Mexico Gasoline Protests

AP Photo/Rebecca Blackwell

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

Después de años de pasividad, tedio y desinterés parece ser que la sociedad mexicana está despertando ante los abusos del gobierno. Ha sido un proceso largo con un exceso de tiempo aguantando, teniendo sólo unas cuantas marchas de vez en cuando que manifestaban el descontento de los más participativos. Incluso las llamadas “Marcha por la familia” habían movilizado a más gente. La homofobia lograba más que la indignación de los pasivos.

Ahora el enojo de la población ha escalado y el gasolinazo pareció ser la gota que derramó el vaso con cientos de personas manifestando su descontento a nivel nacional, tomando carreteras, incendiando gasolineras y saqueando comercios. Estos dos últimos son de lo más lamentable de la situación al importunar a empresarios en vez de exigir un cambio como se debe.

El país nunca se ha percibido tan frágil. La incertidumbre que causa la situación económica y política de México y el mundo tiene a todos en vilo y el enojo de la gente jamás había sido tan palpable. Los cuatro años que ha pasado el PRI de vuelta en Los Pinos han logrado enojar más a la gente que toda la violencia del narco. Esto porque el PRI en su versión 2.0 ha probado ser igual o aún más corrupto y ni siquiera trajo la eficiencia de la que tanto se preciaban. La violencia no se ha controlado, la economía ha caído y el pillaje de los políticos está desbocado como ninguna vez se había visto.

La gente podría haber tolerado el gasolinazo y la inflación que éste conlleva si se percibiera que el gobierno está actuando de forma “aceptable”—ya no digamos buena—la gestión de este sexenio. Pero estamos hablando de que se dio justo después de un año que vio la iniciativa ciudadana Ley 3 de 3 ser rechazada en el senado con mayoría de votos priistas, a Humberto Moreira ser liberado de la cárcel por la intercesión de México ante España y a Duarte fugarse tras quebrar a Veracruz con su saqueo inaudito. Y además tuvieron a bien anunciar los enormes bonos navideños que se iban a otorgar a los diputados y senadores a la par de que se supo que recibirían vales de gasolina justo en el momento en el que subió de precio ésta con la justificación del gobierno de que era imposible seguir subsidiándola.

El descaro es increíble. El alcalde de San Blás es un hombre que en público ha confesado robar del erario “pero sólo poquito” y que tiene amistad con narcotraficantes que financiaron su campaña. Es uno de los muchos que nos hacen preguntarnos ¿y por qué demonios no están en la cárcel?

Mexico Shooting

AP Photo/Rebecca Blackwell

Hemos llegado al punto en el que lo indignante no sólo es la corrupción como tal, sino la impunidad total y el cinismo con el que se lleva a cabo. Pareciera que se perdió hasta la costumbre de disimular los robos de recursos públicos, cayendo en un valemadrismo que prácticamente se burla y reta a la población a hacer algo al respecto. Los robos de los políticos llegan a un nivel tan increíble que la gente hasta parece perdonar a los que roban moderadamente. Las caras que denuncian los medios por incontables abusos son las mismas que nos ponen los partidos al frente de sus campañas políticas. No hay consecuencia alguna y pretenden que creamos que nadie se dio cuenta que un gobernador se estaba robando 50 mil millones de pesos.

El PRI ha perdido el control por completo y esto se vio en las recientes elecciones en las que se les castigó con el voto. Ahora Enrique Peña Nieto puede ser tal vez el presidente más impopular de la historia de México y nuestro país se percibe como una olla exprés a punto de estallar en la anarquía y la violencia. El descontento es generalizado y tenemos que ser cuidadosos porque, cayendo en la anarquía, se empodera el odio y el resentimiento de muchos que aprovechan para descargar su ira sobre quienes no lo merecen. También se está creando el momento propicio para que ciertos políticos tomen ventaja con discursos demagógicos y extremistas.

El verdadero cambio que todos queremos en ocasiones puede antojarse imposible con el sistema tan podrido desde la raíz, pero tal vez sea cuestión de tiempo (posiblemente mucho) para que, así como ya se hace más palpable el enfado, sea así con el cambio en México.

De momento no descarten que, en el 2018, la tercera sea la vencida.

9_ErnestoGomez

Escrito por InteIndep

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