carta-a-una-amiga

Por: Ingrid Canul

Carta de un hombre que, casado con una mujer que desprecia, confiesa su obsesión por la novia de su mejor amigo, su deseo loco y la decisión que ha tomado de marcharse.

Lucía:

Se te hará extraño que te escriba esta carta, lo es. Perdóname, eres la única persona a la que puedo contactar, no tengo valor para escribirle a Santiago y tampoco sé qué podría decirle, no tengo suficiente cinismo para escribirle a Roxana y contárselo todo, prefiero que siga teniéndote como su amiga y que ustedes continúen siendo parte de su familia. Yo ya no puedo más.

Hace meses que estoy como loco, después de recuperarme de la recaída con mi diabetes, me di cuenta de lo patética que es mi vida, metido en un matrimonio en el que sólo importan las apariencias porque hace mucho tiempo me di cuenta que ella no es como yo pensaba y ella se dio cuenta de que no la amaba realmente. Estoy seguro de que se dio cuenta antes que yo, porque de pronto se volvió feroz y manipuladora y aunque es cierto que amaba más lo que yo quería que fuera que a ella misma, nunca desprecié tanto a alguien como a ella cuando se mostró como realmente era.

Ahora mismo estoy sentado en el porche que ella remodeló a su entero gusto y con mi dinero, no con el suyo. Entro a cada espacio en esta casa y no hay nada para mí, no hay nada mío, me siento como si estuviera compartiendo un lugar alquilado con una completa desconocida…yo que siempre soñé con tener un hogar feliz, con dos o tres niños correteando por ahí y ahora veo todos mis sueños muertos, guardados en una caja, ocultos en algún rincón de esta casa, que hace unos años representaba todo lo que anhelaba. Está lloviendo.

Las gotas caen y me salpican los pies. Veo desde aquí el letrero de la calle, todos duermen y yo no puedo dejar de pensar en ti. Tengo que decírtelo, quiero que lo sepas cuando me vaya, siempre has sido una gran amiga y por eso es que quiero que sepas todos los motivos por los que he tomado esta decisión. Y es que estás en mi mente casi todo el tiempo, te sueño cada noche y aún durante el día, miro la forma de tu silueta en la lluvia que cae, en las flores del parque, en la luz del sol. Cada vez con más frecuencia pienso que estoy enamorado de ti.

No imagino lo que piensas ahora y si te lo dijera a la cara ¿Cómo reaccionarías? ¿Qué tendrías para decirme? ¿Saldrías huyendo como lo has hecho hasta ahora? Entiendo que sea una situación difícil, muchas veces creo que unicamente estoy confundido por todas las cosas poco felices por las que estoy pasando. Me siento desanimado y solo, y de pronto llegas tú. Siempre con una sonrisa, dispuesta a hablar de todo y hacerme reír. No sé si sabes cuando es que más falta me haces, pero apareces y me robas cuando menos una sonrisa y me siento completamente agradecido por eso…hay tan pocas cosas por las que puedo sentirme agradecido.

Sé que es una declaración chocante, pero tengo que sacarlo para ponerle fin, jamás traicionaría así a mi amigo y sé cuánto lo amas, he visto cómo son cuando están juntos, cómo se miran, cómo se hablan, cómo se tocan: son simplemente perfectos. Mi deseo no es entrometerme, pero necesito decírtelo y así quizás me des mucho espacio para dejar de pensar en ti y dejar de soñar contigo, para que me saludes como si no te importara, para que dejes de preguntarme cómo estoy, para que dejes de aparecer tan hermosa como eres, de mover tu cuerpo a mi alrededor, de atormentarme con tu cuidado ¿Pero qué digo? Eso ya no será necesario.

No quiero que te sientas mal por mí, quiero aclararte que soy una persona bastante madura y estoy consciente que este mi amor es de lo más egoísta, un escudo para no ver cómo se cae mi vida en pedazos, prefiero verte a ti que vives tu vida con toda la energía que yo quisiera para mí. Estoy consciente que no eres como te imagino, que eres un producto de mi imaginación, que sólo eres un espejismo, que te he convertido en el ídolo intocable, en la mujer perfecta y por eso es que aún a pesar de que él no existiera entre los dos y tu cuerpo me incite a acariciarte, sé que nunca habrá nada entre nosotros.

