El Imperio Contraataca

New England Patriots' Tom Brady hoists the Vince Lombardi Trophy after the NFL Super Bowl 51 football game against the Atlanta Falcons Sunday, Feb. 5, 2017, in Houston. The New England Patriots won 34-28 in overtime. (AP Photo/Eric Gay)

Por Ernesto Gómez – @EGH7

Los Patriotas de Nueva Inglaterra acaban de lograr la mayor remontada en la historia de los Súper Tazones. Su quinto en diecisiete años y segundo en tres. La más grande dinastía deportiva en Estados Unidos. Todo esto de la mano de las únicas tres constantes en este equipo: Bill Belichik, Tom Brady y el cambio. La gestión del primero con su mente maestra, agregada al brazo ejecutor del segundo, han hecho del éxito una garantía en una liga que labora a favor de la paridad y contra el triunfo prolongado.

El partido fue épico, tal vez la mejor final de la historia. Comenzó con los Patriotas cometiendo todos los errores posibles para perder un partido. La ofensiva no entraba en ritmo y, cuando lo hizo, entregaron el balón dos veces, costándoles en la réplica 14 puntos. El juego terrestre no daba ningún resultado. La defensiva no lograba frenar a Jones, Freeman y Ryan. Al medio tiempo el panorama era negro, 21-3 lideraban los Halcones. Aumentaron su ventaja a 28-3 en el 3er cuarto y ya se sentían campeones. Pero al final del día Atlanta aprendió una dura lección: nunca des por muerto a los Patriotas de Nueva Inglaterra, el equipo mejor preparado de toda la liga.

Todo lo que estuvo fallando empezó a resultar. La ofensiva empezó a encontrar el camino, la defensiva sacó jugadas grandes y los errores y jugadas fortuitas se voltearon a favor de los Pats. El momento cambió cuando la defensiva recuperó un balón suelto de Matt Ryan que resultaría en un touchdown de Tom Brady. La defensiva frenó a los de Atlanta una vez tras otra para darle oportunidad a Brady de hacer lo que hace y así, desafiando a lo posible, los Patriotas empataron con la ayuda de una atrapada increíble de Julian Edelman.

New England Patriots' Julian Edelman, rear right, catches a pass during the second half of the NFL Super Bowl 51 football game against the Atlanta Falcons, Sunday, Feb. 5, 2017, in Houston. (AP Photo/Charlie Riedel)

Habría tiempo extra por primera vez en la historia del gran juego y hasta el volado le dio la suerte a los de Foxborough. De 3-28 a 34-28 se movió el marcador y así empató Nueva Inglaterra a San Francisco y Dallas en títulos (sólo superados por Pittsburgh con seis). Robert Kraft, el dueño del equipo, dijo a la hora de recibir el trofeo Vince Lombardi que este era el más dulce triunfo de su vida.

Fue un enorme viaje hasta aquí para los Patriotas y, sobre todo, para su estrella Tom Brady. Empezó la temporada suspendido los primeros cuatro juegos y volvió para poner la marca del mejor índice histórico de anotaciones contra intercepciones (28-2) y culminó rompiendo el récord de más yardas aéreas en la historia del Súper Tazón, ganando su cuarto reconocimiento como el Jugador Más Valioso de la final (otro récord). Esta es la gran venganza de Brady, el chico que por poco no fue drafteado en el 2000, el que se ha dedicado toda su carrera a callar bocas, que creció admirando a Joe Montana y ahora lo supera como el QB más ganador de todos los tiempos. Michael Bennett –derrotado por Brady hace dos años en esta instancia– lo dijo “Brady ya sólo persigue fantasmas, se persigue a sí mismo.” Ahora más que nunca esto es cierto, pues el número 12 ya no deja lugar a dudas de que es el mejor jugador que ha puesto pie sobre una cancha. Contra todos los pronósticos, siempre con una sed de ganar y con una pasión enorme por el juego, Tom Brady ha escalado su posición a nuevas alturas, dejando en el retrovisor a Montana, Bradshaw y a su contemporáneo Peyton Manning. Esta campaña de campeonato se podría argumentar que fue un poco representativa de lo que ha sido su carrera, siempre remando a contracorriente, perdiendo a Gronkowski en la semana 10 y decidido a levantar el Lombardi frente a Roger Goodell, el hombre que se empeñó en suspenderlo. En el pasado quedaron los fantasmas del Deflategate y de las derrotas contra los Gigantes. Ahora a Brady sólo le queda agrandar su leyenda.

