Crisis existencial de los milenials

“En medio del camino de la vida me encontré en un oscuro bosque, ya que la vía recta estaba perdida.”

                        -Dante

Desde que nacemos hasta que alcanzamos cierta edad nos encontramos con la fortuna de que siempre hay un camino demarcado que seguir. Vivimos con la comodidad de que, año con año, en la escuela las cosas cambiarán poco o nada, más allá de nuestro crecimiento natural. Nadie nos pregunta qué queremos hacer hasta que cumplimos 18 años o, en su defecto, nos graduamos de la prepa. Aún en la carrera hay el colchón de alrededor de cuatro años sin tener que deliberar. Entonces es cuando se complica la cosa y viene el ¿qué sigue?

Algunos corren con la enorme suerte de saber claramente qué quieren hacer, otros aún más bendecidos cuadran sus ambiciones con las expectativas de sus padres. ¿Y el resto? Al resto nos toca la batalla interna y externa de descubrirnos día con día. Somos la primera generación a la que se les da una verdadera opción a la hora de escoger su futuro. Pero, al mismo tiempo, seguimos en la transición en la que las aspiraciones culturales y familiares pesan sobre nuestros hombros, predisponiéndonos hacia un camino o el otro; más que nada, existen muchas cosas que nos hacen optar por la vía de la estabilidad económica y familiar, dejando atrás las que pueden ser las pasiones auténticas. Diario podemos ver videos y artículos motivacionales que nos empujan a salir de la zona de confort y a arriesgarnos por lo que queremos: a vivir de forma extraordinaria, a viajar, a conocer, al carpe diem. Luego nos topamos con que, para todo esto, se necesita dinero…  que sólo podemos conseguir trabajando. Y se muere la ilusión efímera.

Esto aunado a que, a pesar de todo lo que planeamos, dependemos enormemente de la casualidad. En todo. Se nos puede presentar una oportunidad en un momento que, si la dejamos pasar, no vuelve más. El coincidir toma más y más importancia conforme se analiza en retrospectiva.

Por lo anterior, nos encontramos con que los milenials somos una generación que vive en crisis existencial. La crisis de la mediana edad por la que pasaron y siguen pasando tantos parece haberse recorrido con nosotros. Nuestra juventud parece estar marcada por esta duda de ¿y ahora qué? ¿de verdad quiero esto o aquello?

Esto es resultado de que cada vez hay más opciones a nuestro alcance y de que nuestros padres han sido más permisivos en general. Además de que somos la herencia de las primeras generaciones que se empezaron a divorciar. Así los milenials son más conscientes e introspectivos, se cuestionan más a la hora de decidir sobre la vida laboral y en pareja.

El punto está en no dejar que la vida nos encarrile en el conformismo y en el pasar de los años sin detenernos a ver qué está pasando. Que no nos mate el estigma. No casarse sin amor, por mera costumbre y porque “es lo que sigue”. No siempre tendremos la suerte de estar donde quisiéramos en dado momento, pero también hay que tener la madurez de aceptar ciertas situaciones y analizar si por ahí se puede encontrar eventualmente la felicidad.

La crisis milenial no es mala señal. Todo lo contrario. Es reflejo de una mayor consciencia. Mejor dudar y cuestionarnos mientras estamos a tiempo, y no tenemos vidas dependiendo de nosotros, que cuando ya puede ser demasiado tarde y nuestros mejores años se escaparon como la arena.

9_ErnestoGomez

Escrito por InteIndep

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