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Rhaegar Targaryen

Por: Gabriela S. Gómez – @GabrielaSGH
Ilustraciones de Elia Fernández

En el año 281 de la era Targaryen en Westeros, Lord Whent, señor de Harrenhall[1], convocó a un torneo en honor del cumpleaños de su hija. La justa, quedaría impregnada en las mentes de los habitantes de Westeros por muchos años por venir. No sólo porque los mejores y más nobles caballeros de la época acudieron a demostrar su habilidad como guerreros, sino porque el desenlace de la competencia cambiaría las vidas y el futuro de todos los presentes.

Desde antes de su inicio, se rumoraban varias cosas sobre los motivos reales del torneo; al parecer, los premios ofrecidos sobrepasaban por mucho los recursos del organizador, Lord Whent. Y, según las malas lenguas, el patrocinador no-oficial era el príncipe heredero, Rhaegar Targaryen, que organizaba el certamen como excusa para reunirse con todos los Lores de la tierra y convencerlos de votar la abdicación forzada de su padre, el Rey Aerys Targaryen.

Desde hace varios años el príncipe y su padre habían dejado de entenderse. Aerys se había vuelto increíblemente paranoico, viendo enemigos y conspiradores por doquier. Esta paranoia lo había llevado a cometer actos injustos y violentos que no iban con la visión de Rhaegar de un gobernante. Además, en un tono más personal, Rhaegar estaba enfurecido por el trato que el rey le daba a su madre, la Reina Rhaella, a la cual tenía encerrada desde hace varios años, y a sus hijos, fruto del matrimonio del “Dragon Prince” con Elia Martell, princesa de Dorne. Los Targaryen, que se creían seres casi sobrenaturales, solían tener la curiosa costumbre de casarse entre ellos para preservar la pureza de la sangre. Pequeño problema. Cuando Rhaegar tenía edad de casar, ya no había mujeres Targaryen con quien juntarlo. Su hermana Daenerys no nacería hasta años después. Así que tuvieron que recurrir a otra sangre. Cersei Lannister fue propuesta como candidata, pero en un grave error de juicio—mientras puedas, NUNCA le digas que no a Tywin Lannister, seguramente lo pagarás—Aerys decidió rechazar la oferta de Tywin y casar a su hijo con Elia. Cuenta una anécdota que cuando nació la primera hija del matrimonio, la princesa Rhaenys, el rey se rehusó a tocarla y simplemente exclamó con desprecio “huele a dornish”. Esto no debió de caerle en gracia al guapo príncipe.

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Matrimonio de Rhaegar Targaryen y Elia Martell

Si la intención de Rhaegar con el torneo era deshacerse de su papá nunca lo sabremos. A éste le advirtieron que algo andaba mal y al final decidió presentarse en las batallas. De todos modos su reino no duraría mucho más, justamente por culpa de su hijo, aunque no porque él lo haya planeado así.

Rhaegar era uno de los príncipes más queridos que ha tenido Westeros. Era hermoso, varonil, justo, sensible, componía música, era un maestro con la espada y quién sabe cuántas cosas más. Incluso después de su muerte, cuando cualquiera de los hombres que lo habían conocido hablaban de él, no podían más que elogiarlo.

Los torneos de la época duraban varios días, por las mañanas eran los combates y por las noches se organizaban cenas donde convivían todos los nobles, sus esposas y sus hijas. Debió haber sido un espectáculo asombroso. Recuerden que esos nobles normalmente vivían en sus distintos castillos repartidos por todo Westeros. Los torneos eran una gran oportunidad para conocerse entre ellos y promover los matrimonios y alianzas de sus respectivos hijos.

Como era de esperarse, los miembros de la casa Stark estaban presentes, Lord Stark y sus hijos: Brandon, Eddard “Ned”, Benjen y… Lyanna.

Lyanna Stark

Lyanna Stark

Según los relatos, Lyanna era una chica especial. Guapa, pero no delicada como las demás nobles. Era bastante cojonuda, de armas tomar, con un carácter impulsivo y de las mejores jinetes de su tiempo. Quienes la conocieron, y conocen a Arya, dicen que son muy parecidas, especialmente en la personalidad. A Lyanna no le estaban buscando marido. Robert Baratheon, de Storm’s End, y jefe de una de las familias más importantes de Westeros (estaban emparentados con los Targaryen) era muy amigo de Ned desde joven y estaba enamorado de ella desde que la conoció. Había pedido su mano y se la habían concedido, según sus propias palabras, nunca había sido tan feliz.