El otro enorme consagrado es Bill Belichick, el primer entrenador en jefe que logra cinco títulos. Ya considerado como uno de los mejores, ahora Belichick deja su testamento como el mejor creador de una cultura ganadora. Convirtió a esta franquicia en el modelo a seguir de la liga, sentando un estándar de éxito con base en el trabajo y la preparación. Inauguró The Patriot Way e instituyó el motto ultimado del trabajo en equipo “Do Your Job”. Con la filosofía de que nadie es irremplazable (más que Tom Brady, por supuesto) y de que, haciendo tus labores para colaborar a la causa, ha logrado empujar siempre a sus jugadores a su techo. Es conocimiento universal en la NFL que, si no das el 110% en Nueva Inglaterra, no durarás mucho tiempo ahí.

Esa filosofía traslució en la adversidad de hoy. Los Pats nunca bajaron la cabeza y se llevaron al límite de la mano de un Brady inspirado, una defensiva que hizo todas las jugadas correctas e incluso una atrapada de las imposibles que en el pasado le arrebataron la gloria a este equipo. Un partido inolvidable.9_ErnestoGomez

Hecho en China

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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

En 2013, el Presidente de China Xi Jinping anunció un plan de desarrollo titulado “Un Cinturón, Un Camino.” El plan, que pretende reactivar la Ruta de la Seda – una ruta comercial de aproximadamente seis mil kilómetros y que unía a China con el Mar Mediterráneo – se concibe como una estrategia dual, tanto de política exterior como de desarrollo económico, para promover la cooperación y reactivar la conectividad entre países por tierra y por mar.

“Un Cinturón, Un Camino” se basa entonces en dos ejes: 1) El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, y; 2) La Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI. A través de ambos ejes, el ambicioso proyecto económico abarca más de 60 países en 3 continentes: Asia, Europa y África. Además de promover el comercio y consolidar el desarrollo económico de China, “Un Cinturón, Un Camino” es también una estrategia nacional para impulsar el ya visible liderazgo global de China.

Para financiar el ambicioso proyecto y estimular la cooperación financiera, China creó el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (AIIB) con un capital inicial de 100 mil millones de dólares. El Banco ha sido catalogado como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional del Oriente. A 376 día de haber iniciado operaciones, el Banco cuenta ya con 57 países miembros y opera nueve proyectos de energía y transporte principalmente.

Pero mas allá de impulsar un crecimiento económico acelerado y revivir la cooperación internacional milenaria, “Un Cinturón, Un Camino” es también una herramienta para trazar un nuevo orden mundial con China a la cabeza. El plan, con metas y procesos perfectamente delimitados, ha logrado la cohesión nacional a un nivel impresionante donde absolutamente todos – ciudadanos, empresarios, servidores públicos, estudiantes, organizaciones, think tanks, etc. – entienden y asumen su rol para hacer de China una, aún, más grande potencia económica.

Los primeros días de enero tuve la oportunidad de visitar China y ser testigo de las operaciones de “Un Cinturón, Un Camino” de viva voz de distintas organizaciones y ministerios públicos, entre ellos el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, el Ministerio de Comercio y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es por ello que afirmo que absolutamente todos (o casi todos) conocen, entienden y ejercen su rol para impulsar el desarrollo y liderazgo de China en el siglo XXI.

Después de analizar y conversar con distintos miembros de distintas organizaciones, al interior de China “Un Cinturón, Un Camino” ha logrado la cohesión en parte por la cultura milenaria del país, basada en la filosofía de Confucio (disciplina, respeto por los superiores y la conciliación de los deseos personales con las necesidades de la familia y la comunidad), así como en el deseo de revertir el retraso económico en el que se ha sumido el país en los últimos años, para lograr nuevamente un crecimiento de dos dígitos. Es así como el plan ha logrado sumar tanto a nacionales, como ahora países extranjeros para construir conjuntamente un sistema internacional con planes y objetivos concretos.

Como mencioné anteriormente, fueran diversas las instituciones que visite como parte de una delegación de estudiantes de políticas públicas de 13 países distintos. La apretada agenda abarcó cuatro ciudades e incluyó ministerios públicos, el canal central de televisión de China (CCTV), el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, la Fundación de Bill y Melinda Gates en China, Alibaba y otras organizaciones de capital riesgo que directa o indirectamente participan en los proyectos encabezados por “Un Cinturón, Un Camino.”

Todas estas organizaciones compartieron abiertamente su rol en la transformación de China, apegados o no a una agenda política, para impulsar su país hacia una nueva doctrina de apertura y desarrollo. Como un público curioso, el grupo constantemente preguntaba cual sería el rol de China dada la retórica del nuevo presidente de los Estados Unidos, y aún cuando dejaron en claro que China no pretendía suplantar la posición de la potencia norteamericana, entre líneas pudimos constatar que el gigante asiático esta dispuesto a encabezar el liderazgo mundial en el plano económico y de libre comercio, político, tecnológico e incluso sobre cuestiones de cambio climático, todo esto a través de “Un Cinturón, Un Camino.”

