Bosch_fotoDIC2015_BUENO.gif

Por Sofía Bosch – @sboschg

En estas fiestas de fin de año, mi familia y yo hicimos de la Ciudad de México a Manzanillo 9 horas en carretera. En este largo trayecto tuvimos mucho de que hablar. Desde los nuevos discos del año, los libros que se nos antojaba leer, los chismes del trabajo (además de los familiares) y también tuvimos un buen rato para discutir sobre nuestros propósitos de año nuevo, entre los cuales por supuesto estaba la cantidad de veces que iríamos al gimnasio apenas empezara el año.

No quiero caer en clichés o lugares comunes con esto, pero la verdad es que cada año sí me propongo un par de cosas que nunca acabo cumpliendo. Llevo años prometiéndome que finalmente voy a dejar el cigarro y eso nunca pasa, o que me compraré un CD de alemán para aprenderlo en los cientos de horas que paso en el tráfico, y eso tampoco sucede, finalmente el ya mencionado “iré al gimnasio todos los días” y bueno, definitivamente ese nunca lo he cumplido. Pero el 2015 fue diferente.

Al empezar el año pasado, me propuse hacer algo concreto, un proyecto, que involucrara al Laboratorio para la Ciudad y a los diseñadores de las otras dependencias del Gobierno del Distrito Federal. Esta vez el propósito fue como una bocanada de aire fresco. No era algo que sintiera como un peso, o que fuera en contra de mis deseos. Al revés, me apasionaba, era lo que más quería hacer. En ese momento no tenía idea de lo que sería o cómo lo haría pero decidí que mis esfuerzos tenían que ser dirigidos hacia esa meta. Armada con mis teóricos del diseño favoritos: Felix Guattari, Tony Fry, Bruno Latour y Jane Bennett, además de mis fantásticas colegas diseñadoras en el Lab, Ana y Daniela, armamos un programa llamado Diseño para la Ciudad.

El programa engloba una serie de conferencias, talleres y retos, que tienen como objetivo integrar poco a poco conceptos complejos de diseño dentro del gobierno. Estos conceptos (como el human-centered design, el diseño especulativo o el diseño de servicios) proponen nuevas aportaciones por parte del diseñador. Muchas veces estas oportunidades vienen ligadas a una mayor participación en los procesos de creación de algún proyecto o política pública. Alimentan una mayor injerencia por parte de los diseñadores en las metodologías de trabajo, además de un prototipado rápido, el cual permite probar los proyectos en el campo de acción. Este proceso de prueba y error, concede el perfeccionamiento y mejoramiento de los resultados que impactarán la vida diaria de los ciudadanos.

El saque inicial del programa se dio entonces con el Primer Encuentro de Diseñadores de Gobierno que tuvo lugar en agosto del año pasado.

Contactamos a 86 dependencias del Gobierno de la Ciudad, además de a las 16 delegaciones, para que sus diseñadores asistieran al encuentro. En la reunión, se dio una pequeña plática de lo que es el design thinking, término que se acuñó en los años 70 y que se ha popularizado en la última década, y su impacto dentro de estructuras gubernamentales. El design thinking propone un proceso empático, analítico y etnográfico en la búsqueda de soluciones innovadoras a problemas complejos (a lo que en inglés se refieren como wicked problems). Estos problemas se han vuelto tan enredados que una resolución por medio del diseño tradicional no es factible.

Aunado a esto, lo que se buscó fue la creación de una comunidad de diseño dentro del gobierno más concreta. Muchas veces, diseñadores trabajando en una misma dependencia no se conocen ni comparten sus preocupaciones e intereses. Queríamos que este encuentro se convirtiera en un lugar para ello. No sólo nos impresionó la asistencia de los diseñadores (acudieron más de 120), además, nos motivaron sus ganas de trabajar para crear una mejor ciudad.

Muchas de sus preocupaciones estaban ligadas a las herramientas de trabajo. En cantidades se acercaban a pedir que se hicieran más tipos de eventos como éste, que se fomentaran los talleres y diplomados, ya que a muchos les encantaría seguir aprendiendo nuevas ramas del diseño a través de su trabajo. Muchos de ellos mencionaban los años que llevaban trabajando para el gobierno, y cómo no lo cambiarían por nada, ya que sabían que era un servicio esencial para la ciudadanía. Muchos otros, jóvenes, se veían motivados, contrariamente a lo que uno pensaría (muchas veces los diseñadores tienen que lidiar con equipos de trabajo que no entienden sus metodologías y que no les proveen de las herramientas tecnológicas necesarias y suficientes –computadoras y software decente).

Fue un increíble convivio en donde diseñadores de las secretarías más grandes de la ciudad como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Movilidad, la Secretaría de Medio Ambiente y de Jefatura de Gobierno acudieron. También se presentaron de dependencias en donde uno no imaginaría que un diseñador está presente de tiempo completo como la Suprema Corte de Justicia, la Policía Bancaria Industrial, la Agencia de Protección Sanitaria, el Instituto de Vivienda y la Caja de Previsión de la Policía Auxiliar.

Además del éxito que fue (es la primera vez en la Ciudad de México que hay un encuentro de este tipo para diseñadores de gobierno), también tuvo sus bemoles. Ha sido difícil convocarlos de nuevo. Pensamos que una plataforma digital donde pudieran verter sus reflexiones así como mantenerse en contacto sería una buena idea, por lo cuál creamos el sitio web de Diseño para la Ciudad . En esta plataforma teníamos ideado un espacio tipo foro que fuera la continuación del encuentro. La idea era que pudieran escribir sus preocupaciones y hasta recibir apoyo o consejos de otros diseñadores por ese medio. Pero resultó que no. Honestamente (uno tiene que aprender de sus errores) es que no fue nada popular y un foro digital no llamó la atención.

Y es así que regreso a mis propósitos del 2016.

Este 2016 me propongo generar un nuevo interés por parte de los diseñadores, de verdad empezar a crear esa comunidad que Daniela, Ana y yo ansiamos tanto dentro del gobierno. Esa comunidad que haga un contrapeso a las malas decisiones de gobernanza y que genere un nuevo empujón de innovación y creatividad dentro del Gobierno de la Ciudad de México. Esa comunidad a la cual le interese ir más allá de diseñar posters y andenes de metro rosas, que quiera ver cambios tangibles en su ciudad. Me propongo generar una visibilidad del impacto que tiene un diseñador en las decisiones que se toman dentro de gobierno. Y esta vez, prometo que haré absolutamente todo por cumplir. En un año veré qué tal me fue.

3_SofiaBosch

Escrito por InteIndep

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s