Newseaum

Por Uriel Gordon – @Urielo_
Imagen: Newseum.org

Si caminas por la calles de Washington DC, en la Avenida Pennsylvania, cerca del Capitolio, te topas con un edificio de siete pisos, que se llama el Newseum. Es un museo que está dedicado a las noticias y al periodismo; Freedom Forum, una fundación dedicada a promover la libertad de prensa y pensamiento, se encarga de su financiamiento. Para mí, representó una gran opción para escapar de la lluvia y el frío de la ciudad; pero más allá de eso, una gran experiencia.

Paradójicamente, un museo se puede percibir como lo contrario a lo noticioso; en muchos casos, representa el ayer, el pasado, las reliquias, lo que fue; no lo novedoso. Sin embargo, lo más interesante del Newseum es identificar que hay noticias que nos han marcado, que tienen el poder de seguir viviendo entre nosotros. Nuestra historia moldea nuestro presente: lo que fue noticia está conectado, de cierta forma, con lo que ahora es noticia. En este sentido, el Newseum nos enfrenta con el pasado y el ahora; el periodismo es la esencia que une las dimensiones del tiempo, que moldea e influye en nuestra propia historia.

Al comenzar el recorrido por el Newseum, di con uno de los símbolos que se encuentra detrás de las historias colectivas y personales de la Guerra Fría; me topé con un bloque de concreto, de más de tres metros de altura, grafiteado, que pertenecía al Muro de Berlín. En la pared, había una cara dibujada, cuadrada, que se parecía a “Robotina” de la caricatura “Los Supersónicos”; tenía la boca abierta y a través de ahí, se asomaban las palabras “You are power”.

Imaginemos la Alemania de la post Guerra, las miles de historias que escondía la superficie de una ciudad que emergió del pasado oscuro y quedó atrapada en la lógica maniquea de la bipolaridad; Berlín era una ciudad mutilada. La imagen de “Robotina” representaba la rebelión del pensamiento, detonado por el hartazgo; simbolizaba el poder de la palabra: la difusión de las noticias y la información dieron, poco a poco, voz al silencio impuesto. Justamente, el objeto de esta exhibición era mostrar cómo el periodismo representó una herramienta que ayudó a romper barreras; que ayudó a abrir mundos; a tirar el Muro de Berlín.

Al subir las escaleras, las imágenes y los símbolos continúan hablándome. Llegué a la galería de las fotografías que ganaron el Premio Pulitzer de 1942 a la fecha. Inmediatamente me fijé en las que ganaron este año y capturó mi atención una imagen: en Monrovia, Liberia, un niño de ocho años, que presuntamente estaba infectado de ébola, fue cargado para llevarlo a un centro médico, por dos personas que vestían trajes amarillos y mascarillas para no ser contagiados. Lo cargaban como a un costal; la mirada del niño estaba perdida. La fotografía de Daniel Berehulak, de The New York Times, es la imagen de la crisis humanitaria del ébola. El poder de la fotografía, despierta sensaciones instantáneas; nos mete a otra realidad de golpe y nos lleva a tomar conciencia de aquello que pensamos que puede ser ajeno a nosotros.

Lincoln shot

Llegué al cuarto piso y tocó abrir un capítulo trágico de la historia de Estados Unidos. Para conmemorar el 150 aniversario del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, que ocurrió en Washington DC el 14 de abril de 1865, el Newseum montó una exhibición de cómo fue la cobertura que le dio al magnicidio el New York Herald. En un día, el 15 de abril de 1865, el diario publicó 7 ediciones, comenzando con la de las dos de la mañana. Se podía leer el encabezado de una de ellas en mayúsculas: “Importante, asesinato del Presidente Lincoln”. Al adentrarse en el texto, el periódico reporta: “El Presidente y la Señora Lincoln se encontraban en el Ford’s Theatre, escuchando la representación de American Cousin, ocupando un palco en la segunda grada. Al cerrar el tercer acto, una persona entró al palco del Presidente y le disparo al Sr. Lincoln en la cabeza. El disparo entró por la parte detrás de su cabeza y salió sobre la sien”.

La exhibición mostraba el concepto breaking news en el siglo XIX. Ahora con internet y con las redes sociales, nos enteramos de las noticias de manera instantánea: nuestros smartphones y nuestras computadoras de bolsillo nos informan al momento de lo que sucede, no sólo en nuestro país, sino en el mundo. En 1865 habían asesinado al Presidente de los Estados Unidos y la forma de esparcir la noticia era imprimir, imprimir e imprimir y, para esparcir la información -la versión antigua de los clicks- emplear gente que repartiera periódicos por todo el país. La prensa, con compromiso, responsabilidad y seriedad, no abandonó la noticia; investigó y reportó constantemente; mantuvo informada a la población sobre la historia del asesinato de su Presidente. Los tiempos y las formas pueden cambiar, pero la esencia del periodismo oportuno vive desde hace muchos años.

En el quinto piso, el recorrido por la historia continuó: en frente de mí, aparecieron 400 primeras planas de periódicos que cubren más de 500 años de historia. Entre ellas, por ejemplo, me topé con el encabezado del Daily Mirror, del 5 de diciembre de 1933, que daba fin a la prohibición de la venta de alcohol en Estados Unidos. Decía: “Prohibition ends at last”. Meses antes, el 30 de enero, se podía ver también en el museo, la primera plana de un diario alemán que informaba que el presidente de Alemania Paul von Hindenburg nombraba a Adolf Hitler como Canciller, marcando así, su asenso al poder. El viaje seguía: desde la batalla de Waterloo en 1815, pasando por el asesinato de John Lennon en 1980, hasta las primeras planas informando del triunfo de Barack Obama.

Para terminar el recorrido, me asomé a la terraza del sexto piso; la vista panorámica, la Av. Pennsylvania, la calle donde se encuentra la Casa Blanca, donde se generan algunas de las noticias más importantes del mundo. Hacía un poco de frío, pero ya no estaba lloviendo; el museo estaba a punto de cerrar. Pensé en mi tarde en el Newseum; en la historia hablando a través de los medios de comunicación; en el registro de los hechos, que tienen eco en el presente; en el papel y responsabilidad que tiene la prensa con nuestra realidad.

Salí del museo y me dirigí a mi siguiente parada, Landmark Theatres, para ver la película Spotlight que justamente, trata de cómo el periódico The Boston Globe, a principios de la década del dos mil, destapó los escándalos de pederastia que se dieron en la Iglesia, en Boston. Al igual que el Newseum, esta película muestra a la prensa como un actor clave con el poder para influir en los hechos y avanzar hacia algo mejor. La historia sucedió hace más de de 10 años; podríamos decir que es cosa del pasado, pero no: esta noticia, como muchas noticias que vi en el Newseum, todavía vive y está dando de qué hablar.

11_UrielGordon

Escrito por InteIndep

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