Uno de los proyectos que personalmente encontré mas atractivo fue el de la construcción del Hospital Internacional Jiahui. El hospital, que planea abrir sus puertas a finales de 2017, es el primer hospital privado en el país y esta siendo cuidadosamente diseñado para cambiar el panorama de la medicina, la investigación y la formación profesional en China, apegado a los mas estrictos estándares de calidad y las normas de construcción LEED. El principal inversionista del proyecto, Trustridge Partners – que maneja una cartera aproximada de 5 billones de dólares – explicaba los obstáculos que enfrentó la firma para conseguir los distintos permisos y aprobaciones para instalar el primer hospital privado en China operando con capital nacional y extranjero. Sin embargo, con la primer clínica ya inaugurada el proyecto es ya una realidad y se encuentra exitosamente construyendo las instalaciones del hospital internacional en el Distrito Xuhui de la Ciudad de Shanghai.

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Hospital Internacional Jiahui en construcción.

Aún cuando se coloca como el segundo país mas poderoso del mundo, es cierto que China aun tiene mucho que trabajar en diversos aspectos, no solo en el plano económico, sino en la conservación del ambiente y el cambio climático, así como la cuestión de derechos humanos. Sin embargo, China está dispuesto a afrontar sus grandes retos para lograr una transformación que continúe acelerando su crecimiento económico, con más aliados que se sumen a su renovada doctrina de apertura y desarrollo. Ahora más que nunca seguiremos siendo testigos de lo “Hecho en China.”

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Referencias:

Asian Infrastructure Investment Bank. Quick Facts and Numbers. Annual Meeting 2016. Link: https://www.aiib.org/en/index.html

Instituto de Estrategia Internacional. “Un Cinturón, Un Camino.” Cámara de Exportadores de la República Argentina (Abril 2015): http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:rucmfAW5P2oJ:www.cera.org.ar/new-site/descargarArchivo.php%3Fidioma_code%3Des%26contenido_id%3D3664+&cd=6&hl=en&ct=clnk&gl=us&client=safari

Jiahui International Hospital. Jiahui Health. Link: http://www.jiahui.com/en/aboutus/network/hospital/

La esperanza de una vida después de la muerte

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

¿Qué harías si te dieran la oportunidad de seguir viviendo dentro de cien, o tal vez quinientos años? Suena interesante ¿no crees?, pero una de las condiciones es que estés médica y legalmente MUERTO en el siglo veintiuno, además que pagues entre 38 mil y 200 mil dólares. Costo que para muchos es un lujo imposible.

Hay varios institutos alrededor del mundo que ofrecen esta posibilidad de “revivir” en un futuro, aunque por el momento no saben todavía cómo revitalizar a sus “pacientes”. Lo único que ofrecen es la esperanza que a ojos de la comunidad científica internacional es algo descabellado e irreal.

Si bien, hay laboratorios en los que se activamente se busca esta innovación medicinal que permitiría reanimar a cuerpos sin vida, pareciera que institutos como Alcor, Cryogenics, entre otros; intentan reescribir la historia del Hombre Prometeo (el monstruo de Frankenstein), o hacer realidad lo que vemos en historias de ciencia ficción, como la de Han Solo: prisionero en un bloque frío que lo mantiene vivo –y con signos estables.

Los experimentos en los que criogenizaron y volvieron a la vida animales fueron anfibios o gusanos, que comparándolos con los mamíferos, tienen la capacidad de regenerarse después de pasar por un largo proceso a temperaturas muy bajas. ¿Es entonces una esperanza vana para burlar a la muerte? ¿Acaso existen motivos para creer que podrá funcionar?

Ninguna de estas dos preguntas tiene una respuesta clara, y tanto detractores como fieles seguidores de esta rama científica poco explorada continúan buscando hechos tangibles. Sorprendentemente, esta práctica tiene ya más de 300 cuerpos en espera de un avance milagroso que les devuelva a la vida.

Y aunque el proceso aún tiene sus defectos y no es posible mantener completamente a salvo a todas las células, puesto que con el frío constante llegan a cristalizarse y dañarse, estos institutos y los grupos que les defienden creen fielmente que la ciencia podrá rescatar algún día estas células también dañadas por el nitrógeno. Mientras tanto, miles de personas se preparan para una preservación un tanto faraónica (puesto que lleva un proceso similar a la momificación) y poder aspirar a una vida después del mañana.

Pero…

¿Recordarán quienes fueron en el pasado?

¿Serán una persona nueva en un cuerpo viejo?

¿Qué mundo les espera más adelante?

Vivir después de haber muerto por medio de procesos científicos poco desarrollados es un riesgo que muchos están dispuestos a tomar, aún a pesar de las muchas preguntas sin respuesta y tal vez caminos sin retorno.

