chamarra_rojaPor: Luis Godoy – @luis_godoy88

Era julio de 2007 cuando me invitaron a una tertulia con Salinas de Gortari, nada menos que en su casa en el sur de la Ciudad de México. Eran épocas universitarias y acepté la invitación por curiosidad y casi como infiltrado (la verdad nunca supe por qué me convocaron). La cita era privada y se pedía, cito el correo: “estudiantes de entera confianza; con un sentido crítico sobre el acontecer mexicano y del mundo; con responsabilidad social, y con un compromiso de debate respetuoso.” Los únicos requisitos eran vestimenta formal (traje, naturalmente) y haber leído su último libro: La Década Perdida 1995-2006: Neoliberalismo y Populismo en México. El libro y aquella reunión merecen un texto aparte: los simbolismos, la excentricidad del poder, la propia biblioteca donde nos recibió… Todo alrededor del ex presidente es motivo de páginas de análisis, pero me ocuparé de otra cosa. Aquella vez fue uno de mis primeros acercamientos a la cultura del joven priista. 

Biblioteca Salinas
Imagen: “Biblioteca de Salinas”. Por: Luis Godoy

Todos los conocemos (probablemente eres uno de ellos), pero muchos no los hemos entendido, en parte porque se han esforzado poco por explicarse. Lo cierto es que es más claro cuando un joven se auto determina en los espectros tradicionales de izquierda o derecha. Desde la ciencia política hasta la neurociencia han estudiado la orientación ideológica de los jóvenes—pueden ser los genes o la educación que reciben, pero es relativamente explicable cuando un joven se enfila con ciertas ideas para después militar en un partido. Pero el caso mexicano tiene sus particularidades. En el juego del centrismo político y de la persecución temprana del poder se encuentra la que pienso es una de las mayores incógnitas del sistema político: el joven priista.

¿Cuál es el universo de motivos para sentirse atraídos por el PRI? ¿Es un simple pragmatismo político? ¿Es una remembranza a los viejos símbolos? ¿Es un confuso nacionalismo? ¿Es acaso una sumisión a la herencia ideológica de sus padres y abuelos? ¿O es un auténtico convencimiento a una ideología de partido?

El PRI como partido y como fenómeno de masas ha sido ampliamente estudiado (a pesar de que el PRI del sigo XXI comienza a tener su propia historiografía, que se distingue enormemente a la del PRI del siglo XX). Lo que pocos académicos han estudiado son los motivos de sus militantes juveniles, su reclutamiento—aunque esto ha sido un poco más interesante para algunos académicos; si les interesa, lean a Roderic Ai Camp— y la forma en que aglutinaba y aglutina a sus novatos.

En muchos de estos estudios, la pregunta central es cómo ha logrado el PRI preservar el poder electoral y la representación política que sostiene. Ya hemos escuchado como posible explicación al corporativismo, la estructura territorial, la forma en que gobierna localmente, la compra y venta de votos, etc. Pero poco se ha escuchado del fenómeno de jóvenes que, en su amplio espectro social, deciden volcarse al priismo. Entender el rol histórico que han jugado las juventudes del PRI es una de las claves para entender las relaciones de poder en México.

 

Estudiar al pueblo PRI

PRImera Línea
Imagen: “Primera Línea”. Fuente: Proceso

Se empieza por repasar a González Casanova y Cosío Villegas, si se aventura uno a tratar de desmenuzar al PRI. Pero cuando se trata de leer sobre el PRI, prefiero a Zaid y Monsiváis. Por su tono ameno y sarcástico, y porque hasta donde sé fueron los únicos pensadores mexicanos que se atrevieron a escribir estructuradamente sobre la posible inmolación del partido autoritario.

En Escenarios sobre el Fin del PRI (1985), Zaid explica 4 posibilidades sobre el futuro del Revolucionario Institucional, según él conocidos pero inverosímiles e ilusorios: Uno. La originalidad del sistema mexicano permitirá que el PRI dure eternamente. Mejor ni pensarlo. Dos. Habrá un golpe de estado. Improbable, pero si sucede ellos mismos lo darían, es posible que ni puedan. Tres. Habrá otra revolución. Jamás. La revolución está en movimiento, como México ahora, revolución no crea revolución. Cuatro. Surgirá un ayatola contra la corrupción. Como lo leen. Eso escribió Zaid en 1985, imaginando ese último escenario como irreal. Es serio, incluso cita y da crédito a Ayala Anguiano que lo escribió en 1982 en su libro Cómo podría perder el PRI (si alguien lo tiene por ahí, préstelo). No quieren leer lo que dice después, por qué pensaba que era imposible y cómo sería si surgiera un poder que “limpiara” desde arriba.

