Vargas LLosa, Ochenta años de espectaculo

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

Probablemente hay muchos puntos de vista a partir de los cuales se puede analizar la obra y la importancia del premio Nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa. Yo me centraré partiendo de uno muy sencillo, el de la vivencia personal y de lo que he retenido al aproximarme al personaje y a su obra.

Cuatro momentos marcan este acercamiento.

El primer momento fue en una cena en Buenos Aires con miembros de la Embajada del Perú, en la que yo era el integrante más joven; a lo mucho tenía 11 años. La cena degeneró en una acalorada discusión, de la que yo estaba excluido, sobre la naturaleza dictatorial de tal y cual régimen latinoamericano del siglo XX, dadas las nacionalidades representadas en la mesa. Sin embargo, mencionaron repetidas veces a un escritor y a su autoridad sobre el tema, Mario Vargas Llosa. Integrantes de la cena estaban maravillados con su vida personal y mencionaron algunas notas biográficas incluidas en su novela “La Tía Julia y el Escribidor”. Ambos, escritor y novela, llamaron mi atención inmediatamente.

La segunda fue algunos años después cuando, cursando ya la preparatoria, curiosamente nos asignaron la lectura del libro mencionado en la cena bonaerense. Esa lectura dio pie a indagar más sobre algunas otras de sus obras y de sus temáticas, como la dictadura de Trujillo abordada en “La Fiesta del Chivo”. Acabé viendo incluso la película con Salma Hayek sobre este tema dominicano. La lectura de la “Tia Julia y el Escribidor” fue maravillosa. En ella se alternan un capítulo supuestamente autobiográfico con un capítulo bajo forma de radionovela, género del espectáculo radiofónico que corresponde al entretenimiento de antaño.

La tercera, en 2014, en un traslado de 40 minutos hacia el aeropuerto de Washington-Dulles en Virginia, el conductor de la unidad que me transportaba, de nacionalidad peruana y radicado en Estados Unidos, despotricó contra el personaje durante todo el trayecto después de que yo sugerí pacíficamente que me gustaban sus libros para abrir conversación. Lo calificó de traidor y ambicioso, refiriéndose a su sed de protagonismo y a su partida para radicar en Madrid. Me sorprendió ver cómo una persona podía tener una opinión tan negativa de un connacional galardonado con el Nobel.

Sin embargo, para el momento más importante, hay que regresar a febrero de 2009, en la universidad. Era un fin de semana y estaba ansioso por llegar a casa y leer la más reciente edición de Letras Libres, que en su portada anunciaba el ensayo de Vargas Llosa intitulado “La Civilización del Espectáculo”. Por mucho una de las lecturas más punzantes y pesimistas que he leído en mi vida, sin embargo cada vez que la releo le encuentro todavía mayor sentido.

En esta lectura, Vargas Llosa advierte sobre el triunfo de la “banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo.”[i] Siguiendo una lógica de demanda, propone que la democratización de la cultura tuvo el efecto indeseado de valorar la cantidad a expensas de la calidad; por ende, consumimos literatura light, cine light, arte light. La cultura y el deporte se masificaron, y preferimos lo fácilmente digerible, a la vez que la crítica pierde su lugar preferencial en la sociedad a favor del entretenimiento banal.

Un ejemplo de esto, nuevamente personal, es el periódico Reforma que he leído desde que tengo memoria. Ese periódico ha pasado a reducir sus contenidos sustanciales por nuevos suplementos de sociales, de entretenimiento o clips de TV casi cada año. Tuvo una época aberrante donde publicó fotos muy gráficas en la sección de Ciudad, para después cederle el “honor” a su publicación hermana, el Metro, que vende a montones. Y así la historia de todos los periódicos. ¿Es su culpa? No, diría Vargas Llosa. Es lo que el público demanda. Y si no nos creemos parte de ese público, habría que preguntarse cuantas veces nos hemos justificado el perder dos horas de nuestra vida con un: “no importa, estuvo dominguera”.

Vargas Llosa también toca el tema del espectáculo y su entrada en la política, asombrado porque un país como Francia se volcara al entonces reciente matrimonio del Presidente Sarkozy con la actriz y cantante Carla Bruni. Hasta toca el tema de las relaciones interpersonales y del sexo, y eso que en 2009 nadie hablaba de Instagrams, de Periscopes, de Tinders y Snapchats. Qué bueno que no ha muerto, porque se saldría de su tumba con esas noticias.

Hace algunas semanas, Mario Vargas Llosa celebró con una publicitada cena sus 80 años. Decía en su columna Sergio Sarmiento que no era tarea fácil reunir en un mismo lugar a los rivales José María Aznar y a Felipe González, o también Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia, sin embargo él lo hizo para su festejo.[ii] Nuestra ventana al espectáculo nos ha mostrado recientemente que ese tipo de reuniones no se limitan a la figura de Vargas Llosa.

Que se recuerde a este autor por haber acuñado un término famoso para nuestro sistema político pre-año 2000 y sus opiniones sobre política, como pensarían los integrantes de la cena cuando tenía 11 años; que se le recuerde por su fallido intento de candidatura presidencial y por supuestamente aparecer en los Panama Papers,[iii] como seguro piensa el conductor que me llevó al aeropuerto; yo lo recuerdo por el placer de haber leído algunas de sus obras y seguirle su paso, y por el ensayo que leí en 2009, que me mostró una lente con la cual sigo haciendo sentido de muchos aspectos de la vida cotidiana.

Sarmiento decía que no se le podía negar a Vargas Llosa el ser un escritor “engagé”,[iv] comprometido con su deber de defender la crítica y la libertad. José Woldenberg comentaba la virtud de contar con un escritor cuyos textos “irradian placer, sabiduría y claves para comprender la complejidad del mundo y de quienes lo habitamos.”[v] Esperemos que a sus ochenta años, esta capacidad no decaiga.

Para los fanáticos de la “Tía Julia y el Escribidor” y de sus capítulos pares: ¿Decaerá? ¿Comenzará a perder relevancia? ¿ El escándalo de cuentas off shore le quitará el sueño? ¿Se sentirá cada vez más apesadumbrado por la reafirmación de vivir en la civilización del espectáculo que tanto avisó hace algunos años? ¿Cómo terminará la excepcional historia de este omnipresente escritor peruano?

21_PabloTortolero

[i] Texto en .pdf: http://www.letraslibres.com/sites/default/files/pdfs_articulos/pdf_art_13553_12208.pdf

[ii] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85221

[iii] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2016/04/6/vargas-llosa-aparece-en-la-lista-de-panama-papers

[iv] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85221

[v] http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85302

 

Escrito por InteIndep

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