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Por: Victoria Olaguivel – @VickyGO

De acuerdo con el mapa de los conflictos mundiales publicado por el portal del Premio Nobel, se estima que entre 1899 y 2001 – año en que el Premio Nobel de la Paz celebró su centenario – se llevaron acabo más de 200 guerras. Este mapa define como guerra todo conflicto armado con un saldo de al menos 1000 muertes en combate militar y donde al menos una de las partes involucradas sea el gobierno de un estado.

A su vez, el mapa también registra información estadística sobre la distribución geográfica de los personajes y organizaciones nominados y galardonados al Premio Nobel de la Paz, siendo Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, el último acreedor al prestigioso premio.

El Comité Nobel Noruego decidió otorgar dicho premio al presidente Santos por su lucha en concluir una guerra que ha aquejado al país por más de 50 años, cobrando la vida de al menos 220 mil colombianos y desplazado a casi seis millones de personas. Lamentablemente, el conflicto armado en Colombia figura en el mapa del Premio Nobel como uno de los más prolongados y violentos que jamás se hayan registrado.

El Comité también justifica su decisión haciendo del premio en un tributo a todos los colombianos, que a pesar de soportar grandes dificultades y abusos por mas de cinco décadas, no han perdido la esperanza de la llegada de una paz que sea justa y equitativa.

A escasos días de que el Comité anunciara su decisión, tuve el gusto de conocer a la periodista colombiana Claudia Palacios, quien se encontraba en la ciudad de Nueva York para promocionar su último libro titulado “Perdonar lo Imperdonable.” En el libro, Claudia retrata 126 testimonios de reconciliación y solidaridad, 126 historias que ella cataloga como “crónicas de paz,” logrando recoger relatos tanto de víctimas como de victimarios del conflicto armado a través de toda Colombia.

Claudia abre su libro exponiendo sus conclusiones personales: para hacer la paz no es imprescindible firmar un acuerdo de paz. A la luz del reciente resultado del plebiscito, Claudia explica que “la paz más firme y la menos vulnerable es la que se fundamenta en la convicción personal de que cada individuo en si mismo es un constructor o un destructor de paz.”

Durante su presentación Claudia orgullosamente declara como Colombia no solo es un exportador del café mas exquisito del mundo, sino el mas grande exportador de perdón y reconciliación. Solo a través de aquellas “pacecitas chiquitas,” como ella las define, que se hacen desde la cotidianidad, quienes han sido protagonistas del conflicto armado han logrado transformar la tragedia y renunciar a la venganza.

Claudia deja muy en claro que el libro es una invitación a superar la indiferencia para seguir construyendo la paz, sin embargo no es un llamado a perdonar sumisamente ni apoyar los procesos de paz a favor de una postura en particular. Su exhaustiva investigación, entrevistando a ambos bandos del conflicto, reflejan un entendimiento total de las poderosas razones que llevaron a los victimarios a cometer ciertas acciones, así como del difícil proceso de reconciliación de las victimas que perdieron todo a manos del conflicto. Es justamente a través de recontar “pacecitas chiquitas” que Claudia propone una solución distinta para seguir construyendo la paz a partir de la premisa de que ambas partes tienen razón.

Dentro de las 126 historias incluidas en el libro, una de las mas impactantes es la de Pastora Mira, quien sufrió la muerte de su padre, su primer marido y dos de cinco hijos en el conflicto. A días de enterrar a uno de sus hijos, Pastora encontró en la calle a un joven herido y abandonado y decidió llevarlo a casa para curarlo en la alcoba de su recién fallecido hijo. Cuando el chico despertó preguntó por el joven de la foto perplejo: “¿Uy, que hace este man aquí si lo matamos hace unos días?.” Fue como Pastora se dio cuenta que el chico que recogió era un paramilitar y uno de los asesinos de su hijo. Lejos de buscar la venganza, Pastora le dio ropa limpia, dinero para llegar a un hospital y una bendición, una reacción que encuentro sumamente admirable (y desconcertante, claro) tras el dolor sufrido. Cuando Claudia preguntó por que Pastora había decidido dejar ir al joven, ella relató como hubiera querido que a su hijo le fuera dada una segunda oportunidad. Pastora al poco tiempo creo el Centro de Acercamiento para la Reparación y Reconciliación del municipio de San Carlos, su municipio.

Pocas veces es posible tener tanto detalle sobre la perspectiva las dos, o más, partes involucradas en un conflicto. De los 200 conflictos mapeados por el Premio Nobel difícilmente llegaremos a entender siquiera la mitad en su totalidad. Claudia hace justamente eso. A través de su libro es posible analizar el conflicto de una manera más sencilla, pero sobre todo más humana.

Dicho esto, los invito a leer el libro, para que por su propia cuenta validen el Premio Nobel de la Paz otorgado este año. Pero sobre todo los invito a leerlo para a través de sus paginas rendir tributo a la labor de colombianos, y latinoamericanos, que hacen de la lucha por la paz su vida entera.

 

REFERENCIAS:
Conflict Map, Nobel Prize: https://www.nobelprize.org/educational/peace/conflictmap/index.html
Perdonar lo Imperdonable, Planeta de Libros: http://www.planetadelibros.com.co/perdonar-lo-imperdonable-libro-207020.html

19_VictoriaOlaguivel

Escrito por sofiaboschgomez

Un comentario

  1. “cada individuo en si mismo es un constructor o un destructor de paz” frase que define una gran responsabilidad en la vida.

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