No sabemos exactamente qué opinaba Lyanna de esta boda. Lo que sí sabemos es que Robert tenía fama de mujeriego empedernido y que ella tenía serias dudas de que fuera capaz de ser fiel. Además, Robert no era muy refinado, sino medio tosco y bruto. Cuenta una anécdota que, en una de las cenas del torneo, Rhaegar Targaryen tocó música y cantó para todos los presentes. Lyanna estaba tan conmovida que lloró. Brandon se burló ella, y muy al estilo—te-metes-conmigo-y-la-pagas—Lyanna se levantó de la mesa y le vació un vaso de vino en la cabeza a su hermano. Mientras tanto, Robert andaba por ahí compitiendo con otro caballero a ver quién podía tomar más alcohol, obviamente, ganó Robert.

El torneo resultó ser todo un espectáculo, Rhaegar se colocó como el campeón indiscutible y las multitudes no dejaban de vitorear a su príncipe—imagínense, canta, toca, es guapo y encima gana torneos… ¿dónde me apunto?

Elia_Martell

Elia Martell

Aquí es donde se pone bueno. El torneo tenía una cursilería, el campeón tenía el derecho de escoger a una de las damas presentes como “la reina del amor y la belleza” y entregarle una corona de rosas azules para designarla. La elección era obvia, su esposa Elia, ¿no? Pues no, al príncipe se le ocurre la gran idea pasar de largo a su mujer y poner la corona de flores en las piernas de nada más y nada menos que Lyanna Stark. No se pudo esperar a llevarle una florecita en la noche, o mandarle un beso a escondidas, lo tuvo que hacer enfrente de toooodos los presentes. Humillando a su esposa y a los Martell y dejando en shock al resto de los presentes.

Ser Barristan Selmy, el último caballero en ser derrotado por Rhaegar, en una reflexión que hace en la serie, dice que se siente culpable de todo lo que pasó después. Según él, si hubiera vencido a Rhaegar, él nunca hubiera entregado esa corona de rosas y no se hubieran desatado luego todos los demonios de Lucifer. La verdad es que la corona de rosas extraviada de dama no fue el acabose, sino que la cosa no se quedó ahí. Cierto tiempo después, no sabemos cuánto, Lyanna Stark desapareció.

Según los rumores, Rhaegar Targaryen la había raptado, para luego violarla y quién sabe qué más. Los Stark y Robert Baratheon, obviamente, se ponen histéricos, pero primero intentan la vía de la diplomacia. Lord Stark y Brandon, el mayor, van a hablar con el Rey Aerys a pedirle que ponga en orden a su hijo y que les regrese a Lyanna. El “Rey Loco”, haciéndole honor a su nombre, decide que es mejor idea quemarlos vivos y tan tan. Esta acción resulta ser relativamente afortunada para nosotros los espectadores, porque gracias a que Brandon muere, Catelyn que era su prometida, pasa a ser la esposa de Ned y por tanto aparecen todos esos retoños Stark con los que tanto nos hemos encariñado.

Después de que la vía de la diplomacia fracasara, la cosa se calienta y se convierte en rebelión abierta, pasando a la historia como “la Rebelión de Robert”. Los Baratheon, los Stark, los Tully y los Arryn toman las armas. Las primeras batallas se libraron en sus respectivas tierras, ya que no todos los “bannermen” de las diferentes casas estaban de acuerdo con hacerle la guerra al rey. Posteriormente, los rebeldes fueron ganando batallas, algunas arrolladoramente, otras medio dudosas, pero esto fue suficiente para que el Rey Aerys viera la rebelión con más seriedad. Cambió de “Hand” una y otra vez, culpándolos por los avances de los rebeldes. Luego, volviendo a hacer honor a su mote, llamó en secreto a sus “pyromancers” y les ordenó que pusieran fuentes de “wildfire” por toda la ciudad, incluido el castillo o “Red Keep”. Su último “Hand” descubrió las intenciones del Rey y trató de convencerlo de que quemar a todo el mundo tal vez no era la mejor idea, el Rey como respuesta decidió quemarlo vivo.

Roberts_Rebellion

Las huestes de Robert Baratheon: Tully, Stark, Baratheon, Arryn.

Mientras el infierno se soltaba en Westeros, el príncipe Rhaegar estaba en quién sabe dónde (después supimos que quién sabe dónde era “the Tower of Joy”) con Lyanna. Ser Barristan fue enviado por el Rey para traerlo de regreso y que se pusiera las pilas con el desmadre que había armado. El primer consejo de Rhaegar a su padre fue pedirle ayuda a Tywin Lannister, que se había retirado a Casterly Rock – furioso por la negativa del rey hace unos años de casar a su hija con el príncipe y después porque lo dejó sin heredero al convertir a Jaime en miembro del “Kingsguard”. La respuesta de Tywin fue… nada.

