muchos vegetales, frutas y tubérculos. El problema de What the Health es que sus creadores argumentan de una manera sumamente manipuladora por qué y cómo debemos volvernos veganos.

En diversos momentos del documental hablan “expertos” que aseguran que beber leche es igual de malo que fumar un cigarro, o que una dieta vegana es la prevención y cura de todo tipo de enfermedades. Como lo hace notar un artículo de Vox, esta información no sólo es exagerada, sino que es irresponsable. Y como mexicanos, al vivir en un país donde más de la mitad de la población padece de problemas de sobrepeso y un buen porcentaje tiene obesidad, tomar la información de este documental al pie de la letra es más perjudicial que benéfico. Porque si bien la obesidad es un problema de salud pública, para quienes vivimos en la burbuja de información vía Netflix es más grave pensar que todo el mundo puede y debe adoptar un estilo de vida tal como lo plantea What the Health.

La ola de productos orgánicos, superfoods, remedios exóticos de Oriente y terapias milenarias de sanación alimenticia nos invitan a tener un estilo de vida más saludable, menos enfermedades y una mejor relación con la comida. Todo esto está muy bien, pero sermonear sobre los peligros del mercurio y la pesca ilegal a quien saca una lata de atún a la hora del lunch Godín es como escupir en su plato. El atún en lata podrá no ser tan bueno como el filete de atún aleta amarilla, pero sin duda es más barato. Además, comer una lata de atún es mejor que una torta de tamal. Es justo ahí donde radica el problema de los iluminados alimenticios: más que compartir información necesaria, muchos emiten un juicio de valor basado en su propio poder adquisitivo.

“Qué cruel que sigas comiendo animalitos”, “Qué ignorante que no sepas que es el hemp”, “Qué irresponsable que consumas carne”. Estos argumentos caen en la exageración con tal de probar su punto, tal y como ocurre con What the Health. Una cosa es promover el consumo de vegetales y otra es que, para hacerlo, asegures que consumir huevo –uno de los alimentos más baratos, nutritivos y que aparecen en la canasta básica del mexicano promedio– es lo mismo que fumar cinco cigarros diarios. Es triste que pregonar sobre los beneficios de una dieta vegana no siempre se enfoque en comunicar los beneficios de un estilo de vida más sano: con frecuencia, se centra en presumir que “yo soy mejor porque tú todavía compras leche Alpura llena de conservadores mientras yo bebo un brebaje dorado con cúrcuma importada y leche orgánica de almendras”.

Coincido en que llevar una dieta con más frutas, verduras e ingredientes naturales no resulta más caro que alimentarse a base de refrescos y productos llenos de alta fructosa. Apegarse a la dieta tradicional del mexicano, basada en el consumo de maíz, leguminosas, frutas y proteína animal, es una opción accesible y sana incluso dentro de los estándares que recomienda el IMSS. Sin embargo, querer nutrirse a base de súper alimentos, frutas y verduras fuera de temporada o productos y suplementos orgánicos es algo que sí requiere mayor inversión y que no todos los mexicanos pueden o deben hacer.

El Vitamix maravilloso que utiliza todo influencer vegano que se respeta cuesta mínimo $7,500. El kilo de almendras para hacer leche cuesta alrededor de $200 pesos, y el pan sin gluten $99 pesos el paquete. Para los ovovegetarianos, la diferencia entre una docena de huevo orgánico y uno normal es de casi $30 pesos. Marcas a la cabeza de un estilo de vida sano basado en alimentación, como Goop –creada por la actriz Gwyneth Paltrow– y Whole Foods han sido criticadas por vender productos sencillos al triple de su precio por traer alguna falsa leyenda sobre sus propiedades “naturales”.

Desafortunadamente esto ocurre con frecuencia en las empresas que producen, distribuyen o preparan alimentos; para ellas, el veganismo no es un estilo de vida, si no una categoría de marketing. Las leyendas fat-free, cruelty-free, dairy-free, sugar-free y gluten-free no necesariamente significan que un alimento sea sano o que un producto sea ético. Usualmente implican un precio de venta más alto y una percepción en el consumidor de que está haciéndole un favor a su cuerpo y al planeta. Este último punto, según reportes recientes, ni siquiera es cierto. Y gracias a documentales como What the Health y la opinión a veces intolerante de quienes practican el veganismo, lo que incrementa no es la cantidad de personas que dejan de ser obesas, sino el precio de todo lo que incluye la etiqueta de “Vegano”.

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