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Por: Mercedes Recke – @MercedesRecke

Entre más cosas conozco más cosas sé que no conozco; esta contradicción se asemeja a la alegoría de la caverna de Platón. En dónde al no saber de la existencia de la luz, solamente basaban sus conclusiones en las sombras que se reflejaban al interior de la caverna. No saber qué es lo que pasará repercute en nuestras acciones dejándonos muchas veces paralizados ante una situación poco familiar.

Con la finalidad de evitar una situación de incertidumbre existen distintos métodos que buscan no dejarlo todo a la suerte.

Mi experiencia con reducir la incertidumbre está en el manejo de crisis mediáticas, crisis corporativas o gubernamentales que por sus características son objeto del escrutinio público y llaman la atención de los medios de comunicación y de la sociedad en general, quienes participan cada vez más a través de redes digitales.

¿Cómo lidiar con la incertidumbre? ¿Qué hacer cuando la falta de certeza frena tu poder de tomar decisiones? ¿Cómo prevenir cuando el escaso conocimiento de que algo va a pasar seguro, te paraliza? Y es que el ser humano no tiene la capacidad de predecir el futuro, sin embargo si analiza bien la situación sí tiene la capacidad de predecir escenarios y la probabilidad de que éstos sucedan.

Una práctica común que ayuda a instituciones, públicas y privadas por igual, a reducir la incertidumbre es la creación de un Manual de Crisis. La importancia de dicho documento va desde su gestación hasta su utilización periódica a través de simulacros. Y es que a primera vista los escenarios son más fáciles de predecir de lo que realmente son, ya que requieren de un conocimiento profundo que sólo agentes internos a la organización pueden tener. Será a través de generar confianza que las entrevistas con los actores clave de la organización te permitirán visualizar cuáles son las preocupaciones, riesgos potenciales y peligros que ellos ven en sus distintas áreas. El involucramiento de todos los actores clave dentro de la organización es el primer indicador del éxito de que el Manual de Crisis contemple los escenarios predecibles y evalúe sus probabilidades. El segundo indicador de éxito es llevar a cabo simulacros de crisis; que por lo general se recomiendan hacer cada seis meses o cuándo se de un cambio relevante dentro de la organización; esto con el fin de pulir las rutas críticas a seguir en caso de que se presentara una situación de crisis y al mismo tiempo para evitar que el Manual de Crisis se convierta en letra muerta.

Concluyo este breve articulo con una de las verdades que me hacen sentir mayor ansiedad: no importa cuánto sepamos, nunca lo sabremos todo (mínimo no como individuos, quizás como humanidad algún día sí) por lo que seguiremos atrapados en una caverna como Platón y su alegoría. Intentando no quedar paralizada, está la otra parte de esa verdad: nuestro conocimiento, aunque limitado, sí nos permite prever ciertos escenarios y reducir la incertidumbre que traerían consigo en caso de suscitarse. Cuando no lo puedes controlar todo, tu mayor apuesta es prepararte para enfrentar lo que con algo de certidumbre sabes que puede afectar a tu organización.

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Escrito por InteIndep

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