Entre la profecía y el análisis Zaid escribe: “Resulta extraño que se haya escrito una Antropología de Hollywood, pero no una Antropología del PRI”. Es cierto, el PRI es un pueblo, o acaso deberíamos de entenderlo como una etnia. Como sea, hay que tomarle la palabra a Zaid y usar todas las herramientas científicas para abordarlo integralmente. Su propia antropología es necesaria, pero diría que antes, o de pasada, necesitamos una antropología de eso otro que son sus mozos.

Me explico. No es lo mismo entender la chispa inicial de los cerebros moldeables de jóvenes, que las carreras profesionales de viejos animales políticos. Quizá hasta sea más sencillo explicar la población total del PRI, vía sus primerizos, que por las características y motivos políticos de personas tan complejas, como Roberto Madrazo, Humberto Roque Villanueva o Beatriz Paredes.

Sin embargo, escribo decepcionado, tengo la impresión que dejó de estar de moda entre los estudiosos de lo político (otra tribu que merece su antropología) escribir sobre el PRI. Me imagino que eso se debe a que dejó de ser trendy el estudio de la filosofía de lo mexicano, o la psicología del mexicano. Ni liberales, ni marxistas voltean a ver al despintado pueblo PRI que nos dio país, y nos sigue dando patria después de la transición (¿qué es eso?).

Peor aún, resulta que a pocos les ha interesado el fenómeno masivo de jóvenes que en plena democracia deciden usar su ficha de movilidad social llamada PRI. ¿Verdad que no es tan fácil y unívoco? Por eso debería de haber libros, compilaciones, papers, seminarios e incluso una clase en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de nuestro otro pueblo, UNAM, que se llamara: Construcción histórica, procesos y formación de las juventudes priistas.

La ideología extraviada

Fabricio Vanden BroeckImagen: Figura de Fabricio Vanden Broeck. Fuente: Fabricio Vanden Broeck, Letras Libres.

Durante esa mañana de julio del 2007 presencié y vi en activo al mayor y seguramente único intelectual del pueblo PRI de estos días. Si piensan que ya pasó mucho tiempo, lean o vean a Salinas hablando recientemente en el Mexico Summit de la revista The Economist (6 de noviembre, del 2015). No ha cambiado en nada. Sus argumentos y lo que transmite es lo mismo desde que implementaba lo que según algunos era el liberalismo social. Pero ni lo social, ni lo liberal son los estandartes del intelectual priista. El valor que se porta con maestría es la ambigüedad.

El cantinfleo es priista. Es algo de origen, y en efecto es cultural. Pero en el cantinfleo político no se muestra a un barrendero en la Santa María la Rivera vestido trapos. No, se muestra a un Doctor en un impecable traje Hugo Boss saliendo de su oficina de Insurgentes Norte en un Mercedes Benz, seguro en su cantinfleo, con un par de frases circulares dependiendo del ciclo económico del momento. Rodeos al final. Escúchenlo ustedes mismos.

No siempre fue así. El PRI del siglo XX tuvo pensadores que no fueron ambiguos, Reyes Heroles no lo era. Pero que alguien me avise si en la actualidad hay otro intelectual auténticamente priista. Si prefieren, no les llamaré intelectuales (ya suena muy feo eso), pero estamos de acuerdo en que se requieren personas que se hayan dedicado a reflexionar lo público para que luego se pueda instrumentar algún tipo de proyecto. ¿O acaso se hace política pública en la espontaneidad?

La ambigüedad se combina con otro valor muy importante para el priismo: la improvisación. El centro político lo permite. En el pueblo PRI algunos piensan que el centro priista existe, aunque en otros lados no los ven así, e incluso la mayoría de ellos no se comprenden de esa forma. En una encuesta de Reforma en el 2007, se preguntó: En su opinión, ¿el PRI debería ser una opción política de…? De la población en general el 49% lo ubicó como centro-derecha, el 25% como centro-izquierda, el 8% en ninguna de las dos, y el 18% respondió que no sabía. Entre los priistas respondieron que el 68% lo consideraba de centro-derecha, el 9% de centro-izquierda, el 5% dijo que ninguno de los dos, y el 18% que no sabía. De entrada, parecería claro: las poblaciones juveniles del PRI se sienten identificados por pensamientos que rondan en el espacio político de la derecha. La realidad es que no es así. Una breve inspección a sus organizaciones juveniles y sus documentos nos dicen lo contrario y dan la primera pista: en el pueblo PRI hay muchos pueblos. 