A Rhaegar no le quedó de otra más que enfrentar al prometido de su raptada en una batalla decisiva, la Batalla del Tridente. Tanto Robert como Rhaegar eran guerreros excepcionales, pero se esperaba que el vencedor fuera el príncipe. Por alguna razón, me da un poco de pesar narrarles, aunque si ven la serie ya lo saben, que no fue así. Robert mató al gran Rhaegar Targaryen de un golpe en el pecho. Su armadura quedó destruida y la moral de su ejército también. Las huestes realistas huyeron, dejando clara la victoria para los rebeldes. Fue aquí cuando Robert se dio cuenta que recuperar a Lyanna no sería el final de la guerra, que el trono de hierro estaba al alcance de su mano y proclamó sus intenciones de tomarlo.

Robert vs Rhaegar

Robert Baratheon pelea contra Rhaegar Targaryen en la batalla del Tridente

La reina Rhaella, que estaba embarazada en el momento, y su pequeño hijo Viserys fueron enviados inmediatamente a Dragon Stone, para ponerlos a salvo en caso de que las huestes rebeldes llegaran hasta King’s Landing.

Después de la victoria de los rebeldes en el Tridente, muchas de las casas que habían permanecido neutrales o que eran realistas, convenientemente, cambiaron de bando. La más importante de ellas, los Lannister. Lord Tywin salió de su encierro en Casterly Rock y se presentó a las puertas de King’s Landing, declarando lealtad al rey. El Rey, por consejo del Gran Maestre Pycelle[2] y contra de las advertencias de Lord Varys, abre las puertas de la ciudad. Los Lannister inmediatamente muestran sus reales intenciones y empiezan a saquear King’s Landing en nombre de Robert.

El Rey, ya más loco que una cabra, y dándose cuenta de que todo estaba perdido, le dice a su pyromancer:

“Los traidores quieren mi ciudad, pero no les daré más que cenizas. Que Robert sea rey de huesos calcinados y carne quemada.”

Jaime Lannister estaba presente y escuchó estas palabras. El Rey le ordenó que asesinara a su padre. Jaime, que para entonces era un chavillo de 16 – 17 años, toma la espada y mata al pyromancer antes de dejarlo salir a incendiar las fuentes de wildfire. Después voltea su arma contra el rey y se la clava por la espalda, ganándose con este acto el apodo de por vida de “Kingslayer”. Se sienta en el trono y Eddard Stark entra en la sala.

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Jaime Lannister mata al Rey Aerys Targaryen

Mientras tanto, los hombres de Tywin, decididos a mostrarle su alianza a Robert, buscan al resto de la familia real para asesinarla. Ser Gregor Clegane, “la Montaña”, encuentra a la esposa del príncipe con su hijo menor, el príncipe Aegon. Lo toma por las piernas y enfrente de su madre, le azota la cabeza contra una pared, destruyéndole el cráneo. Después la mata a ella, pero antes, para remarcar su crueldad, la viola mientras los sesos de su hijo siguen manchando su cuerpo. La princesa Rhaenys, también una niña, murió acuchillada.

Tywin le presenta los cuerpos a Robert como símbolo de su lealtad. Robert se lo agradece, pero Ned se infarta, calificándolo de un vil asesinato. Los amigos discuten y Ned se va de King’s Landing.

Robert ya había ganado la guerra, pero aún no había recuperado a su amorcito. Su paradero se desconocía, hasta que llegó a oídos de Ned que los mejores miembros de lo que quedaba del Kingsguard de Aerys estaban cuidando la “Tower of Joy” en Dorne. Le pareció sospechoso que estos grandes guerreros, en vez de haber sido enviados a pelear la guerra, donde hubieran sido más que necesarios, anduvieran por el sur cuidando una torre. Se dirigió de inmediato para allá con varios hombres. Sólo regresaron dos o bueno dos y medio.

Después de luchar y matar a los guardianes, Ned encontró en la torre lo que esperaba, a su hermana. Un año de guerras y batallas, la pérdida de su padre y su hermano mayor, la pelea con su mejor amigo, lo habían llevado hasta ahí. Pero el encuentro no fue uno feliz. Lyanna estaba en su lecho de muerte. La descubrió tumbada en una cama, rodeada de sangre, con un miedo terrible en sus ojos. Sus últimas palabras conocidas fueron: “prométemelo Ned”.

Robert consiguió su trono, pero no a su mujer. El dolor que le causó esta pérdida nunca lo puedo superar:

“No puedo siquiera recordar su cara. Lo único que sé es que ella era lo único que de verdad he querido. Alguien me la quitó, y siete reinos no pudieron llenar el vacío que me dejó”. Robert a Cersei.

[1] ¿Recuerdan cuando Arya era sirviente de Tywin Lannister? Bueno, todas estas escenas son precisamente en Harrenhall.

[2] El viejillo rabo verde que hasta hace poco todavía formaba parte del “Small Council”.

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Escrito por InteIndep

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