Confessions of a Political Hacker

Por: Andrés Gómez – @a_gomezl

Andrés Sepúlveda usó una computadora por primera vez a los quince años, en su natal Colombia. Hijo de una secretaria y un activista divorciados, aprendió programación en una escuela tecnológica local. En 2005 acompañó a su hermano mayor a las oficinas de un partido político colombiano, y tras sacar su computadora, logró infiltrarse en la red del estratega del partido y desde ahí, descargar la agenda y próximos discursos del entonces presidente Álvaro Uribe. Sepúlveda fue contratado en el momento.

El estratega era Juan José Rendón, un psicólogo, comunicador y publicista de origen venezolano. Al entrar a su página de internet, Rendón da la impresión de ser alguien que se toma a sí mismo demasiado en serio. Desde sus fotografías posadas con vestimenta completamente negra (incluida una en la que aparece con un uniforme samurái) hasta la biografía (en la que se le describe como “enigmático, sobrio, callado y analítico” y como “el consultor que es mejor pagado, más temido, más atacado, y también el más demandado y el más eficiente”), el sitio da la impresión de ser un altar a su persona. Si no se conoce su esfera de influencia y trayectoria, parece algo totalmente ridículo.

La historia de Sepúlveda y Rendón se vuelve interesante porque, juntos, trabajaron en la manipulación de contiendas electorales a lo largo y ancho de América Latina. Incluida la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012, y campañas presidenciales de Colombia, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Panamá. La estrategia incluía hackear smartphones, clonar páginas web, envío masivo de correos y mensajes de texto, manipulación de redes sociales para crear o enterrar historias, infiltrar bases de donadores e interceptar, atacar, desencriptar y defender información. En palabras de Sepúlveda “mi trabajo era hacer acciones de guerra sucia y operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores—el lado oscuro de la política que nadie sabe existe pero todos pueden ver”.

La versión de Sepúlveda fue contada en el reportaje “How to hack an election” para Bloomberg Business[i] y fue publicada en línea el 31 de marzo, mientras que la edición impresa es del día 4 de abril. En ella, relata a los reporteros con lujo de detalle su participación en las elecciones, su forma de trabajo, la construcción de sus equipos, sus pagos, la creación de su propio programa (Social Media Predator, o Depredador de Redes Sociales) para comandar legiones de usuarios inexistentes y cómo, al finalizar los trabajos tenía que destruir toda evidencia: discos duros, teléfonos, servidores, itinerarios, salarios, hojas de cálculo y todo aquello que pudiera vincularlos. El hacker confiesa haber mantenido cierta información con miembros de su equipo u otras personas como un seguro.

El reportaje narra como Sepúlveda se involucró en la campaña de nuestro ahora Presidente. Logró instalar malware: programas que buscan lastimar o deshabilitar equipos de cómputo, en los sistemas del PRD y, así, acceder a los teléfonos y computadoras de cualquier persona que utilizara la red, incluido el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Lo mismo sucedió con la panista Josefina Vázquez Mota. Sepúlveda tenía acceso a los discursos, estrategias y agendas de los opositores del PRI en el momento en el que estos eran ingresados a una computadora.

La reacción a la noticia ha sido la esperada: Los Pinos niega haber contratado tanto a Andrés Sepúlveda como a Juan José Rendón, y niega haber utilizado esas prácticas o cualquiera que infrinja la ley[ii]. Juan José Rendón niega haber contratado a Sepúlveda para un trabajo que no fuera diseñar páginas de internet y alega que los correos presentados por este último son falsos. Presidencia se envuelve en manto de Santidad y Rendón sólo aclara que todo lo que hace es legal, aunque resulte éticamente ambiguo.

Las tácticas que el PRI usó parecen no sorprender a nadie. Todos sospechaban su uso, aunque el protagonismo del hacker vuelve el tema aún más importante. Exhibe las deplorables artimañas usadas en la política y confirma nuestros miedos como ciudadanos: para aquellos en el poder, el fin siempre justifica los medios.

Ciertamente no es el primer caso de espionaje político en el país: conversaciones de Raúl Salinas fueron divulgadas en el 2000, de Josefina Vázquez Mota en 2012, de Claudia Pavlovich en 2015, y por supuesto, la conversación entre Kamel Nacif y Mario Marín “el Gober Precioso” en 2006. Esto no hace el tema menos grave: el autor de una serie de delitos confiesa haber trabajado para la campaña del entonces candidato y ahora Presidente para manipularnos a nosotros, el electorado, para votar por él. Nos recuerda que, si es que se está moviendo a México, es sólo para dejarlo en donde mismo.

8_AndresGomez

 

[i] How to Hack an Election. Jordan Robertson, Michael Riley, Andrew Willis. Bloomberg Business.

http://www.bloomberg.com/features/2016-how-to-hack-an-election/

 

[ii] http://www.gob.mx/presidencia/prensa/comunicado-en-relacion-al-articulo-publicado-en-la-revista-bloomberg

Escrito por InteIndep

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