El PRI tiene en sus filas no una, sino varias formaciones juveniles de muchas ideologías. Esta fragmentación es una de las explicaciones del tamaño del fenómeno. De la Red de Juventud Popular de la CNOP hasta la moderna Red de Jóvenes por México, pasando por la Juventud Territorial, hay harto número de organizaciones con documentos propios que usan palabras que si se juntan son discordantes. Cuando se repiten lugares comunes y palabras sin base, se improvisa.

Son tantas que se siente complicado que su presidente, Beltrones, conozca a todas. Si los que miden y se interesan por el tercer sector en México (el mundo de las organizaciones de la sociedad civil) tomaran en cuenta estos organismos, tendríamos niveles de participación cívica similares a los de Estados Unidos. Capital social hay, nadie lo podría negar. Y aquí podría venir otra de las explicaciones de su impacto: la capacidad para lograr comunidad.

En esta diversidad se comprende la ambigüedad y poca uniformidad en el pensamiento de un joven priista. Pero no malinterpreten, con esto deberían de sentirse orgullosos. En el pueblo PRI sus jóvenes no están centralizados, olvídense de la falsedad de la unión y el consenso, su naturaleza y éxito en gran medida es por que han comprendido bien su federalización.

Sin embargo, entre su variedad se va fácilmente de lo enriquecedor a lo patético. Sus modos y concesiones a varios pecados, lastiman su creación de comunidad y definen a la especie de joven que motiva este texto.

La Política de las Formas

Peñita
Imagen: Peñia. Fuente: Fragmento de fotografía de Proceso

¿Qué sería de los jóvenes priistas sin sus formas? La fachada es importantísima y tiene todo que ver con el poder. En la persecución a él, observamos su oratoria, vocabulario, pose, alabanzas, incluso su humor, por supuesto machista (habrá sus excepciones). El culto al poder define la estética del pueblo PRI, y esta estética moldea el fondo de sus jóvenes.

Creo que esto es lo que menos comprendo. Cuando se convierten en políticos pequeños, adolescentes llegando a tremendas negociaciones, niños formalísimos logrando acuerdos. Lo más raro es que esta actitud es aceptada por sus viejos. No les ponen un alto. Pero se entiende esta personalidad gusta; y no sólo eso, también premia.

La fascinación superficial por el poder los acerca peligrosamente a la política del estatus. En la juventud del PRI, se aprueban los elitismos. Sus desigualdades internas son notorias—quién podría negar el influyentismo y el amiguismo. Ante la mínima provocación, se cede con el privilegio y se calla.

He aquí otra característica fundamental del joven priista: el silencio hacia fuera y hacia dentro. Su estética reduce la autocrítica. ¿Cuántas renuncias han visto? ¿Cuántos jóvenes indignados al interior han levantado la voz ante un malhecho? ¿Cuántos les han respondido a sus viejos? Pocos. Los que les aplauden le podrían llamar disciplina, pero bueno, reconozcámoslo: callan muy bien. Como dijo Elenita: Fuerte es el silencio. Para corroborar esto lean el número de Nexos de diciembre del 2015, donde se publican una serie de ensayos sobre el silencio de los Pinos.

Conforme desarrollo mi entender del joven priista, me convenzo de que el emblema histórico del priismo juvenil es Peña Nieto. No importa cuántas canas tenga, reproduce fielmente la cultura de los jóvenes de las chamarras rojas. Su ambigüedad, improvisación, mutismo y la forma en que abraza la superficialidad lo convierten en el perfecto ejemplo de las juventudes del PRI.

Este texto es apenas una provocación para de verdad tener una antropología de estas poblaciones. Hay que decir que exceden al PRI. Esta cultura juvenil se ha expandido en otras organizaciones políticas. Sin embargo, es al interior de este partido donde sostengo que se han convertido en un místico motor que hace funcionar al sistema. Estoy convencido que cuando deduzcamos la identidad de los jóvenes priistas en congruencia con sus acciones y formas, entenderemos al mismo tiempo lo más profundo de la política mexicana.

 7_LuisGodoy

 

Escrito por InteIndep

16 Comentarios

  1. Alejandro Ordaz 18 enero, 2016 en 6:11 pm

    Buen artículo, aunque le falta investigación, en referencia al penúltimo párrafo Peña Nieto fue electo presidente a los 46 años, más viejo que el penúltimo y ante penúltimo presidentes de la “historia contemporánea” del PRI (Salinas 40 años y Dedillo 42).

