aPor: Alex Leurs

No me gusta París. Tiene todo lo que no extraño de una ciudad grande; tráfico, ruido, caos, masas de gente en dinámicas deshumanizantes y contaminación, entre otras. No obstante habría que ser muy testarudo para negar su grandeza. Es la ciudad cliché del romanticismo y la belleza. Joya arquitectónica, mina de oro cultural, patrimonio histórico, bastión de los derechos humanos y de la modernidad democrática. París es simbólicamente un testigo de las atrocidades que fundaron nuestro presente sociopolítico. En este sentido, el legado histórico parisino transmite una responsabilidad social de la cual es importante poder apropiarse si pretendemos aprender del pasado para encaminar los presentes por venir.

Recientemente descubrí, en París, el Memorial de los Mártires de la Deportación; se trata de un monumento a los que sufrieron y sobrevivieron los abusos de otros. Un recuerdo del alcance de la maldad pero también de supervivencia, de lazos y resiliencia. Y si bien es un monumento al pasado, también lo es hacia los que vuelven a vivir estas tragedias en la actualidad. O por lo menos, la promesa de que algún día también se hará uno para ellos. Claro, cuando ya sea demasiado tarde. Porque al parecer ese es el momento en el que a la mayoría se le facilita abrir los ojos; cuando es muy tarde para actuar.

Situado a espaldas de Nuestra Señora de París, justo donde la Isla de la Cité termina y el Sena se impone, un parque disimula escaleras que te confrontan, de forma inevitable, con una estructura que evoca la angustia de llegar a un lugar donde no eres (bien) recibido. Luego, una secuencia de salas. Desfilan imágenes, citaciones, videos, mapas, números y estadísticas que no dejan indiferente a nadie. Da la impresión de que sólo un sociópata o un ser que no quiere sentir puede salir intacto de esta visita; confundirlos sería un insulto para el primero.

La idea de escribir alrededor de esta experiencia surgió al instante en el que entré a la primera sala. Sin embargo, la convicción de que era necesario hacerlo llego al final, cuando salí y vi a gente asoleándose, tomando cerveza en el parque del memorial.

En la visita dos citaciones me inspiraron.

“Perdona. No olvides” –Anónimo.

Yo me pregunto lo que significa y lo que representa perdonar a aquellos que cometieron crímenes contra la humanidad. También me pregunto lo que significa no olvidar. Y si me lo pregunto es porque trato de aprehender la dimensión histórica de esos eventos y lo que pueden aportarnos. Sino un memorial no sirve para otra cosa que para calmar nuestra angustia. En ese caso seria pura hipocresía (y si bien no omito la hipótesis, prefiero ser optimista). La memoria no tiene sentido si se usa para atormentar, para designar culpables y recaer en tendencias nacionalistas. La memoria es la base del aprendizaje y es en ese sentido que te pregunto a ti lector, ¿cómo perdonamos algo que no conocimos? ¿Cómo aprendemos de eso?

“Pero el día en que los pueblos entiendan quienes eran ustedes, morderán la tierra de despecho y sus remordimientos los inundarán de lágrimas y les levantarán templos”

– Vercors-

Esta cita fue la que más me conmovió. Me hizo ver que actualmente corremos el riesgo de querer morder la tierra en el futuro. En cualquier otra época ya estaríamos hablando de guerra. Nuestro presente, envuelto en lo virtual, facilita la banalización del sufrimiento de otros. Porque si puedo ver a la gente sufrir desde mi jacuzzi entonces, tal vez, después de todo, no sea tan grave. Si puedo tolerar verlo y saberlo entonces la dimensión dramática se desmorona. Y es que así nos veo. Tomando el sol sobre la memoria de los que han sufrido excesos humanos. Como si eso no pudiese pasarnos. Como si eso ya no pudiese pasar. Sin embargo, no solo esta pasando, sino que nos oponemos a responder de forma humana a una crisis social argumentado política, economía y distancia.

En la Segunda Guerra Mundial habían deportaciones, trincheras, campos de trabajo, campos de exterminio, intolerancia a la diferencia (porque no solo fueron víctimas los judíos sino también los negros, los árabes, los discapacitados y los homosexuales, entre otros), muertes, sangre y periodicazos. Hoy en día tenemos twitter e instagram, videos y fotos, migración forzada, puertas cerradas, miradas volteadas, drones y –aparentemente– algunos campos de trabajo forzado para homosexuales en Ucrania. Que las formas cambien no significa que no estén en juego los mismos valores, las mismas libertades, los mismos miedos, las mismas esperanzas. Y eso, se nos está escapando. Ojo, no hablo de la información sino de su alcance y de su significado.

Entonces, regreso a la primera citación. ¿Qué es perdonar sin olvidar?

El primer esbozo de respuesta que puedo proponer es que en una lógica dialéctica los opuestos permiten avanzar mediante síntesis. Tengo miedo de vivir sin entender lo que está en juego. Sería un insulto a nuestros antepasados que defendieron con sus vidas un ideal. No sé cuál sea ese ideal. Únicamente puedo decir que me parece que hoy en día nuestros ideales se limitan a la imagen y algunos otros indicadores banales y superficiales. Y que esos ideales no se ven trastocados por el sufrimiento humano. Al contrario, se ven reforzados como una pantalla de protección.

Tal vez la mayor lección es que el ser humano se puede deshumanizar, que la maquina que hemos creado tiene en su algoritmo la tendencia a apagarnos mediante la homogeneización de la cultura y de las formas de ser.

Entonces, saliendo del memorial, viendo a la gente sin camisa, bebiendo sobre ese parque, me vino a la mente el movimiento de los Indignados. Porque, ¿cómo no indignarse? La historia permite contextualizar el presente, reflexionarlo para construir el por venir. No hay una buen camino. Pero repetir la historia o tolerar la repetición de errores del pasado, eso si que debería ser indignante.

Retomando la construcción de Mujica; esto no es una apología al intelectualismo, es una apología a lo humano comprometido.

35_alexleurs

 

 

 

 

Escrito por InteIndep

Un comentario

  1. […] Perdonar sin olvidar usaba la imagen de una persona tomando el sol y bebiendo cerveza en el parque del memorial a los […]

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