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“No liberty until we’re equal. Damn right, I support that!”

-Ben Haggerty, “Macklemore”

Por: Ernesto Gómez – @EGH7

Estamos a 53 años de 1963, cuando el celebrado Martin Luther King Jr. tomó la palabra en el Monumento a Lincoln de Washington DC y pronunció su inolvidable discurso “Tengo un sueño”. Hoy, cinco décadas después, su sueño sigue sin cumplirse del todo.

La muerte de Keith Scott a manos de agentes de la policía de Charlotte, en Carolina del Norte, es una en una serie reciente de sucesos similares en los que jóvenes afroamericanos son asesinados por policías sin justificación alguna. La respuesta no se ha hecho esperar y las protestas en Charlotte escalaron a un estado de emergencia que está poniendo a Estados Unidos a temblar. No lo suficiente, en mi opinión, si consideramos que 170 hombres negros han muerto de esta forma en el 2016 y que un 25% de las personas que mueren abatidas por la policía en EEUU son de raza negra[i]. Un 25% no sonará a mucho, pero lo es si se considera que los negros representan sólo el 12.4% de la población estadounidense

La brutalidad policial para con los negros no es ninguna novedad. Tampoco lo es que el gobierno no tome acciones al respecto, conformándose con justificar la conducta de la policía o con castigos menores a los debidos. Parece increíble también que, según una encuesta realizada por el Huffington Post, 6 de cada 10 jóvenes afroamericanos entre 20 y 35 años se quejan de haber sufrido abuso policial mientras que, en el mismo rango de edad, la estadística cae a 2 de cada 10 en blancos.

El racismo sigue teniendo raíces profundas en muchas partes y sectores de Estados Unidos. Tan sólo con saber que en el 2013 una escuela de Georgia sostuvo su primera graduación escolar interracial[ii] y que se estimó en el 2012 que el Ku Klux Clan contaba con entre 5,000 y 8,000 miembros que seguían ejerciendo actos terroristas de intolerancia racial y religiosa[iii]. Cuando se trata de justicia en las cortes, la cosa se pone más fea aún. Según estadísticas obtenidas del Departamento de Justicia norteamericano, los afroamericanos tienen 33% más posibilidades de ser condenados por los mismos crímenes que un anglosajón[iv]. La igualdad parece existir solamente en papel.

En semanas recientes, uno de los temas más calientes en la NFL ha sido el de Colin Kaepernick, mariscal de campo de San Francisco. Kaepernick ha generado una enorme polémica desde que anunció que no se pondría de pie para oír el himno nacional hasta que no se sintiera orgulloso de vivir en un país en el que la igualdad interracial fuera una realidad. Muchos le han criticado duramente por el patriotismo que caracteriza a los norteamericanos. Otros han optado por imitar su gesto y arrodillarse durante el himno. Su popularidad sin duda cayó, pues en una encuesta de la NFL resultó el jugador más odiado por el público en toda la liga. De acuerdo o no, se tiene que aplaudir a Kaepernick por ser, junto con Serena Williams en el tenis, de los pocos que aprovechan su presencia mediática para hacer protesta a un problema que no se atiende, además de que se está apegando a su causa sin importarle las críticas e insultos que ha recibido.

Si bien ponerse de rodillas durante el himno nacional no va a cambiar nada, es importante que de una manera u otra se manifieste el descontento con la situación y así presionar al gobierno a que ataque el problema y elimine a cínicos como George Zimmerman, un estadounidense que pretende subastar la pistola con la que mató a Trayvon Martin en el 2012.

Se ha avanzado mucho desde que empezara la causa por los derechos civiles para los afroamericanos, pero aún queda un largo camino por recorrer. Esperemos que el paso sea más pronto que de rodillas.

9_ErnestoGomez

[i] The Washington Post

[ii] Jon Swaine. (2013). Georgia holds first interracial school prom . The Telegraph, 16.

[iii] Joanna White. (2014). 11 Facts About Racial Discrimination. 19-11-15, de DoSomething.org Sitio web: https://www.dosomething.org/facts/11-facts-about-racial-discrimination.

[iv] John B. McConahay. (1986). Modern racism, ambivalence, and the Modern Racism Scale. San Diego: Academic Press.

 

Escrito por InteIndep

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