Pero te tengo metida entre ceja y ceja y de ahí no puedo sacarte, y cuando él viene y me dice lo feliz que es y a veces hasta lo que hacen juntos, te imagino tendida ahí para mí y muero de ganas de tener tu cuerpo y sentir tu fuego abrazándome entero, aunque mi consciencia me grita que no debería desearte así, siento que cualquier día podría sucumbir a este deseo. No sé cómo dejé que esta obsesión se apoderara de mí, me impide ser yo mismo, me he convertido en un monstruo y tú, eres la diosa que lo inspira. Lo peor es que sé que no te soy del todo indiferente, sé que a veces piensas en mí, sé que me deseas.

Recuerdo esa única ocasión en que me diste esperanza, fue tan sutil y tan fugaz pero tan revelador como inesperado, nunca unos ojos fueron tan expresivos, nunca un rostro manifestó tanta seguridad en sus sentimientos, nunca me sentí tan emocionado y tan perdido al mismo tiempo; vi en tu mirada un atisbo del demonio que eres, una pequeña señal de tu interés y de tu pasión, solo para que te cerraras inmediatamente y te alejaras, para que me miraras con una dureza difícil de ignorar y me hicieras huir de ahí rápidamente.

Sé que fue real porque inmediatamente marcaste tu espacio y no te acercaste por mucho tiempo pero a veces pienso que lo soñé, porque por mucho que intente captar de nuevo esa mirada, jamás volví a verla. Aunque la busqué una y otra vez durante unas cuantas semanas y aunque en los 15 años de tu hermanita incluso bailamos juntos, aunque te miraba a pesar de que mi esposa estuviera ahí mismo. Enloquecí.

Y sigo enloquecido ahora. Soy como un mendigo que busca un lugar, un espacio y un momento para estar tranquilo, quiero aclarar mis ideas y de nuevo apareces tú, de nuevo esa mirada y la siento tan cercana que es como si hubiera sucedido ayer y luego vuelvo a preguntarme si alguna vez sucedió o si realmente significó algo, es como tener la mente llena de humo.

Sé que soy despreciable. Sé que es difícil leer esto y que después puedas siquiera mirarme, pero en tanto que vivo con una mujer que es apenas la sombra de lo que creí que era, que es apática y estúpida, sé que he dejado de amarla por completo, no por ti, tú sólo eres algo incidental, una distracción para no escuchar mi corazón romperse y mi voluntad resquebrajarse y mientras sueño contigo entre mis sábanas, casi me parece que mi mundo no se viene abajo, que no la escucho gritando y quejándose, que no me duele hacerla llorar porque se da cuenta que ya no me importa, que todos los planes que hice se van a la mierda igual que tú y que todos, pero sobre todo yo.

Si pudieras ¿Me acompañarías? Me largo de aquí porque no quiero hacer más idioteces, esta carta ha sido bastante, tengo que irme o terminaré insultándola o peor, terminaré insinuándote que tengas una aventura conmigo, porque yo sé y tú debes saberlo que es todo lo que quiero, así que me iré a buscarla en otro sitio porque en este ya no hay espacio para mí. Soy un loco ciego y cínico que te ama con locura, te idolatro como a una figura de cera…así de perdido estoy…espero que puedas perdonarme y que nunca le cuentes de esto. Cuando regrese, espero haber encontrado un poco del calor que necesito, porque siento que estoy quedándome frío por dentro, nunca volveré a manchar tu recuerdo con revolcones vulgares y si ella quiere, si puede mirarme y encontrar algo que amar, si puedo encontrar en ella algo que me inspire amor, si me acepta de nuevo, entonces regresaré con ella. Eso…o quizás no regrese jamás.

Te agradezco todo lo que has hecho por mí, amiga mía, no ha sido culpa tuya, todo se ha gestado dentro de mí mismo, descubriendo formas que podía ser y no sabía, no puedo despedirme de nadie porque mi alma ya no lo soportaría. Lo que más me duele dejar es a ustedes dos, pero los guardaré como el recuerdo más preciado, mi tesoro incalculable, mi eje central.

Cuando era niño soñaba que el agua de lluvia se llevaba mis tristezas y lavaba las faltas de mi alma, así que me iré ahora que todavía está lloviendo. Adiós Lucía. Te amo, no es un amor perfecto, es muy cínico y algo retorcido pero te amo, de la manera más sincera y de la manera más atenta, te amo. Cuídate y cuídalo a él por mí.

Fernando.

28_ingridcanul

Escrito por sofiaboschgomez

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