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Carta a una amiga

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Por: Ingrid Canul

Carta de un hombre que, casado con una mujer que desprecia, confiesa su obsesión por la novia de su mejor amigo, su deseo loco y la decisión que ha tomado de marcharse.

Lucía:

Se te hará extraño que te escriba esta carta, lo es. Perdóname, eres la única persona a la que puedo contactar, no tengo valor para escribirle a Santiago y tampoco sé qué podría decirle, no tengo suficiente cinismo para escribirle a Roxana y contárselo todo, prefiero que siga teniéndote como su amiga y que ustedes continúen siendo parte de su familia. Yo ya no puedo más.

Hace meses que estoy como loco, después de recuperarme de la recaída con mi diabetes, me di cuenta de lo patética que es mi vida, metido en un matrimonio en el que sólo importan las apariencias porque hace mucho tiempo me di cuenta que ella no es como yo pensaba y ella se dio cuenta de que no la amaba realmente. Estoy seguro de que se dio cuenta antes que yo, porque de pronto se volvió feroz y manipuladora y aunque es cierto que amaba más lo que yo quería que fuera que a ella misma, nunca desprecié tanto a alguien como a ella cuando se mostró como realmente era.

Ahora mismo estoy sentado en el porche que ella remodeló a su entero gusto y con mi dinero, no con el suyo. Entro a cada espacio en esta casa y no hay nada para mí, no hay nada mío, me siento como si estuviera compartiendo un lugar alquilado con una completa desconocida…yo que siempre soñé con tener un hogar feliz, con dos o tres niños correteando por ahí y ahora veo todos mis sueños muertos, guardados en una caja, ocultos en algún rincón de esta casa, que hace unos años representaba todo lo que anhelaba. Está lloviendo.

Las gotas caen y me salpican los pies. Veo desde aquí el letrero de la calle, todos duermen y yo no puedo dejar de pensar en ti. Tengo que decírtelo, quiero que lo sepas cuando me vaya, siempre has sido una gran amiga y por eso es que quiero que sepas todos los motivos por los que he tomado esta decisión. Y es que estás en mi mente casi todo el tiempo, te sueño cada noche y aún durante el día, miro la forma de tu silueta en la lluvia que cae, en las flores del parque, en la luz del sol. Cada vez con más frecuencia pienso que estoy enamorado de ti.

No imagino lo que piensas ahora y si te lo dijera a la cara ¿Cómo reaccionarías? ¿Qué tendrías para decirme? ¿Saldrías huyendo como lo has hecho hasta ahora? Entiendo que sea una situación difícil, muchas veces creo que unicamente estoy confundido por todas las cosas poco felices por las que estoy pasando. Me siento desanimado y solo, y de pronto llegas tú. Siempre con una sonrisa, dispuesta a hablar de todo y hacerme reír. No sé si sabes cuando es que más falta me haces, pero apareces y me robas cuando menos una sonrisa y me siento completamente agradecido por eso…hay tan pocas cosas por las que puedo sentirme agradecido.

Sé que es una declaración chocante, pero tengo que sacarlo para ponerle fin, jamás traicionaría así a mi amigo y sé cuánto lo amas, he visto cómo son cuando están juntos, cómo se miran, cómo se hablan, cómo se tocan: son simplemente perfectos. Mi deseo no es entrometerme, pero necesito decírtelo y así quizás me des mucho espacio para dejar de pensar en ti y dejar de soñar contigo, para que me saludes como si no te importara, para que dejes de preguntarme cómo estoy, para que dejes de aparecer tan hermosa como eres, de mover tu cuerpo a mi alrededor, de atormentarme con tu cuidado ¿Pero qué digo? Eso ya no será necesario.

No quiero que te sientas mal por mí, quiero aclararte que soy una persona bastante madura y estoy consciente que este mi amor es de lo más egoísta, un escudo para no ver cómo se cae mi vida en pedazos, prefiero verte a ti que vives tu vida con toda la energía que yo quisiera para mí. Estoy consciente que no eres como te imagino, que eres un producto de mi imaginación, que sólo eres un espejismo, que te he convertido en el ídolo intocable, en la mujer perfecta y por eso es que aún a pesar de que él no existiera entre los dos y tu cuerpo me incite a acariciarte, sé que nunca habrá nada entre nosotros.

Pero te tengo metida entre ceja y ceja y de ahí no puedo sacarte, y cuando él viene y me dice lo feliz que es y a veces hasta lo que hacen juntos, te imagino tendida ahí para mí y muero de ganas de tener tu cuerpo y sentir tu fuego abrazándome entero, aunque mi consciencia me grita que no debería desearte así, siento que cualquier día podría sucumbir a este deseo. No sé cómo dejé que esta obsesión se apoderara de mí, me impide ser yo mismo, me he convertido en un monstruo y tú, eres la diosa que lo inspira. Lo peor es que sé que no te soy del todo indiferente, sé que a veces piensas en mí, sé que me deseas.

