Futbol para aficionados

Por: Ernesto Gómez  – @EGH7

Existe un debate cuando se habla sobre las conveniencias de apasionarse por las historias de las películas, series y, sobre todo, el futbol o en su defecto cualquier otro deporte. El deporte más popular del mundo despierta sentimientos en sus aficionados de todo tipo, los guiones de los partidos siempre pueden cambiar y, por esto mismo, el futbol es a final de cuentas y como lo dijo Valdano, “lo más importante entre las cosas menos importantes”.

Por lo anterior este deporte genera una pasión que para muchos parecerá desmedida, incomprensible y generadora de un desgaste innecesario. Pues ser un fanático verdadero toma tiempo, a veces quita el sueño y, por la naturaleza del deporte, en incontables ocasiones enfrentará al aficionado con la decepción y el desasosiego. Naturalmente, existirá la otra cara de la moneda, la del éxtasis, la de la incredulidad cuando se ve a un ídolo romper a una defensa y meter el gol del gane; la de la felicidad que en ocasiones se siente inmerecida cuando tu equipo logra lo que parecía imposible. Existe una cierta nobleza en apasionarse por un equipo, pues ser hincha del futbol es un irrenunciable sube y baja de emociones en el que la única constante para los devotos es la camiseta.

Tan sólo de ejemplo está la semana del Barcelona en la que un miércoles quedó eliminado de Champions para el domingo ganar un partido importantísimo contra el Real Madrid en el último minuto con gol de Messi, la mina que sigue dando alegrías a los barcelonistas. Del abismo a la gloria en cuatro días. Hay semanas por las que crees morir en el futbol.

Este bienestar es tal vez comparable con el que sentirán los fanáticos de la lectura o de alguna serie televisiva cuando ven a su personaje favorito triunfar, al igual que la tristeza cuando algún otro pierde la cabeza. Los seguidores asiduos de Game of Thrones comprenderán esta sensación perfectamente.

La pregunta es si no será mejor vivir en el aparador y ser parte del público casual que disfruta del futbol, pero cambia sus alianzas conforme cambian las fortunas de los equipos. Ser de los que gustan de ver un partido sin sufrir por el resultado y sólo alegrarse de la calidad del mismo. Sin las angustias, muchos dirán que esto es incuestionable. A los apasionados se les asemejará a disfrutar un buen vino, más nunca embriagarse, pues nunca sufrir también significa nunca saborear algo enormemente.

Naturalmente, siempre tiene que existir un límite a la pasión y no dejar que escale a otros niveles, pues siempre hay cosas más importantes. Pero sobre todo es aún más importante que la indiferencia siempre se mantenga sólo frente a lo baladí y no alcance todos los niveles de la vida. Esto porque la indiferencia se acerca peligrosamente a la inanición espiritual y no hay nada peor que eso. Hoy más que nunca es importantísimo que lo anterior no suceda.

La disputa entre la comodidad de la indiferencia y el vaivén del fanatismo se transmite a todo y siempre parecerá atractivo el camino del desapego que te distancia por siempre de la decepción. Sin objetividad alguna, como apasionado al deporte y a las historias, me decanto siempre por la vida incierta como aficionado con todo lo que conlleva, bueno y malo. Aunque honestamente, también habrá días en los que se querrá ser inmune a la tristeza que causa la derrota y optar por la comodidad del eterno indiferente, pero con la siguiente victoria se olvida este momento de duda y hace que todo valga la pena.

9_ErnestoGomez

 

Escrito por InteIndep

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s