Donald Trump At Capitol Hill Rally Against Iran Deal - Washingto

Por: Mariana Herrera Salcedo – @marianahss

La campaña electoral del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, se caracterizó por la falta de definición y ambigüedad en muchas de sus propuestas, especialmente en materia de política exterior hacia Medio Oriente.

Durante la campaña, destacaron declaraciones como la que hizo en 2015, en las que afirmó que aniquilaría a ISIS bombardeándolo y destruyendo los pozos de petróleo que el grupo terrorista controla en Iraq y Siria. Asimismo, el candidato prometió en varias ocasiones que pondría fin al acuerdo nuclear con Irán al tratarse de un acuerdo “desastroso” que vulnera los intereses de Estados Unidos y de Israel. Destaca también la propuesta de prohibir el ingreso de los musulmanes a Estados Unidos tras los ataques en San Bernardino, perpetrados por un estadounidense de origen pakistaní.

Si bien existe una diferencia entre las retóricas de la campaña electoral y las políticas que se pondrán en marcha una vez que la nueva administración se encuentre en funciones, preocupa la ausencia de detalles en materia de política exterior hacía una de las regiones más volátiles del planeta. Durante el pronunciamiento de su primer discurso sobre asuntos internacionales el 27 de abril de 2016 en Washington, el magnate repitió en cinco ocasiones que la política internacional de la administración Obama era un ‘completo y total desastre’. Sin bien algunos analistas, como Pablo Pardo, vaticinan que la política exterior de la administración Trump será de corte aislacionista, al ser reticente al comercio exterior y otorgar prioridad a la política interna de su país. Los líderes de Medio Oriente buscan en la nueva administración Trump un renovado liderazgo y enfoque en materia de política exterior que contribuya a la paz y estabilidad de la zona.

Medio Oriente atraviesa por un proceso de cambios geopolíticos de gran envergadura de los que aún no se puede vislumbrar el resultado ni sus consecuencias para la región y el mundo. En el corazón de la región se encuentra el conflicto sirio, ya en su sexto año, que ha causado la crisis humanitaria más importante y compleja de nuestros tiempos. La nueva administración Trump tendrá que lidiar con actores a nivel internacional, regional y local, para encontrar una solución política al conflicto armado. Asimismo, desde el año 2003, Iraq, país invadido y ocupado por EEUU, se encuentra dividido y fragmentado y, de acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, solo en el año 2015 un millón de personas tuvieron que abandonar sus hogares para huir de la violencia. Igual de importantes son los conflictos en Yemen y en Libia, así como la unión de los kurdos y sus anhelos de autodeterminación en Siria, Iraq y Turquía.

Tras su victoria electoral el pasado 9 de noviembre, destaca que Trump se haya enlazado vía telefónica con varios líderes como el Presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi; el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan y el Rey Salman Al Saud de Arabia Saudita.

De acuerdo con Ben Hubbard y Anne Barnard, algunos líderes de Medio Oriente se congratularon de la victoria del magnate. Por ejemplo, el Gobierno de Bashar Al Asad, espera que el nuevo presidente de los Estados Unidos ponga fin al apoyo a los grupos rebeldes en Siria. No obstante, la permanencia del Presidente Sirio en el gobierno tras las atrocidades cometidas durante la guerra, resultan incompatibles con la idea de una paz duradera y reconciliación de un país desgarrado por el conflicto armado

En relación con el Golfo Pérsico, las declaraciones del magnate fueron contradictorias e irritaron a los miembros de la casa real Al Saud. Pese a esto, Arabia Saudita se congratula del énfasis puesto por Donald Trump en poner fin al acuerdo nuclear con Irán, por tratarse de un pacto que reposicionaría a Teherán como potencia regional y que le otorgaría mayores facilidades para apoyar a sus aliados en Iraq, Siria y Yemen. Por otra parte, el general Sisi de Egipto espera una estrecha colaboración con el Gobierno de Trump sin que se le exija a cambio un mayor respeto por los derechos humanos.

El Primer Ministro de Israel, Benhamin Netanyahu, también considera positiva la victoria de Trump tras el desgaste en la relación con Obama y la disminución, respecto a lo previsto por Israel, en el monto del paquete de ayudas otorgado por el Gobierno de Estados Unidos en materia de defensa y seguridad para los próximos diez años.

Respecto al conflicto Palestino-Israelí, y tras varios tropiezos en la campaña electoral, en los que Trump no supo diferenciar entre Hamas y Hezbollah; el presidente electo declaró que trabajará por una paz justa y duradera en la región. Sin embargo, la imprevisibilidad de Donald Trump genera desconfianza dentro de algunos sectores israelís y palestinos, especialmente después de las declaraciones de Jason Greenblatt, miembro del Comité Asesor para Israel de la Campaña de Trump, en las que informó que los asentamientos ilegales de Israel en Palestina no representarían un obstáculo para la paz según Trump.

En cuanto a la política de acogida de refugiados puesta en marcha por la administración Obama, en donde se prevé que Estados Unidos acoja a 85,000 refugiados en 2016 (de los cuales 10,000 son sirios) y a 110,000 refugiados en 2017, todo apunta a que el discurso xenófobo y antinmigrante de Trump será incompatible con estas políticas de acogida y otras vías humanitarias para refugiados, que dependen directamente del poder ejecutivo del Estado.

Si bien queda pendiente conocer quién integrará el equipo de Trump encargado de definir la política exterior de la nueva administración hacia Medio Oriente, resulta importante recordar que el autoritarismo, la marginalización, la exclusión y la falta de empleo siguen siendo uno de los principales problemas de la región, mismos que dieron origen a los levantamientos populares de 2011, durante la denominada Primavera Árabe.
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-Este artículo es personal y no pretende realizar una revisión exhaustiva de la situación en Medio Oriente, sino poner sobre la mesa, a modo de reflexión, los retos que enfrentará la administración Trump en la región, o bien los retos para Medio Oriente después de la victoria de Donald Trump-.

 

Fotografía: http://www.breakingnewsblast.com/2015/10/05/

 

 

 

 

Escrito por InteIndep

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