Recuerdo esa única ocasión en que me diste esperanza, fue tan sutil y tan fugaz pero tan revelador como inesperado, nunca unos ojos fueron tan expresivos, nunca un rostro manifestó tanta seguridad en sus sentimientos, nunca me sentí tan emocionado y tan perdido al mismo tiempo; vi en tu mirada un atisbo del demonio que eres, una pequeña señal de tu interés y de tu pasión, solo para que te cerraras inmediatamente y te alejaras, para que me miraras con una dureza difícil de ignorar y me hicieras huir de ahí rápidamente.

Sé que fue real porque inmediatamente marcaste tu espacio y no te acercaste por mucho tiempo pero a veces pienso que lo soñé, porque por mucho que intente captar de nuevo esa mirada, jamás volví a verla. Aunque la busqué una y otra vez durante unas cuantas semanas y aunque en los 15 años de tu hermanita incluso bailamos juntos, aunque te miraba a pesar de que mi esposa estuviera ahí mismo. Enloquecí.

Y sigo enloquecido ahora. Soy como un mendigo que busca un lugar, un espacio y un momento para estar tranquilo, quiero aclarar mis ideas y de nuevo apareces tú, de nuevo esa mirada y la siento tan cercana que es como si hubiera sucedido ayer y luego vuelvo a preguntarme si alguna vez sucedió o si realmente significó algo, es como tener la mente llena de humo.

Sé que soy despreciable. Sé que es difícil leer esto y que después puedas siquiera mirarme, pero en tanto que vivo con una mujer que es apenas la sombra de lo que creí que era, que es apática y estúpida, sé que he dejado de amarla por completo, no por ti, tú sólo eres algo incidental, una distracción para no escuchar mi corazón romperse y mi voluntad resquebrajarse y mientras sueño contigo entre mis sábanas, casi me parece que mi mundo no se viene abajo, que no la escucho gritando y quejándose, que no me duele hacerla llorar porque se da cuenta que ya no me importa, que todos los planes que hice se van a la mierda igual que tú y que todos, pero sobre todo yo.

Si pudieras ¿Me acompañarías? Me largo de aquí porque no quiero hacer más idioteces, esta carta ha sido bastante, tengo que irme o terminaré insultándola o peor, terminaré insinuándote que tengas una aventura conmigo, porque yo sé y tú debes saberlo que es todo lo que quiero, así que me iré a buscarla en otro sitio porque en este ya no hay espacio para mí. Soy un loco ciego y cínico que te ama con locura, te idolatro como a una figura de cera…así de perdido estoy…espero que puedas perdonarme y que nunca le cuentes de esto. Cuando regrese, espero haber encontrado un poco del calor que necesito, porque siento que estoy quedándome frío por dentro, nunca volveré a manchar tu recuerdo con revolcones vulgares y si ella quiere, si puede mirarme y encontrar algo que amar, si puedo encontrar en ella algo que me inspire amor, si me acepta de nuevo, entonces regresaré con ella. Eso…o quizás no regrese jamás.

Te agradezco todo lo que has hecho por mí, amiga mía, no ha sido culpa tuya, todo se ha gestado dentro de mí mismo, descubriendo formas que podía ser y no sabía, no puedo despedirme de nadie porque mi alma ya no lo soportaría. Lo que más me duele dejar es a ustedes dos, pero los guardaré como el recuerdo más preciado, mi tesoro incalculable, mi eje central.

Cuando era niño soñaba que el agua de lluvia se llevaba mis tristezas y lavaba las faltas de mi alma, así que me iré ahora que todavía está lloviendo. Adiós Lucía. Te amo, no es un amor perfecto, es muy cínico y algo retorcido pero te amo, de la manera más sincera y de la manera más atenta, te amo. Cuídate y cuídalo a él por mí.

Fernando.

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No en nombre de nuestro Dios

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Por: Gina Jiménez

Fui católica durante casi toda mi vida, pero católica en serio. No parte del 80% del país que se hace llamar católico y solo se para en misa cuando es Navidad. No digo esto con afán de juzgar, es una diferenciación meramente descriptiva que vale la pena hacer. Yo era una católica de “a de veras”, de las que van a misa cada semana, de las que buscan un templo cercano cuando llegan a un país extranjero, aún si sus papás no estarán alrededor para presionar. Católica de las que se alegran en Navidad, no nada más por los regalos o la familia, sino porque era el cumpleaños de Jesús. Católica de las que hacen ejercicios espirituales, es decir, de las que se encierran en un retiro de silencio por ocho días para leer pasajes de la Biblia intentando sentir “dolor de corazón” por el judío de sandalias que, hace mucho, disque murió por nosotros.