    Me gusta

    Responder

  2. Tienes toda la razón Alejandro. Lo corrijo. Gracias por leer.

    Me gusta

    Responder

  3. Un artículo interesante, sería bueno que siguieras en tus análisis sobre este tema, ya que de las juventudes priistas emergen los políticos que están y posiblemente dirigirán el país en unos años. Al respecto sería bueno señalar la origen social de la mayoría de ellos, porque a partir de esto se puede inferir un varias posibilidades de por qué del comportamiento y actitudes de las juventudes del PRI, sobre todo el punto del neoliberalismo como base ideológica de este sector del tricolor. Saludos.

    Me gusta

    Responder

    1. Gracias por la lectura y comentario Isaac. Pienso seguir reflexionando sobre este fenómeno. Sobre los orígenes socio-económicos, lo que normalmente se piensa es que un joven de escasos recursos se enrola en el PRI como una oportunidad de movilidad social, mientras que un joven con más recursos milita más por un pragmatismo político. Es posible que sea así, pero en mi experiencia pienso que las razones son más complejas: van de lo cultural a lo geográfico, aunque como lo dices el origen social es relevante.

      Me gusta

      Responder

  4. Artículo con inclinacion Panista, mismo con infulas de letrado con un toque de estudioso que ya no esta en el PRI y que ahora lo trata de estudiar y de analizar, pero porque todos estudian, critican, hablan, analizan o indagan sobre este partido (PRI); porque es el partido que más tiempo ha estado en el poder? porque es el partido que se encuentra actualmente en el poder? o por el hecho de ejercer poder? no todo tiene que ver con lo antes vertido todos los que critican al PRI se creen o se sienten intelectuales por leer Proceso o apoyar a Carmen, pero si de verdad estudiamos a estos personajes (por llamarlos así porque de personajes no tienen nada); la gran mayoría de quienes critican o hablan sobre el PRI es gente que estuvo en dicho partido o que no tuva cabida y que por razones extrañas ya no están militando en dicho partido antes referido, porque digo extrañas, porque estas personas no dicen cuales fueron las verdaderas razones por las cuales ya no estan en dichas filas ya que si las dijeran o de verdad las externaran veríamos que no son por no coincidir con sus ideologías sino que no coinciden con sus intere$e$ y dichos artículos o notas carecerán de todo valor.
    No caigamos más en azul o en rojo, libertad de elección y libre albedrío para todos no una seudo-invitación a X o Y partido (quien esté libre de cualquier pecado que tire la primer piedra, menos la madre de Jesús., no todo es malo ni todo es bueno, ya que la combinación de ambos hace un equilibrio, esa mezcla partidaria sólo la saben en los Pinos, Congresos y Cámaras, es decir los poderes en turno y que son las y los que se sientan a comer, platicar y a decidir sobre el futuro de todas las personas que tratan de estudiar, analizar, escribir y criticar al PRI.
    Saludos

    Me gusta

    Responder

    1. Ideología priista??? cual? Ah sí !! La que mencionas “No todo es bueno ni malo sino que la combinación de ambos hace un equilibrio” He aquí un buen rasgo de identidad priista a estudiar.

      Me gusta

      Responder

    2. Luna H. Ideología priista??? cual? Ah sí !! La que mencionas “No todo es bueno ni malo sino que la combinación de ambos hace un equilibrio” He aquí un buen rasgo de identidad priista para estudiar. Que interesante.

      Me gusta

      Responder

    3. Sería bueno saber en dónde notas la inclinación panista Luna H, me retiro si es así.

      Difiero contigo en el punto de que el partido más analizado y estudiado es el PRI. Eso era cierto en la primera temporada del PRI (como escribí, el PRI del siglo XX), ahora tengo la sensación -y sólo es eso- que el PRD y el PAN han sido más analizados en la última década. Por lo menos, en las facultades de ciencias sociales que conozco, estos partidos han despertado más interés. Pienso en importantes académicos para cada uno de ellos, PAN: Lujambio, Loaeza; PRD: Bartra, Semo. Por ello, mencionó en el texto, tener la impresión de que la moda de estudiar al PRI se ha acabado.

      Me gusta

      Responder

  5. […] Inteligencia Independiente / Luis Godoy @luis_godoy88 […]

    Me gusta

    Responder

  6. Luis, enhorabuena por estas reflexiones… Entiendo que tú interés es de carácter político, pero conozco organizaciones en las que esta cultura existe y se lleva a cabo día a día que no son políticas. Creo que es, más bien, una cultura juvenil mexicana (tomándo en cuenta que: “se aprueban los elitismos”). Me gustaría ayudar, si es que lo crees conveniente.

    Me gusta

    Responder

    1. Agradezco el comentario Juan Carlos. Acepto en el texto que esta cultura se ha esparcido en otras organizaciones. A pesar de que es al interior de las juventudes priistas, donde esta cultura se convierte en otra cosa, algo de carácter público, y que ha pesado en el balance de poder en México. Saludos.

