individualismo-rico-individualismo-pobre

Por: Paola González

“Tengo todo lo que quise y no lo disfruto como quisiera.”

Esa es la frase que se asume socialmente. Enmarca la vida de aquellos que son egoístas; una vida de insatisfacción a pesar de conseguir sus ambiciones. Se cree que todos todos los egoístas son de los que dicen “hay que hacer algo malo para conseguir algo bueno” o que se les puede reconocer en la calle por su forma de caminar, la manera en la que hablan con otros o sus gestos durante la interacción.

Es más complejo que eso. El egoísmo está en los pretextos que tenemos cuando alguien nos pide ayuda o en las mentiras que nos decimos todos los días para restarle importancia a aquello que no comprendemos. Cuando ignoramos el saludo de alguien al pasar por la calle sólo por evitar una respuesta, incluso cuando llamamos a alguien gordo o gorda para sentirnos mejor.

El egoísmo domina en la sociedad y está marcado por la inseguridad. Desde el auge de las tendencias millenials vivimos tan inmersos en los ideales de vida desarrollados por una generación temerosa y constantemente golpeada por nuevas crisis que pareciera que nos estamos volviendo una sociedad en la que cualquier comentario dicho al aire afecta a nuestro individualismo. Es decir. “tengo derechos, respétenme. No importan los derechos de los demás”.

Vivimos creyendo que la lucha por el derecho al matrimonio igualitario es más importante que los derechos humanos de los indígenas, que la persona que lucha por un trato digno a la mujer es una resentida,  o creemos que la lucha por los derechos de los animales es más importante que una vida digna para cada ser humano. Tal vez somos de los que creemos que las masacres en Siria son más crueles que la crisis nacional en Venezuela, o incluso que en nuestro barrio (¿para qué ir tan lejos?).

NO ES ASÍ. Cada una de las luchas por la paz, la justicia, la equidad, e incluso la búsqueda de una consciencia global más amable con el planeta vale tanto como la otra. Es decir, todas valen lo mismo: MUCHO.

Pero si creemos que viajando y no teniendo hijos vamos a solucionar los problemas de sobrepoblación, desnutrición e injusticia social es porque sólo les creemos a las imágenes que se comparten diariamente en Instagram. Creemos en la vida perfecta, en los cuerpos y colores perfectos que nos muestra el colectivo. Pareciera que las princesas Disney que tanto critica la sociedad mutaron; se convirtieron en las princesas Instagram, en las princesas youtubers, o en las princesas #Lady´s que conocemos y criticamos pero no dejamos de imitar.

Es este egoísmo causado por la lucha de los ideales individualistas el más grande de todos, el que nos afecta como a un rebaño esquilado. Y mientras buscamos satisfacernos sin considerar los derechos y libertades de los demás dejamos el mundo un poco más triste, un poco más desunido y un poco más oscuro.

https://es.pinterest.com/pin/404057397798674381/

Escrito por InteIndep

2 Comentarios

  1. Gran articulo! Felicidades

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