Friedman

Por: Pablo Tortolero – @pablotorto

En una reciente columna,[i] el tres veces ganador del Premio Pulitzer Thomas L. Friedman, en lo que parece una extraña mezcla de jactancia y resignación, anuncia a sus lectores que posee la capacidad de arruinar cualquier conversación amena de sobremesa si decide abordar el tema del estado actual del mundo.

El periodista comienza entonces una pequeña enumeración de los aspectos que lo tienen mayormente preocupado para este año que apenas comienza, citando la volatilidad económica y los precios del petróleo, el cambio climático, la desaceleración de China y sus efectos en los demás países, así como la cuestionada habilidad de los gobiernos, en especial el de Estados Unidos, para estimular la economía con los métodos conocidos hasta ahora por la historia.

Es ahí, hablando de la actualidad de ese país, que llega a un planteamiento muy interesante. ¿Cómo es que, hoy en día, las dos personas que más ruido están haciendo en las elecciones son, según sus palabras, dos personas con ideas de corte fascista y socialista? En cualquier otro momento, si nos hubieran dicho que eso sucedería para marzo de 2016, la predicción hubiera provocado simplemente una total incredulidad. Aún si el movimiento de Occupy Wall Street y las otrora indignantes leyes de racial profiling (se recuerda por ejemplo la Arizona SB 1070 en 2010) o el surgimiento de milicias armadas en la frontera pudieron haber sido un indicador de lo que vendría después, nadie hubiera imaginado, siquiera hace un año, que un personaje como Donald Trump estaría más que encarrilado a ser el candidato republicano.

Friedman tiene un punto muy valido. ¿Qué tal que todo esto significa el fin de una era y el reacomodo de las placas tectónicas, si bien no del mundo entero, por lo menos de las de la política en Estados Unidos? ¿Qué tal que este escenario insólito se volverá el nuevo “normal”?

Las elecciones en el vecino país del norte son de un alto grado de complejidad, y este año han probado romper esquemas. Por un lado, la carrera por la investidura republicana se ha visto secuestrada por un fenómeno para el cual no se estaba preparado.[ii] Hemos visto en los últimos meses una extenuante serie de debates muy cargados en ánimos y con un sinnúmero de integrantes que se han salido de control en más de un momento. Noticias muy extrañas han hecho sombra al proceso, desde la gente que cuestiona el momento y las circunstancias de la muerte del juez Scalia hasta otras, todavía más preocupantes, que sugieren por ejemplo que la campaña de Ben Carson habría sido una farsa al servicio de intereses económicos de la cual ni él mismo estaba enterado[iii] (si su campaña fue en efecto una farsa, nos podríamos por lo menos preguntar si alguna más en esa carrera serviría al mismo propósito).

Por el otro lado, Bernie Sanders ha llevado una campaña por demás interesante y se ha ganado el apoyo de mucha gente, notablemente de jóvenes, con su retórica anti-1%. No obstante, es prácticamente un hecho que Hillary Clinton será la candidata del partido demócrata. Existe una creciente especulación sobre quien podría ser su compañero de fórmula. Una corriente sugiere que un candidato fuerte es Julián Castro,[i] mexicoamericano de Texas miembro del Gabinete de Obama y ex alcalde de San Antonio. Ahora, a la ecuación insólita del fascista y del socialista se le podría sumar, por qué no, una mujer y un mexicoamericano. Con esto se acapararía toda la atención de la sobremesa.

Quien gane está todavía por verse. Tendremos un adelanto contundente de ello durante el mes de marzo. Desgraciadamente, el consenso parece indicar que, aún si Trump no gana la elección, ni la investidura republicana, su efecto perdurará.[v] El sentimiento que despertó, que llevaba dormido o por lo menos bien escondido durante tiempo, será algo que tardará en apaciguarse.

¿Este reacomodo de placas tectónicas y fin de antiguas eras que esboza Friedman significa a fuerza que estaremos peor? Sería preferible pensar que no. Sería preferible pensar que existe la suficiente probabilidad de que en enero de 2017 la primera mujer y el primer mexicoamericano estén entrando a la Casa Blanca. ¿Existe realmente?

Si compartieras la sobremesa con Thomas Friedman, ¿qué le dirías?

21_PabloTortolero

 

[i] http://www.nytimes.com/2016/01/20/opinion/what-if.html?mwrsm=Facebook&_r=2

[ii] Recomiendo artículos de Daniel Drezner sobre el fallo de los politólogos en analizar con seriedad el ascenso de Trump y su aparente complicidad en el mismo. Un ejemplo: http://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/02/23/my-very-peculiar-and-speculative-theory-of-why-the-gop-has-not-stopped-donald-trump/

[iii] http://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/02/ben-carson-thinks-maybe-his-campaign-was-a-scam/470715/

[iv] http://www.politico.com/story/2016/01/julian-castro-possible-vice-president-218119?cmpid=sf#ixzz3y0K2cIbh

[v] Federico Ling dice: “el daño ya está hecho”. Un ejemplo: http://lasillarota.com/una-retorica-para-trump-el-dano-esta-hecho/Federico-Ling-Sanz-Cerrada#.VtUHeHjIZER

Escrito por InteIndep

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