Afortunadamente, yo también era una católica privilegiada. Privilegiada porque tuve la suerte de estudiar en una de las escuelas más fresas de mi natal Puebla. Una escuela que, por supuesto, era católica, pero antes era Jesuita. Entonces, mi suerte no sólo fue la de alguien que pudo ir a una preparatoria con instalaciones presentables, sino la de una adolescente que pudo sentarse en un salón de clases en el que los profesores preguntaban (durante clase de religión y sin el menor ápice de vergüenza) ¿De verdad crees en Dios? ¿Te has preguntado por qué?

En el Sistema de Colegios Jesuitas se estudia religión, pero se cuestiona y se pregunta por la experiencia personal, misteriosa y profunda de Dios que cada uno ha tenido. En el Sistema de Colegios Jesuitas se lee la Biblia, pero (al menos en mi escuela) se discute sobre sus implicaciones para la vida pública, para la desigualdad y el dolor del mundo en el que vivimos. En el Sistema de Colegios Jesuitas se estudia Cristología, pero se habla del Jesús Histórico, del que no era blanco ni barbón y vino a irrumpir un orden social profundamente injusto.

La educación religiosa a la que tuve acceso durante doce años surtió efecto y cultivó en mí una honesta, profunda y personal devoción a “Dios” (whatever that means) que no necesariamente estaba acompañada por una devoción a la Iglesia católica. No sé muy bien como entendía a Dios en ese entonces, pero estoy segura que algo tenía que ver con el amor, la esperanza y la justicia, y con entender esos valores como sagrados y grandes, mucho más grandes y trascendentes, que mi existencia o la existencia de cualquiera que conociera. Mi devoción a Dios no era meramente a él, estaba acompañada con una entrega y compromiso a la construcción de “su reino”. Porque, ¿cómo se podía “seguir a Jesús” (cuando eso significa Jesuita) sin comprometerse con la construcción de un mundo incluyente amoroso y justo? En ese tiempo, mi cita bíblica favorita (y sí, tenía una cita bíblica favorita) decía: “No he venido a traer paz al mundo sino espada”. Porque para mí ser católica era irrumpir, disentir y alzar la voz por los excluidos, ¿y quiénes eran los excluidos sino las prostitutas y los leprosos?

El catolicismo revolucionario en el que creía me impulsó entonces a hacer un año de voluntariado en la Casa del Migrante de Saltillo. Una experiencia que ha sido, por mucho, la más significativa de mi existencia. Durante ese año tuve la suerte de conocer a madres que trabajan día y noche con jóvenes con VIH, muchos de ellos homosexuales. De conducir con un obispo que oficia misa con la bandera gay en el altar y de ser acompañada por un padre que pregunta a migrantes violadas si quieren ir al DF a abortar cuando se embarazan.

Durante ese año viví en un universo paralelo, donde la gente no sabe cuándo es su cumpleaños (porque nunca importó), donde los niños de quince años han matado ya a un par de personas y las madres buscan sin descanso a sus hijos migrantes que no han visto en décadas. En medio de tanto dolor lo que más cala es la desesperanza. Por un lado, el trabajo se siente arduo e inútil y, por otro, si usted cree que los migrantes son (exclusivamente) personas dulces, agradecidas y amorosas es porque nunca ha trabajado con ellos. Entonces los voluntarios, las madres y los padres trabajan eternamente para darle de comer a quiénes nunca dejaran de pasar, pero tampoco comenzaran a agradecer. Cuando regresé de Saltillo me alejé, casi inconscientemente de cualquier tema relacionado con la migración y el activismo, pero unos cuatro años después un estudiante argentino de doctorado me pidió platicar al respecto. Nos vimos en un café y platicamos amenamente de lo que había sido mi voluntariado y de la gente que había entrevistado. En algún punto de la plática preguntó:

–¿Por qué nunca volviste?

–Pues empecé a estudiar y eso quedó de lado

–No, pero ¿por qué nunca volviste a hacer nada relacionado con migración? Tengo un par de semanas entrevistando voluntarios y los hay de dos tipos; los que después de su voluntariado siguen trabajando con migrantes todos los días y los que se alejan por completo de cualquier cosa parecida. ¿Por qué?

Me quedé mirándolo por un par de segundos, sorprendida por lo mucho que me conmovió esa pregunta.

– Es que es muy cansado- casi exhalé.

– Me imagino -dijo él- mira, te voy a decir una cosa: yo detesto a la Iglesia católica. De verdad. Soy extremadamente crítico de la Institución, creo que es peligrosa, creo que es hipócrita y creo que es dañina. Aún así, me sorprende que todo el trabajo que se hace en México en favor de los migrantes lo hace la Iglesia Católica y me cuesta trabajo entender por qué. Yo vi cómo vivían los migrantes en África para llegar a Europa y es lo peor que he visto en mi vida. Podré detestar a la Iglesia, pero me queda claro que el trabajo que hacen en México no tiene nombre. No puedo más que quitarme el sombrero. No quiero ni siquiera imaginar cómo estaría la migración en México si no fuera por ellos.

