Por: Angélica Creixell – @angecreixell

Margot creció en Hampton, Virginia, rodeada de mujeres matemáticas que trabajaban como computadoras humanas en la NASA cuando aún se llamaba NACA. Ellas le contaban historias de sus épocas, de 1943 a 1980, como las West Computers en el Langley Research Center cuando el hombre apenas imaginaba orbitar la tierra en el espacio. Su papá también trabajaba ahí, sus sábados consistían en ir a pasear por el complejo y recorrer los pasillos de la oficina con sus hermanos. Para ella, esto era normal, nunca se imaginó que existiera otra realidad americana en la cual las mujeres de ascendencia afroamericana no tuvieran trabajos tan destacados, no fueran científicas, ingenieras y matemáticas y, por supuesto, no mandaban a hombres a la luna.

Yo conocí a Margot en un entorno completamente distinto. Ella y su esposo Aran, escritora y editor, escaparon de la Ciudad de México como emprendedores para terminar en Valle de Bravo, enamorados del lago y la pequeña ciudad. Después de algunos encuentros esporádicos, me senté junto a Margot en una cena de Navidad. Me contó como empezó todo. En 2010, durante una de sus visitas obligadas a Virginia para visitar a su familia, Margot y Aran fueron a dar la vuelta por Hampton con sus padres. El padre de Margot no paró de contar historias y anécdotas que ella conocía bien pero eran nuevas para Aran. Fue él quien le dio la idea, ¿por qué no escribir de la historia de las mujeres que habitan esta ciudad, las mujeres que mandaron al hombre a la luna?

Eran tiempos de guerra y el gobierno americano necesitaba todo el apoyo para ganar la carrera al espacio. Las mujeres matemáticas blancas graduadas de las mejores universidades del país, encontraban trabajo en Langley Research Center y formaban parte del grupo de las East Computers. Sus contrapartes, las West Computers no podían usar el mismo baño, ni sentarse en la misma mesa en la cafetería durante épocas de segregación racial. Sin embargo, mandaron al hombre a la luna. Desafiaron las estadísticas educativas del país y le entregaron más de 40 años de vida a la NASA. Es increíble la fuerza y dedicación de estas mujeres que vivieron en un Estados Unidos en el cual sólo el 2% de las mujeres afroamericanas estudiaban una carrera y de ellas, el 60% se convertías en maestras de primarias y secundarias públicas. Con una seguridad brutal, le explicaban a sus jefe, un hombre blanco, que sus cálculos estaban correctos, que podían llegar a la luna. Hidden Figures cuenta la historia de cuarto mujeres; Katherine Johnson, Dorothy Vaughan, Christine Darden y Mary Jackson, que cambiaron la historia de Estados Unidos a pesar de la segregación racial dominante de la época.

Seis años después del inicio de la idea, el libro, sin haber sido distribuido, ya era un bestseller. Y, como una historia tan increíble como esta no puede quedar alejada de Hollywood por mucho tiempo, el día que salió la preventa del libro, se estrenó el primer tráiler oficial de la película. En diciembre podremos ver a Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe contar la historia de las cifras ocultas de Margot. En cada página que leo, sonrío y me imagino a Margot escribiendo con una dedicación envidiable y apasionada para generar una investigación impecable.

6_AngelicaCreixell

 

Escrito por InteIndep

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