img_1408

Por: Uriel Gordon – @Urielo_

Marzo, 2011.- Sábado por la noche. Te encuentras recostado en el sillón verde; delante de ti, aparece la televisión rodeada por un muro de madera lleno de libros. Se asoman autores como Italo Calvino, Amos Oz, Gabriel García Márquez, Franz Kafka, Carlos Fuentes, Paul Auster, Etgar Keret, George Steiner, Octavio Paz, Elie Wiesel, Jorge Volpi, Isaac Bashevis Singer y también, el rastro que dejaron los ladrillos de la Enciclopedia Británica. En medio de ese mar de libros, se asoman fotografías que te recuerdan a tu infancia, retratos que hablan de distintos pedazos de tu vida.

Debajo de la televisión, aparece tu santuario de películas: observas cintas dirigidas por Luchino Visconti, Alfonso Cuarón, Paul Thomas Anderson, François Truffaut, Pedro Almodóvar, Quentin Tarantino, Martin Scorsese, Sofía Coppola, Steve McQueen, Wes Anderson y Stanley Kubrick, entre otros. Hablando de Kubrick, por cierto, la luz del espacio en donde estás, te recuerda la tonalidad única de las madrugadas que aparecen en La Naranja Mecánica: oscuridad iluminada.

Ese sábado, te sientes cómodamente entumido, recluido en tu guarida; disfrutas estar aislado, aunque ya se ha convertido en costumbre; disfrutas, en tu burbuja, los libros y, sobre todo, las películas que te conectan con el exterior. Al momento de escoger tu actividad de la noche, sin duda, privilegias el cine sobre los libros. Sabes que tienes a tu disposición, un catálogo prácticamente infinito de conocimiento escrito que espera pacientemente, a ser explorado, a pesar que tú no tengas la paciencia para aventurarte en él. Esa noche, decides nuevamente ignorarlo: por instinto, te vas por lo inmediato, por proyectar una película que consideras una fuente de sabiduría o simplemente entretenimiento. Se vale,¿no? ¿Por qué no?

Sin embargo, la apatía, como en otras ocasiones, se vuelve apoderar de ti: te dejas enganchar por la realidad virtual. Te quedas observando fijamente la consola de PS3 que aparece ante tus ojos; hay un videojuego que particularmente, te atrapa, te hipnotiza: NBA Live 2010; en la portada aparece el entonces, Centro del Magic de Orlando, Dwight Howard.

Cada vez que abres las puertas del mundo virtual, sientes que vives tu sueño guajiro de ser basquetbolista: te pones el uniforme verde de los Celtics de Boston, mueves las piezas del tablero de ajedrez: controlas a tus delanteros Paul Pierce y Kevin Garnett y a tus guardias Ray Allen y Rajon Rondo a tu antojo. Sientes que eres la mente maestra, que gracias a ti, juegas en las finales de la NBA, que gracias a ti, tu equipo está a un paso de levantar el trofeo Larry O’ Brien.

De pronto, suena tu teléfono; del otro lado de la bocina, escuchas a un amigo que te recuerda que hoy tienes una cena de cumpleaños en un bar en la Colonia Condesa, de la Ciudad de México. Te acuerdas que recibiste la invitación en Facebook hace algunas semanas, pero te da mucha flojera moverte; prefieres dormir despierto. No obstante, se siembra la duda en tu cabeza: cada vez, sientes que te estás dejando llevar por la inercia; cada inmersión en la realidad virtual, te desconecta de ti y de lo que sucede afuera; te convierte en una especie de Zombie. Con pereza, das los primeros pasos: abres la puerta de tu guarida…

11_UrielGordon

 

Escrito por InteIndep

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s