– ¿Sabes cuál es mi impresión? De pronto, creo que el trabajo con migrantes es tan duro que es necesario creer en Dios.

Un par de años antes me había encontrado con esta cita, traducida del alemán, de Johann Gottlieb Fichte. Fichte dice esto cuando habla sobre la utilidad de la religión y cuando la leí no pude evitar pensar que describía, sin querer, la labor de los albergues para migrantes:

“Donde a simple vista se advierte con claridad la imposibilidad de mejorar la época y a pesar de ello se sigue trabajando incansablemente por mejorarla; donde se soporta con paciencia el sudor de la siembra sin perspectiva alguna de cosecha; donde se hace el bien a los desagradecidos y se colma de apoyo y bienes a aquellos que maldicen, con la certeza de que seguirán maldiciendo; donde, a pesar de cientos de fracasos, se persiste en la fe y el amor: allí no es la simple ética la que impulsa – pues ésta pretende un objetivo – sino que es la religión, la entrega a una ley superior y desconocida, el enmudecimiento libre ante Dios, el amor íntimo a su vida nacida en nosotros, la cual debe ser salvada, simplemente por sí misma, allí donde el ojo humano no ve otra cosa que salvar”

En días del Frente Nacional por la familia, me pregunto todos los días cómo el mismo Dios que inspira a los activistas católicos a dar su vida por los desahuciados, inspira a otros a iniciar campañas de odio y discriminación en su nombre. Es terriblemente injusto desvirtuar a todos los católicos de México en nombre de Norberto Rivera porque en este país hay gente que en nombre de un Dios hace más por el prójimo en una semana de lo que casi todo México hará en toda su vida. El Dios que predica amor, paz y justicia no puede ser el mismo consternado por con quién nos acostamos.

Señores, altos clérigos de la iglesia católica mexicana: hagan marchas, promulguen prohibiciones, limiten a las personas, pero, por favor, no lo hagan en nombre de nuestro Dios. Porque, claramente, no puede ser el mismo.

Foto: http://catolicoygay.blogspot.mx/2010/08/obispo-mexicano-que-colabora-con-gays.html

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Vargas Llosa vs el consumo postmoderno de la literatura

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Por: Paola González – @PaolagabbieG

Hace unas semanas el mundo literario se sacudió ante el inesperado veredicto de la Academia Sueca. Bob Dylan obtenía el Premio Nobel de Literatura, arrasando a los escritores y poetas que habían sido nombrados como posibles ganadores. El año pasado también hubo discusiones sobre la decisión de otorgarle a la periodista Bielorrusa Svetlana Alexievich el Nobel por su prosa—según sus detractores, similar a varios autores (leease Joyce Carol Oates, John Banville, Jon Fosse, entre otros)–. ¿Cuál es la mayor diferencia entre estos dos casos?

-Ah, sí, Bob es cantautor-.

Si bien su icónica trayectoria y sus letras son de una belleza excepcional, muchos literatos expresaron su inconformidad al conocer el veredicto y miles de opiniones contra este se sumaron al del veterano Mario Vargas Llosa, quien en algunas ceremonias que ha presidido en estos días, como la presentación en Berlín de su último libro, dijo a la prensa que el Premio Nobel de Literatura debe ser para escritores y no para cantantes, a pesar de que disfruta de la obra del señor Dylan. Comentó también que este galardón no debería abrirse a la poesía cantada, ya que dejaba el paso abierto a que cualquier persona de la farándula aspire a un Nobel dedicado al arte de las Letras.

Si bien pareciera que el señor Vargas Llosa dio estas palabras a la prensa por la emoción negativa que aún mantienen muchos respecto al galardón de las letras, no dista mucho de la realidad que hemos presenciado este mismo año. Durante la Feria del Libro en Bogotá, Colombia, la prensa local se escandalizó al ver que la presentación del libro del youtuber Germán Garmendia, titulado “Chupa el Perro”, atrajo a más personas al recinto, e incluso medios como El Universal afirmaron que el saldo final fue de mayores ventas del joven chileno que del veterano peruano que asistía junto a otros grandes de la literatura latinoamericana a esta Feria del Libro.

Tenemos entonces motivos claros para que el escritor Mario Vargas Llosa se exprese de esa manera ante la prensa, aunque más allá de sus experiencias se encuentran los datos estadísticos en países latinoamericanos. Tan solo en México, Grupo Milenio publicó en el 2013 que había cerca de 100 ferias del libro en el país, y sólo se leían 2.5 libros al año en promedio, aumentando a 5.3 en el 2015, según datos arrojados por el Excelsior y El Universal.

