Vivir de recuerdos

Por: Diana Vázquez – @dianavzcs

La energía no puede crearse ni destruirse, sólo se puede transformar. Tengo una teoría de que todo es energía: nosotros, nuestras acciones, nuestros pensamientos. Pienso que todo lo que hacemos de alguna manera no muere, sólo se transforma. Ahí es donde está nuestro impacto. Esa energía, la nuestra y la de los demás, todo se queda en este mundo.

¿Qué pasa con nuestros recuerdos? Ellos son el impacto de otras personas en nuestra vida, es la energía que ellas nos transmiten. Buenos o malos, al acordarnos de ellos, usamos energía al mismo tiempo que nos la da. Nos hace estar en aquel momento por un segundo, nos hace sentir como en el pasado y hace que algo dentro de nosotros se mueva. A veces sólo los guardamos, otras veces salen a la superficie de nuestra mente para activarnos de alguna manera. Por eso los recuerdos son útiles, por algo esa energía se quedó dentro de nosotros: para convertirnos en lo que somos hoy.

A veces pienso en todo lo bueno que ha pasado en mi vida: en esa cena en la terraza con mi familia que me hizo sentir que nada malo podía suceder; en la tristeza que sentí cuando mi hermana se fue un semestre de intercambio pero al mismo tiempo me hizo sentir feliz; la vez que conocí a la que hoy en día es mi mejor amiga; en mi primer beso; en ese momento donde me di cuenta que estoy donde tengo que estar y que no me arrepiento de nada. ¿Qué pasa si eso se borra de mi memoria? ¿Qué pasa con esa energía que era mi motivación día con día? ¿Si se van los recuerdos, se va mi motivación? ¿Acaso nos quitan una parte de nosotros, o sólo dan lugar a algo nuevo?

No creo que los recuerdos se vayan, sólo se transforman. La misma teoría física lo menciona, hay una transformación de energía. Los recuerdos siempre estarán ahí, pero ya no te tomarán tanta energía como antes. Ahora darán paso a cosas nuevas que en este momento son más importantes que el pasado. No es que los recuerdos pierdan importancia, pero tal vez crecemos tanto en nuestra vida que se necesita de más energía, energía diferente que sea nuestra nueva motivación.

Creo que la energía que producíamos en esos recuerdos se transforma en nuevas acciones que, a la vez, hacen que la vida nos dé nuevos recuerdos. Esa energía que nos hacía vivir en un momento, ahora nos hace tan fuertes que nos desprendemos de ella haciendo actos que al mismo tiempo impactan en los demás. Simultáneamente, las demás personas igual impactarán en nosotros, así que será un ciclo. Ese ciclo es el que nos mantiene con vida.

Entonces los recuerdos nunca mueren, no se destruyen y no los creamos. Al transferir esa energía en acciones, indirectamente lo transformamos en nuestro próximo impacto, próxima experiencia y próxima lección. Y, ¿quién sabe?, tal vez alguna vez la misma energía se nos regrese sin que nosotros nos demos cuenta. Esa es la magia de la ciencia, hace que algo evolucione, pero sin perder su origen. Al final de cuentas, toda la energía siempre está rondando, el mundo siempre está girando y todo se queda en él.

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Escrito por InteIndep

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