      Me gusta

      Responder

  7. Mauricio López 19 enero, 2016 en 2:46 pm

    ¡Jajajaja! Luna H, no podías ser más el típico ejemplo de lo que dice el artículo. ¡Por favor, por favor escribe más!

    Me gusta

    Responder

  8. Antes que nada un saludo, da gusto leerte después de años sin saber nada. Tú planteamiento es muy interesante, da para extenderlo y ahondar en buenas preguntas que no quedan resueltas. Si me permites continuar con la discusión haría un llamado a la ética, estética y psicoanálisis (yo ando clavado con el buen S. Zizek), en particular cuáles son las formas simbólicas últimas de estas ideologías, incluso con la mínima compartida no por todo el gremio priista sino también por el resto de la población mundial sumergida en un mudelo de producción y consumo globalizado. Estas formas incognoscibles, axiomáticas, se alcanzan a materializar por medio de la fantasía y de la mercancía, la primera en un sentido de psicología individual y la segunda es más colectiva, ambas cumplen el papel de esmatismo trascendental kantiano (el proceso por medio del cual damos un orden a una realidad independiente infinitamente desordenada; respectivamente dotan de significado al deseo y a la ideología (única). Por esto pongo en duda uno de tus puntos más fuertes, no creo que el culto (último) al poder se lo que define la ética y la estética del priista, esa es su fantasía y -como generalmente el poder viene acompañado, o impusado junto con el éxito económico- la mercancía, ambos objetos son la ilusión el análisis (lacaniano) viene al atravesar esas entidades fantasmagóricas. ¿Qué easconde la fantasía de poder y dinero que mueve al joven priista? ¿Qué podemos decir de su deseo o de su ideología? Imposible atravesar todas esas mentes naturalmente retorcidas, pero hay elementos compartidos: el voto duro del prii está fuertemente despolitizado (como el resto de la población del país y del mundo producto de, entre otras cosas, un falso multiculturalismo y una excesiva tolerancia que matan la diferencia y la discusión, no se trata de tolerar al otro, sino de reconocerlo y reconocerte en él, y no tiene por qué gustarte lo que ves) y también en su mayoría se trata de personas con dificultades para sobrevivir acostumbradas a un paternalismo, estado de bienstar… (como el resto del país); además un punto importante que se te olvida mencionar, si bien ningún partido se escapa de esta crítica, creo que los casos más nefastos, asquerosos, repudiables e inexplicablemente aún existentes, de volencia de género los han exhibido esos cerdos, ya el ardor de estómago hace innecesario mencionar los ejemplos. Menciono entonces sólo dos casos, despolitización (forzada si se quiere) y misogínia y termino con la misma conclusión que tú, el combustible que alimenta el prii es generado por él mismo, una especie de máquina de movimiento perpetuo (escencialmente insostenible) del neoliberalismo, el grave problema creo, es que TODOS(AS) seguimos perpetuándolo. Un abrazo.

    Me gusta

    Responder

    1. Querido Fayez, también me da gusto saber de ti. Comparto la visión de que el modelo económico neoliberal se ha vuelto nefasto -nos ha vuelto nefastos-, más en países tan desiguales como México. Sin embargo, mi artículo responde a una reflexión política sobre el balance de poder político. Que ciertamente no está desvinculado del orden económico, pero casi que lo aíslo, para así centrarme en algo que creo es relevante: las contradicciones de personas que buscan el poder.

      De lo otro espero escribir pronto. No nos perdamos la pista y sigamos la conversación.

      Me gusta

      Responder

  9. Luna H, claro esta, que eres católica cristiana ya que resas frases de culto por eso tanta indignación ante tal critica, (en ningún momento se dice que es una investigación), y por el sesgo de tu postura eres priista o por lo menos fan de dicho partido. rebuscas tanto tu discurso que rayas en el chairo de centro derecha osea mas bien una chaira de derecha, por llamarte de alguna manera(ja). Das cuenta que eres el objeto de critica de este ensayo, no es una investigación, almenos eso me pareció, sino mas bien una critica a las formas (Goffman) de los priistas desde un punto de vista particular que expone luis godoy. saludos y no te quiebres tanto la cabeza… se te va la vida jajaja

    Me gusta

    Responder

  10. romulo almaraz a 6 febrero, 2016 en 6:39 pm

    Muchos de los jovenes que ingresan al partido oficial, lo hacen por pereza .Entro ,la mesa ya esta servida .partido ganador ,me acomodo.y algo me tiene que tocar.

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s