-¿Pero cuales fueron los libros más leídos en el año más leído?-

Excelsior tiene el top 5:

5.- Crepúsculo (sí, aún lo leen)

4.-El Principito

3.-Cien Años de Soledad

2.-Trilogía Cincuenta Sombras de Grey (hasta mis tías lo leyeron)

1.- La Biblia

Aunque sabemos que entre nuestros amigos pasa que dicen haber leído tal o cual libro para sentirse importantes, “únicos y diferentes” (que tire la primer piedra el que no), en un mundo lleno de hipsters o cosas mainstream y es tan usual que se vea ahora un best seller de una socialité, una autobiografía de algún famoso caído a menos buscando la gloria perdida o un compendio de absurdos traducidos a un lenguaje “impropio del vulgo”, que no nos damos cuenta a simple vista de las tendencias del consumo literario hasta que hacemos un análisis más profundo: preguntando por sus hábitos de lectura, sus afinidades y gustos más allá de las páginas.

Esto es lo que critica el señor Vargas Llosa en sus discursos, el poder de la opinión pública de personajes lejanos a la literatura y las tendencias en redes sociales, para guiar al consumo literario impuesto por el pensamiento postmoderno que se rige por las ganancias en ventas y la sentencia—si no leíste a (…) no eres lector –.

Les mando un cordial saludo a todos los que asistieron a la Feria Internacional del Libro 2016 en Guadalajara, Jalisco, estuve paseando por los pasillos llenos de póster promocionales del nuevo libro de Kim Kardashian, mientras buscaba una buena edición de la obra Cyrano de Bergerac.

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Poema Póstumo

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Por: José García Dobarganes – @jooosege

¿Acabamos de chocar? ¿Íbamos a Aguascalientes?
No, no íbamos a ningún lado, me temo.
Solo teníamos ganas ¿sabes? Pero al final no se cumplió, nada.  

¿Qué sucedió?¿Dónde estoy?
Nada. En ningún lado. Esta es la realidad de la que no quiero escribir. Estar en la sala de espera con las miradas de todos y todas; de la señora con el rebozo y la bolsa de mercado, sentir que soy como ella. Me quería poner un traje para ir al funeral, pero no lo hice, no llegó a tiempo. La muerte, no el traje. Caminé y abracé y me cansé. ¿No rentaran mujeres para que se sienten enfrente de la caja y lloren mientras rezan un rosario? Lloré, solo un poco. Sentí que debía hacerlo. Era mi obligación en el funeral de mi padre. ¿Eso hacen los hombres también? Mi madre lloraba en mi hombro. Mi primo iba de jeans y su papá con una chamarra de futbol americano. Quería que se fueran. Me dieron asco. Mi papá estaba enfrente de ellos en un caja con fotos y flores. Estaban vestidos como si estuvieran comiendo barbacoa en el mercado del domingo. Con las barbas llenas de grasa y las manos de mengambrea.

¿Lo que pasó fue mi culpa? ¿Me voy a morir?
Los dedos amarillos del cigarro, los labios rotos y la piel reseca. Todos tienen la culpa. La tiene la mujer deforme, la cocainómana, la puta, la alcohólica, la protagonista, la amargada, la erotizada, la ladrona y depravada, la adúltera. Tiene la culpa ese mundo de vulgaridades; de habitaciones sucias, de cocinas grasosas, de platos con manchas de comida, de sábanas con semen, de ropa polvosa, de coños calientes y de vergas y huevos y sin quehaceres. De maquinaciones y sueños frustrados. ¿Sabes lo que pasaba tras esas cortinas gruesas, azules y espesas? ¿Sabes cómo entraba la luz, la luz amarilla, a corroerlo todo? El alma se estaba pudriendo en el abandono; en la soledad más cruel y desesperante.

¿Me voy a morir?
Volvía a preguntar una y otra vez, entre infartos y convulsiones y llantos y tías y madres y abuelas y amigos y mi propia condición y debilidad. Entre los papeles que tenía que firmar porque no había nadie más. Entre las miradas de la familia, esa misma que deseo con el corazón que desaparezca. Que sufran, que lloren, que sientan una espada atravesarlos desde la espalda al corazón. La muerte no es suficiente castigo, sino la pérdida de lo amado, el dolor y el sufrimiento, continuo.

¿Qué me pasó? Confió en tí, siempre lo he hecho. Solo dímelo, ¿me voy a morir?
Los oxfords boleados y las agujetas bien amarradas. Los cobardes no vinieron al funeral, los enemigos tampoco. Quería que todos se fueran. Nadie estuvo ahí nunca, solo yo. ¿Por qué habrían de estar frente a su cuerpo frío? Nadie lo merece. Yo era el único que lo conocía. Váyanse, todos. Esta es la realidad de la que no quiero escribir.

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